Monday, August 9, 2010

De besos y abrazos

It’s Good to Be siempre cuenta que yo soy tan antipático que una vez llegando a la universidad a las seis y media de la mañana, me tocó corneta para saludarme y yo le respondí con una pintada de paloma. A mí me pareció completamente lógico. Quien lo manda a ser simpático con gente que todavía se anda divorciando de Morfeo. Yo fui de los que instauré la regla entre mis colegas que no había que darse besos matutinos ni besos de despedida en la universidad. Que mariquera. Llegamos todos con aliento de dragón disfrazado por unos chiclets Addams de hierbabuena para encima tener que besar en el cachete a una “novia de otro” a la que se ve todos los días.

Cuando por fin entendimos que la Católica era como un colegio sin timbre, la regla caló y hasta el sol de hoy son contadas las veces que nos tenemos que saludar con beso. Un “epa a todos” es suficiente. A fin de cuentas, esa gente es más hermana mía que mis propios hermanos. Y eso que mis hermanos están graduados en la Universidad de lo Arisco. Sólo nos abrazamos en momentos estrictamente necesarios como la medianoche del 31 de diciembre. Y allí solamente por aquello del que dirán.

No se trata de menospreciar el cariño ajeno. A ese siempre se le saluda de besos o abrazos. O en mi caso de semi-abrazo. Me di cuenta el otro día que yo soy tan chiquito con respecto a mis amigos que quepo debajo del sobaco de estos. Por alguna razón siempre termino parado de lado debajo de sus brazos forzado a hacer una palmada involuntaria en la barriga. Con las mujeres es su beso de siempre pero también he descubierto que tiene variaciones espontáneas.

Si es bella, conquistable o espléndidamente pana, el grado de cariño se mide en la posada de la mano en el hombro al momento de dar el beso en el cachete. En cambio, si es la Emperatríz de la Antipatía, no la saludas porque es muy cómico ver el ritual corporal de ellas. Sin tocarte ni por error, sacan el fundillo al momento de arquear la cabeza cual tortuga para lograr un contacto ínfimo entre cachete y cachete.  Estos últimos saludos son los que empiezan con “¿qué más?” y terminan abruptamente con otro "¿qué más?"  porque no se tiene más nada que decir.

Me doy cuenta de todos estos códigos de saludos por una sencilla razón. Creo que alguien en el pasado me hizo miserable la experiencia del saludo. Gente que sin saberlo, tradujo el contacto de mano o cachete en lo que representa toda la grima que me produce cuando una secretaria me llama “mi reino”. De repente es esa gente que te abraza y no te suelta. Que se quedan ahí como estáticos en un abrazo de cariñositos y uno no quiere pecar de antipático pero suéltame ya. Quizás, es esa gente que insiste en pegar la boca al cachete dejándote sendo lamido de perro. Amiga/o la boca en el cachete solo sirve para la foto número 137 de la noche cuando todo el mundo está rascado y nos da la pea romántica. Eso es como el cariño canino entre panas. Para el momento de la foto y nada maás.

Odio cuando estoy fumando solo en una esquina porque efectivamente  fumar pasó de moda y se me acerca el fenotipo “In Your Face”. Los “In Your Face” es la gente que se acerca a saludarte pero no hacen el pasito necesario hacia atrás entre cuerpo y cuerpo como hace la gente decente para dar inicio a la conversación posterior. Esta gente se queda pegada en tu burbuja espacial,  te ven directo a los ojos y no parpadean. Nunca. Algo que lógicamente te hace terriblemente consciente de la punta de tu propia nariz.

Para mi es un completo desastre porque es el único momento en ese bautizo (siempre es un bautizo) donde pude escaparme a un matorral a echarme mi cacho y ahora me tengo que preocupar con cosas como la dirección de la brisa para sacar el humo de los pulmones sin tener que impregnar a los “In Your Face” con la sensación de estar en la sección de fumadores del aeropuerto de Atlanta.

Hay una señora en Caracas que no deja que la beses pero ni por error. Uno se acerca y ella adopta una técnica en la que te agarra ambos brazos, te dice “hola miamooooor” mientras lanza al aire un beso ficticio. Como estás apresado por la agarrada de brazos no puedes acercarte pero ella te hace creer que tú en efecto la besaste. No me había dado cuenta de esto hasta que otra persona lo mencionó. El problema con estas señoras de besos ficticios es que nos hacen creer a los demás que no le caemos bien. Caso que se resolvió cuando entendimos (porque nos lo chismearon) que esta señora en particular hace eso porque no quiere que le echen a perder el maquillaje. Aplausos. Es la snob más inteligente que conozco.

Pero después está el otro extremo. Los que no saludan pero ni por error. Me ha pasado con cuatro personas y a siete les pasa conmigo (siete confesos porque me lo han dicho en una pea y para mi esa es la verdad absoluta). Gente que se conoce de toda la vida, o que se deberían de conocer porque son primos de la amiga del amigo del novio de la tía (asi somos en esta zoociedad) que te pasan por al lado y ni se inmutan. Hay un gentío que se enrolla por esto pero yo encontré la solución. La gente “a mi ella no me saluda” es un fenotipo que deberían tener un grupo en Facebook. Pero la solución es fácil. Esas siete personas a las que yo no “saludo pero ni por error” se me acercaron a decírmelo.

Esa gente me dijo en mi cara que yo era antipatiquísimo y que si yo les caía mal. He descubierto que esa es la mejor manera de hacer amigos en esta ciudad. A cuatro de ellos les dije que no los saludaba porque no sabía si ellos sabían quienes era yo y hoy en día somos panísimas. A dos de ellos le eché la culpa a un astigmatismo que no he corregido (eso le pasa a la gente por hacer matrimonios a base de velas y bombillos ahorradores de electricidad donde nadie se puede ver) y a la última le tuve que recordar que su avatar en Twitter era una de las Power Puff Girls por lo que se merecía el ostracismo nacional.

Pero los peores en el saludo siempre serán aquellos que “me saluda sólo si está X conmigo”. Contra esos, no hay beso ni abrazo que valga. Simplemente lo que provoca es hacerles un manzanita quit tridimensional y comenzar de nuevo. Ese tipo de gente siempre se merece una repetición del “mucho gusto” de hace catorce años a ver si el saludo a futuro cambia para uno más personal.-

p.d. Comentario de una señora en una fiesta el viernes:
“No lo saludes tanto porque seguro lo escribe en su bloc [sic].”
Me encanta la gente que se quedó pegada en la Semana Nacional del Sifrinismo.-

1 comment:

Ora said...

Buenísimo. Me dejaste pensando en cómo carrizo me has saludado en las dos ocasiones en las que te he visto, para saber si me consideras: "bella, conquistable o espléndidamente pana" o ninguna de las anteriores ¡jajajajaja! Antipático no, quizás diplomático, pero no lo note. Besos Toto.

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