Tuesday, August 31, 2010

No sé ser gordo

Yo no tengo idea lo que es hacer dieta. Si la dieta no incluye una buena dosis de Coca Cola y una caja completa de cinammon rolls, no estoy interesado. Una de las bondades de ser flaco en las que puedo comer lo que quiero. Hasta ahora. No sé si es porque todo el mundo a mi alrededor está en estado pero vengo notando desde hace dos meses que mi barriga no tiene nada que envidiarle a esas mujeres que posan las manos en las suyas y con una sonrisa Pepsodent dicen “sí, tengo cinco semanas”. Yo soy un hombre con cinco semanas de gordura en la barriga.

No sé que me pasó. No soy de los que come como los trogloditas. Soy de esas personas…mentira, soy la única persona que va a una arepera a las cinco de la mañana con sus amigos, pide una arepa con queso amarillo y esconde el cuartico que queda debajo de la servilleta. Mis amigos Picapiedra ya están al tanto de este mecanismo. A esa hora se engullen una con chorizo, tocineta y salsa curry en tres nanosegundos y luego se rifan “las Sobras Toto”, mi pedacito de arepa conspicuamente escondida para que nadie se de cuenta que yo lo que quiero es un Toddy y acostarme a dormir.

Eso ha cambiado. Ahora lo único que pienso es en comida. Todo el día. Los estados de cuenta de mis tarjetas de crédito han dejado de decir “Aquí se tomó bastante whisky” por “Este niñito se la pasa comiendo hamburguesas”. Me he tomado a pecho la ruta de la hamburguesa, buscando el perfecto manjar en la ciudad. Pero también me he tomado en serio el buscar el mejor lomito, el mejor tartare de atún y no me hablen de Apple crumble porque Outback no abre a las dos de la mañana cuando me da el antojo. Heavy.

Nunca he sido un hombre sexy pero antes por la flacura tenía una barriga plana con la que echármelas frente al espejo. Ahora soy de los que apoyan el trago encima de la barriga, que se ve la sombra y se asusta y que se soba la lipa como si tuviese una almohada de plumas debajo de la camisa. No sé ser gordo. Y que me disculpen los gordos por esa aseveración pues sigo siendo flaco en todo el resto del cuerpo y eso es una patada a la gordura asumida. Pero el sólo pensar que tengo que canjear mis Coca Colas por unas dietéticas es suficiente como para renunciar a mi flacura y decir: “bring it bitch” que todavía me queda espacio para el postre. O eso, o ponerme a hacer abdominales. Pronto.-

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