Monday, May 24, 2010

¡Brindemos por nuestra calidad de vida! (#19-#11)

En su penúltima edición rumbo al countdown de las Cosas de los Sifrinos caraqueños, la celebración de la Semana Nacional del Sifrinismo continúa paseándose por aquellos personajes que presumen de abuelos con nombres de calles y avenidas. Nota: se aclara que el apellido Sinaruco que ha aparecido en estas listas, es una ficción rotunda. Cualquier casualidad culpe a su sifrinismo. Sin más preámbulo, que se pone largo y los sifrinos no tienen paciencia, el Tea Party brinda por la calidad de vida de todos Ustedes y les trae los escaños número 19 al número 11 (más uno de ñapa de regalito de salida):


#19 - Aló, ¿Familia Sinaruco?


Con el advenimiento del Blackberry el arte de llamar a las casas se ha perdido. Ahora llaman encuestadoras, bancos con cheques devueltos y las comadres de las Josefas. Pero una vez, cuando ni siquiera se pasaban llamadas con “Flash #” sino que se tenía que gritar “Federicoooooo atieeende”, el arte de recibir llamadas sifrinas era toda una proeza. “Riiing. Aló ¿Aló, Familia Sinaruco? Sí. Ahh, ¿por favor la Señora María Mercedes? No se encuentra. Uhhm le puede dejar anotado que la llamó la Señora Graciela? Gracias.” Fin de la llamada. Copia textual.


Luego vino el celular. Grabar un mensaje es una tarea dificilísima para un sifrino porque nadie te admite que le gusta su voz. El estándar siempre fue abrir con una voz risueña como si les hubiesen dicho que le dieron la green card americana y decir en voz saltadita: “Te has comunicado con el cero CUATRO catorce cinco cinco cinco (en rapidito) veintetresocho de María Mercedes Sinaruco. En estos momentos no puedo atender su llamada.” Después se volvía un ocho porque no sabía si tutear a la persona o seguir con el formalismo por lo que terminaba con algo ilógico “Por favor déjame su mensaje”.


#18 – Dejar el @ para el Twitter (regla no aplicable a la Pequeña Comeflor)
Los sifrinos se dividen en dos: los que ponen Sabrina Sinaruco @ NYC y los que saben que eso es innecesario. A los que hay que admirar es a los segundos. ¿Quién le dijo a la gente que exclamar por el mundo que uno está @Paris es de la high? ¡Todo el mundo que importe sabe que uno “te está” en Paris! La mamá que mandó el encarguito para una de las petites que anda haciendo el año que toda sifrina hace en Paris después del colegio sabe. Los amigos sifrinos del golf que se sientan en el Hoyo 19 a echarse palos después de la partida saben. La del bautizo con discplay del próximo sábado sabe.


Uno está en todo su derecho de quejarse vía Twitter, Facebook o señales de humo que el @VolcandeMierda lo dejó varado en el aeropuerto de Orly. Eso no importa porque eso es del Pato Lucas. Pero cambiar de arrobas para actualizar a una lista de contactos, que ha ido a Paris más veces que uno, es de persona que viaja en mono de Juicy Couture. Hacerse el interesante, now we’re talking. No hay nada más entretenido que buscar a un sifrino perdido. (@arianuchis y sus guías por Venezuela: Usted viaja para trabajar, haga caso omiso a esta regla).


#17 – El arremangado Procter & Gamble


Los sifrinos varones dominan la técnica del arremangado de la camisa a la perfección. Esa técnica, en la que se escoge una camisa azul de las veinte mil que pueblan el closet, se abotona frente al espejo y comienza un rápido movimiento de tela hacia atrás para lograr el efecto deseado. Los puños de una camisa perfectamente planchada llevados hacia tres dedos por encima del reloj. El resto de la camisa usada por dentro o por fuera ya es a elección del sifrino. Depende de que tan “rebelde” se sienta.


Ese arremangado es una técnica que no es fácil de lograr y a veces requiere de varios intentos (e inclusive otra camisa) para que quede perfecta. Lo cierto es que le salva la patria al sifrino caraqueño en cualquier evento social o laboral. Si se combina con pantalones kaki, se está listo para entrar al estacionamiento de la compañía y que la ascensorista le sonría por haberse aprendido el uniforme. Si se combina con un blue jean destartalado a propósito, se está listo para todo lo demás. El blazer, en la parte de atrás del carro por si acaso la noche se pone aún más sifrina. Los calzoncillos con dibujitos de Spiderman, que serían lo único que podría salvar esta miseria de uniforme, no están bien vistos según la circular que envió Procter.


# 16 – Soplar las velas con la torta de La Gata Luciani


Las sifrinas aprenden a golpes o por tradición hallaquera a cocinar. Con el tiempo ya están capacitadas para contarles a las otras que la receta para la salsa bechamel queda en la página 44 del libro de Armando Scannone. Los maridos sifrinos, en cambio, aprenden a resolver la patria comprando comida afuera. Un buen sifrino no va a cualquier panadería o mercado. Eso es de amateur. Los croissants de almendras y huevos benedictinos se desayunan en la St. Honoré, la focaccia y las pastas para el almuerzo se resuelven en la Via Appia y un domingo de ratón se cura con un sándwich del Rey David. Las palmeritas para salir del paso visitando a un enfermo se compran en la Pastelería Ara y en canillas, se deja al gusto porque, como el guiso de las hallacas, el paladar del sifrino varía.


En épocas especiales el pan de jamón se compra en la Cova de Iria de Santa Eduvigis, el pavo para Thanksgiving (fecha patria para brindar por la calidad de vida) se manda a pedir a Comas. Los mazapanes para las abuelas se los compran directamente a Mechita Baldó en los bazares y no se soplan las velas de ningún cumpleaños sin que éstas estén puestas encima de una torta de La Gata Luciani (valga la cuña porque es la mejor). Esta torta es tan indispensable como el pie de chocolate y el de guayaba de las Vaamonde. Sin ellos, la reunioncita cumpleañera quedó piche. El sifrino de cepa sabe de estos pies porque sirvieron como excusa en las canchas de tenis del Country para comprar cigarros. “Pedro, una caja de Marlboro pero me la anotas como un pie” fue el acabose de las cuentas anotadas en el club.


#15 –“Niñitas somos demasiado Sex & the City”
(Declararse igual que alguien en una serie gringa)


Los sifrinos de Caracas adoran las series americanas. Mad Men, Greys Anatomy, House, lo que les venga. Comentan la serie como cuando contaban sobre quien había metido la pata, se aprenden los diálogos y si una ocasión tiene un cierto déjà vu con la serie, pues se lanza un “You ate my sandwich? MY sandwich?” Si se identifican, pues puntos para ustedes en Sifrinismo. Ahora hablemos del caso extremo. ¿Qué pasa con los sifrinos y el empeño perenne de decir que son “igualitos” a alguien en una serie?


Carrie Bradshaw, con una flor hidropónica en la solapa de su chaqueta la cual va creciendo como La Tiendita de los Horrores a medida que avanza la serie, persigue a un viejo verde por todo Manhattan para que la terminen dejando en la iglesia con una cagada de pájaro azul en la cabeza. Eso es dantesco. Y encima las sifrinas de Caracas confiesan que son igualitas a ella. Ehhm, no. En palabras de Patty Bouvier, hermana de Marge Simpson: “Sex and the City is a show about four single women pretending to be gay men”.


Igual con Friends. Primero, Friends jamás funcionaría en el mundo sifrino de Caracas porque el show se hubiese concentrado completamente entre el matrimonio entre Rachel y Barry quienes sí se hubiesen casado y Joey no hubiese podido existir porque él no “te es” de colegio conocido. Pero la gente insiste. No puede haber una sifrina medio patuleca porque ya sale con el cuento “chama es que soy demasiado Phoebe.” ¡Phoebe te patearía el culo! ¿Y lo peor? Cuando se ponen a hablar mal de Rachel (our goddess of hotness) diciendo “¡uy no la soporto es demasiado sifrina!” ¡Al horno!


#14 – No escatimar en tequeños


El sifrino es refinado. Inclina la copa para que el mesonero sirva la champaña (el champagne siempre nos ha parecido de Lupita Ferrer) con la misma agilidad que sostiene la galleta para que le unten paté. Todo pasa palo viene con su servilletica y sí son de palillos, se comen y se descarta discretamente en un cenicero. Todo un arte de elegancia para llenar el estomago con suficientes carbohidratos como para no perder la compostura antes de la muy fatídicamente llamada “hora loca”. Ahora, nadie se ha detenido a ver como un sifrino se come un tequeño.


Puede estar parado en la entrada de una fiesta hablando del US Open (por su proximidad, no hay nada más sifrino para el venezolano que el US Open) y las fosas nasales le comienzan a hacer señas. En algún lugar de esa fiesta, alguien está friendo los tequeños. Con el rabo del ojo ve para atrás y para adelante, buscando al hombre más famoso de la fiesta: el mesonero con el bowl de tequeños. Cuando llega, le lanza un discreto “ay si señor” y ahí pierde la chaveta completa. Agarra una servilleta y comienza a apilonar tequeños en números de a tres con la excusa que “éste es para mi señora”. Sí yo te aviso. El sifrino, en materia de tequeños, es un pequeño egoísta.


#13 - Tener una mamá que no se mide


El Sifrinismo no se mide en edades sino en actitud pero igual todo sifrino tiene una madre. En el mundo del Sifrinismo, éstas comparten la cualidad que no se miden en sus palabras. Ni las pajuas. Para efectos de esta edición, sólo hablaremos de dos tipos de madres: las irreverentes y las insoportables. La irreverente es la madre que le sabe a casabe, ella es sifrina de cuna. Ella es la que alguien bien sifrino se le presenta educadamente con “Hola Elena, yo soy el hijo de María Mercedes” y le responde: “Ridículo. Yo claro que sé quién eres tú.” En la próxima fiesta la Señora Elena saluda al sifrino burlándose con “Hoooola, yo soy Elena la hermana de Clara”. La amistad es para siempre.


Las madres irreverentes son mujeres todo terreno, que no dejan al marido pendejo porque ya pa’que. Fueron mamás que vieron a los sifrinos fumando por primera vez y le pidieron un cigarro mientras le decían que era un idiota. Son mamás que no escatiman en sus palabras. Para ellas “ay chico, yo esa película la vi en el avión” le parece tan lógico como decir que compraron azúcar a precio de ganga. Mujeres que riegan las matas con moño puesto porque en la noche tienen un matrimonio, en el que son las más gozadas.


Luego está otro tipo de madre sifrina, la insoportable. Esa es la que viene toda inocentona con camisita blanca tipo Gap, flats y cartera Neverfull pero que suelta unas perlas que dejan a los hijos sifrinos de las irreverentes pensando que esta mujer tiene que ser internada. Madres llenas de Botox que ven a sifrinas que son enfermeras y le preguntan que donde compró su uniforme para comprárselo a la muchacha de servicio. Que sueltan perlas como “Le Bilbouqueeet? Pero dime que pediste el poullé cajun?” “Ayer fui para Comas y no sabes a quien me encontré.”


Esas madres son bien educadas igual que las irreverentes pero siempre andan detrás del fotógrafo, ilógicamente pidiendo a los sifrinos que les des la bendición y con un puje que la hija de doce años está gorda y que no va a conseguir marido a los 22. Cuando alcanza su sueño de tener a una hija casi anoréxica e insegura de 22 años, le cuenta a Raymundo y todo el mundo lo que ningún sifrino no nuevo rico espera oír: “Imagínate que Sabrina Sinaruco le regaló el juego de vajilla completo a mi hija de matrimonio. Que honor”. Madres irreverentes o madres insoportables. “Te son” sifrinas pero “te son” diferentes.


#12 – Discutir sobre cual Le Club fue mejor


Le Club es el santuario de los sifrinos. Así cada generación que toque el jockey de la entrada jure que no vuelve más porque eso es un Baby Gym. Esa bola de disco ha visto más blazer sudado que gerente de hotel en Barbados. Se han forjado romances y se han halado pelos, saludado a Alfredito como si fuese un tío y bailado el mismo set de flamenco para probar que las cuatro sevillanas aprendidas en la academia de Siudy no fueron en vano. Pero lo más sifrino es discutir sobre cual Le Club fue mejor.


Es bien sabido, que el club ha tenido tres locaciones: en Chacaito, Letonia y ahora en el San Ignacio. Cada generación toma su locación como propia y se identifica con ella, diciendo que toda época pasada fue mejor. Los de Chacaito, recordando una época más formal donde se tenía que vestir de flux y llegar con “Strangers in the Night” de Frank Sinatra y los del Letonia atreviéndose a ir de blue jean y chaqueta para ver a la fauna desde el segundo piso. No tener un cuento sobre la barra de Le Club es no ser sifrino. No saber donde está escondido la zorra en el mural es no haber querido al club.


# 11 – Que te haya casado un alcalde (o en su defecto It’s Good to Be)


En Caracas, existe solamente un ejemplo de una excelsa pareja sifrina que sin ningún tapujo se casó ante la Ley en la jefatura civil. Vestidos de blue jean, recogieron a la mamá infartada que gritaba por las calles “¿cómo me hacen esto?” y con dos testigos a bordo, se sentaron en una de las oficinitas del municipio a leerse mutuamente los derechos de los esponsales. Listo el pollo. Los reales del bonche, guardados para la fiesta de la Iglesia. Como debe ser. Los demás sifrinos no son así. Ellos tienen dos fiestas de matrimonio, la del civil y la de blanco falso. Con una semana de diferencia o, como es más común, seis meses antes por eso del papeleo para el postgrado. El civil se presume de “familiar” lo que nos hace pensar que DJ Leonel es primo de todo el mundo en esta ciudad. Porque de “familiar” no tiene nada. Ahí más de una nonna se ha falseado un pie bailando.


Sin embargo, el non plus ultra en el mundo sifrino, es que te case el propio Alcalde. Amigo de la familia o conocido porque la mamá de uno de los contrayentes es una guarimbera de las buenas, el Alcalde se traslada hacia la casa donde se celebra el acto. Ahí en el comedor decorado con unas altísimas phalaenopsias que le quitan la vista al hermano en Houston que está viendo la ceremonia por Skype, el Alcalde les ofrece unas palabras de buenaventura para una vida en pareja.


De no poder presumir del Alcalde, la segunda mejor opción en el mundo sifrino es haber sido casado por It’s Good to Be. Ese amigo mío quien estoy seguro viene incluido en los presupuestos de la Agencia Festejos Mar, que por casualidades de la vida ofició un matrimonio civil de un primo y luego se vio azotado por todos los sifrinos de Caracas para que los casase “en una cosa más personal, tú sabes, más yo”. A It’s Good to Be se lo llevaron hasta el Volcán, Galipán y San Antonio de los Altos (en un mismo día) para casar a tres parejas distintas y que echara un cuento distinto de cómo él es primo de la tatarabuela de la madrastra del tío de la que plancha en casa del novio y que por ende eso es amor. Firmen aquí. En el nombre de la Republica y por autoridad de la Ley.


# La ñapa – Haber estado en las gaitas intercolegiales


Los miembros de la banda marcial del colegio todavía se rascan la cabeza. ¿En qué momento se volvieron las gaitas un must? El furor de las gaitas no se da porque los sifrinos sean amantes de la música venezolana. De hecho, salvo el Alma Llanera que se lo ponían en las fiestas de quince años y en Le Club para botarlos, es poco probable que hayan oído algo más. Aún así, las gaitas de los colegios se han popularizado de tal manera que un sifrino se mete, así sea en el fondo tocando furruco. No quedar en las audiciones es una tragedia. Ni hablar de la corredera de las soccer moms llevando a sus hijas sifrinas a plancharse la peluca y mandar la falda para la tintorería entre presentación y presentación.


Lo que queremos saber es lo siguiente: ¿Quién fue la promoción sifrina que se le ocurrió convertir las gaitas en una producción autóctona de Joaquín Riviera con los arreglos musicales de Isaías Urbina y el ballet de Venevisión con coreografía de Mery Cortéz? Ahora los sifrinos tienen patrocinantes, tienen que usar camisas alusivas a la marca, efectos especiales, vestuaristas, maquilladoras, técnicos musicales, coach y groupies. Es en serio la pregunta, ¿Qué queda hoy en día de la palabra ‘gaita’?




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¡Salud! El Tea Party en este countdown ha acumulado unos impresionantes 7 puntos dado que le han robado el Blackberry en cada viaje que emprende por lo que no puede saber si actualizaría o no su estatus con un arroba pero nos imaginamos que no lo haría. ¡Eso sí, madre irreverente te la lleva! Quédense sintonizados para mañana cuando develaremos el fastuoso Top Ten de las cosas de los Sifrinos. ¿Qué debería estar in? ¿Qué debería estar out? Déjennos saber aunque el Número 1 les sorprenderá.-

18 comments:

marimarval said...

7 acá! Insisto, NO quiero que se acabe! Esto está demasiado bueno. Carrie bradshaw con la "cagada azul en la cabeza" hizo que todo el mundo se volteara en el bus a verme gracias a la carcajada que pegué! Extiende este countdown urgente! Jaja tq

Valentina said...

JAJAJAJAJAJA! Pensé demasiado en tu mamá, el turkey y ya me extrañaba que aun no hubieras mencionado a It's Good to Be, personaje imprescindible en todo matrimonio sifrino de Caracas, te case él o no!

Aquí me llevo un puntito, y este se lo lleva todo el que sea venezolano: el del tequeño! Luego tendrás que hacer un countdown del chaborrismo, a ver si así me saco unos puntitos, porque aquí estoy pelando más que el figitivo!

Besicos!

Olek said...

@Korea. Esta genial esto BROTHER... demasiado IN!!! No sabes lo bueno de esta vaina...te la comiste!!!

Ok... para mi el Top 1 es tener sobrenombre. Tienes que ser Titi, Nacho, Pancho, Chino...

Saul Rojas Blonval said...

6,5 aquí, total hasta los momentos 14,5. This ain't over 'til it's over!

marialerondon said...

No vale, es que confieso que "te soy" demasiado tierrua! jajajaa
esta buenisimo, ahora puedo entender a mi familia politica mejor jajaja despues de todos estos anios ya "te los entiendo" jajaja

Anonymous said...

Los sobrenombres de los sofrinos siempre son un poco kinkis... tipo la chachi o algo con ch

Ani said...

JAAAAAAAAAAAAJAJAJAJA!!!! Como obtuviste el mail que pasaron en la Proter anunciando el Dress Code??? El último estuvo demasiado bueno, parecía sacado del Tea Party, lo escribiste tu por casualidad?. El título era: Los blue jeans déjalos pal sábado y domingo!. Y en la parte de ropa NO adecuada, aparecían frases como: Los tops y mini-mini faldas.

Pobres sifrinos, soportar que les manden esa clase de correos, fué como una humillación! jajajaja

LauStrazza said...

JAJAJAJAJAJAJA TOTO! Menos maaal que lei esto en mi casa porque "te lloré" de la risa pana. Cómo hicisteee para identificar tantas vainas del sifrino??? Sex and the city fue lo mejor, y lo de los sifrinos siendo "pequeños egoistas" en materia de tequeños... genial!

Llevo 5 + la ñapa.
Total: 18

Or@ said...

Tengo que comentar. He leído todo, obviamente, como todo lo que escribes. Aquí estoy, no me he ido. Pero no llevo ni un puto punto, no se si es que soy "chaborra" como dice Valentina, o que mi situación cambia porque no soy de Caracas sino de un pueblo. En fin, me lo he gozado más no me he identificado. A Le Club jamás he ído. Llamemoslo montunismo, pueblerismo, nichismo o algún ismo. Pero te puedo sacar una lista de las costumbres sanantoñeras y allí te saco 20.
Vivan los sifrinos, pero yo, definitivamente no te soy. Pero tampoco me preocupa.
Estoy esperando el de mañana para seguir gozando.
Mi dosis de jalabolismo del día: como siempre, genial.

María Buroz said...

4 AQUI + 11 Y CONTANDO...ME ENCANTÓ LO DE EXCELSA PAREJA SIFRINA!! UN HIT JAJAJAJAJA, BUEN CUENTO PARA SEGUIR REMEMORANDOLO, TODAVIA MI MAMÁ ME LO SACA EN CARA, JAMÁS ME LO PERDONARÁ.

Anonymous said...

en Aló, ¿Familia Sinaruco? te falto parte del script... "De parte de quien" osea, vendria siendo asi:

Alo

Alo ¿familia cinaruco?

si

Esta la sra maria mercedes?

De parte de quien

De la sra. gomez perez

ella no se encuentra

le puede dejar dicho que la llame

si

hasta luego

click

Andrea said...

En esta "te tengo" 5.
Total: 15.

Soy venezolana, pero odio los tequeños.

I hate #17. Really!

Anonymous said...

Toto, falta poco para terminar el countdown y aún no veo uno caracteristico...
si mañana no está, te lo mando...

Nick Vega said...

Por favor quiero ver algo sobre el sifrín marihuanero. Ese que jura por su mama que no es sifrino, intimo del jivaro de turno, no se baña y habla como si lo hubieran criado en el 23 de enero.

Esencialmente said...

te llevo 4, no he querido sumar aun!!!!

Elena Sánchez Vilela said...

lo de la mamá irreverente me marcó. Lo del comprar el pan de jamón en la Cova de Iria en navidad me hizo soltar una carcajada porque no pensé que eso sería de sifrinos, he llegado a pensar que es un must navideño por las infinitas colas que se hacen allí. Acá tengo 5 1/2 (porque aún no me he casado así que no sé cómo será ese rollo).
¡Qué buenas publicaciones Toto! repito, esto hay que encartarlo y venderlo o regalarlo en la UMA para que unas cuantas salgan del closet.
Y hasta un material POP podrías sacar. "Proudly sifrino" diría.
Saludos.

Mariana Atencio said...

Por estas listas sé que nunca me puedo casar con un extranjero...cómo explicarle todo esto a alguien? Ahhh te tengo otra ñapa q me pasa aquí en el nolte; cuando hablas español, dices palabras en inglés con acento latino, aunque sepas hablar inglés perfecto!

La peque said...

Soy la ganadora!!!!! me nombraron en la lista!!!!!! y cuando me iba a casar y no me casé, el elegido era It's Good To Be!

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