Tuesday, February 15, 2011

Ch-ch-changes...

Hace seis meses salimos a almorzar a casa de mi abuela. Por insistencia de mis progenitores yo me fui en el carro con mi mamá y Bibi se fue en el carro con mi papá. Nada, divorcio pues. Manejando en silencio comencé a repartir mentalmente los bienes del hogar. Imposible. Mis papás son de esos que tienen dos lavamanos pero todo lo demás es a medias. Hasta la caja de cigarros. Mi mamá le bajó el volumen a la canción «Aire» de Mecano. Siempre que se van a dar noticias fatalistas, está Mecano como testigo. Comenzó a abrir la boca cuando a mí se me salió lo que no quería decir: «Mamá ¡no me parece! Tú estás muy vieja para divorciarte».

Mi madre me pegó en el hombro, reclamando mis fatalismos históricos (salí de ti, Margarita Gautier) y me hizo una pregunta que me cambió la vida: «Toto, ¿a ti te importaría si nos vamos a vivir a Paris?». No oí mucho más. La imaginación cobró vida y me vi caminando por la Victor Hugo, comprando baguettes de salmón. Una decadencia placentera en la Bois de Bologne. Pinturas y el mal humor de los franceses. Mis papás, mis hermanos, Josefa, las piponas, Eparquio el loro… Wait. Frenazo. «Mamá, ¿a quién te refieres con ‘nos’?»

Llegamos al estacionamiento de mi abuela y di la puerta de un solo trancazo. Mi hermana, en el carro con mi papá, dio su trancazo respectivo. Previendo la situación, nos habían dado la noticia por separado. Nos vimos las caras y nos abrazamos. Algo inusual en dos hermanos que no se abrazan sino el 31 de diciembre y sólo por aquello del «¿qué dirán?». Mis papás corrieron hacia nosotros, quizás pensando que la noticia del divorcio era mejor que esta perla. ¡Mis papás se van a vivir a Paris a volarse toda nuestra pobreza y nos dejan por fuera!

Seis meses más tarde y comprobado que las maletas ya han sido sacadas, me he resignado a la idea de que me dejan aquí como la versión masculina -pero no menos pajúa- de Ferula, la de La Casa de los Espíritus para que les cuide la casa. Un capataz pues. Seis meses de terapia interna me han llevado a la conclusión de que esto es lo mejor que les ha pasado en la vida. Trabajar como unos negros para comer «negro en camisa» todos los días de un año –la promesa es que se van un año- es la confirmación que ser adulto es chévere si se puede llegar a vivir como ellos dos.

El cambio va a ser divertido. Alejandro se encarga de los canapés y yo me encargo del bar. Esa es la versión oficial para hacerles creer a mis progenitores que quizás no sea una buena idea dejarme la chequera. La verdad es que en tres días me he pegado un intensivo de «éste es el plomero, y él el electricista, el repartidor del periódico, el que riega las orquídeas, el que riega los bonsái, el que riega a Josefa». Ahora no solamente soy escritor sino wachiman de casa. Sin uniforme porque mi mamá me dijo «ridiculo» cuando se lo sugerí.

Faltan pocos días para que zarpen. Ya yo estoy mentalizado. Los que están de capa caída son ellos. Un cambio drástico en su vida, en la de todos en realidad. Pero todo un placer saber que están seis horas más adelante que mi vida. Nadie puede regañar a alguien por un incendio o una cuenta vencida que no ha pasado. Y como no les pienso enseñar a usar Skype, se perderán el tour de su casa para ver si el cojín está puesto con el respectivo bump karateka que le da mi mamá cada vez que pasa por un sofá para que esté en la correcta posición.

¡Bon Voyage a Margarita Gautier y al Señor Magoo! Ferulo les cuida la casa (eso espero). Mientras tanto en mi Ipod solamente suena David Bowie. Ch-ch-changes (time may strain me). Until then  à tout à l'heure!" ¡Alejandro saca el hielo que se abrió el baaaar!

4 comments:

Lucy said...

Pero recibirán visitas?? asegúrate que el apartamento sea con habitación de huéspedes , no vaya a ser que te digan que no cabes, que ya eres grande y que pagues un hotel!

Coraline said...

wow. sigh. ánimo!

Er Crini said...

Jajaja no pude evitar recordar la escena de "Away We Go" donde los padres le dan la noticia al pana de que se van a vivir a Bruselas.

Suerte con el guachimaneo.

gabitognella said...

Cuando los gatos se van... los ratones hacen fiesta!

Suerte con el cambio Toto

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...