Thursday, August 26, 2010

Por las Noches de Burbujas

Me regalaron de cumpleaños el libro de las historias recopiladas por la cubana Yoani Sánchez en su blog “Generación Y” y estoy gratamente sorprendido. Por un lado, me ha enseñado como se puede escribir un libro de anécdotas hiladas por un tema común como lo es su vida en Cuba. Por otro, porque a medida que paso las hojas, hay cuentos que tienen ciertos matices de lo que estamos viviendo aquí en Venezuela. Uno en particular que me ha llamado la atención, es el del aislamiento.

Sánchez cuenta en un post que ya casi no ve a sus amigos de siempre. Sea porque salir a la calle se les hace imposible, no hay mucho que hacer, todo está muy caro o las presiones políticas y sociales dejan muy poco para el entretenimiento y el acercamiento entre amigos. Me habían gustado sus otros cuentos pero en éste me detuve porque la verdad, yo estoy un poco así.

Me he dedicado a leer mi blog de pies a cabezas en el proceso de seleccionar historias divertidas para publicarlas en el libro que estoy “escribiendo”. Mi vida ha dado un montón de vueltas desde aquel 3 de junio de 2008 cuando comencé a colgar mis letras en público y aún cuando no estoy particularmente orgulloso de todos mis escritos, siento que yo gozaba más –en cuanto a salir se refiere- en épocas pasadas que ahora.

Quizás era más irresponsable o más inmaduro (¿o más feliz?) pero podía escribir sobre tertulias nocturnas sin problema alguno. Ahora, me cuesta. Primero porque cuando pasan noches de burbujas, me vuelvo egoísta y las conservo solo para mí. Segundo, porque cada vez más, son menos las noches de burbujas a las que asisto o que me provoca asistir. Noches de "gocé". Me estresa enormemente salir de mi casa, manejar, caminar por mi cuadra, prefiriendo recibir gente. Aún cuando todo esto se me olvide al momento de efectivamente salir y gozarme la noche, porque igual me derrapo. Pero al día siguiente vuelvo a residir en el mismo santuario enjaulado. Una bendición maldecida por una imaginación que me estresa.

Eso no era así antes. Me he sumergido completamente al trabajo sin darme un minuto para mí mismo. No recuerdo la última vez que me senté a ver una buena película en TCM. Años sin comprar ropa. Salir a un parque. Llevar mi cámara para fotografiar las felicidades de otros. No porque no pueda, sino porque nada de eso me provoca. Estoy aislado en un iglú sin sentirme deprimido, ni triste, ni solo. A fin de cuentas, me sigo riendo. Sólo que no sé cuando estallará la bomba nuclear que llevo en el pecho y concluir que enjaulado tampoco se vive. Que pensar en mi secuestro cada vez que paso por la misma esquina no me hace bien. Que tienen que regresar las noches de burbujas, en las que salir era para gozar y no para devolverse a su casa, cagado.-

3 comments:

Manuela Zárate said...

Te había escrito una vaina larguísima y se borró!!!!! Ggrrr...mejor así. Ni modo....

Ahorita estás con tus proyectos y también es cuestión de prioridades.


Ya saldrás, pero el país no está fácil, nada, nada fácil.

Besosos.

Sabri said...

Excelente post, as usual!!

Como te sientes tu, nos sentimos todos. Adolescentes, Adultos Contemporáneos, Señores mayores...da miedo hasta ir a comprar el pan a la panaderia...

Ana Zubillaga said...

Terminar de escribir, y cuando seas una celebridad sales de noches de burbujas... con los escoltas!
Así estamos todos! Y pensar que tu aún pasas por Cotiza a la 12 AM y te regresas en Taxi desde el CSI a tu casa a las 2 AM.... Se requieren de muchas burbujas para hacer esas cosas!

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