Tuesday, February 23, 2010

Derrumbes por las Esquinas


Who says I can’t be free?
From all of the things that I used to be?
Rewrite my history.
Who says I can’t be free?

It’s been a long night in New York City.
It’s been a long night in Baton Rouge.
I don’t remember you looking any better.

Then again I don’t remember you
.


Esto es lo que voy a hacer. Me voy a sentar y escribir lo que me salga de la cabeza. Sin pensar en temas o cosas que quiero decir. Porque la verdad, esta semana no me provoca decir nada. No entiendo que me pasó, ahí en esa esquina. No, no en esa Nina. En la otra. Lo tuyo lo entendí porque eso lo conversamos siempre que yo tengo tres palos de más (bueno siete) y tú apareces siempre como una de las tres hadas madrinas (escoge cual quieres ser, el otro día le dije ‘Primavera’ a una y pensó que le estaba diciendo gorda), nos decimos lo que nos tenemos que decir y por allí va la cosa. Al día siguiente ninguno de los dos supo que le dijo uno al otro. Qué carajo. No estamos hechos para psicoanalizarnos de día.

No puedo con el calor. Es en serio que me perturba gravemente. Siento que es un envoltorio, una capa fílmica que cada día se va poniendo más espesa. Sería interesante que ese envoltorio viniese con burbujitas. Como el papel que usan para envolver regalos que todo el mundo jura que se van a a quebrar guardados pero que en verdad se quiebran en pleno uso. Cuando ya no queda más nada que decir sino “bueno, ¿qué se va a hacer?” Mi tía terrorista tiene un cuento bueno de esos. Generalmente las tías terroristas tienen cuentos de todo.

En el comedor de su casa solía guindar una lámpara enorme de Baccarat que era de mi bisabuela.No sé como terminó esa lámpara allí y si los demás en la familia estaban contentos con la decisión pero lo cierto es que desde que se mudó a esa casa, ahí está. Aunque pensándolo ahorita, nada más me sé el cuento. No tengo ni idea de cómo era la lámpara en verdad. Una de esas cosas que las das por hecho que las viste hasta que es demasiado tarde. El hecho, es que un electricista vino a arreglar unos cables o cambiar un bombillo, escojan la actividad que les parezca más interesante y así nos vamos, como Rayuela. La clave de los candelabros – que yo no tengo una abuela que opina de todo para no saber estas cosas – es que no se le puede dar vueltas porque los cables se enredan y con el tiempo se desmoronan. El señor estaba en su escalera cambiando algo (los cables o el bombillo, dependiendo de lo que se imaginaron) cuando se vino el señor, lámpara y escalera encima del comedor. Paff! 3000 cristales por todo el piso, una escalera intacta en el suelo y un señor maullado de rasguños.

El pobre señor. Vamos a ponernos en perspectiva. Uno puede romper una lámpara pero mira que vaya uno a una casa ajena y rompa un candelabro completo, cualquiera se le mete el chip de esclavo colonialista y se pone de rodillas a pedir perdón. Ese pobre don se acostó en el suelo, pobrecito, diciendo que así se tardase cincuenta años, pagaría la lámpara. pero mi tía terrorista lo levantó perdonándolo. ¿Qué se va a hacer? Si se rompió, se rompió. Que bien que la gente sea así. Sonreir porque al señor no le pasó nada y ver que lámpara es eso, solamente una lámpara. A mi hermana nunca le perdonaron que rompió un huevo de avestruz en la Hacienda La Vega. Pero ella sí estaba jugando voleibol con el huevo así que se merece la ley del silencio de los amos del valle.

Me da risa que estoy hablando de romper cosas. Un señor pintaba el techo de mi casa cuando yo era chiquito y también se derrumbó de la escalera, cuando estábamos almorzando, quebrándose la dos piernas. Ese señor si era bueno. Se llamaba Julio de la Hoz (todavía vive, me lo conseguí en un entierro) y a mí me parecía lo máximo porque juraba que era el Mago de Oz. Que simpatía se consigue uno en la vida que la archiva en cajones para que vengan de la nada. Una vez quemé el nacimiento de mi casa. Bueno no fui yo, fue Gustavo. Estábamos jugando con luces de bengala, tirándolas al aire, porque dos chamos con luces de bengala no tienen más NADA que hacer sino tirarlas al aire. Una de ellas pegó en un toldo y zass, se empezó a quemar la tela del toldo.

Las llamas caían abajo en el nacimiento. Como todo en mi casa, aquí no es que había un pesebre con María y José y el niño Jesús y una vaca y un buey (la mula la quebré yo, así que no había). Dios que calor hace. Ajá, no esto por supuesto era con cascadas, y ríos (al principio con papel lustrillo. So kitsch!) de agua de verdad, verdad que hacía mi papá porque había que tener algo enorme. Y el nacimiento habían ciudades y pueblos de Mérida (es que fuimos a Mérida en plan Chevy Chase y no había más nada que hacer sino comprar casas) y musgo como para tirar para el techo.

Y ahí estaba quemándose el nacimiento, aunque a decir verdad me parecía de lo más apropiado que las llamas cayesen en la parte donde había un desierto con camellos de plástico. A mi no se me ocurrió mejor cosa que agarrar la manguera y cual bombero (yo siempre quise ser bombero, siempre. Se me quitó como a los 22 que eso no era una opción) le di a ese nacimiento con todo. A sabiendas que me iban a castigar porque ¿Qué madre en su sano juicio va a creer que uno no quemó un nacimiento a propósito? Pero bueno yo me las di de boy scout. Y todavía tengo mi camello quemado como prueba que salvé a Jesus Christ Superstar.

Nunca fui boy scout y me daba envidia porque había niños de mi colegio que sí lo eran. Jamás se me ocurrió que era una cosa de decir “yo quiero ser boy scout, ¿con quien hablo?” No sé si me regañaron por la quemada del nacimiento. Me imagino que no. Lo que sí es que jamás me dejaron prender un fosforito. Debo ser el único varón en la historia de Venezuela que no prendió un fosforito. Eso es algo que tengo que poner en mi “to do list” y salir de eso de una vez por todas. Todo chamo tiene que prender un fosforito. Si se me queman las manos, sería la ironía más grande del pueblo.

Así verás. Me molestó lo que se dijo en esa esquina. Porque no tengo respuesta, o no te la quiero responder. Porque no me da la gana o porque no te la mereces y la verdad, es que no te la mereces. Porque tú no eres nadie para estar viniéndome a decir nada. Así tengas razón. Pero la razón la decido yo, cuando quiera, cuando me convenga, cuando decida o cuando no decida. Entonces no vengas con lo de siempre, oíste. Ni siquiera para decirme, que en esa esquina no había más nadie, que yo.-

4 comments:

Or@ said...

Que sabroso leerte, en serio.

Esencialmente said...

la historia de la lampara demasiado buena!

son ideas mias o para entender buena parte de este post hace falta inside information?

enjoy el araguaney, que belleza!

Andrea said...

Me alarmó horrible el: "vistes".

Nina said...

Si a ti se te queman las manos puedes conseguir a la mujer con frío en las manos y todos felices para siempre! ying yang.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...