Thursday, November 4, 2010

Comer vs. Comer, Rezar, Amar


Creo que el Onceavo Mandamiento lo dice: “Apoyarás la obra de Julia Roberts sin importar si es mala o buena”. Así me pasa con ella. Julia es tan pana que le perdono Campanita. Tener su pin de BlackBerry debe ser una nota. Seguro Julia es de las que manda fotos cómicas a la hora del burro y habla mal de la gente que envía cadenas moradas. Julia se anota para todo plan. Si hay que jugar béisbol, Julia es short stop. Si hay que ir a la playa, Julia acompaña al complejo de héroe a comprar las cervezas.

Ser arrastrado a ver Comer, Rezar, Amar es una tortura china. Julia se divorcia a los cinco minutos de la película porque no aguanta más. Se quiere escapar de su vida y de su mundo. Buena premisa porque todo el mundo que conozco cambia su silla de oficina por un billete de avión en primera clase si eso significa no trabajar el miércoles. Julia decide que se va a ir a Italia, a la India y a Bali por un año. Un tour de quinceañeras pero para divorciadas suicidas. Pásenme la cotufa que me interesa ver esto.

Julia llega a Italia y se come todo. Cuando digo todo es que Julia lo que le falta es comer la hostia santificada por Ratzinger en su acostumbrada alocución navideña. Pizzas, pastas y todo lo que se pueda bañar en aceite de oliva. Pasar esta parte de la película en un barrio de Sierra Leona es una patada a la pobreza de lo sabroso que es ver a Julia comer. Le lanzo un beso a la pantalla cuando Julia decide que los italianos necesitan probar el pavo gringo de Sangiving. Julia no hace dieta. A ella la puedo invitar a comer un asquerosito a las tres de la tarde y me dice que si la puedo buscar a las dos.

La escena cambia y ahora Julia está en la India. Atosigada por moscas, buhoneros y su búsqueda por encontrar la paz interna en un Ashram. Ya va, ¿y el comidero? Le tengo respeto a los yoguis aunque no puedo ni sentarme en posición de indio. Ahora ¿qué hizo que un país cambiara a Julia por completo? ¿Por qué demonios Julia se volvió –lo siento pero aquí viene- una cuaima espiritual?

En la India, Julia se vuelve quejona. Come arroz con las manos, limpia pisos y se queja de que no puede encontrar la paz mental en el silencio. Comienza una travesía espiritual para encontrar el amor otra vez, lo cual pondría a Corin Tellado a decirle: “mamita pero ¿cómo vas a encontrar marido si andas todo el día en chola?”.

Si en una película las cotufas son más interesantes que la trama, algo anda mal. He ahí el problema. Cuando Julia estaba en Italia y sacaba la mano de la pantalla para agarrar hasta mis cotufas era lo máximo. Quería que se quedara ahí poniéndose como una bola de manteca. En India donde no le pasa nada salvo abrir un librito de canticos que ni ella entiende, lo que provoca es llamarla para decirle: “¿Domino’s Pizza?”.

De aquí hasta que llegue a su última parada en Bali donde encuentra a Javier Bardem y viven juntos para siempre, Julia es un fastidio. Erin Brockovich se hubiera matado a Javier Bardem en la primera escena y ya estarían los dos en un flat en Nueva York, con un pote de Kentucky Fried Chicken. Julia, en cambio, decide hacer servicio social comunitario.

El único servicio social comunitario que yo me gozo en las películas es si Morgan Freeman decide que hay que apoyar a un equipo de rugby sudafricano. Esta lentitud que si Julia construye una casa, que si Julia saca fotocopias o que si Julia va al matrimonio de alguien que no se quiere casar, es suficiente para que alguien grite en el cine: “¡Demonios, alguien que le lance un plato de kiwis a esta mujer!”.

En mi mente Julia sólo viaja a Italia y la película se llama Comer, Rezar, Amar. Es la única manera en la que puedo rendir culto al Onceavo Mandamiento: “Apoyarás la obra de Julia Roberts sin importar si es mala o buena”. Los otros dos viajecitos son como la regla y el embarazo: un enigma en el guión. ¡Traigan la focaccia voy a comer con Julia! Eso sí es un películón.-

5 comments:

Andrea said...

Yo siento que esa película es como Maite.
Maite sin CADIVI.

Daniela Truzman said...

La cosa es que nunca debió quedarse con Bardem... tenía que tener su affair en Bali y regresarse despechada- y con hambre-para Italia sin pasar por India y cobrar 200.

La mejor relación que esa mujer tendrá es con la pizza margarita. El Oscar a la mejor comida de un plato italiano.

Por lo demás eran demasiadas cosas innecesarias. Por ejemplo el elefante. Después de que apareció el animal dije bueno, que se monte en el lomo del paquidermo para hacer medio interesante la cosa. Pero nada.

Ani said...

Ay chico!!

Ana Cristina Sosa Morasso said...

Toto! qué risa, me pasó lo mismo con esta película. Muy chévere Italia, pero el resto fue NEFASTO. Además, algo que me pasó a mí fue que no desarrollé empatía por su personaje (primera vez que me pasa con Julia), desde un comienzo le agarré arrechera (¿cómo se divorcia del hombre perfecto después de unos pocos meses de matrimonio porque está en "crisis" existencial?... que no sea pendeja!) Y no hablemos de la India... que duró como 50 minutos de película y ni un paisajito bonito vimos, cónchale, puras moscas y coletos! jajaja... y el amigo este que me caía de la patada.

En fin!!!! IT SUCKED, y me alegro saber que hay otra persona en este mundo que piensa lo mismo.

Adriana said...

tu escribes tan bien y me he reido tanto q ahora es q me interesa ver la pelicula, asi sea, q ponga en camara lenta el viaje a italia y en high speed para el resto... bueno haciendo parada cuando haya "un q tu q yo" intenso con el Barden

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...