Sunday, February 28, 2010

Quiero ir a 'Caso Cerrado'


Josefa anda pegada de un programa de televisión que se llama “Caso Cerrado”. Es un espacio donde la gente va a demandar sus problemas ante un juez de paz. Muy al estilo “Justicia Para Todos” que hacía Julio Borges pero sin las cejas y con bastante acento tropical porque el programa es mayamero. Es el típico programa donde el demandante clama que su esposa adolescente lo está engañando y la mujer llora como una Magdalena, negando los alegatos a causa que su marido se comporta como un bebé.

A la mitad del programa el esposo presenta un video como prueba testimonial en donde sale la mujer cayéndose a besos con el primo en un ascensor. Ahí la mujer admite que ella no se puede divorciar porque le quitan la visa. Esto es cuando pueden hablar las partes. El 75% del programa está dedicado a que la Juez pegue gritos. Nitu on crack diciendo “Es que si la nena anda en high school no tiene tiempo de cambiarle los Pampers a nadie, mucho menos al marido”.

Anoche hablando con mis amigos, decidí que era el perfecto programa para demandar a uno de ellos. El caso: a mi me deben plata. No lo suficiente como para que no pueda sobrevivir pero sí demasiado como para saber que me he podido costear un servicio de whisky más el mes pasado. Como eso da material para hablar de la vida irresponsable, el alcoholismo social y la negativa de un entretenimiento a causa de otros, a mi se me ocurre que soy el perfecto candidato para demandar a mi contraparte en un programa como “Caso Cerrado”.

No sé como hace el demandante para convencer al demandado a asistir a uno de esos programas. Mi tesis es que ambos son lo suficientemente proclives al TV stardom como para no perderse ese show. La verdad es que mis amigos no son muy diferentes. Pongan una cámara de Globovisión en frente y ellos son los más acérrimos opositores. Invítenlos a un programa de juegos estilo “Rompe Coco” y se llevan hasta a la prima. Nos gusta la exposición así que me imagino que si demando, no habrá forma de que esa persona me diga que no. Los quince minutos de fama de Andy Warhol se ganan como sea. Así sea en el estrado del demandado.

Pienso traer testigos. Personas que se quedaron sin disfrutar del servicio de whisky prometido. Mis cuentas bancarias las enseñaré como para que no quede dudas que yo lo que pude tomar fue ron. Usaré epítetos como “mala paga”, “promesas no cumplidas” y “negación de mis derechos a la hielera”. La persona podrá alegar que no tiene el dinero o que yo estoy presionando por cuentas que no tenían fecha de vencimiento pero a mi no me importa. Como testigo estrella traeré al amante. Siempre, siempre, siempre hay que traer al amante en este tipo de shows. No tiene nada que ver con el caso pero es divertido probar que el amante si tomó whisky durante este último mes. Toto no.

Lo que la va a rematar de jonrón, es que al final pienso concluir con el testimonio esperanzador. Pienso decirle que si me paga, todo ese dinero irá a ayudar a un huérfano en Haití. Porque uno no se puede lamentar por servicios de whisky que ya pasaron pero sí puede conmensurarse con causas ajenas. Por cada día que esa persona no me pague, un niño en Haití tiene menos oportunidades de desarrollarse en una persona pudiente. Un día menos es un dólar menos que puede decidir entre si él es en el futuro un heladero o el primer ministro.

Eso TIENE que sacarle lágrimas a la Juez. Yo seré esa persona que no niega de su alcoholismo social pero tiene suficiente corazón como para entender que ese dinero pueda ser de mejor uso para la contribución de un proyecto de vida. La parte demandada quedará con la espada de Damocles sobre la cabeza. Un countdown en la que "Una Mano a Haití" (me pienso traer franelas con el slogan) se cumple más rápido en la medida en que esa persona paga.

El martillo se abalanzará y la Justicia prevalecerá sobre mi causa. Naturalmente porque yo tengo todas las de ganar (a menos que la parte demandada pruebe que el dinero lo usó para ayudar a las victimas en Chile y ahí me jodió el parque). De ahí saldré a brindar por mis reales. No sé si con la parte demandada o no pero confieso que se merece un trago por su show. Aún cuando sé que eso jamás pasará porque esa persona cree que todo esto es por los reales, impidiendo que se pueda emitir la opinión general que esto sea un “Caso Cerrado.”-

5 more days of patience

¡¡¡¡ Y NO PUEDO ESPERAR MÁS !!!!
(además que tengo la extraña premonición
que no me va a encantar)

Saturday, February 27, 2010

Crítica

Por mensajito me comentaron lo siguiente (no voy a decir nombres pero está bien fue Miss Alice): "Tots, tu blog ha estado cursísimo esta semana". No puedo pensar en una crítica que me haya dado más risa que esa.-

Friday, February 26, 2010

Cumpleaños Digital

Ahora los cumpleaños vienen online.
Happy Birthday Junips!

Amor es... Plagio

Muy romanticonas pero no puedo dejar de pensar que se plagiaron al lisiado del Bingo de la Bondad.-

Happy Birthday Pee-He!


Cuando Bibi mi hermana cumplió quince años, a mi tía terrorista no se le ocurrió mejor cosa que mandar a una payasita disfrazada para mi casa con el fin de entregarle un bouquet de bombas que decían “Mis 15”. En frente de todo el mundo. Yo creo que ese día mi hermana decidió renegar de sus cumpleaños y la payasita a hacer entregas a domicilio. Alejandro mi hermano no es así. El adora sus cumpleaños. Bueno mentira, los ha a aprendido a querer. Desde que pudo tomar vodka pa' acá. Él siempre ha admitido que odió ser niño. Dice que fueron los diez años más perdidos de su vida y que sobrevivirlos fue todo un acto de paciencia infantil. Esto de un niño cuya primera palabra fue “coño”.

El Junips se burla que yo nací en apartamento y él en quinta, por lo que naturalmente sus piñatas fueron más apoteósicas. Una tuvo un carrusel, la otra una montaña rusa y jamás hemos entendido porque mi mamá decidió que era completamente varonil hacer una de Cariñositos. Lo que pasa es que él andaba en su mundo paralelo y no tenía paciencia para oír "A la rueda, rueda" sin mandar a las payasitas al horno. La que vino con mago fue chévere, hasta que llamaron a Alejandro para ser la mano inocente. Ahí con cinco años, braga corta blanca y camisita roja, sentado en primera fila en las sillitas para los chamos, decidió pintarle una bella paloma al mago. No puede haber más nada que le fastidie en esta vida que un payaso o un mago que fomente la interacción.

Siempre fue un chamo que se entretuvo solo. Decidió temprano en la vida que yo era una ladilla, por lo que sus tardes se las pasaba recreando el teatro negro de Praga, con una luz halógena pintada de morado y mucho papel de neón para después filmarlo con una handycam. Cuando tenía que ser Howard Carter, se iba de exploración. Cuando era Dick Tracy, se iba de espionaje. Hay una escultura en mi casa que es un rompecabezas, la cual tiene una sortija encrustada en el medio. Mi hermana y yo fuimos advertidos temprano en la vida que eso no se podía tocar. Alejandro clama que esa instrucción jamás se la dijeron a él. Hubo que enviarla nuevamente al escultor para volverla a arreglar.

Es que jamás le prestó atención a las instrucciones. ¿El niño que metió el dedo en el ventilador? Él. ¿El niño que se le quedó la mano atracada en la batidora Moulinex? Él. ¿El niño que quedó metido adentro de un tobo lleno de Mistolín con las paticas para afuera y hubo que llevarlo a la clínica? Él. Fue el perfecto perro pavlóvico pues para él, no había explicación científica sin prueba. La matica de caraotas había que ahogarla en agua para ver si era verdad que se moría; había que enterrar al pájaro muerto a ver si aparecía el esqueleto. Subirse a lo más alto de la mata de mango para ver si era verdad que se iba a caer.

Llegó un momento en que no creció. Todo se debió a que le salió el diente de siempre cuando el de leche no se le había caído. El dentista sacó el que no era. ¡Y no demandamos! Razón por la cual somos pelabolas. Varias inyecciones de cortisona después – y un video informativo que decía “antes me decían semillita”- logró subir a las alturas. Pero lo que no tenía en estatura, lo compensaba en lengua. En un bazar o algo que organizó mi mamá, lo llamaron para sacar el papelito ganador de una rifa. Todo normal, hasta que le dijeron “dale la vuelta al biombo Alejandro.” Nadie se acuerda quien ganó. Solamente que un mocoso soltó “ugh, que cursiiiii”.


Tiempo después, descubrió que había gente de su edad que valía la pena. Así comenzó a hacer amigos y a usar cualquier excusa para hacer una fiesta con hielo seco. No sé de donde sacó la idea pero para él, el hielo seco es el cenit del entretenimiento. Una fiesta de cumpleaños, se las ingenió para que todos los ángeles de piedra dantescos que rodean el jardín y tienen la boquita así toda cursi estuviesen metidos en cubos de hielo seco, escupiendo guarapita por la boca. Yo le digo que él es un marginal. Eso sí, el chamo sabe entretener. Él es de esos que hace carpaccio de pepinillos mientras yo hago bolsas de Doritos.

En mi casa le pararon un rollo cuando decidió dejar de estudiar Comunicación Social para meterse a estudiar Diseño Gráfico. Lo amenazaron que tenía que estudiar toda la carrera de comunicación y luego podía hacer lo que quisiera. A todos nos vio de arriba abajo, nos entregó una factura del Instituto de Diseño y dijo “too late, toooo late”. Lo que sí no tiene es tarjetas de crédito. Es la única persona que ha caído en el fraude de los time sharing en el que era el Hotel Hilton. Una teleoperadora llamó y a él le pareció famoso asociarse para que así toda la familia pudiese usar la piscina y el bar. Ese día se acabó su plan papi paga. Ahora soy yo el que paga los platos rotos. El gran guevete no vive aquí y yo sigo llegando a Le Club o a El Pingüino con la pena de tener que oír a los mesoneros diciendo “disculpe Señor Aguerrevere, su hermano tiene una cuenta pendiente”. Él es peor que la deuda externa de Eritrea.

Hoy es su cumpleaños. Me cuesta creer que sean tantos lo años que nos separan y él sea demasiado amigo mío (aunque haya horarios en los que me manda al horno. Es que yo soy una ladilla china de hermano). Quizás sea que somos demasiado iguales de personalidad. Aún cuando yo me burle que todo el mundo sabe quien es Alejandro Aguerrevere pero nadie sabe que Alejandro Aguerrevere es él. Es que es un idioma natural, entre inglés y español, basado en frases de películas en la que con decir una, ya se entiende por donde va la cosa. Algo que yo no comparto con mi hermana, sino solamente con él. Eso sí, odiamos abrazarnos y jamás nos damos la mano. Un solo abrazo, cada primero de enero, porque hay que mantener apariencias.

Alejandro es my favorite person y me hace una falta enorme. “And for me that person is Sonny Bono” jajjaja. Happy Birthday Junips. You ARE the noblest character in all of English literature.-

Yuletide Greetings!

Thursday, February 25, 2010

Gene Kelly que estás en el Cielo

¡Manda la lluvia!

Pensando en Nada


El seminarista sobre las relaciones humanas y de pareja, Mark Gungor, explica la diferencia entre los cerebros del hombre y de la mujer. Dice que el cerebro del hombre está dividido en cajas. La caja del dinero, la del carro, la de la mujer, los niños y la de la suegra. Cuando tiene que hablar sobre un tema determinado, saca su caja, dice lo que tiene que decir y la vuelve a guardar, cuidadoso porque esa caja no toque a las demás. El cerebro de una mujer, en cambio, es una red de cables interconectados en donde todo tiene que ver con lo demás. Una emoción dispara un sentimiento el cual es relacionado con una experiencia y de ahí se construye un discurso que para ella es completamente lógico. Todo el día se la pasa con los cables chispeando. Los hombres, según Gungor, también sienten emoción. Lo que pasa es que “francamente, no nos importa” como para relacionarlo con otra cosa.

Explica, que los hombres también tenemos una caja particular denominada “La Caja de la Nada”. Es una caja donde, como su nombre lo indica, no hay absolutamente nada. Y es, nuestra caja favorita. Gungor dice que podemos estar sin pensar por horas y horas sin que eso sea un alegato para declararnos muertos. Hasta existen deportes que no requieren de pensamiento alguno para hacerlos. Como la pesca. Las mujeres no entienden esta caja de la nada y eso las vuelve locas. Ellas todo el día están maquinando. Pensando en un millar de cosas, interconectando que el carro está malo por lo que la abuela no se va a poder pintar el pelo. Los hombres, nos gusta pensar en nada. “Nada” nos entretiene y con eso somos absolutamente felices.

La Nada del Zapping
Una mujer no entiende el concepto del zapping. Eso de pasar canales de televisión con el pulgar sin detenerse en alguno, es inconcebible. El hombre anda ahí echado cual Al Bundy, dándole y dándole a ese control remoto como si su vida dependiese de él. ¿Está buscando algo interesante que ver? No necesariamente. Es un ejercicio de relajación. Ver que están transmitiendo en 130 canales en menos de un minuto es un programa de televisión en si mismo. Cuando caemos en un canal lque transmite un documental sobre la migracion del salmón as mujeres no entienden porque escogimos ese. La verdad, es que nos vale mierda el salmón pero es lo suficientemente entretenido como para no tener que pensar en nada.

La Nada del Súper Mario
Darle a un hombre una orden mientras está metido en Internet o jugando Wii no es inútil. Él te oyó y sabe que tiene que ir a recoger la carne del supermercado. La diferencia está en que una mujer le pondría pausa al juego o retiraría la vista de las fotos de la novia en Facebook para prestarle su completa atención a su interlocutora. Pero las mujeres insisten. No levantar la vista es señal inequívoca que uno está amargado o que no la está oyendo lo que le está diciendo y que anda pensando en pajaritos preñados. Déjenme decirles una cosa. Los hombres no sabemos como tiran los pajaritos. Jamás nos ha interesado. Mucho menos en saber como es eso que hay un pajarito preñado.

La Nada del Road Trip
Hay hombres que se pueden montar juntos en un carro y manejar hasta Barquisimeto sin hablar más que “párate ahí pa’ comprar un fresco”. La mujer comienza a hablar desde antes que la pasen buscando con “no estoy lista. Dame cinco”. Es inconcebible el silencio. Como si se interpretase que por cada palabra no dicha, es una ruptura en la relación. Cierto, hay hombres que no hablan porque no quieren. Generalmente es porque son mudos. Pero la gran mayoría no hablan porque están pensando. En absolutamente nada.

La Nada del Urinario
Los hombres vamos solos al baño. Sin ayuda de un amigo para vernos frente al espejo. Si se consigue a alguien puede que uno lo salude y eche una broma ahí pero nada de instalarse a hablar. No es por incomodidad del asunto (salvo los ilógicos que te sacan la mano para saludarte, código “No, No, No” en la tierra Hombre) sino que sencillamente vamos a ir a hacer pipí. Es un acto completamente funcional. ¿Pensamos en planes de batalla campales sobre como hacer para que la tipa que esté afuera nos pare más? No. Eso se piensa con la bragueta subida, caminando hacia ti. Porque sacamos la caja de “Caerle a la buenota” en su debido momento. No mientras nos agarramos la paloma. Ahí solamente estamos pensando que el urinario es marca “Toto”.

La Nada versus la Esquizofrenia
“¿En qué piensas?” jamás se ha podido responder con “en nada”. Primero porque esa pregunta solamente se les ocurre a las mujeres. Un hombre jamás le preguntará a otro sobre lo que está pensando porque si no es sexo, comida o nada, entonces no es hombre. Segundo porque de responderle “en nada” a una mujer, la llevará a ella a psicoanalizarse a si misma. No al hombre. A ella. Pensará en si hizo algo malo, dijo algo indebido o si será que él tiene a otra. “¿En qué piensas?” se tornará de alguna manera inexplicable en pensar si él la quiere. Y son tan brutas que salen de safriscas a preguntarlo. La pregunta más seguida a “¿En qué piensas?” es “¿Tú me quieres?”

Y el hombre, porque se ha llevado chascos a lo largo de los siglos, sabe que debe terminar de hacer nada para sacar su cajita de “Respuestas a Preguntas Ilógicas”, verla a los ojos y decirle un rotundo “Sí te quiero”. No porque lo sienta, ni porque le provoque decirlo en ese momento. Sino porque ha aprendido que el verdadero significado a ese “sí te quiero” no es más que un “no me fastidies”. Con la esperanza que la mujer se voltee sonreída y vaya a joder el parque en otra parte. Con la esperanza de volver a esa cajita de la nada, cuanto antes.-

Hasta en eso somos autóctonos


Ayer fuimos la versión 2.0 de los indios prehispánicos twitteando “¡LLUVIAAAAAAAAA!” para conmemorar el final de 55 días de sequía continua en la ciudad de Caracas. Solamente nos falta sacrificar a la ballena Shamú y estamos listos.-

Wednesday, February 24, 2010

Genio y Figura


A Gissius Equinoxius: en conmemoración
de un día en que la pasamos chévere.

Siempre pinto a mi señora madre en este tea party como brava. Lo que pasa es que tiene carácter. Lo bueno es que ambos coincidimos en que es divertida. Su nombre artístico para confundir a las masas: Giselle (le arrecha). Su nombre científico: Gissius Equinoxius. Una flor llamada la "siempre viva". Tiene el don de contar una anécdota en la que ella no es la protagonista y el consenso del jurado calificador es que la del cuento no tiene manera de echarlo tan bien como lo hace ella. Una vez logró desmayar a una señora cuando ésta le preguntó que como había sido uno de sus partos. Es que la mía habla hasta por los codos. En un viaje en carretera por Francia, mi papá le dijo que le contase sobre el año que estudió Letras en Suiza. Entraron a Mónaco y mi mamá aún no había llegado a Maiquetía. Son tan épicas las cartas que escribe, que hay que doblar una de las esquinas para poder continuar con ellas a la mañana siguiente.

En un viaje a Nueva York, los dos salieron corriendo porque tenían entradas para el show de Navidad en Radio City. Se sentaron en sus puestos a punto de empezar el show, cuando una señora gorda llegó y les dijo que habían tomado su puesto por equivocación. Ya sentados en los correspondientes (seguramente llamando a la gorda 'despicable' la palabra preferida de ambos en inglés), comenzaron a disfrutar de la obra cuando mi mamá se dio cuenta que había perdido su cartera. A mi papá no hay nada que le de más nervios que perder un pasaporte, los cuales estaban en la cartera porque no había dado tiempo para desempacar en el hotel. Temiendo que lo habían dejado en el asiento anterior, se pararon en pleno acto para ir donde la gorda a pedirle que se levantara. Aunque encontraron la cartera y los pasaportes debajo del derrière de la señora, la trifulca que se armó no fue normal. Es la única vez en la historia del show de Navidad en que las Rockettes han tenido que parar el show.

A mi mamá le ha pasado de todo. Viajando por el mundo como relacionista pública de una ONG, le tocó el terremoto en Bolivia y en San Francisco, una culebra en un cuarto de hotel en Perú, el golpe de estado en Ecuador y una pérdida de sostén –eso dice ella pero yo no le creo- en la Space Mountain de Walt Disney World. Dice tener cuatro maridos: el que duerme con ella, el abastero que le cambia los cheques por efectivo, el que le pinta el pelo y el electricista. De todos, éste último va a tener que meterse en su pirámide cuando ella muera pues, según dice, no concibe una vida post-mortem sin que él esté ahí para arreglarle los desperfectos mundanos de la vida.

Es muy chistoso verla brava. Hace un gesto con la mano que es el equivalente a bajarle un cierre a un vestido, mientras con lengua de serpiente va diciendo: “me ssssssabe a mierda” (es grosera pero le salen con glamour porque según ella "hay que saber como decir groserías".) La más célebre de sus declaraciones fue una tarde que se obstinó de nosotros. Dijo: “¡Me voy a buscar carro nuevo, casa nueva, closet nuevo, MARIDO nuevo!” Nada pasó pero mi papá todavía ríe a carcajadas. Él hace años se autocalificó como “….and the King”. Si ven Alicia en el País de las Maravillas, verán que con fanfarria anuncian a la Reina de Corazones. Solamente después de un tiempo, es que el Conejo se acuerda y en bajito anuncia: “…..y el Rey.”

Con él, mi mamá ha vivido una vida de meter ruanas y bikinis en la maleta. Con un hombre que piensa en lo que va a cenar cuando almuerza, son pocas las probabilidades que una Semana Santa sea en un mismo lugar. Ella se acostumbró a jugar maquinitas en el casino, mientras mi papá juega Black Jack. Juro que lo que le falta es la visera verde y el fanny pack dorado porque soba las maquinas y les habla. Esos dos son el tipo de pareja que podría convencer a una pareja Amish que un casino es un templo de culto. Y dejarlos allí hasta la mañana siguiente, cuando ya retrotraerlos a sus creencias sería demasiado tarde. Mentira. Los pasarían buscando, los llevarían a desayunar, luego a comprar guayaberas, a una jardinería, a la playa y luego otra vez al casino.

En algún momento Giselle se volverá loca. Mejor dicho, mi papá la terminará de volver loca. Alejandro y yo siempre decimos que el retiro de nuestros progenitores no va a ser de cabañita como los demás. Aquí el sano será mi papá quien pondrá a mi mamá a la orilla del mar a mojarse las paticas, mientras le dice “mira Mari, las palomaaaas”. Es que el trote que él lleva, cansa. Y ella se ha pegado todos los trotes. Con los viajes ha sido la Amelia Earhart para Charles Lindbergh. Con la comida ha sido la Julia Child para Alain Ducasse. Cuando a mi papá le dio la aneurisma, ella se convirtió en una Florence Nightingale. Cuando mi papá se recuperó completamente, ella agradeció que ahora camina más despacio. Él siempre fue Forrest Gump mientras ella fue por la vida "window shopping".

Alejandro y yo nos encontramos con ellos en París hace unos meses, cumpliéndose mi sueño de caminar por la Bois de Boulogne con ella. En una transferencia de metro, oímos que el vagón llegaba y los dos galfarros salimos zampados para alcanzarlo. A punto de cerrarse las puertas, volteamos a verlos y nos dimos cuenta que aún no habían bajado las escaleras. Una furibunda gritando “NO LLEGO, NO LLEGO, NO LLEGOOOO” y un poco de parisinos viéndonos con cara de malos hijos, nos hizo bajar del metro y darnos cuenta que llega un momento en que hay papás que no están hechos para andar en patines. Hay papás que van por las calles, echándose su cigarrito, como si la vida apenas comenzara.

Hoy me tocó llevar a mi mamá al médico porque la iban a dormir para hacerle una endoscopia (o algo con copia). Si habla mucho cuando está coherente, no puedo ni contar cuando la señora está en drogas. Leyéndole los resultados, la enfermera le advirtió que tiene principios de hígado graso. “Ah, como el foie gras”, respondió. La enfermera se rió y dijo: “pero a Usted no le van a hacer como los gansos de Estrasburgo.” Mi madre solamente se limitó a decir: “Ay mi amor, Usted no conoce a mi marido.” Genio y figura hasta la sepultura. That's Giselle.-

Tuesday, February 23, 2010

Derrumbes por las Esquinas


Who says I can’t be free?
From all of the things that I used to be?
Rewrite my history.
Who says I can’t be free?

It’s been a long night in New York City.
It’s been a long night in Baton Rouge.
I don’t remember you looking any better.

Then again I don’t remember you
.


Esto es lo que voy a hacer. Me voy a sentar y escribir lo que me salga de la cabeza. Sin pensar en temas o cosas que quiero decir. Porque la verdad, esta semana no me provoca decir nada. No entiendo que me pasó, ahí en esa esquina. No, no en esa Nina. En la otra. Lo tuyo lo entendí porque eso lo conversamos siempre que yo tengo tres palos de más (bueno siete) y tú apareces siempre como una de las tres hadas madrinas (escoge cual quieres ser, el otro día le dije ‘Primavera’ a una y pensó que le estaba diciendo gorda), nos decimos lo que nos tenemos que decir y por allí va la cosa. Al día siguiente ninguno de los dos supo que le dijo uno al otro. Qué carajo. No estamos hechos para psicoanalizarnos de día.

No puedo con el calor. Es en serio que me perturba gravemente. Siento que es un envoltorio, una capa fílmica que cada día se va poniendo más espesa. Sería interesante que ese envoltorio viniese con burbujitas. Como el papel que usan para envolver regalos que todo el mundo jura que se van a a quebrar guardados pero que en verdad se quiebran en pleno uso. Cuando ya no queda más nada que decir sino “bueno, ¿qué se va a hacer?” Mi tía terrorista tiene un cuento bueno de esos. Generalmente las tías terroristas tienen cuentos de todo.

En el comedor de su casa solía guindar una lámpara enorme de Baccarat que era de mi bisabuela.No sé como terminó esa lámpara allí y si los demás en la familia estaban contentos con la decisión pero lo cierto es que desde que se mudó a esa casa, ahí está. Aunque pensándolo ahorita, nada más me sé el cuento. No tengo ni idea de cómo era la lámpara en verdad. Una de esas cosas que las das por hecho que las viste hasta que es demasiado tarde. El hecho, es que un electricista vino a arreglar unos cables o cambiar un bombillo, escojan la actividad que les parezca más interesante y así nos vamos, como Rayuela. La clave de los candelabros – que yo no tengo una abuela que opina de todo para no saber estas cosas – es que no se le puede dar vueltas porque los cables se enredan y con el tiempo se desmoronan. El señor estaba en su escalera cambiando algo (los cables o el bombillo, dependiendo de lo que se imaginaron) cuando se vino el señor, lámpara y escalera encima del comedor. Paff! 3000 cristales por todo el piso, una escalera intacta en el suelo y un señor maullado de rasguños.

El pobre señor. Vamos a ponernos en perspectiva. Uno puede romper una lámpara pero mira que vaya uno a una casa ajena y rompa un candelabro completo, cualquiera se le mete el chip de esclavo colonialista y se pone de rodillas a pedir perdón. Ese pobre don se acostó en el suelo, pobrecito, diciendo que así se tardase cincuenta años, pagaría la lámpara. pero mi tía terrorista lo levantó perdonándolo. ¿Qué se va a hacer? Si se rompió, se rompió. Que bien que la gente sea así. Sonreir porque al señor no le pasó nada y ver que lámpara es eso, solamente una lámpara. A mi hermana nunca le perdonaron que rompió un huevo de avestruz en la Hacienda La Vega. Pero ella sí estaba jugando voleibol con el huevo así que se merece la ley del silencio de los amos del valle.

Me da risa que estoy hablando de romper cosas. Un señor pintaba el techo de mi casa cuando yo era chiquito y también se derrumbó de la escalera, cuando estábamos almorzando, quebrándose la dos piernas. Ese señor si era bueno. Se llamaba Julio de la Hoz (todavía vive, me lo conseguí en un entierro) y a mí me parecía lo máximo porque juraba que era el Mago de Oz. Que simpatía se consigue uno en la vida que la archiva en cajones para que vengan de la nada. Una vez quemé el nacimiento de mi casa. Bueno no fui yo, fue Gustavo. Estábamos jugando con luces de bengala, tirándolas al aire, porque dos chamos con luces de bengala no tienen más NADA que hacer sino tirarlas al aire. Una de ellas pegó en un toldo y zass, se empezó a quemar la tela del toldo.

Las llamas caían abajo en el nacimiento. Como todo en mi casa, aquí no es que había un pesebre con María y José y el niño Jesús y una vaca y un buey (la mula la quebré yo, así que no había). Dios que calor hace. Ajá, no esto por supuesto era con cascadas, y ríos (al principio con papel lustrillo. So kitsch!) de agua de verdad, verdad que hacía mi papá porque había que tener algo enorme. Y el nacimiento habían ciudades y pueblos de Mérida (es que fuimos a Mérida en plan Chevy Chase y no había más nada que hacer sino comprar casas) y musgo como para tirar para el techo.

Y ahí estaba quemándose el nacimiento, aunque a decir verdad me parecía de lo más apropiado que las llamas cayesen en la parte donde había un desierto con camellos de plástico. A mi no se me ocurrió mejor cosa que agarrar la manguera y cual bombero (yo siempre quise ser bombero, siempre. Se me quitó como a los 22 que eso no era una opción) le di a ese nacimiento con todo. A sabiendas que me iban a castigar porque ¿Qué madre en su sano juicio va a creer que uno no quemó un nacimiento a propósito? Pero bueno yo me las di de boy scout. Y todavía tengo mi camello quemado como prueba que salvé a Jesus Christ Superstar.

Nunca fui boy scout y me daba envidia porque había niños de mi colegio que sí lo eran. Jamás se me ocurrió que era una cosa de decir “yo quiero ser boy scout, ¿con quien hablo?” No sé si me regañaron por la quemada del nacimiento. Me imagino que no. Lo que sí es que jamás me dejaron prender un fosforito. Debo ser el único varón en la historia de Venezuela que no prendió un fosforito. Eso es algo que tengo que poner en mi “to do list” y salir de eso de una vez por todas. Todo chamo tiene que prender un fosforito. Si se me queman las manos, sería la ironía más grande del pueblo.

Así verás. Me molestó lo que se dijo en esa esquina. Porque no tengo respuesta, o no te la quiero responder. Porque no me da la gana o porque no te la mereces y la verdad, es que no te la mereces. Porque tú no eres nadie para estar viniéndome a decir nada. Así tengas razón. Pero la razón la decido yo, cuando quiera, cuando me convenga, cuando decida o cuando no decida. Entonces no vengas con lo de siempre, oíste. Ni siquiera para decirme, que en esa esquina no había más nadie, que yo.-

Good Ol' Beekman Place

Me gusta mi árbol. Me hace feliz.
No quiero explicarlo.
Cuando florece un araguaney, jamás se explica.-

El Colmo

Eparquio el pajarraco combatiendo el calor.
Encima de cómodo, ¡apátrida!

Es primera vez en toda mi vida que verdaderamente envidio a los que trabajan en oficina. Que entiendo a los cerveceros pueblerinos que se sientan en sillas plegables en la puerta de sus casas con la barriga afuera. Odiaría ser un bebé que cuya mamá lo en un disfraz de jirafa acolchada para una piñata y no quiero ni pensar a que huele Maracaibo. El calor que hace en Caracas es insoportable. El Gobierno debería repartir piscinitas inflables y ponerlas en las plazas porque estos calorones no están pa’ flux. Esto es un agosto de alitas y chapaletas. ¡Agua ya!

Sunday, February 21, 2010

Esto hay que compartirlo

Galipán. Foto by Piña


Junips: es demasiado "the flower that blooms in diversity is the rarest of them all".

Saturday, February 20, 2010

¿Qué haces?

El clásico “¿Qué haces?” por mensajito de texto es ya una costumbre. No hace falta llamar o mandar señas de humo. Una sencilla pregunta te informa perfectamente donde está una persona en ese momento y que está haciendo. Eso da pie para echarse una conversa sabrosa, planificar algo para matar el aburrimiento mañanero o sencillamente porque somos paranoicos y nos gusta saber dónde está la gente en todo momento.

Algunas de las respuestas son inesperadas. Es como el chiste aquel de Caperucita Roja (yo tengo un trauma con la Caperuza) que le pregunta al Lobo sobre lo que está haciendo y éste no le contesta. Lo ve y le dice “¡Lobo pero que ojos tan chinos tienes!” El Lobo se hace el loco. La mocosa sigue insistiendo “¡Lobo pero que venas tan hinchadas tienes!” El Lobo continúa ignorándola. La niña vuelve a abrir la boca para hacer otra exclamación cuando el Lobo le contesta: “Vete a la mierda Caperucita. ¿No ves que estoy cagando?”

Así de inesperada fue la respuesta esta mañana cuando le mandé mi clásico “¿Qué haces?” a Minelli, mi amiga medico. La respuesta no vino en palabras pero sí en imágenes. Sólo hay que dar gracias que esa Negra no ha oído el chiste de la Caperucita.-


Friday, February 19, 2010

Viernes de Actitud

La temática del cotillón ha podido ser de Carnaval pero no podemos dejar pasar por alto que estas máscaras son la réplica del tipo que daba miedo en "El Laberinto del Fauno". Mi highlight de la noche fue pedirle a un desconocido que tomase esta foto de mi y de Nina, mi editora para rendirle un homage al monstruo fílmico. El tipo apuntó la cámara jurando que eramos de esos que adoptan la clásica pose de tórtolos, en la que los brazos se entrecruzan por la cintura del otro y se inclina la cabeza ligeramente para demostrar afecto y cercanía. Jamás se imaginó que se toparía con Toto y Nina.-

Thursday, February 18, 2010

Profesión: Letras, Mientras Me Caso

En una fiesta en Carnavales me puse a conversar con el Stripper de la Asamblea Nacional. Uno podrá ser muchas cosas en esta vida pero nadie salvo él tiene para poner en su curriculum bajo “actividades independientes”: nudista patriótico. Le eché su broma diciéndole que menos mal estaba flaco cuando decidió quitarse la camisa en pleno discurso. Hubiese sido un poema –con el poco de lobos en su presencia- haber visto a alguien estilo Canache el de Polar, pedirle un chance a Miss Asamblea Nacional mientras intentaba desenmarañarse de la franela por la zona de la lipa. Esos actos revolucionarios (en el sentido real de la palabra) no lo pueden hacer los gordos. Una camisa para remarcar un punto en el discurso no se quita tan fácilmente como lo haría un Chippendale oriundo de Liberia. Hace falta un flaco con bolas.

Entre comentarios van y comentarios vienen, el Stripper me preguntó sobre mi carrera en Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana. Se la conté someramente, expresando que había quedado extremadamente contento a pesar que todavía no les ha dado la locha que yo quiero ser parte de su staff de profesores. Dándoselas del chistoso (vamos que si yo puedo hacer mofa de su nudismo, él bien puede meterse con todo menos mi calva) me preguntó: “¿Cómo es posible que habiéndote graduado de Estudios Liberales no te hayas conseguido un prospecto decente para casarte? Las mujeres lo hacen ¿por qué tú no?”

Sin ánimos de querer que "Mujeres por la Educación" linchen al Stripper (lo traje para echármelas que conversé con alguien famoso), hoy le ponemos la lupa al tema en las conversaciones del tea party. Su nombre científico: Esperantus Academicus Prematrimonius. Coloquialmente: Mientras Me Caso (MMC). Termino con el cual se designa a aquellas carreras o labores posteriores al bachillerato en la que se incurren ante la espera de una potencial pedida de matrimonio. Condición generalmente reservada para las niñas que les dicen a otras “niñitas” y que celebran un contrato tácito consigo mismas o su madre, dependiendo de quién sea la más caza marido de las dos.

Contrario a la leyenda que hay ciertos colegios que extienden diplomas y certificados a las que caminen por el ala central de la Iglesia de María Auxiliadora con menos de cinco años de haberse quitado la falda de pliegues, todavía no ha levantado la mano la valiente. Aquella que se para a admitir que efectivamente fue a la Universidad a esperar que aquel peludo en Vilebrequins que repitió tres veces el séptimo semestre de Ingeniería Civil pero que se enseriaría con un MBA, le pidiese matrimonio. Ellas no admiten que duermen con el dedo índice levantado y tienen marcado con un Post-It rosado la sección que habla en el Código Civil sobre la separación de bienes. Es una zoociedad secreta, en la que sus participantes no sueltan prenda. Ni mucho menos revelar la Eva que originó la costumbre.

Allá afuera hay una madre de tres hijos futbolistas con frenillos y acné. Una de treinta y seis pa’ cuarenta que todavía dice ‘chama’ y que usa franelita blanca de Gap y cartera Longchamp. Nadie sabe cual es pero una de esas señoras es la responsable del Movimiento MMC. En plena universidad consiguió la roca de manos de un potencial yuppie recién graduado quien ahora usa loafers de gamuza verde los domingos. ¿Lo pone en su curriculum? ¡Ni muerta! A ese yuppie todavía lo engañan con el cuentico que fue su empeño por casarse lo que la impidió a ella de graduarse de Nutrición.

Como consecuencia de esa malvada cotufa, la raya se la llevan todas las sifrinas que se inscriben en materias humanísticas quienes tienen que estar sujetas a responder si cursan un MMC o que si la cosa va en serio. Arte, Historia y Letras se llevan a las que se fueron al tour de quince años y esquiaban en diciembre. Filosofía a las incomprendidas pero que se saben secar el pelo si la cuestión lo amerita. Diseño a las rebeldes que no quisieron pasar primero por Comunicación Social; Educación a las Susanitas e Idiomas a las que decidieron irse por Administración y no entraron.

Ellas son muchachas inteligentes pero que tienen que echarle pichón a sus carreras y explicar sus objetivos profesionales con más ahínco que los demás. Pues las MMC pueden ser cualquiera y todo apunta a que son ellas. Si no saben explicar lo qué van a hacer con su título, solo es cuestión de durar más que el sexto semestre. Para el sexto semestre, mientras todo el mundo se está quemando las pestañas, una verdadera MMC está en su luna de miel.

Cuando estudiaba Derecho la rabia más grande de mis Colegas Cum Laude era que por más que estudiasen, nosotros los hombres teníamos probabilidades de éxito mayores porque no teníamos que pasar por el trayecto de la maternidad y el tiempo fuera de la oficina para criar a los chamos. Hoy en día esas mismas mujeres son las más felices de las “soccer moms”. En su haber tienen un titulo con honores; en su curriculum la substitución de Gerente del Departamento de Finanzas por el de Chofer de Pool de Infantes.

Aún así, nadie les puede decir a ellas que estudiaron mientras esperaban por una roca. Esas se graduaron y fueron corporativas antes, durante y después de ponerse la sortija de compromiso. Una barriga les cambia la vida pero no el deseo de volver a ser lo que querían. La debacle, se las llevan las que no saben explicar porque estudian algo como Estudios Liberales y así rayan a los demás que le echan pichón. Inclusive a los hombres. Ocasionando que un stripper patriótico pregunte en modo de chiste que porque uno no ha conseguido prospecto para lanzarse al agua cuando ya es hora, según la leyenda del MMC.-

La Última de las Vírgenes (II)

(Continuado de aquí)

Entrada triunfal en Barquisimeto a las 12 de la noche. Al teléfono, nuestros guías: “busquen la estatua de la Divina Pastora”. Será que la expropiaron porque en todo el viaje no vimos la estatua de la Divi. Le preguntamos a mil taxistas como llegar a la posada Segoviana, nuestro lugar de destino, “bajen por la Avenida Lara directo a La California”. Marianita insiste que es el Hotel California, sin darse cuenta que subliminalmente estamos oyendo la canción Hotel California. Resulta que es una tienda.

Por fin! La posada Segoviana! Bajen vestidos, fluces (el de charles cae al piso de polvo, tragedia!), discos, regalos, cuadros, es más bajen hasta la Merú! Entramos a la posada y nos recibe un recepcionista rastafari. “Hola buenas noches, yo soy It’s Good to Be de Montemayor y Alba, duque de Feria”, espeta nuestro driver. Toto se larga a fumar y ver donde hay café, feliz de haber llegado a su nueva casa. Como si el viaje no fuese largo, el recepcionista mira a Marianita y a It’s Good to Be con cara de loco y le dice: “no, It’s Good to Be no tiene reservación aquí, aquí estamos esperando a Gumersindo Rodríguez pero no a los It’s Good to Be”. Guat????? Después de varias llamadas, y el seudo intento de Toto de hacerse pasar por Gumersindo, el conflicto se resuelve: It’s Good to Be había reservado en la posada Ibiza. Brutalidad anunciada. Nuevamente a cargar todo en la sup-super Merú. Este viaje va pa largo!

Ya instalados en nuestra posada Ibiza (It’s Good to Be había llamado aparentemente a todas las posadas del país), empiezan a llamar las amigas caroreñas de la novia Caroreña. Marianita decide dormir en la cama sabanera (It’s Good to Be por fin cabe en una cama de largo) pero It’s Good to Be y Tots se lanzan en el carro de las caroreñas a la 1:30 a.m. para ir a Whisky Bar edición Barquisimeto. Universo paralelo pues el sitio es exacto al de Caracas, pero whiskys muy necesitados! Ahí vemos al Chinoise, the groom to be con su amigo boliviano que conoció en Australia y que tiene 10 años que no se ven. El amigo emocionado, pide “el mejor whisky que tenga” al bartender, pero hasta los caraqueños sabemos que eso es un faux pas! Por lo que le recomendamos que no se emocione tanto y pida algo más autóctono. A dormir se ha dicho que mañana es largo!

8 a.m. Marianita ya está despierta, desayunada y alborotada. Morfeo duerme y Tots se hace el dormido pues con la televisión y el secador, imposible. Empiezan a llamar las Lulas, los Chuchi y Furla! Que ya vienen en camino. Lula y J seguían a Fredo pero le dejaron el pelero porque él maneja “muy responsablemente”. Quedamos en vernos en el restaurante Tiuna. Como no tenemos nada que hacer, Marianita, Tots e It’s Good to Be procedemos a perdernos nuevamente en Barqui buscando la casa de La Caroreña, la novia, para dejarle sus regalos. It’s Good to Be trae un cuadro, Marianita un sobrecito y Toto no trae nada (chulo!). El sobre de Marianita lee: “Para la Caroreña y el Chinoise de Marianita y Christian”. “¿Sabrá quienes somos?” pregunta Marianita. “Sí Marianita, la que no sabe quienes son ellos eres tú”. (Mari escribe rapidito su apellido en el sobre por si las moscas.)

Que la Caroreña se está bañando, dice la señora que trabaja ahí. Ah bueno OK mandele un beso. Nooo pero que no les perdona si no la esperan. Por ahí sale La Caroreña con el pelo enchambado saltando cual Mónica Géller el día de su matrimonio. Ella no puede con que se casa y muestra una cadenita que le regaló el Chinoise esa mañana. Nos monta en la Merú a todos porque hay que ir a buscar los misales. Es la 1:30 y el sitio cierra a la 1 (poder de convencimiento total!). Ya con misal en mano, depositamos a la Caroreña nuevamente en su casa en la urbanización Barici (nosotros sifrinos y que BariCHi como si fuera una isla exótica en Italia, La Caroreña nos ve con cara de amateurs y que BariSi). Habiendo aprendido algo nuevo, nos vamos al Tiuna a comernos nuestra carne y reunirnos con el resto de los colegas que han venido con la sola intención de rascarse!

El final de la historia continúa aquí

Wednesday, February 17, 2010

La Última de las Vírgenes (III)

(Continuado de aquí)

Por fin entramos al restaurante Tiuna “restaurante de día, bingo/piano bar de noche”. Llamadas de “ya estamos llegando” (evidentemente hay colegas más ubicados que el trío Marianita, It’s Good to Be, Tonto) confundiéndose con abrazos y gritos de los ya presentes. Detrás unos anteojos de sol, se esconde la Lula pues según ella “tiene laringitis”. Furla feliz estrenando pollina, mientras It’s Good to Be regaña a Chuchi por andar en shorts: “¡Aquí no hay mar, niche!” Haciendo su entrada La Catira trágica porque era su primera salida sin su hijo, pero eso prontamente fue olvidado – luego de que ella y Lula compartiesen las respectivas fotos de sus retoños – cuando sacó su bella caja de Belmont y decretó: “Hoy pienso fumar”. A Fredo lo tomó por sorpresa semejante afirmación por lo que procedió a echarle sal a la cerveza de La Catira; pero ella igual se echó sus humitos.

JJ puso la nota: “no importa cual cerveza compadre, pero que sea la más fría” a lo que empezaron las rondas: 1,2,3,4. Lula y Furla empezaron muy comedidas pidiendo media jarrita de sangría pero eso terminó después de jarra y media. Empezaron los brindis y como no estaba la Caroreña y este grupo en particular ya había brindado previamente a Barquisimeto por los bebés, el engagement y cualquier otro evento onomástico, Furla se agarró el brindis egocéntricamente para ella: “Brinden por mi!” Tres de la tarde y entre birra y birra, Marianita y Toto se veían las caras de rascados. Not good. Después de unas cuantas jarras y mucha carne (Chuchi no era barriguita contenta), pagamos la cuenta, no sin antes insultar a la Marianita quien gana 45 dólares la hora en su trabajo, insistiendo en que debería pagar ella. Lula hizo un intento de robarse el yesquero de Toto como en los viejos tiempos (tragedia! en Barquisimeto no venden yesqueros) pero no pudo!

Por alguna extraña razón It’s Good to Be exclamó a viva voz: “Miren, es en serio que todos los de Carora tienen la cabeza grande y roja como la Caroreña”. Silencio sepulcral. Con todas las cabezas del restaurante volteadas hacia nosotros en plan de matarnos con las miradas, hicimos el exit más rápido del mundo. “¿Qué dije?” preguntaba It’s Good to Be. Cual turistas marabinos en Sea World, Furla y Toto se tomaron una foto con una estatua de un cacique en el restaurante pero Chuchi los sacó a patadas. Según él había una maldición cacical en Barquisimeto que le caía a quien se tomase esa foto pero yo creo que fue por niches que nos regañó. Ahí ya cansados, nos despedimos para una mini siesta en nuestras posadas respectivas antes de vestirnos para el casorío.

A las 6:30 empezó la toilette. Marianita vestida de fucsia con motivos Chinoises (según ella) y It’s Good to Be con los lingotes de oro heredados de la abuela de Bolívar en las muñecas, esperaban a Totón quien decidió echarse una “caminata” por Barquisimeto a ver si veía el crepúsculo larense (me perdí en una cuadra pero encontré mi camino). Ya vestidos y regios esperábamos a los “Figuera” como los llama Marianita (Luisa y J Figueroa) en el lobby. Baja JJ y la Lula muy elegante de pantalón y camisa roja y, según It’s Good to Be “con su collar de condecoraciones papales”.

Procedimos a salir de la posada (todo un issue pues el guardia is drunk y abrir la puerta es un proceso). Aunque nos habían dado mil direcciones y nos habían pasado por la Iglesia anteriormente, la sup-super Merú se vuelve a perder por lo que J tomó la delantera (gracias a Dios porque It’s Good to Be nuevamente había retornado a las andanzas de manejar con los codos hablando por celular). Llegamos al recinto y nos mezclamos con la fauna barquisimetana agarrando palco para poder ver a los novios mejor (casi nos sentamos con los papás, saben que los colegas protagonistas a la mil).

It’s Good to Be por supuesto hizo su agosto saludando. Cual convención política saludó a los concejales, a los candidatos y por poco le pide la bendición al Monseñor. Furla con sus papás, feliz pues su vestido de polka dots según ella era como joropero que flotaba y lo podía agarrar y menear la falda. La Catira, regia como en todos los matrimonios y su secretivo push-up (ella en todos los matris llega con un escote que yo insisto que no es de ella).

Comenzó la misa un tiempo después. Con misales como abanicos pues los ventiladores no hacían justicia, la gente sacó sus cámaras cual reality show (Toto incluido) para ver la procesión. La Catira y Toto hicieron un mini red carpet en la procesión por lo que paso a narrar los comentarios anotados: El Chinoise todo proud entrando con su mamá, ubicándose en nuestro top cinco de las mujeres más bonitas del matrimonio. Luego el cortejo con las amigas de la novia cada una más feliz que la otra. La Catira opina que los vestidos del cortejo pasaron la prueba 100%. Mónica la madrina de rosado cual Hollywood Carora Style – elegancia con orquídeas. Y luego, entró la Caroreña!

Esa niña estaba FELIZ, así en mayúsculas. Todas lo están, pero es que esa cabeza roja estaba encendida como Júpiter. Ella se sentía elegantísima y lo estaba. Igualita a ella. Ella buscando a su Chinoise y con su papá al brazo, no paraban de sonreír. La Catira fue la única que se dio cuenta de una orquídea en el ramo, luego exclamando: “Toto que bello todo, es que todo es tan espiritual…coño de la madre dejé los cigarros! Que mierda”. La Catira no cambia ni en misa.

La misa genial. Empezando porque el coro eran todos los primos y tíos de la Caroreña como por cinco costados. Cual familia Von Trapp de la Novicia Rebelde cantaron cuanta canción hay en el misal. La misa estelar, muy personalizada (claro se casaba la princesa de Carora). El único episodio “101 Celebrity Oops” que hay que contar es que un conato de incendio casi chamusca a los novios pues el fotógrafo se llevó un velón completo que por poco no convierte la misa en un ritual pagano. El Chinoise se tuvo que parar a detener el incendio pero no pasó de ahí.

Terminada la misa, procedimos a saludar a los novios como si se hubieran casado con nosotros. Montando a Furla en la sup-super Merú, dejamos que Fredo y Catira se llevaran a los papás Papaianni y arrancamos para la Hacienda Agua Viva. Resueltos a NO perdernos esta vez, corrimos a perseguir un carro que nos llevase a la fiesta. En plena autopista y viendo que los carros se dispersaban, Toto decidió que íbamos a perseguir a un carro con placas MBG. “Persigan a EM BI YI que ese seguro es caroreño y va para el matrimonio”.

Treinta minutos después seguimos detrás de EM BI YI quien anda más perdido que Marianita en la Sociedad Heráldica de Nombres Ancestrales. Que cagada. Paseando mil horas por todos los predios barquisimetanos (creo que divisamos el Bohío en algún momento) no nos despegábamos de EM BI YI. No fue sino hasta que EM BI YI dio la vuelta que Furla exclamó: “Ufa pero si adentro de MBG está mi papá!”. Era Fredo el que manejaba el carro perseguido. Nosotros y el pato Lucas.

Fredo frenó a un taxista para que nos guiara hasta la Hacienda. Por fin llegamos e hicimos nuestra cola que parecía la cola de la gasolina en el paro. Justo cuando llegamos nos indicaron que nos estacionáramos afuera pues no había puesto adentro pero nosotros que no somos locales, pero si alertas al hampa común nos metimos adentro. La conversación se tornó en el carro sobre cuales son los periodos históricos de las civilizaciones. “Well there is yore, and yesteryear, and colonial times” (en su momento dio risa, ahorita no tanto jejeje). Llegamos por fin al estacionamiento. En el último puesto de un estacionamiento de tierra nos metimos. Los zapaticos negros pulidos expertamente por Josefa, quedaron marrones.

La hacienda estelar. De verdad una de las mejores ideas hacerlo en el jardín pues se sentía completamente distinto. Todo estaba decorado de Chinoise, con paraguas Chinoises guindando de los árboles, la pista descubierta y un toldo enorme al cual jamás entramos. Los colegas volvieron mierda el matrimonio en cinco minutos pues procedieron a pegar dos mesas juntas en el jardín y ahí fue nuestro spot por el resto de la noche. Un gentío de matrimonio, con la gente corriendo a tomarse su champañita. Todos juntos echando cuentos con un colega que estudió con nosotros que habrá estudiado en la “C” pq yo nunca lo vi.

Catira buscaba conversa pq en todos lados “o hablan de vestidos de novia o de gente del salón que no conozco”. Entre las asistentes, xxxxx, de verde, hands down una de las más bonitas. Worst dressed una que no conocemos que parecía una chica Almodóvar vestida de Ursula de la Pequeña Sirenita. Eso si, entre las barquisimetanas había conatos de violencia porque me contó una fuente que habían vestidos repetidos.

Aquí empieza la parte en donde dejó de ser el matrimonio de Marianita para pasar a ser la “Noche en que Furla went all out”. Empezó con Toto muy caballerosamente – algo completamente inusual de su parte como todos sabemos – ofreciendo para ir a buscar unas copitas de champaña. Por supuesto las colegas, maravilladas ante mi gentileza pero más vivas que la Cookie Monster en el hombrillo de la Cota Mil, me entregan como cuarenta copas para ir a buscar. Entrego las copas, empiezo a hablar con Chuchi y me voy a buscar un whisky. Furla con media copa llena me dice “buscame otra!” Yo, “Furla acabo de entregarte una”. Un fondazo blanco digno de haberle tomado la foto y el siguiente comentario después “not anymore”, me indica que la Furla va a ser mi concañera esta noche. “¡A que te puedo cargar!” me dice. Yo bueno eso no es muy difícil, por lo que cual Rocky Balboa procedió a montarse a Totón en los brazos para el deleite de las demás mesas que decían: “estos dos no son de aquí”.

Como a las once aparecieron los novios luego de la maratónica sesión de fotos. En medio de tres mil burbujas que nadie sabía de donde salían empezaron con ese baile ladilla que todo el mundo los ve y dicen “awwwww”. Y luego reggateon a mil. Empezó el bonche. Aquí si me disculpan pues la noche se vuelve medio nublosa. Yo culpo al whisky pero el whisky me culpa a mi. Catira seguía conversando con el Maracucho intensísima porque él decía que los colegas no se habían integrado al grupo. “Si era gris, ustedes decían negro”, decía el Maracucho pero ahí Furla yo procedimos a tomarnos otro drink y dejar a Catira en sus andanzas.

Marianita se tomó una foto cual Charlies Angels con It’s Good to Be mordiéndole la corbata, dejándole una bella babita que pasó desapercibida (los lingotes de la bisabuela, sanos y salvos). Yo pregunté si me podía quitar la corbata porque un matrimonio a 34 grados no es muy cómodo que se diga. It’s Good to Be me dijo que yo era un pueblerino pero no le paré y me deshabillé (en las fotos salgo con una flor en la solapa pero esa si no me acuerdo de donde la saqué). Bailando con la Caroreña le dije “pero aquí la gente no se entarima?”. “Ya va Toto, ya va que esto no es como la eyaculación precoz!”.

Salió el cotillón. Aquí ya Catira en todo su elemento procedió a sabotear conmigo a los zanqueros sin dejarlos pasar y agarrar cuanta “pluma de poeta”, sombrero, mascara y lente había. Todo de chino, los sombreros de los novios eran lo máximo. Lo mejor es que ha salido un dragón de tela con todo el cortejo debajo halándolo por toda la pista. Ahí se animó todo el mundo disfrazándose. Fredo con una corbata cual Pedro Picapiedra, Manuela de flor y Lula y J que parecían una propaganda de Mastercard con sus sombreros chinos rojos y amarillos demasiado cómicos. Como buenos imitadores de barquisimetanos It’s Good to Be de sombrero chino y Furla de conejita Playboy se pasaban las botellas. La música de nuestra época Sastrería Camargo genial. El Chinoise “saltando, saltando sin parar”, Lula girando los dedos con su “Dancing Queen”, Catira con su “Follow the Leader” y Marianita pendiente de un merengazo en cualquier momento. “Toto estoy rascadisima” me decía la Caroreña. “¿Qué quieres Mari, te busco un vaso de agua?” “Noooooooooo chico, un whiskyyyy”.

A las cuatro de la mañana completamente ebrios, Totón y Marianita decidieron que el hambre no puede más con ellos. Inventaron una cola ficticia donde supuestamente iban a servir comida y cual procesión del papa se unieron como trescientos comensales más. Nos aseguraron que las arepas venían enseguida. Toto se estaba haciendo pipí y le dice a Marianita que lo espere. Buscó el baño más recóndito del mundo y agarrandose a la pared “did his business”. Abrió la puerta y una señora le entregó un tobo lleno de agua: “baje la poceta”. Con aquella pea vertió el agua dentro de la poceta y el baño quedó limpiecito como un sol. (Esto lo tenía que compartir con alguien, en su momento hice todo esto cagado de la risa con un publico afuera más muertos de la risa que yo, a sabiendas que a ellos también les tocaría el tobito).

Toto volvió a la cola de las arepas con Marianita y procedió a servirse su plato. “Coleóoon, boten al coleóoon!” Yo hago caso omiso, Marianita un poco nerviosa me dice que el que me grita es It’s Good to Be. Ya sentado It’s Good to Be procedió a blasfemarme más, insultándome por tres cosas de las cuales nada más me recuerdo de la arepa pero los dos cagados de la risa porque It’s Good to Be me decía “te tengo incrustadísimo y no se por qué” jajajaj que pea.

Hora de ida. Furla está amargada. Está pea y no sabe por qué. Yo le instruyo el procedimiento a seguir pero no podemos hacer más nada que morirnos de la risa mientras ella todavía no sabe porque está así. Procedimos a irnos todos, tambaleados. Toto buscó a un It’s Good to Be entarimado bailando con la Caroreña y su mamá. Nos despedimos de la caroreña y nos fuimos. La salida como si de un concierto se tratase. Nadie sabía donde está nadie. It’s Good to Be se fue a buscar la sup-super Merú y a Toto no se le ocurre mejor cosa que ponerse a jugar encima de una montañita de tierra que hay por ahí mientras espera. Pisa la montaña y se hunde y luego se monta otra vez. A la mañana siguiente – pues no se acuerda de absolutamente más nada ni como llegó a su cama – es cuando It’s Good to Be y Toto observaron la cantidad de fango que arrastró Toto como regalito de recuerdo adentro de la camioneta. Bob el Constructor.

Mañana siguiente. Dolor de cabeza retumba las paredes. “El matrimonio pasó y no me acuerdo de nada”, son los comentarios generales de “una noche de copas, una noche loca”. Las pepas de Atamel rodaban por el cuarto. Marianita dictó pauta y con maleta en mano, decretó que era hora de irnos. Llamadas al cuarto de Lula y J nos indicaron que ellos ya se fueron. Lula dejó una nota en letra críptica que solamente ella entendió indicándonos de su partida. Maletas montadas en el carro, pasamos buscando a una prima de It’s Good to Be (hasta en el interior!) y a una amiga, muy pana, pero de la cual no le preguntamos ni el nombre.

Fredo y Catira se unieron a nosotros y Fredo es el designated driver para que el combo de la Merú no se pierda como en la llegada. Pasamos toda Nirgua descifrando el misterio del manejo de Fredo: cada vez que quiere que le den paso pone una luz de cruce hacia la izquierda. El misterio continuó por el resto del viaje. Los CD’s de Toto sonaban pero todos estaban muy cansados para oír. Curvas y curvas. La prima de It’s Good to Be vomitó elegantemente (sin ruidos y sin sonido) algo que Marianita, Toto y It’s Good to Be desearían haber hecho pero estaban muy cansados para hacer. Nos bajamos en una tasca. Una niña le tocó corneta a Marianita para que se quitara amenizándola con chocarla: “Estuuuupida, Gorda” grita Marianita. Ahí nos despertamos. El momento fue demasiado genial.

Encontramos el Bohío!!!! Totón sabía que en alguna parte de Venezuela estaba. Nos comimos (desayunamos en mi caso) unas hamburguesitas mientras veíamos como celebraban el cumpleaños de Maikolin. “Pero yo insisto aunque me critiquen, a mi me sigue gustando el nombre Paloma” dice Marianita. Nuevamente al carro, Catira y Fredo llamaron bastante a averiguar si seguíamos en buen camino o –como iban las apuestas – estábamos en Mérida. Toto y It’s Good to Be levantaron a Marianita de su siesta para que nos entretuviese como ella sola puede. “¿Cuál es el trabajo de Christian tu marido?” Es como si le hubiésemos preguntado: “What is Chandler Bing’s job”. Respondió Marianita: “Bueno es una como con una computadora con bastantes números. Yo la verdad es que no sé lo que hace”.

Para aliviar la situación, Totón procedió a insultar a It’s Good to Be a decirle que la imprudencia de mencionar la epilepsia en el caso de la subida de la tensión de la mamá de Marianita era igual que mencionar la depilación a la niña en la playa. Más curvas y por fin llegamos al peaje. Estamos en Caracas oficialmente. “Me dejan a mi primero” exclama Toto. It’s Good to Be is not amused. Nos despedimos de Marianita con la promesa de subir pronto a Galipán. Cola en la autopista. Mierda quiero llegar a mi casa. Una pobre señora que el carro le quedó en sentido contrario. Este viaje fue toda una autopista. Me despedí de It’s Good to Be, con una promesa de no volver a vernos en un mes.

Los Palos Grandes, divino tesoro! Por fin llego! Mi poceta! No tengo Internet! Mis papás que como se conecta el DVD! Mi hermana desde Texas, que si hoy es cuando se hundió el Titanic. El Centro de Estudiantes que mañana a las 7 tengo que dar una charla en la universidad. Hay tres ensayos que hay que entregar mañana. Mis cigarros se quedaron en el puto Bohío. Estrés. Tres pelos menos caen de mi calva.

No me queda más nada que escaparme de nuevo. De escribir y recordar sobre “aquellos momentos que no volverán”. De cómo se casó la última de las vírgenes y estuve ahí con la gente que quiero – en vivo y en pensamiento - para gozármelo.

Saturday, February 13, 2010

Una Tarde Tridimensional

Le dije que iba a exagerar el cuento. Las cosas bonitas que se dicen en privado tampoco es que se andan publicando por ahí. Como todo fue bonito, entonces no hay mucho que decir públicamente. Así que aprovecho para contar, en exagerado, todo lo que ella no vio tras bambalinas. Toda la pre-producción de lo que fue una excelente tarde.

Llegué al encuentro extremadamente nervioso. Uno no sabe cómo manejar estas situaciones. Menos, cuando el arreglo es por un reto de blogs en el que ni se conoce el nombre de la persona, ni como luce. La cosa no es como cuando a uno lo sacan emparejado con una amiga que “chico ella te es encantadora” y bueno uno tiene más o menos bandera de cómo comportarse. Aquí, cualquier cosa podía pasar. Mi miedo, era que no se apareciese. Aunque después le confesé que mi parte maquiavélica quería que no fuese. Hubiese sido un excelente post titulado “Cosas que NO hacer cuando tu admirado te propone tomarse un café”. La única frase: “No aparecerte.”

Sentado solo en una mesita, miraba hacia los lados viendo si alguna de las sentadas podía ser mi potencial convidada. En una mesa, una pareja de adolescentes [Dios, aquí voy con el infanticidio], en otra una mujer embarazada [como le explico yo esto a mi mamá], en otra una Miss Venezuela [sí Toto porque tú tienes TANTA suerte] y en la de al lado un hombre que me veía más de la cuenta [¿será que es hora de considerar la bisexualidad?]. Cada quien en su mundo mientras yo aspiraba un cigarrillo tras otro, tratando de poner pose de galán de patio de colegio para disimular mis nervios.

De repente una voz retumbó en mi oído derecho: “¿No ha aparecido?”. Traté de voltear para ver quién me hablaba pero la voz me volvió a decir: “¡Bruto! No voltees”. De reojo, pude ver que en la mesa detrás de mí se había sentado una muchacha que me daba la espalda. “¡Queen Zubi! ¿Tú me puedes explicar qué coño haces tú aquí?” Mi amiga terrorista la Zubi había decidido tirárselas de Inspector Gadget y aparecerse de incognito para ver cómo iba la Operación Fan Enamorada. “Yo estoy demasiado estresada con esta historia y vine a constatar que no te dejasen plantado” me dijo en susurros, “además que tengo al Comando Derretimiento en línea esperando el reporte sobre si hay corazón.”

“Queen” – le dije- “Esto no es que me voy a empatar. A ella le gusta mi blog y viene a conversar conmigo.”
“Por eso es que estás solo. Porque usas palabras noventosas como empatar
“Queen ¿y si no llega?” (todo esto es cada quien con la cabeza volteada hacia el otro lado)
“Yo creo que tú deberías twittear preguntando cuanto tiempo es prudencial para esperar en estos casos”
Me voltée para hablar con ella y le dije “Pero ella tiene mi Twitter. Además que dijo que venía desde lejos.”
-“¿Qué parte de ‘no voltees’ no entiendes tú? Te las podrás dar de blogguero famoso pero como espía eres malísimo.

Volteé regañado pensando que haría Bond en estos momentos cuando alguien comenzó a acercarse a mí. Era ella. No podía ser otra. Traté de voltear como para celebrar con Queen Zubi que mi miedo del desplante no había ocurrido pero como toda buena espía que se respete, ésta hace tiempo había desaparecido del mapa. Ahora a defenderme solo.

No quiero revelar su identidad, de donde viene o a donde va. Que hace con su vida, como luce o que le mueve el piso. La privacidad de su propio blog hace que me parezca indecoroso destaparla. Sería como revelar que Batichica es Cassandra Cain. Me imagino que al igual que yo estaría nerviosa. Ella me confesó que el encuentro lo planificó como un chalequeo. Una suposición con un desenlace que no ocurriría. Yo le confesé que acepté la propuesta porque me intrigaba. No quiero despreciar de ninguna manera a las otras que me han escrito cosas espectaculares, porque de corazón se los agradezco, pero ella me había parecido decidida. Alguien que sabe lo que quiere. Así esto no fuese una declaración de amor, sino más bien de admiración mutua. Ella hacia mi supongo por lo que escribo. Yo hacia ella porque admiro, sobre todas las cosas, la perseverancia.

Hablamos de todo un poco. Un reto a ver si ocurriría el temido momento de silencio. Pero el silencio fue el mayor ausente en este ágape. Al ella saber mucho más de mi de lo que yo sabía de ella, daba pie para conocer sobre su vida y relacionarla con la mía. “Josefa” podía venir a la conversación sin explicación alguna y de ahí sacar mil risas. Ella me confesó que a veces yo podía intimidar. Con el ingles, con mis cuentos o con mi supuesta inteligencia. Yo le confesé a ella que más intimidante no había podido ser su propuesta de conocerla. Y le dije un secreto que no le había confesado a nadie. El único post que me ha costado escribir fue “Del que oye las conversaciones”. Y que también, hay momentos en que la mujer que le da frio en las manos me parece una pendeja.

Fue una tarde de risas y sonrisas en la que a través de ella pude sentir el cariño que me tienen las que no me conocen. Pero que a la vez agradecí que fuese solamente ella al encuentro. En admitirme a mí mismo que quizás no haya una brecha tan grande entre la versión 1.0 y 2.0 de mi mismo y que la frase “cuando te encantes, encantarás” que alguna vez le dije a ella sin saber quién era, aplica para mi también. Estoy seguro que entre los dos no hubo un flechazo de salir corriendo a la primera capilla y casarnos intempestivamente. Pero sí el comienzo de una bonita amistad en formato tridimensional.-

A ti, gracias. Te pido disculpas por el terrorismo mediático de mi gente y el acoso por los detalles en tu blog. Como tú y como yo, ellos también andan por las calles buscando historias de amor.-

Friday, February 12, 2010

El Resultado del Blind Date

Je je je. ¡Pónganse a creer! Nos fue bastante chévere. Mi fan no me secuestró como Annie Wilkes en Misery ni me cayó a gritos propios de una fanaticada con frenillos. Lo más importante es que opina que la versión Toto 2.0 equivale a la versión 1.0 así que fue un buen comienzo.-

Días de Marlboro Rojo


En el Día de la Juventud.-

Cuando yo era chiquito, me encantaba una película que se llamaba “Travesuras de una Bruja” (Bedknobs and Broomsticks). Era sobre una señora soltera que se había metido a aprendiz de bruja en un curso por correspondencia. Descubierta por tres niños huérfanos a quienes tuvo que custodiar como consecuencia del bombardeo de la ciudad de Londres en la II Guerra Mundial, se lanza a la búsqueda del profesor Emelius Brown, quien le ha informado abruptamente sobre la cancelación del curso, impidiendo así su obtención de la formula para la lección final: la substitución locomotora.

La letra de una canción de la película, llamada “La Edad de la Incredulidad” habla sobre la llegada del momento en que todo niño deja de creer en las cosas que le hacían felices. La frase “cuando en un rincón dejas los libros, cuyos héroes tú soñaste ser” no es solamente profética, es una realidad. Mickey Mouse pasa a ser un hombre disfrazado con alta tolerancia para contener el sudor, San Nicolás es un estante arriba del clóset de tu mamá y Archie es un fracasado que jamás se termina de graduar de la Secundaria Riverdale. Si eso es así ¿Cómo demonios me pasó por la cabeza que yo podría ser Holden Caulfield a mi edad?

Tener a Manolita Zarate como amiga es una ambivalencia. Ser amigo de ella es como cuando a uno lo obligaban a ir a un campamento infantil en el club. Cada media hora hay una actividad distinta. Cada mes, es un nuevo hobby. Y ella no es de las que invita. Ella, hace cacería de brujas para que uno la acompañe en sus aventuras. Su nuevo hobby es la fotografía. El interés es captar en imágenes algún pasaje de una obra literaria. Como en su club de lecturas se están leyendo “El Guardián entre el Centeno”, le pareció genial fotografiarme como Holden Caulfield. A un hombre no se le pregunta si quiere ser Holden Caulfield. Se le dice la hora y el lugar donde tiene que estar con la capucha roja puesta. Aún cuando en pleno photoshoot los dos nos preguntamos sobre que demonios es un “centeno”.

Todo varón quiso ser Holden Caulfield en algún momento de su vida. Cuando el sueño de ser bombero se fraguó por presiones paternas y deseos de ser millonarios. Cuando aún no se había llegado a una edad en que la mente ofrecía la posibilidad de manejar un Aston Martin y conquistar a Pussy Galore (sueño que aún no se ha desvanecido). Pero a los dieciséis, el que no era amante de Sherlock Holmes era admirador de Holden Caulfield. El sueño de perderse en Nueva York como renuencia a conformarse de los materialismos de la sociedad es un sentimiento típico de la adolescencia tardía. En algunos, de la adultez.

Esa tarde, Manuela me fotografió vestido de niño expulsado de colegio con la corbata desamarrada y abrigo puesto. Caminando por una calle olvidada, sentado en un bar de un hotel ficticio. Un Marlboro rojo tras otro, una mirada de inconformismo, de depresión, de incontinencia emocional. Y la peor sensación del mundo no fue el desagrado con un cigarro que me recuerda a mi adolescencia. Fue comprobar, al mirar las fotos luego de la sesión, que yo no era Holden Caulfield. Era un hombre de treinta años disfrazado del Chavo del Ocho. Cada fotografía revelaba más mi edad, cada imagen señalaba que Peter Pan había volado hacia el cuarto de Wendy y no había regresado a la Tierra de Nunca Jamás. Sin darnos cuenta, Manuela y yo habíamos crecido. Cerrando así otro libro para olvidarlo en un rincón. Dejando el Marlboro Rojo para algo que fue.-

Amor es...

Este anuncio sale hoy en El Universal. Creemos que es parte de una trilogía hasta que llegue el Día de Los Enamorados. Aún así no podemos dejar pasar por debajo de la mesa nuestras felicitaciones al amigo por la iniciativa. El jamás se imaginará que TODOS los Gordos de Venezuela le enseñarán el periódico a su Gorda y le dirán “eso lo hice yo para ti”. Somos romanticones pero si se da la oportunidad, ¡nos plagiamos los sentimientos!

Thursday, February 11, 2010

Del que oye las conversaciones

Necesito que sepas que yo no soy él en realidad. Que Toto el personaje es alguien que escribe para entretenerse mientras que el personaje de Toto es escrito para entretener. Mi gran temor es que te puedes estar enamorando de algo que no existe. Un caballero andante que trata a las mujeres como rosas y a los caballeros como vasos de whisky. Yo quisiera ser él. De repente no como él completamente pero me gustaría tener su don de ser una persona que se demuestra abierta y autentica. Que no se esconde tras sus complejos sino que los afronta con gallardía. Tan es así que se burla de los mismos. El Toto 2.0 puede hacer eso porque existe a través de una pantalla. El Toto 1.0 no puede hacerlo porque vive a través de si mismo.

Mis amigos en la vida real – los verdaderos personajes detrás de Manuela Zarate, It’s Good to Be, Nina, la Queen Zubi , Rollins y la Chica Bond – te dirán tres cosas sobre mi: la amargura de no saber que quiero hacer con mi vida me consume, embarco más de lo que cumplo y me ponen nervioso las situaciones a las que no estoy acostumbrado. Bastantes razones tienen para quererme y yo a ellos. La paciencia que me han tenido a lo largo de mis arranques de silencio, ciertamente constituye una de sus virtudes. No te voy a negar, el Toto que vive en el tea party soy yo. Pero es como pienso. No como vivo.

Necesito que sepas que escribir a Toto el personaje es el mayor placer que tengo en estos momentos. Con él soy millonario porque aunque no gano ni un medio por escribirlo, gente como tú me paga en creces con sus halagos. Creo que todos los que nos sentamos a escribir lo hacemos por un acto de vanidad necesaria. Que haya hecho más amigos por este medio, que haya sido contratado para escribir en otras cosas y que por fin haya encontrado un nicho en el que me siento valorado, no hacen que me sienta más vanidoso pero sí más querido entre mi gente. Antes decía que yo escribía para mí pero he descubierto que eso es mentira. La verdad, es que escribo para ti. Y me entretiene enormemente hacerlo.

He decidido aceptar tu propuesta. Y las de las demás. Bajo la advertencia que no encontrarán al Toto que regenta las mesas del tea party sino al Toto que narra las conversaciones que allí ocurren. Hay dos opciones: quedarse con el sueño sibarita o sucumbir ante la realidad cotidiana de quien escribe estas letras. Las dos las entiendo. Mientras tanto, estaré sentado mañana viernes en Café Olé del Centro San Ignacio a las 5:30 p.m. (es el sitio más céntrico que se me ocurre en caso de que alguien o yo tenga que salir corriendo). Con la esperanza de que un encuentro casual no sea en vano. Con la esperanza de que entiendan que yo no soy Toto.-

Wednesday, February 10, 2010

Dies Irae

Mi vieja favorita es una señora que se vino de misionera desde Seattle para internarse como profesora de historia en Ciudad Guayana. Se cambió el nombre de Janet a Juanita por eso de desenrollar a una sociedad empeñada en nombres enrollados y se convirtió en más venezolana que los muros con botellas quebradas encima para que no se metan los ladrones (ja, ja, ja). Ella siempre ha dicho que cuando le toque morirse, quiere que su entierro sea frente al río, con música, poesía, banda de tambores y sazón. Ni ella ni yo estamos próximos de salida pero concuerdo en que esa es la mejor forma de graduarse de este mundo.

Nadie se quiere morir (bueno menos los suicidas) pero inevitablemente vamos para allá en algún momento. Cruzando los dedos porque sea después que pasemos por terapia y antes que nos llegue la factura. Pero cuando alguien ha vivido una vida genial, se hace incomprensible que las tradiciones nos obliguen a ser severos con su despedida. Escogemos adornar al abuelito pachanguero con coronas dantescas y recitarle liturgias de salvación, cuando en verdad deberíamos optar por leerle la Oración Fúnebre de Perícles y darle play al You can tell by the way I walk, I’m a woman’s man que siempre cantó hasta que se decidió por Stairway to Heaven.

Por eso, jamás entenderé las formalidades de los entierros. Claramente, los caraqueños estamos educados para regirnos por ellas. Salvo It’s Good to Be que hace años le mandó saludos al señor que yacía en la tumba cuando se estaba despidiendo de su viuda, el resto de la comarca más o menos ya se ha adoctrinado en qué decirle a los dolientes y por cuánto tiempo abrazarlos. Ese no es el problema. Los caraqueños abrazamos en las buenas y en las malas. Nos da nota. El meollo viene antes y después del pésame.

“Antes” ni siquiera comienza en el sitio del velorio. Comienza en verdad en la mesa del desayuno. Como los sociales pasaron a retratar gente inhóspita y Omar Lares no termina de salir de 1976, el chisme social está en las esquelas de los periódicos. Ya uno sabe que se murió Michael Eleazar Jackson, por poner un ejemplo, y le duele. Pero el verdadero chisme es leer si Lisa Marie está metida en la participación, si incluyeron a la fertilizadora de hijos y si pusieron a alguna enfermera que es código para decir que sus hijos jamás le pararon y esta fue su gran amiga en el final de sus días. Hay gente que no lo admite pero cuando el resto del periódico es tan desgarrador, las esquelas y los carteles de citación son el Sudoko de las noticias.

Al entierro se va porque se siente una conexión con la persona que murió o con algún allegado. El problema es cuando uno nada más conoce al muerto. Lo peor de sólo conocerlo a él es que le tienes que explicar a alguien quien eres tú. Algo ilógico como “yo hice el curso de confirmación con Michael Jackson”. De repente alguien te para. Lo más probable es que no. Igual es importante ir. Si uno tuvo la valentía de conocer a alguien lo más justo es que también tenga la valentía de irse a despedir. Así sea un saludo en silencio.

“Después” del pésame –incomodo pero necesario – a los venezolanos nos parece poco prudente irnos a nuestras casas. Como si luego de haber ofrecido nuestros respetos, pensásemos que viene una nueva atracción. Yo siempre le echo la culpa a la recepción del cementerio. Desde que instalaron la marquesina rotativa que avisa como en los cines (y en colores) donde está siendo velado cada quien, nos confundieron. Esto es en serio y fíjense cuando tengan –Dios no lo quiera – que ir a un velorio allá. Ahí en mero medio donde se sienta la señora que vende las absurdas coronas (¿por qué no le venden a la viuda un pasticho para que tenga algo de comer en la noche?) está la marquesina. Falta que pongan combos de cotufas y estamos hechos.

Una vez dado el pésame y salido de la capilla, se tiene la prudencia de comentar primero sobre el velado con palabras apocalípticas como “tragedia” o “dantesco”. No importa que la señora que yace en el ataúd tenga 300 años y ya haya trascendido la categoría de tatarabuela multiplicado por tres y ahora tenga una descendencia a la que le obligan decirle “mis choznos” (con esa palabra la más feliz de morirse es ella). Toda muerte es dantesca. Pero no podemos elucubrar sobre sus razones más allá de una explicación divina. Y menos en la cafetería donde las camareras vestidas de Morticia Adams te sirven una limonada. Por eso tornamos nuestra atención a hablar de de las tres “ch”: chistes, chismes y Chávez.

El chiste de dos señoras casadas que salieron sin sus maridos a una discoteca y al salir se pararon en un cementerio a hacer pipí, es un clásico para quebrantar el nerviosismo. Un muerto, un chisme o Chávez pone nervioso a cualquiera por lo que es mejor irse con el chiste. El chiste continúa diciendo que como no había papel toilette, una se limpió con las pantaletas. Como la otra no tenía pantaletas, decidió agarrar la cinta de una de las coronas que yacían cerca de una de las tumbas para limpiarse. A la mañana siguiente los esposos de ellas se encontraron en la oficina y comentaron que algo raro había pasado. “La mía – le contó uno al otro – llegó sin pantaletas”. El otro respondió: “Por lo menos. La mía llegó sin pantaletas, toda escarchada y con una tarjeta en el culo que decía “Jamás te Olvidaremos.”

Así vamos. Hasta que un día despidamos a los nuestros con I Did It My Way. Ahí entenderemos que es mejor dar gracias por lo que vivimos con esa persona que por la tragedia que representa despedirse de ella. Mientras tanto, seguiremos tomando limonada artificial.-

Tuesday, February 9, 2010

La Mujer más Egoísta del Cine

Hay serias discrepancias sobre si esto fue reseñado en el blog de La Cagada o si fue comentario @Nina’s. Si apareció como un hashtag en Twitter o si es de conocimiento común. A falta de historiadores en nuestra red de blogs, se trae al tapete en la mesa del tea party la siguiente conversación: Titanic. Ya sabemos, estamos quedados en la nota hablando de esto cuando deberíamos estar vestidos de azul pitufo y celebrando los triunfos de Avatar. Pero no podemos dejar de pasar por debajo de la mesa algo que nos ha inquietado desde que nos sentamos a ver la película del barco que se hundió por el subconsciente fálico de sus administradores. ¿Por qué demonios matan a Leonardo di Caprio al final?

Creemos – y aquí es donde pedimos disculpas si nos robamos la idea – que Jaaaaack se murió por culpa de Kate Winslet. A esa gorda la encaramaron en una tabla que vamos a estar claros, no era precisamente la tablita donde está pintada la Virgen de La Chinita. Si se fijan bien en la escena, esta tabla es la cenefa de la cama de cualquiera de nuestras bisabuelas. Un secuoya californiano cortado por la mitad. Ahí de cajón cabían los dos. Y encima tenían suficiente espacio como para montar a los niñitos a los que la mamá – una precursora de la Enfermedad de Munchausen- los acuesta a dormir en el camarote y le dicen que cuando despierten van a estar todos en el cielo.

Jack Dawson se muere por idiota. No hace menos de tres horas había estado metido en un carro con Kate Winslet jugando a hacer un sauna de vapor. ¿Y nos van a venir a decir a nosotros que ese firi firi no se pudo montar encima de ella en un momento de supervivencia? Estamos saliendo de la era victoriana pero amiga si tú eres lo suficientemente valiente como para andar posando en tetas, asume tu rol de Indiana Jones y salva a tu amante.

Por gorda. Rose mató a Jack Dawson por gorda. Y encima se pone vieja y lanza el collar al mar. Hablemos de perspectivas: matas al amor de tu vida y después le niegas una herencia suntuosa a tus nietos. ¿Por amor? ¡Por egoísta!

Monday, February 8, 2010

Screen on the Green

Vengo de un plan sensacional. Mi amiga Piña había leído en este tea party de mis constantes quejas sobre la falta de planes originales en la ciudad. Una de las cosas que yo siempre he querido hacer es ver cine al aire libre en el Parque del Este. Típico mío que yo propongo pero nunca dispongo. Piña fue más allá y aun cuando no consiguió el parque, sí logró obtener grama. Invitó a un grupo de amigos de ella al jardín de su casa, indicándoles que debían traer su cobija (demasiado Charlie Brown), un sweater y una botella de vino de su preferencia. Ella, estaría encargada de las cotufas.

A las siete me armé de paciencia y crucé el Mystic River para perderme entre los montes con Ela, otra cinéfila invitada. Llegamos al edificio de la Piña sin saber que esperar. Fácilmente lo que uno tiene en la cabeza, puede convertirse en una banalización y no ser más que una televisión de wachiman con un cable enchufado por diez extensiones hasta llegar al tomacorriente del apartamento 17-B. Somos venezolanos; a nosotros nos gusta lo guarro. Pero el olor a cotufa en el pasillo – señalizado con flechas que decían “Screen on the Green” - nos indicó que ahí había abundancia de maíz (piensen en Phoebe cuando Mónica la manda a encargarse del hielo y de los vasos) y que esto de ir al cine en el jardín iba en serio.

Ela y yo cruzamos el salón de fiestas, mareados por el olor a cotufa y vimos la ambientación que había puesto la Piña. Un retroproyector con cornetas (de calidad, nada de las del Ipod) sobre la grama, dando hacia una sábana blanca enorme amarrada en un ventanal. En la grama, los invitados nos habíamos organizado y puesto nuestras cobijas y colchoncitos alrededor de la pantalla. Cada quien tratando de sentarse lo más cómodo posible para dar comienzo a la película. Vimos It’s Complicated con Meryl Streep y Alec Baldwin que ya la había visto pero no me importó. Yo estaba feliz con mi cobijita, el olor a grama penetrando mis narices y nada de luz salvo las estrellas (concedo del otro lado de Mystic River se ven mejores las estrellas que en mi palafito), la reflexión de la pantalla y la de una lámpara en el piso 1; obra de una vecina que pensó que estaríamos mejor con algo de lucecita pero que en verdad no hizo más que fastidiar el parque.

Poco después de comenzar la película, nos dimos cuenta que podíamos hablar. Esto no era un cine de verdad, sino un lugar donde uno podía hacer comentarios en vivo y en directo. Así que los chistes fueron y vinieron. Yo no fumé por ser condescendiente con la gente pero me di cuenta que en cualquier momento hubiese podido prender mi cigarrito y estaría de lo más europeo al lado de la catira Ela, el vino y nuestra cobijita roja. Mucho frío y un poco incómodo eso de estar usando tus brazos como almohada pero era parte de la experiencia. Ya en próximas ediciones cada quien irá perfeccionando su técnica de comodidad en la grama.

Manejando a mi casa me puse a pensar que cuando yo era chiquito mi papá hacía esto con nosotros muchísimo. Nos sentaba a todos en el jardín de noche y con una súper ocho (y el ruido que le acompañaba a la tracción de los carretes) nos ponía algo de Disney o una comiquita de Mr. Magoo. Luego, pensé que esto lo hacía yo todos los miércoles en mi campamento. 180 mocosos oliendo a mapurite sentados en sus sillas Coleman viendo Field of Dreams. Era natural que esto continuase. Y me encantó tanto que espero repetirlo. Un plan dominguero bueno, bonito, barato y diferente. Sin nada más que una cobija, un vino, Meryl, las estrellas y tú .-

Thank you Piña for initiating Screen on the Green Caracas!

Sunday, February 7, 2010

La Mente es Puta

A las cuatro y media de la mañana de un sábado de corbatas desanudadas, twitée lo siguiente: “la mente es puta”. Cuando me desperté, lo vi y decidí que bien merece la pena tomarse dos que siete whiskys para llegar a tal elucubración. No había hecho nada fuera de lo común la noche anterior. Una graduación que pasó sin pena ni gloria en lo que a levantar se refiere y un regreso a casa en una van llena de amigos negados a cruzar Mystic River sin compañía. Aún así, en esos breves momentos de deslizamiento por la bajada (¿o es subida?) de Los Naranjos, pensé en una niña a la que no había visto esa noche. Y, como todo romanticón sin causa (en hombre: borracho solitario), me imaginé que mi noche hubiese estado mejor si la hubiese pasado con ella.

Pensamos mil cosas a la vez. Si somos hombres, pensamos en mil par de cocos a la vez. Podemos estar sentados en frente de una computadora sacando números en Excel y algo en el ambiente – yo estoy convencido que es algún sustrato químico del limpiador Pride- nos hace pensar en el sexo. El carnal o el romántico, las relaciones de pareja o el fuckbuddismo pero ahí estamos. Todo el día intercambiando información que nos es necesaria en el trabajo, en el banco o en alguna cola ilógica para que un escote nos venga a invadirnos la materia gris y hacernos pensar en la soledad del momento.

Estar con alguien no ayuda al caso. La mayoría se profesa monógama pero todos fallan en aclarar que la monogamia va de cuerpo y no de mente. Uno puede estar sentado con una mujer en un café, viéndola a los ojos y sabe (que no tenemos ni que voltear porque la vida nos ha dado práctica) que a las 3:15 está la pelo marrón, a las y 20 está la del escote, a las y 21 la del otro escote y en el afiche de las 53 está Norelys Rodríguez. Es una explosión del subconsciente, una parte de la adolescencia mental que se niega a graduarse lo que nos hace estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor. No en desdén de la mujer que tenemos en frente. Para nada. Solamente que mírala amiga, tú también tienes que admitir que esa tipa lo que está es riquísima.

Lo siento si suena ofensivo pero hay mujeres que nos son presentadas y uno ya se imagina en la cama con ella. No es cuestión de ser básicos. Es cuestión de rapidez mental. Hay otras que son tan bellas que hasta la mente te acorta el tamaño del miembro. Esas son las inalcanzables. La mente es puta pero no filántropo. Luego las sencillas con las que inevitablemente nos terminamos empatando porque se muestran desinteresadas en nosotros y eso da pie para la lucha; las intocables (amigas de las sencillas), las pajuas mentales y las estéticamente inhumanas. Éstas últimas son las que se han montado tanta cosa en el cuerpo que es imposible no pensar que parecen un castillo saltarín en una piñata. Son amantes de si mismas y por donde les saltes, rebotas.

Cuando ya uno está atado a la que le mueve el piso, las hormonas de conquista exploradora se sacian porque el corazón nos saca la vendita esa que te regalan en los aviones. Pero el ojo de pescado tarda años en cerrarse. Uno va para un museo y no ve un Pollock y sí ve un Rothko. Igual pasa en el museo de la vida. Una mujer bella es innegablemente bella. Y la mente es puta porque uno, sin dejar de querer a la que tiene al lado, se pregunta como sería estar con ella.-

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