Monday, November 29, 2010

La Vaca Pavosa

Mi papá me llamó de Paris para contarme que me había comprado un regalo buenísimo. Como tengo tiempo que nadie me regala ni una Cracker Bran, me emocioné. Siempre olvido que mi familia es atípica en el arte de regalar. Sobre todo mi papá. Él es de las personas que trae en la maleta esos anuncios que dicen: "Cuarto de Juan. No Molestar (a menos que traiga whisky)" y jura que es el regalo más genial de todos.

El regalo anunciado no fue otro que una vaca de porcelana porque “me acordé de ti. Pega perfecto con el tea party”. Que tus papás se vayan de viaje y te traigan una vaca –sea de porcelana, oro o anime- es la manera más segura de que el socialismo se ha insertado subliminalmente. “Toto pero mira tiene una taza de té”. Se lo pasé porque en verdad me gusta la idea del souvenir niche pero la próxima vez que se larguen pienso llamarlo el día antes por Skype para decirle: “enséñame la maleta”.

Resulta que la vaca es pavosísima. La Zubi y yo fuimos a vender mi libro en un bazar donde la gente no nos paró mucho. Estábamos muertos de gripe, cansados de un trabajón en otro bazar el día anterior y –para ese momento- peleados porque no aparecía una caja con 33 libros. En la mesa del bazar estaban expuestos los libros con mi tetera loca que sale en la portada y la vaca para darle como un ambientazo de sobremesa.

Craso error. La gente que se acercaba no le paraba mucho al libro sino a la idiota de la vaca. “Ayyyy que cuchi, ¿cuánto cuesta?” – preguntaban. Al principio decíamos que no estaba a la venta. Dirigíamos su atención al libro pero la gente quería saber más de la vaca. A la onceava pregunta de la vaca, la Zubi comenzó a decir que estaba tasada en Euros. Tenía toda la razón, si no íbamos a vender libros por lo menos hacíamos la vaca del día con la vaca de porcelana.

En un momento dado, me di cuenta de que había pasado una hora y nadie se había acercado a la mesa. La Zubi decidió que era culpa de la vaca y había que retirarla de la exhibición. Dicho y hecho. Guardó la vaca en su caja y vendimos siete libros de un solo guamazo en trece minutos. Así que de ahora en adelante la vaca ha sido apodada La Vaca Pavosa. No puede estar en la mesa de los libros bajo ningún respecto porque opaca mi libro y contribuye negativamente a la Misión “Colaboren para Pagar la Tarjeta de Toto”. Por bonita es pavosa. Pero hasta que no venda el último libro no vuelve a aparecer.-

2 comments:

Dani Truzman said...

Bueno, Toto, como dice otro libro: La culpa es de la vaca!

Saludos!

Ana Cristina Sosa Morasso said...

jajaja, yo soy igualita a tu papá, el año pasado le traje a mi hermano (de 27 años) una plaquita que decía "WARNING! STAY OUT"y de verdad que pensaba que era lo máximo hasta que me vio y me dijo "cuántos años crees que tengo?"

se ve cool la vaca, pero si, ni de vaina, guárdala hasta que vendas todos los libros!

besous,
Ani

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