Thursday, December 16, 2010

El poder de decir "qué chévere"


El equipo de la Universidad Católica Andrés Bello (UCABHNMUN) cumplió quince años asistiendo al Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de Harvard. Lanzaron la casa por la ventana y muy a mi pesar, no sacaron a una quinceañera vestida de tul para burlarnos. Yo asistí como delegado en tres ocasiones y como asesor en tres años más. Fue una experiencia inolvidable, en la cual lideré al primer equipo que se ganó la Mejor Delegación del Año, perteneciente a una universidad no americana y luego ayudé a que otros siguieran estos pasos con nuevos premios. Lo más importante es que mis amigos de la universidad los forjé ahí. Mis mejores amigos.

Una de las cosas que más me encantaba era escribirles correos sobre mis impresiones. Éste que copio a continuación es una traducción de uno que les escribí al equipo que se llevó el premio a la Mejor Delegación Internacional en el 2008. De repente es un recuerdo de momentos pasados pero capaz ayuda al miembro de algún equipo que va a Harvard en febrero del 2011 a ganar y saber la diferencia entre el pedazo de papel que te dan y el triunfo verdadero.

"Me encuentro en un descanso de mi examen final de la carrera (4 horas de un examen escrito sobre una sola pregunta y luego un examen oral sobre la misma – éxito!) y no tengo cigarros así que se imaginarán mi humor. Quería escribirles porque me acabo de dar cuenta de que en un mes exacto habremos terminado con Harvard (o como le dice la Berndarkness “ache ene mun”).

Es sorprendente que solamente nos quedan treinta días (a las mujeres les queda una sola regla más) y lo que se sentía tan lejos está a la vuelta de la esquina (y unos veinte millones de Bolívares más). En un mes exacto mi bandeja de entrada no estará inundada de preguntas sobre Transnistria y los sistemas de castas, el separatismo vasco y los ingleses transexuales, los lores rusos, las vacas, la niñita en el FMI, el agua y la franja de Gaza. Lo que es verdaderamente sorprendente es que aún no hemos vivido nada de eso.

Les escribo ahora porque no puedo mañana (el primer día que Toto no escribirá un correo: ¡insólito!) y el viernes asumo que estaré demasiado bravo con Ustedes por la calidad de sus informes (no nos caigamos a coba, yo he estado aquí más tiempo que las cucarachas). Así, que lo que quiero hacer es proponerles un reto de 30 días: de mirarse al espejo todas las mañanas (el momento de cepillarse los dientes es optimo) y decir: ¡Puedo hacerlo! No, no el cepillado de los dientes. Lo que quiero decirles es que pueden enfrentar este reto, llevarse el oro, vivir la experiencia y terminar diciendo: que chévere. Porque pueden.

Los cuatro días de competencia que van a vivir son agitados. Se pasan en un milisegundo. De repente adoran esos días. Quizás los odien. Probablemente llorarán (un poquito). Quizás ganen. De repente pierden. Eso no es importante. Lo que se tienen que ocupar hoy y en los próximos treinta días es de entrar a la competencia con la convicción plena de que pueden hacerlo.

Los siento a todos nerviosos (¿quién lo diría de un grupo tan prepotente). Está bien y esos nervios van a seguir incrementando. Lo esencial es que aprendan a canalizar lo que les inquieta. Echando a un lado el reto de ganar o perder, pregúntense tres cosas: a) ¿Es mi investigación la mejor que puedo hacer? (lo cual es muy diferente a preguntarse si son los expertos en el tema porque no lo son) b) ¿Es mi equipo el mejor equipo que pueda tener?; y c) ¿Confío en mi mismo?

Si respondieron “sí” a todas estas cosas, despreocúpense. Si no, entonces he aquí el reto: Todos Ustedes –individual y colectivamente– tienen treinta días para mirarse al espejo y decir: “Yo puedo hacer esto”. Todos – individual y colectivamente tienen la oportunidad de cambiar lo que no funciona. Todos tienen que convertirse en el EQUIPO QUE ES, el equipo en cual todos los demás se mueren por pertenecer.

La excusa “si, he podido hacerlo” no es válida cuando se acaben esos cuatro días. Todo está en el antes, en el proceso y en la preparación, en las pruebas y en las tribulaciones y en el quererlo más que cualquier otra persona en esa competencia. La suerte nada juega en este tipo de eventos. Lo que separa a los vencedores de los ganadores sorpresa, los reyes de los campesinos, los líderes de los seguidores, es su convicción firme de que tuvieron todo el coraje de dar el todo por el todo y decir: ¡Qué chévere!

Ganen o pierdan, así se alejan de la batalla. Se vieron al espejo, en un curso de liderazgo, en una reunión, en un bar, en el avión, en el autobús, en la biblioteca, en el cuarto del hotel, en la puerta del comité, frente al extraño y en el micrófono. Con todo el conocimiento que poseían y la sincera convicción de que podían, dieron su discurso de apertura y solamente pensaron: que chévere.

Todo eso, en treinta días."-

3 comments:

Dulcinea del Toboso said...

Totoo, me encanta! será que puedes postear la versión original en inglés? quiero mandarsela a mi delegación, obviamente haciendo referencia a su autor, su blog y su libro :D

Feliz Navidad!

Toto said...

La traducción:

I'm on a ponderated break from my final career exam (4 hours written test on one question only and then an oral on the same question whoop tee doo) and currently have run out of cigarettes so you must imagine Baldie's humor. I wanted to write you all because I just realized that in exactly a month from now we will be done with Harvard (or as la Bernardez says it ache ene mun). It's surprising that we only have thirty days left (for Hola! Girl readers jajaja: one more "regla"). And what felt so far away is practically around the corner (and Bs. 20 million more). In one month my inbox will cease to be flooded with questions about Transdniestra and Caste Systems, Basque separatism and transexual English and Russian Lords, the Cow, the little girl in IMF, water and the Gaza strip. What is surprising is that we haven't yet lived anything!!

I am writing to you now because I can't tomorrow (first day that Toto won't write an e-mail woo hoo) and on Friday I assume I'll be too mad at you for the quality of position papers ( sorry, I've been doing this for too long and know the drill). So, what I want to do is propose a 30 day challenge: to look at yourself in the mirror every morning (brush teeth moment is optimal) and say: I can do it! No, not the brush cleaning! What I mean is that you can do this challenge, take the gold, live the experience and end off by saying: what fun. Because you can. The four days you are going to live are hectic ones. Maybe you'll love them. Maybe you'll hate them. Maybe you'll cry (un poquito). Maybe you'll win. Maybe you won't. But the important thing is, no matter what happens in those four days, is that you enter them with the full and complete convicition that you can do this.

Last Sunday I sensed a lot of nervousness (and from such a rambunctious prepotent group who knew?) It's ok and its just going to escalate. But the important thing is that you learn to channel what is troubling you. Winning/not winning aside, ask yourself three things: a) Is my research the best that I can do (ojo it is different from asking yourself if you are an expert on the topic, because you are not); b) Is my team the best team that I can be, and most importantly c) Do I trust myself?

If you answered yes to all these things, then you need not worry about anything. If not, then here's the challenge: You all – individually and as a team – have thirty days to look yourselves in the mirror and say: I can do this. You all – individually and as a team – have the opportunity to change what is not working. You all – individually and as a team – have it all to become the IT team, that team that everybody wants to be.

Because when the four days are over, its not valid to say "yeah I could have done it". It's in the before, in the process and the preparation, in the trials and tribulations and in wanting it more than anybody else in that room. Luck has nothing to do with it in these types of competitions. What separates victors from dark horses, kings from peasants, leaders from followers is the sincere conviction that they had the courage to try their all and say: What fun. Win or lose, that's how they walk away: because they looked in the mirror, at the leadership course, in the meeting, at a bar, in Strategy, on the plane, in the bus, in the library, in the hotel room, in the committee door, in the stranger, and on the microphone, and with all the knowledge they possessed and the conviction that they could do it, they commenced their opening speech and just thought: what fun.

All that, in thirty days.

Toto.

Alicia Khedari said...

Totins, hace siglos que no te dejo un comentario pero es que se me aguó el guarapo pensando en algo...

Tu escribes: I assume I'll be too mad at you for the quality of position papers (I've been doing this for too long...you'd have to be Jeffrey Sachs or Bill Clinton to impress me.

No se si te acuerdas que despues me mandaste un email por el mío. I read that now, knowing you were impressed, and I was filled with the same sense on insane pride and accomplishment as when I was a newbie those 4 long years ago (in Harvard years, that's an eon and a half).

Thank you, because as my rollercoaster ride finally slows to a halt, I can look back on this at was is no doubt one of it's grandest moments.

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