Monday, August 31, 2009

Alerta a las autoridades correspondientes

En menos de un mes, mi hermano se va a vivir a Milán. Esto es una alerta con acuse de disculpas a todas las autoridades aéreas, civiles y uniformadas del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía. El amotinador en la ventana de ese avión no va a ser Jim Carrey. Voy a ser yo.-

No hay mujer fácil que se llame María Soledad

“… [S]i bueno ella es medio puta pero es lo máximo”. En el noventa por ciento de los casos en los que uno está hablando de una mujer de morales dudosas, ésa siempre es la quinta frase que se emplea para describirla. Generalmente, sale de la boca de su mejor amiga, seguramente celosa que su amiga es más popular con los hombres, una sexualmente confundida o una perfecta sincera.

Cuando ella –la dudosa- se acerca para ser presentada, ya el saludo no es el mismo. Ella te ve con ojos de felina. Como si ya supiese que tú te estás enterando de ese secretico que todos comentan en la discoteca: le gusta el sexo y no teme esconderse detrás de un velo de novia. Y uno sonríe como veterano de guerra regresando a casa mientras le aprieta la mano. Preguntando cómo demonios eyectar a la mejor amiga del circulo conversatorio para que empiece la noche.

Este tipo de mujer de morales dudosas no es la bruta que se acostó con todo el mundo en el viaje de graduación. Eso es de amateurs. Esta fue la que tuvo un affair con el director del colegio y nadie se enteró. Para la que a los dieciséis años los hombres universitarios no eran una opción; eran un requisito. Un escote como cedula de identidad fue su entrada garantizada a todos los locales de moda. Los guardias de la puerta la llamaban por su nombre de pila. Los que bailaban con ella, “”Ellataconmigo" y los viejos verdes de la barra, “Señorita, le compro un trago.”

Cuando creció no guardó escrúpulos para nadie. Sí, fue la primera que salió con el primero al que le regalaron el carro pero también al intelectual que no le devuelve el beso ni una estampita también se llevó unas caricias. Quizás fue por un reto, quizás nuestra chica estaría aburrida. Lo cierto es que ese nerdito aún se da con la mano pensando en ese momento. Su resumen de conquistas no se mide en colchones, sino en el número de novias y esposas que se niegan a saludarla.

Su único error fue creer vivir en una zoociedad donde la máxima impuesta en la película Cruel Intentions: “todo el mundo lo hace, lo que pasa es que nadie habla sobre ello” era un mantra cuando la verdad habla la mejor amiga, el penúltimo con quien se acostó y la que no la conoce pero quiere estar en la palestra y comentar sobre lo que todo el mundo está hablando. Su pecado no fue ser una piñata a la que todo el mundo le da palo. Su error fue que le gustó y lo dijo. Pero a ella, eso le tiene sin cuidado. A final de cuentas, tarde o temprano, todas las putas se casan.-

Imagen: É. Manet "Olympia". 1863.

Elías sueña con vasos rotos

Desde hace bastante tiempo, Elías sueña con vasos rotos. Un mal presagio, según los entendidos en la interpretación de sueños pero Elías no lo sabe. Él no logra entender como todas las noches a golpe de cuatro, va a alguna alacena a servirse un trago y todos los vasos están resquebrajados. Una línea vertical que ondea el vaso de vidrio, como una estalagmita inoportuna. Elías tiene sed y no sabe de qué. Cuando despierta, es poco lo que quiere acordarse de aquel sueño.

Elías no piensa mucho. Lo suficiente como para saber que tiene que salir de casa a trabajar pero más allá de eso no pasa. En la oficina gris, su trabajo consiste en teclear números a un ordenador. Algo que años atrás le hubiese parecido ilógico. Hoy, sin embargo, cuando todos sus sueños se han fragmentado, es poco el interés que muestra Elías. No le importa saludar, ni hacer conversación o en, quizás, asomarse a la ventana a ver si por casualidad alguien está volando algún papagayo a lo lejos. La rutina hace tiempo que consumió a Elías. Tanto que ni se molesta en ir al baño. No le encuentra lógica a levantarse de su silla. No le ve el interés en tomar café.

El único placer que rompe con la monotonía de su vida es un sencillo cigarrillo que se fuma a media tarde al salir del trabajo. Un tubo por el cual las lentas bocanadas de humo circulante hacen que Elías pierda su mirada en el horizonte. Su único sustento para sobrevivir, la única fuente de poder que lo hace medianamente feliz. La felicidad es un concepto que se mezcló con la tristeza. Elías no llora. Elías no siente. Elías no ríe. Elías fuma y sueña con vasos rotos.

Elías camina a su casa y, al llegar, se pierde entre los cojines raídos de un sofá heredado. Allí lee algún periódico añejo una y otra vez, mientras los gatos –unos siete- se acurrucan para encontrar calor y de repente alguna migaja en la solapa gris de quien suponen es su dueño. A las ocho menos diez, Elías se levanta del sofá a ver que encuentra para sustentarse. Un cartón de leche que ha visto mejores días y una lechuga descolorida. Le da igual lo que coma o cómo se lo coma. Elías no tiene apetito ni interés en nutrirse. En algunas ocasiones ve algún programa de cocina. No por placer sino más bien por hambre. Hambre de algo que no se cocina en la olla ni se vierte en los vasos.

Tarde en la noche, cuando ya el vecindario ha apagado sus luces, Elías se da el beneficio de pensar en quien era. Cuando la vida era turquesa y el alma olía a grama. Alguna memoria de mariposas por la nieve, etéreas en su momento pero que hoy, le parecen a Elías insoportables de mantener en la visión ilusoria. Elías cae entumecido en un letargo sonoro, sin saber si mañana levantará cabeza. Elías no duerme. Elías no descansa. Pero a la mañana siguiente, los contornos de la boca llenos de mugre blanca y dos cauces salados pegados al rostro, le recuerdan a Elías que volvió a soñar con vasos rotos y se despertó gritando 'Marta'.-

Imagen: Van Gogh. "Old Man in Sorrow". 1890.

Casandra se casa

Casandra no buscaba otra cosa que la perfección a la hora de convertirse en la Señora Contreras. Deseaba para su boda una producción cinematográfica, en la que ella fuese el centro de atención de todas las miradas. Una fiesta inolvidable, en la que todos le dijesen lo radiante que lucía y lo afortunados que se sentían de haber sido convidados a ser testigos de el día más feliz de su vida. Una imagen inmaculada de la novia perfecta en su perfecto vestido. En donde nada importase sino la felicidad de ese momento. De su momento.

Para lograr el cenit de ese sueño, Casandra no había escatimado en los detalles. Había comisionado a su tía a que llamase a todos los invitados para informarles que las tonalidades de los manteles de la fiesta serían el beige y el verde manzana, con la finalidad que tomasen la precaución de no asistir luciendo esos colores y tenerlos en cuenta para no resquebrajar el esquema cromático escogido. A su propia abuela le había notificado que no estaría convidada a la fiesta. El negro impuesto por más de cinco años luego de la muerte de su segundo esposo, les recordaría a los demás sobre el luto y el dolor de la pérdida de un ser querido. Sensación que desencajaría en una noche en la que solamente la felicidad del blanco nacarado de su vestido podría ser tema de algarabía.

A Pablo le había negado su pedimento de poner a Mario como padrino pues, pensando en las fotografías, se le ocurrió que éste último, con su metro sesenta de estatura, no coordinaría bien con el metro noventa de su futuro marido y su propio metro setenta y dos en tacones. Poco importaron las protestas, los peros y las peleas. Era su matrimonio. Su noche. Caso omiso haría a la furia de Pablo cuando éste se enteró que Casandra se había peleado a muerte con Karina, la madrina, la noche que ésta le notificó que estaba embarazada. En el acto la quitó del cortejo y el habla. Era su momento de ser querida, no la de una que no había tomado las previsiones necesarias y con la cual, el centro de las miradas se dividiría en dos, ella de blanco y la otra con una bomba de barriga. Con el tiempo, convenció a Pablo que esto era lo más lógico. Nada, se antepondría ante ella. Ni siquiera un estúpido bebé.

Sus damas de honor habían sido escogidas de acuerdo a un estricto estándar de peso y estatura. Ninguna gorda se ve bien en coral, por más que se embuta adentro de un corsé y a María Silvia su prima, le había solicitado una cita con el oftalmólogo para colocarle unos lentes de contacto provisionales. Casandra no pensaba tener a una cuatro ojos desfilando por la alfombra roja en su noche mágica. Por más que María Silvia fuese ciega del ojo izquierdo. La orquesta perfectamente milimetrada, la comida divinamente escogida según sus gustos y la iluminación focalizada para darle brillo a su blanco vestido.

Casandra no esperaba más de aquel viernes en la que se convertiría finalmente en una señora casada. El cumplimiento de un sueño que había tenido desde que, sola en su cuarto, se ponía la funda de la almohada sobre la cabeza y se imaginaba novia. Princesa. Reina de todo una comarca. De ahí en adelante era su vida como la Señora de Pablo Contreras y debía celebrarlo en grande, en donde todos le dijeran que era la más bella de todas. Una novia radiante. Una desposada exquisita. Así se sintió mientras le ponían el vestido de encajes, se tomaba las fotos y embutía a su padre en el carro antiguo.

En camino a la iglesia, miró por el cristal de la ventana y sonrió. Ni la lluvia se había atrevido a asomarse sobre las nubes, so pena de un castigo histriónico. Nada ni nadie le amenazaría con irrumpir su noche a Casandra. La perfección materializada en su esbelta humanidad para formar parte de un recuerdo inalcanzable. Todo en su sitio. Todo, como ella quería. Todo, salvo una mancha acuosa de liquido salado que le brotó del ojo izquierdo cuando alguien - no recuerda quien- tocó a la ventana del auto para notificarle que Pablo, no vendría.-

Imagen: A. Toulmouche "The Reluctant Bride." 1866.

Sunday, August 30, 2009

Pava

Hay dos cosas pavosas en este mundo. La primera es que salga en el Ipod, la canción de “¿Por qué se fue y por qué murió, por qué el Señor me la quitó?”, cuando estás manejando de madrugada. La segunda, es Liza Minelli.-

Friday, August 28, 2009

Carta en Protesta del Caballero It's Good to Be

Sres. Chivas Regal
Pernoctarss Ricarss
Ciudad.-

Estimados Señores,

Con profunda admiración por su marca les escribimos porque sentimos que, como clientes y asiduos bebedores, es nuestro deber informarle sobre una situación que nos aqueja.

Recientemente Ustedes lanzaron a la palestra pública la prestigiosa campaña "Caballeros del Siglo XXI" la cual busca profundizar los valores de elegancia, respeto, camaradería y compadrazgo entre los hombres que nos identificamos con este perfil. Entre ellos, escogieron al, según ustedes aún por definir “abogado, político, empresario, próximo alcalde, bon vivant, playboy, humanista, relacionista, turco”, It’s Good to Be Romero. El epíteto profesional con que lo califican depende de la revista o periódico que lo reseñe. No es su culpa. El Señor It’s Good to Be “te es” todo eso.

Consideramos que la decisión de escoger al Señor It’s Good to Be como Caballero de su mesa redonda fue acertada y justa en su momento. No les pedimos a Ustedes que nos reconozcan el crédito de haberlo catapultado a la fama luego de su regreso de París donde vivió en la pobreza mendigante de varias noches de copas. Con la campaña de inserción a la zoociedad caraqueña “Es Bueno Ser Él” nos bastó y sobró para saber que nuestro muchacho iba viento en popa. Les dejamos a Ustedes que se lleven los laudos y las copas de haberlo puesto ante la palestra mediática.

Nuestra queja viene por otra parte. Si bien le regalamos a nuestro campeón, consideramos injusto el hecho que él aún no nos ha pagado en creces todos los whiskys que nos hemos debido tomar con él haciendo uso de su conocimiento de la bebida y de la famosa tarjeta de crédito que Ustedes le otorgan para que haga conocer la marca. Y esto Señores, consideramos justo reportar porque nosotros, como asiduos bebedores de whisky, es más no nos vamos a caer a mojones, estamos a un paso de ser alcohólicos, lo que estamos es detrás de esa tarjeta por puro interés. Veces en las que el Caballero It’s Good to Be nos ha invitado a utilizar el puntaje de esa tarjeta: cero. ¿Se entendió? CERO. Queremos saber entonces ¿Qué hay de caballerosidad en eso? Nada. Absolutamente nada.

Encima de que su dote de generosidad caballerosa es cuestionable (porque no presta ni vende los puntos de la batea, perdón de la tarjeta) vemos con preocupación que Ustedes no han puesto un empeño en el look profesional del Caballero It’s Good to Be como se evidencia en la fotografía que anexamos con esta carta de protesta. No nos puede culpar a nosotros y no nos pueden decir que cada Caballero es libre de verse como le dé la gana. Mentira, porque hasta Leonardo Padrón tiene los pelos de las narices cortaditas. ¿Y ustedes –miren que nosotros confiamos en Ustedes- nos mandan a nuestro Caballero It’s Good to Be a un evento a hablar de la caballerosidad, de los modales y de las buenas costumbres, de los orígenes de la venezolanidad y de la bola izquierda del caballo blanco de Simón Bolívar con una barba de tres días, la camisa arrugada y unas medias de dandy inglés que dejaron de usarse en 1993? ¡No Señor!

Ustedes tienen que ser responsables del extreme makeover de nuestro Caballero. No es posible que lo vendan así como así. Así como así, todo el mundo puede ser caballero. Y si fuese así TODOS tendríamos la maldita tarjeta de puntos que él se NIEGA a compartir con nosotros, los asiduos y respetuosos bebedores de whisky (está bien pues, si somos alcohólicos. Pero eso no significa que no vayamos a misa los domingos ni le prestemos a una tipa una bolsa de plástico para que se cubra de la lluvia. No es como la propaganda pero es que no tenemos real para tapara a la damisela con un abrigo de Burberry como el modelo del comercial).

Sres. Chivas Regal por favor tomen en consideración nuestras quejas y peticiones. Por un mundo en donde “millones de personas pensando solo en si mismas” como empieza el comercial. DE CAJÓN que pensamos en nosotros mismos. Queremos o que nos manden una tarjeta como amigos privilegiados de los Caballeros Chivas o que le enseñen al Caballero It’s Good to Be a como afeitarse.

Muchas gracias de antemano ¿eh?

Atentamente,

La Comisión del Caballeros Wannabe que Toma Whisky con Hielo de Rolito y Servilleta de Papel.-

p.d. Y bueno, la Señora Mariana Zubillaga se anota ahí también en la protesta. Ella es nuestra Lina en esta campaña.-

Thursday, August 27, 2009

Irreverencia Pop

Cuatro mentes reunidas con Bartolo, Betancourt, Bizet, Bogart, Bonaparte, Callas, Capote, Corday, David, Delacroix, Fitzgerald, García Márquez, Hemingway, Hepburn, Irons, Kennedy, Magdalena de Suecia, Marat, Michelena, Niarchos, Nixon, Onassis, Profumo, Pasternak, Puccini, Rains, Rand, Schlink, Stein, Thatcher, Tracy, Vargas & Wilde, bajo una burbuja conversatoria medida por el líquido elaborado por un monje que murió sin ser identificado.

El último trago se sorbe con una referencia al juego de Torres.
Toto: ¿Quién?
Demás: [Mirada comprensiva] Tú no entenderías.
Toto: ¿El Niño del Liverpool?

Cultura oceánica con un dedo de profundidad. No sabré mucho de fútbol pero primero muerto antes que me inclinen la cabeza de manera piadosa.-

¡Marica, ganaste!

En el Twitter de La Perfecta vi un peculiar pensamiento de esos que vienen en la tarde-noche cuando el zapping de la televisión no da para más: "Necesito la frase 'Marica, ganaste' estampada en una camisa." Como mi intención es adelantármeles a los que crearon la camisa 'Save Winona' aquí te va Miss Perfect, en dos modelos que creé para tí. El insomnio todo lo puede. Suertúo el que patente esta frase el día de mañana.-



El modelito de ñapa para el hombre que no le importa lo que digan de él.

Wednesday, August 26, 2009

Lecciones aprendidas en el lado equivocado de Mystic River

Le estaba explicando a algún extraterrestre el otro día mi concepto de Mystic River. Y es un extraterrestre porque vive en Los Guayabitos del Perú. Últimamente me he comportado a la altura con esto de manejar largas distancias por el tráfico de Caracas. Me di cuenta que mi negativa a trasladarme a sitios foráneos me estaba costando amistades. Ahora en vez de no ir, voy pero procedo a blasfemarlos en persona. Aún así, el asumir que uno sabe dónde queda todo en Caracas y que todo el mundo está dispuesto a montarse en un carro a zonas donde necesitas dibujar mapitas, se presta a confusiones. Lo peor es cuando te mandan de trabajo, en el que no tienes la opción de decir que sí vas o montar un cuento chino que tienes porcina. Éste, viene por mi negativa a pensar que hay cosas más allá de mi lado del río.

Eran las 7:26 de la mañana y ya había llorado, blasfemado, descubierto, muerto de la risa y cantado a todo pulmón mientras hacía las paces con el Sol de testigo, manejando por la Cota Mil. Una compañía me había mandado a hacer unos exámenes médicos, obligándome a ir en ayunas (cosa que detesto porque no salgo de mi casa sin meterme así sea un Fruti Lupis) y con mi bella cajita de mierda para el examen de heces bajo el brazo. A las seis de la mañana, estacioné mi carro en las afueras del Centro Médico, llamé a mi amigo el cuida carros de toda la vida –pues me niego a meterme en el infierno del estacionamiento, así sea a esa hora- y le di veinte Bolívares para que me lavase el carro. Muerto de hambre, me dirigí al lugar que había anotado en el papelito de taco de Banfoandes pero -a pesar de ser una persona "ubicada" en mis predios (salvo en el Millenium donde no encuentro nada)- no lograba encontrar el edificio.

Luego de involucrar a cuanto guardia con marroncito y Consul en mano que se encontraba en la zona perimetral de los edificios y de insistirles a todos que estaban equivocados, decidí llamar a Olek mi amigo, un futuro compañero de trabajo en la empresa.

Olek: Totins, ¿cómo andas?
Toto: Mira [a mi no se me da la simpatía por teléfono], yo estoy aquí en el Centro Médico en el edificio donde nacen los bebés y se muere la gente pero no encuentro el Edificio 1 Centro 1.
Olek: Aja, bueno mira tú pasas inmediatamente a la izquierda y hay un edificio…
Toto: HAY 2000 EDIFICIOS
Olek: No vale Toto. Llegas al Centro Médico e inmediatamente a la izquierda…
Toto: Olek pero ¿qué llamas tú Centro Médico?
Olek: [pensativo] Toto, ¿dónde estás tú?
Toto: [vuelve a repetir] en el edificio donde nacen los bebés y se muere la gente
Olek: Aja, bueno en pediatría hay un estacionamiento que no sirve. Pasa por ahí y allí mismito es.
Toto: No entiendo.
Olek: [desesperado] Marico, pasas la garita...
Toto: ¿PERO TÚ ERES IMBÉCIL? ¿Cómo va a haber una garita en el Centro Médico?
Olek: Toto....
Toto: Sí ya me di cuenta. Estoy en el Centro Médico equivocado...

Por supuesto, el sifrino de Toto que vive de ESTE lado del Mystic River, se trasladó al Centró Médico de San Bernardino, porque ahí nacen todos los bebés que él conoce y se muere toda la gente que él conoce pero jamás se le pasó por la cabeza, mientras anotaba la dirección que le daba la inepta de Recursos Humanos el día anterior, que el inepto era él al pensar que hay otro tipo de gente en la ciudad de Caracas, igual de sifrina, que considera al Centro Médico de La Trinidad, como “su” centro médico.

Desesperado, muerto de hambre y enfurecido con el mundo (la inepta de Recursos Humanos seguía siendo inepta), entré a mi baticarro, y comencé a explotar en la Cota Mil en modalidad The Fast and the Furious. Algo inédito en mí, ya que estoy acostumbrado a manejar por Caracas como si estuviese montado en un carrito de golf, siendo el chofer de Miss Daisy. Mientras agarraba el volante con una mano, buscaba desesperadamente con la otra un yesquero para paliar mi furia con un cigarrillo mal fumado.

De repente, mis manos comenzaron a palpar una bolsa de papel. Volteé y vi, sentado junto a mí, a una inocente bolsita marrón. Adentro de ella, mi flamante examen de heces. No pude sino explotar de la risa en medio del llanto frustrado al comprender que, a pesar de estar cargado de rabia, ira y frustración, en verdad era un pobre loser que todavía andaba con su bolsita llena de mierda como compañera. Cuando se está en el foso, ese recuerdo le alegra el día a cualquiera. No se puede estar peor en la vida que estar perdido y cargando mierda. Así sea del lado equivocado de Mystic River.-

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En mi primer día como pasante de Derecho, en la Era Paleozoica, decido que estoy perdido y llamo a mis Páginas Amarillas particular.

Toto: Mora, tengo que llegar al Ministerio del Trabajo. Estoy en El Silencio pero no sé donde es.
Mora: ¿Pasaste el CNE?
Toto: Sí.
Mora: ¿Estás en Plaza Caracas?
Toto: [silencio]
Mora: ¿Ves la estatua de Simón Bolívar?
Toto: Ehhm. No.
Mora: Voltéate.
Toto: Ahhhh.
Mora: A tu izquierda, idiota.

World Boogie

A raíz de las fotos de gente saltando, me enviaron este video de un chamo que va por la vida bailando en más de 42 países. Definitivamente estamos todos en el trabajo equivocado. Lo peor es que una compañía de chicles le paga por hacer esto. Travel Channel where are you?!?!?!?

Tuesday, August 25, 2009

Que Traigan al Amante: Venezuela en un Talk Show

A veces pienso que los problemas de este país se arreglarían si accediéramos a sentarnos en un talk show. Todas las tardes cuando llego a mi casa, Josefa está enchufada a Venevisión Plus viendo un programa llamado “Casos de Familia.” Es como Cristina, salvo que en este caso la conductora no deja hablar a nadie pero tampoco es tan amarillista como Laura cuando gritaba “traigan al amante: ¡que pase el desgraciado!” Ahí se resuelven una infinidad de casos dantescos. El otro día estaba una niña gritándole a su madre porque no la dejaba “asumir mi sesssualidad” con un chico de su “jaiii eschool” cuando la madre se tongoneaba por todas partes con un compañero de estudios de la “menoll.” Cualquier casualidad es pura coincidencia pero si comparamos esto con la situación política venezolana ¿no es la misma vaina?

Sería genial que la Fiscal General de la República fuese la primera invitada. La primera pregunta obligatoria sería inquirirla sobre sus estudios de Derecho y si puede recitar el concepto latu sensu de ‘pueblo’ para beneficio de la audiencia. No por cuestionamiento pero es para probar esa vieja tesis de las abuelas que decían que el titulo no lo sacó de una caja de Ajax. Me encantaría que la conductora del programa se pusiese un poco como Ellen de Generes e hiciesen un juego de adivinanzas. Algo estilo: “A ver Señora Fiscala, ¿los derechos humanos son: a) para los que caminaron por la acera el día de la marcha; b) para los que no caminaron por la acera pero se compraron un Bati Bati en la esquina de la Libertador; o c) para los que no se comieron la bola del chicle que está al fondo del Bati Bati?”

Si la Señora Fiscala contesta la respuesta "b", entonces es propicio traer a los señores de la Mistusbishi al escenario: “que traigan al desgraciado.” Todo para explicarle, que la Señora Fiscala está de acuerdo implícitamente que existe el pleno derecho de transitar por todo el territorio de la República y que al venezolano le gusta de vez en cuando bajarse del carro a darse un gustico de helado cuando lleva ‘la calol’. Así que no se deberían retirar de Venezuela porque eventualmente, el venezolano querrá ser propietario de un carro, como suele suceder cuando no se es comunista de corazón ni de práctica.

El Señor Mitsubishi reclamará que no puede sentarse al lado de la Señora Fiscala, por lo que traerán a la palestra a Guillermo Zuloaga para que explique como son las cosas en Venezuela (Óscar Yanez estaría de vacaciones al momento de la grabación). Como son competencia en materia automotriz, Zuloaga entrará con traje de luchador de sumo y le empezará a caer a golpizas al representante de Mitsubishi, porque hay que ponerle matices de Jerry Springfield al programa. El Miss Universo hubiese tenido un rating más alto, si la dominicana le hubiese caído a golpes a la venezolana por acaparadora.

Esta golpiza entre Toyota y Mitsubishi ocasionará que la Señora Fiscala, se monte en la silla, entaconada y todo, y comience a vociferar: “¡muerte a los acaparadores!” Naturalmente, a ella la amarrarán primero. Es difícil entender que la ley de oferta y demanda es lo mismo que ver una pelea de sumo: gana el que ofrezca la mejor batalla pero con la salvedad que existen opciones. Traerán al Padre Ugalde para calmar la situación porque vamos, es opositor pero es padre al fin, aunque sospechamos que la Señora Fiscala tendrá un connato de Linda Blair en El Exorcismo. Eso obligará a los productores a sacar a la Presidenta de la Asamblea Nacional para que inquiera al público – “haciendo uso de la señal de costumbre” – sobre si es el Padre Ugalde o la Señora Fiscala la que debería permanecer en el set.

El twist, es que esta vez, a diferencia de cómo hace en la Asamblea, la conductora le pedirá a la Presidenta de la Asamblea Nacional que se ponga, como reto, el cono de la vergüenza de la película “Up”. Todo para que esté obligada a subir la mirada y constatar que todas las manos estén levantadas. Como en el canal de la Asamblea a la hora de la votación casi nunca enfocan a los diputados sino a la Presidenta haciendo un garabato con un lápiz Mongol, a veces pienso que mientras ella dice “sírvase hacer uso de la señal de costumbre; aprobado,” Ismael García y los demás levantan la mano pintando una paloma. Ya que estamos en un talk show, sería bueno ver si pasa esto o no. Yo sospecho que botarán al Padre Ugalde. Es que la Señora Fiscala es como Alicia Machado, pero sin lolas: levanta polémica. El Padre Ugalde, es lo mismo que decirle una grosería a San Nicolás. ¡Fuera el Señor Cura! Bendición. Amén.

Posteriormente, el talk show traerá a Antonio Ledezma y a Jacqueline Faría a preguntarle si hay o no corazón. Como no va a haber, entrarán Viviana Gibelli, Winston Vallenilla, Daniel Sarcos y Camila Canabal a animar una especie de "Juego de la Oca" en la que pondrán a prueba a los cinco alcaldes metropolitanos para que decidan con cuál de los dos se quedan, con la virreina ilegítima o con el legítimo marginado. A ellos, no se les hará ninguna pregunta. Solamente se les pondrá a jugar un juego interactivo de Risk en donde el objetivo será conquistar territorio. Una hora respirando en el estacionamiento del Centro Plaza, dar veinte vueltas en carro recalentado al elevado de Las Mercedes que está en remodelación a las ocho de la mañana, cerrar todos los puntos de películas piratas en la entrada a La Guairita, pedir una audiencia en Miraflores e ir de noche a Makro caminando. El ganador escoge a su alcalde.

Luego de comerciales, llamarán a un experto porque en todo talk show llaman a un experto. En esta ocasión será cuando el Señor Ministro de Educación esté explicando cual Profesor Jirafales lo que implica la Ley Orgánica de Educación. A beneficio de nuestro distinguido publico con discapacidad auditiva, se colocará un recuadro en la esquina inferior derecha a un traductor de lenguaje sordomudo. La sorpresa es que él será el verdadero experto cuando levante los brazos en señal de incomprensión y diga, a viva voz y en señales sordomudas: “este señor está diciendo cualquier verga.”

Ya finalizando el programa es propicio traer al Señor Presidente. Queríamos traerlo antes pero con eso del encadenamiento, uno no sabe cuánto puede tardarse por lo que los últimos siete minutos, contado el espacio donde salen los créditos, es perfecto. Se jugará a "Siete Minutos en el Paraíso." Serán siete minutos de silencio mediático en la que el reto será verlo directamente a la cara y no decirle nada. El que hable primero, pierde. Dado su historial de no callarse ni en un centro de refugio tibetano, a los productores del talk show se les ha ocurrido la genial idea de hacerle como a los perdedores en La Guerra de los Sexos: obligarlo a ducharse.

El señor Presidente se morirá de la risa cuando pierda porque vamos, es agua, perdió el reto porque él no se calla ni ante un rey, y lo que es bueno para el pueblo, no es lo mismo pero es casi igualito para él. Lo que no sabe es que el agua proviene de la ballena que entrará a rociarlo con la misma agüita que empapó a los marchantes el sábado pasado. Y es ahí, cuando sabremos, si el público presente aplaude con ímpetu las hazañas de este gobierno o no. Gracias a nuestros patrocinantes. Despedida con la sempterna señal de Cristina con su pulgar: "Bye, Bye."

Acceder a airear nuestros trapos sucios en un talk show. Definitivamente, lo único que nos falta en Venezuela.

Monday, August 24, 2009

Mis 30 (o de cómo mi papá botó a mi jefe de mi fiesta)

Totón pegando su salto cumpleañero (notar detalle de técnica de protección líquida)

Altamente recomendable esto de cumplir treinta años. Sobre todo si cae un viernes en el que la chica del tiempo te manda un connato de lluvia en la mañana pero es tan pana que te regala un atardecer galipanero. Mi bonche fue olímpicamente en el Hotel Ávila en San Bernardino. Yo quería hacer algo distinto y sacar a mi gente del gueto de Chacao porque hay que variar el merecumbé para que las cosas queden sabrosas. El Hotel Ávila se me ocurrió una noche en que fui con mis papás a comer hamburguesas allá que son altamente recomendables. Jamás había entrado y me pareció demasiado loco que un hotel así, decorado como si te transportase a 1953, todavía existiese en Caracas. Una mirada a la terracita de la entrada, con sus pisos en cuadrados de blanco y negro provocó que dijese: “esto sería el lugar ideal para un bonche.” Y así fue.

El súper Hotel Ávila: vintage con un twist de loquera

Lo que me encantó es que todo era un doble motivo de celebración: mi papá cumplía seis meses desde el aneurisma y yo cumplía treinta años por lo que la cuestión llamaba por una celebración doble. Pero mi noche comenzó varado. Mi mamá que es una perfeccionista decía que había que salir de mi casa a las siete de la noche para el hotel pero yo estaba inundado recibiendo fotos saltarinas y a mi jamás se me ha dado eso de llegar temprano a una fiesta. En un momento dado de la noche, me di cuenta que me habían dejado solo en mi casa por lo que este cumpleañero llegó a su cumpleaños en un flamante taxi de paquete cuyo motor prometía estallar en el medio de la Cota Mil.

La decoration! Vaya la propaganda a Barbarella: no todo en la vida puede ser una mesa cuadrada

Decorado muy retro por mi gran amiga Barbarella, en lo que nada pegaba y a la vez todo pegaba, y con una televisión en donde se pasaban todas las fotos que la gente me mandó del reto al salto, el setting era como una aventura para todos los invitados acostumbrados a ir al mismo sarao en algún sitio del San Ignacio. Me encantó que nadie entendió el dress code y la gente fue como es ella misma. Unos en chaqueta, otros en Converse, algunas en vestido y otras con plumas en la cabeza, lo que le dio al sarao personalidad. Yo no me caracterizo por tener un grupo homogéneo y controlar un grupo cuyas edades variaban de 18 a 40, dio interpretación para todo.

Por supuesto, el comentario de la noche fue la Señora Alteza Real. Mi papá se burló tanto de la lista de invitados que inventó que yo había organizado el “baile de todas las doncellas casaderas del reino” y que esta fiesta era el motivo propicio para que yo conociese a alguien y me terminara de largar de mi casa. Poco difícil cuando la verdad ellos viven conmigo y yo no vivo con ellos porque ellos jamás están en Caracas pero bueno, el chiste caló. Una señora mayor se ha presentado en vestido de gala, con collar de perlas, medallas, y tiara en la cabeza porque ella decía que de todas las mujeres en Caracas, ELLA es la única doncella que vale la pena. Todo un chiste por supuesto pero la gente que no la conocía, habrá pensado en Sunset Boulevard. Por lo menos los mesoneros estaban confundidos y más de uno le dijo “¿Alteza, desea un whisky?"

Su "Alteza Real" ¡Genio y figura a la hora de echarme vaina!

Hubo cosas que yo no vi pero me comentaron. El primer connato de golpiza –siempre- se dio con un huésped que bajó en pijama a caerle a gritos al DJ por no dejarlo dormir. El DJ veía al señor quejón con cara de quinta finalista, explicándole que tenía que quejarse con el gerente pero el señor empijamado insistía. Mis amigos con ínfulas de guarda espaldas ya estaban listos para tomar manos en acción pero por fin el señor se calmó y salió ganando pues el hotel lo mudó para la suite presidencial. Pobre señor. Todavía pienso que lo han debido invitar a quedarse a tomarse un whisky empijamado.

El sarao en plena acción

Es que lo cómico de la fiesta es que como era en la terraza y no en el salón de fiestas, estaban todos los huéspedes asomados bailando. Provocaba subirles tequeños a todos. Y como había gente de toda edad, entre los amigos de mis papás, los míos, los coleados y los desconocidos que me saludaban (¡los amo! ¡qué personalidad tan desfachatada!) era grande la confusión para servir los tragos en un bar que estaba colapsado.

En un momento dado, el capitán de mesoneros se le acerca a mi papá a decirle que había dos alemanes en la barra pidiendo tragos y que no hablaban español. Mi papá se les acercó muy educadamente a explicarles que esto era una fiesta privada. ¡Poco sabía mi padre que estaba botando en ese momento a mi jefe! Un australiano catire altísimo y su amigo canadiense que tiene toda la pinta de turista porque ES extranjero. Jamás había visto a mi papá hacer un trabajo de relaciones públicas posterior a ese episodio. Lo invitó de viaje, a comer, a hacer parrillas, le dio tres whiskys más y si mi hermana fuese soltera y mi jefe no fuese novio de la estelar Sabrina Endora, lo hubiese casado con ella al momento. Por poco no me quedo sin trabajo por culpa de un caso de discriminación turística.

En un momento dado de la noche pasaron las hamburguesas y la gente se le salió el instinto de Los Picapiedras que tienen por dentro. Es que en verdad, son demasiado buenas. Me encantó que nadie bailara porque la fiesta era totalmente conversacional. Ni una sola conversación de bebés más allá del acostumbrado improperio “pues mi marido me tendrá que violar antes de tener otro chamo”, It’s Good to Be lanzándose sus imprudencias para variar: a la próxima casadera, le vio la roca y le dijo en su cara “ah pero no es tan chiquito”; un señor mayor haciendo malabarismos con los vasos, mis amigos avisándome que se había coleado una sueca seguramente llamada Svetlana, que resultó ser la decoradora y la llegada triunfal de George Harris el del stand up comedy que yo no puedo sino rendirle pleitesía porque me parece demasiado cómico.

Igual, cumplir años junto con Mora Mora RCTV que le opaqué un poco el sarao porque mi edad era más importante que la de ella (¡en tus cuarenta vamos con todo!), la llegada sorpresa de mi amiga Jenny que se montó en un autobús desde Valencia, la presencia de mis amigos blogueros, Nina, Rol, MDLA, la Cachivachera, el del Korova Milk Bar y Miss Alice. La Tía Ana Cé sentadita en una silla viendo cada una de las fotos que mandaron al reto fue de tomarle foto a ella misma y todos aquellos que salieron más saratacos de lo que llegaron pero felices. Todo una noche retro en la que fue perfecto hasta el hecho que ni se cantase cumpleaños – señal fatídica que hay que empezar a largarse de la fiesta. Los mensajes de Queen Zubi en la madrugada que la habían sacado "a la fuerza" de la fiesta fueron la mejor manera de apagar el celular y acostarse a dormir, sabiendo que la gente se echó su gozada y yo no pude imaginarme mejor sarao para inaugurar esta nueva década que apenas empieza.

¡Con mis amigos los blogueros en formato tridimensional!

Repito, altamente recomendable esto de cumplir treinta años. Así se bote la casa por la ventana en El León o en el Hotel Ávila, debería ser obligatoria su celebración con amigos de toda la vida que son todos de autógrafo. Inclusive si casi te quedas sin trabajo porque tu papá bota a tu jefe del sarao.-

Sunday, August 23, 2009

El brinco que cerró el reto con broche de oro

Es ridículo pero estas cosas dan felicidad. Una foto de dos venezolanas pegando brincos de alegría, constituye LA foto que cierra con broche de oro el reto al salto. Triunfo histórico para Venezuela que no quita para nada el hecho que tenemos bastante que solucionar como nación ni la perspectiva de las rencillas a nivel político pero que en pequeñísimos momentos como estos, por muy fatuos que sean, a uno le da orgullo de ser venezolano. Porque la banda es la misma y la alegría de ver a dos venezolanas abrazadas es doble; así la corona ruede por el suelo. Pues, nadie en el mundo le quita a Venezuela el hecho que cuando hay emoción, poco importa la compostura.-

Eso sí, Sábado Sensacional le va a sacar tanta punta a este fenómeno que nos vamos a morir del hastío entre la cadena presidencial y la cadena de la belleza. Yo sólo quiero ver por un huequito a la fanaticada con pancartas de anime y escarcha cuando lleguen estas dos cuates. "BIEMBENIDA A NUESTRAS DIOSAS." Genio y figura este pueblo adorado.-

Saturday, August 22, 2009

Reto al Salto: ¿Quién dijo Mal Humor?

Mi collage que me regalé de cumpleaños!

355 personas saltando en contra del mal humor alrededor de quince países: Argentina, Australia, Canadá, Colombia, Corea, España, Estados Unidos, España, Francia, Israel, México, Panamá, Perú, Suecia, Venezuela y las islas de la Polinesia Francesa. Todo un reto de felicidad, condensado en un collage, que para mi, constituyó el mejor regalo de cumpleaños que me hayan podido dar. ¡Un millón de gracias a todos los que participaron! Ahora como Johnnie Walker, a caminar por ahí sonriéndole a la vida. Es sólo cuestión de saber que en cualquier momento, se puede pegar un brinco de alegría.-


Las fotos individuales de la gente saltando por los aires la pueden ver en el siguiente link:



Friday, August 21, 2009

Construyendo un reto: comentarios

Así se ve mi computadora: ¡colapsada! Este fin de semana pongo el collage verdadero.
Hace dos semanas, lancé un reto: ¿puede la gente saltar en protesta para paliar el mal humor? Propuse que podía encontrar a cien personas, en su mayoría venezolanos pero no limitado a ellos, que podrían unirse al reto y saltar. Jamás me imaginé que la cuestión iba a ser el doble de exitosa y que amigos míos – porque aunque los anónimos que me mandaron sus fotos terminarán siendo amigos míos – de todas partes del mundo me enviaron su momento en el aire. Recibí, y continuo recibiendo, unas doscientas fotos. Gente saltando en Australia, en San Francisco, en Ottawa y en La Patagonia.

Esa fue mi primera lección. Compartiendo con todas las personas que me enviaron fotos de ellos mismos o de sus allegados saltando, lo que me encantó fue que con cada foto venía un comentario: “esta foto fue en Merida, después de un día espectacular en la que nos pasamos toda la tarde volando papagayos.” “Esto es en un pueblito recóndito en Suecia.” “Me la tomé en la Colonia Tovar justo antes de lanzarme en parapente.” La gente no sabía si ese salto servía o no para el reto pero me lo mandaban igualito. Cada uno más emocionado que el otro: una idea sencilla con un trasfondo genial: ser parte de un grupo que salta sonriendo.

Hay fotos que me tomaron por sorpresa. Hay venezolanos que no se conocen y que se tomaron fotos en el MISMO lugar. Tal es el caso de los que viven en San Francisco quienes escogieron a Alamo Square para saltar. Con un día de diferencia. Zubi mi amiga, de quien dije que estaba tan bella el dia de su matrimonio que parecía la Barbie Llanera y procedió a pelearse conmigo de por vida, dejó a un lado la rencilla y se volvió a poner su vestido de novia solo para mi. El Proyecto Social Estudiantil de la UNIMET me escribió para contarme que varios de ellos leían mi blog y decidieron, el último día de un campamento que montaron en la universidad, tomarse una foto de veinticuatro personas. Las que son mamás a cassette, comprensiblemente no pudieron dar un salto de castillito pero se las ingeniaron para mostrarme su salto. Ya sea por medio de cartelones, cargadas o dando pasitos tun tun.

Las fotos playeras, montañeras, escondiditos en la oficina, la movida, las del parque, todas y cada una más especial que la otra. Las pensadas, las espontaneas, las artísticas y las de celular. La única persona que no sale saltando es mi papá. Me mandó una foto de él parado en Grecia con las manos en alto de felicidad. Yo le dije “Papi pero ahí no sales saltando. Tu foto no vale.” ´Él me contestó: “Yo te juro que acababa de saltar en ese momento. Además es contra del mal humor y yo ahí estaba de buenísimo humor.” Por ser el progenitor se le permite la licencia creativa.

Hasta los momentos van 267 personas que se han unido al Reto al Salto. Lo que más me gustó fue que los venezolanos que no viven en el país se tomaron este proyecto como suyo y otras nacionalidades, Colombia, Alemania, Francia hicieron de éste su reto también. Saltos alrededor de quince países: Argentina, Australia, Canadá, Colombia, Corea, España, Estados Unidos, España, Francia, Israel, México, Panamá, Perú, Suecia, Venezuela y las islas de la Polinesia Francesa. Todo un reto de felicidad que para mi, constituyó el mejor regalo de cumpleaños que me hayan podido dar.

El collage sigue en construcción pues siguen llegando fotos. Por los momentos les dejo con las fotos que tengo la cual se las presento en dos maneras. La primera es un video en el cual todos Ustedes son los protagonistas del salto. No están todos los que son porque tengo que actualizarlo (pero es mi cumpleaños y esto no lo preví). El segundo es un grupo en Flickr donde podrán ver todas las fotos individualmente y comentarlas o apreciarlas. Ya en el fin de semana montaré todo lo demás.

Espero que disfruten el proyecto tanto como me lo gocé yo. Esto es un testamento que lo que se quiere se puede. Así sea algo tan banal como decirle NO al mal humor.

¡Muchísimas gracias! El video se ve mejor directamente en la página de You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=cVDWClP5DE4 pero se los pongo aquí también. Si aprietan el boton High Quality (HQ) se ve mejor.


Nota: si ven que su foto no está POR FAVOR avísenme (totoaguerrevere@gmail.com) pero si la mandaron hoy viernes en la mañana, tranquilos, las estoy cargando.-

Para verlas individualmente en Flickr:

Feliz "Sí" Cumpleaños

Mi foto para el "Reto al Salto" (haz clic para verla más grande)

¡Y llegué a los treinta! Con ello y para abrir las celebraciones del Reto al Salto que será publicado a lo largo del día, inauguro la sesión compartiendo mi foto. Un sencillo homenaje a este tea party en el que he gozado tanto que me era impósible no tomarme una foto así.

Esta foto fue un “de repente”. De repente estábamos el Junip mi hermano, Cookie mi prima y Anne que no se pierde una tarde bajo el araguaney de mi casa, planificando nuestros saltos cuando de la nada, surgió la idea. Un poco de nylon, un vestido viejo, un sombrero hecho de cartulina porque mi sombrero de copa está perdido y con mucha iluminación, procedimos a encaramar las sillas por los aires, montar al Junip en un techo cual rapel y comenzar a saltar. No fue nada fácil, particularmente porque la foto se tomaba en automático pues no había nadie quien la tomase. Creo que solamente tres fotos de doscientas quedaron bien. Pero el efecto se logró: una gozadera tras un propósito- decirle no al mal humor.

Ya les hablaré sobre lo afortunado que me siento de haber sido testigo de cada una de sus historias detrás de todos esos momentos felices en los que salen saltando. Ha sido una tremenda lección de geografía pues los venezolanos – y colombianos, australianos, japoneses y demás – no solamente saltan en Caracas, Venezuela. Desde Ottawa hasta La Patagonia y desde Australia hasta San Francisco, tengo fotos para compartir con Ustedes. Y lo más sabroso del cuento fue que cada una de las fotos fue pensada. Quizás no para la ocasión, pues muchos mandaron fotos de antes. Pero se decidieron a compartirlas, porque para ellos, ese fue un momento en los que el mal humor, era lo menos que estaba presente, y la idea de ser parte de una recopilación, como a mí, les fue irresistible (salvo a tres que amenazé con quitarles mi amistad si no me mandaban una foto).

El deadline de entrega de las fotos es hasta hoy, y muchos me han prometido entregarme sus fotos por lo que no quiero apresurarme y publicar cuando no está el collage completo. Ruego paciencia en cuanto a la publicación del mismo y de todas sus fotos. Y créanme, nadie más que yo quiere salir de esto ya porque esto han sido días, recopilando y bajando fotos. ¡Pero les garantizo que van a gozar tanto como yo!

¡Feliz "Sí" Cumpleaños a mí! Y muchísimas gracias, desde este tea party, a todos los que pasan por aquí a tomarse un whisky escondido tras las tazas de té. Se goza barato pero hasta ahora se goza.-

Thursday, August 20, 2009

Lección única para sobrevivir los veinte

Father Tots dando cátedra al Che y a Atenea: así en realidad fueron todos mis veinte

Pasando revista a una década que se cierra, me pongo a pensar en cual es la lección por excelencia que aprendí durante mis veinte y que me llevo para el futuro. Ese pedazo de conocimiento virtuoso que marcó un antes y después en mi vida y que deseo compartir con los que están apenas comenzando o navegando a través de esta horripilante década de confusiones como son los veinte. ¡Vamos, es confusa! Hay tres ilusiones que uno se cree a los diecinueve años: que se está en la cresta, que va a cambiar al mundo y encima engendrar una prole que cante como la familia Von Trapp. Todo antes de los veintisiete años. Y hay gente que le pasó. La mayoría son opusos pero bueno les pasó. Lo que tengo que averiguarme es qué hicieron para cambiar el mundo.

Aún así ese sentimiento de aspiración a esa edad es sabrosísimo. Si uno no se sintiese así a los diecinueve años, entonces tendríamos que hacer terapias de grupo porque todo el mundo nos había dicho que la adolescencia era nefasta pero que lo que venía era mejor. No lo es. Pero eso no lo descubres a los diecinueve. Más o menos te das cuenta como a los veinticinco y ya, a días de cumplir los treinta, es que te da la locha: no eres nadie, el mundo es una mierda y tener a los Von Trapp en tu casa sería el equivalente a tener a siete sobrecitos de Splenda en forma humana cantando en Fa menor a las seis de la mañana. Escopeta. Tiro. Volver a dormir. Ahora ya sabes porque el Capitán contrató a una institutriz. Estaba enratonado.

¿Entonces cual es, en un mundo sin departamento de reclamos ni manual de supervivencia para sobrevivir los veinte, el mejor aprendizaje adquirido? Se me ocurre que quizás el dar las gracias sea un pedazo de conocimiento valido pero eso no es propiamente de los veinte. Si a ti no te cayeron a coconazo limpio cuando eras chiquito hasta que aprendieses a dar las gracias por la galleta Club Social que te ofrecía la pichirre de la bisabuela, entonces tú eres un desadaptado sin arreglo. Retírate. Y échales toda la culpa a tus papás en el psicólogo. Porque se la merecen. Dar las gracias es la lección más importante que uno aprende cuando es chamo. Sin las gracias, es imposible, por no decir incompatible, la convivencia humana.

Mi lección no va por ahí. Tampoco lo es, el amarrarse el cinturón de seguridad que es el aprendizaje más importante que se aprende en la adolescencia (el segundo es que el acné crea personalidad). Yo creo que lo más importante que aprendí en mis veinte y que comparto es lo siguiente: siempre hay un whisky de más; siempre hay un cigarro de sobra.

Es verdad. Todos nos echamos nuestras buenas rumbas a los veinte. Es la época de salir sin permiso, de llegar a leerte el periódico, de hacer planes de fines de semana en playas inhóspitas y a medida que avanzan los años, en hoteles de semi lujo. De probar por fin todos los vinos de la carta, decretar que odias el queso Roquefort, subir a Sabas Nieves peleando a viva voz con la novia y decirle calladito en un cine que la adoras. Es el momento de salir a rumbear sin pensar en la cuenta, pero a sabiendas que ese mantra solo aplica cuando es quince o treinta y que hay que pararse al día siguiente. Son los jueves corporativos, los viernes de almuerzo adeco, la rumba de la graduación, la despedida del postgrado, el autobusito del cortejo y la fiesta del divorcio por haberte casado antes de tiempo. Con stripper incluida.

Son todas buenas rumbas y si tú tienes entre veinte y veintinueve y estás en plan de películas, avíspate. Es tu momento para ser tú, para conocer, experimentar, concretar, soñar, salir, sin que te lo imponga otra persona, llámese papá, mamá, director o dominador sado masoquista en traje de latex. Es tu oportunidad de descubrir por ti solo, quien te gusta, y como te gusta y si te gusta. De ver que no todo se circunscribe a un salón de clases, a un cubículo o a un carro con los vidrios subidos, sino que la vida está llena de desconocidos que buscan gente como tú. Sólo falta un mucho gusto de por medio. Y sí, yo no soy el claro ejemplo ni modelo a segur. No me casé, ni tengo el apartamento ni cambié el mundo, tres ilusiones que se crea uno a los veinte que espera conseguir antes de los treinta. Pero pasa y puede pasar. Solo es cuestión de no estudiar dos carreras seguidas. Y si las estudias, gozátelas. Es tu vida.

Y todo esto se puede hacer porque es el momento para hacerlo. Vivimos en tiempos en donde la vida es longeva y aún cuando las mujeres tienen la presión de vestirse de blanco, más por el que dirán que por el tema de los hijos, y el hombre el tema de la independencia económica, ambos sexos tenemos la oportunidad de tomarnos fotos en momentos felices que nos son propios y que hemos trabajado por ellos. Aún cuando en todas las fotos no salgamos saltando. Y eso se puede hacer, con responsabilidad, sabiendo eso que yo aprendí: llega un momento en la fiesta en que es hora de despedirse. Porque no se puede quedar uno pegado en la nota ni con el cotillón en la cabeza. Y hay un trago en especifico, uno solo, que hace toda la diferencia entre una noche bien vivida y un ratón amargado.

Aprender a distinguir el penúltimo trago y decretar que ese es el último es de sabios. No solo por las consecuencias al volante, algo que claramente no hemos aprendido ninguno, sino porque es verdad: a ti ese trago de whisky no te hace falta para decretar que esa fue la noche en que mejor bailaste. Ese último cigarro que encontraste machucado adentro del saco, no te provoca. Y es de sabios porque son en esos últimos minutos, con el trago innecesario en mano, donde vas a decir la cosa inapropiada, mandar el mensaje de texto prohibido o robarte un centro de mesa, con abuelita amarrada al matero y todo. Esas son cosas que hacemos y que hicimos y que nadie baje la mano y diga “eso lo hice yo cuando era chamo” porque aquí todo el mundo se entarima con trago en mano. Así que no vengamos con cuentos.

Yo la puse bastante en todos estos diez años y la seguiré poniendo y me costó aprender que de todas las posibles lecciones, la del trago innecesario y el cigarro que no provoca, es la más cónsona con los eventos que giraron en torno a mis noches sibaritas. Porque el aprendizaje universitario, profesional, de pareja y de convivencia se aprende en las instituciones correspondientes. Pero disfrutarse una vida, siempre que se sepa como largarse de una fiesta cuando la misma está en su cresta, se aprende por experiencia. No se cambia el mundo con esta lección. Pero vaya, como se goza.-

Wednesday, August 19, 2009

Sensación

Me encanta no sentirme viejo sino apropiado. No sé si esto es una negación total que tendrá que ser subsanada posteriormente con psicoterapeuta y botella en mano pero lo único que puedo decir es que esto de cumplir treinta me tiene a la expectativa. Me siento bien. Quizás sea agosto, quizás sea porque -por fin- no estoy enfermo de algún germen que dejó alguien en el mango de algún carrito de supermercado o quizás a uno le dé por pensamientos cursi cuando se está ante el final de una etapa. Lo cierto es que me siento cómodo con quien resulté ser.-

Tuesday, August 18, 2009

La Epifanía del Hielo

Llega un momento en tu vida en la que vas a donde verdaderamente quieres ir. Te tumbas olímpicamente todo eso de la educación y el deber porque hay que cumplir con Fulanita porque si no que dirán si no vas. ¿Sabes qué? A menos que tú estés encargado de traer el hielo a una fiesta no eres tan importante como crees y aún así siempre hay alguien con complejo de héroe en la fiesta que va a resolver. Quedas malísimo, eres un antipático, ¡que bolas tú que no vienes! Sí, que bolas yo. No es nada que ya la gente no haya descubierto antes de ti. Lo que pasa es que ahora tú también sabes que eres antipatiquísimo. Se acabaron las dudas sobre “¿qué pensará la gente de mí?” Ya sabes y estás completamente de acuerdo con ellos. Con los que no, ya hace muchísimo tiempo que no sabes donde están o que piensan. Por eso ahora tienes la madurez de llamar a decir que no vas. Para que tus amigos tomen precauciones con el hielo.-

Monday, August 17, 2009

Prueba Superada


Anoche, a las 10:56 p.m. el Reto al Salto cumplió su meta. Una foto de nueve personas saltando en frente del Rio Caura, en el Estado Bolívar, Venezuela, fue la responsable de sobrepasar la barrera de las cien personas saltando en contra del mal humor. Esto no quiere decir que se puedan entregar más fotos, ya que la fecha tope es este viernes 21 de agosto y sé que hay personas que me han escrito que tienen pendiente mandármela esta semana pero por lo menos ya se puede respirar y decir con franqueza (y poca seriedad porque las fotos están muy cómicas) que el venezolano salta en el mundo de felicidad en contra del mal humor.-

Saturday, August 15, 2009

Incomprensibles (como la pollina de Lila)

Un viaje por carretera en este país equivale a un promedio de cinco horas. Eso es solamente si vas desde Altamira a Los Campitos. Sin lluvia. La desertora de los blogs StrazzaVodk y su financé Eduardo (es fiancée pero ya la masa no está pa’ bollo así que hay que ‘financé’ las ganancias) se lanzaron este fin de semana para Cumaná. Atascados en una cola kilométrica que empezó desde el estacionamiento de su casa –porque nada más a ellos se les ocurre viajar un viernes de quincena- se dispusieron a preguntarse sobre todas aquellas cosas importantes de la vida que todos los novios próximos a casarse deberían preguntarse: ¿por qué hay conchitas de mandarina tiradas en el hombrillo a lo largo de buena parte de la carretera?

A esas preguntas yo la llamo las incomprensibles porque no tienen una respuesta definitiva. Como la de las conchitas, uno va por la vida haciéndose esas preguntas porque no entiende lo que ve o no sabe lo que pasó. Las mejores vienen justo después de despertarse, en la cola del banco o en misa. En verdad ¿adónde se van a morir las palomas? ¿Quién escoge la música del ascensor de un centro comercial? ¿Si cavas el hueco llegas a China? Aja pero si todo el mundo se hace la misma pregunta y todo el mundo da como respuesta “China” ¿Cómo es que todos vamos para allá? ¿Y los chinos qué? ¿Nos esperan con cartelón de “Bienvenidos Topos Sin Oficio”?

Como yo soy bueno con las incomprensibles, Strazza y Ed me echaron una llamada en plena tranca en El Guapo (todo el mundo siempre está atrapado en El Guapo. Es un must venir a Venezuela y quedarte atrapado justo en frente de la gasolinera de El Guapo). Estas fueron parte de nuestras conversaciones. (Mentira, sólo la primera pero me a mi me gusta hacerlos creer que tengo memoria retentiva).

¿Qué protagonismo tiene el mamón en el mundo de las frutas? Salvo el dulce de mamón y siete bachilleres cayéndole a pedradas al árbol para comerse una merienda, el mamón no tiene el estrellato en el mercado como lo tiene, digamos, la fresa. Nunca entrarás al supermercado a ver un producto llamado “Pantene Mamón”. La fresa, en cambio, es la tongolele. El sabor a fresa está hasta en la Emulsión Scott, el olor en todos los carros y el sabor en las pantaletas comestibles pero ¿el mamón? Perdido en acción. Bueno, tiene su canción “sufre mamón, devuélveme a mi chica” lo que técnicamente lo convierte en una seudo celebridad pero tampoco es que es LA canción como para que se sienta dichoso.

¿Qué es de la vida del gordito de la camisa rosada del golpe de estado? A veces me meto en las subastas de Sothebys para ver los lotes de memorabilia de Hollywood en los treinta y cuarenta. Y siempre pienso que si aquí en Venezuela se hace una subasta sobre memorabilia revolucionaria la carcasa de la morrocoya de Rosinés, los binoculares que usa el Señor Presidente en la Avenida Bolivar y la camisa rosada del gordito estarían entre los lotes más vendidos. Nadie se acuerda de la cara del hombre pero esa camisa rosada marcó pauta y nadie nunca supo quien fue. Ahora que lo pienso, es como salir en una revista de sociales al lado de, digamos, Kevin Bacon y que la foto leyenda diga Kevin Bacon y alguien no identificado. Que triste ser “alguien no identificado”. Y más con camisa rosada.

¿Cuál es el chiste de “hable ahora o calle para siempre” si ese es el problema, nadie se lo calla para siempre? Cuando la gente se divorcia, empieza todo el mundo “ay miamor, yo no te lo quería decir pero yo siempre supe que él era un sube falda” Coño pajua, eso es información VITAL. ¿Cómo te vas a guardar ese pedazo de información a sabiendas de lo que uno gasta en este país por un matrimonio? El ‘calle para siempre’ se debería hacer en papelitos y leídos después de la segunda lectura. Si el novio y la novia no muestran señales de colapso ante la información es que están destinados a soportarse mutuamente.

¿Por qué importa la profesión en los formularios médicos? Me causa risa rellenar un historial médico cuando voy al dentista. Nada de la información preliminar que yo rellene importa verdaderamente, igualito me van a tener que hacer un tratamiento de conducto. Los formularios médicos deberían venir con preguntas como ¿Del 1 al 10 cuánto le duele? ¿Qué palabra quisiera mentarle al dentista cuando le taladra? ¿Tiene alucinaciones cuando ve a través de lámparas halógenas? ¿Diga en serio, Usted "todooos los díaas no se laava los dieeentes"? Pero no, hasta la chismosa de la dentista quiere saber si alguien está divorciado o es soltero.

¿A la señora que ganó la demanda en McDonald’s por derramarse el café caliente en las piernas la dejan comer en McDonald’s? Si todo celebrity tiene una orden de restricción contra una ex pareja lo mínimo que pedimos de esa señora es que deje a nuestra Iglesia en paz. Porque si eso hubiese pasado aquí con la mala leche que tenemos nosotros, su esposo seguro hubiese sido alguien del SENIAT y ya no tuviésemos a los arcos dorados. Ese caso lo hubiese explotado TANTO en propagandas gubernamentles que da miedo el pensar la cantidad de jugueticos de cajitas felices que hubiese en contrabando. Si algo tenemos en común la oposición y el gobierno es que este país se desvive por un muñequito de cajita feliz. Digan lo que digan.

¿Cuándo le vamos a perdonar a Carlos Baute el hecho que se fue de Venezuela? Rollito en el blog Live from my Mind hace referencia a él en su entrada de hoy, con toda razón en lo que escribe, pero ya esta es como la queja numero quinientos que yo oigo en vida sobre el muchachito Baute. Ya, se fue. Y no vuelve. Ahora es el chofer de Marta Sánchez. Déjenlo en paz. Debería preocuparnos más el hecho que los D.J. de este país insisten en que esa sigue siendo LA canción que todos queremos bailar. Como el “Cerro Avila”. Son chéveres pero si tenemos que sufrirla una vez más en un sarao (con la incomprensibilidad de la hora loca que ya hemos hablado en este blog), oye una innovación al temita. Hasta Simón Díaz tuvo su remix. Y ese sí tiene más canciones sobre Venezuela. No se ha ido y no se despide.-

Y por último, la eterna pregunta incontestable de todos los tiempos ¿Quién ha estado detrás de la pollina de Lila Morillo todos estos años? Yo quisiera conversar con él porque él no sabe lo que le ha hecho a este país.-


Friday, August 14, 2009

De repente

Comenzaron a sonar las cacerolas y él se dio cuenta que aún no había muerto.-

Thursday, August 13, 2009

No te saltes la mierda

En medio de la campaña del Reto al Salto, mi amigo Di Magician me envió esta foto del ex-Presidente Carlos Andrés Pérez en pleno salto olímpico. A ello alertamos: todo el mundo puede y tiene el derecho de saltar pero si tienes el tupé de ser presidente, carrizos, ¡no te saltes la mierda! Tapa el hueco.-

Wednesday, August 12, 2009

No pasa de moda

Por lo general yo nunca estoy de moda. Si me gusta una canción es cuando ya la pasan en 99.9 F.M. Me deshice de mis Timberland cuando ya la gente estaba desechando los Vans. Pero esto de estar enfermo intermitentemente por más de un mes con todo tipo de cepas, gripe, fiebre, gripe otra vez, mareos, fiebre, gripe, retorcijones, fiebre, gripe y que ninguna de ellas sea la porcina ya sí es el colmo (una bendición pero el colmo). Estoy tan susceptible al contagio que ayer me reuní con alguien del trabajo quien había estado enfermo. Me contó sus síntomas y a los treinta minutos era yo el que los tenía. Otra vez a la cama.

Mi outfit de este último mes ha sido la pijama que parezco un bailarín de capoeira o un santero. Varío las pantuflas y uso medias multicolores para sentir que los días pasaron porque esto de estar encerrado –aunque consentido- es un franco fastidio. Entiendo que diciembre sea un mes de capín melao y los alérgicos estén enfermos pero que en agosto -que es un mes de hacer castillitos en la arena con tobos de conserje- esté todo el mundo enfermo, aparentemente es algo que no pasa de moda.-

Tuesday, August 11, 2009

Sinceras Disculpas

A los usuarios y usuarias que andan buscando desesperadamente la Isla de La Totona por razones completamente distintas a las que expuse en mi escrito. Mis más sinceras disculpas, esa no es la que buscan. Pero los entiendo. Traten UPorn.-

Sunday, August 9, 2009

Reto al Salto

Animado por el post anterior y dado que en menos de dos semanas se conmemora el trigésimo aniversario de la llegada al mundo del Gran Mariscal de Toto (léase yo), he decidido lanzar, para conocidos y anónimos, la campaña del “Reto al Salto”.

Estamos demasiado malhumorados en Venezuela. Demasiado. Esta mañana en una panadería un viejito en bastón le dijo “pajuo” a otro viejito en andadera porque no se ponían de acuerdo en quien salía primero por la puerta. Suficiente con decir que estamos malísimo.

El “Reto al Salto” va a buscar paliar, en el reducido espacio de este tea party, con la situación de estar de mal humor en agosto. Mi idea es hacer un collage enorme de gente saltando para servir como un antídoto al mal humor. Un collage chévere que pruebe que la vida hay que tomársela con soda y que agosto tiene que venir con soundtrack de “oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida” porque si no, este mes no tiene sentido alguno.

Mi reto es lograr recaudar fotos de 100 personas saltando. ¡Tienen que haber 100 personas en este mundo que no estén de mal humor! Gente conocida o anónima, no importa. Lo único que importa es que salten. Si se animan estas son las directrices:

Indicaciones del Reto al Salto con Toto
  • Pedirle a una persona que les tome una foto digital de ustedes en el aire. Ustedes escogen si quieren salir solos o con su pareja o su perro o como sea. Lo único es que tienen que salir saltando.
  • La locación, estilo, color o tema lo escogen ustedes. Es su foto. Es su momento de saltar Si no quieren que se le vea la cara no importa, pónganse de espalda o lo que sea. Lo importante es el salto.
  • A los que viven afuera (o aquí Venezuela ¿por qué no?) sería estelar que se tomasen la foto en algún lugar de su ciudad para así poder gozar con la internacionalización del asunto pero Ustedes deciden como quieren hacerlo. Si es en su cuarto, es en su cuarto. Cuando me la manden indiquen el país, ciudad o lugar donde se la tomaron para saber por donde se salta.
  • Enviar la foto antes del viernes 21 de agosto al correo de Toto:

Tenemos dos semanas para cumplir este reto y probar que en agosto con todo el mal humor que hay en la calle, igualito se saltó. Si se animan con gusto les recibo la foto y la añadiré a mi collage para publicarlo el día de mi cumpleaños. Si se lo cuentan a otras personas, anímenlos a participar (tiene que haber una abuelita saltarina por ahí). Es mi regalo de mi para mi de parte de ustedes.

Get jumping!

Toto.-

Friday, August 7, 2009

Salta, salta como la langosta

La gente se ahoga. Es natural. En el justo momento en que te estás tomando un trago de whisky con el mismo ímpetu que los deportistas en las propagandas de Gatorade, alguien te lanza una perla de información que si estuvieses en una novela, vendría con musicalización de teclado sintético. La reacción natural – por shock del chisme – es que te ahogues. El líquido de los monjes escoceses se fue por el caminito viejo, como decían en mi casa, y mientras tu mente está procesando la información, tu cuerpo te da un tatequieto diciéndote “¿Qué importa el cuento de la ex novia que se metió a monja para ver si se le quitaban los aires lésbicos? ¡Te estás ahogando, imbécil!”

La formula natural es darse un tiempo para reponerse y subir los brazos, técnica valida que funciona pero hay gente que primero muerta antes que admitir que se está ahogando y segundo hacer algo tan terriblemente primitivo como subir los brazos. Mejor que digan que se murió de shock por la noticia de la monja lesbiana que por causas naturales. Suena más sexy lo primero.

Igual sucede cuando nos resbalamos. ¿No se han fijado que están viendo a una persona que está caminando a lo lejos y de repente se echa un tropezón digno de repetición en cámara lenta? La persona jamás se detiene para reponerse, sino que ahí agachado sigue caminando elevándose nuevamente a su altura normal como los cuadros de la evolución del mono al hombre. A veces con risitas pajuas de “no es nada”. Puede estar desangrándose la rodilla pero la falsa creencia que ‘todo el mundo me vio’ obliga a seguir caminando en pose de 100% actitud.

Intentar abrir un tarro de mayonesa en público, caminar hacia un ascensor y que se te cierre la puerta encima, ‘halar’ en vez de ‘empujar’, despedirse de algún interés romántico en un carro y abrir la puerta en el justo momento en que la otra persona está desactivando los seguros, y caerse de culo porque jurabas que la silla estaba ahí mismito, son todas razones poderosas de vergüenza potencial. Son pocas las personalidades que se ríen de si mismas en momentos de accidentes tontos.

Una pequeña gota de saliva del hablante cayó en el cachete del oyente. Y ahí queda como un lunar brillante hasta que la conversación termine. El hablante SABE que se le salió un escupitajo. El oyente está muerto de ASCO porque hay un objeto extraño identificado residiendo en su cara. Pero cuesta más aceptar una pasada de mano por la cara para acabar con la trivialidad del asunto que aceptar que la lesbiana del chisme se está metiendo a monja.

A veces sería propicio ver una fotografía de nosotros para observarver como reaccionamos ante momentos ilógicos y estúpidos como estos. En honor a ello, esta colección de fotografías de Phillipe Halsman. Fotógrafo para la revista Life desde los años cuarenta hasta finales de los setenta, Halsman realizó retratos inconfundibles de artistas, políticos e intelectuales. Si han visto una foto de Dalí, de Marilyn Monroe o de Albert Einstein lo más probable es que estén viendo una imagen de Halsman.

Una de sus composiciones más famosas, Jumpology, versó en poner a sus personajes a saltar. No hay nada más ilógico –y en algunos casos que de más pena- que saltar. Uno se puede sentir bobo y francamente estúpido pero hay algo irreverente en ello, por no decir distinto. Mientras estamos en el aire, todos los demás están en tierra. Halsman descubrió que la imagen de una persona saltando revelaba más sobre su personalidad, que algún retrato sentado. Mientras la persona está enfocada en hacer el acto del salto, la máscara de quien proyecta ser cae verdaderamente y se revela su propia identidad. El cómico, salta cómicamente; el serio, seriamente provocando una reacción instantánea capturada, para siempre, en un momento ilógico.

La cara de ahogo, o de modus cagandis cuando se abre un tarro de mayonesa jamás va a decir verdaderamente lo que somos en realidad pero vamos, ¿Quiénes somos verdaderamente en el aire? ¿Quiénes seríamos si la vida fuese como aquella canción de chamos "salta, salta como la langosta. Salta, salta, salta sin parar"?

Hagan la prueba. Pídanle a alguien que les tome una sola foto saltando. ¿Quiénes son en esos tres segundos ilógicos en el aire donde todo el mundo los ve?

Para los más osados, si hay quórum, propongo hacer una colección de su foto saltarina y las publicamos en el tea party. Después doy los detalles.-


El Duque y la Duquesa de Windsor


Robert Oppenheimer


Señora Ford (el movimiento se origina con esta fotografía)


Juez Learned Hand


Peter Ustinov
Richard Nixon



Grace Kelly


Audrey Hepburn


Dean Martin & Jerry Lewis


Maurice Chevalier


Halsman (el fotógrafo) y Marilyn Monroe


Salvador Dalí


Bob Hope


Briggite Bardot


Aldous Huxley

Tuesday, August 4, 2009

La Isla de La Totona


He decidido independizarme. Crear un nuevo Estado. Quizás sea Presidente, quizás no. Todavía no me han dado las ínfulas políticas como para querer ver un busto en la plaza central de mi nuevo país cuando ya esté en esa época decadente que llaman “mal de cuerpo pero estelar de mente.” Pero bueno es mi idea, así que mejor como que sí. Yo seré el primer Presidente. Mi nuevo país, se llamará la Isla de La Totona. Es un homenaje egocéntrico para mí pero en realidad está hecho para espantar a las viejas histéricas y a los moralistas impávidos. Es como cuando los vikingos le pusieron Groenlandia a Groenlandia e Islandia a Islandia. Busco el mismo efecto sin tener que ser tan insolente como para decir “No se Admiten Pajuas.”

Mi tierra es un bochinche. Dado que el resto de las naciones reconocidas por el Derecho Internacional ya se robaron el territorio adjudicado, me tengo que ir a una isla diminuta, colonizarla y lentamente convencer a los nativos que se tienen que ir. Es algo como Chávez pero lo mío viene por una mentira franca y seria: les pienso inventar que soy el próximo Mesías y que vengo a propulsar la falta de sexo como norte de todos nuestros principios. Obvio que en algún tiempo, los nativos van a salir corriendo porque tarde o temprano, a todo el mundo le provoca una tiradita. Pero si Tom Cruise puede convencer a un poco de ilusos con la Cienciología, Toto que habla más que un dinamo, por supuesto que puede convencer a un poco de nativos sobre la castidad mental. Es solo cuestión de estrategia, mercadeo y branding. Una vez que salga el último de los nativos, mi gente celebrará con su orgía respectiva. Algo así como la única noche decadente para ver quién es la más puta del pueblo. Siempre, siempre, siempre hace falta una mujer de morales dudosas en cualquier pueblo.

Al día siguiente nos levantaremos temprano y nos pondremos a trabajar. Mi idea es que la cuidad debe ser cuadrada. Nada como el caos que inventaron en Caracas que si el distribuidor la Araña y el Ciempiés y la Mosca Esquizofrénica. Por eso es que nos fue malísimo en Venezuela. Nos trataron como roedores. Mi país es de cuadras y avenidas perfectamente milimetradas, con serpentinas y tirabuzones y algún zigzag en los límites para los que se sienten desadaptados con la perfección de vez en cuando. Tendrá como punto focal una plaza enorme en el mero centro la cual servirá de escenario para mi derrocamiento futuro. Yo no soy como en Venezuela. A mi OBVIAMENTE me van a derrocar cuando decida que a la prostituta del pueblo hay que nombrarla Fiscal General de La República de La Totona. Me parece el cargo perfecto para una que sabe todo sobre los “derechos” de los demás. Pero me retiraré con gusto del cargo. Probando que no soy ningún corrupto porque es MI Isla. ¿Qué me voy a robar? ¿El archipiélago “La Virginidad”?

Se trabaja de lunes a viernes de nueve a cinco. Nada de eso de que “el que madruga, Dios lo ayuda.” El único que tiene permiso de despertarse a las siete y media es el que maneja el autobús laboral que pasa buscando a los que le da flojera caminar. Porque en mi Isla, se camina. En cholas Birkenstocks o en tacones de stripper, lo que más le plazca a la persona. Ya probamos que el corneteo, el humo de la guagua con San Isidoro en la parte de atrás y Pedro Penzini Fleury no hacen nada para nuestra salubridad mental. Aquí se camina, y se tienen que conseguir tres chismes sabrosos en el camino. Si no, la reunión en frente del pote de agua en la oficina (tú escoges como decorarla) no tiene sentido alguno. Hay café en abundancia, porque Fama de América nos dio permiso de traernos a la gente de la propaganda que es toda feliz y eso nos impulsó a cultivar. Eso y ganas.

Los viernes y sábados son días de farra. Los domingos, “Día de Llamar a tu Mamá” porque entendemos que hay señoras que con toda razón prefieren quedarse en Venezuela antes que mudarse a algo llamado la Isla de la Totona. ¡Sacrilegio! Los martes en la tarde hay días de protesta porque entendemos que nuestro país no es perfecto y hay días en los que también a éste le vendrá la regla. Se oirán todas las quejas menos la del barrendero. Ser barrendero será el trabajo mejor pagado y con más beneficios de la isla y si ese coño e’ madre tiene quejas, entonces el resto de nosotros los abogados, los actores, los economistas y los surfistas estamos jodidísimos en la Isla de La Totona. Pero eso sí, todos los martes al final de la reunión le rendiremos un aplauso al barrendero. Es que nos encanta ver como ese Don se tripea un aplauso generoso. Algo así como el Abuelo Pachanguero en otra isla. Nadie duda que ese Abuelo fue feliz.

Habrá un decálogo inicial porque lanzarnos una Constitución de una, sin saber lo que queremos ser -más allá de ser totonistas- es de post-venezolanos amateurs. Algo estilo Animal Farm pero ponemos a los más chamos a que cuiden que efectivamente los cerdos (siempre hay un degenerado que se colea) no se hagan los locos y se adueñen de la Prostituta Mayor, del trabajo del Barrendero Pachanguero y de mi busto en la plaza. ¡Las palomas necesitan un busto donde cagar!

Todavía no he decidido la fecha de zarpar hacia la Isla de la Totona pero por los vientos que soplan –los de las histéricas y los de los rendidos- es pronto. Por eso me apuré y escribí un decálogo aquí en Venezuela. Se me ocurre proponer que quiero de mi propio país y que estoy haciendo por lograrlo. Porque aquí sabemos lo que NO queremos pero no sabemos lo que queremos. Y yo quiero llegar a Totone Island sabiendo lo que quiero. Porque si no el derrocamiento me viene en la chalana. Hasta ahora, este es el decálogo que se me ocurre:

Lo que quiero de mi país/Lo que estoy haciendo por lograrlo
  • Quiero un país que no esté de mal humor. Por eso escribo.
  • Quiero un país donde me sienta seguro. Por eso no cruzo la raya amarilla.
  • Quiero un país donde me pueda tomar un jugo donde me de la gana. Por eso me hago amigo del frutero.
  • Quiero un país donde recojan los desechos de mis perros. Por eso denuncio pero traigo mis propias bolsas por si acaso.
  • Quiero un país que me cuente una sola verdad. Por eso me tomo más en serio a Valentina Quintero que a Mario Silva y Kiko Bautista.
  • Quiero un país donde yo pueda trabajar en lo que me gusta. Por eso soy profesor.
  • Quiero un país donde la gente lea. Por eso leo siempre el periódico.
  • Quiero un país que esté a tiempo. Por eso camino para no perderme en el tráfico.
  • Quiero un país donde hayan entradas. Por eso voy al Ávila.
  • Quiero un país que aplauda. Por eso veo el Miss Venezuela y oigo a Dudamel.

Tonto. Tontísimo el decálogo. Pero yo no puedo controlar los problemas de mi país. Ni el mal humor, ni el hampa, ni el desabastecimiento, ni la basura, ni la imparcialidad mediática, ni el desempleo, ni el analfabetismo, ni el tráfico, ni la escasez ni la tristeza. Yo no puedo, pero sí hago lo que puedo.

A final de cuentas, de eso se trata. De saber lo que se quiere y lo que se está haciendo para lograrlo. De saber que, en verdad y en última instancia, no es tan difícil traer a la Isla de La Totona para Venezuela.-

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