Sunday, August 8, 2010

Have you met Ted (versión Caracas)

Estoy en mi segunda semana de adicción a “How I Met Your Mother” y cada día que paso gano más adeptos en mi afición. Todas menos mi papá que no entiende porque yo estoy viendo un show sobre mi mamá. Lo chévere de las adicciones es que cuando estás con otros junkies, cualquier excusa sirve para inventar juegos. El domingo bajando de un almuerzo en Galipán, nos fuimos a tomar un nightcap en nuestro Maclarens, el pub de siempre. No es un Maclarens per se porque aquí te cantan “Jonathan tírate un paso” pero bueno uno se adapta a los criollismos.

El problema de salir de noche en Caracas a sitios públicos es que la expectativa siempre es más generosa que la realidad. Uno jura que se va a conseguir a su gente de siempre en una nota tipo “Cheers”, donde todo el mundo se sabe tu nombre. Eso, como sabemos, no es así. A estas alturas, da lo mismo invitar a un poco de gente a tu casa, meterlos a todos en el baño de visitas y jugar a discotequear. Por lo menos ahí no eres un mero “pana pásame el cenciero ahí vaya brother men”.

Como todo domingo, la expectativa en el Maclarens caraqueño fue nula. Enjambres de infantes en vacaciones con cédulas falsas disfrazados de gente de cuarenta y cinco. Jamás entenderé porque a la gente que empieza la universidad le da por jugar a vestirse de divorciado cuando un blue jean y una camisa blanca te saca del barro a cualquier edad. Y esto lo dice un hombre de treinta que se sentó en la barra con su calva muy lavada y su camisa verde apio sacado del closet del Che Guevara.

La actitud es una cosa dificilísima de lograr cuando uno se siente viejo o que no pega. El defecto del Maclarens caraqueño es que tiene la antipática habilidad de recordarte que tú ya no estás de moda. Eso no quiere decir que uno no se pueda gozar su noche. Con mis amigos viendo el trago como si éste les fuese a dar las respuestas y mis amigas en blue jeans y flats quejándose que una Hannah Montana tenía puesto el mismo vestido que se iban a poner ellas para el próximo matrimonio, les propuse jugar un juego malévolo.

La idea me vino porque estaba sentado al lado de un adolescente con pelo de casco de rugby quien a viva voz y para deleite de sus amigos idiotas dijo: “mi papá es un imbécil que se fue de viaje y me dejó este poco de real. Vamos a tomar mojitos!”. Amigo, primero yo tengo la edad para ser tu papá y si él te oyera te daría este consejo: Si vas a ser un imberbe por el resto de tu vida por lo menos toma champaña. Por eso, se me ocurrió la idea del juego. Esos juegos gafos que al día siguiente te despiertas y piensas “que idiota soy”. Mi propuesta fue jugar: “Haaaaave you met Ted?”

“Have you met Ted?” es una frase de la serie en donde un personaje le toca el hombro a una mujer en el bar y le presenta sin más preámbulos a Ted el amigo. Mi tesis era ver si las nuevas generaciones que pasaban por nuestra sección en la barra se quedarían para averiguar que tal es Ted o si –como me lo sospechaba- pasarían de largo a chismearles a los demás que por ahí no se podía pasar por culpa de unos “guevetes ancianos”. El juego comenzó y cayeron los primeros pescados. Rápidamente arrojaron el resultado que “Haaaave you met Ted?” no sirve en esta ciudad.

Nadie quiso quedarse a “conocer a Ted”. Nadie. De veintisiete conejillos de Indias solamente respondieron (con beso o mano, dependiendo de si era para Ted o para nuestra Tedd-a) a los que se les abordaba con “Hooooola! ¿Cómo has estado?” o “¡Caro que bueno verte!” Ahí sí se quedaban un buen rato con cara de “¿Quién carrizos es esta gente?” La idea concreta de conocer a alguien en un bar, sencillamente no dio los resultados gringos esperados.

Hubo una que se perfilaba como la candidata idónea de “Have you met Ted?”, pues llegó segura, sonrió y se inclinó para que Ted la oyera. Pero cuando confesó que leía el tea party, los jueces optaron por su eliminación, debido a que ese es otro juego: "Have you met Toto cuando le hablan de su blog?" Lástima. Eso sí, hay que reportar que existe gente samaritana. Jegny le suspiró al oído a tres que si le podían conseguir un tampax. Naturalmente, todas huyeron. Salvo una que regresó tiempo después con una servilleta escondiendo el tan preciado premio. ¡Ganadora en Maclarens por su responsabilidad social!

Se goza. Barato pero se goza. Lástima que no haya gente anónima que se quiera quedar a oír el resto del cuento.-

1 comment:

RJR said...

Conozco la tecnica, y confieso que funciono a veces y otras no...pero me di cuenta que el de la mejor tecnica es la de Mat LeBlanc (Joey)...."...How Uuuuu doinnn". El definitivamente no necesitaba al tal "ted" a su lado. jajaj. mis mas grandes respetos a el.

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