Wednesday, June 30, 2010

"¿Y ahora que vas a hacer?"


Al ilustre caballero Juniper Jeremiah Springfield (aka Alejandro mi hermano):

De verdad que es patético el hecho que te estés graduando en estos momentos del “cursiiito” y no haya ni un solo miembro de la familia aplaudiéndote. Quisiera echarte un cuento de esos de familia que ahorró hasta el último centavo del quince y último por siete meses para poder mandar a un primo (siempre es un primo) a que te acompañase en un momento tan relevante y circunstancial para tu vida. Que cuando nos vimos impedidos porque en verdad los reales no alcanzaron o porque al primo le dio dengue, lloramos a mares pensando en que no podíamos ir a ver a nuestro hermano en una de pompa y circunstancia. El único miembro de la familia con postgrado y nadie de sus seres queridos allí para aplaudirlo.

Jups, ¿sabes qué? ¡Al horno! Aquí en esta casa (como tampoco en la de la niñita con la que vives tú) ni remotamente se nos pasó por la cabeza que teníamos que ir a aplaudirte en tu graduación. Cuando te digo remotamente es que alguien mencionó en la mesa que tú te graduabas hoy y todos los demás dijimos “¿quéee?” Dontcha just love family love? Métele ahí que nadie en esta casa se sabe el título de tu postgrado. Aquí se pagó un poco de real para que el niñito Aguerrevere se fuese a Italia porque él se “tenía” que ir a Italia y hasta el sol de hoy, Jups, llega una señora toda metiche a preguntarnos lo que estás haciendo tú allá y todos nos tenemos que ver con cara de “what is Chandler Bing’s job?”

Mi mamá por supuesto insiste en que tú raspaste el postgrado. “Ningún postgrado dura tan poquito” a lo que hay que sentarla por la onceaaaaava vez a explicarle que los postgrados, como los embarazos, duran nueve meses. Lo que pasa es que ningún venezolano se regresa porque aparentemente hacer un postgrado en este país dejó de ser una opción educativa para convertirse en la manera más idónea de no tener que escapar en balsa. Hablando de tu graduación en la mesa, me dio ese remordimiento Pepito Grillo del cual tú te burlas y dije que en verdad uno de nosotros ha debido irse para por lo menos asegurar que no te mandases la botella de champaña solo (y dos y tres). Me encanta que de tooodas las excusas la única que se les ocurrió entre un sorbo de la sopa y otro fue: “Eso es lejíiiiisiimo.”

Seguro estás muerto de miedo porque “chico, ¿y ahora qué?” Eso es lo malo de terminar el  postgrado. Pasas nueve meses de gracia, felicísimo porque todo el mundo te tiene en el pedestal pues como te dije cuando te fuiste, hacer un postgrado – como casarse – son las dos únicas cosas incuestionables en este país. Ya con la toga guardada y el diploma en una carpeta que más nunca verá el sol, comienzan de nuevo las preguntas. “¿Y ahora qué vas a hacer?” y “Pero, te quedas allá ¿no?” A esa gente no le pares pues esas preguntas se responden con “ser feliz” y “si me provoca”. Porque en verdad, querido enanillo con personalidad, la GRAN pregunta que tú te tienes que hacer, solito en el rinconcito que más te guste, no es más que “¿y ahora cómo?

Todo el problema en esta vida es que nos enseñan a perder el tiempo pensando sobre qué queremos ser y nos vamos olvidando lentamente que ya lo somos. Ya sabemos lo que nos gusta y lo que queremos hacer. El problema es que nuestro potencial jefe, el apartamento con la vista a la montaña, la mujer de los ojos marrones y el carro que está en la tienda, todavía no lo saben

Ahora es tu momento para sacar una cartulina bien grande, llenar el piso con marcadores que drogan con el olor y ponerte a dibujar. Lo que se te ocurra, lo que te provoque. Lo que te mueva el piso. En crear tu plano arquitectónico de cómo quieres ser de ahora en adelante con todo lo que ya sabes. ¿Cómo llego hasta mi trabajo soñado? ¿Mi casa de la Barbie Ensueño? ¿mi carro Mustang? ¿A quién llamo? ¿Qué empresa busco? ¿Dónde lo compro? ¿Cómo lo construyo? Flechas por doquier sobre como llegar de donde estás sentado en el piso a la silla de la oficina que tiene una coctelera en el cafetín. Una tras de otra hasta que estés claro.

De repente no la pegas con el primer dibujo. Ni el décimo, ni el vigésimo. Pero alguno pegarás. Sabiendo que un día te tienes que presentar en tal sitio, con tal diseño, y hablar con tal persona para comenzar a vivir exactamente como querías. Gracias a un simple dibujito que hiciste algún cuando se te ocurrió hacerte la gran pregunta: “¿Y ahora cómo?”

¿Qué tal mi After School Special? Oooh so corny!

- Jenny: "I wish I could have been there with you".
- Fowwwest: "You weeeeere".

6 comments:

marialerondon said...

Ayyyyyy chico, tu no quieres ser mi hermano mayor?????

Soooo sweet!

Saludos!
Mariale

victor_marin said...

Excelente mi pana.

Lo de Chandler Bing's job... genial!

Y lo de los dibujos al final... inspirador!

un abrazo

Bibi said...

Tenía tiempo que no te leía... Y ya se me aguó el guarapo, pero de la buena forma!!

:)
Es un escrito hermoso, de los que mejor inspiran las personas que amamos..

Anonymous said...

Me encanta las respuestas: ser feliz y si me provoca. Ojalá recordaramos que lo realmente importante es ser feliz

Ira Vergani said...

ayy chico se me aguo el guarapo big time...you are also a great bro! congrats a Juniper y a dibujar!

Andrea said...

Toto this is what needs to be done:
1. All the after school specials have to be the volume for parents. Así nos educaran para confiar en responder ser feliz y sí me provoca!!!! 2. Would you please... Be my older brother???

Eres un éxito!

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