Wednesday, September 29, 2010

Maneras de Pasar el Trago Amargo



Es la gran final del Australia’s Next Top Model. Las dos finalistas se abrazan a la espera de la decisión, la cual nombrará a una de ellas como la acreedora de todos los premios que ofrece el concurso. La animadora anuncia a la ganadora. Emocionada, la nueva modelo da unas palabras de agradecimiento para una legión de fans que la han acompañado durante todo su recorrido por la competencia. De repente, todo cambia. La animadora pone cara de tragedia y anuncia que se ha equivocado. La ganadora de Australia’s Next Top Model es, en realidad, la primera finalista.

No pasa nada. No hay batuqueo de flores, ni golpes entre las dos candidatas. La ganadora ficticia consuela a la animadora, quien no sabe como disculparse lo suficiente por el faux pas. La ganadora verdadera – primera finalista por pocos segundos – no le da mayor importancia al premio. Total, ya ha saboreado lo que significa perder. En menos de treinta segundos, ha tenido que aprender lo que jamás nos dicen en los manuales para ganar: tanto la derrota como la victoria, deben tomarse con soda.

Una periodista extranjera le hace una pregunta sencilla a un presidente: ¿Cómo se explica que una tendencia partidista obtenga más votos en una contienda parlamentaria y termine con menos curules en la Asamblea? Se espera que el presidente – conocedor de las leyes internas de su país - ofrezca una explicación coherente y cónsona con lo establecido en la Ley que establece las disposiciones que produzcan la mencionada situación. Como tal, puede hacer tres cosas:

Una es explicarla. Decir algo como: “La Ley establece que en cada estado se elegirán tres diputados para la Asamblea Nacional. Adicionalmente, se escogerá un número determinado de diputados obtenidos de la división del número de la población de cada estado entre una base de población igual al 1,1% de la población total del país. Esto garantiza una representación proporcional de todos los estados, disminuyendo la diferencia entre los menos poblados y los de mayor densidad. Próxima pregunta.” ¡Bravo! La lección de Australia's Next Top Model se traspasa a las esferas de la sabiduría política.

La otra, es no responderla. Callar, cuando no se sabe la respuesta, es de sabios. Podría hacerse, aunque al igual que Australia's Next Top Model, reservarse la verdadera respuesta, sería irresponsable.

La última, es no saberse la respuesta y tratar de hacerle ver a la periodista – sin puntos ni comas - que la errada es ella al no saber que el Pacto de Punto Fijo se firmó en la quinta donde vivía el ex presidente que el revocatorio es un tema que debería agobiar a los venezolanos porque él visitó Colombia en términos pacíficos y una radio inventó una cosa que no era y no le responde cuando la verdad es que nadie le ha pasado un papelito para que anote la periodista y aprenda que hay que aprender a escribir porque la oposición dice que ganó pero no ganaron nada porque es mentira que sacaron los votos que a una senadora como lo es Piedad Córdoba le hayan tachado su integridad moral cuando él no es el mismo pendejo de un golpe de abril en la que hay que pedirle al vicepresidente que se levante de su silla para ver cómo van las lluvias y que le averigüe si ya dieron los resultaos de Australia's Next Top Model.

Una imberbe gana un concurso de modelaje. Luego de enterarse que no es la ganadora, como consecuencia de  un error técnico, le dice a un público ínfimo, que acepta la decisión y comparte el triunfo con la real ganadora.

Un presidente pierde una contienda electoral. Luego de enterarse que sigue perdiendo como consecuencia de un error de estrategia, le dice al mundo que no acepta la decisión y que no comparte el triunfo con el real ganador.

Es cierto eso, tanto la derrota como la victoria, deben tomarse con soda. Una lástima que hay algunos que sólo se lo toman con amargo.-

Tuesday, September 28, 2010

A Revelar el Candidato

Londres se prepara para ser Ciudad Olímpica en el 2012 desde el año 2005. Rio de Janeiro, apenas comienza su travesía para ser la anfitriona de uno que otro juego de la Copa Mundial de Fútbol en el 2014 y la totalidad de los Juegos Olímpicos en el 2016. Sin haber hecho mayor cosa – salvo ser el acreedor de un Nobel de la Paz a destiempo – Barack Obama, seguramente comenzará de nuevo el año que viene a candidatearse para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el 6 de noviembre del 2012. Son planificaciones y estrategias que no se toman a la ligera, que llevan años de preparación para garantizar la ejecución perfecta de cada una de estas acciones.

En Venezuela, el Presidente Hugo Chávez ya ha anunciado su intención de reelegirse por una tercera vez en su mandato en las elecciones presidenciales del 2012, hazaña permitida por una modificación constitucional en un referéndum celebrado en febrero del 2009. Inclusive, se ha dado el gusto de asomar que su contrincante ideal sería la recién electa Diputada por el Estado Miranda, María Corina Machado, a quien despectivamente ha catalogado como “La Burguesita”. En recientes declaraciones, Machado ha afirmado que no busca más nada en la política nacional que ser la mejor diputada que Venezuela se merece.

Eso deja abierto a una oposición – cada día más enfocada en su propósito – con una baraja debajo de la manga, para lanzar lo que se espera sea un candidato unitario que pueda derrotar la maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela liderada por el señor Chávez. Hazaña jamás lograda – ni remotamente cerca – desde que Chávez ganó las elecciones presidenciales el 6 de diciembre de 1998.

Tomando en cuenta no sólo el apremio del factor tiempo sino también la clara victoria del voto popular lograda por la fuerza opositora en los comicios parlamentarios celebrados recientemente, no está de más comenzar a asomar nombres de potenciales candidatos con la finalidad de someter ante la opinión la evaluación de su aceptación con el público, la aprobación de sus gestiones políticas en el pasado, formulación de propuestas concretas que contribuyan a palear los tres principales problemas que aquejan a los venezolanos – inseguridad, desempleo y desabastecimiento – así como su posibilidad real de enfrentarse al Goliat que ha representado el señor Chávez contra los tímidos David que la oposición ha lanzado en el pasado.

No tiene la fuerza opositora una tarea fácil para los próximos comicios y aún así, el factor tiempo apremia si se quiere tener una posibilidad de sobrevivir en una difícil – por no decir imposible - contienda. Revelarlo demasiado temprano en el juego podría parecer un suicidio, dado el vilipendio, el ventajismo y la fuerza con la cual el señor Chávez suele someter a sus contrincantes. Aún así, la verdadera muerte en estos momentos es esperar más de la cuenta. Cuando se está tarde en el cambio, se va haciendo hora de aprender del valor de la planificación estratégica. A fin de cuentas, Londres encenderá su antorcha y – con suerte – Barrack Obama estará montado de nuevo en la presidencia de los Estados Unidos, antes de que Venezuela tenga un nuevo Presidente.-

Monday, September 27, 2010

Un Trago por el Peinado de la Reina

Tibisay Lucena me cae bien. Una mujer que con tan poco pelo pueda revolucionar su look en cada elección anual de este país, merece mi completo respeto. Yo soy calvo, por lo que peinarme los cuatro pelos hacia la izquierda ya es todo un logro. No me molesta esperar por ella a la hora de anunciar los resultados. En mi cabeza, la Tibi es como las reinas de belleza. Por un día al año, ella es nuestra reina del carnaval electoral y no puede dejarse ver de alguna otra manera que no sea inmaculada. ¡No se lo perdonaríamos!

Mientras espero por los resultados electorales de la elección parlamentaria para la nueva Asamblea Nacional, sé que la Tibi anda en su acostumbrado baño de Popea. Que si un polvito en la nariz, un retoque en las cejas y un último secado de pelo. Todo para estar regia frente a las cámaras y su público. Las horas pasan y nada que sale mi Tibi. Poco importa que yo – al igual que millones de compatriotas – madrugara para salir a ejercer mi derecho al voto (aunque concedo que dos que tres señoras de mi centro hubieran preferido ejercer su derecho al “Botox”). ¡Esperaría por Tibisay tres días si fuera necesario!

No me importa mirar a un soldado, a una baranda y a un detector de metales enfocados en cámara por ocho horas, mientras la Tibi se acicala. Mucho menos hacerle caso a comentarios ajenos, los cuales predican que la rectora está teniendo un problema con la faja. Yo sólo sé que Tibisay saldrá magnífica, empleará vocablos masculinos y femeninos en su discurso para incluir a toda la población y felicitará al pueblo de Venezuela por una magnifica jornada electoral. ¡Salve Reina!

El traguito que me he impedido por aquello de respetar la Ley Seca impuesta por el CNE puede más que mi respeto por las normas. Pienso que a mi Tibi no le importará si me sirvo uno para aplacar la espera. Uno solito. Sin embargo, uno se convierte en tres y tres se convierten en un trago llamado Impaciencia. ¿Por los moños de Tibisay, dónde está la madrina del pueblo?

Para pasar el tiempo, me pongo a pasar revista de todas las elecciones sucedidas en Venezuela donde Tibisay ha tenido un protagonismo importante. Mi buena memoria –acrecentada por whiskys impacientes que ahora saben a Recuerdos– me lanza imágenes de Tibisay dando lectura a resultados electorales. Que si la reforma, que si la de los alcaldes, los gobernadores, las primarias y los referendos. Un peinado distinto para cada ocasión. Un look pensado para cada resultado. ¿Dios, cuántos cambios de look han sido?

El penúltimo trago cambia de nombre y pasa de llamarse Recuerdos a apodarse Contemplación. Catorce elecciones que han involucrado a nuestra Reina. Catorce cambios de look. Me miro las manos para ver mi dedo tatuado de morado y me pongo a pensar en dónde he estado en estas catorce elecciones. ¿Qué he estado haciendo? ¿Cómo ha sido mi dedo?

Todos mis recuerdos me arrojan la misma tendencia irreversible y no puedo sino tomarme un trago llamado Rabia. Catorce elecciones en las que he permanecido sentado, engarzando el dedo morado dentro de un trago llamado Paciencia. Frente a un televisor, una radio, esperando, esperando, esperando. Haciendo tiempo por una reina que no termina de aparecer sino en el momento autorizado. Una antesala para rendirle pleitesía a alguien que negocia su peinado. Todo le ha cambiado a la Reina – pienso – mientras yo he permanecido estático. Añorando una elección y un discurso en los que no tenga que cambiarle los nombres a mis tragos, ni mucho menos esperar por peinados remozados.-

Sunday, September 26, 2010

Monday, September 20, 2010

La Apuesta por Niní Gutiérrez

Niní Gutiérrez es venezolana. Todos los días se monta en su carro y maneja hacia el instituto de diseño donde estudia. Le va bien, no es la mejor de su clase, pero siempre entrega sus trabajos a tiempo. La gente que la conoce dice que es una chama chévere, simpática. No se mete con nadie y nadie se mete con ella. Le gusta comer helado, aunque odia cuando se le sube el frío a la cabeza. Muy de vez en cuando, sale a bailar. Si fuera por ella, bailaría salsa, aunque el merengue también le encanta. Eso sí, a Niní Gutiérrez no le gusta mucho dejarse llevar, algo que le ha costado varias oportunidades de baile.

El Rojo es mi pana burda desde que tengo uso de razón. Escandaloso como su pelo color cobrizo, es un vivaracho que le encanta invitar a Raymundo y a todo el mundo a las fiestas que se lanza anualmente para celebrar su cumpleaños. Terco como él solo, no se queda quieto hasta que no logra lo que quiere, siendo intenso hasta para conversar. Si te agarra en una esquina, se queda hablando contigo por horas y horas. Sobre filosofía o sobre idas a la playa, no importa. El Rojo opina hasta sobre el color de las medias que deberían usar las monjas.

Desde hace un par de semanas para acá, el Rojo ha estado detrás de Niní Gutiérrez. Nadie entiende la razón, pues más diferentes en personalidad no pueden ser. El Rojo dice que eso es precisamente lo que le atrae. Las cosas no andan bien con Escarlet –su novia desde hace un pocotón de años – y anda buscando, por los momentos, a una chama más tranquila, que lo comprenda y que lo escuche. ¡Como si el Rojo necesitara a otra persona más que lo oyera en esta vida!

Haciéndose el sordo ante todos nuestros consejos – “esa chama no te conviene, es muy galla pa’ ti” – el Rojo se ha tomado en serio conquistar a Niní. La llama todos los días para saludarla, le envía rosas a la oficina y no sabe si le gusta el helado de café, pero le lleva suficientes potes a su casa como para que ella no tenga que salir más nunca a comprarle al heladero de la esquina. Niní –cuenta una amiga de su instituto – no sabe por qué el Rojo se anda fijando en ella. Aunque le gusta un poco, dado que él ha sido el primer hombre en su vida que le regala rosas, le choca que se la pase hablando de si mismo todo el tiempo. “Además” – le dice Niní a su amiga – “él está empatado y yo con él pero ni pa’ la esquina”.

Le echo este cuento al Rojo –luego de oírlo de boca de la amiga de Niní - pero él no me para. Me dice que lo mismo le dije de Escarlet al principio – “y mira cuanto he durado con ella” -. La verdad es que tiene razón. El Rojo podrá ser intenso, pero le sabe montar una buena labia a las mujeres. ¡Se vende bien el compadre! Aún así, lo aconsejo. Le digo que sí va en serio, caerle a alguien como a Niní Gutiérrez requiere de tiempo y paciencia. A la gente penosa como ella hay que sentarse a oírlas, así no digan mucho. “Las flores y los helados son de pinga, pana” – le comento al Rojo – “pero la mejor manera de caerle a Niní, es regalándole una hora de tu silencio. Sólo para ver qué dice. Sólo para ver qué piensa.”

El Rojo echa su cabeza para atrás y suelta una carcajada. “¿Qué mariquera es esa?” – me dice entre risas – “¿Callarme yo? ¡Sí como nié! Por eso es que tú estás solo, compadre. Soltero hasta la medula por guevonadas como esa. ¿Me vas a venir a decir tú a mí sobre cómo conquistar a una jeva, cuando tú llevas años sin poder entrarle a nadie? ¡Dame siete días pana! ¡Dame siete días no más y ya verás como la Niní es mía!”

Le doy una palmada en el hombro al Rojo y me río por haber sido tan jeva. “Jejeje callarte tú, la verdad es que me pasé de bolsa” – le digo – “¡cáele como quieras!" - Pienso unos instantes y le digo - ¿Sabes qué? Te lo pongo interesante: te acepto el reto, a ver si puedes hacerla tuya en siete días. Con pura labia y regalitos como lo has hecho siempre. Nada más pa’ ver si por casualidad alguien te da la redoblona que te mereces, por andar hablando más de la cuenta, creyendo que son pendejas. Me va a dar mucha risa si te quedas sin Niní y sin Escarlet, cuando ésta se entere que le andas cayendo a otra y que por no haberte quedado callado te vas con menos de lo que tenías.-”

Aprieto mi mano derecha con la del Rojo, sellando la apuesta de siete días, prometiendo una botella de whisky, comprada por aquel que pierda. Estoy confiado de que el Rojo va con todo y que no la tengo fácil, aunque estoy muy seguro de mi apuesta. Cruzando los dedos que Niní Gutiérrez se entere de este pacto, sonría y decida que mi amigo el Rojo pierda.-

Monday, September 13, 2010

Queen Zubi y el Desubicado Toto: a por la búsqueda del depósito legal de su libro

Este mes he estado trabajando en el libro y la verdad, estoy bastante emocionado. Ya tengo las historias seleccionadas y junto con mi correctora he ido corrigiendo los horrores gramaticales que he cometido en la publicación de mis escritos en el tea party a lo largo de estos dos años. Lo chévere es que mi correctora tiene el mismo sentido del humor que yo le tengo a mis escritos, y nos hemos reído un montón leyendo cuentos que había olvidado. Esa es la parte sabrosa de escribir el libro porque es como crear un repertorio de antologías, amasando –sin orden cronológico alguno – historias divertidas que ya he contado o que estoy por contar.

Cada escrito que le enseño me lleva a explicarle las razones por las cuales lo escribí, que dejé por fuera y –pícaramente- contarle los verdaderos personajes detrás del cuento. Me regaña porque tengo párrafos cortos que son innecesarios y que cuadran perfectamente con el espacio del párrafo anterior. Con esto me he tenido que defender y explicarle que el espaciado inusual es culpa del diseño de mi blog. Un párrafo normal se ve excelente en Word, en Blogger parece el Manifiesto Comunista y me veo obligado a “romperlo” por la mitad.

La otra cara de la moneda es la relación con mi colaboradora: la temible Queen Zubi. No es mi editora propiamente sino más bien mi patrona. Ella es la que me vino con la idea, la que me sentó a decirme que era un bobo por no haber escrito esto antes y la que se ha encargado de apurarme de tal manera, que si fuera por ella el libro hubiese salido –en espiral- en el mes julio. Lo que pasa es que está en estado y ya es suficiente tirria la que le tiene a la palabra “matrona”. Entre matrona y patrona sólo hay una diferencia de letras, así que la he dejado con el muy eloucente título de “la ladilla de la Queen Zubi”.

Me encanta que sea un fastidio porque sin ella presionando en persona – “¿Cuándo vas a terminar de escribirlo?” – y cien veces más por el teléfono, todos mis deseos de capitalizar en estas Navidades estarían supeditados a la Navidad del 2014. La verdad es que hemos gozado. Empezó con el puje de ir a sacar el número del depósito legal del libro la semana pasada. Mi deseo era terminar el libro para ver qué titulo le ponía, dado que “Conversaciones Oídas en la Fiesta de Té del Sombrerero Loco” es demasiado rimbombante y ponerle sencillamente “El Libro de Toto Aguerrevere” es demasiado egocéntrico, inclusive para mis estándares.

Eso no le importó a la Queen. Insistió en que teníamos que ir a la Biblioteca Nacional a sacar el número cuanto antes y que el título lo pensábamos en el camino. En un momento flaco de su voluntad en la que confiesa que la timé vilmente, se dejó convencer de irnos en Metro porque yo sabía perfectamente donde quedaba la biblioteca. Me pareció lo más lógico, dado que manejar hasta allá es perder el tiempo buscando un estacionamiento. La Queen jamás le ha parado a ese tema y hoy le echa la culpa a su creciente barriga por haberme dado el beneficio del instinto maternal.

Verán, lo que yo juraba era la Biblioteca Nacional, es de hecho el Palacio de las Academias. Una vez fui allí a buscar un libro y después un montón de veces para asistir a homenajes de algún tío abuelo mío o de algunos de mis profesores cuando recibían sus sillones de numero en su academia respectiva. Cuando llegamos a la Esquina de San Francisco, le señale a la Queen Zubi que para allá íbamos a lo que me propinó mi insulto de turista equivocado. Hoy me cuenta que cuando se lo contó a It’s Good to Be, éste se limitó a decir: “Eso le pasa a él por no marchar”.

Como buena mujer, la Queen se fue a hablar con unos policías quienes le dijeron que era unas cuadras más arriba. El novato que hay en mí, prendió su cigarrito y se dispuso a echar la caminata pero me di cuenta que la Queen Zubi se me había escapado. Buscando frenéticamente a una mujer con barriga de MP3 entre el bululú de gente, comencé a oír un: “¡Totóooon! Apúrate que nos deja la guagua.” Yo camino a todas partes porque jamás he aprendido a usar los autobuses de mi ciudad. El único que usé –además del Metrobus- fue el “Altamira- Fco. De Miranda” que me daba la cola en la época del paro petrolero. No entiendo cuando es que uno paga o como se baja o donde se para o como es el merecumbé de la sentada pero la Queen Zubi – con su pelo secado y su carterita a cuestas – estaba empeñada de que ella no subía el poco de cuadras sino en buseta. “¿Zubi y cómo sabemos cuál es si los cartelones no dicen nada que esté cerca? – le preguntaba – “No importa" -me respondía - "nos montamos en el próximo y si cruza hacia otra parte comenzamos a pegar gritos para que nos dejen.”

Así fue, nos montamos en una buseta rotulada con “Mi Pequeño Angel Gabriel” en el vidrio de atrás, porque esa fue la que nos provocó. Yo, seguro de que nos íbamos a Cotiza, ella como si fuese la vecina. La voz de un hombre, echando un cuento que había adquirido una enfermedad terrible y que necesitaba dinero, se mezclaba con las voces de los otros pasajeros que a los tres segundos ya sabían que íbamos para la Biblioteca y nos daban indicaciones de cuando bajarnos. Cuando llegamos a la parada más próxima, lo único que nos faltó fue el cartelón de despedida.

La Biblioteca Nacional es una nota y los trámites del Depósito Legal son sencillitos. Llenamos nuestra planilla, y quedamos con entregarles los timbres fiscales que nos pedían cuando fuéramos a retirar el número. Esta mañana volvimos –esta vez en el carro de la Queen Zubi porque ella dice que no se come mis cuentos de turista. En mi defensa, yo no me hubiese pelado el cruce de la Avenida Panteón hacia el TSJ como sí lo hizo ella, obligándola a hacer una vuelta en U que hasta el fiscal que la quiso parar porque olímpicamente se comió la luz del semáforo, se tuvo que reir y pensar: “turista”.

Estacionamos en el cuartel San Carlos, allí en la callecita como si nada y nos fuimos caminando al Ministerio de Educación a comprar los timbres. Todo muy tranquilo, con un recordatorio del país en que vivimos por barrenderos vestidos de rojo con imágenes de la cara del Sr. Presidente y afiches de una sola tolda política guindados en los árboles. De resto, un día de gente amable haciendo sus quehaceres. Con los timbres en mano, caminamos hacia la Biblioteca donde nos dieron nuestro número de depósito legal y aquí estamos: a un paso menos de la finalización de libro. Con el certificado de nacimiento bajo el brazo, la “ladilla de la Queen Zubi” contenta porque vamos avanzando y una nota mental a futuro de que tengo que aprender a ubicarme en esta ciudad de busetas, si quiero terminar de publicar un libro.-

Friday, September 10, 2010

¿Dónde carrizos trabajas tú?

Desde que se enteró que escribo para la revista UB y para Climax, Juan, el dueño del kiosco de mi esquina, siempre me reserva dos ejemplares. Cuando paso por ahí, me las entrega, haciendo algún comentario de paso sobre la mujer que sale en la portada de UB. Mientras me va dando las revistas, el periódico, mi acostumbrada caja de cigarros y una Coca Cola, me dice: “Esa chama no está tan buena como la del mes pasado.” Hay meses en los que concuerdo con él pero éste no es uno de ellos. La mujer está chévere.

Hoy me pasa una cosa curiosa. Juan me ve llegar y agarra una bolsa en donde comienza a meter, sin que le diga, todo lo que acostumbro pedirle. Me fijo en la bolsa porque nunca me ha dado una y se lo comento. Juan me ve a la cara, se ríe y me responde: “Chamo ¿en dónde carrizos es que trabajas tú?” Levanta las dos revistas y entiendo. En la de UB sale Paula Bevilacqua, ligerita de ropas como es costumbre y en Climax, Ernesto Calzadilla desnudo; algo que no pasaba desde que a Emilio Lovera se le ocurrió posar como Dios lo trajo al mundo. Me río con Juan, le pago y me voy caminando hacia mi casa. Este no es un buen mes para regalarle los ejemplares a mi abuela para que se lea lo que escribo.

Para todos los demás que no tienen que llevarles material de lectura a sus abuelitas cardíacas, les recomiendo las revistas de este mes pues los artículos en ambas están buenísimos. En cuanto a los míos, les cuento que escribí para Climax un artículo llamado Películas Buenas que nos Arruinaron la Existencia: todas esas películas que son una nota pero que nos amargaron la experiencia de lo cotidiano luego de haberlas visto. Para UB, escribí Las Reglas del Hombre que me encantó escribirlo porque habla de todos los códigos tácitos que tenemos los hombres con nuestros panas. ¿Han visto a dos amigos compartir un paraguas? Exacto. Espero que se los gocen. Si hay que explicarle las portadas a un "adulto", díganles que me echen una llamadita.-

Wednesday, September 8, 2010

Las Aventuras del Primo Fantástico

Todo cuento que empieza con “el primo de un amigo mío” siempre termina con alguna variación al mejor estilo “estuvo con Harry Potter en un bar de Nueva York”, “le salió una rata de un pollo en Arturo’s”, “se ganó un Ferrari en Las Vegas” o “reconoció la voz de su secuestrador en un club”. Amigo, perdóname que sea insolente pero tú y tu amigo son una ladilla china. Al que yo quiero conocer es al primo de tu amigo. Ese sí que es una persona interesante.  

¿No les ha pasado? El primo famoso siempre es el protagonista de unos cuentos fantásticos que se van entretejiendo hasta alcanzar proporciones épicas. La persona que lo cuenta puede variar pero la figura del primo se mantiene. Sólo que a medida que pasa el tiempo éste va cambiando de sexo, edad, idioma, y hasta de nacionalidad para pasar a ser una leyenda urbana. El origen de un chiste, una anécdota sin nombre o una epopeya digna de un espía internacional.

En la Inglaterra de principios del siglo XX había un refrán relacionado con Eduardo, el entonces Príncipe de Gales que alude a este punto en cuestión: “I danced with a boy who danced with a girl, who danced with the Prince of Wales”.Nuestra versión criolla no es tan de sangre azul pero no por ello quiere decir que no sea aplicable. Basta que salga uno a decir que tiene un primo que se montó en un avión donde estaba Gustavo Dudamel para que salga una curiosa a pareguntar si es tan pana como se ve. ¿Qué va a saber el amigo? ¡El que sabe es el primo legendario! Y no está porque está viviendo una vida de hombre internacional de misterio pidiendo pollo o pasta en aviones y comiendo maní con celebrities.

Así es el primo, un todo terreno. No hay nada que no le haya pasado. Él fue el niñito que se quedó guindado en los rieles de la montaña rusa del gusanito en Bimbolandia, el que estuvo en los pasillos de Miraflores en los días de abril y el que voltéo el carro en el estacionamiento de la Universidad Católica Andrés Bello. Ese primo es un Where’s Waldo criollo que sabe exactamente donde está Carmen San Diego. Una persona que fue arrestada en la inauguración del vao porque tuvo la viveza de meter a un maniquí de copiloto y de quien dicen es el sobrino de la señora pedigüeña que solía transitar por Las Mercedes.

Es que a ese primo o le pasan las cosas más ilógicas o está conectadísimo. Ese es el que pasa el dato de la fortuna antes de que ésta suceda: sabe cuál es la Miss que va pa'l baile, los resultados electorales a las nueve de la mañana, el caballo que se gana el clásico y el numerito escondido en la comiquita para jugarse la lotería. En algún momento dado se empató con todas las Chicas Polar, llevó a Ralph Fiennes a tomarse unos tragos en Malabar y fue al que descubrieron en una situación comprometedora con una rusa en una de las cabinas del teleférico.

Hay que conocer a ese primo. Increparlo a que salga del anonimato porque le tenemos demasiadas preguntas. Él es el origen tridimensional de las cadenas moradas que comienzan con “lo paso tal cual como me llegó” y al que lamentablemente sufre la calumnia de no ser nombrado porque la gente se toma en serio el mantra guarimbero de “Borre el Remitente”. Todos nos morimos por saber quien es el primo, ser su amigo en Facebook e invitarlo a una parrilla para que nos narre sus aventuras. No puede ser que uno llegue a viejo y no termine de conocer, de una buena vez por todas, al que le creció una mata en la barriga porque alguna vez cuando era chamito no se le ocurrió mejor cosa que tragarse el chicle.-

Tuesday, September 7, 2010

Titina en el Closet de Los Pitufos

Titina Penzini se me adelantó. Mi libro 100% Schick: Como Afeitarse sin Perder el Caché estaba casi listo para ir a la imprenta cuando ella sacó su libro 100% Chic for Men. Está bien. Se lo dejo pasar solamente porque si nos demandáramos mutuamente para ver a quien se le ocurrió primero la idea, de cajón que nos tocaría un juez que le preguntaría si ella pensaba que su corbata combinaba con la toga. Yo soy medio daltónico. Titina: 1 Toto: 0.

Me llegó su libro a la casa hace un par de días y debo decir que estoy gratamente sorprendido. Yo soy de ese tipo de personas que a los quince años vio una infografía en la revista Feriado de El Nacional sobre cómo hacerse el nudo de la corbata. Explicaba dos modelos de nudos: el clásico y el Windsor. Llega un momento en la vida en la que todo varón tiene que dejar de pedirle a su papá que le haga el nudo o dejar las corbatas con el nudo amarrado para un uso posterior. Por eso, no se me ocurrió mejor cosa que recortar la infografía y pegarla en mi closet. Ya voy por tres mudadas de cuartos y ese dibujito me ha acompañado siempre. Con el mismo teipe. ¿Quién dijo que Scotch Tape no era resistente?

Igualmente soy de esos que siempre están vestidos como el año pasado. Tengo un postgrado en el clásico look del sifrino gallo: blue jeans destartalados, camisa manga larga con el arremangado clásico de los de Procter & Gamble y zapatos de gamuza marrones. De un lado de mi closet está el autentico sueño mojado de Los Pitufos: filas y filas de camisas azules en todas sus tonalidades. Del otro, está el lado oscuro de la Luna: todas aquellas cosas que me compro – por necesidad, por moda o porque en verdad tengo que remediar mi cuestionable afinidad inconsciente por el azul – que jamás uso. No porque no me sirvan, sino porque siempre es más cómodo irme por lo seguro. El problema es cuando ves una foto tuya tomada en el año 2000 y te das cuenta que te pusiste la misma camisa ayer.

Comento el libro de Penzini porque me llegó en el justo momento en que andaba terminando de ver la serie How I Met Your Mother. Y toda la culpa de que el libro me gustara se la echo a Barney Stinson, el protagonista. Barney siempre está vestido de flux porque dice que es la herramienta más poderosa que tiene para conquistar mujeres. Yo no soy ningún Barney Stinson, ni pretendo serlo con mi calva pero a lo largo de la serie, no puedo dejar de pensar que lo que tiene él de bueno (y todo lo demás es malo) es actitud. Esto lo logra a través de su ropa. Me pasa muchas veces que salgo de mi casa a una fiesta completamente desganado porque siento que la camisa de rayas que tengo me la he puesto tanto que le cantas “I Gotta Feeling” y se pone sola.

El libro no lo veo como una guía de renovación del closet ni mucho menos como una orden Barneystinsoniana de “Suit Up!” Más bien me sirve como una guía de reinterpretación. Pasando por alto las sugerencias de marcas que hace Titina – no por odio capitalista sino por cuestiones de presupuesto CADIVI – he descubierto que tengo cosas en mi closet que jamás hubiera pensado en combinar, mucho menos en ponerme. Tenía un rollo perenne con los zapatos marrones porque no sabía si pegaban con ciertos pantalones y no hay nada más desastroso que mandarse a hacer un flux porque las opciones de tela son infinitas. El libro me aclaró que lo que me falta es un flux de rayitas para variarlo entre el negro, el gris y el azul que ya tengo. A mi nadie me había dicho que eso te hacía ver más alto, por ejemplo. Yo siempre fui el primero de la fila en todo. De haberlo sabido hubiera ido en flux al colegio.

Siempre me ha llamado la atención el uso de los pañuelos en la solapa del flux (mi eterno deseo de ser James Bond aunque parezca el próximo Guillermito González) y siempre me ha dado fastidio ponermelo porque me tengo que meter en You Tube para ver como se dobla. Genial que alguien pensó en sentarse a dibujar paso por paso como hacer este estilo de cosas que son mínimas pero hacen la diferencia. Lo que le falta al libro es haber venido con hojas desplegables con estos mini manuales para así poder pegarlas junto a mi infografía de las corbatas pegada en el closet.

Me pareció interesante que además de ropa, el libro trae sugerencias de estilos de vida. La que me gustó fue sobre como comenzar una colección de arte. Sí, me estoy poniendo viejo pero ya ese tipo de cosas comienzan a interesarme y fue bueno leer una lística sencilla de como empezar. No es un libro de uso diario porque no todos los días uno se pone un frac o se va a la playa pero es útil como lo son los libros de recetas. El día menos pensado, en el que tengas lo que yo llamo mal du valise,  el libro te da la lista de las cosas útiles para meter. Tremenda chuleta para aquellos que como yo jamás lograron esclavizar a otra persona lo suficiente como para que nos hicieran la maleta.

Un buen libro para tener por ahí. Para todo lo demás, aguántense a que actualice mi libro 100% Schick. Lo único que le faltó al de Titina fue como ser calvo con actitud. Titina: 1 Toto: próximamente 1.-

Monday, September 6, 2010

Las Almas de la Fiesta

En la despedida/cumpleaños de Jegny Carolina, me senté con Nera la Bombonera. Ella es chévere porque tiene una cooperativa de chocolates y usa hashtags en Twitter como #siyotuvieraunblog. Entre uno que otro comentario, desviamos la mirada hacia otro cumpleaños que estaba sentado al fondo  al que decretamos como uno de esos cumpleaños nefastos. Seguramente ellos dirían lo mismo del nuestro pero es que uno los ve y le provoca bostezar. Porque todos hemos pasado por ese tipo de cumpleaños.

Analicemos los ingredientes: a) Lugar: un local nocturno que no comparte la miseria de cumplir un lunes y cierra temprano lo que obliga a todo el mundo a empinar las copas como si faltaran cinco pa’ las doce; b) Número de personas convidadas al bonche nefasto: 16; c) Número de servicios pedidos: 1; d) Número de amigos mutuos en Facebook entre todos ellos: tres, incluido el cumpleañero; f) Número de amigos en común que fueron al sarao: 1 (el cumpleañero); g) Número de veces que el cumpleañero se ha levantado para hacer rondas de presentación: 0. La novia está demasiado buena.

El punto “f” es lo que lo hace nefasto (el punto “g” se cancela porque la mamirruqui está explotada). ¿No les ha pasado? ¿Que tienen un grandísimo amigo de la oficina o de la vida con quien salen a menudo ya sea en plan de parejas o en plan de parrilla pero a la hora de su cumpleaños se dan cuenta que no conocen a nadie?  Un grupo surtido dividido entre amigos de la oficina, primos, los de la vida, los de la universidad y los de “nadie sabe donde salió (si les pasa esta situación agárrense de éstos: siempre tienen los mejores cuentos del homenajeado) que jamás han tenido la ocasión de estar juntos porque el pana no se ha casado o no ha sido enterrado como para estar en su presencia.

Uno los ve llegar. Con paso de 100% Actitud directo hacia donde está el cumpleañero a abrazarlo. Saludos efusivos con más entonaciones del “ñoooos” de parte de las mujeres y un “mi pana” seguido por abrazo de oso de los hombres. Hasta ahí todo perfecto. Es luego de saludar a Kevin Bacon que comienzan a desviar la mirada para ver donde es que se van a estacionar. Van pasando entre la mesa y el sofá diciendo “Hola, ¿Qué tal?”, ese saludito agraciado que denota “No tengo la menor idea de quién eres tú pero soy educado”. Cuando por fin encuentran un espacio en el sofá se dan cuenta que la única persona que conocen en toda la fiesta – el cumpleañero – está a nudos oceánicos de donde se lograron sentar ellos. Con el único servicio. Besando a la novia.

¿Qué hace una persona normal? Pues le pide a un mesonero que le sirva un trago, se le presenta a la persona que está sentado a su derecha y ve como carrizos se mete en la conversación para comenzar a pasar un rato agradable con puros desconocidos. Por lo general tocarán alguna de las “Ch’s”: chistes, chismes o Chávez en algún momento de la noche, pues eso no tiene pele. Lo más seguro es que de algo se reirán, dirán más “Pana, pásame la soda ahí, vaya” que encopetada histérica limpiando mancha y se irán a sus casas diciendo “un placer”. Eso es lo normal.

¿Qué fue lo anormal de este cumpleaños? Que todos y cada uno de los subgrupos decidieron ignorarse entre si y sacar sus teléfonos celulares a revisar sus mensajes. Toda la noche, volteando la mirada entre el Blackberry y el espacio, el Blackberry y el cumpleañero. Con la esperanza de que se escapara de su novia un ratico para venir a hablar con ellos. A La Bombonera y a mí nos provocaba pararnos a darle unos papelitos a cada uno y decirles: “anoten sus pines” y se hablan pues. Pero como la nueva regla social es que “los pines no se putean” pues no nos quedó de otra sino ver a los nuevos desadaptados, creando su propia fiesta en su versión 2.0. ¡Abajo el Blackberry en restaurantes y fiestas!

Frase oída anoche:
- ¿No te has dado cuenta que mientras más marginal es una persona más lujoso es su celular? Cada seis meses lo cambian para tener el más atómico del mercado.
- Yo soy marginal pero por lo menos espero a que me lo roben.-

Sunday, September 5, 2010

Borrado de mi Sistema


Una de las peores invenciones en los juegos de vídeos. Sirvió solamente para un juego y de resto pasó a ocupar espacio innecesario y luego para un disfraz como Darth Vader. Lo había borrado de mi memoria hasta que vi esta foto. No así la pistolita para jugar Duck Hunt. A esa la recuerdo con cariño. El problema de haber sido niño es que uno no podía tomarse un whisky como la gente grande para calmar los nervios ni caerse a golpes en público porque eso era regaño paterno. No había un tubo de escape para decir: "'¡es que a mi no me entienden!"

La pistolita de Duck Hunt era el escape necesario para drenar la rabia infantil. Un poco de tiros a esos patos y ya toda la crisis de abrir una lonchera con olor cuestionable, dejar que tu primo tumbase la piñata y no poder afincar los marcadores porque se les iba la tinta, desaparecían. Ahora que lo pienso de grande, así seguramente pensaba Ted Kcsynsky pero nada daba más placer. La única diferencia es que en Super Mario él seguramente le fue a Bowser mientras el resto de la Humanidad le fuimos a los plomeros.-

Saturday, September 4, 2010

El Éxodo de mi Musa

Truman Capote las tenía. Las coleccionaba según su belleza, su dinero y su glamour, apodándolas sus “cisnes”. Alfred Hitchcock las prefería rubias de acero platinado; enfundadas en talleres grises y con personalidades que marcaban distancia. Lo de Almodóvar es una cuestión de narices de Picasso como las de Rossy de Palma, de pechos entreabiertos como los de Penélope Cruz, de las fluctuaciones tragicómicas como Carmen Maura y de sonrisas como las de Victoria Abril. Tarantino no hace nada sin Uma así como Woody no prescinde de Scarlett Johanssen por los momentos. Si ellos tienen a sus Mujeres "10", yo bien puedo tener la mía. Chica Bond no se me moleste pero mi musa no es otra que Jegny Carolina.


Es así. Jegny ha sido la Claudia de mi Guido Contini pero por todas las razones incorrectas. Jegny me enseñó todo lo que tengo que saber sobre el nichismo y aprender a gozármelo. A reírse de la vida porque la vida se ríe de uno y mirar, mirar y mirar por los vidrios de los carros. Allá afuera siempre hay un carro rayado con Griffin que merece una humillación en retrospectiva.

Como todas las musas, mi Jegny está pensada para la ficción. Son solamente matices de su vida real los que me han provocado suficiente risa como para atreverme a contar sus historias. A fin de cuentas no todo el mundo tuvo una pelota de bowling de Hello Kitty. La verdad, es que detrás de mi Jegny ficticia hay un mujerón de carne y hueso que aún no ha descubierto su verdadero potencial. Alguien a quien se la lleva el viento de las becas hacia un postgrado en Londres y una promesa de mantenerme actualizado de sus peripecias a través de un blog que le voy a abrir llamado “Jegny from the Blog.”

Es una persona más de mi entorno que se larga por todas las razones correctas con un promesa de “quizás volveré”. Lo cierto es que jamás volverá. La Jegny de ficción se montó en un Aeroexpreso Ejecutivo para Ocumare del Tuy y más nunca regresó. Su destino no era el de quedarse quieta detrás de un mostrador en una tienda gótica sino como modelo de esas vallas publicitarias que sólo muestran el cuerpo pero no la cara. No puedo pretender que la Jegny de verdad no haga lo mismo. Afuera en el mundo, galardonada por sus talentos. Otra más que cae en aquello que decía Morgan Freeman: “I have to remind myself that some birds aren't meant to be caged. Their feathers are just too bright and when they fly away, the part of you that knows it was a sin to lock them up does rejoice, but still, the place you live in is that much more drab and empty that they're gone. I guess I just miss my friend."

Así que gracias a la musa detrás de Jegny. Gracias por haberme contado que cuando naciste, tus papás habían pensado en nombrarte Jenny. Ese sólo hecho provocó que yo me sentara en el asiento trasero de una buseta llamada Diolmar a escribirte una vida ficticia. Una en la que -bautizada como Jegny Carolina- te llevaría a estudiar en las aulas del Liceo Pastor Bueno. Lugar donde serías suspendida brevemente por haberte atrevido a subirte la falda en medio de un juego importante del equipo de básquet del liceo donde tú eras la porrista principal. Nadie sabrá que fuiste tú la que les diste el lema a las Socorristas de la Diversión que hoy vitorean al equipo. Pero yo sí sé. La porra “Soco – Soco – Socorristas de la de la diversión. Manos juntas, pecho afuera ¡Azulejos del Pastor!” lo inventaste tú aburrida una tarde en clases de puericultura.

Gracias por haberme contado que en tus fiestas de quince años tenías un pasito insigne. Eso dio pie para que todos intentáramos sin éxito por miedo a fracturarnos la cadera aquel paso de baile apodado el “Jenny Hit Hot”: pie derecho con pie izquierdo, pie izquierdo con pie derecho, señalar con la mano izquierda al cielo y dejarse caer al suelo con la mano derecha detrás para rebotar de nuevo hacia arriba. Gracias por haberte despedido con un último “Jenny Hit Hot” para irte con estilo: falseándote la mano. La extinción del pasito de baile merecía un último adiós. Así fuese accidentado.

Gracias por narrarme tus pasos por Comunicación Social y nombrar la técnica de “negro y negro” para denotar el espacio entre la transmisión de un programa y los comerciales. Perdónanos por haberla aplicado para referirnos a tu vida nocturna. No hubo una noche continua para ti. Siempre fue entre la pista de baile y el sofá. Un power nap con despertadas de quejas: “Totiiiiins tengo frio”. Gracias por ser de esas personas que se llevan las cobijitas que hay en terrazas ajenas para su casa y devolverlas a la mañana siguiente. Eso siempre denotó una pea educada.

Gracias por tus mensajitos de antojo. “Jegny quiere buguesa” es la razón por la cual yo hoy tenga lipa. O es eso o son las cervezas. Una de las dos me arruinó de por vida. Pero te las agradezco porque como tú, jamás habrá un déficit de hamburguesas en mi sistema. Tú disposición a acompañarme en la ruta de la hamburguesa compensa por aquel incidente en la playa donde se te ocurrió la brillante idea de poner todas las botellas encima de la lavadora y luego prenderla. Fue el fin de semana más sobrio de nuestras vidas.

Gracias por contarme de tus papás. Los míos son cómicos pero no manejan con máscaras de buceo por la costa californiana porque perdieron los lentes en una playa de Malibú en medio de un tour por los sitios donde grabaron Baywatch. Son pocas las familias sobre las que yo quisiera ver un sitcom en Sony. La tuya es una de ellas. Algún día les contarás de aquel diploma ficticio que te inventaste en Paris porque no fuiste a ninguna clase de francés sino que te dedicaste a descubrir la ciudad. No hay mejor rebeldía que perderse en París a los dieciocho años. Algún día te entenderán porque lo hiciste.

Gracias por haber sido mi musa sin que nunca te ofendieran mis burlas. Por ser la acompañante de todas mis travesías aún cuando hice lo imposible para no buscarte porque tú vives más allá del Mystic River. Por dejarme ser una parte insigne de tu mundo, de tus amigos, de tus gustos y de tus miedos. Gracias por haber tenido el placer de que me quisieras de la misma manera en la que yo te quiero a ti. Por haber sido mi Jegny Carolina y yo tu Totiiins. Love ya.-


Wednesday, September 1, 2010

Cuatro Gemelos Fanáticos: ¡Actívense!



Yo iba a escribir algo hoy pero este video que me mostró Nina mi editora opaca todo. Estos son cuatro filipinos viendo la clasificación de las quince semifinalistas en el Miss Universo hace dos semanas. Nadie entiende porque están como en un orfanato gay o si hablan español, inglés o un dialecto entendido solamente por Osmel pero véanlo hasta el final. Tomen en cuenta que Miss Filipinas fue la última en ser nombrada. Esto es para prepararlos para el final con escarcha.-

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