Wednesday, April 28, 2010

No gané (pero voltearon a verme) I

And the winner is…. No, no fui yo. Pero tampoco perdí y tampoco tuve que poner mi sonrisa de quinta finalista. La noche del Concurso de Cartas de Amor de Mont Blanc fue tan relajada y tan llena de camaradería con los demás finalistas, que los premios fueron un accesorio. Los gritos fanáticos estilo red carpet, las felicitaciones del jurado y abrazos con gente desconocida estuvieron a la orden de mi noche. Aunque estoy feliz que se acabó porque no es normal el nivel de ansiedad, no puedo haber estado más contento de haber leído mi carta frente a otros nueve campeones que por esas horas fueron mis mejores camaradas.

Vivir un día en el que tienes que hacer algo importante en la noche, es fastidiosísimo porque está cargado de ansiedad. No haces absolutamente nada productivo más que pensar sobre la noche. Fue cómico. A las cinco de la tarde, estábamos mi mamá y yo sentados en la terraza empijamados hablando de cosas banales, a sabiendas que nos teníamos que vestir para salir corriendo al Trasnocho. Ella se me quedó viendo de repente y me dijo “pareciera como si nosotros no tuviésemos nada que hacer.” Y yo “ay mamá, este niñito ya se ganó un premio el año pasado. No vayamos. Que ridiculez ir a leer otra vez”. Risas, sonrisas, besos. “Vistete”. “Si señora”.

Si me llego a casar, me caso arrugado. Eso es cierto. Jamás en mi vida me he preocupado por la pinta exitosa hasta que es demasiado tarde. La camisa azul que me decidí poner, más arrugada que cara de Shar-Pei. El flux con trozos de serpentinas pegados al hombro y una mancha inevitable de algún maquillaje de alguna que se atrevió a bailar merengue conmigo en el último matrimonio de turno. 7 corbatas después (no por gustos, sino porque las termino arrugando de tanto nudo que me tengo que hacer hasta que no parezcan un cubre pipí) y muchos gritos de “Bueno este niñito no llegó a leer su carta, pues” de los Locos Addams, salimos corriendo felices y contentos al Trasnocho.

La dicha nos duró tres segundos. El tráfico infernal que azota en Caracas nos frenó en seco. Lo que había sido un día completamente relajado se transformó en una profusión de ansiedad. Que fastidio con las manos que te sudan y te sudan y uno se las da con el pantalón para secárselas pero se mojan más. Con tanto infomercial inútil, uno juraría que ya venderían papeles contra ansiedad pre premios de concursos de cartas de amor. Una hora después (pero justo a tiempo) estacionamos en el Trasnocho. Me despedí de mis pater nostros y me fui a una esquinita afuera a fumarme un último cigarrito de ansiedad antes de “let the show begin”. Momento de crisis cuando no encontré mi carta. ¿Por qué demonios un flux tiene tantos bolsillos?

Abajo en el teatro me esperaba Sally Mae, amiga infalible de mis épocas de Harvard para que le diese su entrada que le tenía reservada. Nos encontramos con otro amigo Lalo, “un amor de hombre” porque aunque está comprometido para casarse con un mujerón, entre él y yo el cariño es de homosexuales, quien estaba cubriendo el evento para Complot. Fotos van, fotos vienen, lo suficiente como para hacerte preguntar si el evento ya había pasado. Luego, dos momentos seudo rock stars para el recuerdo.

Daphne, una fan bellísima del blog, se me acercó a regalarme un libro que me había prometido. Yo la conocí en el Cambalache de libros. Allí, ella se me acercó a decirme que me leía y me tenía un libro de regalo porque sabía yo iba para allá y que si la podía acompañar al carro para buscarla. Como yo no aprendo de todos mis secuestros burundangueros, le dije que sí. Caminamos desde la Plaza Altamira hasta lo que era Video Color Yamín donde estaba su carro, echando cuentos del blog. Cuando llegamos, se dio cuenta que no tenía el libro. Ella toda apenada. Yo, que considero subir escaleras un ejercicio, pues remamado. Con el concurso, ella aprovechó para probarme que el libro sí existía. Uno bellísimo todo setentoso de Caracas. El otro momento seudo rock star fue una señora estelar que me agarró y me dijo “Toto, yo soy una de las ‘yo te leo’”. Que bella la verdad. No alcancé a oír tu nombre pero me encantó haberte conocido y que estuvieras allí aupando mis loqueras. It’s Good to Be anda picadísimo que hay noches en las que yo soy más celebrity que él.

Me despedí de mi barra y me fui detrás del escenario a los camerinos. Esto es dantesco. Te abren una puerta y alguien te indica que sigas el pasillo hasta llegar a un ascensor donde tienes que bajar. Chévere. Lo que no te explican es que son siete minutos caminando por un túnel sombrío en donde el ascensor jamás llega a materializarse. Uno camina y camina y camina, jurando que Jack Nicholson en “El Resplandor” está ahí mismito con el hacha. O una cámara escondida que te salte y te diga “¿tú en verdad creías que eras finalista de un concurso de cartas?” ¡Divisar el ascensor es darte cuenta que el Cielo existe!

Luego de conocer al presidente de la Fundación ICREA que es una simpatía de señor y al fotógrafo del evento que nos hizo sentir a todos los finalistas como si fuésemos a salir en Hola! entré a uno de los camerinos donde me esperaban las víboras. Aquellos nueve finalistas que significaban el obstáculo entre yo y el premio. ¡Embuste! ¡Allí lo que me esperaba era las nueve fotografías que había visto por un mes en formato 3D! No saben lo sabroso que fue conocerlos por fin. Todos nos conocíamos de nombre, apellido, carta y respectivo comentario del viperino Nixon. El saludo oficial de ellos hacia mi fue “¡Totoooo cuéntaaame! Todos. Fue una camaradería instantánea; un vacile con los organizadores del concurso que nos negaban los whiskys que pedíamos a mares.

Déjenme contarles, el Señor Francisco es como si San Nicolás estuviese compitiendo contigo. Un señor simpatiquísimo, sentado con una foto de su señora Marucha en su carpeta. Zulay un vacilón buscando a su Cupido por todas partes. Carlos el abogado se reía que su esposa no entendía porque él hablaba de una jueza con ojos verdes cuando ella no las tiene de ese color, Andrea una niña preciosa que trajo su carta en papel shocking pink. Fabio nos contaba de su vida en Yaracuy y como pensaba donar su premio completo a una institución. Yo confesé que si me lo ganaba lo usaba para pagar el mono en la tarjeta de crédito. Gustavo el del encuentro accidentado, rompió el hielo abriendo todas las galletas que nos habían traído para saciar la ansiedad. Más de una corbata se manchó de polvo de galleta con Nevazúcar.

Mi mayor fascinación fue por fin conocer a mi fan bloguera y amiga twittera Ira, la de la carta a la madre biológica de su Chino. Que vacilón y que belleza de mujer. Era como si nos hubiésemos conocido desde pre kínder, asi de instantánea fue la química con ella. María Angelica la del monologo del amor, está igual de loca que yo y nos pasamos la noche entera chalequeando que ella solamente tenía que ir a un bar para que yo le dijese: “Voltea, estoy aquí” y así conseguir su verdadero amor. Además de ser mi compañera de cigarritos escondidos en los momentos de espera.

También estuvo el estelar Omobono, nuestro delegado de curso. Siempre con una réplica comíquisima a nuestros comentarios ("Es que yo tengo quince años en el medio" - "¿En el medio de quien") fue él, el responsable de interceder con nosotros ante la gente del concurso para que nos consintieran más de lo que lo hicieron. Nos habían dicho que los primeros cinco finalistas en leer la carta irían detrás del escenario y los otro esperarían en camerino. Carlos dijo que bajo ningún respecto, que todos íbamos a sentarnos a ver el show en una televisión que tenían afuera. Dicho y hecho, nos pudimos gozar de todos los perfomance.

(Continuado abajo)...

3 comments:

Esencialmente said...

Totoooooo, me puedo copiar parte de estos posts para mi blog? jajaja

Un placer GIGANTE conocerte, sentia que eramos amiguisimos por blogger y twitter, anoche por fin nos vimos las caras y nos tratamos como panitas. Que ricooooooooooo encontrar esto en la vida, que rico vivir de esta manera y darte cuenta que la vida te da estas oportunidades tan enriquecedoras. Carlos Julio entra tambien en esa lista de gente que moria por conocer. Como fan a ultranza de tu blog te reitero que fue un honor compartir ese rato anoche. Y muero porque alguien me diga por lo menos 10 de esos 41 cuentame! Nos debemos vernos para celebrar lo que todos sentimos anoche en los camerinos. Un gran abrazo, Ira

Toto said...

Ira, Carlos Julio me llama esta mañana a decirme: "No puedo con nuestra nueva mejor amiga Ira Vergani" jajajaj
Aquí ando viendo el video de tu participación en youtube por fin tranquilito y calmado en mi casa. GRANDE! GRANDE! GRANDE!

IAMTHEANGELNEGRO said...

excelente tu participación!
felicitaciones!

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