Saturday, February 28, 2009

Sube los brazos

Es bastante cómico los prejuicios que tenemos de las personas que conocemos. La palabra “prejuicio” suena nefasta pero es porque siempre la utilizamos en términos denigrantes. La que es promiscua es promiscua desde chiquita, el que es flojo ni que amarre cien burros. Pero hay algunos que sorprenden. El caso viene por mis amigos nocturnos. Ese estilo de gente que no ves ni por casualidad durante el día. Ellos salen de una bola de disco por las noches. Gozas con ellos, tomas, te abrazas en cien abrazos de “tú eres lo máximo” y después te vas a tu casa con la promesa que “mañana nos vamos para Galipán”. Siempre pasa lo mismo. Ya sea por el ratón del día siguiente o porque en verdad esa gente no existe de día, la casita de Galipán se queda con las flores secas.

No es muy común la mezcla de conversaciones filosóficas cuando todos los que te rodean están en plan de “compae venga un abrazo” pero a veces pasa. Con mi amiga la Buroz me pegué una conversa una vez de la saga de los Reyes Malditos en el pleno centro de un matrimonio. Alex me explicó el problema Palestina/Israel cuando ya íbamos por la segunda botella. Y como olvidar todos los cientos de trabajos potenciales, libros, clases universitarias y filantropías que vamos a fundar Moirah y yo. El único problema de la Frasca de Toledo es que te hace olvidar todo lo que conversaste una vez que sales del recinto flamenquero y te percatas que ya no es mediodía en China.

Por eso me sorprendió una amiga de Alejandro mi hermano en una conversa que tuvimos en el cumpleaños de él (Happy Birthday Junip! Me dio fastidio escribirte un post). Ella es una de esas a quien denominaremos “jovencitas con mentalidad de viuda alegre en crucero de Carnaval”. Alguien que la ves desde los dieciséis años con la cartera clavada al codo y el brazo extendido en pose de mujer que fuma desinteresadamente. Una de esas que juega a los naipes un jueves en la tarde escapada del trabajo o que no concibe un viernes sin secarse el pelo. Me imagino que tiene novio pero igual no lo necesita para empinarse una botella ella solita. Una que seguramente heredará millones del tercer marido y a la que verás en Maiquetía escapándose para Capri gritando “Coraaaa que bueno verte. Tú no cambias vale”.

Ese era mi prejuicio de ella. Por razones que desconocemos (mentira estábamos los dos en la barra tratando de tomarnos las aguas de las poncheras) nos pusimos a hablar de la vida. Entre todas las cosas que hablamos algo que me llamó la atención fue lo siguiente: “Es que tú no entiendes Toto. A la gente le preguntan ‘¿cual fue tú día favorito?’ y se ponen a pensar y a pensar. Yo no. Para mí todos los días son el día favorito de mi vida. Yo gozo tanto que eso de no tener algo favorito en un día me aburre”. Este fue el sentimiento general que podemos atribuírselo a alguien con mucho Prozac y Proseco o a alguien que es verdaderamente feliz. Pero ella no había terminado. Fue cuando me dijo lo siguiente que entendí que yo no soy tan feliz como ella: “Toto, aprende que la vida es una montaña rusa. Sube los brazos.”

Eso me sorprendió bastante. Por lo general soy optimista (salvo cuando me invitan a almorzar) con todo el mundo y soy de los que ofrezco ese tipo de consejos. Pero que esa persona que debe ser unos seis años menor que yo me lance ese batazo digno de frase de Phoebe ("Santa Claus, on Prozac! At Disneyland! Getting laid!“) me hace pensar que hay algo que ella sabe que yo ignoro. O eso o mi prejucio está errado. Es que hay gente así. Personas que soplan las velas sin ser su cumpleaños y que no se levantan de la silla del tea party ni que lo cierre el SENIAT por moroso. Gente que goza 24/7. Eso me deja pensando ¿qué saben los nocturnos campaneadores de vasos que no sepamos la gente del monstruo de la mañana para ser feliz? Quizás sea cuestión de montarse en una montaña rusa y ver que pasa.-

Wednesday, February 25, 2009

Miss Alice circa MCMLXXIII

Hay sitios en Caracas que uno adora pero que no los comparte públicamente. El mío es el Centro Plaza. Ir para allá es retroceder al año 1973. No estaba vivo en 1973 pero me imagino que así ha debido ser en esa época. Lo adoro porque encuentro todo lo que necesito. Sin importar el olor compactado a basura ahí está la copia del libro que estaba buscando, la papelería, el centro de reciclaje de cartuchos, la tinta y las fotos tipo carnet. Comprar tinta de impresora en este país es un caos porque nunca hay.

Vas para Compumall o cualquier otra tienda especializada en la venta de cartuchos y te ven con cara de idiota. Como si fuese un exabrupto el hecho que tú ni te des por enterado que hay escasez de productos o que la mercancía está parada en la aduana. En el Centro Plaza ronda la escasez pero consigues tinta. Porque hay siete tiendas dedicadas a lo mismo (salvo dos que tres que son tiendas de tinta/bombonería).

Hoy me vino a buscar Miss Alice a tomarnos un café y hablar sobre la vida. A Miss A le gusta hablar de la vida. A mí me gusta el café. Comentándome que estaba buscando libros en inglés, la dirigí hacia el Centro Plaza donde conozco a una buena librería americana. Ahí salimos los dos con el mismo libro, compramos la tinta que yo necesitaba y nos sentamos a tomarnos el cafecito para revisar el estatus holístico de Miss Alice. Todo bien. Tiene los glóbulos blancos normales y la conciencia tranquila.

No quise desaprovechar la primera oportunidad de Miss Alice en el Centro Plaza. Son pocos los momentos que tenemos de revivir (o vivir por primera vez) el año 1973. Por eso, le di un paseo por uno de los sitios más ilógicos del centro comercial: la Villa Mediterránea. Un bosquejo de villa, llena de pasadizos secretos y comercios estéticos, sexuales y bohemios. Y una tienda de mascotas que solamente vende peces. Es un laberinto de pasadizos que no ofrecen dirección alguna. Solamente un deseo frenético de encontrar la salida. O de llamar a tu mamá a decirle que estás perdido. Y para contarle que por fin encontraste una tienda en donde reproducen todo tipo de llaves. Esas son difíciles de encontrar.

Miss Alice me agarró la mano en una parte del trayecto. No es fácil la mezcla de tiendas de cocina con tiendas para adultos. Por lo menos no en la imaginación de Miss A. Por fin encontramos una salida. Yo he ido millares de veces y jamás he podido salir por la misma puerta en la que entré. Ya entrando a la claridad y a la luz del mundo desconocido, Miss Alice descubrió la última de las tiendas en el pasadizo secreto: una tienda de disfraces. Abrió la puerta de la tienda y asomó su cabeza, como quien pregunta pero que teme entrar:

- Buenas tades. Si mire estoy buscando una máscara de Chávez.
- Booooooooooooooooo. Manera de joder el comienzo de la semana. ¡¡¡Váyase!!!

Miss Alice cerró la puerta de la tienda y con eso se ahogaron los malos pesares de las vendedoras.

- Miss Alice ¿Qué acabas de hacer?
- Acabo de comprobar que no viajamos en el tiempo hacia 1973.
- Touché.

Y así Miss Alice y Toto se agarraron de las manos y caminaron hacia el ocaso, un miércoles cualquiera en el año de los corrientes.-

Tuesday, February 24, 2009

Toto va al Zoo

Cuando yo era chiquito, tenía una colección de libros sobre Teo. Teo hacía de todo. Era la versión literaria de la Barbie sin llamar a la interpretación subliminal de la anorexia perfeccionista. Teo iba al zoo, se montaba en un avión, iba de compras, iba al colegio, se enfermaba. Teo iba al campo, celebraba su cumpleaños y hacía un disfraz. Uno gozaba con Teo porque la que ilustraba los libros se fajaba en meter mil y un detalles. El cuarto de Teo estaba lleno de cosas que había en mi cuarto. Teo se metía en problemas al igual que yo. Teo era la persona que yo era en contraposición a la persona que yo quería ser: Man-At-Arms.

Cual Jackie Paper con Puff the Magic Dragon, poco a poco fui dejando a Teo a un lado para concentrarme en Archie y su pandilla. Riverdale fue para mí, mi cuidad. Torombolo era mi pana y jamás entendí porque Archie se desvivía por Betty cuando Verónica venía con todo. Sin contrato pre-nupcial. Pero, como Teo, poco a poco, Archie se fue quedando atrás. Ya no eran los problemas del carro ni quien “cortará el césped antes de ir a la nevería de Pops” (la versión española era muy cómica). Archie se convirtió en esa niñita que John Nash veía en sus esquizofrenias. El problema de Archie conmigo es que jamás terminó de graduarse. Yo me había vuelto grande. Archie se quedó por siempre en quinto año.

Cuando uno es grande son pocos los héroes con los que uno sueña ser. Si bien el Maracucho se rige por Holden Caulfield y Manolita no ha encontrado mejor heroína que Madame Bovary, el estrés de nuestras vidas nos deja poco tiempo para reflejarnos en arquetipos ficticios. Más bien, nos concentramos alrededor de libros de auto ayuda que nos cuentan historias para no pegarnos un tiro un lunes a las seis y media de la mañana antes de salir al trabajo. Por eso es que Paulo Coelho y Robin Sharma son un hit en las librerías. Atticus Finch no pega siendo un monje que vendió su Ferrari. Para empezar, Atticus jamás hubiese tenido un Ferrari.

Vivimos en eras rápidas en donde la imaginación se mide por el poder de las ventas de una marca de alcohol. Un zoológico de vallas que nos ofrecen ser el solitario hombre Marlboro o actitudes de vida que son “very Mario”. Poco se atribuye a personajes literarios que forman o deforman una zoociedad. El problema es que no leemos para inspirarnos. Total, Sal Paradise consiguió una cola hace décadas. Ulises, llegó a su casa. No tenemos tiempo de vernos reflejados en los errores que comete Edmond Dantes y no podemos saber que Montecristo no se queda con Mercedes al final del libro. Es más fácil ir al cine a ser engañados por cambios de historias (Dantes y Merce en una del Día de los Enamorados mientras sale la palabra "Fin"). Es más entretenido conectarnos online a ver qué están haciendo Brad y Angelina un martes cualquiera a las seis de la tarde. De repente y por casualidades de la vida, Maddox también podría estar en el zoo.-

Monday, February 23, 2009

El Oscar a la Inspiración

Muy merecido el premio de Winslet pero a Streep
hay que otorgarle su propia categoría el año que viene

Creo que ésta fue la primera vez que vi los cinco largometrajes nominados a Mejor Película en los Premios Oscar antes de su entrega. Un mini Sundance Festival que me propuse en la que por dos días me encerré en mi casa y vi las cinco más Revolutionary Road, Vicky Cristina Barcelona, Tropic Thunder y Doubt. El hecho de haberlas visto todas en mi casa no se debe mi renuencia de ir al cine. Siempre he considerado que estas son las películas que deben ser disfrutadas en el cine.

Lamentablemente, la lentitud en ser traídas a Venezuela, donde se tiene que esperar meses para poder verlas, nos hace recurrir al vil formato de la piratería. Algo detestable pero que se ha vuelto común. Tan común que nos reímos de las propagandas que llaman a combatir la piratería de las películas con la misma moral que educamos a nuestros hijos. Pero no se puede combatir la piratería con anuncios propagandísticos que llaman a la concientización cuando el menú de la cartelera oficial no ofrece sino pésimas formas de entretenimiento, como “Cuarentena”.

Las cinco películas nominadas al Oscar me fascinaron. Una tras otra se me hizo imposible escoger alguna favorita. Descarté The Curious Case of Benjamin Button como un remake de Forrest Gump, justo cuando vi Slumdog Millionaire. Creí haber visto la mejor película de mi vida cuando vi The Reader pero en ese momento no había visto Milk. Ya para cuando Nixon le responde a Frost “no es ilegal si lo hace un presidente”, pensé que no ha habido un año en las que todas las películas fueran esenciales para la posteridad. Muy parecido a 1939 en la que Lo Que el Viento Se Llevó competía con El Mago de Oz, Love Affair y Mr. Smith Goes to Washington, a mi parecer el año pasado fue un año de muy buenas películas con contenido social que no solamente sirven como meras formas de entretenimiento, sino como perfectos ejemplos de inspiración.

Button inspira a creer en el amor. Por más que las circunstancias apremien, jamás se renuncia a la oportunidad para enamorarse. Slumdog es una genialidad visual que enseña a creer en la inteligencia de las personas, aún cuando no haya nadie a quien llamar como comodín. The Reader, una película hecha para Winslet y nadie más, constituye el poder de la compasión, aún a sabiendas que destapando un secreto, se arreglan todos los males. Milk origina sensibilidad ante los seres humanos. Una película que me temo no gustará en Venezuela por su contenido pero que debería verse sobre todo con ojos de tolerancia que nos hacen falta en estos momentos post electorales. Finalmente, Frost/Nixon, la película más inteligente de todas, apela hacia la verdad. Algo que ningún pueblo puede ser negado. Aún con la absolución de los culpables.

Todo esto se vio merecidamente reflejado en las interpretaciones que ganaron en los premios de anoche. Desde la locuaz María Elena de Penélope Cruz al renuente Harvey Milk de Sean Penn. El show por fin acaparó todo lo que los que nos sentamos a verlo año a año queremos ver: entretenimiento puro. Muestras de espontaneidad por parte de luminarias ordinarias que viven, por una noche, lo que nosotros los cinéfilos terrícolas, deseamos experimentar: la extraordinaria sensación que todo es posible. Inclusive la posibilidad que Rourke pierda.

El opening de Jackman genial en todo sentido (no tanto así el número con Beyoncé salvo la parte de Mamma Mía), el formato de presentación con generaciones de actores insuperables, los cuatro ganadores merecidísimos (sobre todo Winslet) y un tributo perenne a la India que seguramente revolucionó a todo Mumbai en exaltación y júbilo. No sé si yo hubiese votado por Slumdog Millionaire como la Mejor Película del Año. Quizás Milk o Button ofreciesen un legado para la posteridad de la misma manera que American Beauty o Titanic pueden ofrecer. No obstante, de eso se tratan estos premios: de inspirar a cualquiera a lograr lo imposible. Aún cuando le sigan negando los laureles que se merece por derecho divino,a la mítica Meryl Streep.

Sunday, February 22, 2009

Oscar Texting Ping Pong

Oscar Sunday posiblemente es uno de mis Sundays favoritos. Por cuestiones de mala organización no invité a mis amigos a verlo conmigo (para que constatasen el incierto rumor que ha propagado mi hermano que yo me pongo un smoking para esta fecha) por lo que la transmisión fue amenizada con "texting ping-pong". He aquí algunas de las conversaciones:

Oscar Morning:
R: ¿Vas a ver los Oscars en tu place?
T: Yes. Vente tonite pero be warned que aquí vive the cast of “One Flew over the Cuckoo’s Nest”

Oscar Nite:
T: ¡Que arrechera con las traducciones! ¿Dónde se puede ver esto sin la traducción!
F: TNT o Venevisión.
T: I miss DirecTv.

Oscar Preshow:
T: We love Juliana de Pana. Ríanse Sin Crest is nothing without her.
MZ: Yes we do!! And we love Jay Alexander!
T: [No answer]
T: Who the hell is Myley Cyrus? ¿Y por qué es la sirenita saliendo de la concha de Botticelli?
MZ: Freida Pinto why?!??! Parece que un perro le hubiese arrancado la mitad del vestido
T: Bueno eso beats que le acuchillen la cara any day.
MZ: A Heidi se le arrugó el vestido. But I love her! Me encantan las pulseras.
T: Yo todavía sigo sin entender porque Heidi Klum gets to go to the Oscars every year.
MZ: We love SJP! What the hell happened to Matthew? Is he sick?
T: Déjalo que es Carnaval. Se disfrazó de Dr. Rey en Dr. 90210. Want to marry Natalie Portman.
MZ: Sí Nat Portman beautiful! Marisa Tomei horrible the upper part of the dress
T: Es como Downey Jr en Tropic Thunder. African American is in. Ella vino de Michelle Obama.
MZ: Love Kate Winskelt. Love Angelina. Hate Jessica Biel! Haaaaaate Penélope!
T: Si Angelina dona una esmeralda se acaba la hambruna mundial. Penélope se robó tu vestido de quince años.
MZ: Jajajajaj Igualitooo! Good pre-show.
T: Shhhh. Empezó esto y no me dejas concentrarme.

Oscar Show:
I: ¿En qué canal pasan los Oscars? ¿Quiénes están nominados este año?
T: [No answer]. Hay gente idiota.

[On the Opening and Best Supporting Actress]
T: Y uno que decía que Anne Hathaway era una pajua.
J: She does her own stunts.
B: Whoopi rocks!
T: She’s always been my favorite nun.

[On the Best Animated Film a un pana que es igualito a Kung Fu Panda]
T: Hope you win!
R: Me too I’m nervous!
T: Awww lost to a machine!
R: Noooooooooooooooo

[On the Best Animated Short Film]
M: Jack Black es patético
T: ¿Por qué ganó Jackie Chang?
M: Y dice sankiu!

[Illogic middle]
U: Que haces?
T: Viendo los Oscars en mi casa.
U: ¿Con quien? Tengo una de vino ganas de tomar y no tengo plan!
T: What part of Oscars is not a plan?
U: True.

[On Best Song]
R: Y el theme de los Oscars este año es que? ¿India?
T: Dude es lo mismo que el chavismo. Hasta a Peter Gabriel lo indianizaron
[Slumdog wins Musical Score and Best Song]
R: Yup. India is the theme. I don’t get it. No joda le voy con todo a Benjamin.
T: Is that your final answer?
R: Jajajaja pero que ladilla Slumdog. Va a ganar Benjamin.
T: Gana Benjamin y la India saca los Nuclears.

[In Memoriam]
T: Dude is it weird que I always love the in memoriam?
R: Nope. But check with your shrink.

[On Best Actress]
G: Ojalá ganase Angelina y que Jennifer saliese corriendo a sentarse junto a Brad.
T: Deja de ver Girls Gone Wild.
J: Awww Katie Winslet por fin!
T: Yup. Su papá rocks.
M: Sophia Loren?
T: Dead on Arrival

[On Best Actor]
R: Que arrechera la maldita costumbre de dárselo a los gays.
T: Did you not hear Penn’s speech? Lo que pasa es que they tend to go for the emotional underdog.
R: Yo sé y eso me ladilla ya un poco.
T: Intolerant!

[Best Film]
R: Slumdog es buena pero Benjamin a mi me parece mejor.
T: Damn Gandhi. Good show!
T: How do we become members of the Academy?
R: Te lo juro que lo pensé en la tarde.
T: We should.
R: I’ll research.


End of Transmission.-

Wednesday, February 18, 2009

Facebook Status: Engaged

Dedicado a mi gran amiga Strazzavodk: ¡Éxito a Usted y al Unknown!

De Facebook ya hemos cubierto bastante en este tea party. Hemos hablado sobre los corazones rotos que activan mensajitos de texto o la apertura instantánea de veinte ventanitas en Messenger para preguntar “¿Qué pasó con Carlos y Cristina?” Jamás se le pregunta a Carlos o a Cristina directamente. Se averigua primero con María que es la que sabe todo, se le cuenta a Manuel, Mariana y Félix, le da la razón a Ana Luisa quien decreta que “es que Cristi puteaba demasiado” para luego, ya al final de la semana, encontrarse a Carlos en una rumba y decirle: “pana que bolas”. A nadie le interesa si Carlos y Cristina decidieron quitar su status de empatados en Facebook, o si Carlos se salió del Facebook o si Cristina y Carlos se casaron y ya no están de corazones sino de contrato prenupcial. Para los ojos del mundo, Carlos y Cristina son historia. Si lo dice Facebook es porque es verdad. Así nos llegue una tarjeta de matrimonio.

Me ha venido llamando la atención otro status que maneja Facebook: el de comprometidos (o “engaged”). Produce el mismo efecto que la terminada. Se activan todos los celulares y se abren veinte ventanitas: “YAYO SE COMPROMETIÓ” cuya respuesta –hombre o mujer- siempre es: “mojón”. ¿Por qué a la gente le parece tan disímil que una pareja que tiene años de noviazgo decida casarse? Al igual que la terminada, el compromiso se discute con todo el mundo menos con los comprometidos. Un chisme que vuela más rápido que el video de Roxana Díaz en Internet. Pero a diferencia de la terminada, una vez que hasta el cura que los va a casar sabe que se comprometieron porque a la pecadora de turno le sonó el Blackberry en plena confesión, empieza la carrera para ver quién es el primero en felicitar en el Wall de Facebook.

Miss Pega duró once años de novios. Tanto que estaba preparada para lanzar al novio por el Empire State Building donde decidieron subir en unas vacaciones en Nueva York. Oh sorpresa, en medio de los rascacielos por fin le hicieron la ansiada pregunta. Un mensajito por Blackberry a su mamá, dos que tres besitos más con el fiancée para celebrar la felicidad, presión de botón de ascensor y bajada hacia la planta baja para seguir con el turisteo neoyorquino. A la salida del rascacielos, sintió un ring en su cartera y al ver su teléfono se encontró con que el mismo estaba copado con quince mensajes de voz, diez e-mails y treinta y cinco posts en su Wall. La sortija de compromiso no se había aclimatado aún y ya Caracas entera sabía que Miss Pega era la novia del año.

Lo que me intriga de las escrituras en los walls de Facebook cuando alguien se compromete es la emoción de las personas. Sea real o ficticia la alegría (se han visto casos), el contenido de los mensajes son variopintos. Están los clásicos “Felicitaciones” seguidos con varios puntos de exclamación para darle punch (y asegurarse una potencial invitación porque uno está pendiente). Después de ahí hay variaciones:

  • Las Forever 21 que se casaron a los 21: “Maruuu que ricooo vas a gozar demasiado. Congrats llamame para cuadrar y te doy detalles”. Traducción: Lo único que les gustó de casarse fue la fiesta. No tiran con el marido y ahora como no son protagonistas de nada tienen la misión autoimpuesta de “acompañar” a las nuevas novias a las tardes en Iskia.
  • Las "felizmente" casadas: “Maru me contó Daniel. Éxito en esta nueva etapa.” Traducción: Arrepiéntete mientras puedas. Estar casado es una ladilla.
  • Los "felizmente" casados: “Welcome to the club”. Traducción: Arrepiéntete mientras puedas. Estar casado es una ladilla.
  • El pana padrino: “Maru bichita que bolas que vas a ser mi cuña! Eduardo ta fritooo en casarse. Éxito cuadramos pa una pea. Traducción: Ninguna. El pana padrino es así de pana.”
  • Las Baby Gym: “A buena hooora amiga por fin nos alcanzaste!!!” Traducción: Mamás con siete chamos que odian su vida y que se han desquitado hablado mal de la tuya desde que te convertiste en la única soltera. Seguramente llegarás de tu luna de miel y serán éstas las primeras imbéciles que te dirán: “¿y el baby para cuando?”
  • El amigo de la universidad: “Fren tienes el informe de Casación?” Traducción: él ya sabe que te vas a casar porque tú lo tienes agobiado desde hace siglos con eso de que ahora sí te vas a casar con Eduardo y que tiene senda rumba este año. Por eso le sabe a ñoña escribirte.
  • La tía de tu amiga Nena: “María Eugenia con la bendición de Dios que nos honra esta maravillosa unión entre ti y Eduardo. Miles de felicidades y provecho para el porvenir. Deben venirse a cenar con Nena para agasajarlos” Traducción: Esa señora hace tortas y lo que está haciendo es negocio para que te sientas aludida religiosamente y la llames.
  • Las ex suegra que por alguna razón se te olvidó borrar de FB: “Felicidades. Alesia mi hija salió de viaje esta mañana pero estoy segura que te manda congratulaciones.” Traducción: “Hijo de puta mi hija se metió tres laxantes anoche por tu culpa.”
  • La idiota clueless: “¿Cómo es eso que te casas?” Traducción: Alguien a quien viste por última vez en cuarto año del colegio, buscando invitación.
  • El misterioso: “Maru me contaron hoy en la tarde. Esooo” Traducción: Este fue el pendejo que chismeó todo pero no sabe si ya todo el mundo se enteró.
  • La Facebookera: “Maruuuuuuuuu me estoy enterando por Facebook que booolas” Traducción: esa no es pana tuya. Ni te molestes en enviar tarjeta porque igualito va a conseguir la manera de colearse al sarao.
  • La Potencial Candidata para el Cortejo: "Berro bestia chama osea waooo en verdad uff no sabes que bien que bárbaro que bolas que de verdad tu sabes que berro que facebook que cambiaste status que no puedo que nota que waoo que berro que uffff que marica tu sabes que que bestiaaa es que no puedooo que me enteré justico en el momento que te tengo que escribir, mana uff esto es demasiadoooo hay que celebrar. Sawuuuuuuu Friday. Besos a Eddd!!" Traducción: Literal. Éstas son las que tienen un mini orgasmo mental mientras escriben esto. Lo peor de todo es que son tus amigas.

Sí. Comprometerse en Facebook trae lo peor de las multitudes. Todo porque a uno se le ocurre preguntarle a otra persona, en privado y en secreto “¿te quieres casar conmigo?”

Dad & Nurse Rachett

- Tots can I tell you a secret?
- Yeah Dad what's up?
- I think the nurse is trying to seduce me.

Fastidiado como está de su situación, mi papá se ha dado cuenta que hay una nueva mujer en su vida: la enfermera. Al principio dependió de ella como un cachorro pero ya que puede hacer cosas por si solo, le molesta enormemente esto que lo estén siguiendo o le digan "espérese un momento, déjeme cambiarle la camisa".

Pobre papá. Atado a su "Nanny Fine" como le dice. Hoy se dio cuenta de muchísimas cosas (aunque hoy nuestro viaje fue por Nueva York), subió y bajó escaleras más rápido y empezó a manifestar que ya quieren que lo dejen tranquilo. "Si yo decido bañarme ¿tengo que decir Abracadabra y sale todo el mundo como de costumbre o es algo que yo puedo hacer cuando me dé la gana?" It's fun to hang around with him and hold his hand. Even though he hates the nurse.-

Tuesday, February 17, 2009

El eco del momento

Este monstrico de plastilina disfrazado del Pensador de Rodin con su mano en pose contemplativa sobre la frente me viene a quitar el escalafón como segundo hombre en la vida de mi amiga La Gorda. Este es su bebé. En un eco high-tech de tercera dimensión. Listo para ser enmarcado en marco de plata. O, conociendo a la Gorda, pegado con un imán en la nevera. Yo soy su Tío Toto. Y nada más pienso en la chorrera de real que me voy a gastar en él por los próximos 18 años para así competir con el padrino en su afecto, que pienso que mejor me meto a cura, me las doy de pobre y le digo a la Gords que yo lo único que busco en la vida es evangelizar a la criatura y que me de real para llevarlo a Bible Disney (¡eso tiene que existir en alguna parte!)

Esto de los ecos modernos da miedo. En mi álbum de chamo sale un eco que hicieron de mi. Pero eso es un chiste. Un cosmos lleno de lucecitas y esa nieve de ruido que sale en la televisión cuando uno pone el canal 3. Yo veo la que es denominada “La Primera Foto de Juan José” en letra Palmer por mi mamá en ese álbum y no puedo dejar de pensar que después de la visita al médico, ella salió disparada con esa foto a casa de una bruja. Para que le confirmase si era verdad que tenía que empezar a comprar ropa azul.

Ahorita con esto del 3D la cosa se pone como inminente. Las mamás casi que pueden ir cuadrando citas para la rinoplastia o montar sus fotos en Facebook para así comparar con otros ecos y determinar que su retoño empollado está más bueno que el de Carmencita. La pre-inscripción en el Baby Gym debe estar copada con fotos para cuadrar amistades que culminen en emparejamientos a futuro. Yo siempre me he preguntado si no habrá habido alguna sorpresita por ahí. Con esto que los ecos son a color ¿Qué pasaría si una pareja de blancos va a su cita con la doctora y cuando sale el cigoto en la pantalla aparece un bebé Nenuco digno de “Píntame Angelitos Negros”?

Para cuando yo tenga chamos, me imagino que al carrizito le meterán un Wii en la barriga. Y así podamos ver en holograma virtual cómo juega futbol allí dentro. O de repente le meten un periódico para que vaya aprendiendo sobre la Bolsa. Todo es posible. Y si no los japoneses lo inventan. Pero por los momentos, felicito a mi amiga la Gorda por la primera interacción virtual con su chamo. Yo veo el eco y pienso que si está en pose de pensador es porque ya se enteró que ganó el Sí. ¡Qué cagada!

Monday, February 16, 2009

Mañanas en Éfeso

Esta mañana descubrí que la única persona que no se despertó triste fue mi papá. Él, como todos los días, estaba viajando por el mundo en uno de sus viajes psicodélicos. La ha tomado por ahí. Cocinar salchichas en Viena o comer langostas al termidor a bordo de un barco por el Mar Egeo.

Hoy, como de costumbre, me desperté y fui a su cuarto para saludarlo. Estaba en su cama con la enfermera preparándose para bañarse. Cuando me vio, puso una de esas sonrisas de aventurero y me dijo: “Toto. Imagínate. Hoy voy a rescatar a unas personas que están en Éfeso.” Eso es otra cosa. Conjuntamente con sus viajes, le ha dado por las causas perdidas. Un día puede ser sobre algún papá que dejó de alimentar a sus hijos. Otro, es una niñita en Auschwitz. Esta mañana eran unos turistas atrapados en la Biblioteca de Éfeso. “Que chévere papi. Me baño y te acompaño”, le dije. “Dale –me respondió- apúrate que yo te espero.”

Me desayuné con calma, pues por lo general el destino en el pasaporte de su mente varía rápidamente. Por eso me sorprendió cuando volví un par de horas después y siguió con su cuento del Éfeso. Los turistas habían sido rescatados pero habían llegado unos más. Por eso él no podía armar el rompecabezas que yo inútilmente trataba de hacer (los odio) porque tenía que volver a Éfeso por si acaso pasaba algo. Un paso momentáneo por la Place des Vosges lo distrajo pero cuando asomé la cabeza para verlo hacer sus ejercicios con la fisioterapeuta me lanzó la misma sonrisa de explorador para decirme: “¡Mira Toto. Me estoy poniendo fuerte para ir a rescatar a los turistas de Éfeso!”

En la tarde, con el arsenal de visitas, le dijo a mi mamá que lo vistiese y le pusiese bastante agua de colonia. Allí en medio del entretenimiento que había bajado para “no molestar” (palabra elegante para echarse un cigarrito), decidió aventurarse fuera de su cuarto caminando a ver que tal le iba. La andadera jamás pisó el piso y llegó a la ventana de la biblioteca con la misma calma que llega un pecador a su banco luego de confesarse. Ahí vio su jardín, se emocionó con su araguaney que no florea y me hizo jurarle ochenta veces que yo no le estaba escondiendo los cigarros (eso y una botella de vino: big issue).

De vuelta a su cuarto y sentado en su silla con la pierna cruzada dio nuevamente la sonrisa tremenda al oír a su hermano decirle lo bien que se veía y lo bueno que había caminado. Al verme, sin embargo, la sonrisa se cuajó y puso cara de confuso. “Toto –me dijo- esta mañana yo te conté algo.” “Sí papá que estábamos en…” “No no -me interrumpió- Tú no estabas ahí, sino que yo te lo conté”. “Ajá y ¿dónde estabas tú papi?” Me vio por varios segundos como si no pudiese creer lo que iba a decir. Se resignó y dijo “En Éfeso.”

Yo le contesté feliz como maestro de Kinder. En verdad no es normal que se acuerde de estas cosas. Lo que no me esperaba era lo que me dijo después: “Toto pero yo me acabo de dar cuenta de una cosa. Es imposible que yo haya estado en Éfeso esta mañana.” Le pregunté que donde creía que estaba y me respondió: “Por eso. Yo estoy en mi cuarto en Caracas. Es imposible que yo haya viajado. Y a veces digo cosas que yo sé que son loqueras y tengo una confusión horrible.”

No lo podía creer. ¡Momento lucido! Reconocimiento de espacio y tiempo, cosa que no había hecho. De la manera más rápida que pude y conteniendo las lagrimas, le conté lo que le estaba pasando. Probablemente le aseguré estaría en Paris o en Kioto en cinco minutos pero que lo importante era recordarse de volver a conectar todo lo que pasaba en su alrededor.

“Toto, ¿así como tú y la burundanga que no sabías dónde estabas?” “Exacto papá. Igualito. Por eso no te sientas mal si dices cosas locas. Lo importante es que aprendas a reconocer donde estás ahorita. Y así va a ser un poquito más de tiempo. No te preocupes si hoy viajas a Moscú.”

Mi papá volvió a darme una sonrisa de explorador. Con un simple “Ok” se quedó tranquilo. Ya en la noche había vuelto a viajar a otra parte pero no me importó. Fue la primera conversación que tuve con él en donde me di absoluta cuenta que ese explorador volverá a su tierra algún día. Son tantas las cosas que ya sabe hacer, que los viajecitos que haga en donde goza, bien valen la pena. Porque ya señales da que vuelve. Así mañana haya decretado zona segura para los turistas en Éfeso.

Dad con Nelly feliz viendo la tarde de hoy

Sunday, February 15, 2009

Yo daría todo

Yo daría todo, absolutamente todo, por saber qué se siente vitorear una opción política frente al balcón del pueblo de Venezuela. Por saberse parte de un sueño. De un cambio. De una evolución de patria. Yo daría todo por sentirme incluido. Representado por alguien que cree en los mismos valores que me enseñaron desde chiquito. Que esto es una patria grande, de gente de cafecitos. De crecimiento achacado pero que a la final se crece en grande.

Yo daría todo por ser como ellos. Depositarios de una confianza ciega en que su futuro en verdad va a ser mejor. Porque lo sienten. Porque lo creen. Yo quisiera aplaudir. Sentirme que la victoria de una opción sobre otra fue una contienda de intereses opuestos pero con miras hacia el mismo sentimiento de futuro. Grande. Esperanzador. Pudiente.

Yo daría todo por sentirme representado por un Presidente. Alguien honesto que siente el servicio en sus venas. Que tomase mis opiniones como validas y trabajase por amalgamar el sentimiento de unión que queremos todos. Yo quisiera ondear mi bandera en señal de su respeto. Del respeto de todos. Cantar mi himno y decirme a mí mismo “que grande es este momento”. Que bien que yo estoy aquí haciendo Historia. Por mí, por mis hijos. Pero sobre todo por mi patria. Que no es que es “sí” o es “no”. Es que “pa’lante es pa’allá”. Siempre. Por sentir eso, yo daría todo.

Que lastima me da vivir en un país y no tener nada para dar. Porque yo, sencillamente, no existo.-

Cuatro dedos de frente

Wrong choice. 'Tis a sad day when democracies elect kings.-

Siete minutos y medio

Siete minutos y medio desde que salí de mi casa hasta que regresé con el dedo morado fue todo lo que me tardé en el proceso electoral de hoy. ¿Qué pasó? Yo siento que no voté. ¿Qué pasó con la gente de la tercera edad? ¿Le pusieron rueditas en las andaderas? No estamos acostumbrados a votar tan rápido. Eso no pega con nosotros. Lo de nosotros es un arme de paciencia. De dar paso a los viejitos que salen de sus baticuevas con andaderas que rechinan. Hablar de los problemas del municipio con los vecinos y comentar sobre el look que estrena Tibisay con cada elección. Siempre he pensado que el peluquero de Tibi debería promocionarse. Como Carmelo. No así el que hace las chaqueticas de kaki que se ponen los rectores. Eso ya raya en lo paramilitar. Siete minutos y medio en los que se decide algo que jamás se ha debido consultar. Dios mediante, ojalá la gente haya presionado la opción correcta.-

Saturday, February 14, 2009

Thursday, February 12, 2009

Saquen el griffin: Me gradué

Mom y Tots en una de Donna Martin se gradúa

¡Me gradué! Ahora soy Abogado y Licenciado. Raúl mi amigo dice que eso es como bajar de categoría. Es como Manuel Rosales que fue Gobernador y luego Alcalde. Pero yo estoy contento con mis dos títulos y mi nueva medalla. Como no encontré mi medalla de Abogado decidí graduarme con la misma corbata que usé en el 2002. Una tradicioncita que me creé para olvidarme de mi búsqueda “Where’s Waldo” por la medalla que sigue sin aparecer. El acto corto, sencillo y rápido. El día, fenomenal. Jamás logré que me explicasen el significado del “bonete”. Cien Calvinos (y un solo Calviño) con un sombrero en la cabeza cuyo significado está perdido en la Historia de los protocolos.

A decir verdad no me gustó el sitio donde me gradué. Fue en un espacio cerrado que tiene la universidad la cual funge como auditorio. Pero en verdad para mi, mi universidad es al lado del Samán. Me hubiese encantado que el acto fuese allí. Al aire libre y viendo todos los rincones donde me senté a estudiar. No en una caja helada sin personalidad. Los discursos estuvieron relativamente buenos pero hablando con mis amigos que estábamos sentados ahí, nos hubiese gustado más que nos hablasen sobre las experiencias de ser estudiantes en estos momentos. O por lo menos algún sentimiento inspirador, sencillo y humorístico para echarle pichón a la vida.

Lo que nos quedó de todo fue una sensación “apocalíptica” en palabras del Rector, que no inspiraban sino desastres en el porvenir. No podemos pedir discursos de Jobs o del de la camioneta Ford. Mucho menos esperar que a alguien en Venezuela se le ocurra “romper las filas del protocolo” como dijo el maestro de ceremonias y lanzarse uno de “Wear Sunscreen”. Pero si esos son los que se recuerdan, ¿entonces por qué la gente se empeña una seriedad solemne que no le llega a nadie sino al que lo escribió?

La barra de Estudios Liberales estuvo de lo más animada. Uno tiene que ser serio pero en verdad ver como tus amigos que se fajaron un cerro por cuatro años reciben una medalla da emoción. Lo que no contaban era que se habían traído pitos y serpentinas y demás parafernalia. Yo por ser de apellido “A” era el primero y cuando se mencionó “Promoción de Estudios Liberales” se armó un zafarrancho de ruido que dejó al maestro de ceremonias con cara de regañadientes y yo sin saber si habían dicho mi nombre o no. Igualito caminé en medio del ruido recibiendo mi medalla. Yeah for me! Y después me dediqué a aplaudir a mis cuates, en especial a mi amiga Ligia que me ganó en promedio (algo por lo que siempre competimos) y se terminó graduando Cum Laude! (Yo 17,49 awwww).

Notas cómicas: mi amigo, con más sentido del humor que nadie, se abre la toga en medio del acto para revelar que encima del pantalón de flux lleva nada más y nada menos que lo que sale en la foto de abajo. ¡Pura personalidad!

Finalizada mi educación formal por los momentos. Me encantó que esto fue algo que estudié porque me provocó. Bajo el entendimiento que no es ejercible. Jamás voy a encontrar un clasificado que diga “Se busca profesional en Estudios Liberales” (y si alguien lo encuentra que me avise). Pero me encantó porque me dio todo lo que sé y me hizo valorar más lo que aprendí en Derecho. Eso es sabroso. La gente se burla de mi diciendo que yo lo único que hago es estudiar y que ya basta con eso. Pero ¿por qué carrizos no? No hay nada más chévere que estar con un profesor que sepa lo suficiente como para que uno pueda tener una conversación interesante sobre un tema que le apasiona. No hay nada más sabroso que estar con gente con los mismos intereses que tú. Algunos lo llaman tenis. Yo lo llamo aprender.-

Harry Toto

Proud Papa

Me he decidido gozar mi día. Me da una lástima horrenda que no estés ahí conmigo pero bueno estás aquí. Yo sé que si tú pudieras te levantarías e irías. Que fastidio ir a una graduación pero bueno hay que calarsela. Así no sea nada nuevo, porque como van las cosas Toto tiene el record de las graduaciones. El promedio es una vez cada seis años. Y ya fuiste a las dos anteriores. Y a mi bautizo pero ese no me recuerdo así que no cuenta. También fuiste a mi primera comunión y a mi confirmación. La primera es porque nos obligaron a los dos. La segunda es porque yo quise hacer el curso para congraciarme con la religión. Y mi mamá no estaba así que te tocó ir a ti. Pero tú y yo fuimos y de verdad que chévere que fuiste. Aún cuando desde ese entonces ni tu ni yo hemos ido a misa.

La verdad es que has estado siempre en todos mis actos. Desde que fui la letra “X” en el acto del abecedario hasta que daba discursos en la Católica. Y todas las piñatas in between. Aún cuando yo las odiase todas y me escapase a mi cuarto a jugar solo. Me viste ganar el Best All-Round Camper y que chévere que estuvieras ahí porque de verdad, de todas las cosas que yo me he ganado en la vida, esa es una de las cosas por las que me siento orgulloso. Es cómico lo lejos que suena eso pero no sé. Es como un titulo de supervivencia. Si fallo en la vida por lo menos seré viejo y sabré que fui “best” en algo. Eso da como nota.

Me contenta enormemente que me hayan vuelto a llamar a decirme que no iba a dar el discurso. Porque la verdad yo no conozco sino a treinta de las personas que se gradúan y que hueso que un idiota se pare ahí a decirles a todos los demás el típico “ustedes son el futuro y el talento de este país” cuando no tiene ni idea quienes son o que piensan. Yo lo hubiese hecho completamente distinto, cómico, sabroso. Y no quedaría como un idiota. Pero si lo hacía, me hubiese encantado que tú me oyeras para que después lo guardaras ahí en una cajita. Y como no lo voy a decir, entonces mira, la verdad no te pierdes de mucho. Solamente la fotico esa que se guarda en un cajón porque a mí me parece cursi ponerla en la casa y otra medalla para el pecho que seguramente se perderá en un par de años. Porque en eso también tengo el record. El promedio de pérdida es una vez cada tres años.

Hoy dijiste una cosa extraña cuando algo se perdió y no lo encontrábamos: “Si Dios no lo quería es porque es así”. ¡Coño, menos mal que Él no quiso que fueses a mi graduación y no lo otro! Por eso, cero tristezas, y por eso escribo esto. Para que sepas, si algún día lo lees, que me hiciste falta. De verdad. Aún cuando no tengas ni idea que fue lo que estudié (es complicado lo sé). Pero sabes, mi verdadero acto de graduación contigo fue en una playa, debajo de una palmera. Solos y yo contándote de mi tesis de Chechenia. Y después cuando te llamé para decirte que había sacado todo lo que podía sacar con ella. Dos oportunidades en las que me dijiste lo que siempre me dices cuando asombro: "Proud Papa". Así que bueno, tampoco te pierdes de mucho hoy. Es como si te hubieses levantado a comprar una cerveza en el canódromo. No estuviste cuando el perro atrapa al conejo. Pero por lo menos te pegaste la mejor parte de mi carrera.-

p.d. Lo único que verdaderamente me va a hacer falta, es que de todas las personas en este mundo, tú serías el que más se burlaría del “bonete. ¡Qué cursi! Solamente con eso sé que me voy a gozar mi día.

Wednesday, February 11, 2009

Sans Medallion

Desde que entré a estudiar Estudios Liberales una de las cosas que más me emocionaba era que cuando me graduase, podía usar mi medalla de Abogado. Suena ridículo (ergo, el “una de las cosas”) pero siempre pensaba que eso sería lo máximo. Por un día hacerle un honor al mérito de mis carreras con dos medallas universitarias en el pecho. Pues, no va a pasar. ¡La he perdido!

Por lo general, yo guardo todos mis recuerdos en tres cajas. Fotos sueltas, recibos, medallas, cartas, postales, diplomas y e-mails que imprimo cuando me gustan. Son tres cajas en las que está contenida toda mi vida desde que tengo dieciocho años (las de edades menores las pegué en un álbum cuando era ocioso). Cuanta tarjeta de invitación o entrada a algún concierto está metida en ellas. Cartas que he escrito, cartas que me han escrito. Negativos de fotos porque en algún momento sé que voy a gozar con ellos. Mensajes escritos en alguna servilleta de algún restaurant que ya no existe. Son tres cajas hechas a propósito por si algún día tengo que salir corriendo. No sé adónde. Seguramente si se quema mi casa no las voy a ir a buscar pero están ahí. Por si acaso.

Las medallas por lo general se guindan en alguna parte o, como el título, se mandan a enmarcar. Pero yo jamás me ocupé de enmarcar nada por lo que mi título de Abogado (el cual encontré) sigue enrollado en su tubito. Desbaraté todo mi cuarto en búsqueda de la cinta roja con la medallita pegada pero nada. Encontré todas, absolutamente todas mis carteras desde que tengo trece años (yo no boto nada), mi retenedor (es en serio, yo no boto nada) y decenas de fotografías de mi acto de graduación pasado en donde SALGO con la medalla puesta. Pero no se vale recortar una foto y pegármela a la toga. No es la misma sensación.

Así que mañana desfilo por ese auditorio disfrazado de bachiller. No me da lástima porque bueno hay cosas que no pasan y punto. Pero me hubiese gustado estar ahí con mi medallita.-

Be as you want to be

"For what it's worth: it's never too late or, in my case, too early to be whoever you want to be. There's no time limit, stop whenever you want. You can change or stay the same, there are no rules to this thing. We can make the best or the worst of it. I hope you make the best of it. And I hope you see things that startle you. I hope you feel things you never felt before. I hope you meet people with a different point of view. I hope you live a life you're proud of. If you find that you're not, I hope you have the strength to start all over again."

- The Curious Case of Benjamin Button

Tuesday, February 10, 2009

Sleeping Beauties

Ava (derecha) en pleno pijama party con Vita (izquierda), una panita que le traemos todas las tardes para que "juege". En verdad el término es para que la "joda" lo suficiente como para que caiga rendida y no fastidie en la noche. Es un ring de boxeo por toda la casa, se tratan de asesinar cada cinco nanosegundos pero es un descanso plácido cuando ambas se rinden. Parenting es de pinga si sabes conseguir backups!

Monday, February 9, 2009

Pueden pasar con confianza

Entendemos que hay gente que le gusta la limpieza y el orden. Por Caracas rondan los cuentos de aquellas parejas recién llegados de la luna de miel, en las que una de ellas se despierta para ir al baño tempranito en la mañana y cuando regresa para seguir durmiendo unos minuticos más, se encuentra con que la otra ya ha tendido la cama a la perfección. Con despliegue subatómico de edredón, colcha y cojincitos de lazos en tamaños petite y oversized. Cualquier chancecito de snooze hasta las siete se perdió ante semejante orden.

Entendemos que hay señoras que le tiene fobia al polvo. Que hay ciertas áreas de la casa en las que no se está permitido que el polvo entre. Pensándolo bien, ni el polvo, ni la luz, ni el aire, ni un insecto y menos un animal. Y por animal, se entiende cualquier Mowgli en edades comprendidas de 0 a 75 años. Aún no hay encopetada que se haya atrevido pero seguro más de una soñaría con poner esas cuerdas de terciopelo que ponen los bouncers en las colas de las discotecas. El perfecto intermedio entre delimitar la zona como los perros y el griterío “¿Qué dije yo que no entrasen ahí?”

Me compadezco. Hay amigos míos casados que no tienen permitido entrar a sus propias casas sin supervisión. Un cojín no es tan solo un cojín. Hay una señora por ahí que ha perfeccionado una técnica karateka para lograr que todos los cojines de su casa (incluidos el asiento del sofá) tengan ese hundido que sale en las revistas. Sentarse no es una opción. Pero hay casos peores. Existen algunos conocidos que han sido condenados a hacer lo impensable: sentarse para hacer pipí. Eso si es deprimente y las mujeres que los humillan (“obligan” fue en el año seis del matrimonio) no entienden que no es una cuestión de puntería. Si no, no hubiese en Caracas metidas de pata. Es un inocente error de aerodinámica.

Todo eso lo entendemos. En mi casa se siguen las órdenes estrictas de Madame Pulcritud pero es perfectamente plausible sentarse donde uno quiera o dejar caer un cojín al piso. Todo se vale menos desarreglar las puntas de las alfombras persas que tienen unas cuerditas blancas al final las cuales deben estar siempre perfectamente peinadas. Ese, (creía yo banalmente) era el único fetiche doméstico de mi casa. Hasta esta mañana.

Cuando alguien llega de una clínica es normal que se trate de limpiar la casa a fondo para prevenir bacterias e infecciones. Ya con mi papá instalado en la terraza viendo el Gourmet Channel, me dediqué a esconderme cual quinceañero para fumarme un cigarrito en el lavandero porque de ahora en adelante, hasta que se vuelva a la normalidad, las áreas donde esté él son decretadas “non smoking”. Oh sorpresa cuando llego al lavandero y me encuentro con la siguiente injusticia:


Entendemos que todo es por la sanidad del paciente y de los habitantes de esta morada. Que hay cosas que merecen la limpieza. Pero esta especificidad ya raya en el colmo de la manía compulsiva y en nada se compara con esos comerciales de Mimosín que uno veía cuando era chamo. Esto ya es digno de los Hitlers.-

Toto en solidaridad con las causas ajenas y en franca preocupación por estos nuevos lineamientos. Jamás vi esto venir.-

Coming Home

“You never see the hard days in a photo album... but those are the ones that get you from one happy snapshot to the next.” So said a movie but so says life. Welcome home Dad. Hoy de nuevo en tu casa. Happy times are here again. Come to think of it, they never left.-

Sunday, February 8, 2009

Incertidumbres de la Tía Dolores

La incertidumbre incomoda. En la política ¿ganará el Sí o ganará el No? constituye un tema que no deja dormir ni a Lina Ron ni a la encopetada forwadeadora de e-mails en cadena que dicen “por favor borre el remitente”. Término éste ultimo que me parece una falta de respeto porque uno tiene que asumir su autoría en todo lo que dice, escribe o chismea. En el noviazgo es siempre la tía Dolores y la prima gorda que se muere por ser la madrina que pregunta cada dos viernes “¿entooonces cuando es que se casan?” Y cuando por fin los tortolos se lanzan al agua, por presión, postgrado o lo menos común de todo, por amor, empieza la tía Dolores otra vez a joder el parque preguntando por la llegada de la cigüeña. La tía Dolores es de otra época y en su vida se le pasará por la cabeza que las parejas de hoy también fornican. Ella clama que es virgen, aún cuando haya parido a cinco hijos. Pero su tesis es que en cada uno de esos connatos violatorios con el marido ella no participó. Ergo, el cuentico decoroso de la cigüeña.

A los demás les encanta la normalidad. No hay nada más fastidioso que te presenten a alguien y preguntarle “¿Qué haces?” Para el que tiene que responder es un fastidio. Pasa toda la semana jugando a ser Clark Kent en una oficina, rezando que sea viernes para poder ser Superman. Y justo cuando va a un sarao, vestido de Súper y con palo en mano y cotillón en la cabeza, sale el safrisco del primo a presentarle a una que no es superhéroe los fines de semana. La pregunta, (intencionada para acabar con la incomodidad de ella) encorbatiza a Super mentalmente. Y tiene que encogerse de hombros (así le guste su trabajo) y responder “soy Abogado.” Yo no he conocido a la primera mujer que de una me pregunte, luego de ser presentados “¿Cuál es tu canción favorita?” Saber la canción pesa más en la personalidad de uno que saber que hace una persona para ganarse el pan. A menos que tú seas el que compongas las canciones que ponen en los ascensores o en la sala de espera de un dentista. Eso si es interesante de contar.

Por mucho tiempo viví la incomodidad de superar el “¿y tú qué haces?” con el “soy estudiante.” Cierto, no son muchos los que se lanzan dos carreras seguidas con muy pocos años de experiencia laboral. El temor es que eso hizo de mi un “indeciso” y un “desempleado”; palabras de alerta para todos aquellos que no están acostumbrados a ver a un hombre de veintinueve años que ¡Dios me libre! es “solteeero”. Lo reconozco, las mujeres la tienen peor que yo en este último aspecto de la soltería. El “scary age” para que se diga de nosotros que somos incasables (ojo: no es "incansable") o definitivamente maricos es 37. La de ustedes es 25, así lo nieguen. Y todas las mujeres que yo sé que me leen probablemente mentarán madre porque “eso no es así”. Pero es verdad. Desde que cumplieron 22, la tía Dolores las anda jodiendo con el tema del matrimonio. Así digan “zape”, es algo que les ronda en la cabeza desde que soplaron esa vela. Ergo, la “incomodidad” de ser alguien profesional, exitosa, ambiciosa y que sabe distinguir entre el precio de vivir los momentos de su vida cuando llegan y la infatuación infantil por el vestido de novia. Eso y de tener a la tía Dolores como tía.

Ahora que me graduo el jueves y he conseguido un trabajo, estoy en territorio neutro. Un “safe zone” porque agrado. A nadie le interesa si me gusta, si estoy contento, si es mi “dream job” o si tengo ganas de mandarlo para el carrizo. Decir que soy Gerente es lo mismo que llegar de hacer un postgrado en la Universidad de Harvard. Una confirmación que se es inteligente, estable y decidido. Siempre me he preguntado sobre que responden los actores pornográficos cuando se les pregunta “¿y tú qué haces?” Tienen un trabajo. Inteligente si se negocia un jugoso contrato. Estable si se es fogoso en la cama y decidido porque hacer una escenita de esas requiere de bolas (y de un buen par de tetas). Es el único negocio donde me imagino a la Tía Dolores -en shock por la respuesta- continuar con la conversación preguntando “¿y te gusta?” Porque ¿Qué carrizos más vas a preguntar? Aun siendo la tia Dolo, nadie se recupera de ese shock tan rápido. Los que no somos actores porno, no sufrimos con tanta suerte. Solamente una sonrisita de esas que deberían venir con globo de helio que dicen "You're one of us!" Porque decir que “no, no me gusta” es caer nuevamente en incertidumbre incomodas.

La incertidumbre incomoda. Pero a veces, la certidumbre también. El problema es que a nadie le interesa. Por eso, siempre es mejor preguntar por la canción.-

Friday, February 6, 2009

Sun Rayed Mornings

Hay mañanas de Enya. De carátulas de discos con fotos color gris perla. Imágenes en matte que enseñan a alguien en pijama blanca con los pies recogidos sobre un sofá y una taza de café. Viendo a lo lejos una mañana de sol. Ritmos suaves que no conocen el smog, ni la escalera mecánica o el taconeo apurado. Un domingo perenne en una semana llena de lunes. Un silencio del cual solo los peces gozan.

Anoche dormí bien. Estoy tranquilo. Estoy feliz.

Es increíble que solamente hayan pasado dos semanas. Quince días de un calendario que pasó sus páginas letárgicamente. Como si al Sol le diese fastidio acostarse o al Luna le provocase bostezar antes de brillar. No necesito ver “El Curioso Caso de Benjamín Button”. Fui él en carne propia. Fuimos todos. Una vejez que pesó en los hombros con cada marcada del ascensor hacia el piso seis de la terapia intensiva. Sin poder mirar más que de reojo por una rencilla a una cama llena de tubos. Una mediana edad transformada en bastones de hombros anónimos que nos ayudaban a bajar al piso cuatro del cuarto. La adultez vino con la retirada de sondas y la apertura de ojos mientras que la juventud llegó ayer cuando lo vimos comer sentado. Sin nimiedades de pañales. Untando ensalada de frutas en un pan, porque según él, tenía antojo de bruschettas.

Anoche dormí bien. Estoy tranquilo. Estoy feliz.

No sabe adónde está ni para donde va. Pero así es la juventud. Bien lo dijo el gato de Cheshire, todo depende de adonde quieras llegar. Con su llegada el lunes de vuelta a la casa, empezaremos con esa pregunta. Tarde o temprano llegaremos a donde queremos. Y el reloj del calendario dejará su estatismo para comenzar a correr hacia adelante. Un ciclo natural de mañanas y tardes, de presiones y descansos. Un balance sacudido momentáneamente por las tribulaciones del cuerpo. Que perdona y continúa. La vida es así. Pero igual, es vida.

Anoche dormí bien. Estoy tranquilo. Estoy feliz.-

Thursday, February 5, 2009

Legados Californianos

Mi fetiche de entretenimiento son los premios Oscar. Desde chiquito me parecieron terriblemente interesantes y procuré investigar todo lo que podía saber de ellos. No porque defina la carrera de un actor sino porque me encanta que haya un legado histórico que se repita año a año. Me gusta contar cosas cronológicamente y poder añadir un afiche más a los films laureados como Mejor Película es algo que me entretiene cuando no puedo dormir. Trivialidades como aquella en la que solamente hay tres películas que han acaparado los cinco premios más importantes que otorga la Academia: Mejor Película, Actor, Actriz, Director y Guión: It Happened One Night (1934), One Flew Over the Cuckoo's Nest (1975) y The Silence of the Lambs (1991).

Me despierto temprano para oir las nominaciones tan emocionado como si yo estuviese optando por un premio (shit! Me acabo de dar cuenta que por eso fue que yo me desperté temprano el día que le pasó lo que le pasó a mi papá) y el domingo de la ceremonia es sagrado. No así como el rumor que creó el Junip que yo hasta me pongo un smoking. Pero sí con bastante Coca Cola. Mi enemigo número uno es TNT que se niega a pasar la transmisión sin traducción lo cual me molesta enormemente.

Por cosas de la vida, todos los meses febrero solía viajar a los Estados Unidos (ahh good times). En un aeropuerto descubrí que la revista Vanity Fair sacaba todos los años una edición de Hollywood con fotos estelares de Annie Leibovitz (big fans) para celebrar a los artistas que están en el tapete. Esa edición se convirtió en mi fetiche secreto. Escondida entre la Newsweek, la Time y las diecieste mil cajitas de Altoids iba la edición de Hollywood para mi deleite personal. De esos cuando nadie te ve.

En Yahoo! La noticia principal de ahorita era un revuelo que se ha creado por una foto digitalizada que incluyeron de Heath Ledger en Vanity Fair. Eso me recordó que es febrero y seguramente la edición ya habría salido con más fotos de Leibowitz por lo que me metí en la página Web de la revista. Encontré la meca de las fotos que me gustan. Portafolios de artistas, de edificios, de políticos y de eras pasadas. Sin la pena de tener esa revista en la mano o tener que pasar por doscientas páginas de relojes y carteras iguales para llegar a ver lo que uno quiere ver.

Terminado con las fotos de Hollywood (no tan impresionantes este año), me puse a ver un slideshow de fotografías de los presidentes de los Estados Unidos y me topé con una foto que me llamó la atención. Es una foto del presidente Hoover agarrado de la mano de otras personas para demostrar el tamaño de una sequoia roja de California. Me impresionan los árboles grandes porque siempre pienso que si pudiesen hablar, contarían las historias más interesantes. Cambiantes en sus adentros pero siempre estáticos en su locación. Los mejores testigos de lo que pasa alrededor.

Esta foto, convertida en una de mis favoritas de ahora en adelante, me trajo algo a la memoria. Cuando yo era chamo, un árbol gigantesco se cayó en mi campamento. Alguien, que no recuerdo quien, con ínfulas de cortó un pedazo del tronco y se tomó la tarea de contar los anillos para determinar la edad del mismo. Luego, pegando unas flechitas de papel, anotó los años en que ocurrieron todas las grandes guerras, así como momentos claves de los dos últimos siglos. Una dendrocronología autóctona que me dejó bizco por horas frente a ese pedazo de madera, haciendo nuevas cuentas para determinar otros momentos de la historia en los que se árbol estuvo parado. Legados estáticos de una historia cambiante. Igual que Hollywood.-

La nueva miembro de la familia

Ava Aguerrevere ha arribado a la casa. Al principio estuve renuente de aceptarla porque con Sara mi perra ciega (y para mis amigos, antipática y solitaria) ya me bastaba pero en un día ya esto es puro amor. No tenemos idea donde va a dormir o si alguien se tomará el tiempo de entrenarla porque hasta ahora la perrita no ha pisado ni el piso de la cantidad de abrazos que le han dado. Sara y ella, por los momentos se llevan bien. No así con Eparquio el loro con quien tuvo un encuentro cercano del tercer tipo.-

Princesas del Pop que la cagan

Enamorado de la inocencia que traen dos coletas mal amarradas y un chicle Bubbilicious sabor patilla, el mundo adoptó a Britney Spears como su nueva princesita del pop. Inevitablemente, la niña se desarrolló y se volvió libidinosa por lo que el mundo la marcó como una degenerada.

Se voltearon hacia su “prima” Cristina Aguilera tratando de buscar algún sentido de identificación valorable para las jóvenes preadolescentes y dando gracias al señor camarógrafo de los MTV Music Awards que su beso con Madonna no fue tan notorio como lo fue el de la cabeza rapada esa con la chica material. Pero cuando X-tina se montó unos cueros y empezó a cantar que era sucia, el mundo se llevó las manos a la cabeza y volvió a enrumbarse en la búsqueda de una adolescente pura y casta que pudiese admitir bajo juramento que Candy Candy era una propaganda subliminal para el fomento del libertinaje sexual.

El mundo cruzó distancias y atravesó fronteras en búsqueda de la nueva consentida de las masas. Por fin dieron con una niña en los predios del continente sudamericano. Una Shirley Temple morenita oriunda del Perú que podría convertirse en la imagen identificable de millones de nenas adolescentes que buscaban ser oídas, escuchadas y comprendidas.

Esta sudamericana estaba destinada a coronar el Hall de la Fama de la generación Bratz, con sus trajes autóctonos y voz de niña. Todo un sistema de mercadeo internacional, fabricación de muñecas y loncheras planificado con antelación a su debut. Una posible aparición en Latin American Idol programada para su lanzamiento, luego de su hit popular "Mi Vida No Vale Nada". Millares de fans a través del continente aplaudiendo a la niña de América. Si el sendero de la fama iba por ahí entonces, Wendy Sulka, niña prodigio, cantante de cantantes ¿Cómo carrizos escoges tú sacar al aire una canción llamada "La Tetita" que diga que te provoca mamar de la teta de tu mamá? ¿A los diez años? El mundo llora ante la incomprensión de las pre-adolescentes. El trono del pop sin heredera virginal.-

Wednesday, February 4, 2009

One too many windows

I will lift up mine eyes unto the hills: From whence cometh my help. I need not shout my faith. Thrice eloquent are the quiet trees and the green listening sod; Hushed are the stars, whose power is never spent; The hills are mute: yet how they speak of God!" (Psalms 118:24, 121 & C.H. Towne (1902)).

The Sound of Music is a very corny film. Yet we all love it. If only because Maria's panties can be seen when she's hopping off the bus during the "I Have Confidence" LSD extravaganza. But a crucial line opens that song (again, corny) which has Maria saying as she's leaving the abbey (Rosemberg, an abbey is a place where nuns pray for you people to convert): "When God closes a door, somewhere he opens a window".

However now that I think about it, even if Maria opened a window that said "Surprise! You're going to spend some time lurking the halls of a hospital, land a job, get three more offers, asked to write a speech (and then have it surreptitiously withdrawn), graduate, get a new dog, worry about the upcoming elections and prepare to vote", I'm sure she would have loaded a Winchester 57, fired at the damn window and gone back into the abbey disappointedly. She was supposed to hop on a bus just to have sex with a captain! Not have every single thing she had looked forward to in 2009 (except the hospital bit. That was just added in by God for a dramatic effect) thrown at her in a timeframe of two weeks. (Why the hell am I using nuns as metaphors?!?!?)

Truth is I’m collapsed. You know when you just need to sit in a corner of silence? I seek a moment's worth of mahogany windowsills overlooking onto verandas of breezy weeping willows. A cave of wonders that leads to an exit sign. A beach that knows no boundaries. It is most ungrateful to think this way when I should be thanking my lucky stars. Now, when everything happens for a reason and when the going gets tough. When every single shoulder has lent itself to cry your heart out and yet one has not stopped to shed a single tear. Here, when the eyelids close and the words just flourish. Without looking for meaning yet perhaps hoping for sense. Everything enjoyable is at a moment’s reach: a hospital bed that exudes life, an office desk that offers promise, a milestone of medals that exemplifies glories. A moment’s worth the distance run. Why then am I so tired?

Idealist check: I wish for one day of quiet. Reality check: I fear it may all vanish if the quiet ever comes. Then again the British had it worse in September of 1939 when this poster was commissioned. Best to follow their advice.-

Not just a cake

La vida está llena de misiones. La mía es encontrar en Caracas tres cosas: la mejor sala de cine, la hamburguesa perfecta y una torta de zanahoria con bastante crema que sepa exactamente como uno se la imagina antes de probarla. Las dos primeras ya han encontrado su nicho pero la segunda, al menos comercialmente, sigue siendo un misterio.

La más perfecta de todas vino una vez a mi casa gracias a una señora a quien mi familia le hizo un favor una vez. Una torta de zanahoria tan suculenta que la crema se derretía en la boca. Era como cuando uno era chiquito y te daban la paleta con la cual habían batido un chocolate para que te lo terminaras. Con dolor de barriga y todo eso era un sencillo momento Kodak cuya sensación infantil fue capturado perfectamente por Pixar en la cara del crítico Anton Ego, luego de comerse su ratatouille en la película homónima. Así era esta torta de zanahoria.

Esta tarde por fin convencimos a mi mamá que dejase a mi papá con una enfermera en la clínica para que ella pudiese dormir una noche completa y tranquila y así recargar las pilas. No ha sido fácil para ninguno de nosotros ver a mi papá como está porque él siempre se encargó de todo. El siempre ha sido como uno de esos hombres que los sueltas en una jungla con solamente un Q-Tip y te construyen una casa digna de Jimmy Alcock. Lo que ignorábamos es que seguramente la idea de montar la casa de esa manera, le hubiese venido de mi mamá. Ella no hubiese soportado mandar a mi papá solo a una jungla y se hubiese encaramado su taparrabo de Jane (y su polvo porque eso para ella es su roca de Gibraltar) a "inspeccionar" la obra.

Mi mamá ha sido tal muleta para mi papá en estos días, quedándose todas las noches en la clínica, respondiendo a las miles de llamadas que nos hacen (que once again…son de autógrafo) y hasta pagando cuentas que antes ignorábamos debían ser pagadas, que lentamente colapsa. Y esta noche pensamos que era mejor verla dormir en una almohada conocida. Tranquila. Porque a ella la necesitamos tanto como a él. Zafarla de la clínicia fue peor que ponerle Krazy Glue al Velcro pero a la final logramos montar a la señora y traerla para su casa.

Aún así cenamos en silencio. Cansados. Agotados es la palabra del día. Se imaginarán el cambio de caras en nuestras propias mentes de Anton Ego cuando Josefa nos puso delante de nosotros LA torta de las tortas de zanahorias. Nuestras sonrisas fueron como un aceleramiento de once meses hasta llegar a la Navidad. Un remake autóctono de ese chamito en You Tube que no puede con su Nintendo Sixty Fouuuuuuuuuur!!!

La misma señora que alguna vez nos agradeció trayéndonos una torta por algún favor que le hicimos, repitió el mismo regalo. Y sin saberlo, se convirtió en el San Nicolás de los Aguerrevere. La cara de felicidad de mi mamá mientras se comía esa torta y decía "que torta" fue uno de esos momentos estelares en donde por fin la pude ver y pensar "she's so happy!" Lo que fue simplemente una torta, en verdad fue uno de esos momentos de familia en donde solo faltó la nieve y alguna música cursi. Tiren a Campanita ahí. también. No tiene nada que ver pero bueno Campanita era medio cursilona a veces. Esa misma sensación, con una simple torta, fue la que sentimos esta noche. Una torta que trajo de vuelta una sonrisa que tenía días sin verla en la cara de mi mamá.-

Most grateful to Anabella G. the incomparable Carrot Cake Lady!

Tuesday, February 3, 2009

Dad Update: Delirio en el Gourmet Channel

Mi papá muchísimo mejor de su aneurisma. Ya están hablando de darle de alta para la semana que viene y ya así poderlo tener aquí y no sufrir el cansancio de las clínicas. Está chévere con su cicatriz en la cabeza, ya sin sondas y con una sola vía. Comiquísimo y cada vez más despierto, moviendo todo poco a poco y diciendo todos los viajes que se ha pegado en sus delirios. Muy sifrino el hombre pues nada más cuenta que ha cocinado langostas en Paris, Roma, Buenos Aires y Galipán pero nada de nada de alguna arepa de cazón en una playa varguense. ¿Quién diría que su alter ego en sus delirios sobre el Chimborazo sería Sumito Estévez?

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