Monday, September 13, 2010

Queen Zubi y el Desubicado Toto: a por la búsqueda del depósito legal de su libro

Este mes he estado trabajando en el libro y la verdad, estoy bastante emocionado. Ya tengo las historias seleccionadas y junto con mi correctora he ido corrigiendo los horrores gramaticales que he cometido en la publicación de mis escritos en el tea party a lo largo de estos dos años. Lo chévere es que mi correctora tiene el mismo sentido del humor que yo le tengo a mis escritos, y nos hemos reído un montón leyendo cuentos que había olvidado. Esa es la parte sabrosa de escribir el libro porque es como crear un repertorio de antologías, amasando –sin orden cronológico alguno – historias divertidas que ya he contado o que estoy por contar.

Cada escrito que le enseño me lleva a explicarle las razones por las cuales lo escribí, que dejé por fuera y –pícaramente- contarle los verdaderos personajes detrás del cuento. Me regaña porque tengo párrafos cortos que son innecesarios y que cuadran perfectamente con el espacio del párrafo anterior. Con esto me he tenido que defender y explicarle que el espaciado inusual es culpa del diseño de mi blog. Un párrafo normal se ve excelente en Word, en Blogger parece el Manifiesto Comunista y me veo obligado a “romperlo” por la mitad.

La otra cara de la moneda es la relación con mi colaboradora: la temible Queen Zubi. No es mi editora propiamente sino más bien mi patrona. Ella es la que me vino con la idea, la que me sentó a decirme que era un bobo por no haber escrito esto antes y la que se ha encargado de apurarme de tal manera, que si fuera por ella el libro hubiese salido –en espiral- en el mes julio. Lo que pasa es que está en estado y ya es suficiente tirria la que le tiene a la palabra “matrona”. Entre matrona y patrona sólo hay una diferencia de letras, así que la he dejado con el muy eloucente título de “la ladilla de la Queen Zubi”.

Me encanta que sea un fastidio porque sin ella presionando en persona – “¿Cuándo vas a terminar de escribirlo?” – y cien veces más por el teléfono, todos mis deseos de capitalizar en estas Navidades estarían supeditados a la Navidad del 2014. La verdad es que hemos gozado. Empezó con el puje de ir a sacar el número del depósito legal del libro la semana pasada. Mi deseo era terminar el libro para ver qué titulo le ponía, dado que “Conversaciones Oídas en la Fiesta de Té del Sombrerero Loco” es demasiado rimbombante y ponerle sencillamente “El Libro de Toto Aguerrevere” es demasiado egocéntrico, inclusive para mis estándares.

Eso no le importó a la Queen. Insistió en que teníamos que ir a la Biblioteca Nacional a sacar el número cuanto antes y que el título lo pensábamos en el camino. En un momento flaco de su voluntad en la que confiesa que la timé vilmente, se dejó convencer de irnos en Metro porque yo sabía perfectamente donde quedaba la biblioteca. Me pareció lo más lógico, dado que manejar hasta allá es perder el tiempo buscando un estacionamiento. La Queen jamás le ha parado a ese tema y hoy le echa la culpa a su creciente barriga por haberme dado el beneficio del instinto maternal.

Verán, lo que yo juraba era la Biblioteca Nacional, es de hecho el Palacio de las Academias. Una vez fui allí a buscar un libro y después un montón de veces para asistir a homenajes de algún tío abuelo mío o de algunos de mis profesores cuando recibían sus sillones de numero en su academia respectiva. Cuando llegamos a la Esquina de San Francisco, le señale a la Queen Zubi que para allá íbamos a lo que me propinó mi insulto de turista equivocado. Hoy me cuenta que cuando se lo contó a It’s Good to Be, éste se limitó a decir: “Eso le pasa a él por no marchar”.

Como buena mujer, la Queen se fue a hablar con unos policías quienes le dijeron que era unas cuadras más arriba. El novato que hay en mí, prendió su cigarrito y se dispuso a echar la caminata pero me di cuenta que la Queen Zubi se me había escapado. Buscando frenéticamente a una mujer con barriga de MP3 entre el bululú de gente, comencé a oír un: “¡Totóooon! Apúrate que nos deja la guagua.” Yo camino a todas partes porque jamás he aprendido a usar los autobuses de mi ciudad. El único que usé –además del Metrobus- fue el “Altamira- Fco. De Miranda” que me daba la cola en la época del paro petrolero. No entiendo cuando es que uno paga o como se baja o donde se para o como es el merecumbé de la sentada pero la Queen Zubi – con su pelo secado y su carterita a cuestas – estaba empeñada de que ella no subía el poco de cuadras sino en buseta. “¿Zubi y cómo sabemos cuál es si los cartelones no dicen nada que esté cerca? – le preguntaba – “No importa" -me respondía - "nos montamos en el próximo y si cruza hacia otra parte comenzamos a pegar gritos para que nos dejen.”

Así fue, nos montamos en una buseta rotulada con “Mi Pequeño Angel Gabriel” en el vidrio de atrás, porque esa fue la que nos provocó. Yo, seguro de que nos íbamos a Cotiza, ella como si fuese la vecina. La voz de un hombre, echando un cuento que había adquirido una enfermedad terrible y que necesitaba dinero, se mezclaba con las voces de los otros pasajeros que a los tres segundos ya sabían que íbamos para la Biblioteca y nos daban indicaciones de cuando bajarnos. Cuando llegamos a la parada más próxima, lo único que nos faltó fue el cartelón de despedida.

La Biblioteca Nacional es una nota y los trámites del Depósito Legal son sencillitos. Llenamos nuestra planilla, y quedamos con entregarles los timbres fiscales que nos pedían cuando fuéramos a retirar el número. Esta mañana volvimos –esta vez en el carro de la Queen Zubi porque ella dice que no se come mis cuentos de turista. En mi defensa, yo no me hubiese pelado el cruce de la Avenida Panteón hacia el TSJ como sí lo hizo ella, obligándola a hacer una vuelta en U que hasta el fiscal que la quiso parar porque olímpicamente se comió la luz del semáforo, se tuvo que reir y pensar: “turista”.

Estacionamos en el cuartel San Carlos, allí en la callecita como si nada y nos fuimos caminando al Ministerio de Educación a comprar los timbres. Todo muy tranquilo, con un recordatorio del país en que vivimos por barrenderos vestidos de rojo con imágenes de la cara del Sr. Presidente y afiches de una sola tolda política guindados en los árboles. De resto, un día de gente amable haciendo sus quehaceres. Con los timbres en mano, caminamos hacia la Biblioteca donde nos dieron nuestro número de depósito legal y aquí estamos: a un paso menos de la finalización de libro. Con el certificado de nacimiento bajo el brazo, la “ladilla de la Queen Zubi” contenta porque vamos avanzando y una nota mental a futuro de que tengo que aprender a ubicarme en esta ciudad de busetas, si quiero terminar de publicar un libro.-

12 comments:

Tinker! said...

Falta menos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ojala tenga ese libro en mis manos este Diciembre :)

Suerte Scoobs!!

Ira Vergani said...

Solo por lo contenta que estoy es que no me voy a burlar de tu desubique!!!! De paso a dos cuadras de la Biblio hay un estacionamiento, es por la calle que va hacia los tribunales de menores (ya te imaginas porque lo conozco!) EL LIBROOOOO YESSSSS

Andrea said...

Quiero que sea diciembre sólo para poder comprar el libro!!!!!

Astrina said...

querido niño Jesus: ésta navidad yo quiero el libro de TOTO, y ademas quisiera que la proxima vez lo ayudes a no perderse en el centro, yo se bien lo que es eso y sabes que te fastidié bastante la primera vez que me perdí buscando, precisamente, el cuartel san carlos. Ah y la paz mundial. Y qeu Caracas se mejore.

Graaaacias! =)

Manuela Zárate said...

Ay cómo me hubiera encantado estar ahí para ladillarte! Jajajaja. Qué emoción. Qué desubicado de verdad. Shame on you. Bueno ya tenemos plan para cuando yo regrese, ir a comer cachapas enfrente al Palacio de Justicia, para que nos pase algo y titular los posts: Romanticismo Zafrisco.

No me voy a cansar de sacarte en cara la cantidad de años que tengo diciéndote que tenías que ser escritor y tú: Ayyy noooo, es que yo voy a estudiar derecho.

Pero bueeejjjj, la verdad es que lo como dice aquel verso, lo que árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado".

I Love you.

Ana Zubillaga said...

Menos mal que estamos claros en mi papel, el sábado me lo preguntaron y yo dije: arriar a Toto!
Manuela Zarate el próximo libro voy por ti!!!!!
E Ira afincate que el del diciembre que viene es el tuyo!

Ira Vergani said...
This comment has been removed by the author.
Ira Vergani said...

jajajaja ahora si que el embarazo te dio durisimo! yo no digo como Tots abogado, abogado, abogado, pero si mama, mama, mama, y ya veras que no queda tiempo de nada.

Besos!

Maiskell said...

Yo necesito a la Queen Zubi pero que ya, para arriar mis proyectos, una maravilla!
Plis tu mit yu

Luis! said...

Ya va... ¿y el título del libro?
A mí me gusta "Conversaciones Oídas en la Fiesta de Té del Sombrerero Loco, volumen 1"

victor_marin said...

excelente cronica, toto!

can't wait for your book, bro!

un abrazo

Anonymous said...

Toto queremos ese libro asapppppppp!!!! Todo lo mejor!!!! besos!!! Holly

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