Monday, December 13, 2010

La jEVA más valiente de todas

Si hay un libro que debe ser compartido en familia estas Navidades es el de Eva Ekvall. Fuera de Foco (Aguilar) es el relato de su travesía por el cáncer de mama, acompañado de un recuento estelar por medio de fotos tomadas por Roberto Mata. Su lectura no es solamente necesaria para el aprendizaje sobre la enfermedad de la lotería. Es un recordatorio que hay que vivir y hacer de todo antes de que un día sea demasiado tarde.

Me encanta que no sabía nada sobre el libro salvo lo que Eva había contado a través de su Twitter: una experiencia narrativa a través de fotos, acompañado de textos que describían la experiencia. Entré a la librería, lo tomé del estante como quien agarra la revista Exceso y me fui a pagar. En el ínterin me regañó el dueño porque mi libro se agotó y yo era un burro por no haber hecho más. El típico gesto de hojear el libro para no hacer small talk con el cajero, quedó en el olvido. El “regaño” fue lo suficiente largo como para que la cara de Eva en la portada volteara para poder pasar el libro por los rayos laser que señalaban el precio.

En mi casa había un evento de mi mamá lo cual significaba que yo estaba on call para hacer todas esas cosas que los varones debemos saber hacer: cambiar bombillo, traer escalera, mover un carro, cargar caja y responder ilógicamente a la frase: “mi amor ¿tú habrás visto mi cartera?” Para escapar del bullicio hormonal, decidí encerrarme en mi cuarto y comenzar a leer las primeras páginas del libro como preview para la noche. En una hora me lo terminé. No es que lo hojeé, es que me lo devoré completo.

Fuera de Foco es una película con su respectivo soundtrack. No sé si es la combinación de fotos y texto o el hecho de que cada testimonio contado por los seres cercanos de nuestra otrora Miss Venezuela nos ayuda a relacionarnos más con su travesía. Varias veces tuve que poner el libro sobre mis piernas y pensar “ya va, toda esta gente es de verdad.” Ese tipo de libro en el cual ya te sabes el final pero que sólo lo comprendes cuando te sientas a leerlo detenidamente desde un principio.

Comenzar a leer el libro “de mi amiga Eva” se convirtió en seguir leyendo el libro “de mi amiguísima Eva” para continuar con “ya va, es que yo quiero ser más amigo de Eva” para terminar con “a esta mujer hay que irle a dar ochenta abrazos y decirle a su esposo que cobre por cada uno de ellos porque se merecen las villas y castillas de esta vida”.

Lo que me encanta del libro es que ella hace real la experiencia. Fuera de Foco no es de esos libros en donde la protagonista es una súper poderosa, con sonrisa en la cara que echa un cuento de “yo quiero, yo puedo, yo voy” y nos deja al final con los tips de Cosmo. Eva toca tanto a la unión de la familia, la eterna pelea por gustarse a si mismo frente al espejo y la diatriba entre las ganas de lucha y el “hasta aquí llegué” que es imposible no identificarse. Hombre o mujer.

Sin tener su enfermedad, el libro me convida a pensar que los médicos deben pagar una pena en el Cielo por hacernos esperar, que el dolor más grande tiene que ser no poder cargar/abrazar a alguien querido, que Eva tiene toda la razón: la noticia bien merece una peluca y que a la hora de la chiquita el soundtrack de todas nuestras vidas termina siendo de Los Beatles: “All you need is love” y “With a little help from my friends”. Todo eso sentí con la pasada de las páginas de este libro.

La secuencia de las fotos tomadas por Roberto Mata es genial. La más desgarradora, sin duda, es la de su primera operación acostada en la camilla con su gente querida alrededor en el pasillo. Esa foto no tiene ni música. Es un silencio absoluto que me mete en una esquina de la foto y que obliga a gritar: “Go Eva! Go!” Para mi ese fue el momento más fuerte del libro. El que dio la justa balanza entre la ignorancia del cáncer y la lucha por vamos más allá a ver que es todo esto. La foto final donde sale Eva festejando que venció la lucha da para pensar que esto no es una película. Ahora es que falta cinta en la vida de esta mujer antes de que le pongan los créditos.

El libro no quedó mucho tiempo en mis manos. Sin pensarlo dos veces se lo regalé a mi hermana una vez que lo cerré. Por alguna razón durante todo el libro pensé en ella más que otra persona. De repente es porque es enfermera, de repente es porque está en estado, quizás es porque es mujer. Nunca me había comprado un libro, lo había leído todo y regalado en un mismo día. Me encantó habérselo dado como testimonio de que la quiero.

Sin caer en cursilísimos, es que no queda de otra. Leer el libro de Eva es pensar en todas las idioteces por las cuales uno se preocupa diariamente y concluir: “No hay excusas”. De repente no me cambia la vida mañana, pasado o en veinte años pero no hay excusas para nada. Ni siquiera para seguir con las mismas revistas del año 2004 en una sala de espera.

Desde este tea party le doy las gracias a Eva Ekvall. Por compartir esta historia de tu vida con nosotros. Por tener un año en el que probaste ser la jEVA más grande de todas. Es indescriptible como algo tuyo afectó la vida de tantos. Ojalá tu historia de éxito ayude a que la prevención sea el futuro de muchos. Un tremendo regalo de Navidad que estará presente en las bibliotecas de nuestras vidas.-

3 comments:

Ora said...

Que belleza Toto. Me emocioné leyendo esto, voy a comprar el libro. Cuando esa mujer leyó la carta en el concurso de Mont Blanc dejó claro que es una luchadora. Gracias a Dios todo salió bien.

Tinker said...

Scooby! Me encanto este post. Me alegra mucho cuando escucho historias de este tipo con finales felices. Aparte me siento super identificada porque ya vamos por el tercer cancer de mommy y cada dia me impresiona como lucha, es que las ganas de vivir son del mas alla. Enfermedades como estas arrastran a todos en la familia y a todos nos toca poner miles de granitos de arena para que los resultados sean los esperados.


Se que tengo al tea party abandonado pero prometo ponerme al dia pronto...

Kisses,
Tinker

Ira Vergani said...

Guercome back famous writer, you were missed!

De los últimos 4 posts, este lo tengo que comentar porque pusiste en blanco y negro lo que he sentido toda esta semana desde que al igual que tu me devoré el libro. Yo me lo tuve que poner varias veces en las piernas porque llorando no se puede leer. Mi sensación de que Eva es la jEVA se parece mucho a la tuya, se lo tuve que escribir mientras lo leía porque si no lo hacía me daba algo. Gracias por poner esto en blanco y negro, nadie podía hacerlo mejor que tu. Nos vemos tomorrow night!

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