Sunday, November 28, 2010

El Sol ya no te sigue en Twitter

No sé como hacen los niños pero yo estoy fastidiadísimo de este encierro por culpa de las lluvias. No se puede salir, no se puede jugar, no se puede hacer nada que no involucre un paraguas. Estoy convencido que los Dementors pululan encima de mi casa. Una nube negra está parada justo arriba de mi techo, como la nube que Maléfica envió al castillo del Rey Stefano. Olvido si es un cumulo, un cirro o un nimbo (o como les digo para no aburrirme “los primos de las Dalinas de Nubeluz”) pero siempre está.

Justo en el momento que decido salir, abren la fuente. Splash! Mojado estoy. No estaba lloviendo cinco minutos antes y no lloverá cinco minutos después de que vuelva, mojado como un pollito. Aquello que decía la bruja: “una selva de mortales espinos será tu tumba, atravesad los cielos en una nube de perdición. Id con mi maldición, prestad bien vuestro servicio y sobre el castillo de Stefano, derramad mi maleficio” está destinado para mí. Sólo que el maleficio es agua. Pareja.

Este país es tan ilógico que pasé seis meses de mi año pidiendo agua y ahora pasaré otros seis pidiendo sol. El cambio del huso horario no ayuda. Que sean las cuatro de la tarde y ya esté oscuro es como para que los pájaros vean el reloj de La Previsora y se rasquen la cabeza con las plumas. Estaba pensando en eso hoy, hasta el mismísimo Señor Presidente debe ver el Cielo y pensar: “¿ya es de noche?”. La medida fue ilógica en su momento pero ya es el colmo. Si no la van a quitar por lo menos deberíamos jugar al invierno. Todo el mundo atrasa o adelanta su hora para aprovechar el Sol. Nosotros le damos a snooze.

“Si la Naturaleza se opone, lucharemos contra ella” decía Simón Bolívar. Lo que él no se percató es que la Naturaleza de nuestros días tiene una menopausia de las grandes. Está histérica, de humor cambiante y hay que decirlo, se está vistiendo malazo. Ni una nube rosada en dos semanas. No sé como hacen las pobres doñas que cuelgan su ropa en los tendederos de las ventanas de los edificios. Hasta la secadora ambiental está en huelga y no hay nada que podamos hacer sino esperar hasta que escampe. El Sol es un amigo que -por ahora- no nos sigue en Twitter.-

¡Qué llueva! ¡Qué llueva la Virgen está en la cueva! ¡Amiga, pero ¿cuál cueva es esa?-

1 comment:

Anonymous said...

Pero el reloj de La Previsora no funciona ya...

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