Friday, October 29, 2010

Kitsch! Top Ten del Miss Venezuela


Maracaibo kitsch: Se lo culpo al gobierno. Clavarle un millón de dólares por organizar el concurso nuevamente en el Poliedro de Caracas fue suficiente para que Joaquín Riviera agarrara sus cachachá y enviara la escenografía –dos veces porque asaltaron el primer camión- hacia la tierra del Sol amado. El cambio de locación produjo que Venevisión nos condensara en cuatro horas todo –absolutamente todo- lo que significa ser maracucho. Las batolas goajiras, el artista fronterizo, los saludos en wayúu y la dama de “zoociedad” zuliana, no nos dejaron olvidar por un instante de que la cosa era en el Zulia. Lo único que les faltó fue una coreografía de Mery Cortéz evocando el encuentro del retablo de La Chinita y un paneo de la audiencia con birra en mano.  
El Miss Venezuela 1987: Estoy seguro de que no tengo que ver el Miss Venezuela 1987, pues lo vi en el 2010. Las Cómplices con el comodín de la Chiqui, Kiara disfrazada de Colgate Fresh, las misses con unos pantalones que se los robaron del clóset de Alexis Carrington en Dinastía y Lila, siempre Lila, hicieron un show que sudaba los años ochenta. Hasta Lady Gaga pegaba. Estoy plenamente de acuerdo con el ejecutivo de Venevisión que pensó que si Lady Gaga fuera venezolana, sería maracucha. Un show retro chapado a la antigua, en el cual hasta el humito que salía cuando las candidatas desfilaban en traje de baño, recordaban las minitecas Brigthen y The Lawyers. Una lástima que el presupuesto no dio para la acostumbrada escarcha, los elefantes en escena y las bombas que caen del techo. Nos tuvimos que conformar con angelitos bailarines con alas fabricadas de papel aluminio. Tal es el precio de la escasez.

Germania Pinto: Todos los años hay una miss llamada “Tus papás se pasaron”. Milka, Minorka y Joseph Alicia (Machado) son mujeres que se han paseado por la pasarela del Miss Venezuela y que nos han dejado pensando: ¿Cómo fue que dijo que se llamaba? Germania se llevó el premio este año. Un nombre fuerte que me hizo recordarla en cada segmento del concurso y vitorear por ella como lo hice cuando me dijeron que tenía que votar por el indígena Bartolomé Pérez en las elecciones parlamentarias. Como el Barto, me decepcioné que Germania no entrara al cuadro de semifinalistas. En un año donde todas las misses fueron exactas, Germania fue la prueba de que detrás de todo el maquillaje, hay una muchachita con un nombre 100% “venezolano”.


Los Ángeles de Valmy: No tengo idea de quien ganó el Miss Venezuela. Sé que es una catira pelo pintado que no se cayó ni una vez y que poncharon ahí un par de veces mientras nuestra Marelisa le ponía la corona. Boris, Maite, Viviana y la Chiqui le opacaron por completo el show a esta pobre. Se cambiaron de vestido más veces que Chávez dice la palabra “expropiación”. Agradecieron cada vez que podían a todos los “ángeles” que hicieron posible sus looks: maquilladores, vestuaristas, hijos, orfebres y hasta la señora Maigualida que les hizo el café mientras esperaban tras bambalinas. Probaron que el derriére de la Chiqui merecía una corona propia, que Viviana necesitaba otroooo aplauso más por haber sido mamá, que Maite sabía que todos los demás sabían que ella podía animar ese concurso sola y que Boris no perdía una oportunidad para posar como los ángeles de Valmy. La hoguera de las vanidades fue el verdadero ganador de este Miss Venezuela y no una pobre chama que todavía debe estar preguntándose si fue verdad que ganó.


El debut materno de Viviana Gibelli: Fueron tantas las veces que mencionaron el alumbramiento reciente de la señora Gibelli, que en el último vestido “salpicado en decenas de papelitos de chicle doblados en la técnica de cascadas de Origami” me pregunté si no sería que tenía a los chamos durmiendo en chinchorro debajo de la falda. La noche fue de ella, aunque la quisieron opacar durante toda la transmisión con el cuentico de que había casi que dado a luz en el camerino. Se lució en tres momentos: su lloriqueo al entrar -“Maite al horno, por fin me dejaron animar este bonche”-, su descripción de palabras en inglés en la sección de los vestidos -“bordado con lucecitas shayyning”- y el pleno convencimiento de que leer un tele prompter para anunciar la póliza multi platino que se llevaba la ganadora, ha debido procurar que un ejecutivo de la Óptica Berl llamara a su gerente de Mercadeo y le dijera: “Saca a Carla Angola, Viviana es nuestra próxima embajadora de los lentes”.


Boris Superestrella: Me lo presentaron en un coctel en Caracas, el día después del Miss Venezuela y sólo le pude decir: “gracias por un show sensacional”. El Miss Venezuela necesitaba a Boris. Punto. Es la Barbie Amador Bendayán. Una persona que comience un show diciéndole al pueblo: “por favor” como si nos dijera “la foto es tipo carnet pero pónganse las medias porque esto va a ser del más allá” merece una ovación. En un concurso lleno de preguntas sosas para las misses, Boris fue más allá e hizo la pregunta más difícil de la noche: “Marelisa mamita, ¿cómo es que tú no entraste en el Miss Universo?”. Espero con ansias en un futuro que Boris decida que la que ganó no le gustó y le quite la corona. ¡Eso sí es un golpe de estado!


Lila y Las Lilettes: No se podía hacer un show en Maracaibo sin Lila, Liliana y Lilibeth. El aplauso fue de pie porque lo niche hay que ovacionarlo. Un despliegue sensacional en donde hicieron falta las tradicionales bombas que se lanza Venevisión para animar a la gente y que obliga a un poco de utileros a explotarlas entre comercial y comercial. Lila y Las Lilettes se botaron con un replay de sus mejores éxitos y nos regalaron la mejor parte del Miss Venezuela: la plena prueba de que la faja Miranda cubre el moñongo y enaltece el cocotero.

Los vestidos y vestidas de los missos y las missas: En serio, ¿quién es el que se sienta a escribir las descripciones de los vestidos? Ese y cuando va a dejar Chávez la presidencia son los dos misterios más grandes que existen en Venezuela. El segmento de los vestidos es el indicativo de que el Miss Venezuela entra en una fase Dumbo borracho con los payasos. Un “carrusel de la moda” con vestidos “inspirados en los oleajes del Lago de Maracaibo”, arruchaditos Mammi en una técnica “foreplay” y la “palabra de honor con un polizón cercado en ondas”. Fueron tan largas las descripciones que a las misses les dio tiempo de desfilar y montarse en un taxi para pedir perdón por el mamotreto que le montaron.


La silla-poltrona de Luisa Cáceres de Arismendi: Estoy convencido de que a último minuto, un utilero se dio cuenta de que a Venevisión se le había olvidado fabricar un trono. Eso los obligó a mandar a dos pasantes a correr por todo Maracaibo en búsqueda de una sillita donde sentar a la nueva reina. El resultado fueron unas poltronas laqueadas de semi cuero blanco cursísimas de la época de María Castaña. Hasta ella se hubiera llevado las manos a la cabeza, pensando “no, no, no”.

Miss Twitterzuela: Ver el concurso por televisión fue una cosa. Leer el Miss Venezuela por Twitter fue otra. Haberse calado cuatro horas de “La Gala de la Pereza” sin el combo de comentarios por Twitter fue lo más entretenido de este año. Era como si a todos nos hubieran dejado en el Poliedro con Norah Suarez como animadora, mientras veíamos la transmisión en el Zulia. Cuatro de los diez Trending Topics se los llevó el concurso y mi cuenta de seguidores incrementó en más de una centena, nada más por narrar mis impresiones a lo largo de la noche. Definitivamente fue una manera innovadora de ver el concurso. Las cotufas fueron accesorios. La corona se lo llevó toda la noche, el retweet.-
Fotos tomadas de http://www.sinflash.com/

2 comments:

Ana Sofía said...

Actually, its worse!! Es Germania PIMIENTO!!!

Nelly Guinand said...

Epale y la madrina viendolo por internet desde Miami y twitteando y chateando por bb hasta morirse de la risa contigo , Como goce jejejejeje

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