Saturday, October 31, 2009

Feliz Día de las Prostitutas

Uno no se queja del eye candy; es más el mismo siempre es bienvenido. Pero desde hace un tiempo para acá me he venido dado cuenta de un factor fundamental en Halloween. Enterrado en la historia quedó su significado original “All Hallows Eve” (la Víspera del Día de los Santos) para pasar a hacer un desfile de prostitutas. Si se ponen a ver sus fotos de años anteriores se darán cuenta que en toda fiesta toda mujer, salvo la patética que se viste de novia (no novia muerta, sino de novia) y la que se tomó a pecho el Halloween y se disfrazó de calabaza en crack, es puta. Puedes ir disfrazada de jueza pero si no hay una línea abierta en la toga, entonces ni vas. Dentistas, policías, amas de casa desesperadas e inclusive la virginal Dorothy del Mago de Oz no está completa sin sus zapatillas de rubí rebelde ni un liguero y un escote que pone más de uno a jadearse dentro de su disfraz de elefante de Parmalat.

Es de mi opinión que Halloween debería cambiar su concepción. Una resolución de la Organización de las Naciones Unidas debería recomendar a sus Estados Miembros a que decreten el 31 de octubre como el Día Internacional de las Putas. Vamos, es la profesión más antigua, se trata del contrato más fácil del mundo: entras, tiras, pagas, te vas. No le brinda repercusiones a nadie que no se entere (salvo si eres Hugh Grant) y un cuento de alguien que fue prostituta siempre aligera las conversaciones sobre política y la nueva moda de pintar totumas de rojo y azul para diferenciar el agua caliente de la fría.

El reto de disfrazarse es vestirse de algo que uno no es en su vida cotidiana. Y eso está bien, pues eso quiere decir que la mayoría de las mujeres que conocemos no son en verdad prostitutas en la vida real (aunque…mejor no entrar en detalles). Pero si ellas, por una sola noche, disfrutan el montarse uno tacones de stripper y una peluca de Natalie Portman en Closer y nosotros gozamos porque no tenemos que pretender que no estamos viendo la copa D del sostén porque para eso es Halloween, para ver y dejarse ver, entonces quitémonos la careta. Afuera el disfraz de Hombre Lobo y Mujer Maravilla violada por los protagonistas de Twilight. Bienvenidas las María Magdalenas del Siglo XXI.

Salvo que seas mi amiga La Gorda que llegó a una fiesta en Miami con el mejor disfraz que la he visto en mi vida. La gente con actitud jamás debería sucumbir al putismo.-

Tots you've been Bibnapped

Tengo un solo problema con Nueva York. Yo juraba que todos los venezolanos expatriados estaban escondidos en Weston. Sin embargo, descubrí que la mayoría están abrazando las alcantarillas y mirando hacia los rascacielos de la isla de Manhattan (y dos que tres haciendo el maratónico trote sobre el puente de Brooklyn). Eso representa una sola palabra cuando no estás allá: FUN. Pero cuando llegas te das cuenta que no es tan maravilloso como crees.

Por una parte, todos están regados por doquier y en una ciudad de cuatro millones de personas es difícil encontrarte a todos en un mismo lugar. Por otro, esa visión que tienes en la mente que todos se conocen y hornean panecillos juntos los domingos después de jugar al tenis, es una falacia. Hay gente que se conoce y ni se habla. Ya sea por cuestiones de distancia o porque adoptaron el lema de Corky: la vida continua. Para mí eso representó un reto porque verlos a todos se convirtió más en una cita con el dentista, el plomero y el profesor de Tai Chi que una ida relax a una ciudad que no ofrece nada para relajarse salvo una cajetilla de Altoids para quitar el mal aliento.

Mi amiga Bibi entendió algo de mi hace muchísimo tiempo. Yo le digo que sí a todo y cuando llega el momento de hacerlo o ya estoy pensando en otra cosa o me da flojera el plan. Aún cuando es amiga de la gente con la que me estaba quedando, su idea de Nueva York es el Upper West y su calculo de vida es en cuantos mercados podría comprar si sucumbe a la tentación de tomarse esos Cosmopolitan en el rooftop del Hotel Empire.

En una promesa de cita que se cumplió porque yo necesitaba ver otro tipo de Nueva York, la Bibi me recibió con una sencilla frase: “Tots you’ve been Bibnapped”. Ahí en frente del Lincoln Center, me secuestró por un día completo en el que me enseñó los mercaditos en los que compra y los bares donde es mejor amiga de los dueños. Unos hombres que seguramente vieron mejores vidas en los setenta pero que ahora están completamente satisfechos manejando un bar que ofrece happy hours y hummus para deleitar a sus clientes regulares (y nuevos como yo).

En su apartamentito al que apodé el mejor Bed & Breakfast de Nueva York, planificamos nuestra escapada a la noche de Halloween. Ella iría como Josie and the Pussycats. Yo, al no tener disfraz pero sí unos blue jeans oscuros y una chaqueta de taxista beige iría, con la ayuda de un sombrero de vaquero y un bigote pegado con goma elefante, como Ennis del Mar el de Brokeback Mountain. La risa de explicar el disfraz fue mejor que el disfraz mismo.

Eso empezaría una noche de farra en Brooklyn que terminaría acurrucados los dos en la mejor cama de Nueva York como en los viejos tiempos en donde Titi y Bobo, Patty y Selma, Father Tots y Sergeant Bibs pasarían al olvido para ser sencillamente Toto y Bibi, talking about what dreams may come. Thanks Bibs I needed that journey.-

Friday, October 30, 2009

Cucaracha en Baile de Gallinas (vestidas de Lanvin)

Uno de mis propósitos de ir a Nueva York era asistir a una fiesta que estaba organizando mi amiga Coro para beneficio de alguna beneficencia que hasta el sol de hoy ignoro. Yo sólo sabía que era en un museo y que Coro se había quemado las pestañas para lograr que el show quedase regio. Todo sea por las causas con alcohol. Uno sabe como es la movida en su propia ciudad, se mueve y se entretiene a sus anchas pero en fiestas foráneas uno va como lo que es: cucaracha en baile de gallina. Eso sí, vestido con camisa morada para aparentar que uno sabe de tendencias.

El tema de la fiesta era la celebración del Día de los Muertos. Un poco irónico porque en mi país yo lo celebro todas las mañanas con un circulo mojado de mi taza de café en la página de los sucesos mientras leo las esquelas, lo único decente que queda de los sociales hoy en día, pues en la página dedicada a esos eventos, la gente que aparece ahí la conocerán en su pueblo. Decorado con calaveras y velas por doquier, la terraza del Museo del Barrio estaba copada con neoyorquinos y más venezolanos de lo que la isla de Manhattan puede aguantar. Sensacional, porque ahí pude ver a una gran mayoría de personas que tenía tiempo que no veía, incluida mi buena amiga Changa que se vino disfrazada de señora decente para apoyar la causa porque su marido Dj Afro estaba de toque.

El whisky aparentemente no es una bebida universal, cosa que me pica un poco porque no entiendo cómo es posible algo tan elemental sea un trago de minorías. Apartándome de las vodkas saborizadas y de los vinos tintos, opté por la cerveza. Considerando que pagué las perlas de la virgen por la entrada que me clavaron –resultó que por más que traté no terminé siendo el guest of honor, puesto que me robó la Miss Universo- procedí a creerme que mi date era Stella Artois y que en su honor me tomaría todos los tragos posibles de la casa. En el smoking room (léase afuera) con Nani hablando de los milaneses como si estuviesen ahí, compartimos con el pana Ignacio un fan recurrente del tea party y con lo que es mi nueva mejor amiga a distancia Camila, quien es de autógrafo. Mi adoración por la reportera Attention data desde la pre historia así que no hizo falta la fiesta para reafirmarlo.

La gente muy animada y variada con la música que no es muy distinta a lo que se está oyendo en Caracas, salvo un show de garotas que fue opacado por Coromoto en el micrófono agradeciendo a la gente que había venido de Venezuela, Ecuador, Argentina. Ello provocó que Grace (Oh Souky Souky) preguntase si Coro estaba cantando la canción de El General: “Que es lo que quiere esa nena; Puerto Rico que yo tuve que llegar, Santo Domingo yo tuve que llegar, Venezuela yo tuve que acabar, Panamá no me puedo olvidar.”

Los flases de los fotógrafos se disparaban por todos lados obligando a lo que podemos presumir son los wannabe neoyorquinos a estirar sus mejores poses. Cosa que no hizo efecto en la Chica Bond. Un alguien se le acercó a agarrarla por el brazo a decirle “ven a tomarte esta foto conmigo que te conviene.” El efecto fue una inflada exorbitante de la nariz, indicativo que esa fotografía no iba a suceder pero ni con Photoshop.

La Coro sensacional. Sus gays la manoseaban y la tocaban y la vapuleaban como si Lady Gaga estuviese in the house. “Honey is that a Lanvin?” era la frase que le susurraban a gritos mientras le frotaban la tela, haciéndome pensar que la permisividad de la tocadera entre los hombres que chapotean es una receta que deben darnos a los demás. “Yeah right honey, H&M $59.99” gritaba Coro muerta de la risa. Pero el cenit de las adulaciones vino al final cuando ya la fiesta había acabado y quedamaos unos cuantos cuates de habla hispana en las afueras terminando el último cigarrillo.

En un momento histórico, un fanático se le acercó a decirle la siguiente frase verbatim (copiada a mi celular porque merece una cita): “Coro es que está tan divina, que está como para montarla en una carroza dorada halada por corceles blancos.” Somos fans de los gays en este tea party pero amigo, hasta Ru Paul haría mueca de negra doblando la cabeza hacia los lados diciendo: “Say whaaaa?”

“Estoy a $24 de mi casa” suspiraba Bela mientras se montaba en su taxi oriundo a Brooklyn. Mientras, It’s Good to Be y yo halábamos a una Coro en éxtasis para sacarla de la fiesta y llevárnosla a hacer los post party comments como toda buena fiesta se merece. En el taxi comenzaban a llegar las felicitaciones por celular, algo que alivió a la Coro que trabajó con las uñas por el éxito de la fiesta. El cansancio pudo más que el chisme y ahí quedó la catira, tendida en un sofá con su vestido que pasó por el escrutinio de My Fair Lady y como la protagonista de Pigmalión cuando la confunden por una princesa húngara, se decretó erróneamente en el Día de los Muertos que su trapo era el más costoso de los Lanvin.-

Thursday, October 29, 2009

Un turista en una ciudad que se niega a admitir que lo soy


Mi viaje a Nueva York comenzó con una aclaratoria desde el momento en que me monté en el avión. Allí me encontré que, conjuntamente con mi compañero de viaje It’s Good to Be, éramos las dos únicas personas que no iban a Manhattan a correr el maratón. Cuando me veían cara de atleta [permiso de risas para los que me conocen] y me preguntaban si esa era la razón por la cual iba, les respondía que yo nada más iba a caerme a palos. Una verdad honesta que aparentemente no caló bien entre el crowd que empleó por más de seis meses la frase “mi entrenador dice” para empezar una oración.

M intención original era quedarme con Coro pero al ver que It’s Good to Be se estaba quedando solo en un palacete (descubrí que cuando un apartamento en Nueva York tiene más de dos cuartos, es considerado un prime rib), me dio celos y me quedé con él. A la Coro la engañaba todos los días. “Hoy me mudo para tu casa.” La pobre debe estar todavía con la camita de invitados tendida preguntándose si voy a llegar o no. Ver el otoño por primera vez fue de autógrafo. Me eché una pérdida guiada por Central Park en búsqueda del árbol más rojo que podía encontrar. Luego me aburrí y me fui a la búsqueda de la perfecta hamburguesa. He descubierto que si pudiera hacer un curriculum como yo quiero, mi objetivo de vida sería eso mismo, encontrar la más divina de las hamburguesas.

Classic bliss

No es fácil ser turista en Nueva York y tener a muchos amigos viviendo allá. Primero, NADIE que se respete pisa Times Square pero ni por error. Y uno insiste en que no es Nueva York si uno no va a ver si el anuncio de Cup of Noodles sigue ahí para recordarse de viajes anteriores. Eso es de turista. Y uno insiste nuevamente que uno sí es turista pero sin respuesta de samaritano Zagat que te diga “está bien vamos.”

Recuerdo un viaje que hice con un grupo en el que una amiga mía que ahora es monja decía que quería ver el Brooklyn Bridge porque en la Guía Michelin tenía cinco estrellas. Nadie le paró en su momento (esperemos que eso no haya sido parte de la decisión de empatarse con JC Superestrella) pero me imagino que así se habrán sentido los neoyorquinos sobre mis suplicas por ver el Nueva York en el que hay más japoneses y abuelos con camisas floridas que personajes de Gossip Girl. A esto, debo admitir, sucumbí en un paseo en el que me escapé solo. En el ínterin me encontré a Al Gore firmando autógrafos en Barnes & Noble. ¡El plan turista vale la pena!

En el Metropolitan hice mi búsqueda para ver de cerca un cuadro que me está fascinando últimamente, Madame X de John Singer Sargeant pero no lo encontré. En el MOMA si vi el cuadro favorito de mi editora y mío, El Mundo de Cristina. La exposición sobre las wáter lillies de Monet muy bonita pero es como estar en un cuarto rosado. Es bello pero te provoca salirte a fumarte un cigarro. El tema del cigarrillo en los Estados Unidos es tan prohibitivo que no hay calle en la ciudad de Manhattan en donde no haya una colilla mía. No por placer de haberme fumado un cigarro sino por el estrés que uno no sabe cuándo va a fumar otra vez.

Por alguna razón tenía un rollo con la cruzada de calles, regañando a gente que cruzaba cuando la manito estaba en rojo y el hombrecito pidió permiso para ir a hacer pipí. En homage a ello, la Coroline me tomó a esta foto en un momento de confusión inevitable para mí.

Fui con un grupo a Ellis Island y a la Estatua de la Libertad, la cual tenía veintitrés años que no iba. Allí pasé mi tarjeta de CADIVI por primera vez, lo que me pareció un poco irónico. Ya en la isla donde está la estatua se me salió el comunismo puro al criticar abiertamente que hay que pagar en tierra si quieres entrar al museo. ¡Pero a la tiendita de regalos, puede pasar con confianza! No puede ser que para ganar una apuesta (yo decía que la Estatua la había construido Eiffel, It’s Good to Be decía que era Bartholdi. Ganó.) hay que meterse en una tiendita a ver los libros que venden, conjuntamente con camisas, llaveros, chocolates y fotos que ni siquiera te toman en frente de la estatua sino computarizadas, para saber más de la historia de la estatua. Error.

En Ellis Island si me calmé más, tan solo porque ver a It’s Good to Be que le encanta todo eso de la genealogía, es como ver a un chamo en Disney por lo que sirve para burlarse. Cuando encontró a su abuelo en los registros me callé en respeto. Pero después me mandó a callar de verdad porque yo no podía dejar de cantar “Porque no haaaay gatos en América y las calles de queso son!” y gritar “¿Han visto a Faivooool Ratonovichhh? a cada vieja que me encontrase. Eso es otra cosa, el idioma. Uno se las echa que habla inglés y basta que llegues a Nueva York para encontrarse que ahí lo que se habla es cubavenecolopuertodominicano. Si yo dije más de cinco oraciones combinadas en inglés durante todo el viaje fue mucho.

En el cine vi “Where the Wild Things Are” la cual me desilusionó muchísimo pero después hice lo que toda persona capitalista haría. Me compré la camisa. Eso fue cómico. En una tarde en que me perdí solo por ahí (yo les digo, a veces a uno les da sus aires contemplativos y lo que le provoca es tomarse un café con uno mismo) llegué a casa con 17 libros. Orwell, Rand, Wilde, Heller, Conrad y una bolsa de almendras para mi mamá. It’s Good to Be llegó en el mismo plan por separado con “600 Black Spots: A Pop-Up Book” y una caja de Captain Crunch para si mismo.

Me pareció el colmo entrar aquí.

El vuelo de regreso a Caracas sin eventualidades, más que una maleta extra que tuve que comprar porque a uno se le olvida que los libros pesan. Mi pichirrez llegó a tal punto que pagué diez dólares por un duffel bag que se rompió en la primera cerrada. Así lo mandé. El ultimo día fue que por fin dominé la vestimenta de otoño. Un dia salía como si estuviese en la Marcha de los Pinguinos, el otro día como un vendedor de Tio Rico en Playa Parguito. El ultimo día con solo una chaqueta galipanera fue que me di cuenta que en verdad no hace tanto frío como te alertan los reporteros terroristas en la cadena Fox. La película del avión: “500 Days of Summer.” No se dice más, hay que verla. La escena compartida entre realidad y expectativa: story of my life.

Cuentos cortos, próximamente.-

No asumir que el encargo es una caja de cenizas

Blasfemar sobre los encargos es inútil. Es como los cortejos; por más que te quejes siempre habrá otro que te encasquetan cuando menos lo piensas. Mi última entrada sobre los encargos que mandan al exterior no había sido terminada de escribir y ya el regalo que sirvió de inspiración para escribirlo, planificaba maquiavélicamente su venganza. El encargo en cuestión, una caja. Como todo encargo, no era una cajita de esas donde un hombre práctico mete las yuntas. Esto era una caja laqueada donde meten a las cenizas de un hombre cuando se muere. Con sus yuntas y todo.

El regalo iba de parte de la mamá de mi amiga Coromoto a quien iba a ver en Nueva York. La primera parada de mi viaje sería una fiesta en el Museo del Barrio en la que Corolin Corolao fungía como chairwoman del evento. La señora madre me indicó que pasase por su casa para buscar unos zarcillos que Coromoto quería para esa noche. Al llegar, me entregó sin ton ni son una caja- mentira una cajota- como las que depositan las cenizas de los muertos con un lazo azul de esos que usan las abuelas para amarrar los cojines de piqué (yo no sé lo que es piqué pero la palabra es completamente de abuela). La única indicación: “Así vino.” Cerrada de puerta. Toto en sus manos con un muerto.

Ya en mi casa, la planificación de la maleta no iba viento en popa. Uno trata de ser práctico y empaca la ropa más raída que tiene porque igualito va con mentalidad de boliburgés dispuesto a rasparse la última cuota de CADIVI. Calzoncillos, tres o cuatro porque se van descartando a medida que se van comprando. Un blue jean, varias camisas que han visto mejores noches y pantalón lo suficientemente indiferente como para poderlo usar si el shopping spree se alarga. Con el semi abrigo para el semi otoño del semi frío, todo esos ítems pesan 45 kilos en la maleta. Impresionante, los 23 kilos permitidos por la aerolínea –el equivalente a un pre-adolescente atormentado por las ligas de los frenillos- no dan ni para empaquetar lo indispensable.

Obviamente, a último minuto se tuvo que escoger entre la bolsita con la afeitadora y el cepillo de dientes y la caja de cenizas de muertos. Yo no soy muy creyente en la propiedad privada. Como el Señor Presidente, soy Leo y juro que todo lo que pasa por mis manos (incluido los desodorantes de los demás) es para uso mío por derecho divino. Por eso, ni corto ni perezoso me dediqué a destrozar el lazo inmaculado que seguramente había sido fabricado por tres monjas ciegas de Tucupita y ver el contenido de la caja de cenizas. Allá adentro estaba unos zarcillos y una pulsera. Vaya, que si esto fuese un viaje en el Titanic con baúles, entiendo la caja pero en estas eras de micro mini (y no la falda, sino la maleta) hay gente que no entiende el abuso de un encargo.

Lógicamente, fuera la caja. Adentro, la bolsita con el cepillo de dientes. Coro mi amiga entendería porque yo sé que de haber sido al revés y yo le hubiese mandado una bicicleta en la maleta, ella me hubiese traído solamente la bocina. Craso error.

Mi sorpresa se vino a ver cuando veía que Coro, al abrir el estuchito zip lock en el que metí la pulsera y los zarcillos, no hizo ningún ademán para probárselos. En mi experiencia sé que cuando alguien le regala un par de zarcillos a una mujer, lo primero que hace es probárselos frente a un espejo. Y en su defecto, ponérselos en frente de la oreja para ver qué opinan los demás. Y Coro mi amiga es tan mujer que es amanerada por lo que no entendía que pasaba.

En su estado catatónico de voltear el zarcillo una y otra vez, como si su mamá le hubiese mandado los equivocados, volteó a verme y me preguntó: “¿Toto esto no venía en una caja?” Diantres, pensé. Las mujeres si son detallistas. Si por nosotros fuera, las yuntas de las camisas para el smoking serían los alambritos de pan Holsum y ya está viene a preguntarse por una caja, como si no tuviese tres mil cajas más en su casa para guardarlas. Le expliqué la situación y ella volvió a voltear los zarcillos. –“Claro. Esto es lo de George” – me dijo. “¿De la Jungla?” – le pregunté. “No mi Toto, de George Wittels.” George Wittels, George Wittels, George Wittels, rondaba en mi cabeza. Yo he oído ese nombre en alguna parte. De repente Maite Delgado vino a la mente: “attttssseessoooriooos de George Wiiiiiteeeeels”. El Miss Venezuela. George Wittels. Oh Oh.

Resulta que el bello encargo era para la subasta que se iba a efectuar en la fiesta del Museo como parte para recaudar fondos. Como no me dijeron que eso iba para la subasta, yo asumí que todo era para la Corontontero. Lección número 10 para los viajeros que aceptan encargos para llevar al exterior: “’¡No Asuman!” Hasta el teipe aparentemente es importante. Si te anotaste para el encargo, asume tu barranco completo. Aún cuando tengas que explicar en la aduana que no sabes a dónde fueron a parar las cenizas de la caja de muertos.

Si el Sr. Wittels llega a leer esto alguna vez: Hola. Nos conocemos a través del micrófono de Maite Delgado. Tranquilo, el problema se resolvió. La Coro tenía otra caja de otra pulsera que le había pedido a Usted hace tiempo, lo que me salvó de irme al día siguiente en una búsqueda desesperada a Chinatown en búsqueda de alguna caja laqueada para sustituir la original. Allí estaba su nombre y toda su información. Eso sí, puede tachar a este servidor como un potencial trabajador para FedEx si algún día le piden una referencia mía. Lo entiendo y lo comprendo. (Disculpe lo de la caja de muertos. Es bella pero cuando va en una maleta, hay que buscarle el sentido del humor).

¿Alguien dispuesto a que le lleve otro encargo al exterior? Didn’t think so.-

Tuesday, October 27, 2009

¡O sea!

Me parece terriblemente fascinante que algunas mujeres de este país no puedan ocultar, ni en paréntesis ni en post data, que lo único verdaderamente importante en la vida no es precisamente la superación personal. Es el matrimonio.-

Monday, October 26, 2009

¿Cómo nos va a encontrar el Niño Jesús?

Hoy me entró una tristeza a priori. No hay nada más feo que deprimirse por anticipado pero a mí me dio hoy, exactamente treinta y cinco días antes de la tristeza verdadera. Fui a pagar mi pasaje a Nueva York directamente a las oficinas de la aerolínea porque los códigos de seguridad están tan altos en las tarjetas de crédito, que aún hoy a mis treinta años, no me creen que yo sea el tarjetahabiente. Casi que con partida de nacimiento en mano y carta de soltería, me presenté para identificarme y salir de las dudas de otros sobre mi persona"por su seguridad." Lo mejor es que me estoy yendo con sonrisa de Ronald McDonald a the land of the free para divertirme un rato, a sabiendas que la seguridad máxima está esperándome en la antipatía de las aduanas estadounidenses donde yo por supuesto con mi nariz talibana y mis cejas pegadas no soy precisamente el poster boy para que me digan con felicidad: Guelcom to the Yunaited Esteits.

Pero no fue ahí la tristeza. Esos menesteres administrativos lo que dan es rabia. La tristeza se produjo dentro de mi aburrimiento en una silla en Italcambio donde fui a acompañar a mi mamá a que le entregaran un Post-It con el monto del cheque que tenía que depositar para mandarle los dólares que necesita Alejandro mi hermano para vivir en Europa. Allí, pasando la puertica con el cartelón que dice “asiáticos: martes y jueves, el resto del mundo: lunes, miércoles y viernes” (sin ánimos de ofender a los asiáticos pero por segunda vez me sentí discriminado en mi propio país), viendo a una chorrera de madres compartir historias sobre los postgrados y vidas de bartenders de sus hijos con postgrado en el exterior, me percaté de un gran titular en el diario que leía el único papá que se encontraba allí. En grandes letras negras decía: “Navidad Oscura en Caracas”. ¿La razón? Por cuestiones de ahorro de energía, entre otras cosas, no se encenderá la Cruz del Ávila.

Cuando yo era chamo, me sentía profundamente orgulloso de la Electricidad de Caracas. De repente era porque mi tío abuelo Curro era el presidente y con los tacos de papel que nos regalaban cada cierto tiempo con el logotipo, tenía una publicidad subliminal en mi cabeza sobre las bondades de la compañía. Pero a mí me encantaba porque yo no podía creer que todos los años escogían a un niño para que prendiese la Cruz del Ávila. Y yo siempre quise ser ese niño porque a mí me parecía el acto más cercano a ser Presidente de la República en este país antes de tener los treinta años que dice la Constitución para optar al cargo (en ese entonces nada sabía sobre gobernadores y senadores). Tenía que ser algo terriblemente importante apretar un botón y que toda Caracas viese como se encendía la Cruz.

A mi pesar, nunca fui ese niño. Pero siempre me daba –y me sigue dando- un sentido de pertenencia a mi ciudad, que con la prendida de una sola cruz en la montaña (y de manera capitalista el San Nicolás del CCCT), se anunciaba la llegada de una época de felicidad. Aún hoy, manejando de noche por la autopista en diciembre, continúa siendo mi propia versión de la Torre Eiffel. Un mojón para el deleite de cualquier persona que tenga ojos para apreciar a Caracas cuando es más bonita: de noche y con frio sabroso.

Hoy me doy cuenta que jamás supe la historia de la Cruz del Ávila. Según el blog Cuando era Chamo, la idea se le ocurrió a Ottomar Pfersdorff, un ingeniero estadounidense que trabajaba en la Electricidad de Caracas. El primer iluminado se hizo en diciembre de 1963, cerrando las cortinas del Hotel Humboldt, creando un efecto de cruz que se encendió al iluminar los cuartos con las cortinas abiertas. En 1966, construirían la Cruz como la conocemos hoy, la cual es iluminada cada primero de diciembre (la pagina dice hasta el 2004 pero no se da a entender porque se cambió) hasta el seis de enero, Día de Reyes.

Yo a Caracas la adoro. Amo que todo sea un caos perfecto. No hay nada más ilógico que una ciudad en donde el señor que vende cepillados y raspaditos transite a mayor velocidad que yo que ando en un deportivo amarillo (es mentira pero siempre quise escribir las palabras “deportivo amarillo”). Uno se la pasa de mal humor, muerto de calor, insultando por la izquierda y piropeando por la derecha, halando mecate para que le consigan un puesto, dando Cesta Ticket a los mendigos para que no usen el sencillo en cosas malas y metiéndose las ilógicas “pennies” que le devuelven a uno en el estacionamiento de los centros comerciales en los bolsillos hasta sonar como una maraca humana al final de la tarde.

Aún así, se adora la ciudad porque hay cosas que tienen completo sentido. Tiene sentido el arte urbano de Ergo en las casetas de electricidad. Tiene sentido el “buenas” en los ascensores, el que te regalen el periódico en un café cuando alguien que ya se lo leyó se está yendo. El que aún existan camioneros de frutas que se paran en la calle. Tiene sentido el Ávila cuando no hay más nada que ver en el tráfico. Que se prendan los faroles de los postes cuando no hay más luz del Sol. Son idiosincrasias que se convierten en costumbres. Y de costumbres se llegan a tradiciones que tomamos por sentado en nuestro afán de huir de Caracas en cada puente, día feriado y día de “invento de gripe” que consigamos.

La Cruz del Ávila, como el San Nicolás del CCCT, como pretenderá ser el granjero absurdo que ponen en la entrada de Altamira en Navidad (es bonito pero igual es absurdo), tiene sentido. No sólo por el valor religioso que pueda imprimirle aquellos que se guían por la cruz como símbolo de fe, sino porque marca un arribo a una época en la que todo el mundo se pone feliz (aunque nos claven degeneradamente los precios de las hallacas). Y no sabemos apreciar las cosas que tenemos hasta que las perdemos.

Puede que sea una medida temporal este año en un acto que esperamos, sea en buena fe del Poder Ejecutivo para enviar un mensaje hacia el ahorro de energía. Cosa que como hemos dicho en este tea party, entendemos siempre y cuando, se realicen acciones útiles y no se utilicen las medidas de pañitos calientes para fines propagandísticos (amen que no andamos contentos porque esto, como la escasez de agua, no ha debido ser un problema de esta magnitud a estas alturas del “progreso bolivariano”.)

Lo que no saben, es que con la medida se van más de cuarenta años de una tradición que ha unido a los venezolanos en buena lid a través de un mes de regocijo. O de repente sí saben, pero el término “cuarenta años” produce el mismo efecto que el capín melado en los de narices sensibles. A estas alturas del partido, ¡qué estupidez!

Estupidez, no. Lástima. Y tristeza, a priori y a posteriori. Con eso, le regalan al caraqueño lo que siempre temió que le trajese San Nicolás: carbón.-



Foto: Blog Cuando era Chamo

Nota: El domingo 15 de noviembre salió un artículo en El Universal diciendo que la Electricidad de Caracas había acordado prender la Cruz del Ávila por seis horas (desde las seis hasta la medianoche) salvo los días festivos en la que estará prendida toda la noche. ¡Algo es algo!

Nada más cierto

"El país empieza en mi acera."
- OlgaK

Sunday, October 25, 2009

Fastidio del Domingo

Jonh Singer Sargeant Nonchaloir (Repose), 1911

"(...) Nada se parece tanto a una tarde de domingo como una señora sentada. Pero no una esbelta y aclimatada señora propietaria de una corpulencia de condiciones decorativas, sino una de esas señoras rabiosamente antisindicalistas, con ciento cincuenta kilos de peso y dos metros de ancho, que se sienta a hacer la digestión después de un almuerzo espectacular. Así sentadas, esas reverendas damas empiezan a bostezar, a tratar de dormirse sin quererlo, a disfrutar del fastidioso placer de coquetear con el sueño sin darle tregua a la vigilia. Ese espectáculo —dos minutos después de iniciado— será suficiente para convencer al más incrédulo de los espectadores de que nada hay tan contagioso como la modorra, practicada dignamente por una dama de las dimensiones expuestas, y que —por las mismas razones— nada se parece tanto a una tarde de domingo en la ciudad como una señora sentada.

Es posible que un miércoles o un viernes alguien se encuentre, de repente, con que ha perdido la imaginación para distraerse. Pero es casi seguro que en esa ocasión un buen libro o un mal cine pueden descubrir el secreto paraíso de la distracción codiciada. Los domingos no. Los domingos —y si lo son tan dominicalmente dignos como el que acaba de pasar— cualquier libro es mediocre y cualquier cine, así dure seis horas el espectáculo, no será nunca lo suficientemente completo como para solucionar el problema del fastidio. El domingo, ya en las horas de la tarde, el caballero más refinado empieza a perder su barniz de civilización, se vuelve analfabeto, insociable y casi completamente antropófago, porque son las seis horas de la catástrofe semanal destinadas a conmemorar los días bárbaros de la edad de piedra. Sólo un esfuerzo de voluntad nos impide entonces salir a la calle vestidos con la desabrigada piyama de la madre naturaleza y repartiendo garrotazos a diestra y siniestra, que debió ser la forma en que los trogloditas celebraron sus fiestas patrióticas.

De allí que el domingo sea, vertebralmente, un día equivocado, inútil, que debió pasarse de contrabando cuando los astrónomos tomaron las medidas de El Tiempo humanamente soportable.

Por eso no acostumbro escribir los domingos. Porque entiendo que la semana es un vestido que le queda demasiado grande a todos los hombres. El número justo es de seis días y hasta de seis días y medio si se prefiere la ropa holgada en un clima como el nuestro. Pero por mucho que se ajusten las costumbres, por mucho que se le borden arandelas y se le inventen bordes plegadizos al ancho vestido de la semana, siempre la tarde del domingo le sobrará al hombre de la ciudad y le quedará arrastrando como una cola fastidiosa y absurda."


Gabriel García Márquez
El Heraldo, febrero de 1950.
Tomado de Textos costeños, V. 1, Oveja Negra, 1981.

Friday, October 23, 2009

La Maquinaria de la Tapara


El ejemplo empleado fue de lo más pintoresco pero útil para abrir el foro de opiniones: una tapara. Eso fue todo lo que el Señor Presidente necesitó para hacer un llamado en contra del desgaste del agua en Venezuela. Alertando que los venezolanos necesitan acostumbrarse a no tardarse más de tres minutos bañándose, sugirió que era necesaria la fabricación de una totuma para no mal gastar el preciado líquido. Ese fue el abreboca de una lucha que está yendo por debajo en el país, mientras del otro lado del ring se caen a golpes por no saber que nombre ponerle al grupo de Facebook en apoyo a las primarias.

El Señor Presidente tiene toda la razón. Ya habíamos hablado del tema de la conservación del agua en escritos anteriores. Un baño de diez minutos gasta más de cincuenta galones de agua. Tres galones se van con una sola bajada de poceta. Está bien ser green. En diciembre, tiene una importante cita con los demás líderes mundiales para ponerse de acuerdo sobre un tema que en el futuro será EL TEMA en las mesas de negociación y acuerdo. El problema, como siempre, es que no lo está haciendo por seguir las tendencias actuales ni porque es lo correcto, ni porque está comprometido plenamente a cumplir los objetivos del Milenio antes del 2015. Lo está haciendo, porque es la manera más fácil de hacer campaña indirecta sin que el encuestado común en Datanalisis se de cuenta.

Con el ejemplo de la totuma se garantiza dos cosas: la aprobación de las masas que están acostumbrados a bañarse con su tobito y la conversación en la mesa de las encopetadas diciendo que el Señor Presidente es un niche. El tema está en la boca de todos. Luego, se va por lo seguro. Le dice a las masas que la razón por la cual no tienen agua es que la misma es empleada por los ricos para llenar sus piscinas y regar “el césped.” Termino que ninguna encopetada con piscina ha empleado en su vida porque “césped” es digno de comiquita de Archie que se ganaba unos dólares extras con el fin de llevar a Betty a tomar una “malteada” en la “nevería” de Pops. Pero como todo el mundo se puede relacionar con grama pero no con césped, se crea la linea divisoria. Es el mismo enfoque que usan las novelas cuando disfrazan a las muchachas de servicio de prostitutas domesticas atendiendo el teléfono diciendo “Mansión Villamizar.”

Posteriormente vendrá un anuncio serio. Calentada la calle, con el tema en boca de todos se anunciará algo completamente ilógico como la toma de la planta Minalba, la regulación de riego en edificios y quintas, el impuesto al lujo por poseer piscinas inflables y la imposición de reciclaje del agua bautismal para futuros bautizos. Esto último porque tienen tiempo sin meterse con los curas desde que no encuentran a Nixon Moreno. El anuncio será televisado desde algún lugar donde se “rescató” una cascada, termino boliburgués para decir que se montó un cartelón que reza “se rescató esta cascada” con un masivo aplauso de las focas porque tarde o temprano, las focas necesitaban un bañito.

A los tres días según las Escrituras Bolviarinas, vendrá el aval de las barras de la Asamblea Nacional con sus aplausos respectivos y posiblemente un comunicado publico rechazando las instalaciones de Diverland en Margarita por malgastar el agua para que los hijos de los “ricos” jueguen con el animal más oligarca de todos: el delfín. Una propaganda no denunciada ante las instancias de CONATEL de un niño jugando con un barquito de papel en las aguas del Parque del Este (perdón Miranda), la plena aprobación de Mario Silva, el reporte oficial de Eva Gollinger diciendo que la CIA había acaparado agua en Venezuela por más de treinta años y ¡ZUAZ!: ahora somos partes del selecto club SSA: Socialistas Sin Agua. ¿No queríamos ser iguales? ¡Que nadie se queje! Ahí en el cartelón dice claramente que esa cascada fue rescatada, así que eso de que no hay agua es pura calumnia de las que ahora no se pueden echarse su chapuzón Nestea en piscina.

Así se ganan las elecciones en Venezuela. Ejemplo fácil, ataque a la oligarquía inexistente con la plena seguridad que hay gente que se va a poner a discutir si ellos son de la oligarquía o no, anuncio, rescate de algo que no importa si sirve en un mes, expropiación, decreto, propaganda y negación, negación, negación que alguna vez se planificó sanear las aguas del Río Guaire. ¿Implicaciones posteriores? El Señor Presidente se vanagloria en cumbres internacionales mencionando los esfuerzos titánicos de la colectividad para el ahorro de agua, sube en las encuestas por la falsa creencia que en cualquier momento caerán chorros de agua desalinizada en todas las regaderas de Venezuela y se escoge ciegamente al diputado que se le ponga frente a los ojos porque “él trabajará porque más nunca te quiten tu agua (que no llegará)”. Poco importa que eso sea un trabajo de alcaldes y concejales. Aquí el venezolano no distingue cual es la función de cada quien. Esa, es nuestra desgracia.

Y mientras tanto, en el Salón de la Injusticia, los súper héroes de la Liga Opositora se pelean por quien va a decir que tiene la tapara más grande…

Thursday, October 22, 2009

"Después de un sinfín de rumores":

Nuestra fascinación por la vida de los demás


Me da risa que el divorcio de estos dos es tratado en mi casa con la máxima seriedad. La revista Hola! llegó y cada persona que pasaba y veía la portada decía “awww”. Veinte años son, en efecto, una labor titánica. Yo estuve veinte años conmigo mismo y no me soporté durante mi adolescencia. Pero de aquí a preocuparse por los dolores ajenos de los otros es el colmo. ¿Qué tiene la revista Hola que nos hace pensar que la gente que aparece allí eso como familia nuestra? Mi mamá jura que ella es la abuela de las Infantas. En un almuerzo se vaticinó la separación de los Duques de Lugo, se volvió trizas a la Duquesa de Alba (es que mírenla) y se aplaudió a Carolina de Mónaco –nuestra poster girl por ser la mamá de Carlota- cuando se lanzó el rumor que podía dejar al marido.

Ya es tal el postgrado en menesteres de la farándula española, que se pueden dar el tupé de predecir si la revista va a estar buena o no. Si sale la Baronesa Thyssen (previo a la publicación de sus memorias) o Carmen Martínez Bordiú en portada es que no pasó nada en España, porque a esas les pagan por esos reportajes. Si sale Doña Sofía es que la revista va a estar maternal, si sale Penélope es porque en algún lado va a salir la ricota de Paz Vega. Si sale Julio Iglesias es que Miranda está preñada otra vez y si sale Estefanía de Mónaco, es que hay alguna mujer en el mundo que se quedó sin marido.

Las predicciones con la familia real inglesa ya no son lo mismo desde que murió la princesa Diana. No hay nada más falso que una sonrisa inglesa. Una portada de Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles (nuestros personajes favoritos de ficción) es tan emocionante como una tostada Melba. Se compra igualito porque esa gente es como los Locos Addams pero uno no puede dejar de pensar que hacen falta aquellos días en los que Fergie le daba porque le lamieran los pies.

El entretenimiento de la revista es pleno. Así sea porque cada cinco palabras incluyen alguna referencia a algo ilógico como “escote palabra de honor”. Así sea por la sección de fotos curiosas como el caso de un megalómano que decidió crear su propio país de seis habitantes en pleno corazón de Nevada. El problema es que se presta a confusión. Al crecer siguiendo la vida de alguien, como se sigue a una persona en Twitter, uno cree que esa persona responderá al saludo de la misma manera que lo haría algún conocido en un encuentro casual en el extranjero.

Ya son cinco los cuentos de gente que ha saludado a Isabel Preysler como si fuese una amiga de toda la vida que bailó en Le Club, cuando en verdad nada más la hemos visto en anuncios de Porcelanosa (que ni existe en el país). Mi tío Gustavo siempre ha dicho que puede morir feliz porque hizo pipí en el urinario contiguo al que estaba nuestro héroe de todos los tiempos Frank Sinatra. Y con el tumulto de venezolanas que se han casado con toreros y duques venidos a menos, la revista Hola debería seriamente considerar abrir una sucursal en estas tierras de socialismo criollo.

Así somos. No nos interesa conocer el tinte de pelo de la presidenta de la Asamblea Nacional y creo que jamás hemos visto al Señor Presidente sumergirse a las aguas del mar como alguna vez vimos al ex presidente Fujimori lanzarse al mar margariteño (con medias puestas). Pero denos una buena dosis de Carla Bruni y de Rania de Jordania y pasmos las tardes felices y contentos. Así el comentario en la mesa termine siendo “pobrecita Rosario, la princesa de Preslav” como si se tratase de mi cuñada.-

"¿Y qué me dices de Luis de Luxemburgo y su esposa Tessy, que tienen ya dos hijos y no tienen ni veinticinco años? Eso, hay que decirlo, es una blasfemia a la 'palabra de honor'."

- Una típica conversación con Manolita Zárate, en su mejor interpretación de Terelú Campos, un martes cualquiera de poco trabajo en el que decide increpar a Jaime Peñafiel con asuntos del corazón.

Wednesday, October 21, 2009

New York here I come!

Hoy me di cuenta que la última vez que me fui de viaje por placer fue en abril de 2008. Sin contar las escapadas a Margarita porque eso ya es como ir a Prados del Este. Te tardas lo mismo y en el camino vas comprando tantos CD’s piratas y parafernalia que no necesitas para el carro, que terminas pagando la equivalencia del pasaje. No he viajado como lo hacen todos los turistas que se van con una bolsa de auto mercado debajo el brazo y regresan con dos cajas de nevera. Mis viajes los últimos cinco años han sido llevar a chamos a Harvard. Y eso fue chévere porque técnicamente no es trabajo. Pero el simple placer de pagarse uno su viaje, elegir el destino y hacer lo que quiere hacer sin tener que seguir a un grupo, es la gloria (aunque Harvard people: You know I’d go to the Moon and back with you). Por panfilo y ahorrativo, porque me he convertido en ese tipo de persona que detesto que deja todo para después, no lo he hecho.

Hoy cortándome el pelo y agradeciendo un pago inesperado, me puse a pensar en echarme un viajecito. Uno de esos relax. Necesito que me haga falta un poco mi ciudad porque la verdad estoy tan aburrido de Caracas que no me provoca ni escribir sobre ella. ¡Y que horrible que uno piense que Caracas es aburrida! Caminando hacia mi casa, viendo el Ávila me dije a mi mismo “¿por qué no?” Entré a una agencia de viajes, vi un cartelón y dije lo que he querido decir desde hace tiempo y no lo he hecho: “un pasaje a Nueva York.” Aquí lo tengo. No sé donde me voy a quedar, ni que haré, ni a quien veré. Lo que sé es que estoy emocionado.

Mi segundo fan base del tea party está en Nueva York así que eso debe ser interesante. Coro mi amiga está organizando una fiesta del Día de los Muertos en el Museo del Barrio así que allí iremos a echar un pie en beneficio de algo que merece beneficencia pero que no sé exactamente que es. La sola idea de poder pasar Halloween en una ciudad que tiene todo lo que yo tengo en la cabeza sobre disfraces en la ala siete de cualquier K-Mart me emociona. Nunca he estado en ningun lugar en otoño. Me encanta que el viaje también sea de “desvirgación” estacional. Eso, será educativo.

Es cómico como un día empieza como cualquier otro y termina con que te vas a Nueva York. Altamente recomendable.-

Monday, October 19, 2009

Online Dating: No Apto para Snobs

Siempre lo he dicho y la gente no me cree. Por alguna razón el tema de la pertenencia a un colegio jamás termina con la medallita de bachillerato y la promesa rayada en Sharpie en la camisa beige de ser amigos para siempre. El tema del colegio donde uno proviene continúa siendo – aún a años de graduado - una pregunta legítima para inquirir sobre un potencial romántico. El argumento viene por un almuerzo en el que estaba el fin de semana en donde salió a la palestra la consideración sobre el llamado online dating. Páginas donde uno rellena un perfil biográfico y pone su mejor foto de papi/mamirruqui para ver si logra conseguir a una persona que sea lo suficientemente compatible con sus intereses como para que concuerden en verse de manera tridimensional.

El problema no está en el juego de las citas por Internet. Es una forma completamente válida de conocer personas. Podemos rellenar todos nuestros intereses y expectativas en torno a lo que estamos buscando, sin tener que pasar por la ronda de Apple Martini para ella, whisky con soda para él. Podemos describirla a la perfección, decir exactamente lo que estamos buscando y si tenemos suerte (y una buena foto porque vamos, nadie buscando pareja seria abre un perfil con un signo de interrogación) alguien estará interesado en conocernos. Todo eso bien. El first date se convierte en el segundo porque ya uno sabe–según lo que leyó en el perfil - que considera de mala educación pedir un Chiclets Addams y que le ofrezcan solo uno porque todo el mundo sabe –pero no lo dice- que las buenas costumbres dictaminan que siempre se ofrecen dos.

Lo difícil del asunto es que todos esos códigos no escritos que se usan para saber más o menos como es una persona sin conocerla, se esfuman. Uno de ellos es preguntarle a alguien que sí la conoce si sabe en que colegio estudió. La pregunta es válida. Cuando la conversación "Mira te quiero presentar a una persona" no involucra la segunda parte "que trabaja conmigo", siempre admite tres preguntas: ¿cómo es? ¿qué tal es? y ¿en qué colegio estudió? La primera es una pregunta física, la segunda es una de personalidad. La tercera es netamente social.

No es que toda persona que estudió en una institución académica particular tenga un determinado estereotipo, pues por cada estereotipo hay otro que no lo es. Sin embargo, hay patrones de comportamiento generalizados que sirven como orientación para saber más o menos como es una persona a la que se está conociendo o va a conocer. Tomemos a actores y músicos para ejemplificar el asunto. (Nota: todo en broma. Son esos colegios porque los conocemos. Si no están de acuerdo o no los conocen, monten su tablero de "¿Qué actor estudiaría en mi colegio?" El juego es divertido para todas las edades.)

De haber estudiado en Venezuela, Anne Hathaway hubiese sido la niña más galla de la Academia Merici. Eso porque a Emme Rossum la tuvieron que cambiar para el Cristo Rey en cuarto grado. Ashley Judd, Sarah Michelle Gellar, Salma Hayek y Gwyneth Paltrow – las más deseadas luego que Kiera Knightley se cambiase para la Washington a aprender inglés – le caían a golpes en el recreo mientras las morochas Olsen comían Doritos a lo lejos. Heath Ledger, Pink, Ryan Phillippe, Ben Stiller, Adam Sandler y Natalie Portman (ésta última cambiada del Campo Alegre) hubiesen estudiado en el Colegio Jefferson.

Sandra Bullock, Jennifer Gardner y Julia Louis Dreyfus hubiesen egresado del Cristo Rey y Kate Hudson, sería la única catira que no participó en las gaitas del Mater porque las pelirrojas de Julianne Moore y Cynthia Nixon no la dejaron. Jake Gyllenhaal, Ashton Kutcher y Ellen De Generes en el San Ignacio; Ben Affleck botado del Cumbres por culpa de Javier Bardem y Phillip Seymour Hoffman, Ross Geller y Tom Hanks hubiésen jugado en las canchas de Los Arcos. La única constante, Angelina Jolie que pasó por todos los colegios hasta terminar en un parasistemas.

Todo esto lo sabemos porque conocemos gente que ha estudiado en esos colegios (ejemplos salidos en el almuerzo al que fui, de repente estoy errado) y se han comportado de una manera en la que es fácil atribuirles ciertas conductas. Y aunque todos hayamos pasado por la universidad (en donde la canción Metropavo terminó por definir el estereotipo universitario en Caracas), la frase “Sí, ella/él estudió en mi colegio. Era full pana” todavía se sigue oyendo en los bebederos de oficina y en cafés de moda cuando se menciona que se va a salir con una persona conocida.

Eso no pasa con el online dating, principalmente porque no hay referencias a dónde acudir (en primera instancia) para obtener información. No existe una amiga, ni un ex novio, ni un colegio ni un instituto mental donde averiguarse la vida de otra persona. Es alguien distinto a uno que está en las mismas: arriesgando todo en un perfil de intereses y descripciones, sin tener casillas donde poner “soy la prima de”, “rumbeo en tal”, “estudié con”. Y eso es lo sabroso porque he ahí el detalle: cada quien es una personalidad y no un nombre. Pero aquí en Caracas, como bien dice Cookie: "Todo el mundo sabe quien es X. Lo que no saben es que X eres tú."

Por eso, el online dating no funciona de la misma manera que si lo usásemos en una ciudad que no es la nuestra, donde no somos nadie. Aquí, por inseguridad (y no de la violenta) o por convicción (póngase en la categoría que más le guste, sin ofensas) somos más de nuestra propia gente de lo que confesamos. Nos gusta saber de dónde viene una persona y con quien se codea. Podemos blasfemar sobre las cenas con potenciales casaderas cuadradas por alguna tía ridícula y carcomernos los huesos si nos tenemos que poner otra guayabera o un blazer para una noche de coctel de gente pavosísima. Podemos aburrirnos en el matrimonio de turno, de la canción de la temporada y de la chica del momento. Huir hacia otros parangones y probar cosas nuevas; codearnos con intelectualidades y rumbear con piernas canela.

Aún así, si nos diesen a escoger en igualdad de condiciones, seguramente escogeríamos a la conocida sobre un perfil de Internet. Escogeríamos a la que sabemos de qué colegio viene. Son pocos los que no siguen el mantra bordado en petit point de la abuela Mercedes: “más vale malo conocido que bueno por conocer.” Aún cuando esa persona termine siendo del parasistemas que graduó a Angelina Jolie, las escogemos y las seguiremos escogiendo. Hasta que venga el día en el que Toto conozca a alguien de la fanaticada del tea party y termine de derrumbar la teoría.-

Friday, October 16, 2009

Las Mentiras de los Enfant Terrible

La verdad es que si el Balloon Boy (el niñito de Colorado que creyeron había salido volando por los cielos metido en un globo y apareció escondido en el ático) hubiese sido venezolano, el correazo que le hubiesen metido sus papás habría sido tal, que el Instituto Nacional del Menor tendría en sus manos el caso más sensacional de cayapa paterna. No puedo sino imaginarme los nervios de los papás al momento de seguir a esa especie de platillo volador por los cielos, sin sospechar que su infante estaba jugando a Ana Frank en el ático en ese mismo momento. Encontrarlo seguramente ha debido producir alivio pero no nos podemos caer a cobas. Uno mismo les ha dado suficientes sustos a sus papás con sus mentiras como para creer que lo que viene son abrazos y calcomanías peludas que huelen a fresa. El resultado inevitable es el castigo más miserable de la temporada infantil.

Exhibit A: Alejandro mi hermano. Comencemos. Toto en su campamento feliz caminando en cholas y haciendo pipí en los árboles. Llamada a la oficina de mi papá. En inglés una voz de gorda: “Buenas. Estamos llamando del campamento de su hijo. Toto está muy pero muy enfermo.” Media hora de conversación en la que la secretaria de mi papá tiene que entrar a darle azúcar porque el viejo está cogiendo senda pálida. Silencio momentáneo. Risa de enfant terrible y posterior: “Hiiiii Dad. Es Alejupi." Conclusión: lo montaron en un autobús para mandarlo a un campamento de niños desadaptados en donde se vio forzado a escribir cartas declarando que estaba en huelga de hambre para que lo fueran a buscar.

Exhibit B: caso reciente de un niñito en el colegio que le dice a su papá que entraron unos ladrones al colegio y le robaron la raqueta. Clama también que antes de robarle la raqueta, los malandros le pegaron con ella en la cabeza y le duele. El papá, siendo médico, se lo lleva a la clínica para hacerle una –costosa- tomografía. El director del colegio va a visitar al infante, extrañadísimo que eso haya sucedido pero el niño insiste, narrando incluso la pinta de los malhechores. El director se ofrece a esclarecer el caso, sentándose a ver los videos de las cámaras de seguridad de ese día en el colegio. Resultado, una cayapa infantil en la que el chamo se pelea con tres compañeros en la cual la raqueta es usada como arma de Mortal Kombat. Imágenes finales, el chamo deshaciéndose de la raqueta rota en un matorral. Conclusión: castigado por un año.

A medida que vamos creciendo, las mentiras se van volviendo artísticas: la firma plagiada de la mamá para entregar un demerito. Hecho a lápiz. Las adolescentes que le pedían las fotos de Semana Santa a sus amigas para mezclarlas con las suyas propias y así meter el paro en su casa que además de ella y el novio, se fue un gentío para Punta Cana. Amiga, sé sensata. No hay Disney en República Dominicana. Luego, los enclosetados literales. A un pana le dio sueño ir a la universidad y se metió en el closet para seguir durmiendo. Todavía tiene una cicatriz de la golpiza que le dio la muchacha de servicio con la aspiradora creyendo que era un ladrón.

Posteriormente vienen las criminales pero esas ya rayan en lo psicológico. Cybel y el gato fue una mentira idiota. Ella vivía en el edificio de La Gorda mi amiga –por supuesto- y hasta el sol de hoy la psico-terrorizo que Cybel la anda buscando en Facebook para saber que es de su vida. Las escapadas a las discotecas ya no son lo mismo que antes. Ahora con el Blackberry, está la moda de cachar a los hijos en plena farra con aquello de “tómate una foto YA y me la mandas.” Tiempos aquellos en los que se bajaban los brakers para que todos los relojes de la casa dijesen “12:00”.

Conclusión inevitable: Las mentiras no sirven para nada, como bien muestran todas las mentiras que decimos de adultos. Hasta mentir sobre la edad es ridículo. Si te las vas a dar de aventurero, no seas maricón poniéndote a jugar a Ana Frank en el ático. Móntese en su globo como todo un macho y avise que ya viene. Te van a castigar igualito pero por lo menos no mentiste cuando dijiste que ya venías un momentico, que ibas a salir a volar por ahí. Eso, es honestidad plena y pura. Y no hay nada que se goce más que dormir con la conciencia tranquila después de un día en el que hiciste algo sencillamente emocionante. Así haya sido caerle a cayapas con una raqueta a un imbécil que se lo merecía.-

Thursday, October 15, 2009

Blog Action Day 2009

Si eres como yo, eres una persona que no le ha prestado atención alguna al cambio climático. Te encantó el documental de Al Gore pero hoy en día solamente recuerdas del mismo que en algún momento Florida dejará de existir y que no has visto a otra persona utilizar más gráficos que el hombre que ha debido ser presidente de los Estados Unidos. Estás consciente que debería haber más reciclaje en tu comunidad pero como a nadie se le ha ocurrido poner un recipiente de recolección, pues ni modo. Todo en papel es siempre una gran iniciativa.

Lo cierto es que el cambio climático nos afectará en algún momento a todos. Si es que ya no nos afecta. ¿No se han dado cuenta que cada vez más estamos más enfermos? ¿Tenemos más calor? Es como si el ventilador del Mundo tuviese un desperfecto y a nosotros nos agarró desprevenidos porque el electricista no contesta. Lo que fallamos en comprender es que el electricista somos todos y sí podemos hacer algo al respecto. Pues, hicimos y estamos haciendo, todo lo posible para que ese ventilador falle. A tal punto, que en un futuro, nos estaremos peleando por quien es el dueño del ventilador.

Hoy es Blog Action Day, una iniciativa que busca que miles de blogs alrededor del mundo escriban sobre la amenaza latente que representa el cambio climático para la Humanidad. Con eso, se espera llegar a un importante número de lectores para que juntos, tomemos conciencia de un problema que no ha logrado una solución sustentable. Por intereses políticos, económicos, sociales y culturales pero más importantemente por el egoísmo de nuestra propia apatía al soltar el celofán de una cajetilla de chiclets por la ventana, sin pensar que con ello estamos contribuyendo al mal de nuestro planeta.

¿Qué podemos hacer sin que sonemos como un cliché? Pues, ser el cliché mismo. “Reducir, Reutilizar y Reciclar” no debería venir como meras palabras de un inteligente slogan sino más bien como una misiva de la que tenemos que ser parte o morir en el intento. No necesitamos tener el chorro prendido cuando nos estamos cepillando los dientes. Es sabrosísimo el sonido y conveniente porque a uno le da flojera volver a prender las cosas. Pero ¿qué pasaría si cada vez más, menos de nosotros nos cepillásemos o afeitásemos de esa manera? Salvando importantes galones de agua que van y vienen sin que cumplan el objetivo de lavar algo.

Uno piensa que con eso no se salva el mundo. La verdad es que sí. Porque si lo haces tú y lo hago yo, y el vecino y la comadre y el barrendero y el Señor Presidente y el preso y la enfermera, ya tenemos a ocho personas haciéndolo. Y si cada uno aporta ocho ideas para conservar energía y ahorrar agua, ya serían sesenta y cuatro nuevas ideas que pudiésemos poner en práctica. Y si de cada una de esas sesenta y cuatro nuevas ideas, se pudiesen derivar tres acciones concretas serían ciento noventa y dos cosas que estaríamos haciendo por el planeta. No hay nada más que le guste al mundo que ocho pendejos con iniciativa. Empecemos pues. Apaga la luz que el Sol ya brilla bastante.-

Wednesday, October 14, 2009

100% Schick

No me pienso quedar atrás en esta nueva onda de libros de autoayuda. Para todos aquellos que en verdad quieren aprender a cómo afeitarse, aquí mi nuevo libro 100% Schick. Adentro, el moderno hombre de hoy aprenderá a cómo manipular la afeitadora a horas irrisorias de la mañana, sujetar el mango de la afeitadora con los dedos indicados, saber qué contestarle a una mujer cuando le digan "que eso pica" y conocer de cerca los peligros sociales que trae la afeitada de abajo hacia arriba.

Todas las aéreas problemáticas han sido cubiertas en 100% Schick, desde como atacar la barbilla, qué hacer cuando se llenó las manos de espuma y no ha prendido el grifo, hasta como medir el largo de las patillas para que se mantenga constante con el Meridiano de Greenwich. Mediante el empleo de fáciles dibujos que sirven como orientación, el lector jamás volverá a sufrir lesiones ni cortaduras que lo obliguen a salir de su casa con la tan anti-schick pelotica de papel toilette aferrada a la yugular.

Numerosas técnicas para lograr la barba terrorista, el mostachón sudado de confirmante, el look retro de independentista y la cortafuegos están disponibles en el glosario fotográfico para que el hombre de hoy pueda lucir, con el mínimo esfuerzo, como el más schick de los papaúpas. Porque el caché, luego de la amante, es lo último que se pierde.-

100% Schick. Disponible en todas las tiendas y librerías piratas del país.

Tuesday, October 13, 2009

Quiero que mis perras corran por ahí

En el parque de perros se está gestando un proyecto de ordenanza en la que debemos llevar a los perros con cadenas o dejarlos jugar en una zona que si la ven parece la cárcel donde estuvo metido Papillón. Esto lo escribí hoy como parte de la protesta. No es mucho, pero hay que apostar por el voto sentimental.

Sres. Alcaldía de Chacao.
Ciudad.-

Desde hace varios meses, vengo haciendo uso de las instalaciones del Parque La Mansión para pasear a dos cachorras Beagle, en lo que quizás sea uno de los últimos espacios en Caracas para poder hacerlo. Lo hago de mala gana. En verdad, odio a las perras. La razón: mis dos hermanos irresponsables adoptaron a una por separado pero como yo trabajo desde mi casa, decidieron que sería una estelar idea dejarlas bajo mí cuidado durante el día sin mi consentimiento. Son insoportables: duermen la mayoría de la mañana, juegan a la ere a mediodía, buscan cariño detrás de las orejas a las tres, juegan al palito mantequillero con un hueso a las cuatro y me buscan a las cinco con los ojos y un irritable movimiento de cola para que las lleve como si fueran dos adolescentes en busca de pavo surfista a su sitio favorito: el Parque La Mansión. En serio, son detestables. Encima, son cuchi. Y yo odio todo lo que sea cuchi.

En el Parque han sido las vedettes desde que comencé a ir en marzo de 2009. Allí se revolotean con todos los perros, son las que buscan los niños para abrazarlas y hacerle cariños y amapuches y darle lo que queda del palito de su Pastelado aún sabiendo que voy a salir a regañar a todo el mundo porque están irrumpiendo con la dieta de Miss Venezuela que les tengo montada pues la Perrarina está carísima para que encima los chamos las vengan a poner golosas. Desacostumbrado por mi trabajo a convivir con terrícolas en formato tridimensional, el Parque me obliga a sonreír y debo decir que lo hago con gusto porque me ha comprobado que Chacao no ha perdido aquello que otros municipios sueñan: el placer de tener vecinos. Eso, ha hecho que sin pagar más que mis impuestos, me haya legado muchos aprendizajes que deseo compartir con Ustedes.

El Parque me ha enseñado responsabilidad social, al estar detrás de mis monstruas recogiendo sus desechos –mandamiento hitleriano entre los dueños de perros-, oyendo charlas de seguridad ciudadana y velando porque las instalaciones estén mejores que cuando llegué. El Parque me ha enseñado camaradería porque he visto como perros de distintas razas pueden hacer que nosotros los humanos –siempre penosos al principio- congeniemos los unos con los otros.

El Parque me ha enseñado que aún los niños gritan y lloran y se suben al columpio y gritan “yo soy el Rey”. El Parque me ha enseñado lo importante que es que el heladero esté presente, que la basura se haya recogido, que un señor policía pase con su patrulla a preguntar si todo está chévere por ahí. El Parque me ha enseñado que hay viejitos con sombrero que les gusta caminar por el asfalto, que las cargadoras son las que mandan en este país y que los dueños de los perros tienen que aprender a lidiar con los niños que les gusta que les echen el cuento del gallo pelón. Yo puedo detestar a mis perras pero a un chamo no se le puede negar el cuento del gallo pelón.

Recientemente todo eso ha cambiado. Por el nuevo proyecto de ordenanza, estamos obligados a permanecer tras las rejas en la zona de agility donde vemos a todos nuestros perros –lideradas por mis gritonas monstruas- observar como la grama en verdad es MÁS verde del otro lado. Entiendo las razones, habiéndome leído el proyecto de Reglamento de Uso y Funcionamiento del Parque La Mansión, pero no quería dejar de transmitirles que da tristeza la restricción. No quiero decir con esto que odio a los niños, a los viejos, a las cargadoras y al lector esporádico que se sienta en un banquito. Ya les dije que mi odio rotundo son mis perras. Lo que sí quería que supieran es que en algún momento pudimos convivir todos (animales y humanos) sin cadenas.

El entendimiento estuvo siempre a la orden del día, llegando a un acuerdo tácito que los perros salían del agility a correr por todo el parque a una hora en la que ya los niños se estaban yendo a sus casas. Mi deseo es que esto se pueda mantener, cosa que los dueños de perros estaríamos en toda capacidad de cumplir. Un horario establecido después de las 6 de la tarde para que, con responsabilidad, los perros puedan disfrutar del que quizás sea el último pedazo de tierra en Caracas donde pueden correr libres. Se impresionarán de la cantidad de niños que se querrán quedar como consecuencia de eso, porque hasta ahora estamos los niños y nosotros pegados a las rejas. Unos queriendo entrar y los otros queriendo salir. ¿No es eso lo que queremos para Caracas? ¿Felicidad? Yo quiero eso. Así tenga que empezar a querer a mis cachorras monstruas para alcanzarla.-

Monday, October 12, 2009

Un Alíen en Tierra Nueva

"Postcards from the Edge"

Feliz Día de la Raza o también conocido como el día en que España decidió sacar la versión 4.0 del juego Risk con un nuevo mapamundi pintado en el tablero. En Venezuela, el término políticamente correcto es como sabemos “Día de la Resistencia Indígena” y yo estoy plenamente de acuerdo con quien lo ideó. Imagínense a dos indígenas echados en la playa, la señora leyendo el periódico y el hombre rebotando piedritas en el mar porque eso es lo que hacemos los hombres cuando las mujeres deciden hacer el Sudoko del Wayúu Times. En una de esas en que la piedra rebota más de tres veces, tres mamotretos enormes jamás antes vistos aparecen a lo lejos en el horizonte.

Algo fuera de lo común, acrecentado no sólo por el hecho que se acercan cada vez más (a pesar que la inteligente de la Señora Sudoko insiste que son nubes) sino que de uno de ellos, sale un barquito con un poco de gente disfrazada de maricones, remando hacia donde está echada la pareja de indígenas. Cual buhoneros en Playa Parguito, los rodean y le clavan al lado de la cava una figura de metal formada por dos líneas que se cruzan perpendicularmente y al lado del paraguas –cortesía de Brahma en algún puente vacacional de 1489- una bandera. Ni que abran la boca a decir que son los evangelistas de Pare de Sufrir. La señora indígena ya infló narices porque los españoles le están admirando la silicona (eso tiene que ser un producto autóctono) y el hombre indígena ya intuyó que lo que estos hombres en lycra quieren saber es como se bate el cobre.

Ni Andersen ni Grimm en su insano juicio fabularían este encuentro como la primera sesión de la Liga de las Naciones, celebrando la diversidad, con palomas cursísimas flotando por doquier, como nos quiso legar la muy noble Hermana Agripina de Pentecostés con sus lecciones de Historia en segundo grado. Llamémosle como verdaderamente hay que llamarlo. Para ambos bandos, los bañistas nudistas y los “men in tights”, esto fue el primer encuentro alíen que se registró sobre la faz de la Tierra. Vamos a estar claros, si aquí a un aliencito se le ocurre venir a “visitarnos”, ni de broma lo vamos a invitar a una cena de mazorcas y batatas con su respectivo Festal después del postre. Poco podemos pensar que nuestros antepasados hubiesen experimentado lo mismo e invitado al alíen a cenar al Lee Hamilton esa misma noche.

No podemos decir con seguridad sin embargo, que el indígena no haya arrimado la cava en un momento servicial propio del caribeño y les haya ofrecido un roncito conjuntamente con una partida de dominó para probar quien era el más macho. Con los calores propios de este Caribe, es la única forma decente de hacer guerra. Aún así, sospechamos que el sometimiento final no vino con una trancada de juego con la cochina. Seguramente a mitad de la partida, Rodrigo de Triana fue hacia una palmera para aliviarse y le enseño la verga a la Señora indígena. Si la leyenda es correcta, ahí mismito se ha tenido que armar el alboroto de la conquista. Una cuestión de faldas (o de centimetraje fabulado). En temas de celos, la golpiza es universal.

Ya después en la sala de interrogación improvisada por palmeras y la bendita figura de metal formada por dos líneas que se cruzan perpendicularmente, el indígena agotó un cartón completo de Belmont Suave explicando que ellos no eran los “indios” que buscaban los locuaces de los cascos de acero. Pero llega un momento en la vida de un hombre en que la misma pregunta genera una condición pavlovica para acabar con la tortura y se produce la respuesta deseada. “¿Son indios?” es la precursora en este continente de la moderna tortura “¿Bajaste la tapa de la poceta?” Ambas ilógicas pero cuya respuesta afirmativa ha significado la continuación de la vida en América.

He ahí la razón de nuestro día de fiesta. Colón muere jurando que había llegado al Taj Mahal, pero la teoría más probable es que llegó al casino homónimo en Atlantic City. El indígena murió con una etiqueta pegada al pecho que decía “Hello my name is Indio”. La única que sobrevivió fue la señora indígena de la silicona de exportación quien dejó al indio por bolsa y se casó con Triana por amor aunque la prima jura que en verdad se casó por la verga. Hoy en día su descendiente es Chica Polar. No hay otra explicación del porque la Ley nos manda a celebrar este día en las playas con silicona y cerveza, que esa.-

Saturday, October 10, 2009

Cultura Pop al Desnudo

No había estado tan a la expectativa de tener la revista en mis manos desde que nombraron a Anna Nicole Playmate of the Year (créanme, en sus momentos de bombshell esa mujer hizo más por la adolescencia que la Emulsión de Scott) y cuando salió Cindy Crawford por segunda vez. ¡Enhorabuena a Marge Simpson! Rezando por Calígula que a Sarah Palin no se le meta en la cabeza que si Marge pudo, ella también debería destaparse.-

"Where's Kanye when you need him?"


Friday, October 9, 2009

Fly on the wings

Loving it. A un sólo paso que a alguien en Hollywood se le ocurra hacer un buen filme moderno sobre la vida de Charles Lindbergh para satisfacer plenamente al que se sienta a comer cotufas en este tea party.-

Thursday, October 8, 2009

El Nobel de la Paz para Piedad (es más complicado de lo que se cree)

En los últimos años, alrededor de esta época, siempre hay una especie de histeria colectiva por quien recibirá el Premio Nobel de la Paz. El temor se infunde porque se rumora que entre los posibles candidatos, está alguien cuyas acciones son cuestionadas por la sociedad en la que ese personaje ha marcado una diferencia. Un año es Evo, el otro año es Hugo. Este año, en la palestra, está la senadora colombiana Piedad Córdoba.

Ya hay campañas alertando contra el triunfo de esta senadora, sin saber que el proceso es un poco más complicado y menos mediático de lo que la gente se imagina. Inclusive, estadísticamente es poco probable que el Nobel de la Paz recaiga en una Latinoamérica la cual ha sido reconocida solamente en cinco ocasiones (en contraposición de Europa Oriental quien ha recibido el premio 44 veces). Aún así, no es imposible su nominación. Adolfo Hitler fue nominado una vez en 1939 por un miembro del parlamento sueco (quien al poco tiempo retiró la nominación).

Para empezar no todo el mundo puede nominar a una persona u organización para el Nobel de la Paz. En septiembre el Comité del Nobel envía cartas a aquellos individuos que están calificados para nominar. Estos son gobiernos, miembros de las asambleas nacionales, cortes internacionales, profesores universitarios, líderes de paz, ganadores en ocasiones anteriores, entre otros. Una vez recibidas las nominaciones – según su página Web unas doscientas anualmente – el Comité evalúa la labor del candidato y los incluye en una lista.

Esa lista, es revisada por consejeros permanentes y ad-hoc que son recluidos por su conocimiento de un candidato en específico. No dan recomendaciones explícitas ni evalúan las nominaciones. Solamente aportan la información necesaria sobre el candidato. En octubre, el Comité del Nobel escoge al laureado(s) por una mayoría de votos y los anuncia en rueda de prensa (la cual ocurrirá mañana). En diciembre se le entrega el premio al ganador en la ciudad de Oslo, en Noruega.

¿Te puedes nominar tú mismo al Nobel? No. Por egocéntrico te eliminan. ¿Puedes ser nominado varias veces? Sí. De hecho, si una nominación llega después del vencimiento de la fecha de recepción, el nombre se añade a la lista de discusiones para el año entrante. Para muestra de un botón en el número de nominaciones, Theodore Roosevelt ganó el Premio Nobel de la Paz en el primer año de su nominación. No así, Jane Addams, presidenta de la Liga Internacional para la Paz y la Libertad, quien estuvo nominada 91 veces hasta que por fin se lo otorgaron en 1931.

¿Cómo sabemos sobre las nominaciones si supuestamente son secretas? Lo son. Lo que pasa es que la política de privacidad sobre las nominaciones estipula que las mismas no podrán ser divulgadas sino hasta cincuenta años después de su postulación. Por eso sabemos que Stalin, Chamberlain, Gandhi, Truman, Juan y Eva Perón, Mussolini e inclusive hasta el cellista Pablo Cassals, también fueron considerados. La paz tiene dos caras. Siempre. Inclusive, cuando nos enteramos que Winston Churchill, jamás ganó un Premio Nobel de la Paz. Lo recibió en 1953, por sus aportes a la literatura. Si la paloma de la paz no se paró en el sombrero bowler de Winston, no podemos pensar que se postrará así de fácil en el turbante de Piedad.

Wednesday, October 7, 2009

Llama a un Amigo

La vida no está llena de Bob Sagets que sentaban a Donna Joe en su cama para explicarle porque había estado mal lo que había hecho en ese determinado capitulo. Esto se puede deber a que nadie la cagó tanto como las tres hermanas del show Full House (Tres por Tres) o que nadie en su sano juicio oiría consejos de un hombre con peinado de casco de medio lado y un sweater forrado de renos elaborado en crochet.

La vida está llena de gente que no tiene tiempo de oírte, de miserables personalidades que te interrumpen cuando les estás contando que te vas a suicidar, diciendo que tienen una llamada en espera. Gente que te pregunta “¿y que hicistes ayer?” y tú los miras incrédulo porque no se acuerdan que anoche salieron contigo. Personas a las que no les importa tu cumpleaños porque se han calado treinta y cinco de ellos; que un problema romántico tuyo equivale a una rodada de ojos de ellos. Gente que te dice “inestable”, “no da pie con bola” y que si pudiesen sugerir un single que definiese tu vida, sería Borderline de Madonna, porque para ellos, así es tu vida. Y tú los amas y los adoras. Porque ellos te quieren a ti. Esos, son tus amigos.

Es mentira que están ahí en todo momento. No lo están. Eso se llama esposa cuaima. No amigo. Los amigos estuvieron y están en los momentos que importan. Estuvieron en la debacle de campamento infantil al que graciosamente te mandaron tus papás, el cual no terminó siendo más que un campo de concentración de trabajo forzado. Estuvieron contigo en la dirección cuando les llamaron la atención por halarle el velo a la monja. Estuvieron ahí para decirte qué poner en la planilla de inscripción de la universidad porque tú estabas siendo lo suficientemente cobarde como para poner exactamente lo que te había dicho tu papá. Estuvieron de pingüino en la misa de tu matrimonio, de corbata en el entierro de tu abuela y de cholas en tu excusa de luau para celebrar el bautizo de tu chamo. Pero cada vez más frecuente son pocas las veces en las que están todos los días. Porque ellos están viviendo su vida propia.

Aún así, eso no quiere decir que no están cuando más los necesitas. Tu amistad no se basa en cuantas veces lo ves de forma tridimensional sino en si son lo suficientemente inteligentes como para distinguir una llamada triste de una llamada borracha a las dos de la mañana. La primera amerita encendida de la lámpara de la mesita de noche. Siempre es sabroso hablar contigo. La segunda, una trancada olímpica. Hay gente que es padre. El problema es cuando tú dejas de hacer llamadas. Cuando sientes que la presión del mundo contra ti es tan grande, que ni el más grande de tus amigos te va a comprender. Cuando sientes que es más fácil llamar a tu cerebro porque tú todo lo puedes.

Los amigos son telepáticos pero no adivinos a distancia. Llámalos. Usa tu línea de vida y llama a tu amigo. Tu problema no es tan grave como piensas. Compártelo. Tarde en la vida te darás cuenta que por haber labrado una telaraña de mentiras para promocionar la perfección de tu vida, tus amigos asumieron que estabas mejor que ellos y cambiaron de número celular sin que te enteraras. Si algo sabemos es que la voz que alerta: “Disculpe. El teléfono que Usted marcó, está suspendido” no es la más amistosa de todas. Para ese momento, ya para ti, será demasiado tarde.-

To lost friends everywhere – and most especially to the one who failed to call in time.-

Monday, October 5, 2009

Cómo escribir una dedicatoria de tesis

Cortázar, "Las Caras de la Medalla"

Una de las principales búsquedas que dan con este blog, lo constituyen las dedicatorias de tesis. Uno esperaría otra cosa. Algo así como: “Toto, ídolo de estrellas” pero aún no ha sucedido. Caen en él porque yo publiqué la dedicatoria que hice de mi propia tesis cuando era estudiante pues coincidió con la inauguración de este tea party y en aquellos tiempos no era mucho lo que tenía en la cabeza para escribir. Según entiendo por las frases que escriben, lo que buscan es una respuesta a cómo redactar una dedicatoria.

La respuesta es sencillísima: de la misma manera en que le dedicas una canción a un grupo de panas cuando estás saltando en un matrimonio. ¿No te ha pasado? Estás bailando en un circulo con el cotillón de vaquero –el de margariteño no produce la misma emoción- con un poco de panas, tu novia y sus amigas. No eres parte del cortejo ni por error. Son solo tú y tu gente que los invitaron por decencia social pero ya están más aquí que de allá porque apostaron con shots que la novia de turno se va a divorciar en menos de un año. Tú hiciste la apuesta más osada. Esta noche se acaba el connubio.

De repente, (de la nada porque conseguir un DJ que la ponga en esta ciudad es difícil) ponen tu canción. Los de la tarima gritan despavoridos porque juran que van a bailar “Ice, Ice Baby” de Vanilla Ice. Pero tú, abajo en la pista, sabes mejor que ellos. Lo que viene, es “Under Pressure” de Queen. No te sabes la canción pero sí el coro. Es tu momento, dale con la guitarra en el aire. Tu novia es Dancing Queen. Tus panas los bateristas de AC/DC. Esa canción dura un milisegundo en el aire. Pero en ese momento tu combo completo son alguna variación de The Kinks, las Ronettes, y The Doors. Nada importa.

Cada quien se abraza al momento del coro, un circulo de caras sudadas con plumas de indio, vaciándose el whisky en la solapa del flux mientras saltan. Viene el coro. Saltan. La gente los mira. Es su momento. De la nada, gritas: “vaya esta cancion para todos Ustedes”, ahogada por miradas al cielo abrazados gritando “’'Cause love's such an old fashioned word and love dares you to care for the people on the edge of the night and love dares you to change our way of caring about ourselves. This is our last dance. This is our last dance. This our last dance. THIS IS OURSELVES. Under pressure.”

Así es una dedicatoria de tesis. Es de corazón. ¿Quién o quienes fueron aquellas personas que se obstinaron tanto con el tema absurdo que escogiste para investigar, que no puedes sino mencionarlos para compensar tus faltas en la mesa de póquer de los miércoles? ¿Quiénes fueron esos profesores a los que cazaste por toda la universidad para arruinarles su fin de semana en la playa con el mamotreto de mil páginas que le depositaste un viernes? ¿Quién te hizo el pote de café? ¿Quién te dio ese documento esencial en donde aparecía la respuesta sencilla ante tu hipótesis imposible? Esas son las personas a las que le tienes que dar gracias. Y bueno, que si a tu papá y a tu mamá por pagarte el costo de la encuadernación.

La manera común de hacer una dedicatoria de tesis es de la misma manera que los raperos agradecen en los premios Grammy. Primero a Dios, luego a sus padres. Le sigue la novia, un poco de managers con nombres que no le interesan a nadie y por último la fanaticada. Lo mismo, si quieres salir del paso y congraciarte con todo el mundo, aplica para el mundo universitario de las dedicatorias. Dios, padres, novia, compañero de tesis, profesores, y dos que tres amigos. Eso es lo común. Pero ponte a pensar, de veritas: ¿qué papel jugó Dios en todo esto? Porque bastante madre que le mentaste haciendo el índice y citando con el formato APA. Si lo tienes que agradecer, agradécele que no se te borró la maldita tesis o que no te quedaste sin tinta la madrugada antes de la entrega.

No tiene ningún formato ni formalidad, salvo la necesaria brevedad. Suficiente con que tu tutor no te dejó en ningún momento emitir tu opinión personal en todo el documento para que encima tengas que escribir una cursilada como “al inmensurable apoyo de mi distinguido mentor quien ciegamente me guió por los senderos altruistas de la Academia.” Dile al tutor lo que te gustaría decirle si te invita a sus cincuenta años de casado. O si te entrevistasen para su propio E! True Hollywood Story. Salvo cinco personas, nadie más se tomará la molestia de leer tu tesis. Por lo menos asegúrate que esos cinco gallos les dé nota seguir leyendo porque tú los mencionaste de la manera más especial que pudiste. O, como Cortázar, de la manera más misteriosa.

Suerte. No pongas “a mi papi y a mi mami”. Eres un universitario. No eres Hello Kitty.-

Las dos caras de la estampita

Podemos conjeturar dos alternativas posibles en defensa de este conductor de autobús: O jamás vio el nombre escrito en un libro de catequesis o de repente es su manera protestante de decir que no cree en la virginidad mariana.-

Sunday, October 4, 2009

Encadenado a medio sol, se piensa

Odio la lluvia que se hace la pendeja. La que moja pero no emparama. La que te agarra desprevenido. La insegura que no le roba el show al Sol. Detesto que le estoy agarrando respeto inconscientemente a Lady Gaga por culpa del cover que hizo Daughtry de Poker Face. Abrí mi closet esta mañana y me di cuenta que todo era azul. Hay tres bolsas triple A llenas hasta el tope en la maleta de mi carro. Me harté de ser un pitufo. Ahora uso anaranjado. No me gusta pero por lo menos no parezco una nube corporativa. Ahora soy Fospuca en los ochenta.

He decidido que los comerciales más engañosos son los de las pastas de dientes. Uno de estos días voy a hacer el experimento de cepillar con furia a una concha marina para ver si es verdad que Crest hace ese holocausto nuclear con los dientes de aquellos que no creen en Colgate. Yo sigo insistiendo que aquí en Venezuela hay que dar una clase de cómo ser amante y no ser descubierto. Hay familias completas que serían felicísimas si ese curso existiese.

Uno de mis highlights de esta semana fue que engrapé diecisiete documentos y cada vez que usé la engrapadora, sirvió. Un cura me contó en un matrimonio que la mayoría de las fechas copadas para los casamientos en las iglesias de Caracas, son hechas por mujeres que aún no se han comprometido. Hacer el crucigrama de la revista Estampas es imposible. El caso de Roman Polanski es una dramatización digna de Catch Me If You Can, treinta años después. Sólo hay que cambiar a Di Caprio por la Lolita de Nabokov.

Entregaron almendras como regalo de salida de un bautizo al que fui. Me sentí como si la revolución jamás hubiese llegado. Mis estados de cuenta me amargan. Las noches que no quiero recordar siempre son las más caras. No puedo dejar de ver los productos que tienen los demás en sus carritos de supermercado. Es una clara indicación de cómo está su estado de ánimo en esta quincena.

Le tengo todo el respeto del mundo a la gente que se despierta un domingo a correr una carrera de 10 kilómetros. Odio a los que no entienden como algunos pueden dormir hasta pasada las diez. Me molesta que el fallecimiento de Ricardo Peña no haya sido un tema de conversación universal entre mis grupos. Ese fue el hombre que unió al Topo Gigo con Gilberto. El Wii Fit sirve sólo si tienes autoestima para conceder que saltas como alguien diez años mayor que tú y aún así, sigues saltando.

El programa A Double Shot of Love con las morochas Ikki de MTV, sería el primer programa de reality en el que seriamente consideraría inscribirme. McDonald’s a las seis de la mañana es un excelente plan del cual te arrepientes por el resto de la semana. Han transmitido tanto la película Los Ángeles de Charlie por televisión que estoy convencido que Drew Barrymore estudió en mi colegio. Hoy con la lluvia se fue la electricidad a medias en mi casa. Se apagaron las luces pero quedó la televisión prendida con Aló, Presidente de fondo. Luego, hubo un oscuro total. ¿Premonición apocalíptica? No puede ser que él -también- se dé el tupé de adjudicarse el protagonismo en el dicho aquel que dice: "el último en salir, que apague la luz."

Friday, October 2, 2009

Olimpíadas: Maracaibo 2020

Ver la disputa de las ciudades candidatas para convertirse en la sede de las Olimpiadas de 2016 por Televisión Española fue devastador. La seguridad de los presentadores, el público abarrotado en las calles, la calidad del video promocional por encima de las otras cuatro ciudades y una cultura pop de figuras reconocibles gracias al aprendizaje casi bíblico que nos ha ofrecido la Revista Hola, no dio ni la más pizca de dudas que sería Madrid la ciudad seleccionada. Ver que la decisión oficial recayó en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil y no en España fue un golpe duro. Pero después recordé que yo estaba sentado en mi cocina en Caracas, Venezuela. No le debo nada a España salvo el apellido. Y eso ya fue rollo del primer Aguerrevere que salió pirado del reino de Carlos III en 1763. A Brasil, si le debo algo, es la proximidad con mi tierra.

Pensándolo más en frío y sin tener a Ana Botella llorando en cámara, no es precisamente la proximidad lo que me marca de esta celebración olímpica en Sudamérica, la primera de su tipo, sino más bien la tenacidad y la determinación del presidente brasileño en apoyar todas las campañas que se han dado para lograr que Brasil, se convierta en el ojo del mundo en los años venideros, cuando él ya ni exista en el mapa político presidencial. El Cristo Redentor fue candidato a convertirse en una de las siete maravillas modernas a votación del público. No fue una elección convidada ni decidida por expertos pero allí estuvo el presidente Lula, ondeando sus brazos debajo de la estatua, atrayendo votos para lograr que así fuera. En efecto lo fue. En el 2014, las pelotas del FIFA rodarán por el Maracaná en la Copa Mundial y dos años después será Rio de Janeiro la que reciba la llama olímpica. ¡Eso es tener visión a futuro!

Me da un poco de envida observar como hay ciudades mundiales que sin ser capitales, son reconocibles alrededor del mundo. Nadie sabe hoy donde queda Amberes, pero eso fue una ciudad olímpica en una ocasión. Eso me puso a pensar ¿por qué la falta de iniciativa en Venezuela, con tanta promesa revolucionaria, para ser considerada un país candidato a ser sede olímpica? Más aún, viene a colación ¿Por qué debe ser Caracas, que no necesita estadios sino autopistas la que uno automáticamente pensaría debería ser la elegida si se diese el caso remoto que nos presentemos en el 2020? Nos jactamos de ser una federación. Algo que ha impreso el 93% de nuestras Constituciones pero que siempre ha quedado más en letra muerta que en acciones concretas. Valencia y Maracaibo ofrecen innumerables atracciones que en nada tendrían que envidiarle a una ciudad como Chicago, que sin ton ni son se perfiló como buena candidata para este año. ¿Quién dice que San Fernando de Apure o San Juan de los Morros no pudiesen desarrollarse para ser ciudades iconoclastas en un país en el que todos somos percibidos, por la prensa y por la práctica, como caraqueños wannabe?

Hace un par de años, un grupo de panas liderados por mi amigo Olek candidateamos a Venezuela para ser la sede del World Model United Nations. Algo insignificante pero cuando uno es estudiante eso es nuestro Eurovisión. Montamos un proyecto estelar en la Isla de Margarita y llegamos a estar agarrados mano a mano con Escocia. La decisión última recayó en una llamada a Olek desde el comité seleccionador: “Es de ustedes si nos pueden garantizar que no va a suceder nada políticamente.” El mundo gallo del munnerismo celebró las gaitas no precisamente con arpas y maracas sino con faldas escocesas ese año. Yo sin embargo, sigo insistiendo. No es cuestión de inseguridad política. Es cuestión de visión. Todo, absolutamente todo se puede hacer en este país. Desde eventos musicales, deportivos, de belleza y culturales. Sólo falta querer proyectarse internacionalmente desde ya, algo que en este mundo de revoluciones falsas no se ha hecho, como sí se hizo en su ocasión en Berlín y en Moscú. Con todos sus defectos y todas sus implicaciones.

O quizás lo que haga falta es convencer a uno de los ejecutivos de Water Brothers o Evenpro a que mande su curriculum a la Administración Central para que lo consideren como un fuerte candidato para ocupar el cargo de Ministro del Turismo. Mala idea no es. Bien lo saben París y Berlín que ya están considerando el proyecto para ser la próxima sede olímpica. El 2020, está a la vuelta de la esquina.-

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...