Saturday, February 6, 2010

Aladino en Margarita

Hay tres cosas ilógicas en la Isla de Margarita. La primera, es que a ningún buhonero se le haya ocurrido pasar con una cesta llena de cigarros, papitas, chicles, el periódico y las revistas Vanidades y Hola! Amigo, hay que ser original. ¿Cuántos pareos más puede ver una mujer? (cosa que no ocurre con los zarcillos los cuales, según mis amigas materialistas, nunca son demasiados). La segunda cosa ilógica, es que la vieja pedigüeña que se queda horas frente a tu silla hasta que le des real no hable. A esa señora la deberían invitar a dar conferencias (y si en verdad es muda que la dicte en lenguaje sordo mudo) porque esa estrategia de mercadeo es única. La paciencia del pobre rompe todos los tabús del rico. La ignoran, la espantan, le hablan con la cabeza torcida diciendo “no mi amor hoy no tengo” y después sucumben agarrando su cartera y sacando un billetico para sacudírsela de encima. ¡Esa señora es la empresaria del año!

Ahora bien, la cosa más ilógica de todas es la casa marroquí que se encuentra yendo a Playa Parguito. La casa no tiene razón de estar allí. Es como si Aladino y Jasmine hubiesen decidido construirse una casa de veraneo. Sin embargo, allí está. Imponente como es, en medio de un stand de ventas de paños de las Chicas Súper Poderosas y Buzz Lightyear y la entrada a la playa. Uno siempre la pasa, manejando a cien kilómetros por hora, preguntándose quién es el sortario que vive allí o como será la casa por dentro. Pero en todos los años que llevamos viéndola, jamás hemos visto señales de vida. Todo inmaculado pero ni una puerta abierta.

Esto cambió en mi último viaje a Margarita. Volteando a la derecha para apreciar la casa nuevamente y hacer la pregunta requisitoria “¿Quién habrá construido esta casa en Margarita?” noté que algo había cambiado. Un gran cartelón que anunciaba que la casa estaba a la venta y se oían ofertas razonables. Necesité cinco viajes para lograr que los pilotos del carro desaceleraran para anotar la página Web que decía el anuncio y ya por fin me pude pegar mi paseo virtual por la casa.

¡Impresionante! Jamás me hubiese imaginado que era tan grande. Aquí les pongo la página con la esperanza que el dueño logre su venta y si no que un consorcio hotelero se la compre porque es sabroso saber que en Margarita están sus cosas ilógicas. Sin ellas, la Isla no sería la misma.-

5 comments:

Esencialmente said...

Solo en nuestro realismo magico se ve esto! inceible y gracias por el dato, siempre me pregunte lo mismo que tu!

Anonymous said...

De verdad existe esto en Margarita? Parece increíble...

Nina said...

Si ahora me explicas también cómo funciona el fax, puedo morir tranquila.

GRACIAS.

RTHS said...

Toto, búscala en Google Earth, o en Google Maps, te impresionarán los jardines

Toto said...

RTHS: que impresionante!

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...