Wednesday, January 5, 2011

No volverán (los días de vino y rosas)


Al ver la instalación de la nueva Asamblea Nacional en Venezuela, me viene a la mente una inquietud que me ha agobiado desde que aquí decidimos poner de moda el color rojo cólera: ¿qué significa eso de «no volverán»? La Administración Central ha venido utilizando esa frase desde su prehistoria, haciendo énfasis en que las viejas prácticas del pasado no tienen cabida en estos tiempos de «re»volución bonita.

No volverán los políticos del pasado, las viejas prácticas, la imposición del «ta’ barato dame dos» es lo que se entiende. Incluso, se comparte. Lo que no está claro es cuál es el punto de partida de los «no volveránistas». De ser desde siempre, no se entiende en este tea party el empeño de disfrazarnos de leninistas. Llamarnos «camaradas» y desestimar que las estatuas de Lenin no son precisamente el adorno mundial, pone seriamente en duda las aclamaciones de aquellos que prometen que otros nunca más han de volver.

Dos razones imperan en una Venezuela quebrantada. La visión dickensiana en las primeras líneas de Una Historia de Dos Ciudades, cobra una relevancia teñida de políticas que no han logrado la unificación de una sola nación. No porque se quiera, dicho sea de paso. La confrontación y la ubicación de un frente común como enemigo es un claro objetivo para mantener a flote una política que se sirve de glorias propagandísticas fabricadas para hacer palpable la ilusión de una nueva vía. Lo que no pueden tapar con un dedo –hoy en día mediante el uso de estratégicas cámaras de televisión– es que sólo vuelven al pasado los que no pueden encarar el presente.

Poner viejas políticas en práctica no le sirve a ninguno de los bandos. La adaptación a una era poco puede hacerse con la implementación de panfletos rojos que no toman en cuenta las articulaciones glocales de los Estados, nuevas comunicaciones y experiencias de calle. Aclamar ciegamente a un estadista es tan fatuo como creer en las promesas de paz mundial de una reina de belleza.

El error no está en decir «no volverán» a aquellos entes del pasado considerados como culpables de nuestros tiempos; la corrupción, inseguridad y la violación de derechos humanos son tres enemigos válidos en toda era. El error está en vanagloriarse en mierda, cuando todos sabemos que la Historia fluctúa, la Verdad se impone y que tarde o temprano los días de vino y rosas, regresan.-

3 comments:

HAGEN said...

Mas claro, dificilmente...

Giga said...

Muy bueno este post; y esto no solo aplica para la politica sino para muchas otras situaciones en la vida.

TOTICASANOVA said...

Buen razonamiento, muy pragmático!

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