Wednesday, August 4, 2010

Morir sin tachaduras

Hay cosas que uno no aprende hasta que tiene que pasar por ellas. Ayer, murió mi abuela. Una señora intachable que debe estar feliz que en el Cielo no haya mosquitos. Ella siempre detestó los mosquitos. Aunque estamos todos tristes, es con alegría que podemos decir que murió en su casa, rodeada de todos los que la quisimos, en vez de una clínica a la que sabemos hubiese odiado volver.

Con ella, se cierra una etapa generacional de mi familia que abre otra con el nacimiento de mi sobrina a finales de año. Todo un cojincito de crochet bordado con la canción: “To everything, turn! Turn! Turn! There is a season”. Morirse no es complicado, sencillamente te apagas y te vas. Para donde, no sabemos pues nadie se ha devuelto a halarnos un pie. Lo que es complicado es notificarles a las autoridades de esta ciudad que efectivamente te moriste. Consejo para todos los de esta ciudad que vamos a la sucursal del Cielo: si hemos de morir, escojamos morir sin tachaduras y enmendaduras.

Una regla no escrita establece que mientras las mujeres se encargan de dirigir los rezos y todos los arreglos de las flores y las llamadas, los hombres somos los que nos encargamos de hacer el papeleo del entierro. El luto se deja para el momento del entierro pero antes, el luto se traduce en casco de motorizado y mentalidad de funcionario. Como mi abuela vivía en el Municipio Libertador, yo me tuve que encargar de buscar el certificado de defunción. Las instrucciones que me dieron fueron irme al Cementerio General del Sur al oncológico sanitario. Instrucciones sencillas que en el trayecto del taxi se tradujeron a: “ve a buscar un permiso de sanidad”.

El primer indicio de que esto iba a ser un día largo fue la señora que me atendió. Ese tipo de señoras estilo “ya va mi rey que estoy foliando unas hojas”. ‘Ta bien. Cuando por fin le entregué la nota médica de defunción, la miró y me dijo “ay papá pero esta señora no se ha muerto. Aquí dice ‘fallece’ y no ‘falleció’ ”. Violencia mental. No hay nada peor que le digan a una persona que su familiar no ha muerto por un tecnicismo léxico. Fallece es morirse. No hay manera de adornarlo con tildes ni conjugaciones. A regañadientes que eso no era así, me entregó un formulario que había que rellenar y estar firmado y sellado por el médico. Uno novato en estas cosas, yo pensaba que el certificado de defunción era lo que me había entregado el médico en primera instancia por lo que volví a insistir con el certificado de sanidad.

El certificado de sanidad es necesario cuando van a trasladar al cadáver a otra ciudad o localidad. Esto era lo que no me sabían explicar. Cosa que lo logró un motorizado que estaba detrás de mi en la cola, quien se sentó conmigo a decirme todo lo que yo tenía que hacer. No necesitaba el permiso sino solamente el formulario que me dieron. Me da risa que en este país, el que más sabe es alguien de la cola y no la autoridad. Todo muy bueno, hasta que el motorizado me mencionó que su familia tenía una funeraria en El Paraíso y que me ofrecía un descuento para hacer todo con él. Siempre pasa. Hay un capitalista con casco en cada esquina.

Por supuesto, me faltaba la fotocopia de la fotocopia de la fotocopia de un documento para que me entregasen el formulario, por lo que me mandaron a un kiosco blanco en la esquina porque “aquí no hay fotocopiadora”. En el kiosco tampoco había. En la tienda de siete cuadras más abajo tampoco. Este sifrino en el Cementerio General del Sur buscando fotocopiadora: digno de You Tube. Misión cumplida, me devolví a casa de mi abuela donde entregué el formulario para ser rellenado por otras mentes más inteligentes. El error fue pensar que esas mentes estaban ubicadas geográficamente.

Nota: Chapellín no es una parroquia y desde 1999, el Distrito Federal se denomina Distrito Capital. Cuando fueron a buscar a mi abuela, se les entregó el formulario a los de la funeraria y acto seguido nos pararon. “Aquí dice Distrito Federal y no Distrito Capital y Chapellin no es una parroquia; la parroquia es El Recreo”. #fack. Todo el trabajo de una mañana, perdido porque alguien no se le ocurrió preguntar por la dirección exacta y el formulario no permite tachaduras ni enmendaduras.

Nadie me supo explicar en ninguna parte que pasaba si te equivocabas en el formulario. Nadie. Por lo que me vi obligado a rellenar que mi abuela se murió dos veces ayer, en dos planillas distintas. Ya enviaré el formulario erróneo para que lo enmienden pero no fue fácil. Como todo en este país, siempre le hace falta un sello, una coma, una tilde o una fotocopia. Inclusive, cuando en el segundo formulario ya corregido con "Distrito Capital" y "Parroquia El Recreo" te dicen, "ay mi reino pero le falta otro sello". ¿Cómo hacen para enterrar a la gente en este país? es una pregunta que me sigo haciendo. Ni hablar de la falta de capillas por lo que hasta para morirse te tienen que poner en cola.

Lo de los formularios entregados en ciertos sitios es un error. Más cuando te dicen a mitad de día que había uno más cerca que el oncológico en el Cementerio General del Sur. Con tanto consejo comunal cerca de nuestras casas, no entiendo porque ellos no están autorizados para lidiar con todo lo relacionado al registro civil, certificados, fe de vida, cedulación e inscritos en el REP. Es todo tan complicado que no provoca morirse nunca. Sencillamente cruzar una calle y decir “me equivoqué”. Porque esto de cruzar media ciudad para que nadie te sepa explicar que hacer en caso de equivocaciones es de locos. Todo, porque uno debe morir sin tachaduras ni enmendaduras.-

11 comments:

Ora said...

Toto lo siento mucho.

Elena Sánchez Vilela said...

toto, no lo creerás pero hoy soñé (así un sueño realista) que la mía había muerto y luego de que se me pasara la angustia me pregunté, exactamente, lo que has escrito en este post. Me sirve de advertencia.

Yo soy terrible, pero terrible para dar un sentido pésame por eso no sé qué decir excepto que también luego de este sueño pensé en que si ella "fallece", sus memorias en mi permanecen; y al final, de alguna manera, las abuelas son las memorias de las familias. Cuando se van, cada uno se da cuenta que tiene un pedazo del cuento y bueno, ellas descansan en paz porque no han pasado en vano.

Saludos Toto.

Ira Vergani said...

Creo que es la primera vez que me toca dar un pesame mediante un comment en un blog. Siento mucho lo de tu abuela Tots, como sabes estoy viviendo los ultimos años de la mia, y la cosa no es facil. Pero por algo que me dijiste sobre eso cuando lo escribi y por tu post se que la tristeza que debe llenarte en este momento por haber dicho adios, debe haber satifsaccion porque tu abuela murio rodeada de cariño, en casa y al lado de muchos te quieros.

Ojala que en este pais fuesemos tan exigentes para todo, pero eso ya es motivo de un post aparte.

Un abrazo Toto.

Sabri said...

Toto, siento mucho lo de tu abuela. No hay palabras suficientes que puedan llenar el vacío que ella deja. Dios los bendiga.

Tinker said...

Scooby so sorry for your loss... Aunque se que siempre estara presente y seguro los cuidara desde arriba. Desde alla conocera a su futura bisnieta :)
Les mandamos muchos besos a todos.

Tinker

Anonymous said...

Toto, lo siento mucho.

Ina

Doña Mar said...

Lo siento Toto. Recibe un abrazo muy fuerte...

iLi said...

TOTO SORRY!!

Coraline said...

A parte de decirte que siento tu pérdida y reiterar las palabras de todos los anteriores comentarios, creo que no hay pocos comentarios más asertivos que expresar en este momento. Sinceramente lo de la burocracia da asco y definitivamente es esa parte de la historia que muchos no sabemos a menos que nos toque vivirla.

Ánimo!

victor_marin said...

Lo siento mucho, Toto.

Estuvo muy buena la reflexion, como siempre.

Un abrazo

Daph said...

Terribly sorry Tots

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