Monday, April 26, 2010

Un Iluso Profeta del Desastre

Revisando mis escritos de años pasados, me topé con un artículo que escribí para El Gusano de Luz en el año 2005. Hablaba sobre mi rabia impoluta ante la decisión de los partidos de retirarse de las elecciones de la Asamblea Nacional. Súmate, en su momento, nos llamó a acudir ese domingo de elecciones a orar por una mejor Venezuela. Leyéndolo, me río irónicamente. No puede ser. No puede ser que yo tenía veinticinco años de vida, un pobre neófito, y aún así tuve toda la razón. Pronostiqué cinco años de desgracias. ¿Por qué la gente mayor no lo vio? Aquí lo dejo. Que esto nos sirva de reflexión en los meses por venir. Me pelé en una única cosa. Jamás le exigí a mi diputado una rendición de cuentas. El Toto de ayer era muchísimo más iluso de lo que pretendo ser hoy.-

La Confesión (12/2005)

Este domingo 04 de diciembre, pecadores de todos los credos acudirán en masas a rezar, a unirse en duelo por una Venezuela muerta. A llorar las penas de una nación violada, ultrajada y burlada mediante maquinarias disfrazadas de castas y a condenar las concesiones divinas de “complacencia” de quien se califica el árbitro del proceso electoral. ¡Ojalá se confiesen!

Sí, confiésense. Confesémonos todos y si su religión no se lo permite, metase ahí en el confesionario y échele su cuento al cura. Cuéntele de la Venezuela que quiso pero que no pudo ser. Cuéntele de la Venezuela que se fue por que la dejamos ir. Cuéntele del suicidio colectivo de los partidos políticos al retirarse de las candidaturas. Cuando salga y se incline a cumplir con su penitencia, rece. Rece bastante. Pero no pida que Dios castigue al que votó, no pida que escoja entre el MVR o Primero Justicia.

Según las Escrituras, Dios no escoge entre Usted y Jorge Rodríguez. Dios no pone a Maduro encima de Borges, así que cuando esté ahí en esa iglesia rezando, no rece por el infortunio del uno sobre el otro. Más bien rece por que Dios sea el mejor de los árbitros, que medie por todos los venezolanos, que todos los bandos respeten sus diferencias. Sobre todo, rece bastante por aquellas almas que están afuera de los templos. Ellos no están, no porque no quieran estar ahí, sino porque piensan que aunque la unión de las manos se logra espiritualmente, la unión de un país se logra mediante el voto. Rece por ellos y rece por mí, pues yo, con mi voto, enmarañado y sin capta huellas, voy a decidir el curso de este país por Usted.

Hasta estas horas, varios partidos políticos han retirado sus candidaturas. Bajaron la santamaría y dijeron hasta luego ¿o quizás adiós? Para mí es apocalíptico, ahora sí creo que Rhett Butler deja a Escarlata O’Hara y le importa un bledo lo que le pase. Ya no habrá otros días. Pues al bajar sus banderas, dejan el asta vacía. Entiendo perfectamente por qué lo hicieron, los saludo, los honro y con lágrimas en los ojos les digo adiós. Porque ahora sí son cinco años de presidio a los que nos condena el árbitro, y son cinco años de prisión a los que nos entregamos. Pues mientras todos estemos en el pabellón “A” de la cárcel modelo, las banderas que vuelan no verán la necesidad de esconder su comunismo, hasta ahora disfrazado de democracia balurda.

Mientras sigamos rezando en esa cárcel por leyes justas, nuestros – no me canso de repetir esto – legisladores escogerán más razones para que nos pudramos. El Arauca vibrará, su curso es indetenible, pero el sentimiento será otro. La tricolor brillará, pero con otra estrella y probablemente lloraremos con nuestros hijos al encontrar un viejo cuaderno quemado que contenga el escudo con el caballo viendo hacia hoy, hacia los días en que teníamos la herramienta para mantenerlo así, pero que lo obligamos a mirar hacia otros predios.

Súmate nos llama a ir a las iglesias el domingo. Vayamos pero confesémonos. Que Dios nos agarre bien confesados cuando al regresar a nuestras casas veamos en la televisión el ondeo de las banderas rojas. Pues ahí sí constataremos que por cinco años (ojalá sean sólo cinco) lo que tuvimos alguna vez, el viento se lo llevó y lo que queremos para el futuro no lo veremos palpable hasta dentro de mucho tiempo. Confesémonos porque van a ser años de muchas críticas, hasta que no nos dejen criticar. Porque van a ser años de mucho duelo, hasta que nos obliguen a sonreír. Seguiremos soñando, pues el sueño, ni el más nefasto dictador nos lo quita, pero el sueño desvanecido de una Venezuela unida no se verá por estos predios en bastante tiempo.

Yo confieso, ante Dios Todo Poderoso que políticamente voy a votar. Por el opositor que quede, por el que no se retiró, por el que creyó que había otras salidas no abstencionistas. Luego de enterrar mi voto en esa urna, me voy a confesar religiosamente, porque lo que voy a hacer este domingo no tiene nombre: voy yo solo, quizás con algunos cuantos, a defender a un batallón y probablemente solo moriré en el campo. Pero muero creyendo que esta pesadilla todavía tiene una salida por más espinosa que sea su curso. El voto. Por más que digan lo contrario, por más que me prueben lo probable.

¡Impío! ¡Traidor! ¡Ciego! Quizás lo sea. Quizás yo sea el último hidalgo de esta novela fantástica que puebla nuestras tierras. De repente soy el soldado solitario que se despertó tarde y buscó a su tropa en vano y no la encontró en el campo de batalla. Quizás soy aquel sordo que no escuchó, a lo lejos, el clamado del campanario en las iglesias. Aún así, ¡Dios me agarre confesado este domingo por haber hecho lo que creo es más honesto conmigo mismo y con mi país!

Addendum Estas letras las escribí un día antes de conocer el retiro formal de Primero Justicia de las elecciones parlamentarias. Violo mi secreto de voto al afirmar que apostaba por ese partido pero les reitero lo que arriba menciono: lo entiendo y los saludo. Ya veré por quién votaré. Pues aunque hoy se ratificó una candidatura presidencial, el camino hacia la presidencia la veo bien difícil con una Asamblea Nacional teñida de rojo. Por ello Sr. Borges, a trabajar desde hoy. Por ello Súmate, a conseguir firmas para una Asamblea Constituyente que acabe con la marea roja que se fraguará este domingo. Por ello Toto Aguerrevere, a exigirle cuentas al diputado que gane en tu estado por los cinco años que quedan (quizás más, quizás menos). Por ello Venezuela, a buscar políticas pacíficas incluyentes entre nosotros.

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