Friday, April 30, 2010

¡Feliz Día de la Esclavitud!

¿Puede haber algo más políticamente incorrecto que celebrar el Día de la Esclavitud? En todas partes del mundo se conmemora la abolición de esta práctica servil, un recordatorio que nunca más un hombre será doblegado por otro a hacer algo sin justa compensación. Y eso está muy bien, lo aplaudimos. Es más, copiándonos de las técnicas de Harvey Milk, nos paramos en una cajita de cartón (marca Ace) y le gritamos al mundo: ¡NO A LA ESCLAVITUD! Por si a las moscas, no vaya a ser que digan que en el tea party nos gusta disfrazarnos de sabanas blancas y no precisamente para jugar a ser Gasparín.

Pero vamos, si nos ponemos a ver, aquí más de uno es esclavo de algo. Un hombre hecho y derecho que ha sido castrado mentalmente por su esposa para que haga pipí sentado, está sujeto a la forma más vil y cruel de tortura masculina. A las mujeres, Dios les dio el don del embarazo y de cruzar las piernas. A los hombres, nos regaló la dicha de hacer puntería acuática. Venirnos a quitar ese derecho porque no apuntamos bien, es la forma más ruin de disminuir nuestra masculinidad. Ellas no saben lo difícil que puede ser a veces. Requiere de técnica. Sobre todo en las mañanas. Y NO sabemos explicar por qué.

Entonces, venir a decir que no es políticamente correcto conmemorar el Día de la Esclavitud es una falacia. La mamá/chofer agradecería un Día de la Esclavitud. Una pobre señora que la marginaron de una carrera exitosa como ingeniero a ser una lleva mocosos a clases de ballet, natación, ping pong, karate, cuatro y Sudoko, no puede ser más que una esclava de la carrera espacial Mi hijo es más Prolífico que el Tuyo que se da en las reuniones de padres y representantes. El Día de la Madre no cuenta. El Día de la Madre es un patada a las madres esclavas. Una vela hecha con espaguetis pegados con goma y un desayuno servido en la cama, cuyos platos va a tener que lavar ella, es un abuso. Esa señora necesita celebrar un Día de la Esclavitud. Donde nadie menor de 18 años las joda.

¿No se han fijado que cuando llega una familia a la playa, siempre hay un pobre adolescente con acné que carga con la cava, el sombrero, las tres sillas y la foca inflable? ¿Qué anda dándole direcciones corteses a una abuelita esquizofrénica diciéndole “pa’lante Doñita”? Ese esclavo es el novio de la hija de la familia, quien decidió a última hora que sería una nota traerse al arrejunte al viaje familiar. Y él porque quiere quedar bien con el papá, es el que maneja, el que pone gasolina, el que carga las cosas y el que tiene que hacer castillitos de arena con un sobrinito que parece el engendro de Rosemary’s Baby. Los suegros saben que lo están torturando y se hacen los locos. De ser viable un Día de la Esclavitud, el papá le daría al novio el apartametno completo y le diría al chamo, “está bien pues, tira”. Vamos, que ningún varón de diecisiete carga con abuelita ajena si no es eso lo que quiere a cambio.

Un Día de la Esclavitud es lo que deberían darnos a todos los que en una cita con el médico nos dicen “ah pero Usted se tiene que esperar”. ¿Por qué si yo hice esa cita con tres meses de anticipación, vienes tú a dártelas de agente viajero y sobre poblar el consultorio con más turistas? Para celebrarlo, a los médicos y sobre todo a sus secretarias, los pondríamos a hacer carpetas CADIVI. Para que sepan lo que se siente esperar.

Igual con los cajeros de los estacionamientos de los centros comerciales. Una persona que trabaje a 40 grados Celsius porque le quitaron el aire para reducir costos cuando encima el ventilador rechina, no es más que un esclavo con derecho a cochinito amarillo cada diciembre. Los miembros voluntarios de mesa, cuya gente en las colas les grita barbaridades por lentos, también son esclavos de la buena fe. Estudiantes prolíficos que le aseguraron un brillante futuro y terminan sirviendo café; empleados que deben reírse ante los chistes malos del jefe; públicos espontáneos que los obligan a aplaudir con señalizaciones de neón que dicen “aplausos”. ¡Todos son esclavos!

Todos se merecen un día para honrarlos y decirles: estamos contigo. Algún día, como el resto de la Humanidad, serán libres de hacer y decir lo que quieran. Mientras tanto, ¡Feliz Día de la Esclavitud! A cantar gospel que eso sirve.-

3 comments:

Esencialmente said...

Los medicos, ayyyy los medicos...son los peores....

Vida Gaviria said...

El Dìa de la Madre cambio a mis tres hijos y a mi marido por una masajista!

Daniel D. said...

qué hubo toto, qué buen post.

si no la conoces, te sugiero busques una canción de john lennon que se llama 'working class hero' - la mejor versión, en mi opinión, la hace marianne faithful.

saludos!

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...