Monday, July 5, 2010

El Mundial que te mereces (y los idiotas que te lo arruinan)

Esta fue la columna que publiqué en Urbe Bikini el mes pasado. Un regalito post edición a los que no la leyeron por ahí para la última semana del Mundial que se nos va.*-

Te desfalcaste comprando la caja completa de las barajitas del álbum del Mundial y aún así te pasaste por el kiosco de la esquina. Sin importar que te comentaran que a tu edad, se veía medio pedófilo. Sabías que esos colegiales camisa sudada vendían la maldita barajita de Casillas que te faltaba para completar tu fetiche infantil.

Cuadraste tu quiniela a principios de mes, dando a España como ganadora de la Copa en la final en Johannesburgo. Tu jefa y el departamento de Recursos Humanos ya están advertidos que tu rendimiento laboral decrecerá notablemente entre 9:30 y 11 de la mañana y de 2:30 a 4 de la tarde. En los diez partidos que se jugarán a las siete de la mañana, meterás el paro que el Metro se inundó. En cuartos de final, misteriosamente te dará lechina. En la semifinal, se murió tu abuela. Otra vez.

Por estadística sabes que el único partido de fútbol interrumpido por una cadena nacional fue en el año 2000, en el juego para las eliminatorias del Mundial Corea/Japón entre Argentina y Venezuela. Así que por ahí estás tranquilo. El Observatorio Cajigal te jura que se espera solamente una leve precipitación de lluvia en la última semana de junio y primera de julio. No vaya a ser que caiga un aguacero torrencial y las operadoras de cable se queden sin señal como es costumbre. Pensaste incluso en hacerle un techito improvisado a la antena satelital pero después te acordaste que te daba flojera.

Tú eres el verdadero fanático del Mundial. Una Wikipedia viviente que puede decir con precisión que el gol número dos mil en la historia de los Mundiales lo anotó el delantero Marcus Allback en el minuto 51 del partido Suecia-Inglaterra en Alemania 2006. No te sabes el himno de Camerún (completo) pero que te pongan al equipo en frente para que vean como dices las posiciones de todos. El único adulto que fue solo al Tour del Trofeo de la Copa Mundial en Caracas, sin compañía de algún neonato adolescente como excusa, fuiste tú. Es tu foto de perfil en Facebook. Esperaste impacientemente por el pitazo inicial del partido inaugural entre México y Sudáfrica y tu novia ya sabe que no le pararás durante un mes. No hay nada entre ti y el estado de perfección de treinta días exactos de futbol. Nada, excepto los demás.

En época del Mundial es que uno se da cuenta de quienes son sus panas en realidad. Como tú, tus amigos saben quién es Ángel Di María y que posición juega. Que Holanda juega como nunca y pierde como siempre y que están dispuestos a dormir contigo afuera del Centro Portugués para poder entrar al día siguiente a ver un juego de Portugal como se merece. Son fanáticos del deporte, gozan viéndolo juntos y secretamente aprecian que el otro sea del equipo contrario. Así se tiene a alguien a quien sacarle en cara el gol de Messi o insultarlo por el penalti que le regalaron a Rooney. Al igual que tú, detestan a algunos comentaristas por parcializados y se vuelven socialistas acérrimos con cada banner de publicidad capitalista que ‘milagrosamente’ aparece en pantalla en el mejor momento del partido.

El problema no son ellos. Son los demás. Los que se empeñan en arruinarte la experiencia. Esos, que montan en su carro a cuarenta mamis con la camisa de futbol anudada al torso y empiezan a pegar corneta antes que el partido haya comenzado. Provocando que se forme una tranca tal en la ciudad que tengas que sucumbir a oír el partido Holanda-Dinamarca por radio y no en tu pantalla plana. Esos, que son invitados a tu casa por el idiota de tu primo Jaime que se empeñan en traer una botella de ron cuando todo el mundo sabe que en los partidos se toma cerveza. Nadie va a la nevera a buscar limones en época de Mundial. Son esos, los que te dicen que en este canal se ve mejor, cuando tú has comprobado científicamente que eso no es verdad. Aquellos, que llegan preguntando “¿Quién está jugando?” y los que tienen una cuaima quejona por mujer que insulta el deporte con su frase: “Ay, ¿y también van a ver este juego? ¡Si ya vieron el de la mañana!”

Son esos y más. Los que comentan todo el partido gritadito como si fueran Lázaro ‘Papaíto’ Candal y no se dan cuenta que ya Zidane ni juega futbol. Esos, que hablan de beisbol o de hockey o de básquet o de cualquier otro evento deportivo que no tiene nada que ver con el rodaje de pelotas sobre grama. Esos, que traen a mujeres -que buenas están- las cuales se pasan todo el partido comentando que Ronaldo está rico. Aquellos comentaristas que narran el partido como si fuese poesía diciendo “en lontananza el esférico es acariciado por la extremidad del atleta de piel de ébano”. Pana, dilo como es: el negrito de Costa de Marfil se escapó con la maldita pelota y metió gol. Ya está. Esos –y los peores- que llaman a mitad de partido, para confirmar tu cita con el dentista. ¿Amigo, en que planeta vives tú que no estás viendo el juego?

Estemos claros, el venezolano jamás ha acudido al sarao del Mundial pero se colea como si Venezuela fuese una mancomunidad del Brasil. La verdad, es una gozadera porque todo el mundo anda en la nota mundialística, el trabajo se vuelve en teoría más flexible y te sirve como excusa para dejar la televisión en la oficina por cuatro años más. Lo importante, y eso lo sabes tú más que nadie, es que tienes que discriminar entre amistades para verdaderamente tripearte la temporada como uno se la merece.

Aquí todo el mundo se las tira que es experto en la materia y el que más habla siempre es el idiota que sale a mitad de partido pidiendo que le expliquen otra vez lo que es un offside. Aquí todo el mundo se cambia la nacionalidad en cada partido, pegando la banderita de la semana en la antena del carro porque les encanta vacilarse que tiene carro de embajador. Aquí todo el mundo jura que pegó la quiniela completa. Todos pitan, vitorean, mentan madre y toman. Pero nadie entiende que para el que sí sabe de futbol como tú, esto no es una fiesta. Este es, sencillamente, el momento de tu vida. En el nombre de Pelé, del Niño Torres y la Mano de Dios, amen.-

*Foto tomada del blog: http://cinismoilustrado.blogspot.com/

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