Saturday, October 16, 2010

Encuentros con la Ex(orcista)

Uno la ve caminando a lo lejos y se engrincha. Ahí viene Adolfo Hitler disfrazado de una excusa de mujer. Con cada paso que toma, el mundo retumba, los curas se santiguan y la Humanidad pide piedad. Es la Reina de Corazones de Alicia, embutida en unos leggins que abrazan sus piernas como el celofán abraza al Jamón Plumrose; su propia concepción de que está buena. El encuentro es inevitable por lo que uno echa los hombros para atrás y respira profundamente. Bienvenida nuevamente a mi mundo al ogro de todas mis pesadillas. La mujer que todos los días es la versión femenina de Hannibal Lecter; la personificación de todos los hombres que mataron a la mamá de Bambi. De cariño, mi ex-novia.

Han pasado diez meses de armisticio absoluto. No porque hubo banderas blancas en señalización de paz por aquel acuerdo amistoso logrado con la maravillosa frase “es mejor que lo dejemos hasta aquí”. Al contrario. A mí me sacó ella de su casa a patada limpia, carterazo, insultos a toda mi futura descendencia (que hasta ese último minuto también eran de ella) y una llamada a los cinco nanosegundos al celular con un “devuélvete que dejé mi polvera en tu carro”. Hasta el sol de hoy hay marcas de polvo y fragmentos de espejos rotos en un árbol aledaño a su casa. Las razones de furia de ella hacia mi todavía no están claras. Cuando a uno le toca una de esas que grita en decibeles solamente descifrables por las palomas (y no precisamente por las que tienen sexo), es mejor dejarla peleando sola.

Ya cuando uno se ha recuperado lo suficiente como para poder empezar a pensar en tener una relación de esas que van más allá de un polvo espontáneo y se conviertan en agarra mano público, la Bruja retorna a joderme la vista. Viene cargada de furia, regañando a un pobre imbécil al que empaquetó (porque ella es de las que viste) en una camisa que debe venir con hombreras en el pecho. O eso, o el tipo es sendo tetón. Un perrito faldero engominado que ni siquiera tiene la decencia de caminar junto a ella sino dos pasos más atrás. Sufriendo insultos monárquicos de vaya a usted a saber por qué.

De repente me ve. Yo tampoco es que me voy a andar escondiendo del enemigo. Y es cómico ver como toda su personalidad cambia. Su primer acto instintivo es mojarse los labios mientras busca frenéticamente con su mano el brazo de su novio músculos de goma espuma. El pobre no entiende la causa de aquel acto espontáneo de cariño pero yo lo veo clarito y raspao. La señal inequívoca de una mujer desesperada que busca a toda costas probarle al mundo (ósea yo) que ella no está sola. Ella viene en paquete donde las baterías sí están incluidas. Y son triple A. Pobre ilusa.

Su mayor placer es que ando solo. Eso le da confianza para venir hacia mí y saludarme. De haber estado acompañado de una catira la hubiese visto de arriba abajo, se hubiese reído y continuado su camino, en una falsa creencia que ella está más buena. De haber ella estado sola, se hubiese escondido porque ni muerta, me saluda. Pero ahora como cree que tiene a Dios agarrado por la barba porque tiene un novio que es más alto que yo, le da la perrísima gana de volverme a dirigir la palabra. Esto, debo acotar, no es ningún saludo de cortesía. Mucho menos una averiguación de cómo he estado. Esto es flagrante e inequívocamente un acto de superioridad.

Ella está mejor en la vida porque está acompañada. Yo soy un pobre imbécil que perdió el ticket de la lotería cuando “la dejé” (porque ella se encargó de manipular el cuento a su conveniencia). Ergo el provecho del momento Kodak para ella. Se posiciona frente a mí (ignorando la orden de restricción que me tiene en Facebook y Twitter) y me pone su gélida mano en mi hombro haciendo el ademán de venir a besarme en el cachete. Ser besado por Jabba the Hut es más placentero que este momento. “¿Qué más?” – me dice fríamente. Le devuelvo el saludo con cortesía de primo comulgante escoltando a monja. Le veo en la cara la maquinaria de mujer que está sucediendo por los costados de su corta materia gris: ¿se lo presento o no se lo presento? “Mira, este es Orión, mi novio.” Bingo.

“Ah, mucho gusto” le doy la mano al Mister con nombre de mascota noventosa. El novio faldero, es uno de esos que pica el ojo cuando saluda. Joder, encima me levanto al mariquito. Un silencio estático en medio del bullicio de la fiesta, le hace ver a ella que esto de venir a acercarse a saludarme fue la peor idea desde que se decidió rebanar aún más la nariz. Sí, lo fue. No sabe para donde agarrar, ni como escapar de su triunfalismo anunciado o que más decir para poder contarle a las pavosas de sus amigas a la mañana siguiente de cómo yo le jodí la noche. Decide salirse con “¿y eso tú solo por aquí?” lo cual me indica que es momento propicio para recordarle que a diferencia de ella, la gente sí le gusta hablar conmigo pero prefiero irme con “esperando a que te vayas”.

Con esa respuesta los ojos se le suben hasta un punto en que la parte blanca la hace ver más exorcista de su costumbre habitual, un guión no practicado en su cabeza. Agarra al tal Orión de un tirón y se larga a quien sabe dónde, registrando tres pasos más allá que debería venir a pegarme. Pero es lo suficientemente inteligente como para no regresar. No es sin embargo, lo suficientemente sabia como para no enviarme un mensaje de texto al celular a las cuatro de la mañana con las palabras “Te extraño.” Lo siento querida especie en extinción. Tu reinado malévolo no tiene reelección. Anda a comerte las sobras de Bambi. Preocupada de por vida que ese mensaje, va sin respuesta.-

7 comments:

todoloquemepasa said...

jajajajajajajajajajajaja demasiado bueno!!! tremendo swing que le lanzaste y que triste que te haya mandado ese mensaje.... la prueba más fehaciente de que estás mejor sin ella!

Sophie said...

Simplemente genial! Entre otras cosas, no sé como haces para tener un ritmo de escritura tan creciente, la creatividad está on fire...jajaja

Ira Vergani said...

Wowwwww, final inesperado!!!! Lo de Orion es en serio? WTF?

ki said...

este sí me partió el corazón
=(

Anonymous said...

BRAVO!!! solo te falto el "suerte chamo!, orion es que te llamas?" jejeje

Anonymous said...

Orion?
Orion?

Anonymous said...

Llegue por casualidades de la vida a este blog, pero debo decirte: CHAMO, ERES UN GENIO ESCRIBIENDO!!!!! Mis honores!!!!

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