Tuesday, November 30, 2010

Mis Cuentos en Entre Libros

A la gente de Los Palos Grandes, mis "Cuentos de Sobremesa" ya están disponibles en ENTRELIBROS, en la 2da. Avenida de Los Palos Grandes (diagonal al Bazar Dinafra). Siguen en Lea, Kalathos, El Buscón y Tecniciencia pero había que hacerle un honor a este lado de la ciudad. Enhorabuena!

Monday, November 29, 2010

La Vaca Pavosa

Mi papá me llamó de Paris para contarme que me había comprado un regalo buenísimo. Como tengo tiempo que nadie me regala ni una Cracker Bran, me emocioné. Siempre olvido que mi familia es atípica en el arte de regalar. Sobre todo mi papá. Él es de las personas que trae en la maleta esos anuncios que dicen: "Cuarto de Juan. No Molestar (a menos que traiga whisky)" y jura que es el regalo más genial de todos.

El regalo anunciado no fue otro que una vaca de porcelana porque “me acordé de ti. Pega perfecto con el tea party”. Que tus papás se vayan de viaje y te traigan una vaca –sea de porcelana, oro o anime- es la manera más segura de que el socialismo se ha insertado subliminalmente. “Toto pero mira tiene una taza de té”. Se lo pasé porque en verdad me gusta la idea del souvenir niche pero la próxima vez que se larguen pienso llamarlo el día antes por Skype para decirle: “enséñame la maleta”.

Resulta que la vaca es pavosísima. La Zubi y yo fuimos a vender mi libro en un bazar donde la gente no nos paró mucho. Estábamos muertos de gripe, cansados de un trabajón en otro bazar el día anterior y –para ese momento- peleados porque no aparecía una caja con 33 libros. En la mesa del bazar estaban expuestos los libros con mi tetera loca que sale en la portada y la vaca para darle como un ambientazo de sobremesa.

Craso error. La gente que se acercaba no le paraba mucho al libro sino a la idiota de la vaca. “Ayyyy que cuchi, ¿cuánto cuesta?” – preguntaban. Al principio decíamos que no estaba a la venta. Dirigíamos su atención al libro pero la gente quería saber más de la vaca. A la onceava pregunta de la vaca, la Zubi comenzó a decir que estaba tasada en Euros. Tenía toda la razón, si no íbamos a vender libros por lo menos hacíamos la vaca del día con la vaca de porcelana.

En un momento dado, me di cuenta de que había pasado una hora y nadie se había acercado a la mesa. La Zubi decidió que era culpa de la vaca y había que retirarla de la exhibición. Dicho y hecho. Guardó la vaca en su caja y vendimos siete libros de un solo guamazo en trece minutos. Así que de ahora en adelante la vaca ha sido apodada La Vaca Pavosa. No puede estar en la mesa de los libros bajo ningún respecto porque opaca mi libro y contribuye negativamente a la Misión “Colaboren para Pagar la Tarjeta de Toto”. Por bonita es pavosa. Pero hasta que no venda el último libro no vuelve a aparecer.-

La loquera con el libro

Una muestra de la loquera que han sido estas últimas semanas con los Cuentos de Sobremesa. Fotos que mis “yo te leo” me han enviado vía Twitter. Me quedé corto con el libro. Lo que se esperaba iba a ser un “bonito” regalo para el fastidioso del amigo secreto en diciembre ha volado en un dos por tres. Lo mejor ha sido encontrarme a gente anónima en la calle para hablarme del libro. Me encanta que cada quien tiene su cuento favorito. Esa era la idea, que nadie tuviera EL cuento sino que cada quien se arrimara a la silla que más le provocaba.

Cuentos hay miles. En un matrimonio el sábado una pareja se me acercó a contarme que su socia me había comprado cuatro libros los cuales le autografié en el bazar del Country Club. Se montó en su carro, se fue y llegando a su casa se la secuestraron y le robaron el carro. Parte de su tragedia es que con el botín se fueron mis libros. Luego están todos los papás de esta generación que están por enviar a sus chamos al campamento. La debacle del niño grande americano ha sido toda una lección de que uno tiene que sentar a su hijo y decirle: “tranquilo, es un spa de niños y te venimos a buscar”. Están las románticas que descubren a la mujer con frio en las manos y a las divorciadas que aman el cuento de Disney. Los papás que leen el libro en la mesa, la que se lee el libro en el psicólogo y los otros pacientes la ven con cara de “¿Qué hace esta feliz aquí?” Cada uno más sensacional que otro.

Mi favorito es el de mi abuela, la de las llamadas inoportunas. Mi abuelo Viejo cumplió 88 años el sábado pasado. No está del todo bien, algo completamente desagradable para un hombre que solía despertarse a las cuatro de la mañana para aprovechar el día caminando por la calle. Mi abuela me cuenta que una de las cosas que pide es que le lean “el libro de Toto” y se rie a carcajadas cada vez que le leen un cuento. Para mí es una nota porque algo estoy haciendo para hacerle pasar la monotonía de su día. Mi pobre abuela ya se sabe los cuentos de memoria pero para fastidiarla le envié una revista Urbe Bikini y le dije “léele esto que seguro se levanta y se va a trotar”.

Otra cosa es el poder de la radio. Mi semana de prensa no pudo haber estado mejor organizada y me encantó que lograse poner el libro en boca de muchos. En una cantidad de bazares y librerías he visto como la gente se acerca porque asocian el titulo con lo que oyeron. En el bazar de la UNIMET me dio risa que la gente me lo compraba sin saber que yo lo había escrito, “Chamo es que oí a este pana en la radio”, me decían. Fue muy cómico ver como abrían la solapa del libro, volteaban a verme y ponían cara de “Nooo”. Para ser, por ahora, un one hit wonder literario, la experiencia me la he gozado bastante.

Tengo dos bazares más para la gente de Caracas que quiere autografiar su libro. El primero es el lunes 06 de diciembre en la Academia Merici en Cerro Verde todo el día y el segundo es el miércoles 8 de diciembre en Los Palos Grandes a beneficio de la Fundación de Todo Corazón Richard Gibson (cuando tenga la dirección la pongo). Para todo lo demás sigue en Tecniciencia, El Buscón, Lea y Kalathos. Este miércoles me entrevistan en E! Entertainment Television. Es lo más cercano que voy a llegar a Giuliana Di Pandi así que estoy muy emocionado. Ya contaré cuando sale el programa.

Así voy, buscando otros Cuentos de Sobremesa para regresar al tea party tan pronto como pueda.-

Sunday, November 28, 2010

El Sol ya no te sigue en Twitter

No sé como hacen los niños pero yo estoy fastidiadísimo de este encierro por culpa de las lluvias. No se puede salir, no se puede jugar, no se puede hacer nada que no involucre un paraguas. Estoy convencido que los Dementors pululan encima de mi casa. Una nube negra está parada justo arriba de mi techo, como la nube que Maléfica envió al castillo del Rey Stefano. Olvido si es un cumulo, un cirro o un nimbo (o como les digo para no aburrirme “los primos de las Dalinas de Nubeluz”) pero siempre está.

Justo en el momento que decido salir, abren la fuente. Splash! Mojado estoy. No estaba lloviendo cinco minutos antes y no lloverá cinco minutos después de que vuelva, mojado como un pollito. Aquello que decía la bruja: “una selva de mortales espinos será tu tumba, atravesad los cielos en una nube de perdición. Id con mi maldición, prestad bien vuestro servicio y sobre el castillo de Stefano, derramad mi maleficio” está destinado para mí. Sólo que el maleficio es agua. Pareja.

Este país es tan ilógico que pasé seis meses de mi año pidiendo agua y ahora pasaré otros seis pidiendo sol. El cambio del huso horario no ayuda. Que sean las cuatro de la tarde y ya esté oscuro es como para que los pájaros vean el reloj de La Previsora y se rasquen la cabeza con las plumas. Estaba pensando en eso hoy, hasta el mismísimo Señor Presidente debe ver el Cielo y pensar: “¿ya es de noche?”. La medida fue ilógica en su momento pero ya es el colmo. Si no la van a quitar por lo menos deberíamos jugar al invierno. Todo el mundo atrasa o adelanta su hora para aprovechar el Sol. Nosotros le damos a snooze.

“Si la Naturaleza se opone, lucharemos contra ella” decía Simón Bolívar. Lo que él no se percató es que la Naturaleza de nuestros días tiene una menopausia de las grandes. Está histérica, de humor cambiante y hay que decirlo, se está vistiendo malazo. Ni una nube rosada en dos semanas. No sé como hacen las pobres doñas que cuelgan su ropa en los tendederos de las ventanas de los edificios. Hasta la secadora ambiental está en huelga y no hay nada que podamos hacer sino esperar hasta que escampe. El Sol es un amigo que -por ahora- no nos sigue en Twitter.-

¡Qué llueva! ¡Qué llueva la Virgen está en la cueva! ¡Amiga, pero ¿cuál cueva es esa?-

Saturday, November 27, 2010

Toto se lee en Complot

La gente de la Revista Complot me hizo una entrevista sobre los libros que leo, la cual sale publicada en la edición de noviembre. La entrevista fue una gozadera, me la hicieron el día antes de entregar mi libro a los diseñadores y estaba en plena corredera. Sentarme a hablar de libros fue la manera más buena para combatir el estrés. Todavía no he visto la revista en la calle pero aquí está la versión en digital.

Friday, November 26, 2010

Alicia en el País de Las Chinas


A mí me ponen un mapa en frente y no sé decir de buenas a primeras donde es que queda China. Apunto el dedo hacia la zona más baja de Rusia y ahí la pego, pues. Entre Mongolia y las naciones "aquí tan" como Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. No es Australia que uno se puede ir directamente y decir: aquí está el planeta Australia. Sí, planeta. Unos humanos que almuercen cuando yo estoy saliendo a rumbear el día anterior no son de este mundo.

Lo de China es distinto. Uno se pone a pensar en su mapamundi mental: Italia tiene forma de bota, Francia y España se ubican fácil. Sudáfrica te vas a la parte más baja del continente africano y Canadá queda encima de Ronald McDonald. Tailandia, Japón y la India son un tiro al piso pero ¿China? Por más grande que sea China no es un país fácil de ubicar mentalmente. Lo mismo opinan los chinos de Venezuela, así que tan mal no estamos.

Si se piensa, no es de brutos. Es como pintar un mapa de Venezuela. El elefante del circo con la pata enyesada porque seguimos “reclamando” el seguro y ¡presto! Todo bien. Ajá, pinten Anzoátegui, Monagas y Delta Amacuro. El Delta va a la derecha porque desemboca hacia el mar, en ese no hay pele. Debajo de Sucre. Pues resulta que debajo de Sucre un carrizo. Sucre está encima de Monagas y eso descuadra Anzoátegui por lo cual Guárico termina descuadrado y de repente nos encontramos invadiendo Colombia. Una pintada de paloma al Tratado Michelena Pombo. A María Cristina la del laudo: ¡chúpate esa mandarina por dártelas de dibujante pacifica! No está fácil.

Entonces, ¿si uno no sabe ubicar China, cómo diantres puede salir Alicia Machado a decir que hay dos? La pregunta más difícil del mundo para mi es «¿Cuántos países hay en el mundo?» La pregunta, por ilógica que parezca, no es fácil de contestar. La ONU tiene 192 países miembros pero esa no es la cuenta total. El Vaticano es un país y está en la ONU en calidad de observador. Taiwán y Kosovo son otros que no están. Están en las Olimpíadas y en el Miss Universo pero en la ONU no están. Decir que hay dos Chinas me hace preguntarme: ¿qué sabe Alicia Machado que el consenso internacional no sepa?

¿Será que hay dos Chinas? A Machado la hemos tildado de bruta e ignorante. No la culpo de ninguna de las dos sino de echona. Tener la insolencia de pedir por la paz mundial en este mundo vía Twitter por una nación que no sabemos ubicar geográficamente es de gente echona. Amiga, si no puedes lograr la paz con los kilos, créeme que los problemas de las dos Chinas son lo menos que te puede interesar en estos momentos. Le sale el tiro por la culata pues en verdad, el problema es entre Corea del Norte y Corea del Sur. Se equivocó claramente. ¿Pero se equivocó del todo?

Le hice una sencilla pregunta a mis seguidores de Twitter cuando salió lo de Machado: “¿cuál es la capital de Corea del Norte?” “Pyongyangyananga o como se escriba” fue la respuesta más común (y la correcta). Seúl fue la primera finalista, casi a la par de “Pyongyangyananga o como se escriba”. Eso me puso a pensar: ¿somos cultos porque todos sabemos que hay una sola China? Nadie estaba enterado de que había un problema entre las Coreas. Nadie. Ni siquiera los coreanos. Bastó que Machado twitteara su insolencia para que todos nos volviéramos eruditos del Paralelo 38 norte. ¿Quién gana? El Mundo. ¿Quién pierde? La pendeja picada que se salió de Twitter.

Errar es de humanos. Jamás terminaremos de aprender aquella frase sabia: «Habla de lo que sabes. Calla de lo que ignores». Como no la aprenderemos, quedará burlarnos de Machado hasta que se vuelva a desnudar en Playboy. Pero, si alguien se atreve a ir más allá e investigar, se dará cuenta de que Machado, sin saberlo, podía tener la razón. De haber mercadeado su respuesta ante las críticas hubiera podido lanzarse esta perla:

“Con las dos Chinas hice referencia al embargo diplomático que mantiene la República Popular China con todas las naciones que reconocen a la República de China”.

Esa sola respuesta callaba al mundo. En 140 caracteres para hacerlo en Twitter: “Mi peo era entre China y Taiwán, ignorantes”. No lo hizo. Machado pierde. El mundo gana y la Miss que admitió que le gustaba la música de Shakespeare puede dormir en paz porque ya salió otra a robarle la corona de la estupidez sin saber que todo tiene arreglo. Hasta la ignorancia geopolítica sobre las dos Chinas.-

Thursday, November 25, 2010

El Souvenir Niche de Trinidad

Olegario ha llegado de Trinidad con mi nuevo souvenir niche. Estoy tan contento. Este no supera el yesquero pavoso con la llama verde y la canción «My Heart will Go On» cuando se aprieta que me trajeron de Singapur, pero se acerca. Según Olegario, ahora que tengo que firmar autógrafos nada mejor que mi propia pluma. Lo niche, es que está enmarcada en un trozo de madera con un billete trinitario. Digna de un banco para ser atendido por un negrito fullero en blazer sudado. ¡Llévatelo!

Wednesday, November 24, 2010

Soy tan iluso

Soy tan iluso. Me desperté esta mañana y pensé: «oye, tengo tiempo sin oír un cuento de un secuestro». Acostumbrado a recibir mensajitos tipo «borren mi pin, el otro lo tiene el hampa», un secuestro es lo más común del día. Que pasen tres semanas sin un cuento desgarrador da como alivio. Aún cuando el alivio nunca llega. Salir de mi casa se vuelve un calvario. Pensar cuatro o seis horas después que me tengo que devolver, es todo un ejercicio de introspección mental. La zozobra del miedo puede más que una noche de juerga.

Es cómico, me obligo a entonarme un poco para poder manejar sin miedo. Como si el whisky ahuyentara a los maleantes. Una pea para olvidar. Un alcoholismo moderado para olvidarme que allá afuera, nos andan buscando. Esta mañana me despierto y pienso: «oye, tengo tiempo sin oír un cuento de un secuestro». Ya van dos cuentos y aún no es mediodía. Soy tan iluso.-

Tuesday, November 23, 2010

En La Guarandinga

Este el link de la entrevista en el programa "La Guarandinga" con Valentina Quintero y Alonso Moleiro. Esta es una de las que más me he gozado. Clic aquí.

Monday, November 22, 2010

Una "Yo te Leo" me escribe

Una de mis Yo Te Leo me escribe esta anécdota: “El otro día estaba en la peluquería, leyendo el Totobook. Me cambiaron de asiento y se me quedó. Cuando regresé a buscarlo, la persona que sentaron en mi sitio lo estaba leyendo. Le pedí que me lo regresara y me dijo: «Señora que pena, pero es que Toto es mi primo y no me he podido leer el libro. Yo soy la hija de la Tía Terrorista». Caracas no es un pañuelo. Es un papel de chicle Trident.-

Saturday, November 20, 2010

Firma de Libros


Este lunes de 9:30 a.m. a 10 p.m. voy a estar vendiendo mis "Cuentos de Sobremesa" en el Bazar FUNDAPROCURA en el Parque Infantil del Caracas Country Club. Tremenda oportundidad para conocerlos a todos y así aprovechar para firmar sus libros y los que espero regalen de Navidad (¡basta de bisutería!). Los espero! Soy el flaquito con la calva sexy.

Wednesday, November 17, 2010

Con Polo Troconis y Marianella Salazar

Mañana jueves estoy tempranito con Polo Troconis en la 100.7 FM a las 8 de la mañana para que me oigan en la cola. Luego en la cola de regreso en la sobremesa de Marianella Salazar en 99.1 FM a las 5p.m. ¡Qué sigan las ventas!

Mi momento Charlie Brown

Estoy de turista en una librería. Quiero visitar mi libro; ver cómo le va, si lo tratan bien en la estantería y si los demás libros lo fastidian. Es emocionante ver tu nombre en otra parte que no sea tu computadora, así que esa visita anónima bien vale la pena. Algo así como un papá anónimo que ve los éxitos de un hijo desde lejos.

Entro a la librería y lo veo ahí acostadito. Entre Ken Follet e Isabel Allende. Todavía creo que le tengo que pagar a alguien o que me va a llegar una factura con “honorarios profesionales por cuidar a su libro para que se las pueda echar que Usted ahora viene en papel”. No ha sido el caso.

Miro el libro un par de veces. En mi mente lo saludo y todo. Como no lo puedo comprar porque sería ilógico, me doy una vuelta para ver los demás libros de otros autores que seguramente se pasean por las librerías para visitar a sus hijos abandonados.

Veo como un señor se acerca al estante donde está mi libro. Me escondo cual Dick Tracy, detrás de la estantería donde reposan los libros sobre biografías. Me encanta ver como la gente llega a un libro en particular. Comienzan por el primero en la mesa y los van tocando con un dedo, mientras caminan. Como si la energía del índice les dijera “take me home”.

El señor pasa por encima de la cara de Titina, las piernas de Margarita Zingg, bordea el nombre rebosado de Ken Follet y se detiene junto a mi libro. Emoción. El potencial comprador levanta mi libro y mira la portada con detenimiento. Bien, todo bien.

Voltea el libro y comienza a leer la contraportada. Siete segundos después sonríe en la instrucción cinco. Excelente. Sigue leyendo hasta llegar a la última de las instrucciones. Voltea el libro de nuevo, mira la portada. “Cómprelo, cómprelo, cómprelo” pienso. El hombre vuelve a poner el libro en su sitio y sigue con su camino. Demonios.

Así se debe sentir Charlie Brown de haber sido autor. Tampoco es que me puedo acercar al comprador anónimo a decirle: “¿Qué más?”. Eso es acoso literario que raya mucho en Herbalife. “Pregúnteme como”. Camino hacia la puerta de la librería para salir. En un momento de protagonismo compulsivo, agarro el libro de Ken Follet, el cual está expuesto de manera horizontal. Lo acuesto y levanto el mío. Ken Follet se puede dar el lujo de estar acostado en Venezuela. Yo no.

¿Cuántos libros levantamos y volvemos a poner en su sitio? Es cierto eso de que uno no puede juzgar un libro por su cubierta pero si los libros tuvieran voz, el ser llevados del mostrador a la caja debe ser un momento: “y yo y que “quéeee, nooooo que fiiiino”. Los demás deben verlo con envidia. Como los cachorros en las maletas de los carros que venden los domingos en los automercados. Adiós tú que tuviste suerte. Mañana, serás leído.-

Tuesday, November 16, 2010

Con La Celis y Bocaranda

¡Una gozadera! Aquí les dejo el link de la entrevista.

Toto en la Radio Hoy

Hoy al mediodía voy a estar con Erika de La Vega y Ana María Simon en La Mega hablando de mis Cuentos de Sobremesa. A las siete de la noche, con Nelson Bocaranda! Tune in.

Sunday, November 14, 2010

El Debut Social


Como gran parte de este libro tiene dos años escribiéndose, Queen Zubi y yo llegamos a la conclusión de que era incongruente bautizarlo. Ver bautizado a un bebé que ya camina es totalmente criticable. Siempre va a salir una tía católica desde el banquillo catorce a decir en bajito que esos padres son unos ateos con inseguridad social. Otra -en el banquillo dieciséis- dirá que los padres son unos despalomados. Por eso, nos pareció más apropiado llamar al bautizo: el debut social de Cuentos de Sobremesa.

El debut social fue en Lola, el lunes pasado, en un evento “intimo”. Palabra educada para decir “uno más y es un matrimonio”. Estas cosas son horribles organizarlas porque uno se muere por invitar a Raimundo y a todo el mundo. Sobre todo, cuando hasta el abastero está enterado de que estaba escribiendo un libro. Para bajar en costos, nos fuimos por lo sencillo: lo pusimos un lunes, decretamos un horario estricto como fiesta de adolescente y le dijimos a la gente que no se preocupara, que el libro igual se iba a vender en librerías. Así estará este país necesitado de bonche (¿o será que en verdad querían el libro?) que ahí no me faltó pero ni el coleado.

A veces me impresiona lo que me quiere mi gente. Últimamente soy tan poco dado a planes por aquello de que no cruzo el Mystic River que ver a gente que vive más allá de La Lagunita empintarse, darme un abrazo y encima tener que pagar por un libro, es una lección. De ahora en adelante tengo que presentarme hasta en el bautizo de una muñeca. Es chévere sentir que la gente viene porque sabe lo que uno ha trabajado por algo (salvo tres que me confesaron que vinieron por la caña a lo que les respondí que yo también). Le debe pasar a todo el mundo pero me gustó esa sensación del abrazo querendón.

Suficiente cursilísimo. Vámonos con Los chismes: Me entrevistó Cynthia Lander para la televisión. Mientras parapeteaban el pendón de mi libro (porque ella “te” es alta y yo “te” soy chiquito y no cuadraba la cosa) me sentía el rock star calvo. No me acuerdo que dije, sólo sé que mencioné la palabra “poceta” (dis no gud). Para rematarlo, le autografié el libro malísimo porque entre la corredera, le puse Ciynthia. Ella me mandó a tacharlo y le puse Cntyia. Así que mi autógrafo terminó siendo: “Para Cynthia de Toto que escribió un libro y que no tiene idea de escribir”.



De ahí en adelante un huracán de gente para que le firmara los libros. La Zubi me regañaba porque yo no autografiaba el libro sino que hacía dedicatorias larguísimas y que no había tiempo. ¿El capítulo en Friends cuando Phoebe se casa y Monica es la wedding planner? Igualito. Había demasiado por agradecer. A Nina mi editora a quien le dediqué el libro, a mis amigos del colegio, de la universidad, de la vida, a los nuevos y los viejos y hasta una gente de la Universidad Bolivariana que vinieron porque “el evento estaba anunciado en la cartelera de la universidad”. Entre compadre, que caben cien. La verdad gocé con ellos. Me invitaron a exponer mi libro en la feria de Parque Miranda. Cuando lean la parte de los sifrinos, se van a caer de culo.

Yatta yatta yatta
Muchas fotos por todas partes y en mi familia a nadie se le ocurrió traer una cámara. Me encanta eso de mi familia. A todos se nos olvidan los momentos Kodak hasta la mañana siguiente donde me echan la culpa a mí por no haberles avisado que esto era un eventazo en mi vida. Un fotógrafo me confesó que era su cumpleaños. Traté de agarrar un micrófono para anunciarlo pero me vio con cara de “amigo deja de quitarte tu propio trueno”. A mí se me olvida que yo fui quien escribió el libro y no me puedo portar mal.

La Zubi no se daba abasto en la mesa de los libros. Todos vienen forrados como lo hacen en Tecniciencia. Algo que odio porque no me gusta comprar un libro sin hojearlo antes pero que es necesario porque si no los libros se vuelven leña. Con uñas y plumas arrancábamos el plástico para poder firmarlos. La Zubi me regañaba porque yo hacía dedicatorias como cuando uno firmaba las camisas el último día de bachillerato. Lo más probable es que yo no firme más nada en esta vida sino un cheque, así que dedicatoria larga para todo el mundo.

Llegó la hora del debut social. En principio íbamos a sacar el libro de una concha marina como las quinceañeras cursis. Luego nos entró el Sifrinismo y decidimos que había que echarle un spray de champaña. Al final nos dimos cuenta que un libro mojado era un libro no vendido. Por eso decidimos que la mejor forma de lanzarlo al mundo era pegándole un microfonazo y presto. Debutado en sociedad para todas las casaderas del pueblo.

No me acuerdo que dijimos pero la gente se rió. Me corté todo porque Arianuchis sacó una foto de Gus mi primo que vive en Bogotá y tuve que parar el discurso. Gus preparando arepas es como una foto mía jugando futbol. Seguí con mi discurso y mencioné que el libro era ejemplar para la poceta. De un rincón de Lola oi: “Toto ¡qué ordinario!” La gente abrió paso para ver quien era mi detractor público. Tan chévere mi papá, vale.

Gus: always present!

Debutado, comencé a despedirme de la gente. Un vivo al que no conocía se me acercó a decirme: “Hola, mira yo soy el asistente del señor Armando ScaGnone. El Señor ScaGnone está enteradísimo de este evento y me pidió que le llevara un libro”. Le sonreí y le mentí: “Gracias por tu oferta. Armando Scannone es mi padrino. Se lo llevé personalmente esta mañana.” La sonrisa de quinta finalista del vivo era digna de foto para la portada de un próximo libro.

Ese fue el debut social. Ahora a ver si el libro le gusta a la gente.-
La verdadera realidad desde el Cielo

Saturday, November 13, 2010

Clientes en espera: 106 cascos & 1 calva

Soy otra persona desde que el banco puso unas maquinitas automáticas para depositar los cheques. No soy como algunas personas que afortunadamente tienen un motorizado que los hace por ellos. Yo soy mi propio motorizado. Tengo que ir al banco a pata porque el estacionamiento que ofrecen fue útil en los años treinta cuando solamente tres personas tenían carro. Deslizar mi tarjeta de debito por la taquilla para que me de mi numero más avanzado por ser cliente del banco. Pero como soy lerdo, siempre la deslizo por el lado que no es y me sale el número genérico. 106 clientes en espera. Siempre son 106, así en el banco hayan tres pelagatos con casco. De ahí a la espera.

Me entretengo llenando mi planilla de depósito. A mí me ven cara de saber la fecha por lo que me las tiro de recepcionista para pasar el tiempo mientras trato de amuñuñar los veinte números de los cheques en la excusa de casilla. Luego, comienza el juego de intercambiar papelitos con los motorizados. Todos tenemos por lo menos siete papelitos que vamos recolectando desde los ceniceros. Aquellos dejados por las personas que sacan su papelito, le saltan los ojos cuando ven que hay 106 personas en cola, dan una vuelta de reconocimiento a ver si se pueden colear y se rinden. Esos son los papelitos que nos jugamos. “Pana tengo aquí el que faltan 46” es el más común. Los más codiciados son los que solamente faltan veinte. Esos, solamente los consiguen los motorizados profesionales. No los amateurs como yo que no tienen el casco guindado por el brazo.

Sentado en mi sillita azul observo a las pre-mamás que llegan a la taquilla preferencial. Hay las honestas que creo están haciendo su último deposito antes que su retoño le dicte casa por cárcel. Hay las ilógicas que no tienen ni un Toronto en la barriga y se hacen las que están cargando con trillizos. Pero mis favoritos sin duda son los viejitos. No hay nada más sabroso que ver a un viejo con sombrero y vestido de luces, yendo a hacer su depósito. Lo máximo es cuando hay siete viejos en la taquilla preferencial y ver a uno bravo porque los demás no son taaan ancianos como él.

Cuando tenía celular jugaba Solitario hasta que me regañaban. Ahora, solamente me queda leerme los folletos en donde sale una familia feliz diciendo “ahora es más rápido ir al Banco”. Irónico. Los numeritos en la pantalla aparecen cada tres segundos pero ninguno de ellos es el mío. Hace un mes me tocó el número 829 e iban por el número 993. Pregunté si ya habían dicho mi número y me vieron con cara de iluso. Había que esperar a que diese la vuelta. Lo que sí me da rabia es que cuando pego el número avanzado por ser cliente del banco, hay una sola casilla que se ocupa de nosotros. Tesis confirmada que ser VIP no sirve de nada, ¡porque una cola de banco SÍ es socialismo! (así los depósitos sean capitalistas).

Apaciguado de la espera, me rio con el motorizado galán que se sabe todos los nombres de todas las cajeras y les pregunta por sus hijos. Atrasa la marcha de los numeritos pero si yo conociese a las cajeras también les lanzaría un piropo. Por fin faltan cinco números para lograr mi libertad y mi riqueza económica. Los cinco pendientes vamos sacando nuestros cheques, vueltos a meter en algún bulto cuando nos dimos cuenta hace hora y media que la cosa no iba pa’l baile pronto. Por fin un número menos para que me llamen. ¡Por fin! Pero obvio, el que va antes que yo es el motorizado que maneja todas las cuentas de las dos torres de Parque Central. Y saca ese forro de cheques que se ríen de mi chequecito con un “no te vistas, que todavía no vas”. Charlie Brown y yo.

DING! Mi número. Siempre me da miedo que lo vayan a pasar más rápido de lo que me tardo caminando hacia la taquilla. La transacción dura menos de un minuto, lo suficiente como para decir “Buenas Tardes” y poner cara de pánfilo en la maquinita que te graba por seguridad. (La gente que lleva el registro de esas fotos debe morirse de la risa con las caras de uno). Doblaje de recibo, metido en el pantalón, caminar hacia la puerta y salir a la vida, cegado por el Sol. Toda una proeza, esto de ir al banco. El guardia debería darnos un certificado.

Ahora con las maquinitas, como nadie las entiende, es como ir a AutoMac en 1986. Rápido y efectivo. Hasta que se ponga de moda y tenga que volver a sucumbir a mis papelitos intercambiables como las barajitas de Panini. Todo por no poder pagarle a un motorizado.-

Toto en Agenda Éxitos

Tuve una entrevista sensacional con Albani Lozada y Ramón Pasquier en Agenda Éxitos (99.9 FM) para hablar de mis Cuentos de Sobremesa. Si se la perdieron aquí está el link de la entrevista: http://www.exitosfm.com/Actualidad/visorNota.aspx?id=2800&tpcont=1 Igual, con Carolina Jaimes Branger: http://www.exitosfm.com/actualidad/visorNota.aspx?id=2853&tpCont=0&secc=undefined

Mis Cuentos en Tecniciencia


Muy emocionante ver mi libro en librerías. Los Cuentos de Sobremesa ya están llegando a las Tecniciencia de Caracas y próximamente al resto del país. También está disponible en Librería Lea, Librería Kalathos en Los Galpones de Los Chorros y en Librería El Buscón del Trasnocho Cultural. ¡Si lo ven le toman fotos!

Wednesday, November 10, 2010

Cuentos de Sobremesa en Librería Lea (Caracas)

El libro sale a la venta oficialmente en Caracas el Bazar Fundaprocura del Caracas Country Club y en el Bazar de la UNIMET el 22 de noviembre y a partir de diciembre en librerías Tecniciencia de todo el país. Muy emocionado aunque estoy como Ustedes: ¡no puedo esperar!

Para los que en verdad, verdad NO pueden esperar en Caracas: ya el libro está a la venta en la Librería Lea. C.C. Mata de Coco, Av Blandín, local 4, La Castellana. Tel. (0212) 263 80 73 (diagonal al Centro Comercial San Ignacio).

Toto en una librería: es como si hubiera pegado una canción en la radio. ¡Qué chévere!

Tuesday, November 9, 2010

Revealed: La Portada


Por fin, ya puedo enseñar la portada del libro. A mí me parece que quedó sensacional. La tomó mi amiga Maiskell Sánchez y no he podido quedar más contento con ella. Me encanta que las manos pueden ser de cualquiera y que al que le provoque se siente ahí a echar un cuento.

Monday, November 8, 2010

Cómo me convertí en Papá

Todo esto del libro ha sido demasiado rápido. Comencé a editar y escribir los nuevos cuentos el 9 de septiembre. Eso significa que cada semana era una corredera para tenerlo listo para estas fechas. Un arreglito aquí, otro allá. Corre, Toto, corre que no da tiempo. La impresión estaba lista para el 15 de noviembre, fecha en la que quería bautizarlo. Con calma, invitando a todo el que quisiera y lo más importante, poderme acostar a leer mi libro. Tomarme una foto al abrir las cajas y ver por primera vez mi libro.

Eso no pasó. La Zubi decidió que el bautizo era el 8. Casi que con cesárea.Que si el 15 había un desfile, que si no iba un fotógrafo, que si era perfecto. Lo fue. Tengo que aprender a no dudar de las habilidades de esa loca. El problema es que el estrés por no saber si los libros me los iban a dar el 8 era demasiado grande. Me fui el viernes a Margarita (y que a descansar) y me pasé todo el fin de semana muerto de miedo. La Zubi me llamó arrecha a decirme que la que estaba en estado era ella. Que me quedara quieto porque se le iba a salir el hijo por mi culpa.

Dicho y hecho. Llegué a Caracas y tenía un mensaje de la imprenta: 238 libros (de los 1000) listos y empaquetados. “Venganlos a buscar porque Ustedes son unos clientes insoportables”. Mentira, no dijeron eso pero estoy seguro que lo tienen que pensar. La Zubi y yo hacemos diligencias todas las tardes. Eso significa que ella maneja y yo me bajo a hacer las cosas. En el ínterin hablamos mal de nuestros hermanos. Así fue mientras manejábamos a la imprenta.

Me bajé y subí a hablar con Katty, nuestra agregada cultural en la imprenta. Ella salió de un pasillo larguísimo con algo en la mano. ¡Era mi libro! No sé si alguna vez seré papá. No creo dada la pelazón. Pero la sensación cuando lo puso en mis manos fue exactamente la misma que la que me cuentan mis panas cuando le ponen a su chamo en los brazos.

Ahí estaba. Mi libro. En formato grande como yo lo quería, el papel perfecto, la portada sensacional y los colores que me gustaban. Los montacargas se reían de mi cara de pendejo porque yo lo único que decía era “esto lo escribí yo”. De verdad, si alguna vez se animan a escribir algo que se imprima: háganlo. Es la mejor sensación del mundo.

“RIIIIIIIIING” Suena el celular. “Totón apúrate y baja ya que estoy mal parada”. La Zubi es como la cargadora Nazi del bebé que siente que quiere más al hijo que los papás. Me espicha la nube cursi todos los días de mi vida. Y yo la adoro por eso.-

Cuentos de Sobremesa

Cuentos de Sobremesa es un libro pensado para el avión, la cama y –aunque se ponga brava la coeditora de Toto– para la poceta. Un entretenimiento 100% venezolano en el cual el lector puede comenzar por la página que más le guste y así igual el libro tiene sentido. Como en las conversaciones de sobremesa, los cuentos no tienen un hilo conductor lógico, Usted se puede saltar historías y no hay problema. Sencillamente se va por la angustia, el chisme o el chiste del momento. De ahí, cualquier cosa puede pasar.

Pronto detalles de venta.-

Friday, November 5, 2010

Mis "Yo te Leo" son Rock Stars

Hay gente que se sienta a escribir sobre otras personas sin tener que hacerlo. Mis “Yo te Leo” son rock stars. Escriben sobre mi y me hacen sentir nerviosamente feliz. Algo debo estar haciendo bien. Los voy a agradecer todo diciembre pero no puedo dejar de sorprenderme por todo el cariño –anónimo o conocido- que me encuentro por la vida. Este libro no hubiera salido sin el apoyo de Ustedes. Chapeaux! De verdad.-  

Batita escribió esto sobre mi: "Quién diga que la palabra no es una fuerza motriz en sí misma es porque no conoce a Toto Aguerrevere,y no lo digo por mero jalabolismo, cariño y solidaridad blogger ni mucho menos, lo digo porque Toto TE es escritor.

Tal vez no en el sentido estricto de la palabra, tal vez aún no se gane el Nobel, pero compadre el hombre tiene la pluma fina, y no solo en el sentido figurado, yo sé que tiene una plumita Montblanc en su haber o un Kilométrico que no le falla nunca.

Les explico un poco porque es mi ídolo, primero porque cree en Disney, segundo porque es un tipo munero y eso en mi ya es demasiado fetiche, tercero porque no se da mala vida nunca, sino que asume lo que nosotros llamamos ''tragedias cotidianas'' y las postea de manera catártica, además no solo te escribe, sino que escribe y te toca ese espacio chiquitico entre el pecho y el pulmón (continuar leyendo)"

Thursday, November 4, 2010

Toto on the Radio!

Esta noche a las 10 p.m. voy a estar en el programa Que Necesidad de la 100.7 FM con Luis Tani y Djane Nono, hablando de mi libro Cuentos de Sobremesa. ¡Muy emocionado!

Comer vs. Comer, Rezar, Amar


Creo que el Onceavo Mandamiento lo dice: “Apoyarás la obra de Julia Roberts sin importar si es mala o buena”. Así me pasa con ella. Julia es tan pana que le perdono Campanita. Tener su pin de BlackBerry debe ser una nota. Seguro Julia es de las que manda fotos cómicas a la hora del burro y habla mal de la gente que envía cadenas moradas. Julia se anota para todo plan. Si hay que jugar béisbol, Julia es short stop. Si hay que ir a la playa, Julia acompaña al complejo de héroe a comprar las cervezas.

Ser arrastrado a ver Comer, Rezar, Amar es una tortura china. Julia se divorcia a los cinco minutos de la película porque no aguanta más. Se quiere escapar de su vida y de su mundo. Buena premisa porque todo el mundo que conozco cambia su silla de oficina por un billete de avión en primera clase si eso significa no trabajar el miércoles. Julia decide que se va a ir a Italia, a la India y a Bali por un año. Un tour de quinceañeras pero para divorciadas suicidas. Pásenme la cotufa que me interesa ver esto.

Julia llega a Italia y se come todo. Cuando digo todo es que Julia lo que le falta es comer la hostia santificada por Ratzinger en su acostumbrada alocución navideña. Pizzas, pastas y todo lo que se pueda bañar en aceite de oliva. Pasar esta parte de la película en un barrio de Sierra Leona es una patada a la pobreza de lo sabroso que es ver a Julia comer. Le lanzo un beso a la pantalla cuando Julia decide que los italianos necesitan probar el pavo gringo de Sangiving. Julia no hace dieta. A ella la puedo invitar a comer un asquerosito a las tres de la tarde y me dice que si la puedo buscar a las dos.

La escena cambia y ahora Julia está en la India. Atosigada por moscas, buhoneros y su búsqueda por encontrar la paz interna en un Ashram. Ya va, ¿y el comidero? Le tengo respeto a los yoguis aunque no puedo ni sentarme en posición de indio. Ahora ¿qué hizo que un país cambiara a Julia por completo? ¿Por qué demonios Julia se volvió –lo siento pero aquí viene- una cuaima espiritual?

En la India, Julia se vuelve quejona. Come arroz con las manos, limpia pisos y se queja de que no puede encontrar la paz mental en el silencio. Comienza una travesía espiritual para encontrar el amor otra vez, lo cual pondría a Corin Tellado a decirle: “mamita pero ¿cómo vas a encontrar marido si andas todo el día en chola?”.

Si en una película las cotufas son más interesantes que la trama, algo anda mal. He ahí el problema. Cuando Julia estaba en Italia y sacaba la mano de la pantalla para agarrar hasta mis cotufas era lo máximo. Quería que se quedara ahí poniéndose como una bola de manteca. En India donde no le pasa nada salvo abrir un librito de canticos que ni ella entiende, lo que provoca es llamarla para decirle: “¿Domino’s Pizza?”.

De aquí hasta que llegue a su última parada en Bali donde encuentra a Javier Bardem y viven juntos para siempre, Julia es un fastidio. Erin Brockovich se hubiera matado a Javier Bardem en la primera escena y ya estarían los dos en un flat en Nueva York, con un pote de Kentucky Fried Chicken. Julia, en cambio, decide hacer servicio social comunitario.

El único servicio social comunitario que yo me gozo en las películas es si Morgan Freeman decide que hay que apoyar a un equipo de rugby sudafricano. Esta lentitud que si Julia construye una casa, que si Julia saca fotocopias o que si Julia va al matrimonio de alguien que no se quiere casar, es suficiente para que alguien grite en el cine: “¡Demonios, alguien que le lance un plato de kiwis a esta mujer!”.

En mi mente Julia sólo viaja a Italia y la película se llama Comer, Rezar, Amar. Es la única manera en la que puedo rendir culto al Onceavo Mandamiento: “Apoyarás la obra de Julia Roberts sin importar si es mala o buena”. Los otros dos viajecitos son como la regla y el embarazo: un enigma en el guión. ¡Traigan la focaccia voy a comer con Julia! Eso sí es un películón.-

Wednesday, November 3, 2010

El Jinete sin Cabeza


Mis súplicas sirven. Andrea, una “yo te leo” me consiguió una foto del mejor disfraz que vi en este Halloween pasado: el Jinete Sin Cabeza. La persona adentro todavía permanece un misterio pero su disfraz es aplaudible. De noche se veía sensacional, hasta los ojos del caballo se prendían. Si salen mejores fotos las pongo porque esto fue mejor que haber visto al Papa.

A la que me ofreció un trago


Aún sin saber quien eres, fue el mejor trago que no me tomé. Algún día lo haremos como se debe. Gracias por el gesto.-

Tuesday, November 2, 2010

El Pijama Party Espontáneo

Estoy en la corredera por el libro, las traducciones, el pago de facturas y el “Don Totín se acabó el jamón” de Josefa. En la cabeza tengo el pago del cheque, llevar el vestido a no sé quien para no sé qué cosa, dejar las carpetas de CADIVI en el banco, entregar el artículo y llamar para que traigan el gas. Busco mi cartera que nunca está al lado de mi celular, el cual no está ni remotamente cerca de los cigarros.

Comienzo el peregrinaje por mi casa para el juego más ilógico de “palito mantequillero”. Entro al cuarto de mi papá y mi mamá. A oscuras, cortinas cerradas, todo pulcro y todo en orden como suelen estar los cuartos adultos cuando la gente se va de viaje. Encuentro una caja de fósforos, me las meto en el bolsillo y camino hacia la puerta, cuando de repente me volteo y veo la cama.

“¿Tú sabes qué? –pienso– yo no voy a hacer un coño. Olímpicamente me pienso saltar el día y recostarme a dormir una siesta. No me interesa nada ni nadie. No voy a pensar en más nada sino en el placer de echar un camarón a deshoras.

Agarro una de las cobijitas azul pitufo donde sólo cabe una persona, me quito los zapatos y me acuesto en el mero medio de la cama. Cinco almohadas de plumas enormes en diferentes tamaños esperan mi cabeza mientras me hundo hacia atrás. ¡Qué placer! Mentira, ¡qué privilegio! La gente casada tiene que tener un manual sobre cuales almohadas se tienen que comprar para soportar el matrimonio. Siempre he pensado que la cantidad de almohadas se debe al derecho a construir una barricada para esos momentos en que no se soportan. Jamás he imaginado que es por el placer de acostarse a dormir.

Ni un rayo de luz entra por las cortinas verde botella. Me pongo en posición fetal y subo la cobijita hacia la barbilla. ¿En verdad el niñito Aguerrevere se va a dormir en plena luz del día? ¿Es cierto que no va a pensar tres mil cosas innecesarias antes de dormir como la inseguridad, lo que le diría al Señor Presidente y las personas que tiene que mencionar en su discurso de aceptación de los Premios Óscar? Algún ente etéreo me cubre los ojos de arena mientras sucumbo a Morfeo. Es completamente cierto. No voy a pensar en nada. En nada. En absolutamente na…

Sueño como los Dioses. Todo es verde. En mi currículo me tengo que acordar de poner que sueño en Tecnicolor. Siempre es la misma locación. Un lago rodeado de pinos mientras camino descalzo como si a nadie se le hubiera ocurrido inventar los zapatos. Lo que cambian son los personajes. De repente un carro o una nave espacial. Algo ilógico que no debería estar pero que me lo gozo. Qué pasa en el sueño no es importante. Poco probable que me recuerde luego. Lo sabroso es que hace Sol y tengo calor.

Me despierto. No sé qué hora es, ni cómo ni cuándo ni dónde. Lo único que sé es que no estoy solo y me da miedo. Detesto esa gente que se sienta a ver a los demás dormir. En mi caso nadie me ve. Sólo duermen. Entre la maraña de almohadas, cobijas y cojines hay humanos. Bibi con la barriga de embarazada a mi izquierda, Alejandro a mis pies. Subo los brazos para estrecharme y siento una cosa peluda que ronca. Ava la perra duerme encima de mí. ¿Qué pasó aquí?

Con mi movimiento cada uno de los entes se despierta. Estrujándose los ojos, Alejandro me dice que el pijama party se dio de manera espontanea porque nadie pudo creer que yo pudiera dormir tan sabroso. Tal fue la envidia del camarón que les dio sueño a todos. Tres horas con Morfeo, los hermanos y los canes. Mientras me levanto para volver a mi estrés rutinario y darme cuenta de todo lo que no hice, volteo a la cama y veo la forma que ha dejado mi cuerpo sobre la colcha y las almohadas. Me provoca tomarle una foto y todo para el recuerdo. Tal ha sido el placer de mandar todo al zipote por unas horas y sencillamente descansar de mí.-

Monday, November 1, 2010

Cuentos de Sobremesa

Comienzo la campaña para la pronta publicación de mi libro. En primicia nacional, revelo que se va a llamar Cuentos de Sobremesa. Aunque sé que va a ser conocido como “el Libro de Toto Aguerrevere” el título me pareció lo más apropiado pues de eso se trata: de anécdotas y pensamientos que solemos echar luego de empujar la silla hacia atrás y hacer la versión educada de la posición de descanso. Ya el diseño está hecho, con una portada sensacional, obra de mi adorada correctora y fotógrafa Maiskell Sánchez. Lo que he visto es de paquete. El equipo de diseño, Estudio Piso 11, fue como si Dios me hubiera mandado a Little Twin Stars en versión humana porque se involucraron en el libro como si lo hubieran escrito ellos.

Hoy, Cuentos de Sobremesa entra en imprenta y ya prontamente lo tendrán en sus manos. Rieguen la voz pues cuento plenamente con Ustedes como tomadores oficiales de este tea party para que el libro sea el mejor regalo que puedan dar en el mes de diciembre. Algunos me han preguntado si solamente va a estar a la venta en Caracas. Estoy afinando todos los detalles para que le llegue a quien lo quiera así viva en Tonga. Les cuento más a medida de que se vaya acercando la fecha de su bautizo oficial. ¡Muy emocionante todo!

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