Friday, April 30, 2010

¡Feliz Día de la Esclavitud!

¿Puede haber algo más políticamente incorrecto que celebrar el Día de la Esclavitud? En todas partes del mundo se conmemora la abolición de esta práctica servil, un recordatorio que nunca más un hombre será doblegado por otro a hacer algo sin justa compensación. Y eso está muy bien, lo aplaudimos. Es más, copiándonos de las técnicas de Harvey Milk, nos paramos en una cajita de cartón (marca Ace) y le gritamos al mundo: ¡NO A LA ESCLAVITUD! Por si a las moscas, no vaya a ser que digan que en el tea party nos gusta disfrazarnos de sabanas blancas y no precisamente para jugar a ser Gasparín.

Pero vamos, si nos ponemos a ver, aquí más de uno es esclavo de algo. Un hombre hecho y derecho que ha sido castrado mentalmente por su esposa para que haga pipí sentado, está sujeto a la forma más vil y cruel de tortura masculina. A las mujeres, Dios les dio el don del embarazo y de cruzar las piernas. A los hombres, nos regaló la dicha de hacer puntería acuática. Venirnos a quitar ese derecho porque no apuntamos bien, es la forma más ruin de disminuir nuestra masculinidad. Ellas no saben lo difícil que puede ser a veces. Requiere de técnica. Sobre todo en las mañanas. Y NO sabemos explicar por qué.

Entonces, venir a decir que no es políticamente correcto conmemorar el Día de la Esclavitud es una falacia. La mamá/chofer agradecería un Día de la Esclavitud. Una pobre señora que la marginaron de una carrera exitosa como ingeniero a ser una lleva mocosos a clases de ballet, natación, ping pong, karate, cuatro y Sudoko, no puede ser más que una esclava de la carrera espacial Mi hijo es más Prolífico que el Tuyo que se da en las reuniones de padres y representantes. El Día de la Madre no cuenta. El Día de la Madre es un patada a las madres esclavas. Una vela hecha con espaguetis pegados con goma y un desayuno servido en la cama, cuyos platos va a tener que lavar ella, es un abuso. Esa señora necesita celebrar un Día de la Esclavitud. Donde nadie menor de 18 años las joda.

¿No se han fijado que cuando llega una familia a la playa, siempre hay un pobre adolescente con acné que carga con la cava, el sombrero, las tres sillas y la foca inflable? ¿Qué anda dándole direcciones corteses a una abuelita esquizofrénica diciéndole “pa’lante Doñita”? Ese esclavo es el novio de la hija de la familia, quien decidió a última hora que sería una nota traerse al arrejunte al viaje familiar. Y él porque quiere quedar bien con el papá, es el que maneja, el que pone gasolina, el que carga las cosas y el que tiene que hacer castillitos de arena con un sobrinito que parece el engendro de Rosemary’s Baby. Los suegros saben que lo están torturando y se hacen los locos. De ser viable un Día de la Esclavitud, el papá le daría al novio el apartametno completo y le diría al chamo, “está bien pues, tira”. Vamos, que ningún varón de diecisiete carga con abuelita ajena si no es eso lo que quiere a cambio.

Un Día de la Esclavitud es lo que deberían darnos a todos los que en una cita con el médico nos dicen “ah pero Usted se tiene que esperar”. ¿Por qué si yo hice esa cita con tres meses de anticipación, vienes tú a dártelas de agente viajero y sobre poblar el consultorio con más turistas? Para celebrarlo, a los médicos y sobre todo a sus secretarias, los pondríamos a hacer carpetas CADIVI. Para que sepan lo que se siente esperar.

Igual con los cajeros de los estacionamientos de los centros comerciales. Una persona que trabaje a 40 grados Celsius porque le quitaron el aire para reducir costos cuando encima el ventilador rechina, no es más que un esclavo con derecho a cochinito amarillo cada diciembre. Los miembros voluntarios de mesa, cuya gente en las colas les grita barbaridades por lentos, también son esclavos de la buena fe. Estudiantes prolíficos que le aseguraron un brillante futuro y terminan sirviendo café; empleados que deben reírse ante los chistes malos del jefe; públicos espontáneos que los obligan a aplaudir con señalizaciones de neón que dicen “aplausos”. ¡Todos son esclavos!

Todos se merecen un día para honrarlos y decirles: estamos contigo. Algún día, como el resto de la Humanidad, serán libres de hacer y decir lo que quieran. Mientras tanto, ¡Feliz Día de la Esclavitud! A cantar gospel que eso sirve.-

Cuéntame en Video


Así leí mi carta la noche final. Demasiado rápida la verdad y eso que yo juraba que iba despacio. Me he tenido que tomar un poco más de tiempo para gozarme cada uno de los cuéntames. No me los creí en el momento porque jugué a ser yo. No jugué a ser la carta y ese fue el "error" de mi noche (y entre comillas porque cuando se goza tanto en el escenario, nada es un error). De resto, estoy muy contento con lo que hice. Es cuestión de pedirle a un actor que la lea para oírla de verdad, verdad. Sería un ejercicio interesante para mi para ver a que suenan mis escritos. A los que no fueron a la final, en You Tube están todos los videos. Pongan "concursocartasdeamor" y se deleitan con las maravillas de las otras nueve cartas.-

King Shami: antes que comentes, ya sé: HERBAMATIM. Ya lo sé.

Thursday, April 29, 2010

Ahora SÍ somos Jenny from the Block!

El día más feliz de mi vida. Le ponen dos velas y si quieren nos cantamos cumpleaños a todos. The Long Haul, como se le conocen a estos cuatro meses que tengo sin ver al Juniper mi hermano, por fin se vencen. En estos momentos debe estar infartado con el turpial rosado pintado en el Boquerón I. La otra, es que no solamente voy a ser tío, sino que voy a tener mi propio combo de Mary Kate y Ashley Olsen. La cosa es por partida dupla. Jennifer Lopez, eat your heart out! Me regañaron esta mañana que esas cosas no se pueden poner por Twitter porque (y que) yo muevo masas pero a mí no me importa decirlo en el tea party. Total, la futura madre tiene nueve meses de abstención alcohólica así que en estas mesitas no se estará sentando en mucho tiempo.

Es tan bonito todo esto y yo rezo porque se le dé todo como tiene que ser. Además que Bibi mi hermana es tan bella que estoy seguro van a ser exactos. A mí me saldrían demasiado Tweedle-Dee y Tweedle-Dum (y con full cejas). Ella toda la vida ha sido brujita y desde que jugabamos a la Barbie y el Ken van a la Guerra Espacial con los He-Man de Toto, siempre había una pausa en el juego donde ella asístía de enfermera en el parto doble de la catira oxigenada. Ahora que se le da a ella de verdad, verdad, no puede estar más contenta.

Se prendió una moda en Caracas donde ahora todaaas tienen sus dos repollitos a casette con nuevos tratamientos de fertilidad. Esto, me comenta ella, sí fue de puntería doble al arco. Un regalito de alguien allá arriba que la debe querer por dos. Al pobre marido lo sacaron de una cirugía cardiovascular para contarle la noticia. Nosotros somos impacientes con las noticias. Estoy segurísimo que el pobre paciente en la mesa operatoria entendería si no estuviese anestesiado hasta las metras.

Fuimos a buscar a mi mamá a la peluquería para decírselo. La pobre señora con el penacho de pelo en pleno tinte, que es más yenta que nadie, juraba que se había caído el avión donde venía el Juniper. Es que vamos a ver ¿Quién no se asusta si le caen los dos hijos y el marido sollozando de la alegría en una peluquería que no ha visto a un hombre heterosexual desde que los albañiles frisaron la pared del lavamanos?

¡Qué felicidad! Par de barajitas de colección para la posteridad y con el Junip home again para abrazar. Leeeet the Sunshiiine, Leeet the Sunshine in! A veces me pregunto como sería mi familia si fuésemos todos junkies.-

Wednesday, April 28, 2010

No gané (pero voltearon a verme) I

And the winner is…. No, no fui yo. Pero tampoco perdí y tampoco tuve que poner mi sonrisa de quinta finalista. La noche del Concurso de Cartas de Amor de Mont Blanc fue tan relajada y tan llena de camaradería con los demás finalistas, que los premios fueron un accesorio. Los gritos fanáticos estilo red carpet, las felicitaciones del jurado y abrazos con gente desconocida estuvieron a la orden de mi noche. Aunque estoy feliz que se acabó porque no es normal el nivel de ansiedad, no puedo haber estado más contento de haber leído mi carta frente a otros nueve campeones que por esas horas fueron mis mejores camaradas.

Vivir un día en el que tienes que hacer algo importante en la noche, es fastidiosísimo porque está cargado de ansiedad. No haces absolutamente nada productivo más que pensar sobre la noche. Fue cómico. A las cinco de la tarde, estábamos mi mamá y yo sentados en la terraza empijamados hablando de cosas banales, a sabiendas que nos teníamos que vestir para salir corriendo al Trasnocho. Ella se me quedó viendo de repente y me dijo “pareciera como si nosotros no tuviésemos nada que hacer.” Y yo “ay mamá, este niñito ya se ganó un premio el año pasado. No vayamos. Que ridiculez ir a leer otra vez”. Risas, sonrisas, besos. “Vistete”. “Si señora”.

Si me llego a casar, me caso arrugado. Eso es cierto. Jamás en mi vida me he preocupado por la pinta exitosa hasta que es demasiado tarde. La camisa azul que me decidí poner, más arrugada que cara de Shar-Pei. El flux con trozos de serpentinas pegados al hombro y una mancha inevitable de algún maquillaje de alguna que se atrevió a bailar merengue conmigo en el último matrimonio de turno. 7 corbatas después (no por gustos, sino porque las termino arrugando de tanto nudo que me tengo que hacer hasta que no parezcan un cubre pipí) y muchos gritos de “Bueno este niñito no llegó a leer su carta, pues” de los Locos Addams, salimos corriendo felices y contentos al Trasnocho.

La dicha nos duró tres segundos. El tráfico infernal que azota en Caracas nos frenó en seco. Lo que había sido un día completamente relajado se transformó en una profusión de ansiedad. Que fastidio con las manos que te sudan y te sudan y uno se las da con el pantalón para secárselas pero se mojan más. Con tanto infomercial inútil, uno juraría que ya venderían papeles contra ansiedad pre premios de concursos de cartas de amor. Una hora después (pero justo a tiempo) estacionamos en el Trasnocho. Me despedí de mis pater nostros y me fui a una esquinita afuera a fumarme un último cigarrito de ansiedad antes de “let the show begin”. Momento de crisis cuando no encontré mi carta. ¿Por qué demonios un flux tiene tantos bolsillos?

Abajo en el teatro me esperaba Sally Mae, amiga infalible de mis épocas de Harvard para que le diese su entrada que le tenía reservada. Nos encontramos con otro amigo Lalo, “un amor de hombre” porque aunque está comprometido para casarse con un mujerón, entre él y yo el cariño es de homosexuales, quien estaba cubriendo el evento para Complot. Fotos van, fotos vienen, lo suficiente como para hacerte preguntar si el evento ya había pasado. Luego, dos momentos seudo rock stars para el recuerdo.

Daphne, una fan bellísima del blog, se me acercó a regalarme un libro que me había prometido. Yo la conocí en el Cambalache de libros. Allí, ella se me acercó a decirme que me leía y me tenía un libro de regalo porque sabía yo iba para allá y que si la podía acompañar al carro para buscarla. Como yo no aprendo de todos mis secuestros burundangueros, le dije que sí. Caminamos desde la Plaza Altamira hasta lo que era Video Color Yamín donde estaba su carro, echando cuentos del blog. Cuando llegamos, se dio cuenta que no tenía el libro. Ella toda apenada. Yo, que considero subir escaleras un ejercicio, pues remamado. Con el concurso, ella aprovechó para probarme que el libro sí existía. Uno bellísimo todo setentoso de Caracas. El otro momento seudo rock star fue una señora estelar que me agarró y me dijo “Toto, yo soy una de las ‘yo te leo’”. Que bella la verdad. No alcancé a oír tu nombre pero me encantó haberte conocido y que estuvieras allí aupando mis loqueras. It’s Good to Be anda picadísimo que hay noches en las que yo soy más celebrity que él.

Me despedí de mi barra y me fui detrás del escenario a los camerinos. Esto es dantesco. Te abren una puerta y alguien te indica que sigas el pasillo hasta llegar a un ascensor donde tienes que bajar. Chévere. Lo que no te explican es que son siete minutos caminando por un túnel sombrío en donde el ascensor jamás llega a materializarse. Uno camina y camina y camina, jurando que Jack Nicholson en “El Resplandor” está ahí mismito con el hacha. O una cámara escondida que te salte y te diga “¿tú en verdad creías que eras finalista de un concurso de cartas?” ¡Divisar el ascensor es darte cuenta que el Cielo existe!

Luego de conocer al presidente de la Fundación ICREA que es una simpatía de señor y al fotógrafo del evento que nos hizo sentir a todos los finalistas como si fuésemos a salir en Hola! entré a uno de los camerinos donde me esperaban las víboras. Aquellos nueve finalistas que significaban el obstáculo entre yo y el premio. ¡Embuste! ¡Allí lo que me esperaba era las nueve fotografías que había visto por un mes en formato 3D! No saben lo sabroso que fue conocerlos por fin. Todos nos conocíamos de nombre, apellido, carta y respectivo comentario del viperino Nixon. El saludo oficial de ellos hacia mi fue “¡Totoooo cuéntaaame! Todos. Fue una camaradería instantánea; un vacile con los organizadores del concurso que nos negaban los whiskys que pedíamos a mares.

Déjenme contarles, el Señor Francisco es como si San Nicolás estuviese compitiendo contigo. Un señor simpatiquísimo, sentado con una foto de su señora Marucha en su carpeta. Zulay un vacilón buscando a su Cupido por todas partes. Carlos el abogado se reía que su esposa no entendía porque él hablaba de una jueza con ojos verdes cuando ella no las tiene de ese color, Andrea una niña preciosa que trajo su carta en papel shocking pink. Fabio nos contaba de su vida en Yaracuy y como pensaba donar su premio completo a una institución. Yo confesé que si me lo ganaba lo usaba para pagar el mono en la tarjeta de crédito. Gustavo el del encuentro accidentado, rompió el hielo abriendo todas las galletas que nos habían traído para saciar la ansiedad. Más de una corbata se manchó de polvo de galleta con Nevazúcar.

Mi mayor fascinación fue por fin conocer a mi fan bloguera y amiga twittera Ira, la de la carta a la madre biológica de su Chino. Que vacilón y que belleza de mujer. Era como si nos hubiésemos conocido desde pre kínder, asi de instantánea fue la química con ella. María Angelica la del monologo del amor, está igual de loca que yo y nos pasamos la noche entera chalequeando que ella solamente tenía que ir a un bar para que yo le dijese: “Voltea, estoy aquí” y así conseguir su verdadero amor. Además de ser mi compañera de cigarritos escondidos en los momentos de espera.

También estuvo el estelar Omobono, nuestro delegado de curso. Siempre con una réplica comíquisima a nuestros comentarios ("Es que yo tengo quince años en el medio" - "¿En el medio de quien") fue él, el responsable de interceder con nosotros ante la gente del concurso para que nos consintieran más de lo que lo hicieron. Nos habían dicho que los primeros cinco finalistas en leer la carta irían detrás del escenario y los otro esperarían en camerino. Carlos dijo que bajo ningún respecto, que todos íbamos a sentarnos a ver el show en una televisión que tenían afuera. Dicho y hecho, nos pudimos gozar de todos los perfomance.

(Continuado abajo)...

No gané (pero voltearon a verme) II


(Continuación del post arriba).

Comenzó el show por fin después de horas de espera. Habíamos hecho un sorteo previo para determinar el orden de presentaciones. A mí me tocó de cuarto justo después de lo que catalogué como “Monólogos de la Vagina” y antes de “Abuelito dime tú”. Mala suerte la mía. Dos presentaciones únicas, cada una con unos sentimientos sensacionales y salgo yo de safrisco a escribirle a una desconocida en un bar, con "Cuéntame ese Chisme". Pues nada, decidí gozarme mi noche. Con lo que sabía del año pasado iba hablando con cada uno de los finalistas que iban subiendo a leer su carta. Fue lo máximo. Todos nos dábamos ánimos, nos aplaudíamos y vitoreábamos el uno al otro. Lloramos con la carta del Señor Francisco porque ha debido ser muy duro para él leerla, pero nos alegramos cuando las nietas se fueron corriendo después detrás del escenario a darle todo su cariño.

En mi turno, sentí cero nervios antes de entrar al escenario. Previamente, pasaban un video mío hablando de mi carta y de cómo yo concebía esto como un pase de servilletas en un bar. En este caso, por su extensión, un toallín. Fue sensacional pararse ahí. No ves nada, solo unas luces y una que otra persona en las primeras filas pero de resto eres tú solo frente a las luces. Yo creo que más que leer mi carta, lo que hice fue un show de mi persona. Típico mío. Justo antes del escenario me di cuenta que yo no podía leer esa carta como se merece. Un hombre que sabe exactamente lo que quiere y se encuentra casualmente con la mujer que es la mujer de su vida. No importa ni uno solo de los cuéntame. Sin saber nada de ella, él ya sabe que la adora. Cuando eso no lo vives en carne propia, es muy difícil interpretarlo. Así que decidí leerla como soy yo. Haberla leído de hombre Casanova hubiese sido una caricatura.

Me lo gocé. Alguien me dijo que leí muy rápido. Que mi carta fue muy corta en comparación con las demás y que no dejé que el público reflexionase sobre los ‘cuéntame’. Tengo que ver el video para ver que tal pues no me acuerdo de haber leído la carta. Me acuerdo de haber hablado con el público. Al final los moderadores hacían reflexiones sobre las cartas y yo me agarré ese momento para mi. Pidiéndole a la audiencia que aplaudiera y vitoreara por todas las cartas pues estábamos gozando demasiado detrás del escenario. Lo que sí jamás me imaginé es que tanta gente querida estaría presente en el público. Mis papás y las hadas madrinas que me acompañan hasta para cambiar el aceite del carro, la barra tiránica de las Zubis indispensable en todo acto. Roche Bonche, It’s Good to Be y Manolita Zarate,Sally, CBB, mi gran barra del equipo Entre Socios y de la Revista Climax; mi fan número 1 del blog Ora y demás fans que me siguen en el tea party. Eso fue lo que más me gustó de todo. Haberlos vistos pegando gritos y haciéndome barra como si yo fuese un rock star. Genial.

Sobre la premiación, creo que a ninguno de los finalistas nos importó. Así de grande fue la empatía que teníamos detrás del escenario. Acerté en mis predicciones que había hecho el día anterior. María Angélica se ganó el tercer premio (y el de las votaciones del público), Ira el segundo premio y el Señor Francisco, el primero. Contra eso no se podía competir. Eso no era una carta de amor, era un postgrado en la historia de cartas de amor. Sesenta años de vida en pareja nos dan una morena a quienes apenas estamos comenzando a querer. Bien merecidos y aplaudidos.

La gente que conocí en el coctel no ha podido ser más chévere. Fotos, flashes, conversaciones y gritos de “cueeeeentaaame” rodaron de esquina en esquina bajo la buena música de Titina “te es” DJ. Felicitaciones de los jurados, de gente desconocida y de mi súper barra. Por fin, con un whisky en mano, me pude relajar. Sopotocientos "Toto voltea que estoy aquí". Me dio risa que un periodista hasta me preguntó por mi signo, Leo. “Se te ve”. Jejeje que vivan los egocentrismos calvos. Momento hit de la noche, Ora mi fan número 1 conociendo a mis papás: "¿Chico, y como anda Josefa?" De autógrafo.

Mi mayor orgullo de la noche, conocer por fin, por fin de los por fines a mi queridísima amiga electrónica Eva Ekvall. Ella leyó una carta fuera de concurso que le escribió una ganadora anterior sobre su viaje por la ruta del cáncer y nos conmovió a todos. Conocerla en vivo y en directo y darle el mayor de mis abrazos a esta luchadora, fue como haberme ganado la pluma una y otra vez. ¡Regia! It’s Good to Be opinó que es a ella a la que hay que dedicarle todos esos ‘cuéntame’.

Una noche sensacional, de triunfos, de premios, de perdidas, de lloros, de emociones y de autógrafos. Y yo no puedo explicarles con palabras a todo ese gentío que estuvo pendiente de mi este último mes, lo que se siente estar tan apoyado. Aquí entre nos, en calladito, la respuesta es sí. Devastado que no gané. Porque como dije en otra entrada, ¿cómo se le explica a la gente que se está contentísimo con el cuarto o quinto o sexto lugar, cuando para todos eso significa “perder”? Porque yo no perdí. Yo gané. Una muy buena carta de amor. Diez finalistas. Dos años consecutivos. E-mails, comentarios, votos. Una barra de orquídea sensacional y un tea party al cual recurrir para echar mis historias. ¿Qué más se puede pedir?

Tuesday, April 27, 2010

Esta noche, Toto se sienta en el bar

¡James Bond, ilumíname! Esta noche leo mi carta en el concurso y estoy demasiado emocionado. Voy muy tranquilo con lo que voy a leer, aunque no he dado con el tono perfecto que quiero para que se entiendan todos sus ‘cuéntame’. Anoche me senté con It’s Good to Be y con Manolita Zarate para leerla por primera vez en alto. Es cómico, pues la carta se presta a una entonación diferente, según la persona que lo lea. Y es muy difícil, puesto que yo me imagino esa carta como una serie de anotaciones en servilletas. Una tras de otra siendo pasada a la mujer por algún mesonero, mientras su enamorado anónimo va descubriendo desde lejos sus reacciones. Leída, toma un enorme riesgo. Pero si logro que alguien en la audiencia se ponga a pensar sobre qué contaría a mis preguntas, cumplí mi cometido.

Estoy demasiado ansioso por conocer a los otros nueve finalistas. Hasta ahora, han sido una foto detrás de una carta y va a ser cheverísimo como dice Ora, mi fan número 1 de mi, “ver a la fotografía moverse”. Tengo que confesar que mi emoción más grande será conocer a Esencialmente, la comentarista estrella de este tea party, cuya carta sobre la madre biológica de su hijo estoy segurísimo va a ser una de las más aplaudidas de la noche. Para todos ha sido un mes de enorme paciencia. No es fácil escribir una carta de amor honesta. Cuando es expuesta a un público anónimo que tiene toda la libertad (y el derecho) de opinar si les gustó o si la detestó, requiere de una iluminación celestial no sucumbir ante las tentaciones de replicar ante comentarios absurdos. Más bien, tomarse todo con un Martini (a estas alturas de la vida, el grano de sal no hace efectos) y gozarse el proceso. ¿Cuándo en la vida se estará entre los diez finalistas de algo que no sea la lista de los diez más morosos en Movistar?

Me he leído las otras cartas y siento que ahí están los tres potenciales ganadores. Si pego mi quiniela, me declaro brujo. Por mi parte, yo me siento demasiado feliz que a este calvito lo hayan seleccionado anónimamente dos años consecutivos. Ese puesto lo comparto únicamente con el profesor Max Romer de la UCAB y eso es ponerse en posición Gandhi y decir “I’m not worthy”. Él ganó las dos veces y yo voy con todo a ver si puedo igualar su record. Si algo nos enseñaron las vírgenes de las que somos devotos en este país – Dayana y Estefanía – es que sí se puede ganar dos veces consecutivas. Pero no voy creyéndome el ganador. Voy sabiéndome alguien que escribió una bonita carta – de nuevo gracias a la inspiración de mi adorada Miss Alice – y que recibió a cambio innumerables muestras de cariño y apoyo de gente conocida, de gente que me saluda en Twitter pero no me saluda en la vida, de gente que no conozco y de gente que quisiera conocer.

Ese en verdad es mi premio: que Ustedes que me han leído les haya gustado mi carta. Yo no tengo maneras de agradecerles los poco de tweets, retweets, campañas estilo María Corina, comentarios, e-mails y abrazos que me han regalado. El mejor comentario que me llegó fue el de mi amigo Shami: “pana, no bebas solo en un bar que eso es de alcohólicos. Avisa que te acompañamos”. Allí estuvieron. Allí estarán. Esta carta fue un ejercicio de ficción. Pero en el fondo todos queremos que en algún momento, esa mujer a la que se le pide que nos cuente la historia detrás de su zarcillo, voltee. Si eso no es amor, el Mundo nos debe la factura.

Break me a Leg! The Sequel. Mañana les cuento los tras bambalinas del evento.-

Monday, April 26, 2010

Abuelito dime tú

Ayer cumplí mi función de Suplente del Suplente del Miembro de Mesa en mi centro de votación. Contrario a las burlas de mis amigos, quienes opinan que ese papel es vulgarmente conocido como ‘busca cachito’, la verdad es que trabajé como nunca. Hasta una niña se me desmayó en los brazos. Fue un flechazo instantáneo. Nos vimos, y como en los cuentos del Medioevo, ella deliró ante mi presencia. Añádanle cuatro horas de cola que hizo la pobre bajo el Sol, más la deshidratación y entenderán que lastimosamente esto no fue un cuento de hadas sino más bien una participación de boy scout al rescate de una pobre insolada.

Yo nunca había visto a alguien desmayarse y es horrible. Lo que si me dio risa fue que en momentos de accidentes, todo el mundo se queda en nuetro. Todos se me quedaba viendo pensando 'y porque este loco tiene a una humana en la espalda.' ¡Amigo, se desmayó! Gracias a Dios, los médicos anónimos que siempre están en una cola, salieron al rescate y pudieron revivir a la pobre votante.

Entre cédulas van y cédulas vienen, anotando a las personas en su cuadernito, calmando a los pobres viejos que hacen cola (mi centro de votación es el recreo de la juventud prolongada), yo veía que la gente conocida me gritaba ‘felicitaciones’. No les paraba mucho pero a medida que pasaba la tarde, más gente me gritaba ‘felicitaciones’. Echón por naturaleza, me puse a pensar que de repente se habían leído mi carta de amor o algo por el estilo. Pero siempre se puede contar con mi señora madre para poner cada cosa en su lugar.

Me cuentan los que la vieron que ella se apersonó al centro de votación en horas de la noche con una cajita de Astor Azul y unos Altoids bajo el brazo. El Plan República que se portó esplendido no la quería dejar pasar porque ya era esa hora en la que todoooooo el mundo quiere meterse a ver el conteo de las actas. Mi mamá le dijo al guardia: “yo entiendo que dejarme pasar es imposible pero mi hijo está allá adentro. Y yo necesito decirle que él va a ser tío y que yo voy a ser abuela.” Lo que le siguió fueron unos aplausos estruendosos de los guardias con un “que viva la abuelita” y demás votantes que quedaban por ahí rezagados. Así fue como me enteré que Bibi mi hermana, tendrá a un hijo de signo Capricornio.

Estamos demasiado felices. Este es un bebé que ha sido muy buscado. Tanto, que se enteró toda Caracas y esa loca (primeriza) lo único que tenía como prueba era el palito de pipí. Ni un examen de sangre se había hecho y ya había soltado la bomba como si tuviese nueve meses y a punto. Estoy convencido que ella concibió al bebé el viernes, se hizo la prueba el sábado y lo soltó el domingo porque no entiendo la rapidez. Hoy sí llegaron todos los síntomas, más la prueba oficial y es completamente correcto: she’s knocked up!

Para mis papás es como el pináculo de su carrera. Desde que tengo uso de razón, mi papá ha querido un nieto. Siempre le digo que la mejor prueba en contra de los embarazos de mis hermanos fueron ellos porque no es normal que a los catorce años ya andasen diciendo frases como “cuando yo tenga un nieto”. A los veintes cuando todoooooo el mundo se casó, empezaron con el cuentico de “chico pero por lo menos mete la pata. Yo te lo cuido” (si como nie) y ya a los treintas, se rindieron tanto con mi hermana como conmigo cuando decidimos comenzar a coleccionar perros y tratarlos como nuestros hijos. Entonces se concentraron en Alejandro, quien los mandó al horno y se largó a Europa.

Lo pongo de la manera más sencilla de que tanto quería un nieto. Anoche fui a buscar algo a las dos de la mañana en el cuarto de mis papás. Como todos, tengo el postgrado de abrir esa puerta a oscuras cual ratero para no despertarlos. Sé perfectamente donde está la madera que hace ruido, la gaveta que cruje y la luz que jamás de los jamases debe prenderse, so pena de expulsión del hogar. Menudo miedo me llevo cuando una voz de la cama empieza a cantar “abuelito dime tú, que sonidos los que oigo y, abuelito dime tú”. ¿Quién dijo emocionado? El mismo señor que hoy se fue a comprar su propio libro de “¿Qué esperar cuando se está esperando?”

Sobrino/a: Mis disculpas por venir a esta familia. Tú te merecías gente cuerda. Aquí no están.-

Un Iluso Profeta del Desastre

Revisando mis escritos de años pasados, me topé con un artículo que escribí para El Gusano de Luz en el año 2005. Hablaba sobre mi rabia impoluta ante la decisión de los partidos de retirarse de las elecciones de la Asamblea Nacional. Súmate, en su momento, nos llamó a acudir ese domingo de elecciones a orar por una mejor Venezuela. Leyéndolo, me río irónicamente. No puede ser. No puede ser que yo tenía veinticinco años de vida, un pobre neófito, y aún así tuve toda la razón. Pronostiqué cinco años de desgracias. ¿Por qué la gente mayor no lo vio? Aquí lo dejo. Que esto nos sirva de reflexión en los meses por venir. Me pelé en una única cosa. Jamás le exigí a mi diputado una rendición de cuentas. El Toto de ayer era muchísimo más iluso de lo que pretendo ser hoy.-

La Confesión (12/2005)

Este domingo 04 de diciembre, pecadores de todos los credos acudirán en masas a rezar, a unirse en duelo por una Venezuela muerta. A llorar las penas de una nación violada, ultrajada y burlada mediante maquinarias disfrazadas de castas y a condenar las concesiones divinas de “complacencia” de quien se califica el árbitro del proceso electoral. ¡Ojalá se confiesen!

Sí, confiésense. Confesémonos todos y si su religión no se lo permite, metase ahí en el confesionario y échele su cuento al cura. Cuéntele de la Venezuela que quiso pero que no pudo ser. Cuéntele de la Venezuela que se fue por que la dejamos ir. Cuéntele del suicidio colectivo de los partidos políticos al retirarse de las candidaturas. Cuando salga y se incline a cumplir con su penitencia, rece. Rece bastante. Pero no pida que Dios castigue al que votó, no pida que escoja entre el MVR o Primero Justicia.

Según las Escrituras, Dios no escoge entre Usted y Jorge Rodríguez. Dios no pone a Maduro encima de Borges, así que cuando esté ahí en esa iglesia rezando, no rece por el infortunio del uno sobre el otro. Más bien rece por que Dios sea el mejor de los árbitros, que medie por todos los venezolanos, que todos los bandos respeten sus diferencias. Sobre todo, rece bastante por aquellas almas que están afuera de los templos. Ellos no están, no porque no quieran estar ahí, sino porque piensan que aunque la unión de las manos se logra espiritualmente, la unión de un país se logra mediante el voto. Rece por ellos y rece por mí, pues yo, con mi voto, enmarañado y sin capta huellas, voy a decidir el curso de este país por Usted.

Hasta estas horas, varios partidos políticos han retirado sus candidaturas. Bajaron la santamaría y dijeron hasta luego ¿o quizás adiós? Para mí es apocalíptico, ahora sí creo que Rhett Butler deja a Escarlata O’Hara y le importa un bledo lo que le pase. Ya no habrá otros días. Pues al bajar sus banderas, dejan el asta vacía. Entiendo perfectamente por qué lo hicieron, los saludo, los honro y con lágrimas en los ojos les digo adiós. Porque ahora sí son cinco años de presidio a los que nos condena el árbitro, y son cinco años de prisión a los que nos entregamos. Pues mientras todos estemos en el pabellón “A” de la cárcel modelo, las banderas que vuelan no verán la necesidad de esconder su comunismo, hasta ahora disfrazado de democracia balurda.

Mientras sigamos rezando en esa cárcel por leyes justas, nuestros – no me canso de repetir esto – legisladores escogerán más razones para que nos pudramos. El Arauca vibrará, su curso es indetenible, pero el sentimiento será otro. La tricolor brillará, pero con otra estrella y probablemente lloraremos con nuestros hijos al encontrar un viejo cuaderno quemado que contenga el escudo con el caballo viendo hacia hoy, hacia los días en que teníamos la herramienta para mantenerlo así, pero que lo obligamos a mirar hacia otros predios.

Súmate nos llama a ir a las iglesias el domingo. Vayamos pero confesémonos. Que Dios nos agarre bien confesados cuando al regresar a nuestras casas veamos en la televisión el ondeo de las banderas rojas. Pues ahí sí constataremos que por cinco años (ojalá sean sólo cinco) lo que tuvimos alguna vez, el viento se lo llevó y lo que queremos para el futuro no lo veremos palpable hasta dentro de mucho tiempo. Confesémonos porque van a ser años de muchas críticas, hasta que no nos dejen criticar. Porque van a ser años de mucho duelo, hasta que nos obliguen a sonreír. Seguiremos soñando, pues el sueño, ni el más nefasto dictador nos lo quita, pero el sueño desvanecido de una Venezuela unida no se verá por estos predios en bastante tiempo.

Yo confieso, ante Dios Todo Poderoso que políticamente voy a votar. Por el opositor que quede, por el que no se retiró, por el que creyó que había otras salidas no abstencionistas. Luego de enterrar mi voto en esa urna, me voy a confesar religiosamente, porque lo que voy a hacer este domingo no tiene nombre: voy yo solo, quizás con algunos cuantos, a defender a un batallón y probablemente solo moriré en el campo. Pero muero creyendo que esta pesadilla todavía tiene una salida por más espinosa que sea su curso. El voto. Por más que digan lo contrario, por más que me prueben lo probable.

¡Impío! ¡Traidor! ¡Ciego! Quizás lo sea. Quizás yo sea el último hidalgo de esta novela fantástica que puebla nuestras tierras. De repente soy el soldado solitario que se despertó tarde y buscó a su tropa en vano y no la encontró en el campo de batalla. Quizás soy aquel sordo que no escuchó, a lo lejos, el clamado del campanario en las iglesias. Aún así, ¡Dios me agarre confesado este domingo por haber hecho lo que creo es más honesto conmigo mismo y con mi país!

Addendum Estas letras las escribí un día antes de conocer el retiro formal de Primero Justicia de las elecciones parlamentarias. Violo mi secreto de voto al afirmar que apostaba por ese partido pero les reitero lo que arriba menciono: lo entiendo y los saludo. Ya veré por quién votaré. Pues aunque hoy se ratificó una candidatura presidencial, el camino hacia la presidencia la veo bien difícil con una Asamblea Nacional teñida de rojo. Por ello Sr. Borges, a trabajar desde hoy. Por ello Súmate, a conseguir firmas para una Asamblea Constituyente que acabe con la marea roja que se fraguará este domingo. Por ello Toto Aguerrevere, a exigirle cuentas al diputado que gane en tu estado por los cinco años que quedan (quizás más, quizás menos). Por ello Venezuela, a buscar políticas pacíficas incluyentes entre nosotros.

Sunday, April 25, 2010

Foto para el futuro

Parafraseando a una hada madrina twittera: sabes que no vas a comer mal cuando se tiene que escoger entre paté y caviar. Foto histórica -no tengo recuerdos de haber visto una imagen similar en otro país- no para el recuerdo sino para el futuro. Una constancia de lo que se puede hacer por Venezuela cuando se quiere echarle pichón al éxito. No tendremos un equipo en el Mundial pero tenemos que reconocer que hoy, la consolidación de nuestro equipo fue mundial.-

Friday, April 23, 2010

Ay, no sé por quien votar

Tú no eres la mamá guarimbera de El Cafetal que en cada votación sale con su camisa del 11 de abril y más chapas de Manuel Rosales que mesonero de Friday’s. Tú no eres el que se faja a mandar mensajitos en Aló Ciudadano de “Todo es culpa de Chavez. ¡Marjorie te amo!” Tú no eres el que vota por el candidato que diga la gente porque estás cansado que todos te digan cuál tiene que ser tu opinión.

A ti te gusta saber por quién y por qué estás votando. Y se hace dificilísimo entre el “Es Ahora”, “Tu Diputado, tu Voz” y “Yo estoy claro, ¿y tú?”, saber qué es lo que se propone detrás de slogans inteligentes. Porque la verdad no es ahora; es siempre. Lo cierto es que no es mi voz; es mi conciencia y no, no estoy tan claro pero gracias por preguntar. Es entendible no saber por quien quieres votar. Los tres son buenísmos candidatos y tenemos unas elecciones papayas, dado su curriculum intachable y las ganas que le han tenido de echarle pichón a Venezuela. Escoger entre los tres es sólo cuestión de ver sus propuestas e irse por el que ofrezca lo que crees que es mejor.

Para ello, en condensadito como las chuletas, las propuestas de los tres candidatos para el Circuito 2 del Estado Miranda (Chacao, Baruta, El Hatillo y Leoncio Martínez). Estos tres se han fajado para que sepamos porque están yendo a la Asamblea Nacional en representación nuestra. Y es cien veces más sabroso votar por lo que nos dicen sus propuestas que ir a presionar un botoncito porque las encuestas dicen que éste es el tercio que es. ¡Hay que saber votar! Porque el día de mañana uno de ellos será nuestro diputado/a. Y vamos a querer saber que hicieron con ese voto de confianza que le dimos para ayudar a construir la Venezuela que queremos. Por lo menos sabemos que el lunes, nadie amanece derrotado.-

María Corina Machado:

  • Propone apoyar a comunidades para activar programas de seguridad.
  • Propone enfrentar imposición de mensajes violentos en los hogares como cadenas y otros mensajes oficiales.
  • Propone proteger la educación de calidad, libre y democrática, rechazo ideologías en escuelas.
  • Propone proteger la familia revirtiendo gastos de defensa externa en seguridad para los venezolanos.

Alfredo Romero:

  • Propone claridad normativa para revertir el abusivo proceso de aprobación de leyes para un sólo grupo.
  • Propone proteger a grupos vulnerables tales como discapacitados, niños, y ancianos.
  • Propone impulsar leyes en pro de libertad para restablecer descentralización administrativa y funcional.
  • Propone garantizar independencia de poderes para erradicar corrupción, burocracia y parcialidad política.

Carlos Vecchio:

  • Propone la creación de leyes de programas sociales, educación, libertad sindical y transparencia presupuestaria.
  • Propone leyes que defiendan libertad de expresión, desarme, libertad sindical, y fomento de empleo.
  • Propone ley de democratización de la renta petrolera y bonos populares petroleros de educación y salud.
  • Propone reformar el Código Penal, crear el Código de Convivencia Ciudadana y leyes en defensa de la propiedad privada.

Thursday, April 22, 2010

Ay que tierra tan preciosaaaa


Como el Día de las Madres, la gente se queja que el Día de la Tierra es todos los días. Me entretiene el hecho que el Día del Padre jamás entra a colación con esta discusión. El Día del Padre es como Ross Perot. Uno sabe que está ahí pero no tiene idea porque. Nota curiosa del Día de la Madre. Fue inventado por una señora huérfana quien escribió decenas de miles de cartas (no sé cuantas pero ese número lo dicen en CNN en Español todo el tiempo y me parece importantísimo) al Congreso de los Estados Unidos para honrar a todas las madres del país. Muy cuchi de su parte. Lo irónico es que años después, ¡esa misma señora peticionó a que revocasen el día porque se había vuelto demasiado comercial! Mamita, vamos a estar claros: si un comerciante judío no le encuentra potencial al producto, éste no sirve. Así de sencillo.

El Día de la Tierra no es tan comercial, la verdad. Bueno sería el colmo. En las comiquitas de Archie, los insensatos eran Verónica y Carlos (Reggie). Ellos eran como la versión no homosexual de Jack McFarland y Karen. Se anotaban en todo lo que hacía Betty, que era como la hippie ecológica del grupo, pero lo hacían de tal manera que arruinaban el propósito. En un comic, Betty organizó una marcha en contra de la contaminación ambiental, justo cuando salió todo el tema de declarar el 22 de abril “Día de la Tierra”. Verónica, que era milllo, no se le ocurrió mejor cosa que montarse en su helicóptero y comenzar a botar panfletos por todo Riverdale alertando a la comunidad a que no contaminase. Casos como éste hay en la vida real. Sólo es cuestión de ver la cantidad de afiches pegados que quedan pegados en las paredes llamando a votar para las elecciones del Chiripero.

No sé porque en Venezuela jamás pegó todo el tema ochenta-noventoso de ‘reducir, reusar, reciclar’. Mi amiga Alexandra hizo una tesis de grado sencillísima. Puso en su comunidad tres recipientes para plásticos, vidrio y papel. Conversó con las autoridades para que recolectasen los desechos y le avisó a toda su urbanización como podían colaborar. Todavía (y yo me gradué en el siglo XIV) siguen esos recipientes allí. Sólo porque una niña que se las tira de Lisa Simpson, se le ocurrió hacer una diferencia en su propia comunidad.

Me encanta la iniciativa esa que tienen las tiendas de ropa alternativa que venden bolsas para llevar al mercado. El problema es que están mal mercadeadas. Tienen que hablar con los auto mercados para venderlas directamente en la entrada de los mismos. Es cuando uno entra a una tienda estilo Pilones. Esas que venden todo tipo de artefactos de usos comunes pero diseñados de una manera novedosa. Un cepillo de platos está pintado para parecerse a un africano, una palita es una dominicana, etc. Todo te parece demasiado original pero no le ves el uso en la tienda. Lo ves en tu casa, cuando estás lavando los platos.

Si las tiendas lograsen entrar a los auto mercados, quizás la conciencia sería otra. No puede ser que uno se compre un desodorante y te den una bolsa plástica completa para llevártelo a tu casa. No conservamos porque nos da flojera. Nos da flojera porque jamás nos han enseñado a cómo hacerlo. Podemos hablar que los gobiernos no terminan de firmar el Protocolo de Kioto pero eso es hacernos la vista gorda. Las herramientas las tenemos para conservar. Sólo es cuestión de subir el dedo, y apagar la luz.-

Happy Earth Day, Earth. Next to Jupiter, you’re my favorite planet.-

Wednesday, April 21, 2010

If you're gonna fail, fail gloriously!

Perder una competencia de natación es la peor sensación del mundo. Primero estás en Speedo, lo que te hace demasiado consciente del bolero de Ravell. Si bien, no fuiste uno de los idiotas que en “Preparados, listos, ya” (yo nadé en las amateur que ni se molestaban en decir “en sus marcas”) saltó cuando gritaban “listos”, tampoco es que saliste cuando silbaron “ya”. Chapoteaste esa piscina, jurándote Mark Spitz y aunque te estabas ahogando en el metro cinco, tú le diste con furia a esa excusa de crawl que aprendiste en la piscina inflable que te trajo tu papá en Semana Santa.

Que peor sensación que tocar esa pared, arrancarte medio pelo con la quitada de la capucha y descubrir que tienes los lentes de natación amarrados al tobillo, para encima darte cuenta que el único que queda en la piscina, eres tú. El ganador tiene un paño de Hello Kitty (es de Rambo pero todos los ganadores en la mente de los perdedores son unos maricones), una mamá en kakis que le anda tomando fotos y un entrenador con cara de que se va para el Alazán a almorzar con la mamá. Tus papás andan en pose de buscar el ticket de estacionamiento aunque después te juren que aplaudieron muchísimo. Todo un foso de día.

Hace años salió un video de una señora que aprovechó el auto lavado para echarle un manguerazo a sus chamos. La prensa la tildó de “La Peor Madre de América”. Hay que aplaudirla. Uno siempre dice que no se puede ser monedita de oro de todos pero cuando te dicen que eres el “peor” de todos mira, chapeaux. Alguien siempre tiene que quedar de último. Siempre hay un candidato que queda de cuarto, una miss que queda de quinta y un nadador que ni llegó a la piscina. Pero eso tiene su mérito. A fin de cuentas, nadie se acuerda del segundo lugar. En cambio, todo el mundo se acuerda del autogol de Colombia en el Mundial USA ’94.

No se habla de los idiotas que juran cantar y se van a las audiciones de American Idol. Amigo, cuando tu profesora de música en Kinder te puso en el coro y no como cualquiera de los caballeros de Spamalot, era por algo. Tampoco de los que llegan a un programa de invenciones, con un cuento estilo los de Extreme Makeover, en los que perdieron la casa por la inversión de un prototipo para meter el control remoto en una funda que cabe en los brazos del sofá. No saber que toda persona que haya visto un infomercial en su vida lo tiene (así como la raqueta del mosquito) quiere decir que Tom Hanks se inspiró en Usted para hacer la película de “El Naufrago”.

Se habla de los que trataron y no pudieron. ¿No les ha pasado que ven las tortas de Betty Crocker en el auto mercado y se mueren de hambre? Ustedes que no han cocinado ni un hielo, llegan a sus casas y sacan cuanto cachivache hay en la despensa para hacerla. La receta es lo más fácil del mundo, y treinta minutos es el tiempo aproximado de preparación. Treinta minutos (y cuatro horas después), el ventilador de la cocina espolvorea Nevaazúcar como un sueño orgásmico de un cocainómano.

Ustedes están más bañados de chocolate que Augustus Gloop en Willy Wonka y los bomberos están a siete segundos de tocar el timbre, luego de la llamada frenética de la vecina metiche alertando que hay más humo en la urbanización que fumigación de alcaldía. La torta se cocinó. Allí está inmaculadamente puesta sobre la mesa. De ahora en adelante será usada como aguanta puertas.

También está el caso de los centros de bateo. Obviamente yo no soy muy dado al deporte. No tengo coordinación alguna. De hecho, les temo secretamente a aquellas personas que me dicen “chócala”. Si uno choca manos con otra persona diez mil veces en su vida, lo juro que yo pelaré siete mil (ya me enteré en @omgfacts que la clave del éxito es verle el codo al chocador. Tarde piaste pajarito). En los centros de bateo pasa lo mismo. Una vez estaba sentado (no voy ni siquiera a inventar que traté) en el ring de mi universidad. Era sábado y había acompañado a un amigo mío que es papá a dar unos pelotazos ahí con su chamo.

Mi amigo, que tiene más lipa que Homero Simpson, empezó con todo ese cuento de Búfalos Mojados “yo te voy a enseñar a ser hombre” a su hijo, explicándole el sistema de bateo. El chamo lo veía fastidiado. Uno nunca debe asumir que los varones no tenemos postgrado en explicaciones. Lo peor es que el chamo le dio una redoblona al papá, quien no logró conectar ni una sola de las pelotas. Y es tan mojonero que ni siquiera la pegaba y como sabía que el chamo no lo estaba viendo decía “¿Viste, viste como le di a esa? Amigo, asume tu barranco. Tu hijo es mejor que tú.

La vida no puede ser tan insensible con esto del último lugar. Odio a los guías de campamento que dicen “¡Oído! ¡Mosca! Lo que importa es que trataste”. No se le puede tener ningún tipo de respeto a un adulto que comienza cada oración con “¡Oído! ¡Mosca!” No se trata de tratar. Ninguno de mis chamos en Harvard quiso perder. Yo no quiero perder en el concurso de cartas. Nadie quiere ser un mal papá o hacer una torta que te merece ponerte un diente de oro ghetto. Se trata de reconocer que si se llega a perder, la vida te tiene que otorgar el certificado de haber perdido con dignidad. Porque sin ti, no hubiese habido ganador. El Correcaminos no tendría razón de correr. Y cuando se está a mitad de piscina, tratando de llegar de primero a la meta o esperando que salga esa torta esponjosa con bordes dorados que te dice la receta, eso hace toda la diferencia.

A fin de cuentas, Meryl pierde todos los años.-

Esta sí falló completamente.-

Este tipo seguro es amigo mío

Tuesday, April 20, 2010

Kownaci Comaneci



¿Qué no se puede mezclar la magnesia con la gimnasia? Impresionante jugada.-

Monday, April 19, 2010

Yo estuve allí

En el 2060 tendré ochenta y un años. Es descabellado de mi parte decir que seré un viejito con visera que paseará con andadera por el jardín. Yo jamás usaría visera. Y no quiero preocuparme sobre temas neo existenciales sobre si tendré hijos, nietos, bisnietos o algún carricito suelto por la comarca de mi asilo. Sólo sé que si ellos me dejan solo con un canario en un cuarto, los mando a aniquilar por comemierdas. Si son hijos decentes, me imagino ellos querrán oír mis cuentos de cuando “tú eras un pavo”. Como no lo serán, igualito los voy a obligar a que me oigan.

¿No les ha pasado? Que sale un viejo de la nada, entre el Sudoko y la sopa de apio, a contarte “Yo estuve allí cuando cayó Gallegos.” Uno anda corriendo con mil cosas pero igualito es como indecente dejar a un viejo con sus memorias sobre el derrocamiento de Rómulo. La verdad es que uno se los goza. El “Yo estuve allí el día en que Armstrong pisó la Luna” es un big hit entre los ancianitos de alpargatas. Le siguen “Yo estuve allí cuando mataron a Kennedy” y “Yo estuve allí cuando vino Guns N’ Roses al Poliedro la primera vez” (hay un único viejito setentoso por ahí que está diciendo “y me drogué” en esto último).

Pues yo estuve allí en el Bicentenario del 19 de abril de 1810. Y me doy contra la pared que, una vez más, no fui lo suficientemente mercantilista como para sacar las franelas conmemorativas. Yo quería mi franela “Yo estuve allí en el Bicentenario”. Un pito o una maraca. Una foto con mis amigos en algún desfile, en mi vecindad, orgulloso de las historias de mi pueblo. Como no lo obtuve, le pienso mentir a mis nietos. Un “Yo estuve allí” con sal y pimienta de esas que no se descubren porque mis nietos van a ser así de flojos.

Les voy a contar que el Bicentenario se celebró exacto a como pasó en 1810. Igualito. El jefe de aquel 2010 esperó a los demás caciques extranjeros en La Guaira. Cuando llegaron, les contó que en Venezuela todo el mundo andaba picado porque un tipo llamado Vicente Emparan era del Club Camurí y ellos querían ser del Club Playa Azul. Como tal, había que decirle que se fuera pa’l carrizo.

Los caciques se disfrazaron contentísimos de aristócratas y comenzaron a subir por un túnel donde había un turpial enorme pintado en la pared. El cacique Ortega, que estaba disfrazado de Martin Tovar y Ponte, comentó “ay que bonito el pajarito”. Llegaron a la ciudad bella e inmaculada donde todos los guardias le decían ‘hola’ y decidieron que sería una nota ponerle un obelisco rojo y negro horrendo para ver si Emparan se espantaba y se iba de una vez. Emparan, que era medio cegato, pasó por ahí y no lo vio, decidiendo irse a tomar el fresco en el balconcito del pueblo.

Allí lo esperaba Madariaga quien dio la orden de lanzarle a todos los diablos de los rincones del país para que le danzaran en frente y lo terminaran de botar. Pero Emparan se hizo el loco. Le tiraron los culo e pullas, el mono, la culebra de Ipure y los empleados de SIDOR pero Emparan solo bostezaba. Llegaron las mamis del Calipso a bailarle tongoneado pero Emparan solo veía a los negritos.

Advirtiendo esto, los aristócratas pensaron que de repente era medio gay por lo que decidieron lanzarle los soldados de los Ice Capades. Unos catirrucios que daban más patadas que gimnasta en anfetaminas. Nada. Los aristócratas llamaron a Libia y Argelia para que mandasen un poco de soldados; Nancy Sinatra vino y les prestó sus botas go go a las oficiales para que le marcharan; la Señora Argentina le hacía señales con un abanico de gaviota y el de Bielorrusia se ponía más chapas que mesonero de Friday’s para que lo viera. Emparan sólo miraba al cielo.

Los aristócratas comenzaron a fastidiarse de la pajuatez de Emparan, cuando alguien notó que la grama andaba medio seca. Por eso, mandaron a llamar a un poco de tractores a aplanar la tierra. Ahí un poco de granjeros hicieron lo suyo. Ya con la tierra lisita, los aristócratas decidieron ponerse a jugar a avioncitos. Los más buenos eran los chinos, hasta que llegó uno ruso que daba ochenta volteretas. ¡Como gozaron los aristócratas ahí con sus avioncitos!

En un momento dado la Señora Argentina se dio cuenta que ella no había hablado en todo el día y se paró a dar un discurso. Ella gritó “¡Que se vasssha Emparan! ¡Que viva las Malvinas!” y los demás gritaron “Que viva la Señora Argentina”. Ella se fue contentísima pa’ su casa. Los demás, que ya tenían sueño porque Emparan no se iba, decidieron hacer lo mismo para que el cacique mayor los soltase más temprano. “Qui si viyi Impiran” gritaba uno chaparraito, “Leave, Emparan leave”, gritaba el morenito. “Emparan que te vayas…que te vayas…que te vayas…que te vayas…que te vayas…” se oían los coros por todas partes. Hasta que por fin, tuvo que salir Madariaga a decir que Emparan hace siglos que se había ido. Con el maletín de la Señora Argentina.

“Yo estuve allí en ese Bicentenario” les contaré a mis nietos. Yo estuve allí y no tendrán manera de refutármelo. Ni siquiera con mis mentiritas blancas. Porque lo más triste es que, según algunos, la cosa fue así.-

Sunday, April 18, 2010

Diversión para toda la familia

Porque 'Teo en Tren' estaba agotado en Las Novedades.

Hay demasiado entretenimiento barato en Internet. Si no están preparados para enfrentar la semana en el trabajo, les recomiendo la página Awkward Family Photos. Vayanse a la sección ‘Hall of Fame’ (donde dice Categories) y gocen. Cuando terminen, se darán cuenta que sus papás son lo máximo.-

Saturday, April 17, 2010

Sing Me a Love Story

Haven’t Met You Yet, I want to know what Love Is, Saturday Night, Welcome to the Jungle, Smells like Teen Spirit, I Saw Her Standing There, I’m a Believer, Unbelievable, Crazy for You, Light My Fire, Say My Name, Gloria, My Name Is, Mister Jones, Do You Wanna Dance, Getting’ Jiggy With It, She Moves in Mysterious Ways, Take A Chance on Me, Kiss Me, You Belong With Me, Dancing in the Streets, Hotel California, I Wanna Sex You Up, I’ve Got A Little Something For You, Man in Motion, Your Body is a Wonderland, What a Feeling, Baby One More Time, Mamma Mia

For What It’s Worth, I Wanna Hold Your Hand, I Feel Good, You and Me, My Girl, Everlasting Love, On Bended Knee, Ring, Ring, Ring, Careless Whisper, I Do, I Got You Babe, Never Tear Us Apart, We Are Family, Sweet Home Alabama, Livin’ La Vida Loca, It’s Not Right But It’s OK, Miss Misery, You Don’t Bring Me Flowers, Send In the Clowns, Hey! What’s Going On? Poker Face, Suspicious Minds, Eve of Destruction, I Kissed A Girl, Crash, Why Georgia?, All Apologies, It Wasn’t Me, Good Bye Stranger, Beat It, Good Riddance, Help! It’s the End of the World, The Tracks of My Tears, Bitch, Achy Breaky Heart, Ain’t No Sunshine When She’s Gone

Alone Again (Naturally), Move It, I’m Coming Out, Tonight is What It Means to Be Young, It’s My Party, King of Wishful Thinking, Hey Jealousy, Can I Get a Fuck You, The Joker, Loser, Creep, 3 a.m., Enter Sandman, Breakfast at Tiffany’s, Life After You, All By Myself, You Learn, I Will Survive, Forgiven, Back To Life, Freed from Desire, No More I Love You’s, I Need A Miracle, Leaving on a Jet Plane, Up Up and Away! Rio (de Janeiro), Copacana, Luck Be a Lady Tonight, Standing in the Shadow, The Most Beautiful Girl in the World, Sexy Sadie, Walks This Way, One Step Closer To Perfection, And Then She Says, Don’t You Want Somebody to Love?

Everything, In the Year of the Cat.-

Friday, April 16, 2010

CADIVI: quiero mis poop books

Yo le echo la culpa a CADIVI por mi falta de educación literaria. En seis años de existencia, han logrado que yo compre menos libros por Internet, guardando mi cupo para algo importantísimo que no recuerdo que es a finales de año. A lo mucho, en estos últimos años he pedido las biblias de Harry Potter, algún libro de crítica sobre Lo Que El Viento Se Llevó y el libro que yo tenía que tener a juro porque sí: The Book of Poo. CADIVI me ha quitado hasta eso: el placer de sentarme en el trono con un libro en inglés al que no hay que echarle coco.

Los llamados ‘poop books” son esos que te hacen la experiencia del baño más placentera. Son libros que están regados en el baño y que puedes empezarlos en la página 57, hojearlos una y otra vez, doblarles la página para tu próxima sentada y –por que todos lo hacemos- quedarte ahí sentadito un poco más de la cuenta, gozándote tu libro ilógico. CADIVI no sabe lo que le ha hecho a los intestinos de gente con mente básica que gusta de libros idiotas. No sabe.-

Este sería mi wish list para el Cagatorum de este año.











Wednesday, April 14, 2010

Un nombre para el gato de Holly

He comentado varias veces aquí sobre los correos de la gente que me escribe diciendo que me lee, los cuales siempre son agradecidos y respondidos con sumo placer. El último de esos `yo te leo’ me tiene un poco entretenido, dado que ha ocasionado a que me ande escribiendo con una niña que se hace llamar Holly Golightly. Algo incentón, unas pequeñas notas de cómo va mi vida con el concurso y cómo va la suya en alguna montaña de Europa pero que causa gracia porque respondo ese correo con toda la naturalidad del mundo. Como si yo fuese el mismísimo Paul Varjak en cuya ventana una vez se escabulló Holly para esconderse de alguien pasado de tragos. Ignoro completamente quien es mi misteriosa Holly y estoy gustoso de que eso continúe así.

Supongo que me entretiene el nombre. Holly Golightly es una persona que se pasa la vida entera buscando pero no sabe qué. En la novela Desayuno en Tiffany’s, Capote nos dice que la tarjeta de presentación que está puesta en su buzón, no da una dirección de residencia. Solamente dice ‘Holly Golightly, Viajera’. Tiene un gato que no tiene nombre. Se llama ‘Gato’ y punto. No se le puede dar un nombre a algo que no le pertenece. Eso me ha puesto a pensar últimamente, que todos tenemos un gato en nuestras vidas. Una constante incierta, que nos mira silenciosamente mientras emprendemos nuestra búsqueda de algo que no sabemos cómo explicar. Ignorando completamente si ese ‘algo’ nos hará de alguna manera feliz. La expectativa es que sí. La realidad, es probablemente que no.

Aún así debemos buscarlo. Está escrito que debemos encontrar nuestra desdicha para saborear el placer de nuestra gloria. La mejor frase del guión de la película Grandes Esperanzas dice lo siguiente: ‘Te romperá el corazón, créeme. Es trágico. Ya estás enamorado de ella. Y te lo advierto. Aunque ahora te aseguro que ella te hará mucho daño, dará igual. Tú la cortejarás. ¿No es grande el amor?’ No buscarlo es ignorar por siempre su desenlace. A pesar de las Moiras. Jamás se sabrá si algo es verdaderamente de uno hasta que lo da por perdido. Cuando lo pierde, y lo echa de menos, es que le viene a la mente el nombre perfecto para el gato de Holly, quien ya no está.-

Tuesday, April 13, 2010

A Nancy Ramos se le perdonan los 80

A Esencialmente quien me pidió buscar un video de Nancy Ramos. Advertencia: todo intento de venezolanizar a Dolly Parton siempre es un error. Siempre. Aún así, Nancy Ramos puso a todo el mundo a cantar en Navidad, así que la perdonamos. Le perdonamos los ochenta a Nancy Ramos por las siguientes razones:

Porque le cantó a Tío Simón y eso es como cantarle al Papa en este país:


Porque jurábamos que la utilería de fondo ofrecía la tecnología más avanzada de la época y que jamás podría superarse:


Porque RCTV nos engañó de verdad, verdad haciéndonos creer que habían traído a artistas internacionales cuando no era así (pero eso jamás nos importó):


Porque Venevisión jamás se cansó de darnos bodas sensacionales:


Porque jamás entendimos como es que nos hicieron creer en esta novela que la gente se vestía así para ir a la clínica, que el tiempo había pasado, que Catherine Fulop supuestamente tenía cincuenta años en esta escena y que Carrillo tenía que aparentar ser un hombre recuperándose de un coma pero siempre salía peluqueado y a veces con zarcillo:


Porque jamás nos podremos olvidar que nadie entendió de donde salió Carol Carol Carolina, si Popy era como papá de nosotros y jamás nos anunció que tenía una chama sino hasta que ella cumplió los siete:


Y finalmente porque jamás nos preparó para las Yasmine Bleeth y Pamela Anderson criollas de los noventa:

Odio a mis (futuros) chamos

Cuando yo era chiquito, todo sobre mi madre divisó un plan para lograr la paz en la Conferencia de Westfalia (término fancy para ver la novela). Me regaló un libro enorme de Teo. Ahí sentado en una esquinita, me podía pasar horas acompañando a Teo en sus aventuras mundanas. Pero aún los mejores libros con dibujos aburren. Todo niño sabe eso. Por eso inventaron los pop up books, libros que al abrirlos te salen castillos y dragones en formato tridimensional o libros en los que si halabas algo, se movía la cola del dragón. Pero siete haladas bastan para saber que el dragón puede mover la colita, como cantaba Nancy Ramos.

Por eso inventaron los libros con imágenes tridimensionales. Esos, en los que tienes que acercar una imagen hasta la pupila y después irla retrayendo lentamente hasta ver una figura 3D adentro del dibujo plano. Pero cuando no tienes visión del plano espacial y te cuesta un mundo sacar la imagen (algo que te espantará por el resto de tu vida cuando te toque presentar un examen de admisión universitario) decides entre dos cosas: sucumbir al ‘maravilloso’ mundo de libros sin dibujos o adelantar las mentiras que vas a decir cuando seas grande y decirle a todos los demás chamos que claro que estás viendo el unicornio tridimensional que ven ellos.

Hoy, mi pen pal @dmibelli me manda este video de cómo será leer Alicia en el País de las Maravillas en formato Ipad. Yo solamente tengo que decir una cosa. Odio a mis (futuros) chamos. Ellos no van a tener que contentarse con mover la cola del dragón. Van a poder pelear contra él.

No es fácil esto de crecer y estar perdiéndote la mitad del sonido infantil.-

A Nina, mi Editora

Happy Blog Birthday! Que el año que viene te traiga tu propio podcast.-

Monday, April 12, 2010

Disney y las mujeres que no lo entienderon

Uno no puede renegar de su religión. Increpar sobre ella, es el más mortal de los pecados. Tanto, que la fe es todopoderosa y es cierto eso que el Dios de nuestras almas trabaja de manera misteriosa. Ajá, pero resulta que mi Dios es Walt Disney. Uno se santifica en el nombre de Mufasa, de los Niños Perdidos, del espíritu de la mamá de Bambi, amen. Cuando a uno se le cierra la puerta del ascensor en su cara, uno piensa en el pato Donald. Cuando vives momentos “no te vistas que no vas” allí está Gus Gus viendo a Cenicienta en trapos. Un avión de Aeromortal no puede sino hacerte pensar en Bernardo y Bianca montados en el albatros; una gorda haciendo nado sincronizado vale por todas las hipopótamos de Fantasía y cualquier aire de superioridad siempre se puede contestar con el “¿Quién eres tú?” del gusano de Alicia.

El problema está que cuando creces, comienzas a ver las películas con otra óptica. Mejor dicho tus amigos. Tú no. Tú sigues creyendo que la historia de Los Aristogatos y la de 101 Dálmatas es completamente posible. Y está bien, aprendes a aceptar que en verdad La Espada en la Piedra no es tan buena película, aunque mantienes que Arquímedes el búho ha debido recibir una nominación al Oscar por Mejor Actor de Reparto por haberse calado a tan mal Merlín.

La vida va bien, no te metes mucho en la tragedia que para otros representa la encarcelación de la mamá de Dumbo (a mi me pareció necesaria). Pones a cinco hombres adultos a hablar de Disney e inevitablemente llegas a la conclusión que tres de ellos le darían con todo a Campanita. Pero pon a cinco mujeres a hablarte de Disney para que tú veas. Lo primero que te van a decir es que Simba está bueno. ¿!?!?!?!?. Lo segundo, es que Disney las engañó y se sienten traicionadas. ¿La razón? Disney las hizo creer en príncipes que no existían.

Amiga, eso te lo he podido decir yo desde chiquito. Nuestro Máximo Líder, Walter Elías Disney (o Jesus Christ Superstar) no les mintió jamás. Esas películas no fueron hechas para que nosotros los varones nos identificáramos. Si no, Peter Pan y Tarzán no tendrían razón de ser. Lo que pasa es que Ustedes mismas se empeñaron en idealizar a esos príncipes y no se fueron por el que ha debido ser. Comencemos por sus idealizaciones. Esta teoría es muy sencilla: los príncipes de Disney no hablan (y los que sí, también tienen problemas). Es en serio. Fíjense en Blanca Nieves. Al principio de la película el príncipe se echa un canto operático ahí sentado en un murito, enseñando sus leggins marrones (y si los pantaloncitos de lycra y la cancioncita no les daba orientación alguna sobre su virilidad, tienen que llamar a la psicóloga). Después, mutis. Los enanos que hicieron todo el trabajo y se fajaron para hacerle una capilla ardiente, al horno. Blanca Nieves, como una pendeja, se fue con el mudo maricón.

El príncipe de Cenicienta, es como los bailarines de Bailando con las Estrellas: un comodín necesario para que la nena dejase la chola. Más nada. Con el príncipe Felipe en La Bella Durmiente medio la pegaron, porque el tipo tuvo la decencia de caerse a trancazos con sendo dragón. Pero fíjense en la película. Después que llega al castillo para decirle a su papá que se va a casar con la buhonera del bosque que acaba de conocer, se vuelve a montar en el caballo, y –sin hacer pipí- sale corriendo otra vez. ¿Qué es lo insólito? Que tiene treinta y cinco minutos más de película, donde él es el protagonista (porque Aurora anda echándose un camarón) y no vuelve a hablar más nunca. Él es una eyaculación precoz en comiquita.

Claro, la mayoría de Ustedes son de la escuela del Príncipe Eric y de Aladino, que sí hablaron hasta por los codos. Ahí tampoco las engañaron. A Eric le dieron burundanga y miren, dejó a la sirenita -mitad lolas, mitad atún- por otra y ella tuvo que ir a rescatarlo (again!). Aladino le hizo creer a la princesa belly dancer que él era el papá de los helados. Mis respetos con este pana: encima que después que dice la verdad, la princesa todavía lo quiere. ¡Éxito por los honestos! A la princesa no le tengo respeto. Se quedó con éste por burra. ¡Mamita, te has tenido que ir con el Genio! La única mujer completamente honesta en toda la historia de Disney es la boliburguesa de Lady Marian. Al menos ella sabía desde un principio que Robin Hood era sendo choro. Ese nunca le ocultó la verdad.

Entonces, no vengan con cuentos que Disney las engañó. Ahí estaba todo lo que Ustedes necesitaban saber sobre lo que no eramos. Pero bueno, Ustedes insisten siempre en apostar por el mudo que se ve bien a caballo. O por la bestia malhumorada que las deja encerradas en un calabozo porque pobrecito, él en el fondo es un príncipe. Joder. Todas se han debido enamorar de Mowgli, el indiecito semi desnudo de El Libro de la Selva. Será chaparrito y todo pero ese vio a una morenita y dejó a Canache el cervecero y al primo decente de la Pantera Rosa en un dos por tres. ¿Ilógico? Para nosotros los hombres sí. Uno jamás dejaría a Baloo. Es demasiado pana. Le diría que lo esperara en el bar, mientras va a caerle a la chamita en el pueblo. Pero Ustedes fallaron en ver, que Disney les presentó a Mowgli como el mejor de los hombres (¡conocía el fuego!). Y ninguna cougar se lo quiso llevar para cuando fuera grande.

Por eso les pasa como a Pocahontas. Hablando con unos panas hace unos meses, nos dimos cuenta que el Dios de los héroes de Disney no es Hércules sino más bien John Smith. Este colonizador tuvo el tupé de matarse a Pocahontas la primera noche que llegó, sin siquiera hablar su dialecto. Encima, la deja en el Nuevo Mundo pelando más bola que El Fugitivo con un cuento chino que se va a ir a buscar la paz en Inglaterra. Si este hecho no fue la confirmación Disneyana que a la mañana siguiente después del “felices para siempre”, Blanca Nieves encontró una Playgirl en el closet del marido, Cenicienta cosió lentejuelas en el disfraz de bailarín del suyo, Aurora compró Viagra, Ariel llevó al príncipe a un curso de defensa propia, Jasmine consultó un libro de mitomanías y Bella metió a la Bestia en clases de manejo de rabia, yo no sé que tipo de final feliz se idealizaban Ustedes. ¿Acaso Ustedes fueron sirenas?

Disney, en cambio, jamás engañó a los hombres. De ninguna manera. Sencillamente nos enseñó que es completamente posible tener un final feliz como el de Pumba. Después de una pelea, siempre hay un domingo montado allá arriba en Roca Tarpeya, jodiendo con las leonas, viviendo de los reales de Simba y Nala y fumando con el loco de Rafiki. Para los hombres que sí quieren una familia, ahí está Pacha el de Las Locuras del Emperador. Esposa preñada, amigo del rey, una vista insuperable y un tobogán para la piscina. Si eso no es pura religión, es hora de mudar su Iglesia a Universal Studios.-

Saturday, April 10, 2010

Es ilógico...

explicar porque me llamo "Toto". That's all I have to say about that.-

Friday, April 9, 2010

A votar por las cartas de amor

Ya están puestas las diez cartas finalistas para el Concurso Cartas de Amor de Mont Blanc 2010 en su página Web. Me las tragué todas de una sola sentada y debo confesar que I’M NOT WORTHY! Todas están estelares y va a ser una gozadera conocer esa noche a las personas que las escribieron y oírlos leer sus cartas. Ayer me fui a tomar unas fotos para la página y les comentaba que lo sabroso de todo esto es que es una noche distinta en la que cualquiera de las personas sentadas en el público puede ser el destinatario de tus palabras. Ese es el premio.

La mía que quedó es una que publiqué en el tea party en junio del año pasado. La llamé en su momento “Cuéntame la historia detrás de tu zarcillo”. Una carta, inspirada por unas letras de mi adorada Miss Alice a quien le agradezco por dejarme continuar su magna opus, en la que un hombre le pide cuentos a una mujer que no conoce, porque al verla ya sabe que es suya. Una carta sencilla pero atrevida, que espero encante.

Este año hay una posibilidad de votar online por la carta favorita del público. El que se lo gane se lleva una pluma Mont Blanc, así que los invito a que vayan a la página y se lean las cartas y voten por la que más les guste. Allí estoy yo de ultimito, saludándolos. Lo chévere es que hay amor para todos los gustos así que gócenlas todas. Voten por la que más le mueva el piso.

Si quieren ir a la noche final el martes 27 de abril a las ocho de la noche en el Teatro Trasnocho de Paseo Las Mercedes, las entradas ya están a la venta en la taquilla a un costo de BsF 100. Apúrense que vuelan y de verdad no saben lo bueno que es tener su barra como en La Guerra de los Sexos. Así no me conozcan, cómprenlas porque es una noche demasiado divertida. ¡Después cuando quede detrás de la ambulancia, se acercan, se presentan y se echan un palo conmigo! Así salimos ganando todos.-

Como María Corina pero más inmediato:

Thursday, April 8, 2010

A veces las cosas no son lo que parecen

A veces las cosas no son lo que parecen. La subida es la bajada, la entrada es la salida. A veces estamos más al final de lo que creíamos en un principio. Una brazada de más y nos pegamos la cabeza con la pared de la piscina. Una milésima de impulso menos y caemos en pleno vacío. Hay momentos de sol que son pura lluvia. Hay días de truenos que sacan sonrisas. Hay mujeres que son hombres y hombres que son mujeres. Patines que se convierten en zapatos, orugas que se vuelven mariposas. Hay pájaros que no vuelan porque les da fastidio el aire. Hay gaviotas que se lanzan al vuelo porque saben que tienen alas.

A veces hay besos robados que no saben a nada. A veces hay sopas que no se toman calientes. Hay calles completas que terminan abruptamente. Hay ventanas abiertas para los que no tienen salidas. A veces hay una tarde cualquiera. De momento es cualquiera la que a veces hay en la tarde. Hay perros que juran ser dueños de sus amos. Hay cartas inéditas que ya tienen un amo. A veces bailamos como si alguien nos viera. Hay veces que en vez de “hale” sencillamente empujamos. Hay amigos para siempre que no están todos los días. Sin embargo, hay Soledades que sí tienen amigas.

A veces hay tesoreros que son unos pillos. Hay sordos que oyen y ciegos que miran. Hay paredes que son puertas y escondites que son casas. Hay cárceles que guardan a inocentes que cantan. A veces hay huertos que no rinden frutales. A veces hay lunas que no brillan con ganas. A veces hay casualidades disfrazadas de coincidencias. A veces la fe puede más que la ciencia. Hay gobiernos potenciales que no ven las verdades. Hay banderas que no ondean por temor a su causa. A veces los gordos levantan más que las flacas. A veces podemos y no nos da la gana.

A veces te cobras y regalas el vuelto. A veces yo escribo, y tú no contestas de vuelta.-

Tuesday, April 6, 2010

Life is not a Dress Rehearsal

Nos cuesta entender que la vida no es un ensayo. Nos cuesta burda.-

Hablando de Care Packages

Mis amigos internacionales son una varilla. Siempre me andan regalando suvenires niches de todas partes del mundo pero ya esto es el colmo. Esta mañana estoy saliendo de mi casa cuando me aborda un camión de FEDEX en la puerta. Un paquete de mi amigo Olek con cuatro cajas de Altoids y sin ninguna explicación. Todo porque en algún e-mail mencioné que quería que alguien me regalase una jirafa y una caja de Altoids. La jirafa, me explicaron los tipos de FEDEX, es difícil de envolver. Thanks Olek from Korea! You rock.-

Monday, April 5, 2010

La tragedia de no recibir un care package

Coro mi amiga vino de visita relámpago a Caracas para una sesión extraoficial del Grupo de Autoayuda Una Mano Unida. Me encanta Coro porque ella es de esas personas que decidió que todo lo que sucedió en el jardín de infantes fue el punto de partida para la tragedia de nuestras vidas futuras. Como ejemplo, el hecho que ella jamás ha recibido un care package como los que les mandaban las abuelas a mocosos llamados Joshua o Gail en los campamentos de verano en Gringo Landia. Paquetes envueltos en papel marrón y con bastantes estampillas que contenían comiquitas, Mad Libs, algún juego inhóspito y una caja de chicles escondida como droga en unas medias blanco ACE.

Coro me cuenta que cuando ella iba al Camp Wakeela for Boys and Girls (insisto, ojalá el blog permitiese voice notes para que la oyeran pronunciando Camp Wakeela for Boys and Girls) su tragedia era la soledad ante la falta de cariño paterna. Como todos los extranjeros, ella también tenía que sucumbir al hecho que mientras todas las americanas del Tent 7 recibían siete cartas al día y dos paquetes llenos de brownies a la semana, ella y de broma recibía un fax mal impreso de parte de sus papás. Yo le explico a Coro que el correo antes no era tan efectivo y por eso no nos llegaban las cartas. Ella me ve con ojos de águila y me dice “¿Quién carrizos habla de cartas? ¡Yo quería mis brownies!”

De verdad que sobrevivir ocho semanas en un campamento a punta de sanduches de mantequilla de maní y una excusa de agua con colorante conocida como glick, es una proeza. No comer algo dulce, ya es de cárcel. Ver como Charles Jarvers, el gordito con frenillos que duerme en la cama de al lado, se engulle diecisiete galletas de chocolate chip en una sola sentada, mientras te pide que le leas la carta de la abuela porque él no sabe leer, es esclavitud. Encima de tener que lidiar ante la afirmación "I'm from Venezuela" con preguntas estilo: “Oooh, do you know Lourdes from El Salvador?” Joder.

Coro dice que ella le rezó todas las noches a su Dios de la infancia para que su mamá tuviese la creatividad de mandarle un care package. O que existiese una tía desconocida en Nueva Inglaterra que le pudiese hacer el favor. Pero jamás llegaron. Su descontento acrecentó cuando a la semana siete descubrió que su hermanito se las había arreglado para convertirse en el rey de la mafia de los caramelos, traficando brownies, sin siquiera advertirle que él sabía donde conseguirlos.

Yo le digo que a mí me fue peor. Cuando a mi me deportaron al campamento a los siete años, mi papá me entregó unos sobres con una dirección impresa para que le mandase mis cartas. Cuando llegó el momento de escribirlas me di cuenta que por ninguna parte decía Caracas, Venezuela. Solamente algo sobre un P.O. Box y Miami, Florida. Yo no vivía allí. Fue un duro golpe darme cuenta a los siete años que mis papás se habían divorciado de mí y abandonado en un bosque de Maine con un solo baño para 117.

Yo no quería brownies. Yo lo que necesitaba era una fe de vida que mis padres no me habían abandonado. Aprendí sobre P.O. Boxes a temprana edad. Siempre suelo decir que ese P.O. Box fue mi primera señal que uno siempre tiene que saber dónde queda su Kansas. Coro dice que yo no habría sobrevivido en Camp Wakeela for Boys and Girls. Allí nadie escribía cartas. Todo lo que querían era brownies.

Ya de grande a uno no le llegan tantos care packages como quisiera. Pero siguen siendo importantes. El más chévere para mi es cuando mi amiga Coro llega. Ella es todo un care package envuelto en papel marrón y cuerda. La lástima es que siempre, tiene dirección de retorno.-

Bon voyage Oh Captain! My Captain! Bonne chance dans cette nouvelle étape.

Sunday, April 4, 2010

El niñíto Aguerrevere gozó

A la niña que se quedó en Caracas en Semana Santa, terminó el martes, no fue a Galipán el jueves y coronó el viernes diciendo “me voy a quedar leyendo” y al muchachito que cargó mi cava pa’ arriba y pa’ abajo, siendo olvidada en la maleta de su carro: If we had invented the search engine “Jewgle”, the story of Jesus would have had a different ending. Amazing Holy Week. Amen.-

Joyeux Anniversaire

Mi papá y mi mamá cumplen hoy treinta y cinco años de casados. Un aplauso a dos personas que me han enseñado todo lo que necesito saber sobre el drama.-

Friday, April 2, 2010

Coye, me enteré

Lo irónico de sufrir un secuestro/robo es que uno se convierte momentáneamente en un mini celebrity. El tema de la temporalidad es importante porque cada mes hay otro cuento más bizarro del que tiene uno, por lo que nos obligan a pasar la antorcha. Pero en el mes que ostenté el reinado, fue cómico ver como la gente se acercaba a saludarme y de la nada meterme el cuento con el obligatorio “coye, me enteré”.

Ese “coye, me enteré” es código venezolano para que lo apartes a una esquina y le eches el cuento desde el principio. Confieso que con dos o tres que me tiraron el “coye, me enteré” les lancé una respuesta totalmente distinta tipo “si vale, Calima y yo estamos contentísimos. El bebé es para diciembre de este año”. La de anoche fue “si vale, por fin puedo agarrarle la mano a Ricky en público”.

Toda broma aparte, les he echado el cuento, con todos los lujos de detalles. La tragedia es que me tengo que calar otro cuento que ellos se saben sobre otra persona que le pasó una cosa peor. Debo confesar que mi favorito fue el de una señora que me contó sobre un caso en el que quince hombres entraron a una casa, se quedaron siete horas y le robaron todos los electrodomésticos, computadoras, sabanas, paños y todos los carros de la casa menos uno porque no encontraban la llave. Mi respuesta: “querida amiga, confundes la leche con la magnesia. Eso no fue un robo. Eso fue una vulgar expropiación.”

Thursday, April 1, 2010

La que no quedó

Esta fue una de las cartas que mandé al concurso y que no quedó. Hay un problema con las cartas ficticias. Cuando no son honestas, sencillamente no son verdaderas.-

Querida – no mentira ‘querida’ un carrizo- Incalculable Isabela,

Te escribo este correo para notificarte que hoy aprendí a usar Excel. Se me ocurrió tabular todas las facturas que he amuñuñado en mi cartera a lo largo de este último mes y medio que nos hemos conocido. Papelitos blancos que ni se me hubiesen ocurrido ver a no ser porque me metí en la computadora para pagar la tarjeta de crédito. Gorda, el monto mínimo era tan brutalmente astronómico que tuve que poner una mano en la pantalla para no tener que ver el monto total, mientras que con la otra hacía una señal de pistola y me la llevaba a la sien. Mi jefe no está muy contento conmigo. Me llevaron a Recursos Humanos porque aparentemente en mi crisis de suicidio mental blasfemé un poquito en el mismo momento que pasaba un socio importante por mi cubículo. Bueno está bien, no blasfemé un poquito. Lo insulté a él, a la secretaria y al motorizado por mala paga.

Ahora estoy en mi casa porque me pidieron que me tomase el día. Y me he dispuesto a sacar esos papelitos uno por uno y ver en donde se me ha ido el sueldo. Pues, lamento decirte que ha sido en ti. La totalización es la siguiente: hemos visto juntos 14 películas en el cine. VIP porque yo me las tiro de galán exclusivista. Con el combo de cotufas, que mira Isabela tú me dirás que comes como un pajarito pero yo te he visto que eso pasó de una cotufa pequeña y una botellita de agua al combo completo de cotufas, tequeños y perros calientes. No te lo critico porque por fin pasamos de esa etapa en donde una mujer se come una ensalada a las ocho y luego se engulla tres Reina Pepeadas a las tres de la mañana con la excusa que uno está rascado y no se da cuenta.

Han sido siete los restaurantes a los que hemos ido en este mes y medio a comer de noche; diez encuentros de marroncitos que nos hemos echado; tres polvos en el hotel a plena hora de almuerzo; dos paseos a Galipán; un concierto de Enrique Iglesias en el que de nuevo te pido perdón por saberme toda la letra de “Dímelo” y el fatídico desayuno ese al que fuimos con la excusa que teníamos que hacer deporte y nos terminamos retando sobre quien podía soportar un día completo comiendo en McDonald’s. Cuatro fueron las discotecas en las que tuve que pagarles el servicio de vodka a tus amigas pavosas que “pobrecitas es que las dejó el novio y no les pasa la tarjeta”. Déjame echarte un cuento. Yo no sé que les enseñaron a Ustedes en ese colegio de monjas al que fueron pero sobre chulearse a un idiota que sale con la amiga, tienen el postgrado.

Eso Isabela, sin contar los 57 tickets de estacionamiento que he tenido que pagar, el medio millón en Bolívares de propinas acumuladas que le he tenido que dar a mesoneros que no se lo merecen para no parecer pichirre, los siete tanques de gasolina que he tenido que echar porque tú vives en la circunscripción electoral donde Dios se registró para votar y la cachucha autografiada de Los Leones que le regalé a tu papá para terminar de caerle bien que ya sé que la regaló porque se la vi puesta al chofer. ¡Yo me vendí para conseguir esa gorra! Los ramos de flores que te han llegado a la oficina no te los cuento. No porque crea que eso no sea tasable sino porque no encuentro las facturas.

Todo esto te lo cuento Isabela porque he aprendido que Excel te deja hacer gráficos. He estado jugando con ellos y haciendo tortas, arañas y barras para ver como te presento mi estado de cuenta de una manera tal que tú también llegues a la conclusión que estoy arruinado. Que me he gastado tanto en ti que el otro día me fui a hacer un examen de sangre y por poquito no pongo tu nombre en la planilla del historial médico. Estar contigo es peor que sentarse a esperar por una clave en CADIVI. Eres un impuesto al lujo tipificado por el SENIAT, mi Don Barriga del Chavo del Ocho, un pase a la cárcel en Monopolio cuando eres la banca. Lo tuyo no es Desayuno en Tiffany’s, chica. Es almuerzo, merienda y cena.

Te digo todo esto porque tú estudiaste Administración, Isabela así que de números sabes. Yo necesito que tú veas este gráfico de Excel que te estoy enviando y que me asesores. Que me expliques como es que un hombre que se ha gastado hasta el bono navideño cuando aún no es ni mayo, que tenga tantos egresos en su saldo que el único ingreso parezca una garza rosada en una jauría de pingüinos, esté tan loca, inexplicable e inhumanamente enamorado de ti.

Así es. Tan enamorado, que ve su gráfico y le parece lo máximo. Porque solamente demuestra que por un mes y medio, ha vivido. Una vida en la que yo he sido esa X y tú has sido la Y de mi tablita autóctona. Un capitalismo de caprichos que se ha sustentado por el precio de una sonrisa. Flechas en ascendencia que indican que mi inflación de amor está por los cielos. En montos que me lanzan un “error no cuantificable” en mis cálculos. De repente ahí está mi respuesta. Es un error cuantificarte. Pues, el amor no conoce números. Y si los conoce, Excel no está programado para calcularlos.

Por eso te digo que te amo y que te doy las gracias por arruinarme y mantenerme en cero. Si he de perder toda mi escasa fortuna que sea simplemente por tener el privilegio de agarrarte tu mano. En una vida sin gráficos donde las sonrisas no son cotizables ni los besos, plusvalía. En un mes y medio que si alguien debe algo soy yo, por todo lo que tú me has querido.-

No, querida no eres Isabela. Al carrizo las queridas. Tú lo que eres es incalculable y te amo porque así como eres, eres mía. Control. Guardar.-

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