Monday, September 20, 2010

La Apuesta por Niní Gutiérrez

Niní Gutiérrez es venezolana. Todos los días se monta en su carro y maneja hacia el instituto de diseño donde estudia. Le va bien, no es la mejor de su clase, pero siempre entrega sus trabajos a tiempo. La gente que la conoce dice que es una chama chévere, simpática. No se mete con nadie y nadie se mete con ella. Le gusta comer helado, aunque odia cuando se le sube el frío a la cabeza. Muy de vez en cuando, sale a bailar. Si fuera por ella, bailaría salsa, aunque el merengue también le encanta. Eso sí, a Niní Gutiérrez no le gusta mucho dejarse llevar, algo que le ha costado varias oportunidades de baile.

El Rojo es mi pana burda desde que tengo uso de razón. Escandaloso como su pelo color cobrizo, es un vivaracho que le encanta invitar a Raymundo y a todo el mundo a las fiestas que se lanza anualmente para celebrar su cumpleaños. Terco como él solo, no se queda quieto hasta que no logra lo que quiere, siendo intenso hasta para conversar. Si te agarra en una esquina, se queda hablando contigo por horas y horas. Sobre filosofía o sobre idas a la playa, no importa. El Rojo opina hasta sobre el color de las medias que deberían usar las monjas.

Desde hace un par de semanas para acá, el Rojo ha estado detrás de Niní Gutiérrez. Nadie entiende la razón, pues más diferentes en personalidad no pueden ser. El Rojo dice que eso es precisamente lo que le atrae. Las cosas no andan bien con Escarlet –su novia desde hace un pocotón de años – y anda buscando, por los momentos, a una chama más tranquila, que lo comprenda y que lo escuche. ¡Como si el Rojo necesitara a otra persona más que lo oyera en esta vida!

Haciéndose el sordo ante todos nuestros consejos – “esa chama no te conviene, es muy galla pa’ ti” – el Rojo se ha tomado en serio conquistar a Niní. La llama todos los días para saludarla, le envía rosas a la oficina y no sabe si le gusta el helado de café, pero le lleva suficientes potes a su casa como para que ella no tenga que salir más nunca a comprarle al heladero de la esquina. Niní –cuenta una amiga de su instituto – no sabe por qué el Rojo se anda fijando en ella. Aunque le gusta un poco, dado que él ha sido el primer hombre en su vida que le regala rosas, le choca que se la pase hablando de si mismo todo el tiempo. “Además” – le dice Niní a su amiga – “él está empatado y yo con él pero ni pa’ la esquina”.

Le echo este cuento al Rojo –luego de oírlo de boca de la amiga de Niní - pero él no me para. Me dice que lo mismo le dije de Escarlet al principio – “y mira cuanto he durado con ella” -. La verdad es que tiene razón. El Rojo podrá ser intenso, pero le sabe montar una buena labia a las mujeres. ¡Se vende bien el compadre! Aún así, lo aconsejo. Le digo que sí va en serio, caerle a alguien como a Niní Gutiérrez requiere de tiempo y paciencia. A la gente penosa como ella hay que sentarse a oírlas, así no digan mucho. “Las flores y los helados son de pinga, pana” – le comento al Rojo – “pero la mejor manera de caerle a Niní, es regalándole una hora de tu silencio. Sólo para ver qué dice. Sólo para ver qué piensa.”

El Rojo echa su cabeza para atrás y suelta una carcajada. “¿Qué mariquera es esa?” – me dice entre risas – “¿Callarme yo? ¡Sí como nié! Por eso es que tú estás solo, compadre. Soltero hasta la medula por guevonadas como esa. ¿Me vas a venir a decir tú a mí sobre cómo conquistar a una jeva, cuando tú llevas años sin poder entrarle a nadie? ¡Dame siete días pana! ¡Dame siete días no más y ya verás como la Niní es mía!”

Le doy una palmada en el hombro al Rojo y me río por haber sido tan jeva. “Jejeje callarte tú, la verdad es que me pasé de bolsa” – le digo – “¡cáele como quieras!" - Pienso unos instantes y le digo - ¿Sabes qué? Te lo pongo interesante: te acepto el reto, a ver si puedes hacerla tuya en siete días. Con pura labia y regalitos como lo has hecho siempre. Nada más pa’ ver si por casualidad alguien te da la redoblona que te mereces, por andar hablando más de la cuenta, creyendo que son pendejas. Me va a dar mucha risa si te quedas sin Niní y sin Escarlet, cuando ésta se entere que le andas cayendo a otra y que por no haberte quedado callado te vas con menos de lo que tenías.-”

Aprieto mi mano derecha con la del Rojo, sellando la apuesta de siete días, prometiendo una botella de whisky, comprada por aquel que pierda. Estoy confiado de que el Rojo va con todo y que no la tengo fácil, aunque estoy muy seguro de mi apuesta. Cruzando los dedos que Niní Gutiérrez se entere de este pacto, sonría y decida que mi amigo el Rojo pierda.-

9 comments:

marialerondon said...

Hola Toto, yo tambien quisiese que Nini le dijera que no a Rojo, pero aun cuando eso suceda, Escarlet es demasiado patetica! mira que seguir con ese tipo todos estos anios...
Como siempre, muy genial!

Saludos

Manuela Zárate said...

Me gustó muchísimo este post! Me encanta cuando escribes así, la verdad. Ingenioso.

Los hombres como Rojo jamás van a escuchar. Jamás. Son gente que acumula demasiado y lo tapa con odio, lastimando a los demás, sobre todo a la "pareja" y por otro lado hay mujeres con con tan baja autostima, tan baja...tan baja...que se tragan dos palabras y perdonan lo que sea, tan adentro les ha calado el cuento de que jamás se van a conseguir algo mejor.

Ojalá vuelvan a creer en los príncipes azules. Ahora, dónde coño está Azul en todo esto? Será que existió?

Vida said...

Touché Monsieur Totó

Sabri said...

Esperemos que Niní no se deje convencer. Excelente y preciso como siempre!! Saludos Tot´s

Tropical Blonde said...

te recomiendo que para ganar esa apuesta le mandes un email a Nini con el link para este post jejejejejejeje
excelente por cierto
ah y mandale saludos a la correctora!

Ira Vergani said...

Ayyy Tots....hay que hacer que Nini se entere!

victor_marin said...

genial, mi pana. genial!

un abrazo

Nina said...

Aaaaamen bro, que ganemos tu apuesta.

Nina said...

Aaaaamen bro, que ganemos tu apuesta.

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