Wednesday, October 27, 2010

Cuando los papás juraban que Hotmail era porno

Hoy me acordé por casualidades de la vida del primer correo electrónico que me abrí en 1998. Todo esto de la Internet era tan novedoso: los chats, el descargue de una foto que llegaba toda pixelada y tenías que esperar horas y horas para verla, e inclusive hasta el temido: “ha llegado a su límite de espacio”: 2 mega que te obligaban a borrar para que la cuenta volviera a servir otra vez (Gmail ofrece 7GB hoy en día). Pienso en la palabra “Compuserve” y me transporta a una época en la que pensaba: “si ese hombre tiene cojones, se lanza a Presidente y lo peor es que gana”.

Envié mi primer e-mail a Andrés Layrisse, mi amigo del colegio. Lo llamé tres segundos después a su casa a decirle que le había mandado un e-mail. Pensar que más común era el celular que toda esta parafernalia de la “guorl guay gueb”. Todavía recuerdo que yo tenía que tener el Star Tac negro que chispeaba una lucecita verde neón. Me hacía sentir ejecutivo.

Una entrada de la Cookie Girl en su blog me hizo recordar mis épocas del Modelo de Naciones Unidas de Harvard. Éramos la primera generación de estudiantes en Venezuela que usaba la Internet seriamente como una herramienta de investigación. Sergeant Bibs recordó el otro día que fui yo el que envió un e-mail genérico diciendo: “You guys! Hay una cosa buenísima que se llama Google en la cual metes lo que quieras buscar y te enseña las páginas”. Estoy convencido de que los primeros terroristas fuimos nosotros. Mientras la gente buscaba “¿Qué carrizos significa 'www'? ya estábamos nosotros con el tecleo de palabras como “turismo sexual, armas de proliferación masiva y niños soldados”.

La palabra “virus” entró por primera vez en mi vida en Harvard. Una catira que no recuerdo su nombre llegó a la reunión toda nerviosa porque le habíamos enviado un virus con el nombre “Mailer Daemon”. Poco sabía que Mr. Demon era el sistema de Hotmail enviando un correo devuelto. Incluso regaños de “pasantes” –código a mis diecinueve años para gente insoportable de veintidós- que escribían para decir que no enviáramos correos chistosos porque ese era su correo “del trabajo”. Uhhhhh. Esto en una época en la cual mis amigos no iban por correos formales de la inicial y el apellido. Éramos relaxjustrelax, misiapujito, charlyhurty y valin@imstressed.com.

Me enorgullezco de jamás haber enviado una cadena. Todas son de mi época: el agrandamiento del pene, la Virgen milagrosa, la donación de los tres céntimos a un niño con cáncer si Microsoft veía que reenviabas el e-mail y la instrucción explicita de enviar un correo a siete personas, so pena de que te partiera un rayo y no te ganaras la lotería. Rumba Caracas inició su movida y era tan cool ver que una página te alertaba sobre la -entonces- amplia movida nocturna y Sexycaracas hacía que volteara la mirada de vez en cuando para despejar cualquier moro en la costa. La computadora familiar de las casas era puesta en un sitio casi que encima del piano de cola y la fatídica pared donde ponen las fotos de los graduandos. Éramos Los Supersónicos y no lo sabíamos.

Casualmente hoy vi Volver al Futuro II. Nada que ver. ¿Por qué se imaginaron en 1989 que la gente del 2010 se iba a vestir de colorinches? Marty McFly tiene su chaqueta roja y gris (muy cool) pero los demás están vestidos de neón. Nada de eso veo en mi repertorio diario salvo el clásico taco de Post-It que no necesita ni cambio ni arreglo.

Recordando la era, traté de ingresar a mi primer Hotmail, hace tiempo olvidado por las bondades del Gmail y del celular (en cinco años me reiré de esto). “Su cuenta ha sido bloqueada por dos razones: caducidad o alguien ha ingresado su contraseña demasiadas veces”. Es Freudiano admitirlo, la contraseña de mi primer correo fue “mama”. Cuatro letras que me hacen pensar que habré podido jurarme el rey del mundo a los diecinueve años pero hasta en secreto era un completo momma’s boy. La cambié tiempo después. Y esa, es la que me dice que mi correo caducó.

Sin poder restaurar la contraseña –les tengo que probar a la gente de Hotmail que soy el dueño efectivo de la cuenta- me veo obligado a pensar en todos esos correos que guardé por alguna u otra razón. Correos que protegí del salvajismo de tener que borrarlos por excederme en la cuenta. Los clásicos mensajes de cumpleaños, todos los tras bambalinas de Harvard, los planes detallados de fines de semana largo, poemas en inglés y cartas de amor que vieron mejores momentos. Mi primer blog por decirlo así. Hoy en día mando un e-mail para decir “Ok”. Eso era impensable en épocas pasadas.

Sin contar los correos que he borrado, he enviado 5546 correos desde que me abrí una cuenta en Gmail en el año 2004. Toda una reseña biográfica de lo que han sido seis años de mi vida. Mensajes pasados que no son vueltos a leer. Una maraña de contactos imposibles de organizar. Es cierto aquello que dicen: “Atrás quedaron los días de vino y rosas”. Nunca pensé que lo que me queda a mí es una dirección de correo la cual dice que mi pasado caducó por falta de uso.-


2000: Back in the day when I was a jackass


2 comments:

the goddamn devil said...

si, yo tambien empece mi hotmail con solo 2 megas, cosa cuando tenia un hispavista que de 15 paso a 5 por tener muchos usuarios, ah aquellos tiempos...
y bueno, lo del pasado a veces caduca porque estamos tan pendientes de un presente cada dia mas duro que hace que no nos acordemos de el...
saludos me agrada tu blog.

Diana said...

OMG I think im in this pic,

exito por los cuentos de sobremesa dear Tots

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