Tuesday, August 31, 2010

Renuencia a Renunciar a Agosto

La versión canina del niño renuente a regresar al colegio. Se fue agosto y con él, las vacaciones pero esto ya es el colmo. Ésta desubicada seguro jura que Caracas es Noruega y que el Sol prontamente hará su check out y se irá de vacaciones hacia otro hemisferio. Hemos oído de la siesta para combatir la flojera post-vacacional pero esto una patada a la vuelta a la realidad.-

Happy Blog Day

Elena en Vacaciones hizo una de las reseñas más chéveres que he leído sobre el tea party y desde aquí le mandamos las gracias por ese homenaje. En este Día del Blog que no sabía que existía, aprovecho para felicitar a todos aquellos que se sientan día a día a contar historias divertidas.tanto los que están en mi lista de Storytellers como los que sigo por medio de otros blogs. Vaya una ronda de tés gratis para todos Ustedes y que sigan lloviendo historias que nos hagan reír en un mundo de noticias dantescas.-

No sé ser gordo

Yo no tengo idea lo que es hacer dieta. Si la dieta no incluye una buena dosis de Coca Cola y una caja completa de cinammon rolls, no estoy interesado. Una de las bondades de ser flaco en las que puedo comer lo que quiero. Hasta ahora. No sé si es porque todo el mundo a mi alrededor está en estado pero vengo notando desde hace dos meses que mi barriga no tiene nada que envidiarle a esas mujeres que posan las manos en las suyas y con una sonrisa Pepsodent dicen “sí, tengo cinco semanas”. Yo soy un hombre con cinco semanas de gordura en la barriga.

No sé que me pasó. No soy de los que come como los trogloditas. Soy de esas personas…mentira, soy la única persona que va a una arepera a las cinco de la mañana con sus amigos, pide una arepa con queso amarillo y esconde el cuartico que queda debajo de la servilleta. Mis amigos Picapiedra ya están al tanto de este mecanismo. A esa hora se engullen una con chorizo, tocineta y salsa curry en tres nanosegundos y luego se rifan “las Sobras Toto”, mi pedacito de arepa conspicuamente escondida para que nadie se de cuenta que yo lo que quiero es un Toddy y acostarme a dormir.

Eso ha cambiado. Ahora lo único que pienso es en comida. Todo el día. Los estados de cuenta de mis tarjetas de crédito han dejado de decir “Aquí se tomó bastante whisky” por “Este niñito se la pasa comiendo hamburguesas”. Me he tomado a pecho la ruta de la hamburguesa, buscando el perfecto manjar en la ciudad. Pero también me he tomado en serio el buscar el mejor lomito, el mejor tartare de atún y no me hablen de Apple crumble porque Outback no abre a las dos de la mañana cuando me da el antojo. Heavy.

Nunca he sido un hombre sexy pero antes por la flacura tenía una barriga plana con la que echármelas frente al espejo. Ahora soy de los que apoyan el trago encima de la barriga, que se ve la sombra y se asusta y que se soba la lipa como si tuviese una almohada de plumas debajo de la camisa. No sé ser gordo. Y que me disculpen los gordos por esa aseveración pues sigo siendo flaco en todo el resto del cuerpo y eso es una patada a la gordura asumida. Pero el sólo pensar que tengo que canjear mis Coca Colas por unas dietéticas es suficiente como para renunciar a mi flacura y decir: “bring it bitch” que todavía me queda espacio para el postre. O eso, o ponerme a hacer abdominales. Pronto.-

Escribiendo el Tea Party


Estos dos tomos son el Tea Party al completo: ¡895 páginas de buhonerismo intelectual!

Estas dos últimas semanas me he estado dedicando totalmente a la construcción del libro de historias del tea party que anuncié en junio, cruzando los dedos para poder sacarlo a la venta este diciembre. Confieso que ha sido todo una odisea porque el tamaño del libro que tengo en mente (limitado por los reales) sencillamente no da para incluir todas las historias que quiero incluir. Lo pongo en perspectiva: La Semana del Sifrinismo completa tiene 26 páginas de extensión en tamaño normal. Incluirla en formato de libro sin una seria masacre de edición es sencillamente inimaginable, así que el libro va con las historias que creo son las que valdrían la pena leer en cinco años.

Tengo todas las historias del blog impreso clasificadas por categorías. Algo que nunca se me ocurrió hacer en la versión digital salvo por someras categorías. Creo que jamás expliqué lo que significan mis clasificaciones con referencias a Los Beatles pero al leer las historias resultan bastante obvias: Sergeant Pepper soy yo; The Lonely Hearts Club Band son Ustedes; Penny Lane son las loqueras de mi familia y de Josefa; Kodachromes son fotos; A Hard Days Night de películas y Strawberry Fields Forever son mis pensamientos cursis. Too Much Monkey Business es todo lo que considero cómico para contar. Categoría que odio en impreso porque es más de la mitad del blog y me hace díficil escoger las mejores.

Ahora, mezclar todas esas categorías dentro de un libro nada coherente no ha resultado tan fácil como pensaba. A medida que voy perfeccionando los escritos escogidos voy poniendo algunos y quitando otros. Eso hace que un día el libro sea un manual sifrino, otro un manual suicida. Un día es un libro de chistes malísimos y otro día el libro familiar que sólo les interesará a mis hijos.

El proceso es lento pero interesante. Un paseo por anécdotas pasadas que me hacen reír por segunda vez y que considero serían chéveres publicars. Sentarme a escribir unas cuantas historias nuevas que muero por compartir aquí en el tea party pero prefiero dejarlas como sorpresitas para que mis hardcore “yo te leo” tengan algo inédito que leer durante la Navidad.

Me lo estoy gozando y espero que todo me resulte como lo tengo en mente, portada y título incluido. Crucen los dedos que todo se me dé. Nuevamente, si tienen algún cuento favorito del tea party que quisieran volver a leer en la playa (yo insisto que es en la poceta pero Queen Zubi dice que soy un niche) háganmelo saber. Son pocas historias las que puedo incluir (esto se perfila como una miniserie en volúmenes) pero les agradezco las sugerencias.-

Monday, August 30, 2010

Solución Religiosa

Una conversación placentera con un amigo mío de religión judía nos encausó a hablar de las deudas y los cobros. Le comentaba que se me estaba haciendo difícil hacerle unos trabajos a un allegado en común porque no terminaba de pagarme nunca y yo quedaba como un gafo cuando lo veía gozarse la vida sin ninguna vergüenza.

Mi amigo se identificó con mi cuento, comentándome que les había hecho unos trabajos de diseño a unos primos y que tampoco le habían pagado. Hasta que encontró la mejor solución de todas.

"¿No me digas que llamaste a Dr. Diablos?" - le comento, dándomelas del chistoso.

"Mejor" – me responde – "Llamé directamente al Rabino."-

Thursday, August 26, 2010

Por las Noches de Burbujas

Me regalaron de cumpleaños el libro de las historias recopiladas por la cubana Yoani Sánchez en su blog “Generación Y” y estoy gratamente sorprendido. Por un lado, me ha enseñado como se puede escribir un libro de anécdotas hiladas por un tema común como lo es su vida en Cuba. Por otro, porque a medida que paso las hojas, hay cuentos que tienen ciertos matices de lo que estamos viviendo aquí en Venezuela. Uno en particular que me ha llamado la atención, es el del aislamiento.

Sánchez cuenta en un post que ya casi no ve a sus amigos de siempre. Sea porque salir a la calle se les hace imposible, no hay mucho que hacer, todo está muy caro o las presiones políticas y sociales dejan muy poco para el entretenimiento y el acercamiento entre amigos. Me habían gustado sus otros cuentos pero en éste me detuve porque la verdad, yo estoy un poco así.

Me he dedicado a leer mi blog de pies a cabezas en el proceso de seleccionar historias divertidas para publicarlas en el libro que estoy “escribiendo”. Mi vida ha dado un montón de vueltas desde aquel 3 de junio de 2008 cuando comencé a colgar mis letras en público y aún cuando no estoy particularmente orgulloso de todos mis escritos, siento que yo gozaba más –en cuanto a salir se refiere- en épocas pasadas que ahora.

Quizás era más irresponsable o más inmaduro (¿o más feliz?) pero podía escribir sobre tertulias nocturnas sin problema alguno. Ahora, me cuesta. Primero porque cuando pasan noches de burbujas, me vuelvo egoísta y las conservo solo para mí. Segundo, porque cada vez más, son menos las noches de burbujas a las que asisto o que me provoca asistir. Noches de "gocé". Me estresa enormemente salir de mi casa, manejar, caminar por mi cuadra, prefiriendo recibir gente. Aún cuando todo esto se me olvide al momento de efectivamente salir y gozarme la noche, porque igual me derrapo. Pero al día siguiente vuelvo a residir en el mismo santuario enjaulado. Una bendición maldecida por una imaginación que me estresa.

Eso no era así antes. Me he sumergido completamente al trabajo sin darme un minuto para mí mismo. No recuerdo la última vez que me senté a ver una buena película en TCM. Años sin comprar ropa. Salir a un parque. Llevar mi cámara para fotografiar las felicidades de otros. No porque no pueda, sino porque nada de eso me provoca. Estoy aislado en un iglú sin sentirme deprimido, ni triste, ni solo. A fin de cuentas, me sigo riendo. Sólo que no sé cuando estallará la bomba nuclear que llevo en el pecho y concluir que enjaulado tampoco se vive. Que pensar en mi secuestro cada vez que paso por la misma esquina no me hace bien. Que tienen que regresar las noches de burbujas, en las que salir era para gozar y no para devolverse a su casa, cagado.-

Wednesday, August 25, 2010

¿Qué hacemos con la cajita?

Ayer recibí una extraña llamada. Un señor con la más alegre de las entonaciones me dijo: “Buenas, Sr. Aguerrevere lo estamos llamando para que por favor le diga a su padre y a su madre que ya los contratos para sus fosas en el cementerio están listos”. Joder. Se murieron. Rápidamente me acordé que ellos están de viaje, reaccioné y le dije al señor que efectivamente yo les pasaba el recado. Bueno saber que ya tienen reservado el hotel para cuando decidan montarse en las escaleras automáticas para el Cielo. Aunque hubiese ayudado que me dejasen en la lista de cosas que hacer: “recibir llamadas fantasmagóricas”.

Cuando mi abuela murió, decidí que morirse es el trámite más complicado en este país por lo que me senté con mi papá a preguntarle que si él tenía eso resuelto con mi mamá. Me dijo que uno no debe hablar de esas cosas pero yo le dije que Gilberto Correa se la pasa hablando de “es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo”. Y a Gilberto le creemos todo desde que los varones de mi época fuimos de primo comulgantes y adolescentes a comprarnos el flux del 50% de descuento en “como Dorsay no hay”. Mi papá opinó que eso era un buen punto. Esos descuentos eran buenos.

Me dijo que efectivamente había comprado unas fosas al lado de un sauce llorón estelar en un cementerio nuevo que queda en Guarenas. Mi respuesta fue instantánea: “¿Tú sabes quién te va a visitar, no?” Con el tráfico y la distancia ¿a quién demonios se le ocurre irse a enterrar más allá de la frontera? Él me respondió “¡pero si tiene un sauce!” a lo que le respondí “pues lo lamento. Yo te pinto un dibujo de un sauce y te lo meto en la urna junto con tus naipes y tu caja de cigarros”. La única manera que yo te entierre ahí es poniéndote una camarita en la tumba y te visitaré por Internet. Con la llamada de fantasmas comprendí que había captado el mensaje y se había “mudado” a un cementerio más cerca.

Por lo menos no quieren cremarse, cosa que me parece estupenda. Mis respetos a los que tienen eso en mente como opción futura pero esta es mi teoría: tú ya te fuiste y lo siento y me da una pena enorme porque perdí a alguien que quiero. Pero de aquí a sentarme a esperar horas y horas por una cajita que no llega es un calvario mayor. ¡Encima, te tienes que devolver conmigo! Te puedo esparcir donde quieras pero oye, hay gente que hace misas y listo. Lo tuyo ya es de agencia de viajes.

En mi casa no funcionaría la cremación. Josefa que no puede ver polvo porque se pone histérica seguro lo aspiraría. Pero no es peor que el cuento que me echaron anoche, cuando estaba comentando la llamada fantasmagórica. Antes de morirse, una señora mayor le había dejado claro a sus hijos que ella quería que esparciesen sus cenizas en Playa Azul (cosa que me pareció comiquísima, esa señora ha debido ser un show en vida). Los hijos y nietos accedieron y cuando murió, bajaron a Caraballeda con la cajita metida en una maleta de Snoopy (esta parte la invente pero queda chévere) para cumplirle su deseo. ¿El problema? Los guardias no los dejaron entrar porque la única socia era la doña fallecida y ella no los había anotado. Fracaso épico de R.I.P.-

Tuesday, August 24, 2010

Luto Nacional

No la teníamos fácil luego de dos años consecutivos de excelente racha en el Miss Universo pero aunque sea una calcomanía le han debido dar a Miss Venezuela. En mi caso, reunido con mi grupo de lenguas largas, listos para darle la cobertura animada que este tipo de eventos merece, no había llegado Domino’s Pizza y ya nos habíamos quedado por fuera. Perder con hambre es una patada a la belleza pobreza. No quedó de otra sino aplaudir con furia a una bandera venezolana que salió a escondidas para luego brindar con tequila.-

Monday, August 23, 2010

A un año del polvazo

El año pasado, mi fiesta de cumpleaños estuvo un poco más alegre de lo normal. Por una parte, la cosa era en grande porque soy de la opinión que los arribos a las décadas se tienen que celebrar por todo lo alto. A menos que seas Roche Bonche mi amiga, quien ha insistido por cuatro años consecutivos que ella está cumpliendo veintiséis. Una pareja de amigos míos, casados, establecidos y con un retoño bajo el hombro cuidadosamente dejado en casa de su abuela por primera vez, se alegraron un poco más de la cuenta. Nueve meses exactos después, trajeron al mundo la consecuencia. Eso me hace feliz. Mi cumpleaños siempre será mi cumpleaños pero esa pobre infanta no sabe que su tío Toto la fastidiará de por vida con ese cuento que siempre da pena contar: “Mi amor tú fuiste concebida después de una fiesta en mi casa.”

Mi cumpleaños fue sensacional. Un almuerzo en Galipán seriamente amenazado por lluvias matutinas que provocaron llamadas preocupadas de todas mis amigas madres. Que si la nena tiene otitis, que si el otro tiene tos, que si hace frio, que si la lluvia afectará los resultados electorales. Las mandé a todas al horno. Suficiente con que este año concedí que soy amigo de gente con retoños para también tener que ser el Man Nanny McPhee de los padres. Pura perseverancia pues las nubes se apartaron y me regalaron uno de los días más bonitos en lo que va de año.

Eso sí, casi no llego. Previendo el colapso de camionetas les pedí a todos que estuviesen en el Hotel Avila a las dos de la tarde para subir en unos jeeps que había contratado. Mandando el convoy con It’s Good to Be hacia la estratosfera y quedándome con la Queen Zubi porque según ella, yo tenía que ser el Comité de Bienvenida como cuando reciben a los presidentes en el aeropuerto. Ni Mugabe llegó tan tarde. Iban llegando de a poquitos y de diez en diez los montaba mientras desde arriba me alertaban que el cumpleaños se iba a acabar. ¡Ni de broma! Mi torta de café y chocolate era más grande que las de Pollyanna y si alguien iba a soplar esas velas, iba a ser yo.

Por fin, el último de los Mohicanos arribó y comenzamos a subir. Muy cómico esto de tener amigos solteros que están a años luz de ir a la maternidad del Centro Médico ayudando a montar coches, pañaleras y madres vestidas en plan de bosque. No hay nada mejor que los grupos incoherentes de mi vida se mezclen entre si y lleguen a la conclusión que cualquier burla hacia mi persona va a ser doblada por los demás. ¡Tan bellos todos!

La soplada de velas fue interesante. Jamás había cantado cumpleaños con tantos chamos a mi alrededor y como mis velas eran de fuegos artificiales era como ser Willy Wonka en potencia. Me sentía crecido, mayor, bien asentado en mis años, usando chaqueta de viejo en vez de sweater de adolescente. Toto por fin había madurado y crecido y estaba en vías de ser esas personas que dan las gracias por un esplendido almuerzo, llegan a su casa y se acuestan a dormir.

Ehm, no. Claramente, yo no he aprendido NADA en esta nueva década. No solo hice que la pareja del polvazo soplase sus velas, sino que callé a las masas para contar el cuento. No solo le dije a todos los niñitos que estaban presetnes que yo era un tio chévere, sino que les enseñé la canción de “los hermanos pingones eran unos maricones que se fueron a Calcuta en busca de unas putas”. Lo único decente que hice en toda la noche fue esperar a que los padres y representantes descendieran de las nubes de la casa para inaugurar la fiesta montado en la barra con menos ropa de la que el frio (y mi abuela que siempre clamaba por mi incipiente catarro) hubiese querido. Claramente, yo nada he aprendido en la vida.

No sé como terminé bailando en una discoteca, ni a quien saludé ni de quien era la chaqueta que tenía puesta. Sólo sé que es dificilísimo jugar a Where’s Waldo al día siguiente y tratar de conectar en que carro quedó la torta, las cornetas, las botellas, la camara y la pañalera ilógica de una madre que la olvidó y me tocó la puerta de mi casa a las siete de la mañana para buscarla. Es cierto eso que la madurez viene con los años pero como un buen polvo de aniversario, la regla no aplica en el día de tu cumpleaños.-

Sunday, August 22, 2010

Picado con La Reina de Picas

Vi mis treinta morir perdiendo. Mi amiga la Queen Zubi está altamente estresada ante una posibilidad que yo me pare ante las tablas a hacer stand up comedy a beneficio de una noble causa. “La Primera Vez de Toto” suena como una buena idea en papel pero en vivo, no hace mella. Mi tesis es que no tengo el tiempo para sentarme a escribir el monologo como yo quiero que me salga. La teoría de Queen Zubi es que yo no soy de masas.

Esta conversación se suscitó faltando media hora para la medianoche de mi cumpleaños número treinta y uno. It’s Good to Be, el Juniper, Anne y la Queen se habían pasado la tarde completa jugando naipes en mi casa, tradición que retomaron desde que el Juniper volvió de Milan. Generalmente yo no estoy presente en esos juegos. Solamente bajo para hacer el saludo a la bandera, comerme todos los canapés que ponen y calmar a las hordas. Porque este juego de naipes es como American Gladiators pero con queso y vinos.

Esta vez, me senté a jugar con ellos dado que el Juniper se tenía que ir a hacer su debut social numero quince. Eso es lo que pasa con la gente que vive afuera. Montan cualquier excusa para hacer una reinserción, como si la gente los hubiese olvidado. Por eso, les propuse jugar el único juego de cartas que me entretiene: corazones de computadora. Me vieron con cara de niche porque jugadores serios como ellos no lanzan ese tipo de naipes pero como estábamos próximos a mi cumpleaños, pude decretar mi mandato de emperador napoleónico y decirles: “o jugamos esto o se van de mi casa”.

Me peleé con toda la mesa. It’s Good to Be y yo somos panas pero jamás se nos ha dado eso de competir porque nos caemos a golpes. Si yo no me sé las reglas, las invento y eso le enerva (también que invento las letras de las canciones) por lo que vivimos apostando que así son. Pausa en el juego para meterse en Internet y buscar las reglas de corazones. Efectivamente, quedarse con la carta de la Reina de picas te suma trece puntos de penalidades. Él fue peanuts. La guinda de la noche fue la Queen Zubi.

La tarde había comenzado mal. Ella me había vuelto leña porque tenía un hueco en la camisa y el pelo lo tengo largo. Strike One. Me había comentado que yo había organizado el cumpleaños malísimo porque no había enviado un correo masivo con las especificaciones correspondientes. Bola. Le había bajado el nuevo diseño de mi blog que tengo en mente y me dijo que ese no era yo. Strike Two. Luego, en plena partida me lanza que yo soy demasiado penoso como para pararme frente a un público que bosteza y que la gente dice que yo soy antipatiquísimo porque no les hablo más allá del saludo. Strike Three: Tu madre.

En su defensa, la señora está en estado. En la mía, jamás decirle a un Leo en la víspera de su cumpleaños que está feo, que no organizó bien y que no mueve masas. Eso es un palo a la piñata del egocentrismo. Es como decirte que lo más parecido a ti en el mundo cinematográfico es Ferula la de La Casa de los Espíritus de Isabel Allende. Por supuesto lo que vino fue una chorrera de insultos de mi parte, en el que hasta mi papá que estaba en una esquina se preguntaba quien había engendrado al Exorcista de la Pesadumbre.

La Queen intentaba hacer relaciones públicas, mientras yo continuaba con mi monologo del odio. Sin contar que los dioses de los naipes estaban confabulando en mi contra en ese preciso momento. A las 11:59 con 59 segundos, lancé el As de picas a la mesa. A la primera campanada de las doce, la Zubi sonrió desafiante. Me dijo “Feliz Cumpleaños” y lanzó la Reina de Picas. Trece puntos para mí, llegando a cien y perdiendo el juego. Fack.

Vi morir mis treinta llevándome el pilón de los perdedores pero comencé mis treinta y uno abrazado en una hemorragia de carcajadas. No es fácil ser amigo de alguien que está convencida que la reina, siempre gana. Por más que la razón no tenga.-

Saturday, August 21, 2010

The Birthday Boy!

¡A desamarrarse la corbata que hoy estoy de cumpleaños! 31 años poblando el mundo autografiando sonrisas. Que todos tengan un día sensacional y si se encuentran en algún momento del día con trago en mano, brinden por mi calva sexy!

Thursday, August 19, 2010

Miss Reflejo Nacional

La muy bella Miss Venezuela, Marelisa Gibson vestida con su traje típico en el Miss Universo. Yo apuesto todo lo que tengo que Miss Nicaragua la agarró a último minuto y le dijo: "Marica, dame un chance ahí para pintarme la boca."

La competencia de trajes típicos del concurso Miss Universo es como la inauguración de las sesiones de la Asamblea General de la ONU pero con lentejuelas. Cada delegada debe montarse un trapo que defina los valores y las tradiciones de su país, en un ambiente de tolerancia, hermandad y silencio ante el poco de avestruces y gallinas que perdieron sus plumas para engalanar las testas de las candidatas. Todo un fume digno de It’s a Small World pero con silicona.

Este año la representante de Venezuela, quien no la tiene fácil desde que Osmel se copió de las tácticas del Señor Presidente y decidió perpetuarse en el poder consiguiendo dos coronas consecutivas, se vistió como la escultura “Abra Solar” de Alejandro Otero que está en Plaza Venezuela. Tremendo aplauso al que pasó por ahí y dijo “oye esto sería un tronco de disfraz” porque sacar un concepto así no está nada fácil. A menos que se haya ido a trotar a la plaza las seis de la mañana con “Alejandro” de Lady Gaga retumbando en el Ipod. Ahí todo concuerda.

He decidido que una de mis metas para el año que viene es postularme como diseñador conceptual del traje típico de la próxima Miss Venezuela en la contienda universal. No sé si uno le tiene que pedir permiso a Osmel o como es el merecumbé pero yo creo que tengo ideas concisas sobre el reflejo nacional en estos momentos. Ya que se alejaron de vestir a las misses con un liqui liqui sacado del closet de Bruno, creo que es el momento de aportar ideas sensacionales para destacar a la criolla pero que también esté en consonancia con los acontecimientos nacionales. Estos son los que tengo en mente.

Miss Residuos Cadivi: En consonancia con la tendencia green, deberíamos aprovechar la cantidad de carpetas, hojas y etiquetas fallidas que hemos perdido como consecuencia de no saber interpretar las instrucciones detalladas (léase complicadísimas) que las autoridades gubernamentales nos han impuesto desde el 2004. Una miss vestida con una falda de flamenco hecha de carpetas, y ruedas y ruedas de clips entrelazados desde el cuello hasta los pies con los brazos forrados de etiquetas. En la cabeza no le hace falta nada, salvo la cara de angustia.

Miss Osamenta: Ir a la Brujita Fiestera a pedir el disfraz del esqueleto que nos ponían cuando estábamos chiquitos. Luego ir a cualquier McDonald’s, pedir una Cajita Feliz revolucionaria a ver si por suerte nos toca la Espada de Bolivar como juguete. Está lista. Es Simón Bolívar.

Miss Cita Pasaporte: Enviar a la miss en pijama, con una mancha de café en la lola, un cartón abierto de Belmont Suave, ojeras de mapurite y un tic nervioso en el dedo índice de tanto darle clic al mouse.

Miss Hampa: Todas las misses tienen que hacer servicio social para que no lleguen al concurso como unas insensatas. Como aquí el servicio social es robar, sería genial ver a Miss Venezuela llegar en moto al concurso de trajes típicos. Vestida con un jump suit hecho de forros de Blackberry, una capa aérea fabricada con residuos del capot de una Merú, un abanico de carey hecho con todos los lentes Louis Vuitton que le han arrancado a las sifrinas y a las boliburguesas en el trafico y pulseras y collares hechas con papel de moneda.

Miss Container: Tampoco vamos a mandar a la Miss a oler mal. Sencillamente, la enviamos desnuda y que le responda a todo el mundo que ella está podrida de buena.

Miss “Ay Miamor”: Ir vestida en blue jean y sostén con tiritas transparentes. Cuando se le pregunte el por qué no trajo un disfraz digno de Yolandita Moreno, que responda: “Ay Miamooooor, la masa no ‘ta pa’ bollo”.

Miss Suecia: Es lógico, dado que en VTV nos dicen todos los días que Venezuela es el país más avanzado del mundo, que podamos salirnos con eso de robarnos el traje nacional de una nación de economía socialista de avanzada y declararlo como el nuestro.

Miss Afiche: Ya que a Osmel le gusta la fantasía, es lógico que Miss Venezuela vaya vestida impecablemente de blanco, con el pelo secado a la perfección, sonrisa de ganadora y dos perlas Mikimoto del tamaño de la Bola de Soto en la Autopista Francisco Fajardo, pegadas a las orejas. Si a María Corina Machado le funcionó, no nos vamos a pelar ese bonche.

Miss Expropiación: Sencillamente no hay competencia de trajes típicos. Se declara a Miss Venezuela ganadora y punto.

Miss Oposición Guarimbera: No sé si hay cupos en dólares para importar las plumas pero sería genial disfrazar a Miss Venezuela de pájaro Twitter, con una banda que dijese "Con mis lolas no te metas".

Miss Amistad: Esta propuesta requiere de un trabajo en equipo pero sería tremenda idea encadenar a Miss Venezuela en lazos de fieltro rojo con  Miss Libia, Miss Irán, Miss Sudán y Miss Bielorrusia. Todas bañadas en petróleo, con aspas de helicópteros Sukhoi en la espalda y coronas hechas con las cajas que usaron para enviarnos las armas Kalashnikov.

Miss Censura: Como el cuento de “Los Trajes del Emperador”, los venezolanos diremos que el traje de Venezuela es una epopeya pero que no se lo podemos enseñar a nadie por medida cautelar para proteger la virtud de los niños, niñas, adolescentes y adolescentas.

Miss Guerrilla Colombiana: El día de la competencia de trajes típicos, encerramos a Miss Venezuela en un cuarto y enviamos un comunicado diciendo "Aquí no hay nada de eso".

Miss Inflación: A Osmel no le va a gustar esto, pero una idea sensacional es atragantar a la Miss Venezuela con reinas pepeadas como se le da de comer a un ganso para hacer foie gras, rayarle una tabla de Excel en la barriga y lanzarnos una flecha vectorial en rojo hacia arriba.

Miss Revolución: Vestimos a Miss Venezuela en mono rojo de Juicy Couture, le ponemos unos lentes de avispa de Prada, le pintamos el pelo de amarillo absurdo como la Fiscal General de la Republica y le montamos senda cartera blanca de Gucci que combine con los tacones de stripper. Como complemento, una pancarta con la foto del Che Guevara a la izquierda que diga: “¡Miss USA: No volverás!”

Wednesday, August 18, 2010

100% Actitud e It's Good to Be de luto

La verdad es que hay gente demasiado consecuente con las felicidades y las tragedias de los demás. Personas que no se pierden ni el bautizo de la muñeca de la sobrina. Es más, le traen hasta el cura para que oficie el rechazo a Satanás del Bebé Nenuco. No me había dado cuenta de mi gente consecuente hasta que pasé por el entierro de mi abuela. Mis grandes amigos, It’s Good to Be y 100% Actitud estaban allí en la funeraria para arroparme, darme amapuches y traerme la limonada ilógica que sirven las Morticias.

Yo me sentía el ser más querido del planeta Tierra porque en verdad, es un sitio donde uno no quiere estar pero ellos te hacen que el tiempo vuele más rápido. Si no te das cuenta, ponen más cara de tragedia que tú por lo que a veces me vi en la necesidad de dramatizar un poco mi luto.

Enter la Chica Bond. No hay nada más horrible que no poder estar presente por vivir afuera y tener que levantar el teléfono o escribir un correo para dar el pésame. La Chica Bond y yo entendemos plenamente que el humor en estos momentos es como el libro “Sopita de Pollo para el Alma”: cursísimo pero necesario. A fin de cuentas, la Chica Bond es una persona que para el entierro de su papá pasó primero por la peluquería para depilarse el bigote.

Le comento que 100% e It’s Good to Be estuvieron ahí para mí en todo momento y que en verdad son una belleza. La Chica sólo se limitó a responder “que nice”. Código Morse para develar que por ahí viene un chiste. Le comento que lo necesito, a lo que la Chica Bond me dice: “yo te echo un cuento de esos dos en los entierros. It’s Good to Be se acaba de hacer amigo en Facebook de alguien llamado “Obituarios En Línea” así que tú me dirás. Y a 100% Actitud la vieron por televisión dándole el pésame a la viuda de Luis Herrera Campins en el entierro de éste. ¡De bolas que son una belleza los dos! Más cumplidos y serían alcaldes.”

Hay días en que seriamente considero que confesarse con la Chica Bond debe ser toda una experiencia religiosa.-

Tuesday, August 17, 2010

Atraerlos con aroma

Oído en una fiesta: "Yo estoy tan paranoica con los asaltos, que cuando lleguen los ladrones a mi casa estoy segura que voy a salirles con algo como: “Bueeenas, los estábamos esperando. Aquí les tengo montado el café.”

Improperios Victorianos

Oí el mejor cuento de gente grande y es no apto para moralistas así que Abuela abstente de seguir leyendo porque me vas a llamar a decirme que este cuento “es un horror” pero a mí me da demasiada risa. Resulta que una señora, ya avanzada en sus cincuenta pero con mentalidad de treinta y actitud de dancing queen – como debe serlo – va a tomarse un café en casa de su tía y sus primas. La conversación, como siempre, gira en torno al gobierno y el hampa y todos esos cuentos de fantasmas del siglo XXI que nos encantan.

En una de esas, la señora en cuestión se excusa para ir al baño, sin percatarse que las paredes están hechas de dry wall por lo que se puede oír si uno habla por celular o echa un chisme en frente del espejo. La sorpresa es que las demás señoras comienzan a oír: “¿Dios mío que es esto? Ay no, no coño no puede ser” por supuesto imaginándose lo peor y dando gracias que están todas en familia y en confianza.

La señora sale del baño con una cara de tragedia y ni corta ni perezosa comenta: “Es que me pasó algo horrible. Comencé a halar un hilo blanco jurando que se había desprendido de la pantaleta y resulta que terminó siendo una cana. Su madre que me ha salido mi primera cana en la totona.”

El cuento es dantesco y yo no puedo parar de reírme.-

Monday, August 16, 2010

La Longevidad Canina

Hemos llegado al acabose canino en mi casa. Esto ha sido como la Invasión de los Hunos en donde antes las perras vivían con nosotros pero ahora nosotros vivimos con ellos. En algún momento fueron educadas, cuchis, juguetonas y guerreras. Ahora son la versión terrorista de Dora la Exploradora. Últimamente (y la razón por la que no estoy escribiendo con tanta frecuencia) es que he estado demasiado ocupado traduciéndole las felicidades a los demás; léase traduciendo notas al inglés para que sirvan en el exterior. Las Piponas no entienden eso y cual Roger en los 101 Dálmatas, me halan y me empujan precisamente a las cinco de la tarde para que las saque a pasear. Por las mañanas, abro la puerta de mi cuarto y allí están las dos monstruas sentadas con cara de gato con botas en Shrek, como si me estuviesen pidiendo explicaciones.

La tragedia china es que hemos descubierto que le hemos estado alargando la vida inconscientemente. Como consecuencia de la aneurisma, mi papá se tiene que tomar diariamente unas pastillas que limpian las arterias. El problema es que, como todo papá, tiene las manos del tamaño de los pies de Pedro Picapiedra. Cada vez que va a sacar la pastilla minúscula de su envoltorio, ésta sale volando por los aires. Y como todo padre que se respete después de los cincuenta, los míos ya no están ni para ver donde cayó la bendita pastilla, ni para agacharse a recogerlas porque ahí quedan.

Resulta que las Piponas han tomado como juego cazar las pastillas. Decideron que eso era como cuando a uno le daban la vitamina C de Betty Mármol (la morada) cuando uno era chiquito. Se las podía comer de a tres. Así que ahora tenemos a unos canes de dos años con arterias estelares. Un cambio de aceite diario que solamente puede significar que esas monstruas van a sobrepasar el record Guinness y ser como esos perros egipcios que custodiaban las pirámides. Sempre Viva – Live Forever. Hasta que un día, efectivamente, se den cuenta que pueden prescindir de su cuchura y correr el maratón de Nueva York. Si algún día no contesto es porque efectivamente pasó lo que me temo: las Piponas dramatizaron su propia versión de Rebelión en La Granja.-

Sunday, August 15, 2010

Conversas de Aclaratoria

- ¿La despedida de ellos es en un área común?
- No, es en una quinta privada
- Entonces sí voy. Yo quedé marcada de por vida con el salón de usos múltiples.-

Saturday, August 14, 2010

Falta err coleto

Cama para perros.
Y con todo y que odio estas cholas, más niche me parece la cama de Louis Vuitton.

Friday, August 13, 2010

Desde mi ventana

Reunión perruna de Las Piponas con su mamá y la tía. Todo un after school special en mi ventana.  

Thursday, August 12, 2010

Provisionally Arrested

El Junip retorna a la ciudad nuevamente luego de un año de “estudio” en Milano, cargado con dos maletas de sobrepeso y un curioso sobrecito con una carta dentro, la cual me entrega para que la revise como abogado. Ninguna misiva puede ser buena cuando el título de la carta es “Provisionally Arrested” (Arrestado Provisionalmente).

En la carta, las autoridades de Alemania donde abordó el avión para regresarse a Venezuela le informan que ha cometido un delito y le detallan los derechos que tiene como por ejemplo echar el cuento de su delito si quiere, llamar a un abogado o no, solicitar un intérprete o bandearse en lo único que aprendimos de la canción 99 Luftballons y poner su autógrafo si quiere o no. La leo y lo veo a él. Una eterna propaganda de Pert Plus, vestido como de veraneo en Capri y sonrisa de cien dientes sin nada que temer. Lo temido ha pasado, Alejandro mi hermano es un soberano criminal escondido detrás de lentes Ray Ban.

Me cuenta que voló desde Milano a Frankfurt donde pasó por la aduna de emigración. Allí le explicaron que tenía que acompañar a un oficial quien lo metió en el temido cuartico universal del terror donde le informaron que tenía la visa vencida y que se había sobrepasado los noventa días permitidos luego de la expiración de la visa estudiantil. Él había previsto esta situación en Italia, donde le habían extendido el permiso – ahora como turista – hasta finales de septiembre. Lo que no sabía es que en Alemania, las cosas eran distintas, ya que los noventa días habían comenzado a correr desde que había entrado a Frankfurt en mayo, luego de un viaje que hizo a Venezuela.

Resolvió el asunto con los oficiales, quienes le aseguraron que se trataba de un delito menor y lo dejaron montar en el avión pero la carta es tan detallada que hasta le nombraron al juez que va a oír su caso. No está preocupado, lo peor que le puede pasar es que no lo dejen entrar a Alemania pero con la pelazón con la que llegó no es probable que vaya ni a la Colonia Tovar en un futuro muy cercano.

Yo sólo le digo que hay que brindar por el primermundismo. Una cartica sencillita y detallada, firme si quiere o absténgase de firmar, en un lenguaje sencillito de entender. Eso pasa por estos lares del charco y otra historia hubiera contado. “Noooo papá, pero tú te quedaste de más. Nooo, yo no te puedo dejar montar en esas condiciones. Ah no tú te vas a tener que esperar porque el capitán está almorzando. Bueno cuanto hay pa’ eso.” Desastre tropical.

Pasó en Maiquetía, un conocido se iba a Miami en un viaje de rutina y no llevó maletas porque todo lo tenía allá. Lo vieron como sospechoso en el aeropuerto porque qué es eso de ser venezolano y no tener maleta para ir a Miami. Así sea vacía para rellenarla de suficiente chicle yardstick como para darle diabetes a Museito el muñeco del Museo de los Niños. Lo comenzaron a cuestionar y decidieron tomarle unos rayos X para ver si era una mula. Lo impensable es que en el aeropuerto no tenían la maquinaria porque como todo, “eso ‘ta dañado”. El susodicho tuvo que salir del aeropuerto acompañado a tomarse unos rayos X en un hospital cercano para comprobar, que nada tenía en el estomago sino hambire por la normalidad.

He ahí la diferencia, del arresto provisional.-

Wednesday, August 11, 2010

When tears just fall


Esto es un video para masoquistas. Si están sensibles, los dejó la pareja, se sienten superiores a su jefe y no saben como decírselo, se pesaron, se dieron cuenta que están barrigones, no se han depilado o están en esos días en que se sienten más mujer, este video no es para Ustedes. Para todos los demás: es la versión gringa de Love Actually. Enjoy.-

Tuesday, August 10, 2010

El Cumpleaños te lo Arruina el Mes

Tardé un año en burlarme de esta torta públicamente pero es necesario.  Mi amigo Rob es australiano y a su suegra no se le ocurrió mejor cosa  que hacerle una torta con un boomerang para celebrar su nacionalidad. Estos son los resultados.

Enero: Nadie te llama porque siguen en Margarita. Cuando los invitas a una cena en tu casa, se excusan de no poder comer tortillas mexicanas porque hicieron una promesa a las siete vírgenes de mantener la línea. Nadie toma mucho porque andan en nota de responsabilidad mental ya que es cierto eso que deprimirse en enero significa arruinarte el año.

Febrero: La gente te dice que va a “tratar de pasar” después de la cena del Día de los Enamorados, lo que significa que tu cumpleaños lo pasas tú, tu perro y tu abuela pachanguera con un sombrerito de liga amarrado a la barbilla. Cuando cae en Carnavales todo el mundo te llama a ver que plan vas a hacer pero siempre terminas tú, tu perro y la abuela rumbera con un sombrerito de liga amarrado a la barbilla. Esta vez, tu abuela está en bikini.

Marzo: Se te acaba el hielo porque todo el mundo trajo al amigo del norte que está en algo ilógico llamado esprín breik. Tu cumpleaños es a casa llena aún cuando le prometiste a tu mamá que este año ibas a hacer algo íntimo. Llega un momento en la noche en que te metes en el baño auxiliar a desearte feliz cumpleaños frente al espejo porque la marabunta de gente te opacó el momento.

Abril: Se te olvida que hay Ley Seca en plena playa por lo que tienes que hacer guarapita de Listerine para amenizar tu cumpleaños en Semana Santa. Nadie te llama porque todo el mundo está en su nota rumbera recordando a Jesus Christ Super Star pero a ti no te importa mucho porque por lo menos no andas montado en el ferry de regreso como hace cuatro cumpleaños.

Mayo: Los recuerdos de tu piñata del Pájaro Loco desteñido por la lluvia todavía te hacen sentir que Dios tiene una rencilla con el día en que naciste. La gente te llama con un cuento chino que están atrapados en una cola horrenda por Las Mercedes y que no saben si van a llegar. El Día de la Madre te opaca cualquier sensación de protagonismo si tu cumpleaños llega a caer ese día pero tu mamá es comprensiva y te hace una torta (comprada a última hora en la Pastelería Danubio).

Junio: Tu cumpleaños lo pasas encorbatado en el matrimonio de turno, celebrándole la felicidad a una Bridezilla que no sabes porque te invitó. Cada año que pasa tus amigos se preguntan por aquella parrilla exitosísima que te lanzaste en el 2005 y que no ha vuelto a pasar. Eso sí, cada cuatro años te lanzas un cumpleaños con temática mundial.

Julio: La gente anda con un cuento chino de la graduación del primo o que tienen una cena para celebrar que la hija de yo no se quien sacó veinte en la tesis por lo que te has preguntado varias veces si no sería mejor trasladar tu torta, el perro y a la abuela con el sombrerito de liga amarrado al cuello al estacionamiento de la Universidad Metropolitana a ver si te aviva el cumpleaños.

Agosto: Hijos de padres que tuvieron una tirada vacacionalmente inoportuna. Aquí si te puedes sentar a lamentarte en la arena porque no solamente la gente no va a venir a tu cumpleaños. Es que ni siquiera te van a escribir en Facebook. Pero como los Leo no son proclives a la depresión por alienación social, se juran cada cumpleaños que serán el alma de la fiesta en todos los cumpleaños de los demás meses.

Septiembre: Mes de regalos chimbos porque la gente anda limpia con aquel concepto ilógico llamado “lista escolar”. Nadie se queda hasta muy tarde porque el tráfico es insoportable y hay que madrugar al día siguiente. El cumpleaños en septiembre es como un enero en internado de monjas.

Octubre: Cumpleaños de disfraces donde cada año conoces a más mujeres vestidas de diabla prostituta. No importa si tu cumpleaños cae el primero de octubre, tu obligación impuesta por los demás es hacer una fiesta que los permita vestirse de gente de morales dudosas.

Noviembre: Generalmente un mes marginado por las elecciones decembrinas por lo que te has visto obligado a celebrarlo con gente que lo único que hace es hablar de políticos de los que nadie se recordará el año entrante. Mes chévere porque llegan todos tus amigos que se fueron en agosto al norte a hacer un postgrado por lo que has decidido que sangivin significa "feliz cumpleaños" en inglés.

Diciembre: ¿Realmente cumples años? La marginación de San Nicolás te ha visto sometido a ser una de esas víctimas de los regalos en combo: cumpleaños/navidad lo que por siempre te ha puesto en desventaja con los demás meses. Eso te agobia un poco porque aunque sabes que la gente está bonachona, gorda y con un antojo a pan de jamón que preocupa, ni siquiera se toman la molestia de formular excusas para su ausencia en tu cumpleaños. Nada de “voy a un bazar, a una misa a una colecta o a una cena”. Sencillamente no van porque tú tienes que entender que es Navidad y punto. Y si van y no hay hallacas para la comarca, quedaste malísimo.

El mes que sea, sopla tus velas. No es el día de tu cumpleaños lo que es desastroso. Es que cada mes tiene una idiosincrasia que le resta caché al sombrerito con la liga amarrada a la barbilla.-  

Monday, August 9, 2010

De besos y abrazos

It’s Good to Be siempre cuenta que yo soy tan antipático que una vez llegando a la universidad a las seis y media de la mañana, me tocó corneta para saludarme y yo le respondí con una pintada de paloma. A mí me pareció completamente lógico. Quien lo manda a ser simpático con gente que todavía se anda divorciando de Morfeo. Yo fui de los que instauré la regla entre mis colegas que no había que darse besos matutinos ni besos de despedida en la universidad. Que mariquera. Llegamos todos con aliento de dragón disfrazado por unos chiclets Addams de hierbabuena para encima tener que besar en el cachete a una “novia de otro” a la que se ve todos los días.

Cuando por fin entendimos que la Católica era como un colegio sin timbre, la regla caló y hasta el sol de hoy son contadas las veces que nos tenemos que saludar con beso. Un “epa a todos” es suficiente. A fin de cuentas, esa gente es más hermana mía que mis propios hermanos. Y eso que mis hermanos están graduados en la Universidad de lo Arisco. Sólo nos abrazamos en momentos estrictamente necesarios como la medianoche del 31 de diciembre. Y allí solamente por aquello del que dirán.

No se trata de menospreciar el cariño ajeno. A ese siempre se le saluda de besos o abrazos. O en mi caso de semi-abrazo. Me di cuenta el otro día que yo soy tan chiquito con respecto a mis amigos que quepo debajo del sobaco de estos. Por alguna razón siempre termino parado de lado debajo de sus brazos forzado a hacer una palmada involuntaria en la barriga. Con las mujeres es su beso de siempre pero también he descubierto que tiene variaciones espontáneas.

Si es bella, conquistable o espléndidamente pana, el grado de cariño se mide en la posada de la mano en el hombro al momento de dar el beso en el cachete. En cambio, si es la Emperatríz de la Antipatía, no la saludas porque es muy cómico ver el ritual corporal de ellas. Sin tocarte ni por error, sacan el fundillo al momento de arquear la cabeza cual tortuga para lograr un contacto ínfimo entre cachete y cachete.  Estos últimos saludos son los que empiezan con “¿qué más?” y terminan abruptamente con otro "¿qué más?"  porque no se tiene más nada que decir.

Me doy cuenta de todos estos códigos de saludos por una sencilla razón. Creo que alguien en el pasado me hizo miserable la experiencia del saludo. Gente que sin saberlo, tradujo el contacto de mano o cachete en lo que representa toda la grima que me produce cuando una secretaria me llama “mi reino”. De repente es esa gente que te abraza y no te suelta. Que se quedan ahí como estáticos en un abrazo de cariñositos y uno no quiere pecar de antipático pero suéltame ya. Quizás, es esa gente que insiste en pegar la boca al cachete dejándote sendo lamido de perro. Amiga/o la boca en el cachete solo sirve para la foto número 137 de la noche cuando todo el mundo está rascado y nos da la pea romántica. Eso es como el cariño canino entre panas. Para el momento de la foto y nada maás.

Odio cuando estoy fumando solo en una esquina porque efectivamente  fumar pasó de moda y se me acerca el fenotipo “In Your Face”. Los “In Your Face” es la gente que se acerca a saludarte pero no hacen el pasito necesario hacia atrás entre cuerpo y cuerpo como hace la gente decente para dar inicio a la conversación posterior. Esta gente se queda pegada en tu burbuja espacial,  te ven directo a los ojos y no parpadean. Nunca. Algo que lógicamente te hace terriblemente consciente de la punta de tu propia nariz.

Para mi es un completo desastre porque es el único momento en ese bautizo (siempre es un bautizo) donde pude escaparme a un matorral a echarme mi cacho y ahora me tengo que preocupar con cosas como la dirección de la brisa para sacar el humo de los pulmones sin tener que impregnar a los “In Your Face” con la sensación de estar en la sección de fumadores del aeropuerto de Atlanta.

Hay una señora en Caracas que no deja que la beses pero ni por error. Uno se acerca y ella adopta una técnica en la que te agarra ambos brazos, te dice “hola miamooooor” mientras lanza al aire un beso ficticio. Como estás apresado por la agarrada de brazos no puedes acercarte pero ella te hace creer que tú en efecto la besaste. No me había dado cuenta de esto hasta que otra persona lo mencionó. El problema con estas señoras de besos ficticios es que nos hacen creer a los demás que no le caemos bien. Caso que se resolvió cuando entendimos (porque nos lo chismearon) que esta señora en particular hace eso porque no quiere que le echen a perder el maquillaje. Aplausos. Es la snob más inteligente que conozco.

Pero después está el otro extremo. Los que no saludan pero ni por error. Me ha pasado con cuatro personas y a siete les pasa conmigo (siete confesos porque me lo han dicho en una pea y para mi esa es la verdad absoluta). Gente que se conoce de toda la vida, o que se deberían de conocer porque son primos de la amiga del amigo del novio de la tía (asi somos en esta zoociedad) que te pasan por al lado y ni se inmutan. Hay un gentío que se enrolla por esto pero yo encontré la solución. La gente “a mi ella no me saluda” es un fenotipo que deberían tener un grupo en Facebook. Pero la solución es fácil. Esas siete personas a las que yo no “saludo pero ni por error” se me acercaron a decírmelo.

Esa gente me dijo en mi cara que yo era antipatiquísimo y que si yo les caía mal. He descubierto que esa es la mejor manera de hacer amigos en esta ciudad. A cuatro de ellos les dije que no los saludaba porque no sabía si ellos sabían quienes era yo y hoy en día somos panísimas. A dos de ellos le eché la culpa a un astigmatismo que no he corregido (eso le pasa a la gente por hacer matrimonios a base de velas y bombillos ahorradores de electricidad donde nadie se puede ver) y a la última le tuve que recordar que su avatar en Twitter era una de las Power Puff Girls por lo que se merecía el ostracismo nacional.

Pero los peores en el saludo siempre serán aquellos que “me saluda sólo si está X conmigo”. Contra esos, no hay beso ni abrazo que valga. Simplemente lo que provoca es hacerles un manzanita quit tridimensional y comenzar de nuevo. Ese tipo de gente siempre se merece una repetición del “mucho gusto” de hace catorce años a ver si el saludo a futuro cambia para uno más personal.-

p.d. Comentario de una señora en una fiesta el viernes:
“No lo saludes tanto porque seguro lo escribe en su bloc [sic].”
Me encanta la gente que se quedó pegada en la Semana Nacional del Sifrinismo.-

Sunday, August 8, 2010

Have you met Ted (versión Caracas)

Estoy en mi segunda semana de adicción a “How I Met Your Mother” y cada día que paso gano más adeptos en mi afición. Todas menos mi papá que no entiende porque yo estoy viendo un show sobre mi mamá. Lo chévere de las adicciones es que cuando estás con otros junkies, cualquier excusa sirve para inventar juegos. El domingo bajando de un almuerzo en Galipán, nos fuimos a tomar un nightcap en nuestro Maclarens, el pub de siempre. No es un Maclarens per se porque aquí te cantan “Jonathan tírate un paso” pero bueno uno se adapta a los criollismos.

El problema de salir de noche en Caracas a sitios públicos es que la expectativa siempre es más generosa que la realidad. Uno jura que se va a conseguir a su gente de siempre en una nota tipo “Cheers”, donde todo el mundo se sabe tu nombre. Eso, como sabemos, no es así. A estas alturas, da lo mismo invitar a un poco de gente a tu casa, meterlos a todos en el baño de visitas y jugar a discotequear. Por lo menos ahí no eres un mero “pana pásame el cenciero ahí vaya brother men”.

Como todo domingo, la expectativa en el Maclarens caraqueño fue nula. Enjambres de infantes en vacaciones con cédulas falsas disfrazados de gente de cuarenta y cinco. Jamás entenderé porque a la gente que empieza la universidad le da por jugar a vestirse de divorciado cuando un blue jean y una camisa blanca te saca del barro a cualquier edad. Y esto lo dice un hombre de treinta que se sentó en la barra con su calva muy lavada y su camisa verde apio sacado del closet del Che Guevara.

La actitud es una cosa dificilísima de lograr cuando uno se siente viejo o que no pega. El defecto del Maclarens caraqueño es que tiene la antipática habilidad de recordarte que tú ya no estás de moda. Eso no quiere decir que uno no se pueda gozar su noche. Con mis amigos viendo el trago como si éste les fuese a dar las respuestas y mis amigas en blue jeans y flats quejándose que una Hannah Montana tenía puesto el mismo vestido que se iban a poner ellas para el próximo matrimonio, les propuse jugar un juego malévolo.

La idea me vino porque estaba sentado al lado de un adolescente con pelo de casco de rugby quien a viva voz y para deleite de sus amigos idiotas dijo: “mi papá es un imbécil que se fue de viaje y me dejó este poco de real. Vamos a tomar mojitos!”. Amigo, primero yo tengo la edad para ser tu papá y si él te oyera te daría este consejo: Si vas a ser un imberbe por el resto de tu vida por lo menos toma champaña. Por eso, se me ocurrió la idea del juego. Esos juegos gafos que al día siguiente te despiertas y piensas “que idiota soy”. Mi propuesta fue jugar: “Haaaaave you met Ted?”

“Have you met Ted?” es una frase de la serie en donde un personaje le toca el hombro a una mujer en el bar y le presenta sin más preámbulos a Ted el amigo. Mi tesis era ver si las nuevas generaciones que pasaban por nuestra sección en la barra se quedarían para averiguar que tal es Ted o si –como me lo sospechaba- pasarían de largo a chismearles a los demás que por ahí no se podía pasar por culpa de unos “guevetes ancianos”. El juego comenzó y cayeron los primeros pescados. Rápidamente arrojaron el resultado que “Haaaave you met Ted?” no sirve en esta ciudad.

Nadie quiso quedarse a “conocer a Ted”. Nadie. De veintisiete conejillos de Indias solamente respondieron (con beso o mano, dependiendo de si era para Ted o para nuestra Tedd-a) a los que se les abordaba con “Hooooola! ¿Cómo has estado?” o “¡Caro que bueno verte!” Ahí sí se quedaban un buen rato con cara de “¿Quién carrizos es esta gente?” La idea concreta de conocer a alguien en un bar, sencillamente no dio los resultados gringos esperados.

Hubo una que se perfilaba como la candidata idónea de “Have you met Ted?”, pues llegó segura, sonrió y se inclinó para que Ted la oyera. Pero cuando confesó que leía el tea party, los jueces optaron por su eliminación, debido a que ese es otro juego: "Have you met Toto cuando le hablan de su blog?" Lástima. Eso sí, hay que reportar que existe gente samaritana. Jegny le suspiró al oído a tres que si le podían conseguir un tampax. Naturalmente, todas huyeron. Salvo una que regresó tiempo después con una servilleta escondiendo el tan preciado premio. ¡Ganadora en Maclarens por su responsabilidad social!

Se goza. Barato pero se goza. Lástima que no haya gente anónima que se quiera quedar a oír el resto del cuento.-

Friday, August 6, 2010

Servicio Público

Si Usted reconoce donde fue tomada esta fotografía, sabrá que esa noche ocurrieron dos catástrofes en el sarao. La primera es que cinco nanosegundos después de que se tomara esa foto, los tres guevetes cayeron al piso. La segunda, es que nuestro flamante cronista de cotilleos sociales, It’s Good to Be, perdió su cámara.

Normalmente eso no sería una tragedia pero es It’s Good to Be. Una persona que va a veintisiete matrimonios, quince fiestas, trece conciertos, doce exposiciones y cien entierros en un mes merece portar una cámara de fotos en su bolsillo. La comunidad llora por la pérdida de la camarita digital que rodó por el piso en un momento dado para no ser vista más nunca.

El servicio público no va por la devolución de la cámara. Ese es el regalo que It’s Good to Be le hace a la persona que voluntaria o involuntariamente se la llevó. ¡El llamado es a que por favor cargue las fotos que hay adentro de la cámara y las monte en Facebook! Fueron fotos legendarias que merecen ser vistas por los que de ahora en adelante nos quedaremos sin memorias para taggear. Gracias.

Atentamente,

El Boletín de Noticias del Salón Coro Coro.-

Thursday, August 5, 2010

Poster Girl Galore

Gracias a Dios por Katy Perry, la poster girl del 2010 del tea party por votación unánime. No tenemos más nada que agregar en esta vida.-

Wednesday, August 4, 2010

Josefa abre la puerta

Entre las idas y venidas al cementerio, por fin tengo un momento a solas en mi terraza para consentir a mis perras que las tengo abandonadas. En pleno relajo canino, suena el timbre de la casa.  Acto seguido, se abre la puerta de la cocina y sale Josefa chancleteando su camino hacia la puerta con un extremadamente ruidoso "Voooooooy". Ella fue la primera en su clase en la Escuela de Finos Modales. Le dieron un diploma y todo. Mientras la veo pasar, le pregunto quién es para estar preparado por si tengo que saludar a alguien o me puedo quedar echado en pose de varón que juega Nintendo. Me contesta "es su papá, Don Totín" por lo que me quedo tranquilo.

La puerta se abre y acto seguido Josefa comienza a pegar alaridos. Josefa es gritona por naturaleza, siendo sus cacareos una mezcla de Brujilda que se comió a Piolín en un conato de ansiedad. Generalmentem los cacareos son jocosos ya que ella nunca está de mal humor y es normal oírle uno que otro gritico cuando sale algún stripper en el Show de Cristina o un "gueeere" cuando el 'Muérgano ese' dice una grosería en cadena nacional. Los de hoy sin embargo, no son de felicidad. Lo que sale de esa voz en off es un faro de lamentos.

Estos gritos son aullidos de coyote, con una profusión de palabras trágicas que van in crescendo. - Ay nooo Señor Juan, noooo puede ser, Ay, Ay, Ay no señor Juaaaaan, nooooooo. No me haga esto Señor Juan, no. Ayyyyyyyyyyyyy-. Al catorceavo énfasis en la “y” digna de un lamento de Juana la Loca paseando a la urna de Felipe el Hermoso, llego a conclusión de lo inevitable. Mi papá colapsó en la puerta, pues. Despachado en la entrada de su casa.

Me bajo a las dos perras de la barriga, corriendo a toda mecha para ver qué fue lo que le pasó a mi papá. Josefa se niega a callarse, todavía pegando gritos cada vez más duros, como una ambulancia que sé que prontamente llegará. Nervios, nervios, no llego a la puerta. Por fin cruzo la esquina pero no veo ninguna tragedia. Sólo a Pedro Picapiedra con la sonrisa de Cheshire abrazando a Josefa que pega brinquitos mientras llora como novia vomitada. ¿Su felicidad? Mi papá le acaba de decir que está llegando de ver el eco en tercera dimensión de mi hermana donde se enteró que va a ser abuelo de una niñita.

Claramente Josefa no está calificada para trabajar en la sección de felicitaciones de la empresa Hallmark. Claramente.-

Morir sin tachaduras

Hay cosas que uno no aprende hasta que tiene que pasar por ellas. Ayer, murió mi abuela. Una señora intachable que debe estar feliz que en el Cielo no haya mosquitos. Ella siempre detestó los mosquitos. Aunque estamos todos tristes, es con alegría que podemos decir que murió en su casa, rodeada de todos los que la quisimos, en vez de una clínica a la que sabemos hubiese odiado volver.

Con ella, se cierra una etapa generacional de mi familia que abre otra con el nacimiento de mi sobrina a finales de año. Todo un cojincito de crochet bordado con la canción: “To everything, turn! Turn! Turn! There is a season”. Morirse no es complicado, sencillamente te apagas y te vas. Para donde, no sabemos pues nadie se ha devuelto a halarnos un pie. Lo que es complicado es notificarles a las autoridades de esta ciudad que efectivamente te moriste. Consejo para todos los de esta ciudad que vamos a la sucursal del Cielo: si hemos de morir, escojamos morir sin tachaduras y enmendaduras.

Una regla no escrita establece que mientras las mujeres se encargan de dirigir los rezos y todos los arreglos de las flores y las llamadas, los hombres somos los que nos encargamos de hacer el papeleo del entierro. El luto se deja para el momento del entierro pero antes, el luto se traduce en casco de motorizado y mentalidad de funcionario. Como mi abuela vivía en el Municipio Libertador, yo me tuve que encargar de buscar el certificado de defunción. Las instrucciones que me dieron fueron irme al Cementerio General del Sur al oncológico sanitario. Instrucciones sencillas que en el trayecto del taxi se tradujeron a: “ve a buscar un permiso de sanidad”.

El primer indicio de que esto iba a ser un día largo fue la señora que me atendió. Ese tipo de señoras estilo “ya va mi rey que estoy foliando unas hojas”. ‘Ta bien. Cuando por fin le entregué la nota médica de defunción, la miró y me dijo “ay papá pero esta señora no se ha muerto. Aquí dice ‘fallece’ y no ‘falleció’ ”. Violencia mental. No hay nada peor que le digan a una persona que su familiar no ha muerto por un tecnicismo léxico. Fallece es morirse. No hay manera de adornarlo con tildes ni conjugaciones. A regañadientes que eso no era así, me entregó un formulario que había que rellenar y estar firmado y sellado por el médico. Uno novato en estas cosas, yo pensaba que el certificado de defunción era lo que me había entregado el médico en primera instancia por lo que volví a insistir con el certificado de sanidad.

El certificado de sanidad es necesario cuando van a trasladar al cadáver a otra ciudad o localidad. Esto era lo que no me sabían explicar. Cosa que lo logró un motorizado que estaba detrás de mi en la cola, quien se sentó conmigo a decirme todo lo que yo tenía que hacer. No necesitaba el permiso sino solamente el formulario que me dieron. Me da risa que en este país, el que más sabe es alguien de la cola y no la autoridad. Todo muy bueno, hasta que el motorizado me mencionó que su familia tenía una funeraria en El Paraíso y que me ofrecía un descuento para hacer todo con él. Siempre pasa. Hay un capitalista con casco en cada esquina.

Por supuesto, me faltaba la fotocopia de la fotocopia de la fotocopia de un documento para que me entregasen el formulario, por lo que me mandaron a un kiosco blanco en la esquina porque “aquí no hay fotocopiadora”. En el kiosco tampoco había. En la tienda de siete cuadras más abajo tampoco. Este sifrino en el Cementerio General del Sur buscando fotocopiadora: digno de You Tube. Misión cumplida, me devolví a casa de mi abuela donde entregué el formulario para ser rellenado por otras mentes más inteligentes. El error fue pensar que esas mentes estaban ubicadas geográficamente.

Nota: Chapellín no es una parroquia y desde 1999, el Distrito Federal se denomina Distrito Capital. Cuando fueron a buscar a mi abuela, se les entregó el formulario a los de la funeraria y acto seguido nos pararon. “Aquí dice Distrito Federal y no Distrito Capital y Chapellin no es una parroquia; la parroquia es El Recreo”. #fack. Todo el trabajo de una mañana, perdido porque alguien no se le ocurrió preguntar por la dirección exacta y el formulario no permite tachaduras ni enmendaduras.

Nadie me supo explicar en ninguna parte que pasaba si te equivocabas en el formulario. Nadie. Por lo que me vi obligado a rellenar que mi abuela se murió dos veces ayer, en dos planillas distintas. Ya enviaré el formulario erróneo para que lo enmienden pero no fue fácil. Como todo en este país, siempre le hace falta un sello, una coma, una tilde o una fotocopia. Inclusive, cuando en el segundo formulario ya corregido con "Distrito Capital" y "Parroquia El Recreo" te dicen, "ay mi reino pero le falta otro sello". ¿Cómo hacen para enterrar a la gente en este país? es una pregunta que me sigo haciendo. Ni hablar de la falta de capillas por lo que hasta para morirse te tienen que poner en cola.

Lo de los formularios entregados en ciertos sitios es un error. Más cuando te dicen a mitad de día que había uno más cerca que el oncológico en el Cementerio General del Sur. Con tanto consejo comunal cerca de nuestras casas, no entiendo porque ellos no están autorizados para lidiar con todo lo relacionado al registro civil, certificados, fe de vida, cedulación e inscritos en el REP. Es todo tan complicado que no provoca morirse nunca. Sencillamente cruzar una calle y decir “me equivoqué”. Porque esto de cruzar media ciudad para que nadie te sepa explicar que hacer en caso de equivocaciones es de locos. Todo, porque uno debe morir sin tachaduras ni enmendaduras.-

Tuesday, August 3, 2010

Palabreo

Hoy aprendía que es más importante decir "te quiero" que decir "adiós".-

Monday, August 2, 2010

Pausa a las Conversaciones Nefastas

Me estoy volviendo adicto a la serie “How I Met Your Mother” pero he encontrado una cosa que me preocupa: quiero más a los personajes que a mis propios amigos. Esto es alarmante y podría dar cabida a que por fin me digne a visitar el psicólogo nuevamente. Sobre todo porque ya pasó una vez. Así como Josefa se vistió de negro cuando se murió Celia Cruz, yo estuve de luto absoluto cuando “Friends” decidió que ya estaba buena la cosa. ¡Ninguna de mis amigas se parece a Jennifer Aniston!

Esta vez – considerando que voy solamente por la primera temporada – me descubrí el problema a tiempo. ¿Qué tiene Barney y Marshall y Robin y Lilly y Ted que no tengan It’s Good to Be y Pandora y Jegny Carolina y Nina y Rollito? Me percaté del problema por casualidad en una conversación que tuvimos en el Putibar de Pandora. En “How I Met Your Mother” no hablan de Chávez.

Esta epifanía me vino mientras anotaba el flujo conversatorio de esa noche particular. En el aire estaba un chisme candente sobre alguien que dejó a otro alguien por la mejor amiga. Típico cuento que pasa en todos los círculos de amigos y que da pie para que los demás nos convirtamos en moralistas de la Inquisición zoocial. Yo quería calcular quien y en qué momento iba a sacar a relucir el chisme al tapete por lo cual dejé que la conversación fluyera para ver como se hilaba la misma hasta que explotase el arte de la chismografía barata.

Mis anotaciones fueron las siguientes: 1) el costo de los vinos espumantes que nos estábamos tomando (50 Bs.F buena opción); 2) la rasca del sábado; 3) el lisiado que se fracturó la mano inexplicablemente cambiando un caucho después de salir de la rasca del sábado; 4) corrección fue “una esguince”; 5) de cómo otro casi se fractura un pie cuando estaba corriendo y un carro se le abalanzó encima y éste se las dio de Karate Kid cayéndole a patadas a la placa; 6) los derechos del peatón; 7) el 26 de septiembre; 8) el Señor Presidente; 9) los seguidores del Señor Presidente; 10) la religión y el gobierno; 11) Ruddy Rodrígez (¿!?!); 12) Que bolas que Toto le tumbó una novia a It’s Good To Be cuando estudiaban Derecho; 13) “No sabeeeen lo que me contaron”.

Trece. ¡Trece conversaciones para llegar al bendito tema sobre la fulana promiscua roba novio en una noche relajada y aún así el Señor Presidente le gana en prioridad de conversación! Esto no significa que somos así de básicos y estamos pendientes del chisme. Mentira, sí somos así de básicos. Porque de no habernos ido por la conexión entre la religión y el gobierno para llegar a Ruddy Rodríguez (de nuevo: ?!?!?), seguramente alguien hubiese echado algún cuento sobre el secuestro de Fulanito. Y todos sabemos que la rama conversacional de los secuestros es inagotable.

lLa sola mención de un robo trae el flujo del 1) secuestro de alguien que luego va al 2) secuestro de otro alguien; 3) cuento bizarro sobre el asalto de un cine; 4) cuento más bizarro sobre una que reconoció la voz de su secuestrador en un bar; 5) inseguridad general; 6) robo de celulares; 7) Sr. Presidente;  8) Elecciones 26 de septiembre; y 9) Ruddy Rodríguez (!?!?!). El mejor chisme del año porque esa niña estaba a punto de casarse y ahora están devolviendo los regalos de matrimonio por culpa de la mejor amiga y nadie puede relajarse un jueves cualquiera a terminar de contar como fue que se descubrió la traición entre la versión caraqueña de Paris y Nicole.

Yo hablo de política como hablo de los Oscar. Siento que los dos van mano en mano para entender gustos, minorías, la popularidad y las elecciones. No me tiembla el pulso al momento de dar mis opiniones sobre cómo debería manejarse este país y quien debería hacerlo. Pero encuentro que a veces, sólo a veces, quizás una sola noche a la semana no quisiera inundar mis conversaciones con el Señor Presidente y la inseguridad del país. Quiero, en cambio, hablar con mis amigos sobre cosas triviales, sobre quien queremos ser cuando seamos famosos. Sobre deportes, sobre series de televisión o -¿por qué no?- sobre Ruddy Rodríguez. .

Eso no es así. Me está pasando cada vez más que me desayuno con noticias sobre comida podrida, almuerzo con padres que hablan sobre familias destrozadas por el exilio, meriendo con el secuestro de alguien y bebo con la cadena presidencial del día. Tengo más cosas en común con gente por nuestras opiniones políticas que por la última película que fuimos a ver en el cine. Si bien pregono que la gente que se declara apolítica debería ser fusilada de una, me pregunto ¿En qué momento nos volvimos hiperpolíticos?

Para no morir en el desespero y tener que escudarme detrás de una televisión para gozarme las vidas normales de personajes ficticios que sólo buscan amor y buenos momentos, me he copiado de una técnica que usan dos de ellos. Lilly y Marshall son novios en la primera temporada y cada vez que su pelea se eleva a proporciones volcánicas, cualquiera de ellos puede un derecho a la  “pausa”.

En pausa, nadie puede hacer referencia a los motivos de la pelea. Sólo cuando alguien decide darle de alta a la pausa, es que se puede continuar. Así como cada vez nos estamos viendo en la necesidad de pedirle a la gente que guarde sus Blackberry en los almuerzos para tener una conversación tridimensional, yo me veo en la necesidad de decretar la pausa al Señor Presidente y a la inseguridad en conversas con mis amigos. Aunque sea por unos momentos.

No lo hago porque no quiero hablar de ello. El problema es que estamos hablando demasiado sin resultados coherentes. Y hay que hacer descompresión de vez en cuando. Hablar de música, de cine, de novias, de trabajos chéveres, de bebés e inclusive -¿por qué no?- de un buen chisme.

Con ello, no se está obviando el problema. Porque la verdad, lo tenemos todos en el fondo de la cabeza..Desde mi secuestro en febrero no hay noche que no me venga un flashback de aquellos terribles momentos. Pero hay que acabar con las historias de fantasmas y sin dejar de ocuparnos de la política, preocuparnos por gozar aunque sea por pocos momentos. No vaya a ser que llegue un día en el que no tengamos más nada que ofrecer a los ladrones, el Señor Presidente siga pregonando, la del chisme se esté divorciando y pidiéndole cacao a la ex mejor amiga y nosotros… pues nosotros ya estemos viejos.-

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