Wednesday, October 13, 2010

Las "Maricas"


Hay cuatro palabras que ningún hombre que se respete debe decir: “faralao”, “fucsia”, “precipicio” y “neceser”. No se debe a que seamos iletrados, callados o caballeros sabios de pocas palabras. Simplemente porque cualquier conversación que incluya alguna de estas palabras pone seriamente en duda nuestra actitud varonil ante la vida. Se lo debemos como un homenaje a los cavernícolas. Pedro Picapiedra jamás le dijo a Pablo Mármol que trabajar en la cantera le producía un espanto terrible porque temía caer por algún precipicio. Los hombres somos básicos. Nos vamos por un hueco pa’ abajo y se acabó.

Esto no se traduce al lenguaje empleado por la mujer culta la cual por cuna, aprendizaje, verborrea o simplemente por caché, se llenan la boca con palabras rebuscadas. ¿Alguna vez han oído a una mujer describir su vestido de novia? Jamás es blanco. El blanco es una sombra común. Si el vestido no es nácar, arena, madreperla o –mi favorito- off white, esa niña se casa únicamente por civil.

Las mujeres cultas pueden decir con propiedad palabras como “chaflán”, “rodapiés”, “cenefa”, “nido de abejas” y “chantilly”. Como si todas hubiesen salido del internado de las Ursulinas en Barbados. Uno no sabe si lo están mandando a fumigar un poco de abejas que hay en el jardín o si Cenefa es la mujer que limpia pero se pone a pensar que o son unas sabiondas o de verdad nosotros los hombres tenemos que dejar de hablar como Pedro Picapiedra.

Si es así, y todas las mujeres tienen el poder de hablar en eufemismos típicamente femeninos yo necesito que me expliquen algo: ¿en qué momento se comenzaron a llamar unas a otras “maricas”? El término “marico” es una expresión coloquialmente vulgar para referirse a los hombres afeminados. Las mujeres de este país fueron un poco más allá. Desecharon el “chama”, el “niñitas” y la “comadre”, se olvidaron de los nombres marianos que todas ostentan (enséñenme a una venezolana educada y les apuesto que se llama María Beatriz) y decidieron que era completamente lógica generalizar a todas sus amigas llamándolas Marica.

  • Marica, saqué veinte en la tesis siempre es respondido por “¡Maricaaaaa, que genio!
  • Marica me caso siempre es respondido por “Maricaaaa por fin”
  • Marica me chocaron el carro siempre es respondido por “Marica que chimbo”
  • Marica estoy súper depre depende de la amiga: la ignorante: “Ay, marica ¿y por qué?, la que se le acabó la paciencia “¡Ay, marica ya basta!”, y la profeta: “Ya verás maricona que te va a venir algo buenísimo”.
Así van por la vida. Una hermandad de marineras en asueto. Eso deja a uno pensando: algún día no muy remoto, se  presentará Marica Josefina García y no sabremos si decirle que su faralao fucsia se rompió y que si necesita un neceser.-

2 comments:

Fabs said...

¡Marica, soy la primera en comentar!

Fabs said...
This comment has been removed by the author.

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...