Monday, August 2, 2010

Pausa a las Conversaciones Nefastas

Me estoy volviendo adicto a la serie “How I Met Your Mother” pero he encontrado una cosa que me preocupa: quiero más a los personajes que a mis propios amigos. Esto es alarmante y podría dar cabida a que por fin me digne a visitar el psicólogo nuevamente. Sobre todo porque ya pasó una vez. Así como Josefa se vistió de negro cuando se murió Celia Cruz, yo estuve de luto absoluto cuando “Friends” decidió que ya estaba buena la cosa. ¡Ninguna de mis amigas se parece a Jennifer Aniston!

Esta vez – considerando que voy solamente por la primera temporada – me descubrí el problema a tiempo. ¿Qué tiene Barney y Marshall y Robin y Lilly y Ted que no tengan It’s Good to Be y Pandora y Jegny Carolina y Nina y Rollito? Me percaté del problema por casualidad en una conversación que tuvimos en el Putibar de Pandora. En “How I Met Your Mother” no hablan de Chávez.

Esta epifanía me vino mientras anotaba el flujo conversatorio de esa noche particular. En el aire estaba un chisme candente sobre alguien que dejó a otro alguien por la mejor amiga. Típico cuento que pasa en todos los círculos de amigos y que da pie para que los demás nos convirtamos en moralistas de la Inquisición zoocial. Yo quería calcular quien y en qué momento iba a sacar a relucir el chisme al tapete por lo cual dejé que la conversación fluyera para ver como se hilaba la misma hasta que explotase el arte de la chismografía barata.

Mis anotaciones fueron las siguientes: 1) el costo de los vinos espumantes que nos estábamos tomando (50 Bs.F buena opción); 2) la rasca del sábado; 3) el lisiado que se fracturó la mano inexplicablemente cambiando un caucho después de salir de la rasca del sábado; 4) corrección fue “una esguince”; 5) de cómo otro casi se fractura un pie cuando estaba corriendo y un carro se le abalanzó encima y éste se las dio de Karate Kid cayéndole a patadas a la placa; 6) los derechos del peatón; 7) el 26 de septiembre; 8) el Señor Presidente; 9) los seguidores del Señor Presidente; 10) la religión y el gobierno; 11) Ruddy Rodrígez (¿!?!); 12) Que bolas que Toto le tumbó una novia a It’s Good To Be cuando estudiaban Derecho; 13) “No sabeeeen lo que me contaron”.

Trece. ¡Trece conversaciones para llegar al bendito tema sobre la fulana promiscua roba novio en una noche relajada y aún así el Señor Presidente le gana en prioridad de conversación! Esto no significa que somos así de básicos y estamos pendientes del chisme. Mentira, sí somos así de básicos. Porque de no habernos ido por la conexión entre la religión y el gobierno para llegar a Ruddy Rodríguez (de nuevo: ?!?!?), seguramente alguien hubiese echado algún cuento sobre el secuestro de Fulanito. Y todos sabemos que la rama conversacional de los secuestros es inagotable.

lLa sola mención de un robo trae el flujo del 1) secuestro de alguien que luego va al 2) secuestro de otro alguien; 3) cuento bizarro sobre el asalto de un cine; 4) cuento más bizarro sobre una que reconoció la voz de su secuestrador en un bar; 5) inseguridad general; 6) robo de celulares; 7) Sr. Presidente;  8) Elecciones 26 de septiembre; y 9) Ruddy Rodríguez (!?!?!). El mejor chisme del año porque esa niña estaba a punto de casarse y ahora están devolviendo los regalos de matrimonio por culpa de la mejor amiga y nadie puede relajarse un jueves cualquiera a terminar de contar como fue que se descubrió la traición entre la versión caraqueña de Paris y Nicole.

Yo hablo de política como hablo de los Oscar. Siento que los dos van mano en mano para entender gustos, minorías, la popularidad y las elecciones. No me tiembla el pulso al momento de dar mis opiniones sobre cómo debería manejarse este país y quien debería hacerlo. Pero encuentro que a veces, sólo a veces, quizás una sola noche a la semana no quisiera inundar mis conversaciones con el Señor Presidente y la inseguridad del país. Quiero, en cambio, hablar con mis amigos sobre cosas triviales, sobre quien queremos ser cuando seamos famosos. Sobre deportes, sobre series de televisión o -¿por qué no?- sobre Ruddy Rodríguez. .

Eso no es así. Me está pasando cada vez más que me desayuno con noticias sobre comida podrida, almuerzo con padres que hablan sobre familias destrozadas por el exilio, meriendo con el secuestro de alguien y bebo con la cadena presidencial del día. Tengo más cosas en común con gente por nuestras opiniones políticas que por la última película que fuimos a ver en el cine. Si bien pregono que la gente que se declara apolítica debería ser fusilada de una, me pregunto ¿En qué momento nos volvimos hiperpolíticos?

Para no morir en el desespero y tener que escudarme detrás de una televisión para gozarme las vidas normales de personajes ficticios que sólo buscan amor y buenos momentos, me he copiado de una técnica que usan dos de ellos. Lilly y Marshall son novios en la primera temporada y cada vez que su pelea se eleva a proporciones volcánicas, cualquiera de ellos puede un derecho a la  “pausa”.

En pausa, nadie puede hacer referencia a los motivos de la pelea. Sólo cuando alguien decide darle de alta a la pausa, es que se puede continuar. Así como cada vez nos estamos viendo en la necesidad de pedirle a la gente que guarde sus Blackberry en los almuerzos para tener una conversación tridimensional, yo me veo en la necesidad de decretar la pausa al Señor Presidente y a la inseguridad en conversas con mis amigos. Aunque sea por unos momentos.

No lo hago porque no quiero hablar de ello. El problema es que estamos hablando demasiado sin resultados coherentes. Y hay que hacer descompresión de vez en cuando. Hablar de música, de cine, de novias, de trabajos chéveres, de bebés e inclusive -¿por qué no?- de un buen chisme.

Con ello, no se está obviando el problema. Porque la verdad, lo tenemos todos en el fondo de la cabeza..Desde mi secuestro en febrero no hay noche que no me venga un flashback de aquellos terribles momentos. Pero hay que acabar con las historias de fantasmas y sin dejar de ocuparnos de la política, preocuparnos por gozar aunque sea por pocos momentos. No vaya a ser que llegue un día en el que no tengamos más nada que ofrecer a los ladrones, el Señor Presidente siga pregonando, la del chisme se esté divorciando y pidiéndole cacao a la ex mejor amiga y nosotros… pues nosotros ya estemos viejos.-

8 comments:

marialerondon said...

Awww q lindo para con tus amigos!
Por cierto: la serie se torna mucho mejor después de la primera season! No en vano la recomiendan como la nueva Friends.

Ira Vergani said...

I support muting!

Andrea said...

Yo la he visto tipo maratón, una temporada por fin de semana y es lo máximo! Te da esperanzas... Es por eso q los queremos más q a los cercanos, lamentablemente ya aquí todo nos sabe a Desesperanza

Tropical Blonde said...

Esto no vale!!!
me quede esperando que me dieras los juicy details de la novia que se quedo como la guayabera y la mejor amiga que le soplo el bistec!
love you dear
miss you tons

Hosted by: nessita said...

Genial este blog, no sé cómo no había llegado a él antes.

Elena Sánchez Vilela said...

Excelente este post. La sobre saturación del tema (o los 2 temas básicos: El Señor Presidente y el Señor Hampón) me han llevado a un estado mental alarmante: la comparación. cuando veo películas o videos suelo decir o añorar "si acá pasara esto... Si esto fuera así como ahí..." en vez de disfrutar completamente de lo que alguien quiere mostrarme.

Si ya con uno mismo es difícil evadir el temita. Es una tarea titánica reunirse con los amigos cercanos y cerrarle la puerta a esos dos señores (porque siempre, así sea a lo gentil o a lo violento, se cuelan en las conversaciones).

En este país no se empieza una conversación hablando del tiempo sino hablando o del señor presidente o del señor hampón y ese protagonismo opaca al señor Chisme y a Rudy Rodriguez (?!?).

En fin, saludos Totín.

Anonymous said...

APOYADA LA MOCION!

Anonymous said...

Toto: de verdad: hiperpoliticos sin resultado inmediato, aparte de nuestra propia paranoia y lo que es peor: aburri-ción!! (mezcla entre aburrimiento y aberración!)

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