Monday, February 7, 2011

Personajes que me amargaron la existencia cuando era chamo

Soy de esa gente que creyó cuando chamo que los personajes podían perfectamente existir en un mundo colindante con el nuestro. Ver a los villanos que me amargaron la existencia fue difícil de superar. Creo que nunca lo he superado del todo. De adulto, correría a un sanatorio antes de tener que toparme frente a frente con el Pan del Laberinto del Fauno. Peor aún, con Saruman, uno de los antagonistas del Señor de los Anillos. Christopher Lee –actor que personificó al mago en la trilogía de Peter Jackson- no tiene ni idea el miedo que me causó, vestido con su túnica blanca y pelo blanco hasta la cintura. Prefiero encontrarme con los Malditos Bastardos antes que verlo a él en persona.

Estos son algunos de los personajes/momentos del cine que me amargaron la existencia cuando era chamo:


El papá de Bambi: A mí no me afectó la muerte de la mamá de Bambi. Horrible, sí pero tampoco es que dibujaron la escena como para tener que visitar a un terapista infantil. El miedo mío era con el papá de Bambi. Una figura completamente autoritaria, apática y desprovista de sentimiento alguno. “Tú madre no volverá a estar contigo, vente hijo mío”. Perro. Yo me hubiese ido directo con la señora Coneja o con el mapurite maricón a decirles: “Adóptenme” antes de tener que vivir con el Ministro de Defensa del bosque.



Glinda la Bruja del Este: Soy fan de la Bruja Malvada del Oeste en El Mago de Oz. Siempre he dicho que la quiero representar en un caso penal. A fin de cuentas, una imberbe estacionó su casa encima de su hermana, la aplastó y se llevó la herencia en los ñames. Dorothy lo único que quería era regresar a su casa. Cosa ilógica porque no hace menos de cinco minutos andaba con un fox trot sobre asilarse al otro lado del arcoíris. Así que por homicidio culposo la meto en la cárcel. Pero mi rollo no es con ella. Es con Glinda.

Esta loca desquiciada, vestida de algodón de azúcar y peinada como Museito, sale de una burbuja a decirle a Dorothy que hay que celebrar porque asesinó a la bruja más malvada del mundo. Cual profesional guarimbera, despierta a un poco de niños soldados con un fashion sense cuestionable, para que se unan a ella en júbilo. Luego envía a Dorothy por un sendero luminoso a casa de un mago para que éste le dé la respuesta sobre como volver a Kansas. Es sólo al final –cuando Dorothy ahoga a la Bruja del Oeste sin querer- que Glinda le revela que ella ha tenido el poder de volver siempre a casa, haciendo uso de las zapatillas de rubí. ¡Su madre! Glinda, la Bruja del Este es más malvada que David Carradine en Kill Bill. Alquila asesinos por encargo, ganándoselos con una sonrisa de Fruti Lupis. 


El Conde Rugen en The Princess Bride: Yo no sabía lo que era la deformidad corporal hasta que vi esta película. Un hombre con seis dedos y encima malvado. Con una cara más siniestra que la de John Malkovich, es obvio que no podría dormir después. Iñigo Montoya habla de matar al hombre de los seis dedos -el Conde Rugen- durante toda la película. Cuando el conde le mutila la cara con dos espadazos, el asesino infantil que hay en uno le ruega a la pantalla que Iñigo diga la frase: “My name is Iñigo Monotya, you killed my father. Prepare to die” y lo mate de una buena vez por todas. Cada vez que alguien dice que Ana Bolena tenía seis dedos pienso: con razón la decapitaron. El Conde Rugen me arruinó la experiencia de ser amigo de alguien con más dedos que los necesarios.


El Caballero del Santo Grial en Indiana Jones: Los Nazis son una belleza en esta película en comparación con Munra el inmortal, caballero con el cual se topa Indiana Jones al final de esta película. ¿Tú me estás diciendo que este anciano tiene 500 años sentado en un banco custodiando la copa de la vida? Como si alguien hubiese abierto el sarcófago de Tutankamón y que el faraón saliese diciendo “Por fin. Panita un Belmont ahí, vaya.” Este caballero me hizo pensar en la inmortalidad detrás de una causa. Si es buena, trascenderá tu propia existencia. Termina de morirte viejo que no das ni lastima. Lo que das es miedo.


Nicodemus el de Las Ratas de NIMH: Esta película da miedo de principio a fin. No importa que la Señora Brisby sea más buena que un pan de hallaquita, que el cuervo tenga un fetiche con el pabilo o que todo el rollo se centre en que el pequeñín tiene neumonía. Enfrentarte al búho endemoniado o ver la sangre que corre por las venas de la Señora Brisby cuando se corta con el alambre del pan Holsum que cierra la jaula de pájaros donde la metió un mocoso, es como para que durmamos con nuestra mamá de por vida. Lo peor es Nicodemus, la rata sabia que le revela a la Señora Brisby los poderes de NIMH. Si algo he aprendido en esta vida es que las manos encalladas, con uñas que no han conocido tijera, sosteniendo un collar con una piedra roja incandescente, no conllevan a pensar en la bondad. Yo me encuentro con Nicodemus en esta vida y lo único que voy a pensar es lo que le dicen a la bailarina esquizofrénica de Black Swan: “Attack it! Attack it!”


Los nómadas prófugos en Fantasía: Tardé años en darme cuenta de que esta escena en realidad es la mejor de la obra de Walt Disney. Un pueblo completo camina, con velas en sus manos, hacia el amanecer. De fondo suena un glorioso Ave María que pone a sudar hasta a Celine Dijón. Pero todo el error de esta escena se basa en su timing. Estos feligreses vienen justo después de una de las experiencias infantiles más aterradoras de todos los tiempos: una noche en el Monte Calvo junto a Chernobog, el monstruo mitológico. Emperchado encima de una colina, este demonio eslavo levanta a todos los fantasmas y muertos para una orgía del mal. Claramente, los dibujantes no tuvieron infancia.

Ahora, ¿qué juraba yo? Que con la llegada de la mañana -cuando Chernobog se cubre como si la luz le opacase el protanismo- los nómadas prófugos lloraban su muerte. ¡Éstos eran los dolientes! Podía ser la música más bella del mundo pero esto era como los que apoyan a un dictador y le van a besar la tumba en cada aniversario de su muerte. Ya de grande, aburrido en una misa de matrimonio, tocaron el Ave María y me puse a pensare en estas imágenes. Ah, ahí entendí. Pero igual, esta escena no ha debido salir en ese momento. Lo que ha debido salir es Mickey, Donald, Blanca Nieves y hasta mi mamá, brincando en un castillito inflable con una pancarta que dijera: “¡Tranquilos! El Monstruo se acostó a dormir”. No estos sin tierra con un severo corte de luz. Amargue total.-

3 comments:

Babs said...

Toto!!! trajiste de vuelta a mi vida a una de mis peores pesadillas de la infancia! Nicodemus...ugh...susto!!Esa película en verdad fue todo un trauma!

Michelle Durán said...
This comment has been removed by the author.
Michelle Durán said...

JA , NACES , CRECES , TE BAJAN DE ESA NUBE, TE REPRODUCES (PENE Y VÁGINA, NO CIGÜEÑA ) Y MUERES . A MEDIDA QUE CRECES , A LOS PERSONAJES DE LOS CUENTOS DE HADAS LE CRECE VELLO PUBICO Y SACAN LA CEDULA BAJO ROLO DE PEPA DE SOL . TODO SE HACE MÀS REALISTA , INCLUYENDOTE ( QUE ES LO QUE MÀS DUELE ) .
SALUDOS.

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