Wednesday, March 24, 2010

Quiero ser un Vivo Sin Extrés

"Controlemos el Extrés. La Vida es Bella".

Descubrí mi gran problema con el mundo: yo simplemente no me gozo el tercermundismo que me rodea. De esto me di cuenta hoy, mientras estaba atrapado en una cola ilógica en la Cota Mil. A mi izquierda, un cerro quemándose como si fuese el Monte Vesubio. A mi derecha, unas nubes de calima que en otros países recibirían un epíteto chic, como smog o neblina pero aquí no. Esto lo que es, es sudor mezclado con adrenalina de impaciencia y ganas de lluvia. Y encima de mí, debajo, por el medio, arriba, al centro y adentro, una maraña de carros de todos tipos y tamaños, estancados en un mismo estacionamiento y con un sólo objetivo en común: pasarme a como dé lugar.

El Ávila se está quemando. Por ahí pasa un helicóptero a toda hora con una regadera de jardín. Y hay tres camiones cisternas orillados en el hombrillo, haciendo su trabajo. Bien por todos ellos. Lo entiendo y espero pacientemente en mi carro. Lo ilógico es que mientras me fumo mi cigarrito con media ventana arriba, por eso del ecologismo y los asaltos y mi gran cenicero abierto porque eso de tirar la colilla no es pro-Ávila en estos momentos, la fauna crepuscular hace su agosto a mi alrededor.

Allí está: un mini país completo frente a mis ojos, coleándose por el hombrillo, comprándole Cocosettes a un buhonero, pidiendo plata y subiéndole más a la planta del reggateon porque vamos, la vieja del Camaro beige treinta carros más atrás se tripea burda la canción. Mi reunión puntual quedó en el olvido. Estos son minutos en overtime en el que la única fórmula física que me aprendí en el colegio ‘distancia es igual a velocidad por tiempo’ la invierto para calcular cuánto tiempo me falta si necesito llegar a un lugar que está a 490 metros, si estoy manejando a 2km/h.

Ya en la última islita donde hago mi cola para pasar hacia Guarenas, catorce camionetas bien guapas todas ellas se me van abalanzando una a una para meterse porque es que ellos son más machos que nadie. Y como ahora uno no se las puede dar de Indiana Jones porque te caen a tiros si no les das paso, te quedas ahí en tu carcacha sin aire. Mi carro es como yo, una potencialidad histórica que viene en paquete recalentado. Ya ni toco corneta. Lo que si me pongo a pensar es que o me reconcilio con el tercermundismo o no salgo de mi casa más nunca.

En algún momento sacaré mis dados y los pondré en el retrovisor. Un felpudo futttzia en el tablero para poner mis siete virgencitas protectoras y una muñequita hawaiana que se mueve. Un spoiler, mi sillita con bolitas para gozarme la nota y bastante Griffin en la ventana de atrás que diga: “Ya me atracaron. No insista”. En algún momento le montaré sendas cornetas que pongan a Wisin y Yandel a taparse los oídos. Yo quiero ser uno de esos que le empieza a dar palmadas a la puerta a manera de igualar el ritmo que suena en el reproductor. Que vea para adentro a los otros carros, a ver si puedo entablar conversa con la vecina. Y esperar a que sobrevuele Alejandro Cañizalez para pintarle una paloma. Yo seré el que diga que Cañizalez es el culpable de todo el tráfico.

Mi carro psicópata no tendrá una cavita de anime en el asiento de atrás. Eso es de amateurs. Yo le pienso montar un mini bar completo con más cervezas y Cocosettes que el buhonero. Que cuando vea a alguien fastidiado en la cola, me baje y le abra mi bar. Así por lo menos hago negocio. El hombrillo será mi hogar. Donde me vean siempre. Los canales, he comprobado, son para la gente imbécil. Los vivos manejan por el hombrillo y la gente se tiene que sincerar. Cuando haya bastante cola, pues nada. Cierro mi carrito y me pongo a vender camisas que digan “Yo sí soy vivo, chico ¿Y qué?” (El chico es importante. Denota altanería). De calcomanías te tengo la “Vivos Somos Todos”, “Toca Corneta si tas ladillao” y “Herbalife. Pregúntame como.”

A los motorizados que me vuelvan a tocar la cornetica ilógica que tocan ellos cuando pasan a toda mecha, les juro que les abro la puerta antes de que pasen para que salgan rodando. Salvo a los que manejan con el casco puesto estratégicamente en el brazo. A esos les rindo aplausos. Pero en verdad, yo lo que quiero es que alguien me pite. Yo quiero que alguien me cornetee de aquí a Petare porque piensa que soy un vivo. Ese será el día de mi graduación Cuando me colee por las esquinas, me cambie de canal cada dos nanosegundos sin ver por el retrovisor (¿o el golpe no avisa?) y le toque la corneta a cualquier mami que pase en moto con el tatuaje allá más abajo descubierto y la pantaleta rosada más visible que el top, yo quiero que un pajuo me diga “abusador mama$&%$”. Ese, será mi postgrado. Sin eso no puedo ser un autentico tercermundista.

Porque lo que soy ahora no raya ni si quiera en el tercermundismo. En este momento, haciendo mi colita en el tráfico, oyendo música melancólica y poniéndole un teipe negro al reloj del tablero para no ver la hora, lo que soy es un pobre guevón.-

7 comments:

DINOBAT said...

Le puedes poner al carro un "sticker" que diga: "No te pegues que no soy bolero"...eso lo hace un tanto mas tercermundista y surreal...

MC said...

Soy igualita. Aunque mi única salida del estrés es tocarle corneta a los *&%^ coleones del hombrillo y de esos triangulitos rayados en las salidas, ya que ellos son toda la causa del tráfico ilógico.

Eso sí, solo puedo pintarles la paloma y gritar desde adentro del carro. No soy suicida para bajar la ventana.


Hay que salir de aquí antes de que se nos contagie el tercermundismo

rgv333 said...

nunca pensaré que irse soluciona nada.

pero, ya he llegado a pensar que, ni Dios lo quiera, ni siquiera un terremoto que mate a la mitad de la población arregla esto.

son así y punto (sí, igual que tú no me incluyo en el saco de los vivos pa'trás que tienen este país así).

hasta ahora, la solución que para mi va ganando es rezar para reencarnar en 100 años y volver a ser venezolano.

Astrina said...

Tots, para ser tercermundista al volante completamente tienes q agregar a la lista el forro para el volante y la calcomania (inserte la marca de su vehiculo) + caña + mujeres = soy un imbecil.

Pero por favor, no te unas. Si lo se, es desesperante. Si lo se, la ira se puede apoderar de nosotros. Lo se. Lo se, lo se. Pero por "Yolehyda y Yormairon mis tesoritos"... no lo hagas

Cariños!

Astrina said...

Tots, para ser tercermundista al volante completamente tienes q agregar a la lista el forro para el volante y la calcomania (inserte la marca de su vehiculo) + caña + mujeres = soy un imbecil.

Pero por favor, no te unas. Si lo se, es desesperante. Si lo se, la ira se puede apoderar de nosotros. Lo se. Lo se, lo se. Pero por "Yolehyda y Yormairon mis tesoritos"... no lo hagas

Cariños!

RTHS said...

Esto es lo que hay... Y para poder sobrevivir en el tercermundismo hay que seguir al "intelectual" Eudomar Santos de Por Estas Calles... Él decía "Como vaya viniendo vamos viendo"
Ahí te lo dejo Juan José

Anonymous said...

The theme is interesting, I will take part in discussion. Together we can come to a right answer. I am assured.

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