Wednesday, May 26, 2010

El Sifrinismo Contraataca (#39 - #30)

Continuamos por nuestro recorrido en el mundo del Sifrinismo en el marco de la Celebración de la Semana Nacional del Sifrinismo en Venezuela. Esta vez, nos toca revelar los renglones #39 a #30 de las condiciones para desenmascarar a los sifrinos triple A y lograr que se pronuncien al final de la semana. Nos disculpamos por la imparidad en los números del countdown pero nos acabamos de dar cuenta que en el tea party nadie sabe contar. En sus marcas, listos, Go!


# 39 – Correr el Maratón de Nueva York


El sifrino maratonista es una persona que nadie sabía que podía correr y a quien se le metió entre ceja y ceja que iba a participar en el Maratón de Nueva York porque se encontró con “Carlos Enrique Sinaruco” quien acaba de llegar y “Bicho, me pegó la fiebre”. Como tal, se pasará meses hablando cada vez que pueda que él anda entrenando para el maratón. En voz muy alta para que lo oiga hasta la muerta en el entierro donde está, dirá: “Men, me encantaría pero mañana corro con Johnny a las cuatro.” Johnny es el entrenador. Johnny es Dios. Si un cuento de un sifrino maratonista no empieza con “Johnny dice” que esos zapatos no sirven o “Johnny no quiere que yo coma sino 500 gramos de algo”, el cuento está mal echado.


El maratonista sifrino te tiene LOS zapatos de maratón y se enfoca en una de “yo quiero, yo puedo, yo voy” corriendo de Caracas a Barquisimeto “en quince minutos, pero Johnny dice que lo puedo hacer en catorce cincuenta”. Cuando llega el maratón, se va con Johnny y una maleta llena de más relojes cronometrados y pares de lycras negros que Keflezighi. Hace buen tiempo, porque un sifrino “te es enfocado”. Al llegar de vuelta a Caracas, su foto de perfil en Facebook es él con su medalla, el edredón de su cama es la manta que le dan al terminar el maratón, no hace sino hablar de la noche de pasta previa al evento y manda a callar a todo el mundo porque “imagínense lo que le pasó a Johnny”. ¡Joder! Cásense y punto.


# 38 – Camp Titina vs. Camp Margarita


Los sifrinos caraqueños no se diferencian del vulgo cuando admiten que leen por moda. Si es que leen algo más que Facebook. Uno no es nadie si no llegó a Playa Guacuco –donde sí se puede leer porque eso es playa de viejo- con “El Pasajero de Truman” bajo el brazo en alguna vacación navideña. Igual como pasó con “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Lo importante es dejarse ver con un libro y comentarlo con una doña con visera que también se lo está leyendo. No se comenta más allá de “es súper bueno” o “full interesante” pero por lo menos, se lee. Ahora bien, no se había contado con que Titina Penzini iba a escribir un libro llamado “100% Chic” y Margarita Zingg otro llamado “Glamour para Llevar”. ¡Y sobre el mismo tema del cuidado personal y el buen vestir!


Eso produjo una legión de fans y detractoras de ambos bandos que se sienten en la necesidad de señalar que el libro de Titina no es tan bueno como el de Margarita porque no hay cuentos ni fotos de ella o que el de Titina “te es” más práctico. A menos que se sea una sifrina erudita que calle a las demás diciendo que eso no es más que una adaptación venezolana del libro de Nina García, la de Project Runway. Contra esa crítica digna de comentársela a Vargas Llosa, las demás sifrinas no pueden sino asentir sus testas amarradas con ganchito “a lo Titina”.


# 37 – El Tour de Quince Años
Cada agosto, 50 “niñitas” y 4 hombres se montan en un avión rumbo a Madrid donde comenzará un viaje guiado de treinta días por las principales capitales de Europa. Las sifrinas no viajan en los tours de México, ni el de Nueva York y las Cataratas del Niágara. Las sifrinas van, con frenillos y pintas de veraneo cuestionables, a Europa. Un viaje en el que no aprenderán absolutamente nada salvo el poder de hablar por cuatro años consecutivos sobre “cuando yo me fui al Tour”. Las infortunadas que no van deben recurrir a operarse las lolas porque no se puede competir con algún cuento de “cuando yo me fui al tour”. Los papás de las sifrinas no entienden, en opinión de un sabio expatriado, que da lo mismo enviar a sus hijas por treinta días a Camurí con tres cartones de Belmont y cuatro botellas de ron. Porque eso es lo que hacen en el viaje a Europa. Así lo nieguen de por vida y juren por Santa Úrsula que la Mona Lisa “te queda en El Prado”.


# 36 – Hablar de hacerse un tatuaje donde nadie lo vea


Las sifrinas dirán “Say whaaa? a esta lista se le fueron los cables. Yo jamás me haría un tatuaje.” Hombres sifrinos, levanten la mano de cuantos tatuajes escondidos han visto Ustedes en niñitas “bien”. ¿Cuántas manos son? We rest our case. Tiene que entrar en la lista. Ojo, se admite que no es condición obligatoria tener un tatuaje para dominar el arte del Sifrinismo. Lo que importa es la “conversa” de hacerse uno. El que te harías o el que no te harías. Jamás de los jamases se considerará el llamado “tramp stamp” en el fondo de la espalda. Eso no va con las sifrinas. Aunque lo más común es mencionar que “me quiero hacer un tatuaje donde ni yo me lo vea”. Nadie entiende porque se lo hacen entonces pero ahí queda el misterio. Las sifrinas “rebeldes” tienen tatuajes ocultos en sus cuerpos.


# 35 – Tener perros con nombres gringos o llamados “Laika”


El perro sifrino de los noventa fue el golden retriever. 7 de cada diez fueron llamados Laika. Hoy, los sifrinos se adueñan de perros de “crías conocidas”. Nada de eso de irse a Don Perro. El verdadero perro sifrino viene de Willow, la perra sifrina de Carolina Sinaruco (nombre ficticio). Así sea un Fila Brasilero en un apartamento de 110 metros. Lo importante es que jamás se caiga en el wannabismo parishiltoniano de vestirlo con ropa pero sí que se llame Max. Un sifrino no puede tener un Basset Hound y llamarlo Napoleón (lo cual sería completamente lógico). Son nombres gringos los que pegan. “Originalidades” como Bowser, Odie o Seven. Para todo lo demás, Leia como “La Guerra de las Galaxias”. Leia es el equivalente canino al María humano.


# 34 – Pelearse por la superioridad de la Mac


El sifrino común utiliza su computadora portátil para solamente cuatro cosas: escribir (¿!?!?) en Word, ver fotos "en el Face", películas bajadas de Internet y oír música pirateada. Aún así, es un sacrilegio rotundo poseer una PC de Microsoft. No tener una Mac es renunciar al segundo apellido. El cuento que no le entran virus es importante para el sifrino internauta, por no decir su diseño y su capacidad de tomarse fotos con efectos en el Photo Booth insertado para ponerlas en su perfil de Facebook. Pero su actividad favorita es decirle hasta al parquero del valet parking que los que usan PC son unos nulos. Los dueños sifrinos de PC se ven en la obligación de sentarse callados a oír dialécticas magistrales sobre lo que se están perdiendo al no ser dueños de una maquina con la manzanita. Son la oposición a los oficialistas de Stephen Jobs y como tal deben quedarse callados al momento de oírlos hablar sobre las cosas que hace su Mac. ¡Manzanita Quit con los que no tienen Mac! (Nota curiosa: el tea party se escribe en PC).


# 33 – Los moños de crineja


Cada cierto tiempo, generalmente en la temporada de los Óscar, comienza a verse en los matrimonios de Caracas que las mujeres se están peinando distinto. El non plus ultra es el pelo secado como las vírgenes que no son. Perfectamente echado para atrás, hasta que llega el momento del desespero. Ese, donde se agarra la manopla de pelo, se hace un efecto falso de cola de caballo en el que se sostiene con la mano izquierda, se enrolla con la derecha y se deja caer suelto en un efecto dramático. Algo imperceptible, a no ser porque lo hacen tanto, que los no sifrinos comienzan a creer que las monjas se lo enseñaron en alguna clase ilógica llamada “Soy Mujer”.


Ahora, y gracias a Sienna Miller, la norma es la crineja. No de Pocahontas por Dios, faux pas. Es una semi crineja que comienza un poco después de la frente y va de medio lado hasta llegar a la base de la nuca, de donde sale un discreto moño, aguantado por ciento cincuenta ganchos de pelo. Todas las sifrinas se admiran sus crinejas, se las florean y se las repiten como si el mundo de moños no supiese que existe otra cosa que no sea una trenzada. Eso sí, sifrina encrinejada que entra a matrimonio sale como Mónica Geller en Bárbados. Entre “I Gotta Feeling” y “Are We Humans?” esa se escapa para el baño y se quita la serpentina de la cabeza porque le da dolor de cabeza.


# 32 – Decir “Federico mi primo”


En el mundo sifrino uno no es Juan a secas. Juan a secas es el mesonero de Friday’s. Juan te viene con el apellido porque si no, el cuento no está bien echado. Puede ser algo común como García y no importa, se dice “voy a casa de Juanchi García” . El tema no es ese. El tema es cuando los sifrinos hablan entre ellos de gente que todos conocen. Es ilógico – hasta en el mundo sifrino – mencionar a Juan Cristóbal García (nombre de referencia y no conocido por las listas de matrimonio a saber) por su apellido. El apelativo correcto es “Juanchi mi primo” o “Juanchi mi pana dice que”. Los sifrinos sienten una necesaria afectación de apropiarse de los nombres. Son de ellos y de nadie más. Mercedes Elena mi prima es repetido tantas veces en una conversación que los no sifrinos (la audiencia en el cuento) deben preguntarse entre ellos si el nombre de la aludida es Mercedeselenamiprima para poder seguir el hilo de la conversa.


# 31 – Divorciarse
El mundo sifrino no existe sin el ritual pagano (porque eso no es católico) de fiestas de matrimonios que se celebran cada viernes y sábado en la capital de Caracas. Es la única actividad, de poder ver y dejarse ver con la máxima propiedad. Ahora bien, la asistencia masiva al matrimonio de turno no garantiza que Bridezilla y el Guevón de Referencia se lleven bien después que se haya acabado la fiesta. Lo común en el mundo sifrino, es que se divorcien. Ya sea por incompatibilidad sexual o porque “Marica, es que el cambió full” pero las apuestas a las segundas tandas son cada día más promisorias en un mundo sifrino que se concentra más en el sarao matrimonial que en la convivencia en pareja. ¿Lo irónico? Que en la misma fiesta de matrimonio, todos los demás sifrinos ya saben que eso no va pa’l baile y encima se encaramen el cotillón.


# 30 – Marchar usando camisas marca Columbia


Una vez en Caracas hubo una concentración en frente de Parque Cristal para protestar por sabrá que hizo el Señor Presidente esa vez. En algún momento se pensó llamar a los jurados de los premios Guinness para constatar si ésta podría ser la concentración más grande de camisas Columbia jamás vista. Ser elegante es vestirse acorde a la situación. Ser sifrino es vestirse como los demás y pensar que se es original. Lamentablemente, las marchas en Caracas no escapan de sus dotes sifrinas. Las camisas Columbia son la indumentaria uniforme para este tipo de ocasiones en donde la única diferencia es el matiz del color pastel que se escoja al momento de adquirirla. La franela blanca Ovejita es cosa del pasado. Un verdadero sifrino te marcha y te marcha en Columbia.

Mañana continuaremos con el countdown revelando los puestos #29 - #20. En el puntaje de hoy el Tea Party tiene 2 pero debe hacerse la aclaratoria que uno de ellos corresponde al renglón número 32 "Decir Federico mi primo". Se hace tanto con "Alejandro mi hermano" que si logramos desenmascarar a más sifrinos Triple A, juramos anotarnos 5 puntos más de penalidad.

17 comments:

Emiliana said...

JAJAJAJAJAJAJA "Federico mi primo", sooo guilty!!!!! Con esta y 2 mas llevo 3
Sera que el primo de la Chica Bond ya se entero que estas difundiendo su plan competencia a Protocolo (unico tour verdaderamente sifrino) con Camuri por internet? jajajajaja

marialerondon said...

Mi suegra vino a visitarnos a Aus el anio pasado, al llegar uno de los regalos para mi esposo fue una camisa blanca Columbia. Le dijo: "papi te compre esta camisa, sabes es Columbia! y bueno la verdad es que me costo una fortuna, porque tu sabes que todo lo de marca es carisimo alla". Al ver nuestras caras de ???? ni idea que de la marca ni de nada, no dejaba de repetir: "columbia si chico a tu papa le encanta, es una marca super reconocida y esta de moda, y me costo una fortuna, porque sabes con lo caro que es todo alla, imaginate si es marca..."
Yo nunca entendi que tan popular era hasta que fui a MArgarita este anio y conte como 50 chamos en el Sambil, todos pavitos no tukys (?) como les dice mi hermanita, con camisitas pasteles Columbia! ahi dije ahhhh esas son las camisas carisisissiisimas!

Y bueno mejor ni hablo de los cuentos donde TODO el mundo se nombra con nombre, apellido, y grado consanguineo!

SHAMI said...

2 antes. 1 por las Columbia. Llevo 3!

Manuela Zárate said...

Aquí llevo 3. No comento más ahorita porque ando depre por lo de Econoinvest.

Ana Zubillaga said...

Te llevo varias (Como 9 en total), pero las camisas Columbia ni de vaina, eso es antifemenino!!!!
El divorcio por ahora tampoco, y la realidad es que odio los animales en sí, como ya hemos discutido en este sitio...
Ni modo, Toto mi amogo, te estás luciendo!

María Buroz said...

5 ayer, porque me puse a pensar y de verdad cada vez que hablan del Plan B el mio es Ccs hasta que me saquen por lo moños, entonces ese no es realmente un Plan B, 2 hoy! Opino lo mismo que Ana soy muy girly para las camisas Columbia.
Estoy gozando con ésto!

Anonymous said...

Haces que se nos olvide lo que estamos viviendo mientras te leemos!!!
Genial... jeje.

marimarval said...

En esta llevo 4... esto es demasiado divertido. Me siento llenando un test de la ¨Tú¨ a los tercer grado del colegio

Valentina said...

Estoy por creer que salvo por la Mac, soy la más chaborra de todos tus amigos! Entre ayer y hoy, sólo tengo dos puntos! Pero el punto de hoy es contundente: Once you go Mac, you never go back!

Andrea said...

En esta llevo 2.
Más los 4 anteriores: 6.
Qué emoción/horror.

iLi said...

OMG entre los 2 llevo como 11.. y aunque no puedo contar como propio el de la Mac mi esposo usa Mac.. asi que no se si llevo ese plus... yo uso una Vaio pero es solo una pc en mi casa el resto de las otras 4 computadoras son Mac!!

Anonymous said...

Toto, decíle a la del perro lo que sha sabe: matáte sola.

Moño, Perro, Mac y Maratón: una pelotuda no más.

Ahora te dejo, andamos de bicentenario!

La peque said...

A ver...llevo 6 puntos, pero es confuso, si me divircié antes de casarme son dos puntos o medio punto? Y si mi tatuaje es notorio, vistozo, soy de las sifrinas que se las dan de rebeldes? Cuántos puntos por eso?

LauStrazza said...

OK, 6 de Part 1... 3 de Part 2... 9 total.
Toto me has hecho lo que va de la semana!!!!

Vida Gaviria said...

Toto, I can`t support your ocurrencies. Què blog ni que nada, tù lo que tienes que tener es un programa de radio!

Esencialmente said...

hoy llegue molida luego de haberme caido y que me duela hasta el modo de pensar pero TENIA que leerte! y para dare cuenta que te llevo 3 de esta tanda: el moño, la Mac y el divorcio! no cuento el perro que se llama Max porque es de mi mama y no mio! keep them coming please

mariana said...

hola toto, esto esta genial...
no se si sabes que hay q añadir otra palabra a las que no usamos. si, estoy definitivamente en la categoria.
me refiero a "escuela". sifrino q se precie no ha ido a la escuela sino al colegio. para mi, son 3 las palabras vetadas: cabello, escuela y ORINAR!!!
ese fue el punto que mas me hizo reir.
te digo cuantos puntos tengo?....como 7

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