Sunday, January 31, 2010

Escarchas en la otra cara de la moneda


Cenando en un restaurante, me llega el siguiente mensajito de mi señora madre al celular: “Totins, quién coño es Lady Kaga? Obvio el error de tipeo y le respondo que es una cantante muy famosa en este momento, temiendo la follow up question que es ritual en este tipo de ignorancias comprensibles de la gente grande. Lo que no me esperaba es que esa pregunta iba a ser: “Tu papá manda a preguntar que qué tipo de gente le pone a su hija Lady Kaga?”

Le he agarrado un respeto profundo a Lady Gaga desde que me la imaginé saliendo del baño y encontrándose a Taylor Swift maquillándose frente al espejo. Mi tesis es que Swift la saludaría apenada con mano de colegiala; Gaga la vería de arriba hacia abajo y se iría. No tengo mucho en contra de Swift porque no conozco sus canciones salvo la que ponen en la radio para el delirio de todas las pre-adolescentes. Aún así verla me produce pensar en los martes. Taylor Swift es un martes. No es Marilyn Manson que es un lunes o Dave Matthews que es un miércoles. Mucho menos un jueves de David Guetta o un viernes de Lady Gaga. Los martes de Taylor Swift son de ardillas haciendo nidos, ensalada de atún y de sexo con medias. De pegarse un tiro.

Lady Gaga en cambio es la otra cara de la moneda. No nos interesa si canta o no canta (aunque debemos admitir que de piano sabe). Es la versión desviada de Kathryn Merteuil en Cruel Intentions y con avidez morbosa esperamos su debacle para luego presenciar su renacimiento. Si a nuestra Princesita del Pop Britney Spears la vimos pasar de coletas chiclosas a cabezas rapadas, no podemos esperar menos de una que aniquila a cien peluches de la Rana René para usarlas como abrigo.

La razón está en lo imprevisible. Que fastidio vivir en un mundo donde sabemos que Taylor Swift sacará los grandes éxitos de Navidad en la próxima década. Con un sweater rojo en crochet y golden retriever en la portada del disco. Que chévere vivir en uno en donde Lady Gaga se vista de astronauta sodomizada con un rottweiler llamado Navidad en la portada del suyo. Los conos de Madonna y los Doc Martins de Cobain cambiaron los noventa como lo conocimos. Y si bien nadie está interesado en volver a adoptar las plataformas y los anteojos de triángulos o darselas de drag y vestirse de nube, Gaga abre las perspectivas de lo aceptable para decirle al mundo que es posible dejar atrás las caras de póquer y de ser diferentes. Aún cuando haya una posibilidad que la termine “kagando” y nos deje a todos oyendo los grandes éxitos de la siempre buena Swift.-

Thursday, January 28, 2010

¡Aguántalo!

Me entretienen enormemente las imperfecciones de nuestras conductas. Las cosas que hacemos por la vida jurando que nadie nos ve, cuando todo el mundo está viendo. Un hombre que está mirando interesadamente un cuadro de repente lleva su brazo hacia atrás de su espalda y comienza a abanicar la mano. A ese señor no se le durmió el brazo y lo está moviendo para hacer correr la sangre. Ese tipo se tiró un peo y está haciendo el movimiento internacional de limpieza aérea.

Después están los que van caminando por la vida y de repente ven que alguien los saluda a lo lejos. Y ellos se ponen frenéticamente a saludar con la mano de vuelta como la Reina Isabel II en crack. Jamás les pasa por la cabeza que ellos en su vida han visto a la persona que los está saludando. Solamente cuando voltean la mirada y ven que hay otro desconocido saludando también es que se resignan a bajar la mano. Pero los peores siguen siendo cuando en verdad el saludo sí es con ellos y son tan inseguros que voltean para ver si no hay más nadie. Solamente allí es que levantan la mano para devolver el gesto.

¿No les ha pasado que están caminando para entrar un ascensor que está a punto de cerrarse y empiezan a trotar para alcanzarlo gritando “Aguántalo” a la persona que está adentro? Y ustedes ven como esa pobre persona se le va el mundo tratando de figurar cuál demonios es el botón que tiene que apretar para evitar que la puerta se cierre. Y de repente, en un nanosegundo, se declaran incompetentes y suben las dos manos en resignación. Lo peor para ellos no es que se tranque la puerta. Es que la persona que pidió que se lo aguantasen efectivamente llegue a montarse y se pasen todo un trayecto de veinte pisos en completo silencio aun a sabiendas que ambos están pensando que el resignado es un tremendo guevón.

Una vez estaba con La Gorda, su entonces novio y unos amigos en Margarita y fuimos a una de esas fiestas reservadas para las Chicas Polar. La contraseña era un collar de pucas así que no tengo más nada que contar sobre cómo nos fue. Uno se estacionaba en el Canódromo y de ahí lo llevaban en autobús para la fiesta pero en medio de la misma, los autobuseros se declararon en huelga y se fueron, quedando solamente uno. A las trescientas personas que estábamos en la fiesta se nos salió el revolucionario que todos llevamos por dentro, exigiéndole al conductor que llamase a más autobuses para que nos regresasen.

El más belicoso era un musculoso de esos que se tatúan el brazo con motivos de alambre de púas y se oxigena las tres mechas para aparentar ser un catire de padre alemán y madre morrocoyana. Ese tipo peleaba y lanzaba piedras al autobús que ya estaba lleno, como si lo fuese a incendiar. De la nada, una ventana se abre y sale una mamirruqui con cara de vecina escuálida y grita: “¡Reynaldo! que te montes YA!” Ese pobre perrito faldero, se le desinflaron los músculos, bajó la cabeza y se montó en la buseta. La huelga de autobuses se fue a la mierda. Eso fue una soberana cayapa de “¡Dominado!”

Y si bien, está el caso de una señora que se dio cuenta que había querido decir “mi casa” cuando trancó el teléfono con el ex novio de su hija y le dijo “mis piernas siempre estarán abiertas para ti”, Alejandro mi hermano me contó hoy mi nuevo cuento favorito. Mi papá invitó a una señora mayor a pasarse unos días con él y mi mamá en Margarita. Hay gente que puede sentarse en el trono donde sea. Hay gente que no. Mi señora madre, ella siempre tan encantadora, se dio cuenta que la señora estaba “sufriendo” y le dijo –es que hay que amarla- “XXX pero si tu quieres, nosotros nos vamos para que tú hagas pupú tranquila.” No contenta con eso, tres días después suena el teléfono y lo atiende la Señora Trancada. “¿Qué pasó Mojóooooon?” La señora más NUNCA volvió a la Isla. Creo que jamás supo que “Mojón” es el apodo que le tiene un tío mío a mi papá y lo dijo pensando que era él quien había atendido el teléfono.

Momentos embarazosos que dan risas a todos menos a sus protagonistas.-

Wednesday, January 27, 2010

La vida te da limones (pero te pasa la factura)


Cuando yo tenía unos dieciséis años, me compré un librito en un aeropuerto llamado Life’s Little Instruction Book. Es uno de esos manuales que enumeran los modos de comportamiento necesarios para vivir una vida feliz y normal. Al momento las sugerencias parecen completamente lógicas y aplicables. El problema es que de todos los libros del mundo, ese es el último que viene a la mente cuando uno está ocupado viviendo su vida nocturna. Es solamente cuando nos vemos obligados a mirar a la vida en retrospección, que nos damos cuenta que de haber tenido ese libro en la mesa de noche (y no el Kama Sutra for Dummies o The Dangerous Book for Boys) no estaríamos pagando las consecuencias que nos llegan a fin de mes con las facturas.

He decidido que soy un desastre como adulto que sale de noche. No tengo la más mínima idea de cómo serlo, como comportarme y como ahorrar y pagar por mis vivencias. No salgo de terminar de pagar una cuenta en la tarjeta de crédito por tres restaurantes a los que me acuerdo que fui y a quince discotecas a las que no, cuando ya Movistar se disfraza nuevamente de Don Barriga y hace que me llame la señora esa con voz de colibrí que elegantemente te dice que te va a suspender el servicio. Yo y Movi habíamos terminado luego de nuestro impasse por mi dolce vita en Italia pero los montos sucesivos –aunque considerablemente más bajos- son una patada a mi pobreza.

Ya que no sirvo como adulto, he decidido que voy a volver a ser un adolescente en lo que al dinero se refiere. Pero esta vez que no vive en plan “Papi Paga” el cual considero fue un error garrafal de mi familia porque no hizo más que hacerme creer que yo era un heredero sin fondos, sino en plan “Toto es su propio Papá”. Ahora pienso pagar mis cuentas la misma noche en que me las consumo y no esperar a fin de mes para pagarlas. Las tarjetas, según el Life’s Little Instruction Book, deben ser usadas por su conveniencia y no por el crédito. Le voy a pegar una calcomanía de esas “Hola, mi nombre es” a mi cartera y con Markette escribir ese mismo mantra para que no se me olvide. Porque me está pasando que me gozo mis fiestas pero a finales de mes me da dolor de bola tener que pagar por mi pasado. Es mejor sufrir la debacle al momento. Estaré más pobre pero con un futuro promisorio libre de llamadas pregrabadas que te recuerdan que aún no han recibido su pago.

Igualmente, me voy a cambiar a un plan tarifado de pre-pago en el celular. De esos que te dejan sin sarrrrdo a las doce de la noche en plena autopista. En verdad no es tan importante. En una fiesta a la que fui, un grupo estaba jugando a Isabel La Católica y Fernando de Aragón en la Inquisición con una pobre a la que le robaron el Blackberry. Le decían “¡que peligro!” eso de andar sin celular y que debía reponerlo de inmediato. Mi nueva poster girl les respondió: “Yo estoy más feliz que nunca. Si me van a violar, me violan tenga o no tenga el celular. Tampoco es que en plena cojida puedo llamar a un amigo. Si me quedo accidentada siempre va a haber un metiche que me va a preguntar en la calle “¿le pasó algo?” y si voy al cine, pues voy al cine. No es tan difícil encontrarme.” Pues yo voy a tratar de ser la versión de esa mujer en hombre (espero que sin la violación) en actitud prepago. No voy a durar un mes pero por lo menos van a ser treinta días en los que Dr. Diablo's no me esté fastidiando la paciencia.

Se cansa uno que la vida te de instrucciones para aquellos días lluviosos. De libros que te ofrecen consejos de como ahorrar para la conveniencia de tu futuro. El problema es que jamás te enseñan a como ahorrar cuando le debes a bancos y servicios telefónicos que se comportan como huracanes. Esos, se afrontan con otro tipo de paraguas.-

Tuesday, January 26, 2010

“Lo paso tal cual me llegó”.

Con la pelazón en la que anda uno –por no decir aburrimiento- cualquier detonación del celular es motivo de celebración. Ese sonido de ping pausa cualquier actividad mundana que estés haciendo en ese momento. Es tan decente que hasta te indica con sucesivas lucecitas rojas, como las aeromozas de avión disfrazadas de Rodolfo el Reno, que tú tienes un mensaje importantísimo en el celular y que te tienes que ocupar de él.

Apartando los textos romanticones y los simpáticos “¿Dónde coño estás tú” de mi señora madre, yo divido a mis mensajes en tres grupos. El primero son los chistosos. Aquellos que lo único que hacen es enviarte fotos de cosas ilógicas como lo que está escrito en griffin en el carro que tienen en frente en la cola. Esos se responden con un “je je je”. Si en verdad la cosa es muy niche: “jajajajajajajajajajaja”. El “jijijijij” es válido. Siempre y cuando tu oficio sea ser la voz de Speedy González.

Los segundos son los chismosos que a su vez se subdividen en dos categorías. La primera, corresponde a los que te vomitan el chisme de una: “Sandra metió la pata con el abuelo de su novio” con sucesivos ping! ping! ping! Como para dramatizar la situación. A esos les respondes con el ya clásico “¡Que bolas!” (es que Sandra en verdad está burda de buena pero es una quemada). La segunda, son los que se hacen los interesantes: “¿Adivina quién metió la pata?” A esos les puedes responder “Nitu Pérez Osuna” o lo que se te ocurra porque igualito van a pasar horas jugando al juego imbécil del Gallo Pelón con su retórica de “Noooo. Adivina”. No hay nada peor que un inseguro con un chisme. No lo suelta así de fácil porque una vez que lo dice pierde todos sus poderes. Por eso me gusta responderles ante su primera adivinanza “sí yo sé, que bárbaro”. Eso los derrumba moralmente.

El tercer grupo de mensajes corresponde a aquellos que buscan plan. Si es un “me muero de hambre” es que vas a estar destinado a almorzar con esa persona y pasarte el resto del día con ella. Lo cual es chévere porque no hay nada más bueno que un sábado de espontaneidades. Si es “¿qué más?” es que la persona está tan aburrida que necesita que le organices un plan vacacional para esa noche porque no se halla en su casa. Estos se dividen también en los suicidas, a los que no les provoca plan alguno y en los prostitutos, a los que si les respondes que tienes la piñata del sobrino de una colega, te responden con un “yo voy”. A esos no los critico. Un arrocero con iniciativa siempre termina prendiendo la noche.

Si esta es la disección anatómica de un Blackberry común (exceptuando a los Gargamel que usan emoticones de diablitos hasta para decir que se murió el abuelo que metió la pata con Sandra) entonces yo tengo una pregunta: ¿Quién es el idiota que estima de suma importancia reenviar una cadena en morado a todos sus contactos? El que la escribió originariamente no es objeto de mi profundo desprecio. Hay espacios reservados en el Infierno solamente para spammers como él. Lo que no entiendo es como puedo yo tener amigos, a los que considero todos inteligentes, interesantes, multifacéticos y con serios problemas de egocentrismo, que estimen que ese pedazo de basura es tan vital, que debe ser reenviado en masa a sus contactos.

Una niña que pobrecita ella tiene cáncer, pero por cada mensaje enviado se depositan quince centavos en una cuenta. ¿De que país es la niña y quien deposita en la cuenta? A los refugiados de Haití, la Cruz Roja les va a dar mantas si tú le envías este mensaje hasta a la niña que conociste anoche y que aún no has llamado. El gobierno va a caer y es necesario que estemos pendientes con máscaras de buceo porque eso viene, segurísimo, esta noche. Hay que rodar este mensaje porque es inconcebible que los venezolanos hayamos comprado 3500 entradas con nuestro dinero para tapar la verdad de 1 pancarta sobre 1 señor que ha dicho 3500 mentiras. Todo en morado. Y todo firmado “Lo envío tal cual me llegó.” Veracidad: nula.

Lo bueno es que con este escrito no me gano enemistades porque todo el mundo está harto de las llamadas cadenas por celular y, milagrosamente, NADIE confiesa haberlas enviado. Es como si Poncio Pilatos hubiese borrado a Jesús de su lista de contactos. Una cosa es una cadena seria. “Miren, se murió el abuelo de Jorge, el que se cojió a Sandra. El entierro del viejo es mañana. Please, nadie le diga nada a Sandra sobre su barriga.” Otra cosa es enviar una cosa con el disclaimer “Lo paso tal cual me llegó”. Esa es la manera más Hallmark de decirle a un amigo que tú eres un idiota que no filtra información.

Hay amigos para todo. Los chistosos, los chismosos, los monta planes y los arroceros. Con ellos es suficiente como para estar ocupándonos de alguien que en letras púrpuras nos preocupó a todos con el curioso caso de una señora llamada Mireya Díaz. ¿Quién conoce a esa Mireya Díaz? Exacto. ¡Al horno!

Monday, January 25, 2010

Un enero interminable


Entendemos la cagazón nacional. Estamos viviendo un enero interminable que no echa agua de los cielos ni que la bombardeen con la versión acuática de lo que lanzó el Enola Gay. Cada vez que hay otra detonación sísmica en Haití, a uno le da como un sustico y piensa que eso viene derechito para acá. Porque vamos, somos nosotros. Si le regalamos al mundo a nuestro querido Señor Presidente, no podemos esperar que el mundo nos devuelva otra cosa. Hubo una noticia de invasión que fue callada cuando se dieron cuenta que la foto que mostraron como prueba aparecía en Wikipedia. Ahora la verdadera noticia es que Estados Unidos está invadiendo a Haití para apropiarse de los carritos de helado Tío Rico.

Los nervios se incrementan porque nos quitan la luz y después nos la ponen. Y el que la paga la factura no es el presidente de La Electricidad de Caracas sino el pobre empleado que mandaron a todas las casas para hacer el trueque del bombillo que alumbra con el bombillo de lavandero que ahora nos obligan a poner para “ahorrar” energía. Ese señor toca el timbre y sale la señora de la casa con escoba en mano a regañarlo por la ineficiencia del gobierno. Al pobre electricista le toca ahora fungir como buzón de sugerencias de una Venezuela que no puede canalizar sus quejas porque todas las páginas Web de las instituciones gubernamentales están colapsadas.

También rondan por ahí los nervios latentes que el 4,30 no da. Hacer mercado es una amenaza de bolsillo porque no has salido de la sección de cereales y ya le estás debiendo al auto mercado. Ese cartelón chistoso de “hoy no fío, mañana sí” se ha vuelto en “no hay huevos, no hay harina y sólo se permiten dos paquetes de azúcar por persona.” Los verdaderos pelabolas de este país no son las personas que tienen sus reales en los bancos intervenidos. Son aquellos que optaron por ser el Pitufo Repostero como modo honesto de ganarse la vida.

Los pulgares se han convertido en el más férreo opositor de esta gestión gubernamental. Si antes eran los pies, las pancartas y los banderines, ahora son los dedos los que nos conminan a hacer oposición. Pero ahora somos más sabios. Nos hemos limitado a expresar nuestras divergencias en menos de 114 caracteres por Twitter. Porque ya no estamos arrechos. Ahora estamos #arrechísimos (con la vieja siempre por delante). En cuanto a enemistades se refiere, seguimos odiando a los mismos locuaces. Con la salvedad que a la palestra ha llegado el idiota que se dedica a enviar cadenas en morado por Blackberry y cree que con ello hace la diferencia.

El blackout de canales se concreta en un día en el que se conmemora el nacimiento de la democracia en Venezuela. RCTV muere por segunda vez y Venevisión es incapaz de asistir a su entierro. Un partido de béisbol es transmitido por dos canales que enseñan dos realidades sobre un mismo acontecimiento. Tomas cerradas que tapan las pancartas. Bajadas de audio que callan verdades. El resumen de los acontecimientos se puede ver, a medias y con censura previa, por “El Imparcial” (sic). Lo que pasa es que ahora nos gusta gritarle a la pantalla pidiéndole a Ana Vacarella que se pare en plena transmisión y se vaya. Antes de que la empiece a odiar un pueblo que la ama.

Así va enero por los momentos. Cualquier reclamo de lentitud es culpa de El Niño. Aparentemente él también está detrás de la pancarta que reza “¡Tas Ponchao!”

Sunday, January 24, 2010

The Temptations of Silence

And we would be quiet.
Maybe we ought to be.
Not speak what we ought not to.
Not think of what we dream.
Maybe it is best to bow our heads in silence.
Perhaps it is proper to drown the songs we sing.
Ah, but Ozymandias.
If it were not for Ozymandias,
We would in time, believe.-

Friday, January 22, 2010

Un abrazo al que come éclairs

Hoy hace un año mi papá se levantó como todos los días. Le echó broma a Josefa en el desayuno, se leyó el periódico y se fue a su oficina. Se tomó un café, fastidió a las secretarias, jugó Solitario en la computadora, firmó unos papeles, chismeó con una amiga del trabajo y se fue a almorzar. A una cuadra de mi casa, se bajó a comprar dos éclairs de chocolate para el postre – un pecadillo del típico barrigón que almorzando ya piensa en la cena – saludó a los mesoneros y se montó en su carro. Jamás arrancó. Dos meses después se recuperaba completamente de una amnesia provocada por una aneurisma cerebral que nos derrumbó el mundo como lo conocíamos.

El tiempo todo lo cura. Las lluvias, como los soles van y vienen. Y yo soy de la gente con suerte. De esos cuyo papá es tan arrecho que le dijo a su ángel de la guarda que él ni de casualidad se iba de aquí sin comerse esos dos eclairs de chocolate. De repente no ese día pero en otro más adelante. Cuestión de gordos mentales pero si así funciona el Cielo, entonces chapeaux a ese angelito permisivo que le permitió operarse con éxito y aprender de nuevo a caminar, comer, pensar, manejar, trabajar, viajar y volver ser mi papá.

Hoy, mi papá sigue saliendo de la oficina a comprar éclairs para comérselos en el postre. Ajeno al hecho que esos segundos en los que se bajó a hacer una compra tan sencilla, marcaron toda la diferencia un día para rescatarlo con vida. No somos muy de rezos en este tea party ni de gracias cantadas con togas presbiterianas en iglesias de Alabama. Pero a los que tengan la suerte de tener a su papá por estos lares, un apurruño de esos que significan “te quiero” no vendría nada mal en un día como hoy. Hay papás a los que, si se abrazan constantemente, el destino les regala éclairs.-

Thursday, January 21, 2010

Can't stop hearing this

Jamie Cullum en un cover de Please Don't Stop the Music. El video es brutal. Si les gustan los covers de música pop, búsquense el de Daughtry con Poker Face que sacó hace un par de meses. Mejor que la versión original.-

Espeling

La gente sí es bruta. No se escribe así. Se escribe "b-e-i-b-y".-

Avatar: El viaje espacial de Pocahontas

Hay dos maneras de arruinarte una película. La primera es que te cuenten el final. La segunda es que tu sensacional movie date te comente en pleno Noti Color que una amiga dijo que la película que van a ver a continuación es una rendición de Pocahontas, tres mil años después. Para un film como Avatar no importa que te digan el final. Es como Titanic, ya sabes que se hunde. Pero que te adviertan que tiene un cierto tufo al cuento de la princesa india que salva a su amado colonizador británico de la muerte y con eso trae la paz entre enemigos, es suficiente como para sacar el Wiki Disney mental que todos llevamos por dentro y comenzar a hacer comparaciones de principio a fin.

Tan complicados son los nombres en Avatar que es más fácil usar los nombres de Pocahontas para comentarle algo a tu pareja durante el cine. El Árbol de las Almas se convierte en Grandma Willow, el indio Kocum termina siendo el novio que se tenía que casar con Neytiri y el Gobernador Ratcliffe sustituye su collar isabelino por el uniforme del insufrible G.I. Joe que no se termina de morir. Hasta la secada de pelo que se echa Neytiri en la mitad de la película (antes de volver a las trenzas de Bo Derek) te recuerda a Pocahontas cantando esquizofrénicamente por el bosque antes de echarse su recostada con el azulado John Smith, (escena muy al "Can you feel the love tonight?" en el Rey León en Disney). Tírenle una buena dosis de la trama ambientalista de Fern Gully, otra película animada, denle fast forward a los siglos, y ahí está: Avatar de James Cameron.

¿Es un plagio? No. No, si nos damos cuenta que todas las historias contadas en la literatura y en el cine parten de un mismo punto: el hombre. El giro está en la aventura de ese hombre, ya sea con si mismo, con otro hombre, la naturaleza, la tecnología, la religión, lo sobrenatural etc. Aunque hay autores que ubican solamente siete situaciones dramáticas que se pueden construir en el desarrollo de un argumento para una novela (en nuestro caso un film) el escritor francés Georges Polti identificó la existencia de 36 de estas situaciones. Viendo que Avatar toca tantos temas en una sola película, el paralelismo con otras historias es inevitable. La genialidad es que, con o sin intencionalidad de Cameron, lo hace evidente.

Aún con el hallazgo de matices familiares a lo largo de esta película de ciencia ficción, el espectador no puede dejar de pensar que está ante la presencia de un gran film, cuyos efectos sobrepasan los estereotipos fantásticos a los que estamos acostumbrados. La ambientación de un mundo que no es el nuestro se va volviendo placentero a medida que el “hombre” de la película y los “hombres” que estamos comiendo cotufas nos vamos adentrando en un mundo fantástico, llegando a un momento en que dejamos de percibir a los avatares como extraños y los tomamos como si los hubiésemos visto toda la vida (inclusive cuando hay que perdonarle la vestimenta tráiler trash del avatar de Sigourney Weaver).

El énfasis de girar el tablero de Risk, en donde el humano espectador se ve en la necesidad de rechazar al humano protagonista para tomar posición junto al alienígena, es completamente genial. Muy Wall-E. Eso permite apartarse por un momento de nuestras preconcepciones sobre la humanidad, detectar los males que nos hacen ciegos – la avaricia, el desperdicio y el odio, entre otros - y constatar que la lucha por la paz, la apuesta por la diplomacia, la conservación y la autodeterminación de los pueblos, no conoce de tiempos ni de momentos históricos. Son luchas eternas que dependen de nosotros como hermanos, como ciudadanos, como naciones, como terrícolas para lograr una solución.

Sólo es cuestión de creer que hay personas en el mundo que estando en el lugar equivocado y en el momento equivocado, sin tener como luchar o tener por qué hacerlo, toman la iniciativa de combatir la opresión y pelear por lo que es correcto. Lo que es mejor para todos. En eso, Avatar tiene mucho de Disney. A fin de cuentas, si algo nos ha enseñado Pocahontas y las demás películas animadas, es que el bien siempre triunfa sobre el mal y que sólo basta soñar para lograr lo impósible. Así Pocahontas se haya tenido que disfrazar de astronauta.-

Wednesday, January 20, 2010

El talentoso Sr. Ripley hace un postgrado

El fin de semana pasado me topé casualmente con una niña a la que conocí en Italia y me dio risa cuando mencionó que estaba a punto de aplicar en sus estudios un consejo que yo le di cuando me regresé a Caracas: “Viaja todo lo que puedas y gózate esta vida. Nadie se va a enterar que tú no terminaste el postgrado.” Un poco maquiavélico de mi parte, cuya pretensión no es hacer una mofa de la educación superior, pero es la verdad. A los ojos de esta zoociedad, una vez que el futuro estudiante paga la tasa aduanera de Maiquetía y abraza al Comité de Despedida (liderado por la novia llorona quien no puede esconder el hecho que todavía le duelen las piernas de la noche anterior), esa persona está graduada.

A nadie le queda dudas que esa persona que se fue con una maleta llena de bufandas sin estrenar, se está yendo para convertirse en alguien exitoso. Seguramente todos los que se largan del país a comenzar una vida de estudiante la consiguen. Por lo pronto, su estadía fuera de Venezuela se resume en la elocuente frase “Carlos se fue a hacer un postgrado.” Nadie pregunta si sacó A+, o si ya consiguió una pasantía o si Carlos tiene tema de tesis. A nosotros lo único que nos importa es si Carlos consiguió apartamento y si hay espacio para quedarse en un sofá. Porque aparentemente todos viajamos una vez al año a Nueva Haven, a Bristol o a Stanford.

De resto, damos por hecho que el joven Carlos se está quemando las pestañas. El nombre de la especialización es tan rimbombante que nos parece terriblemente complicado. Cosa que padres y representantes juegan a su favor a la hora de mencionar que su divino tesoro está haciendo una especialización en gerencia de riesgo para algo matemático-nuclear pero la verdad es que es administración con un nombre fancy. Ni uno de los dos sabe explicar exactamente para que sirve el postgrado pero el coctel de palabras “postgrado” y “Sorbonne” le mata el cuento a la pobre madre que pone entre sus comillas las palabras “inglés” y “Miami” para hablar de su propio retoño.

Seguramente Carlitos entiende el esfuerzo económico e intelectual que comprende hacer un postgrado y se haya tomado la tarea de trasnocharse en serio para poder superar a los demás estudiantes y ser considerado para un trabajo digno. Pero, ¿qué pasa si es al contrario? ¿Qué sucede si Carlitos sabe que aquí en su país ya tiene las relaciones públicas cubiertas y que nadie se entera si va a clases o no? ¿Qué pasa, si Carlos no es el nerdito que todos nos asombramos que era cuando lo aceptaron en el MBA en Harvard sino más bien el Talentoso Señor Ripley?

Si quiere puede irse a tocar guitarra debajo de un puente en San Sebastián o irse de pub en pub a estudiar el comportamiento natural de los Hooligans. Puede montarse en un barco pesquero en Maine a comer un sinfín de langostas o pasear por París a contar las palomas. Si le provoca dormir hasta las tres de la tarde puede hacerlo y si quiere acostarse a las tres de la mañana luego de una noche de tapas no hay problema alguno. La remesa paga la universidad pero con queso brie y vino más barato que el agua se vive un año de dioses. En un año está en su antiguo trabajo como administrador. ¿Le van a preguntar sobre el principio de Peter? No. Le van a preguntar sobre el frío, las mujeres y los restaurantes en los que comió.

Tengo una amiga que se fue a Paris a hacer un curso de francés al cual no asistió por parecerle más interesante un carrito de crêpes. De ahí, se preguntó si habrían crêpes en Luxemburgo por lo que se recorrió toda Europa para llegar a la conclusión –su postgrado según ella- que las mejores se encuentran en las Tullerías. El último día de su estadía en Europa abrió el programa Publisher y se diseñó un diploma de lo más bonito que la certificaba en Francés I (Bonjour). Hoy en día, el diploma reposa guindado en la pared de su cuarto, enmarcado y pulido con Pride. Algún día le dirá a su madre que no fue francés lo que aprendió ese verano pero de momento, se ríe maquiavélicamente. Ese fue un verano feliz.

Son sólo conjeturas por lo que un aplauso a los que se encuentran en el extranjero quemándose las pestañas detrás de los libros de bioquímica, haciendo gráficos de inflación, aprendiendo nuevos bailes y siendo amigos de Parvati y Kim-Lee. Desde esta tierra los admiramos por sus esfuerzos y nos hacen falta. Pero secretamente una palmada también al posible Señor Ripley que anda caminando por las calles de Berna en estos momentos cuando debería estar en una biblioteca en Marlborough. ¿Cuántas personas conocemos que se hayan devuelto a su ciudad de origen porque rasparon el postgrado y lo confiesan? No muchas, quizás ninguna. Y esto, Carlos Ripley lo sabe.-

Nota: Alejandro (senza la J) en Milano: this is tongue and cheek. A supposition. By no means should this be taken literally!

Tuesday, January 19, 2010

Protesta cinéfila

Me molesta terriblemente esta época del año. Soy amante de las buenas películas y de los premios que las honran y no puedo concebir que vivo en un mundo en donde tengo que sucumbir a Marlene’s Videos para comprarlas en formato pirata. Todo con tal de verlas a tiempo para poder disfrutarlas, hacer mi quiniela y sentarme a ver los premios Oscar como Dios manda. Jamás he entendido como puede existir dentro de un centro comercial citadino una tienda que se dedique a vender películas piratas sin que haya sido intervenida por los agentes gubernamentales o –más lógicamente- denunciada por todas aquellas empresas que están detrás de la fatídica propaganda de “Un veinte pirata, como tu película”. Pero bueno, también sé que vivo en un país ilógico donde la vista gorda, es más bien obesa.

Debe ser cuestión de mercadeo o cuestión de real pero la verdad es que quien diga que aquí en Venezuela no hay cinéfilos, jamás ha ido un domingo al cine. O un martes. Nos gusta ese tipo de entretenimiento y hacemos todo lo posible por ir. La mitad de los noviazgos en Caracas –y posteriores matrimonios- han subsistido porque las parejas saben que por dos horas y media a la semana van a poder sentarse en una sala y no tener que oír las quejas del otro. Entonces, si los pitufos de Avatar vienen con todas las de la ley a presentarse en los cines mundiales, ¿por qué una película tan sencilla como 500 Days of Summer que ya la pasan hasta en los aviones de dos hélices no ha sido vista? ¿Por qué tenemos que escoger entre Chuky XVI y Rambo es Abuelo?

Hay numerosos festivales de cine latinoamericano, europeo y estadounidense que se proyectan a lo largo del año en Caracas y eso se aplaude. Sería estupendo que el Celarg no fuese tanto un DVD con sillas raídas sino más bien un cine moderno con historia donde si te van a pasar Para Matar a un Ruiseñor viniese también con un experto en el heroísmo de Attiucs Finch. Pero si ya eso es pedir demasiado ¿dónde están las que son? Avatar e Inglorius Basterds seguramente estarán entre las diez nominadas a Mejor Película. Si conjeturamos que Up también podría estar ¿por qué no hemos visto las otras siete? ¿Por qué The Hurt Locker ya está en pay per view en Inter? ¿Por qué tenemos que esperar hasta mayo a ver si Sandra Bullock efectivamente merece quitarle el Oscar a Meryl Streep?

En teoría, todos los venezolanos le deberíamos ir a la Señora Streep porque su actuación como Julia Child es la única que hemos visto de todas las posibles candidaturas al Oscar. Y tenemos a Sherlock Katie Holmes tambien pero no podemos conjeturar sobre posibles nominaciones porque si bien los Golden Globes la han pegado con Kate Winslet, Hillary Swank y Mickey Rourke, no es menos cierto que tambien la han puesto con Madonna, Pia Zadora y Sally Hawkins. Robert Downey Jr. tendrá que esperar por las nominaciones. La lástima es que aquí nos vemos obligados a escoger nuestras películas favoritas dependiendo del vestido que se puso cada nominada. ¡Y en traducción por TNT!

Es una lástima tener que sucumbir a la piratería para contrarrestar el déficit de buenas salas a las que no haya que reservar con días de antelación para ver un film de los buenos. De los que están en el tapete mundial. Mientras tanto, seguimos esperando por CINEX y Cines Unidos. A sabiendas que las actuaciones de Sean Penn y Mickey Rourke el año pasado las terminamos viendo cuando ya Penn era objeto de odio en el país y Rourke, pasaba de nuevo al olvido.-

Monday, January 18, 2010

Great Poster


...then again maybe not

En cinco horas desde que publiqué el post de abajo me han pasado cuatro cosas con la maldita canción "I gotta a feeling" que me hacen pensar que el mundo en verdad no está listo para darle a next en el Ipod. Quizás yo tampoco. La última de esas coincidencias me pasó por estar viendo trailers de películas que van a salir en el 2010. Tiene que ser la más cheesy de las películas pero ese elenco all star es por lo que uno sigue creyendo en Hollywood. Jennifer Garner partiendo la piñata a golpe limpio: priceless.-

I Gotta Feeling?

Acaba de llegar la primera tarjeta de matrimonio del año. Aparentemente, éste también va a ser uno de esos en los que hay que tener que ir vestido de ejecutivo a celebrarles los errores a los demás. Yo sé que está cara la cosa y que hacer un bonche que no ronde en esos de a contribución está lejos de los bolsillos de todos pero ¿no hay nadie en esta ciudad que celebre el hecho que no se casa este año? ¿Qué por fin salió de su casa, así sea en un anexo que se construyó en el lavandero?

Fuera de los cumpleaños que no cuentan porque todos celebramos el día en que se nos ocurrió darle una patada a la placenta, el común denominador es que las personas que se vistan de blanco – novias, bautizados, primo comulgantes y santeros – son los que tienen las excusa para lanzar la casa por la ventana. Los de negro van a un entierro, una fiesta gótica o una tertulia bohemia y los demás… pues los demás estamos resignados a ahogar nuestro aburrimiento bailando “I gotta feeling”, tragando mucho licor para hacernos creer que es la primera vez que la vamos a bailar.

Caracas no es una ciudad aburrida, por más que sus críticos se empeñen en destrozarla con el cuento que aquí no hay vida nocturna. El problema es que somos tan ávidos de cosas nuevas que nos empeñamos en sacarle el jugo a los sitios como si mañana fuesen a expropiarlos. Una discoteca, un bar o una fiesta de esas escondidas se vuelven un must y hasta que no se pase por la cuerda roja, uno no se queda quieto. Pero en tres semanas de ir jueves, viernes y sábado –porque nos fascina la repetición- todo caraqueño le declara la muerte a un sitio con las inevitables palabras que caducan la experiencia festiva: “Ese sitio se ennichó”.

Me da risa ese epíteto en específico que le ponemos a los sitios. Es verdad, a uno le encanta ir a un local o fiesta para verse y dejarse ver y es más chévere una noche en la que te encuentras a gente conocida o gente con la que pudieras tener algo. El problema no viene porque el local se llenó para celebrar el after party de la Convención Anual de los Ciudadanos de Tonga en Caracas. Viene, porque efectivamente llega un momento en que “I gotta feeling” no puede seguir siendo la canción de moda. Como consecuencia de eso, nos ponemos a mirar a los lados porque ya nos aburre hasta el propio date que ya va por la cuarta salida y comprobamos que ya no tenemos ese ímpetu de gritar “Mazel Tov. Lahymeee!” como sí lo está haciendo la de la minifalda de al lado.

¿Qué hacemos entonces? ¿Volvernos más selectivos en nuestras salidas o resignarnos a rumbear con cuatro panas en una esquina del jardín? Yo opino que hay que darle next a “I gotta feeling” en el Ipod, sustituir las cámaras digitales por las Polaroids para gozarse el momento, aprender de otros estilos de música y hacer más fiestas de disfraces por ninguna otra razón que la de ver llegar a Batichica en un Corsa. Ya está bueno el cumpleaños con la torta de la Gata Luciani, el vasito de Selva y la abuela pachanguera sentado en una silla para que vea la soplada de velas. Hay que sacar a esa abuela vestida de Gummy Bear a echar un pie de salsa casino.

No es caro si se tiene imaginación y no hace falta tener trescientos amigos cuando con cinco o diez se puede hacer una noche memorable (lo que daría por una noche de cine al aire libre en el Parque del Este). Pero una foto taggeada en Facebook con el cotillón de flores pegado a la cabeza y la corbata amarrada a la cintura, tarde o temprano se va poniendo viejo. ¡Pues, se puso viejo! No, no es hora de crecer. "I just gotta feeling" que es hora de variar la canción de turno y diversificar las salidas.-

Sunday, January 17, 2010

Ese Señor

Ese señor logró simplificarnos en un solo ente adversario al llamarnos enemigos del pueblo. Una única categoría en la que un solo nombre basta para atacarnos y afectarnos a todos.

Ese señor nos señaló como los autores intelectuales y perpetradores de sus propios errores y defectos, distrayéndonos de los verdaderos problemas de la nación bajo la falsa creencia que los males acaecidos son responsabilidad de nosotros mismos.

Ese señor desfiguró la Historia al convertir anécdotas fútiles en amenazas graves, valiéndose de la exageración para hacernos creernos los cuentos de intentos de magnicidios, invasiones extranjeras y discriminaciones raciales.

Ese señor vulgarizó la inteligencia del pueblo al adaptar el nivel de sus ideas al menos inteligente de nosotros, logrando una comprensión universal de un proyecto político sin indagar profundamente en los costos y consecuencias que tal análisis intelectual provocaría de aplicarse en la realidad.

Ese señor orquestó una repetición incansable de sus ideas en cada uno de sus podios, presentando el mismo contenido bajo distintas aristas, en pleno convencimiento que cuando una mentira se repite mil veces, acabamos creyéndola.

Ese señor renovó los argumentos e informaciones de manera acelerada a sabiendas que con eso nos distraía en otros menesteres, impidiendo la pronta respuesta de sus adversarios que buscaron contrarrestarlo.

Ese señor se valió de todos los medios posibles para construir argumentos e informaciones fragmentarias que lo favoreciesen, escondiendo la completa verdad a través de la omisión de frases y modificación de comas.

Ese señor silenció las noticias que favorecían a sus adversarios, valiéndose de medios de comunicación afines que tenían el poder de convertir los triunfos de los otros en rotundos fracasos.

Ese señor se valió de los complejos de odios nacionales para llevar a cabo su cometido, logrando una pelea feroz entre nuestros vecinos que alguna vez habían celebrado sus diferencias.

Ese señor creó una falsa impresión de unanimidad popular al hacernos creer que el pueblo somos todos, excepto algunas personas.

Ese señor fue Joseph Goebbels.-

Saturday, January 16, 2010

La Fuga del Fogón


La novela de las tres prendida como de costumbre. La escoba olvidada al lado del teléfono. El Universal abierto en la sección de béisbol y desde el lavandero, la radio a todo volumen con el programa que insulta al Señor Presidente y hace anuncios públicos sobre gente desaparecida. Una llama prendida en el fogón indica que debería haber alguien frente a él pero no hay señales de vida. Lo impensable ha ocurrido y el mundo como lo concibo, se derrumba lentamente en mi imaginación perversa. Josefa se ha fugado.

Josefa no es de las de a por día. No ha salido desde hace tres años aun cuando todos los días menciona que el lunes que viene se larga a Colombia a disfrutar de sus merecidas vacaciones. De conocer su caso, la Inspectoría de Trabajo vendría a mi casa y la obligaría a salir a disfrutar sus feriados a la fuerza, procurando de poner una calcomanía enorme en frente de mi casa que rezaría algo así como “Aquí todavía creen en el colonialismo español.” Pero Josefa insiste en que no es cuestión de salir por salir. Según ella en su casa no la dejan ver Sábado Sensacional en paz y que ella está muy “chacarera” como para andar a pie por ahí.

Sus misivas las tiene controladas para no tener que salir. Se levantó al abastero que le traía los plátanos hasta que éste cerró sus puertas y ahora no hemos visto tajada alguna en los platos de pabellón criollo. Mi papá – ella lo llama “El Compi” - le trae el Kino (y recientemente el Loto de Florida), la que plancha – “La Comae del Barriga Afuera”- la cajetilla diaria de Astor Azul (más una de ñapa para repartir a los que en un estado de crisis viendo La Hojilla nos quedamos sin cigarrillos). El jardinero – “Voz de Flauta” – le trae semillas de girasol para darle a Eparquio el loro sin que nadie se de cuenta después de la debacle veterinaria sobre la dieta del animal y el de la tintorería – “¿Quién dijo yo?”- para que le traiga velones que esconde “porque según la Señora Mari (a esa le tiene miedo y no le inventa nombres) yo soy bruja porque fumo al revés pero en verdad soy creyente.”

Yo soy Don Totín. El primer día que llegó a esta casa me bañó y sin querer queriendo me arañó la espalda. Tardó una pila de años en confesar que ese día no durmió porque juraba que la iban a botar por infanticidio. Me firmó todas mis boletas porque mis papás no tenían idea que yo iba al colegio, me prendió todas las velas en mis exámenes importantes, amenazó (y sigue amenazando) con botarme las corbatas que siempre me suelo poner –“Don Totín es que esas ya están de coleto”- y es la primera en desaprobar a cuanta mujer ha entrado en mi casa - “Esa no lo quiere a Usted.”

Dado a que le pedimos real como a un cajero (llamando a su cuarto el Banco de Tequendama), amenaza con su retiro en cada evento importante porque según ella somos peor que la inflación. El primero empezó “cuando el Puyito (mi hermano) haga la Primera Comunión.” Van quince años desde ese episodio. Mientras tanto los niveles de competitividad fluctúan como los ciclos de Schumpeter, llegando a su más bajo nivel en la temporada del Round Robin beisbolero. Ya para la Serie del Caribe, el Rey David hace su agosto con nuestra familia. Empanadas quemadas no se pueden comer todos los días.

Al “Muérgano” le tiene una soberana arrechera. Cuando se encadena pega un grito “Don Totiiiiin póngame el Titanic” pues según ella, esa es la película más larga que ha visto y así por lo menos pasa las horas. Se vistió de morado por un mes después de la muerte de Celia Cruz y con el reciente infarto de Oscar D’Leon, mientras yo estaba en Italia, me cuentan que casi incendia la casa con reliquias de José Gregorio Hernández. Insiste que los Oscar no son lo mismo cuando "Klimt Itsgwüd" no está nominado y le va a Venezuela en el Miss Universo aunque se metió una pea con los fonditos de whisky que se roba cuando nuestra Dayana quedó agarrada con la de Colombia.

Mi angustia al llegar hoy a mi casa (ella y yo vivimos siempre solos mientras los míos derrochan mi herencia) fue que ese fogón prendido y la escoba al lado del teléfono solo podía significar que algo catastrófico había pasado. Pensé en si hoy era la substitución de Daniel Sarcos (lo que la tiene mal) pero después me acordé que era muy temprano para Sábado Sensacional. Fui de cuarto en cuarto tratando de oír alguna queja sobre la espalda o el gobierno (las dos las trata por igual), abriendo la puerta del Banco de Tequendama lentamente esperando encontrar lo peor. Silencio absoluto salvo los gritos de la protagonista de la novela de las tres.

A los treinta minutos de búsqueda policial tratando de resolver el misterio del Coronel Mostaza, los perros comenzaron a ladrar y por la puerta entró la Comae Josefa. Aliviado por ver que no se había fugado, le pregunté a donde había ido. “Ay Don Totín es que me comentaron que en auto mercado hay un muchachito haciendo colectas para el Haití. Yo fui a llevarle un pote de agua.”

Así es la Comadre Josefa. Fugada pero filántropo. Aún cuando está tan “chacarera” que se le olvida apagar el fogón que comenzó la tragedia de mi desespero.-

Thursday, January 14, 2010

Abriendo err Negocio

¡Hola Capitalistas!

De vuelta a la ciudad que me vio nacer, montando ya las lámparas chinas del tea party para darle comienzo oficial a lo que será mi vida en el 2010. Tengo la maleta llena de cuentos chéveres pero primero tengo que jugar a ser gente grande (ughh) y sentarme a terminar unos proyectos que dejé pendientes en el fatídico 2009 (los catorce días de éstos no han sido tan atómicos pero hasta que no escriba sobre mis 10 momentos 10 del 2009, he decidido que no fue tan de buena cepa) para poder pagar la tarjeta de crédito.

Es que uno siempre comienza el año como arruinado. Si no es por la gordura o la falta de amante, entonces es que le falta real. Los que inventaron la tarjeta de crédito deberían ser colgados. Cuando te la entregan, debería decir en letra Arial 130, en Bold y en itálicas que el Banco puede parecer tu amigo pero en realidad es Dr. Diablos. Tanto los sobres que contienen esas tarjetas como los paquetes de condones necesitan considerar seriamente su contenido informativo. En ninguno de estos dos casos se aplica la máxima less is more!

Esta noche, en contra de la burla completa de Alejandro mi hermano, estaré haciendo acto de presencia en el II Encuentro de Bloggers auspiciado por Nina, mi editora. No sé que fue exactamente lo que hicieron en el primer encuentro pero no puedo dejar de pensar que esto no tiene nada que envidiarle a la convención de Los Búfalos Mojados y a los geeks de Star Trek. La idea es conocernos entre nosotros y compartir experiencias pero yo le dije a Nina que mi sospecha es que todos los que escribimos estamos yendo por dos cosas: insuficiencia alcohólica y la posibilidad de encontrarnos a una fanática que nos pida un autógrafo.

Si tienen un blog o no lo tienen pero quieren conocer a alguno de sus personajes favoritos a quienes leen (no es Disney pero nos asemejamos) vamos a estar hoy en Suka en el Centro Comercial San Ignacio a las nueve de la noche. Potenciales secuestradores: amigo es en serio, no he pagado la tarjeta de crédito.

En una nota de postal post-navideña cursi: Gracias a todos los que me han escrito por todas las vías posibles (me falta el grafiti) para que me apurara en escribir. Lo hace a uno feliz que hay gente que todavía le da ganas de echarse una pasadita por este tea party. Porque, como diría Rhett Butler: “Nunca bebas sol[o]. La gente siempre se entera, y da mala reputación.”

Monday, January 4, 2010

Aviso en Puerta

La mesa del tea party cerrada porque no me llegó el que friega las tazas del 2009. Reabrimos el 15 de enero (esperando que sea sin regulaciones de luz).-

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