Thursday, July 29, 2010

Instructivo para La Lewinsky en la Boda Clinton

El escándalo provocado por Mónica Lewinsky en sus épocas de pasante en la Casa Blanca desató un frenesí mundial que contribuyó a la definición de unos no muy aburridos años noventa. Lo titilante es que nos enteramos de todo: la pasante (Mónica), el presidente (Bill), la esposa herida (Hilaria), el vestido (azul, de Gap), la locación (debajo del escritorio), el momento (hablando con el primer ministro de Israel), la mancha (nos reservamos los detalles).

¿Qué importa si Lindsay Lohan está presa e histérica en una celda? Eso es cosa de niños. Momentos como los protagonizados por los Clin-sky no se pueden inventar. Hasta el abogado acusador tenía un nombre de película: Kenneth Starr. Seguramente padre de Brenda Starr, la reportera estrella de aquella película mala de la siempre bella Brooke Shields. Momento para ponderar sobre lo bella que es Brooke Shields. Aaaand we’re done. Ya va, ya va. Ok, si we’re done.

Nosotros no fuimos una generación que tuvo a los hijos Kennedy como estandarte de comparación infantil y ahora somos demasiado mayores como para que nos importen las niñitas Obama. Las morochas Bush fueron como cualquier niña insoportable que tenemos en Facebook fotografiada en una despedida de soltera saliéndose de un discobús marcado con Griffin diciendo: “¡Paul y Osamenta Belinda tiran!” así que en realidad nuestra referencia casablanquense (además de Rick e Ilsa) es Chelsea Clinton. La niña del gato Socks.


Chelsea. Jamás fue bonita. Por más que Donatella Versace la haya agarrado con un “Venga aquí mamita, vamos a secarte ese pelo de Slinky que tienes”. Pero es esa gente estilo Katie Holmes en la película donde ella es la hija del Presidente Michael Keaton (algo completamente creíble. Batman obviamente puede ser el presidente). Es gente - ¿lo decimos? – como buena. Es verdad. Chelsea hubiese sido amiga de nosotros. No así tipo “beeerro me metí un rumbón con Chelsea” (ayuda si le dicen Chelsea como Chel -“o sea”) ni mucho menos “me di los besos con Chelsea” (ven que cuando lo pronuncian “o sea” se vuelve más pana). Pero hubiese sido alguien chévere. Esa típica gente que uno dice “she’s so nice”.

No ha debido ser fácil para la nena crecer en un mundo donde su papá es el monta chachos más grande del Planeta Tierra. Bueno mentira, si vemos fotos de Hilaria en 1994 entendemos perfectamente todo. Pero ¿Quién está en la cárcel hoy? Lindsay, la morocha perfecta (quien por cierto ha debido adoptar la conducta de vida de la otra morocha porque con la californiana, puso la torta). ¿Dónde está la Chelsea cuyos frenillos fueron una tragedia para la nación ahora? Rich, bitch, wealthy and getting married. Entonces, algo hicieron bien los Clinton. Mónica unió a esa familia y no los convirtió en unos Lohan. Eso es tremenda hazaña.

Por eso, yo soy de la opinión que Hillary Clinton merece invitar a Mónica Lewinsky al matrimonio de Chelsea este fin de semana. La saga de los Clin-sky merece una continuación en el Siglo XXI. Por lo menos para ver el capítulo en Cuevana sobre “La humillación de Mónica” a lo Alexis Carrington. Siempre pensé que Hilaria se merecía ir al programa Jerry Springer a ventilar sus rollos con el marido descarriado. No lo hizo porque sabía que tenía una carrera a cuestas como futura presidenta pero de haberlo hecho, el voto negro era de ella fo’ sure! Ya que perdió, nada le cuesta invitar a Mónica al matrimonio de su hija. A fin de cuentas, no hay nada más señorial que humillar a alguien vestido con cotillón.-

Instructivo para la Lewinsky en la Boda Clinton,
según Hillary Clinton
(hacer clic para verla más grande).

2 comments:

oly said...

A lo Alexis Carrington! jaja priceless

The Perfect Wedding said...

Chelsea Clinton's Wedding Dress. Vera Wang Strapless Gown:
http://mostperfectwedding.blogspot.com/

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