Tuesday, January 4, 2011

Pesarse en Enero te Arruina el Año Completo


Enero es como volver a clase: una emoción que se acaba a los tres días. Obstinado de la familia, las festividades navideñas y el arte de no hacer nada, vuelvo a mi rutina diaria con cierta alegría. Hasta el cubículo donde trabajo me parece más bonito que la –horrorosa– imagen de la tía recién «liposuccionada» en bikini. Convencido de que este es mi año, abro la agenda corporativa que me regaló alguien que seguramente me detesta. Con tinta azul anoto todas aquellas cosas que tengo pendiente para enero y que pienso cumplir sin contratiempos.

Uno a uno lleno los días. Reunión con jefes, entrega traducciones, fecha final artículo Clímax, dentista, carro al taller, pago celular, pago membresía, pago curso, pago alquiler, (pago psiquiatra), entrega, vencimiento, plazo, mudanza, último día. Detengo mis anotaciones y observo mi agenda. Mi inmaculada letra Palmer se ha convertido en una maraña de garabatos odiosos. Mis anotaciones cobran vida y me circulan por la cabeza. Pagos pendientes, citas urgentes y rutinas odiosas. ¿Dónde están todas aquellas cosas que resolví hacer para tener un año feliz?

Decido echarle la culpa a mi agenda. La mía es una de esas de semi cuero que tiene una casilla por día. Arriba donde está impreso el día, los editores han puesto una frase motivacional. Leo algunas de ellas y me doy cuenta de que la agenda asume que llevo una vida completamente depresiva. El día 15 de enero la agenda lee: “Cuida tus sueños pues ellos son los niños del alma”. Soñar es algo difícil cuando me doy cuenta que para ese día he anotado: “Pagar tarjeta de crédito”.

No existe una agenda en el mercado que me prepare psicológicamente para la odiosidad que he de vivir en el mes de enero. Ninguna agenda se preocupa por alertarme el dos de enero con una frase estilo: “Revisa tus correos del mes de diciembre. No enviaste el presupuesto”. Todas se van por mantras de “yo quiero, yo puedo, yo voy” cuando lo que tienen que asumir es que no tengo tiempo para absolutamente nada.

Necesito una agenda del fracasado. Una que me diga el lunes de la tercera semana de enero: “Tranquilo. Jim Morrison tampoco pudo dejar de fumar en enero”. Eso me calma la ansiedad de fallar en mis resoluciones de año nuevo. Si Morrison hubiera dejado de fumar en enero, me suicido. Por eso, venirme con idioteces tipo: “El mejor consejo viene cuando estamos calmados” no sirve para un mes en el cual estoy hiperactivo de las dosis de café necesarias para mantenerme despierto y volver a acostumbrarme al tráfico y al horario de oficina.

Ni hablar de los kilos. El bronceado playero se desvanece a medida que me esclavizo a las luces halógenas y a la matica que no necesita agua sino de vez en cuando. No así la gordura como producto del atracón decembrino. Es una tragedia ver que los nuevos estrenos quedan apretados y que aquello de comenzar a correr para disfrutar el placer del ejercicio, se convierte en una carrera por adelgazar. “Corre por tus metas”, sí ponte a creer. “Corre gordo, que te vas a quedar soltero” es más lógico.

Ninguna agenda me dirá: “No te peses en enero. Te arruina el año completo”. Esa es la frase más honesta que me pueden decir para tener un año feliz. ¿Algún editor de agenda ha pensado que todos estamos deprimidos por los cauchos recién adquiridos? No. Todas las agendas asumen que somos amantes de la relajación mental y que asistimos anualmente a las convenciones de Paulo Coehlo.

Las agendas deberían comprender el hecho de que trato de tener el mejor año posible y fallo en el intento por no poder cumplir con mantras poco prácticos. La realidad es la mejor motivación para el éxito, sobre todo en enero. Una agenda que nos diga: “Ya está bueno ya. Divórciate”, “No te van a aumentar el sueldo si no hablas con tu Jefe” o “¿Qué esperas? Pídele el teléfono” es lo que necesitamos para verdaderamente encarar un año feliz.

“No tienes excusas. Jesús hizo todo antes de los 33 años” no es una motivación espiritual. Es un reto corporativo. Ese, es el tipo de agenda que necesito para enfrentarme con felicidad a un año que promete ser imperfecto.-

1 comment:

MC said...

Ahi tienes la idea for the next Toto-publication!

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