Saturday, December 5, 2009

Saltando en el Lago Como


Mañana se acaban mis quince días en Milán. Cookie dice que la arruiné pues con el cuentico de “yo voy un momentito a visitarlos y no los fastidio mientras estudian” nos bajamos la mitad de la cosecha del prosseco guardado para las Navidades. Hoy, para cerrar con broche de oro nos fuimos a hacer el acto de clausura: saltar en el Lago Como. En términos de cultura pop, es donde veranea George Clooney y donde Anakin Skywalker se terminó de matar a la Reina Amidala. En términos de cultura para el alma, eso es la sucursal del Cielo. Y yo sé que eso es un dicho que se solía decir de Caracas pero el que lo inventó jamás fue al Lago Como. Es una patada a los demás paisajes. Un quítense, que llegué yo.

Uno llega desde arriba por la autopista en autobús (siéntense del lado derecho si van), pasa un túnel (el cual creo que está estratégicamente pensado para aumentarle la tensión al efecto) y allí de repente aparece: Benvenuto a Como. Un valle rodeado de casas que si modernizásemos los nacimientos así serian todas, bordeando un lago azul al que no le faltan ni los cisnes. Así de ridículamente perfecto es. Estar dentro de la ciudad no es tan magnifico como lo es la vista desde arriba. Es tal el asombro en ver el pueblo a lo lejos que de cerca es como si uno estuviese inmiscuyéndose en alguna tierra donde viven los Munchkins (con la salvedad que, como todos los italianos, fuman parejo).

El punto focal del viaje fue montarnos en el funicular que nos llevó hasta Brunate. Un pueblito que queda a lo alto de la montana que ofrece una vista panorámica de toda la ciudad y sobre todo de los Alpes que están nevados ahorita y eso es como para sacar los esquí patines. Para los italianos eso debe ser como el Ávila Mágica de nosotros que podemos echar un paseíllo por Galipan y es tal cual con la diferencia que las casas son como las casas de los jardineros de los Von Trapp. Eso sí, medio fantasmal. No sé si es que llegamos a la hora de la fiesta pero si vimos a tres locales, es mucho. Todo estaba cerrado. Una lastima también no haber encontrado algún restaurante sabroso allá arriba. Salvo algunos stands turísticos con afiches pixelados ofreciendo pastas y hamburguesas cuestionables, no hay una gran iniciativa por un servicio que ofrezca buena comida con esa vista que se gastan.

Por ello, bajamos por el funicular (después de la rigurosa sesión de fotos típica de los venezolanos autóctonos con algunos restos de nieve que habían caído la noche anterior) a comer abajo en el pueblo. Allí sí hay lo que uno quiera y queda como de pedir un cuartito con vista para echarse una siesta. El paseo por el lago, un must. Muertos de frío por el viento pero el recorrido es lo que hace el viaje. Como se disfruta desde lejos. A menos que se vaya enamorado pues es el perfecto pueblo para dos.-

Mañana Paris por una semana para encontrarme con mis papás para oficialmente inaugurar el Comilona Fest 2009. Que viva el consentimiento sin pensar en la cuenta. A mi gente, les traigo almendras (chimbisimo el regalo pero siempre les digo que con eso uno siempre queda regio con las suegras).-

3 comments:

Manuela Zárate said...

Chamo. Traeme chocolate oscuro. Es todo lo que tengo que decirte.

tía mamá said...

My be I want to be you, definitivamente uno si se puede morir de envidia. Ojo no es quitate tu para ponerme yo, sólo muero por estar allí y con ustedes.

Tropical Blonde said...

Tots!

How is Paris???... Don't you want to come to BCN???... Me hace falta fumarme un cigarrito con whisky en mano contigo y hablar de lo primero que se nos pase por la cabeza.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...