Sunday, February 7, 2010

La Mente es Puta

A las cuatro y media de la mañana de un sábado de corbatas desanudadas, twitée lo siguiente: “la mente es puta”. Cuando me desperté, lo vi y decidí que bien merece la pena tomarse dos que siete whiskys para llegar a tal elucubración. No había hecho nada fuera de lo común la noche anterior. Una graduación que pasó sin pena ni gloria en lo que a levantar se refiere y un regreso a casa en una van llena de amigos negados a cruzar Mystic River sin compañía. Aún así, en esos breves momentos de deslizamiento por la bajada (¿o es subida?) de Los Naranjos, pensé en una niña a la que no había visto esa noche. Y, como todo romanticón sin causa (en hombre: borracho solitario), me imaginé que mi noche hubiese estado mejor si la hubiese pasado con ella.

Pensamos mil cosas a la vez. Si somos hombres, pensamos en mil par de cocos a la vez. Podemos estar sentados en frente de una computadora sacando números en Excel y algo en el ambiente – yo estoy convencido que es algún sustrato químico del limpiador Pride- nos hace pensar en el sexo. El carnal o el romántico, las relaciones de pareja o el fuckbuddismo pero ahí estamos. Todo el día intercambiando información que nos es necesaria en el trabajo, en el banco o en alguna cola ilógica para que un escote nos venga a invadirnos la materia gris y hacernos pensar en la soledad del momento.

Estar con alguien no ayuda al caso. La mayoría se profesa monógama pero todos fallan en aclarar que la monogamia va de cuerpo y no de mente. Uno puede estar sentado con una mujer en un café, viéndola a los ojos y sabe (que no tenemos ni que voltear porque la vida nos ha dado práctica) que a las 3:15 está la pelo marrón, a las y 20 está la del escote, a las y 21 la del otro escote y en el afiche de las 53 está Norelys Rodríguez. Es una explosión del subconsciente, una parte de la adolescencia mental que se niega a graduarse lo que nos hace estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor. No en desdén de la mujer que tenemos en frente. Para nada. Solamente que mírala amiga, tú también tienes que admitir que esa tipa lo que está es riquísima.

Lo siento si suena ofensivo pero hay mujeres que nos son presentadas y uno ya se imagina en la cama con ella. No es cuestión de ser básicos. Es cuestión de rapidez mental. Hay otras que son tan bellas que hasta la mente te acorta el tamaño del miembro. Esas son las inalcanzables. La mente es puta pero no filántropo. Luego las sencillas con las que inevitablemente nos terminamos empatando porque se muestran desinteresadas en nosotros y eso da pie para la lucha; las intocables (amigas de las sencillas), las pajuas mentales y las estéticamente inhumanas. Éstas últimas son las que se han montado tanta cosa en el cuerpo que es imposible no pensar que parecen un castillo saltarín en una piñata. Son amantes de si mismas y por donde les saltes, rebotas.

Cuando ya uno está atado a la que le mueve el piso, las hormonas de conquista exploradora se sacian porque el corazón nos saca la vendita esa que te regalan en los aviones. Pero el ojo de pescado tarda años en cerrarse. Uno va para un museo y no ve un Pollock y sí ve un Rothko. Igual pasa en el museo de la vida. Una mujer bella es innegablemente bella. Y la mente es puta porque uno, sin dejar de querer a la que tiene al lado, se pregunta como sería estar con ella.-

2 comments:

Andre... said...

Yo opino que esta debe ser una de las cartas q mandes a montblanc

Anonymous said...

Lo mismo nos pasa a nosotras Toto. Lo que pasa es que al final, hay algunas que terminamos dejando la putería a un lado y prefieriendo elegir sólo entre dos clases de hombres: los buenos pa´nada y los que no lo son ...

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...