Wednesday, March 3, 2010

Fuera del área de cobertura

Hace un tiempo escribí lo siguiente: “En una fiesta a la que fui, un grupo estaba jugando a Isabel La Católica y Fernando de Aragón en la Inquisición con una pobre a la que le robaron el Blackberry. Le decían “¡qué peligro!” eso de andar sin celular y que debía reponerlo de inmediato. Mi nueva poster girl les respondió: “Yo estoy más feliz que nunca. Si me van a violar, me violan tenga o no tenga el celular. Tampoco es que en plena cogida puedo llamar a un amigo. Si me quedo accidentada siempre va a haber un metiche que me va a preguntar en la calle “¿le pasó algo?” y si voy al cine, pues voy al cine. No es tan difícil encontrarme.””

En su momento eso me pareció el cenit de la actitud. Es como cuando a Cocodrilo Dundee le decían que lo iban a buscar de un safari un miércoles y el asentía, se iba y de repente se volteaba y preguntaba “Ya va. ¿Qué día es hoy?”. Que rico la verdad, estar sin preocupaciones sobre si el celular se pierde o se cae en la poceta y sufre un infarto eléctrico. Que divino es poder ir por la vida despreocupado si tal o cual no llamó o no tener que arrepentirse por mandar mensajes de texto cuando la sobriedad se tiñó de amarillo cerveza. Me imagino que los que son así son los ilustrados; los gurús que encuentran su señal Wi-Fi en su propia luz interna. O de repente, los inseguros enmascarados que dicen eso para compensar el hecho que no los llama nadie. Yo no soy ninguna de esas personas.

No tener celular para mí estos últimos días ha significado una vuelta al Oscurantismo. O lo que es lo mismo, 1991. Todo lo que humanamente puedo hacer con mi vida, se ha visto mermado por el hecho que no puedo agarrar un aparato sentado en el trono (vamos que tú también lo haces) y twittear, enviar, postear, jugar, leer, escribir y tomar fotos (esto último lo haces tú, no yo pero lo pongo en aras de identificarte con la idea.) Ahora, estoy encadenado a ese artefacto arcaico que la Arqueología considera una reliquia de los dioses nubios: el teléfono de pared con cable de espiral.

Debo tener más de diez años sin atender el teléfono de mi casa. Es cuestión de practicidad pues la llamada jamás es para mi. Todos los que llaman solamente se dedican a preguntar por una compañía llamada “Empresas Josefa”. Para Josefa, el teléfono de la cocina ha sido su centro de operaciones desde donde compra acciones (manda a comprar el Kino), emite opiniones sobre las relaciones consulares (comenta que el barranquillero Álvaro se divorció de su prima Raquel en Cartagena) y fomenta la deuda externa (le dice a algún familiar en Colombia que le va a mandar real el fin de semana). Que una llamada en el teléfono de mi casa sea para mí, significa que Colombia entera está viendo la novela.

Ahora la cosa ha cambiado. Mi participación en el mercado del teléfono con cable de espiral ha incrementado. Incomunicado como estoy porque eso de tener una “agenda telefónica” era todo el objetivo de un celular en primer lugar, estoy supeditado al “Buenas por favor con Toto” de mis amigos que se andan desvirgando en esto de llamar a mi casa. El “Te llama Andreína” me retrotrae a una era en la que la gente decía y no escribía eso de “¿quieres ir al cine?” Hoy probé mi teoría que la gente camina en círculos cuando habla por el celular. Tardé un minuto en desenrollarme del cable luego de una conversación por el teléfono.

Lo otro es la sensación de que algo me falta. Dicen que cuando uno pierde una extremidad, a veces siente que la tiene. Así estoy cuando me doy cuenta que no tengo mi celular en el bolsillo. Me he revisado el cuerpo como lo hacen los bouncers tocones de las discotecas más veces en los últimos días que en mi época de adolescente precoz que se iniciaba en la masturbación. Estoy como las viudas que sin pensarlo ponen en una bandejita las pastillas y el vaso de agua para subírselas a su marido y en la mitad del camino se acuerdan que el señor ya está sentado en el bar del infierno. Me hace falta porque me desbalancea la postura. El bolsillo de atrás se siente expropiado.

Algo que merece su momento Kodak es olvidado. Ya no hay camarita que permita burlarse posteriormente de algo que pasó. Igual con Twitter que no es lo mismo sin un celular. Lo siento por aquellos que se fajan con sus 140 caracteres vía web pero lo mío era por celular. Actualizado, al momento y con la posibilidad de poder decir que “en la sala de espera donde estoy hicieron una encuesta. 9 de los 11 que estamos aquí, pensamos que el doctor está metido en Facebook ahorita.” No tiene ninguna gracia esperar hasta llegar a tu casa para decir eso. Uno no se guarda sus tweets. Los dice. Siempre he sentido que yo y la gente que sigo, dormimos juntos. ¿Ahora hay que pararse hacia una computadora para saber que están diciendo en la conversación post coito?

Descubro que sería el peor candidato para quedarme solo en una isla. Mi problema no es la soledad, sino el miedo a que Wilson me deje en ella por ladilla. Yo necesito hablar con Wilson. Todo el día. A toda hora y en todo momento. El problema es que hoy, no tengo el pin de Wilson. Y eso, hasta que no me compre un celular, me tiene mal. ¿Hakuna Matata con eso de no tener Blackberry? Que lo diga el que lo tiene y tiene el poder de apagarlo. Ninguno de esos estaba en mi lista de contactos. Ser básico no significa hablar por CANTV. No en una era que olvidó todo lo que significó vivir en el Oscurantismo. O lo que es lo mismo, 1991.-

8 comments:

Elena Sánchez Vilela said...

La vida sin computadora, internet y sin celular sería volver a la época de cuando veía nickelodeon y discovery kids...

Quizás te haga bien volver al pasado, la cosa es que descubrirás que ya no está Gilberto Correa, no existe rctv, ya los 1000 bs de Cuánto vale el show no sirven ni para comprarse un chocolate y se acabó Friends... puede que no caigas en pánico si ves los simpsons pero no será lo mismo.

Bienvenido a los 90's :) ponte los lentecitos rojo y azul para que lo veas en un 'moderno' 3D y come un boliqueso mientras tanto jejej

Elena Sánchez Vilela said...

ah y morí de risa con lo del twitter a toda hora, por eso es que tengo un BB sin internet..

Miss Alice said...

Si tuvieras BB te hubiera escrito esto por ahí...

Coño Toto ponle un search button al Blog somewhere!! Nunca encuentro los posts que busco!!

El que acaba de usar Nina en el suyo, que tu lo usaste mucho antes, y que yo comencé hace mucho tiempo...

Beatriz E Moreno said...

"Estoy como las viudas que sin pensarlo ponen en una bandejita las pastillas y el vaso de agua para subírselas a su marido y en la mitad del camino se acuerdan que el señor ya está sentado en el bar del infierno." Estooooo fue muy comico, cruel, realista pero COMICO! jajajaja


Buuu no tener BB!


Alguien alguna vez me dijo: "No hemos evolucionado, cada vez necesitamos mas cosas. La idea de evolucionar es simplificar, por eso es que hay gente que no le salen cordales." Cada día somos mas complejos y necesitamos mas cosas. Tal vez tenga razón.

La Nena said...

Conchole he evolucionado un poco, a mi me salieron solo 3 cordales!jejejeje.

Toto si cuando mi EDGE es edge me siento en el limbo, no se como sera no tener EDGE.

Al igual que la mayoria dije yo no caigo en lo estar como zombie pegada al BB, pero cai y no lo suelto por nada.


Esperemos que pronto puedas tener BB y volver al contacto con la gente.

Anonymous said...

bueno acabo de descubrir el blog y me parecio demasiadoooo bueno! mi sentido pesame por la terrible perdida de tu bb, he pasado por eso y se q estos van a ser unos dias dificiles pero tranquilo q se supera! ojala pronto puedas comprarte otro! excelentes todos los posts! espero pronto el proximo! vas directo a my favorites! saludos!

Astrina said...

Yo no puedo tuitear desde mi tlf. Bienvenido al oscurantismo.

Esencialmente said...

Totooooo mas de acuerdo imposible, sal del oscurantismo lo mas rapido que puedas!

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