Sunday, February 27, 2011

Premios Oscar 2011: un Franco bostezo


Los problemas se vieron venir desde la alfombra roja. De repente fue que Sharon Stone desguazó al cisne negro para usarlo como vestido. Quizás, Halle Berry fue al baño y se enredó el trapo con la puerta, haciendo que saliera con un tul engrapado en la falda. Probablemente fue el brote de acné que tenía Cate Blanchett como vestido. Lo cierto es que desde un comienzo, los Premios Oscar 2011 no funcionaron.

Una noche que había sido anunciada como un evento para promocionar la nueva tendencia de la Academia de atraer a audiencias más jóvenes, probó ser un bostezo prolongado de cuatro horas. Quizás hasta un momento de preocupación cuando salió Kirk Doulgas a presentar el premio a Mejor Actriz de Reparto. Sobreviviente de un infarto, las palabras de Douglas provocaron tal angustia que fue toda una sorpresa no volverlo a ver en el segmento del In Memoriam.

El show comenzó bien. Un montaje de la película El Origen donde los anfitriones Anne Hathaway y James Franco hicieron un recorrido por todos los films nominados a Mejor Película fue el abreboca de una dupla altamente anticipada para servir como anfitriones. El problema es que cuando salieron al escenario, nos dimos cuenta de que se iban a quedar toda la noche. De ahí en adelante, comenzando por un tributo ilógico dado por Tom Hanks a Lo Que El Viento se Llevó -película que ganó hace 71años-, fue un accidente de tráfico que no estuvo precisamente liderado por Miss Daisy.

Los mejores chistes de los anfitriones se dieron al comienzo, entre los nervios. La abuela de Franco comentando que estaba sentada junto a Marky Mark probó ser uno de los mejores. Después de ahí el acartonamiento y la falta de espontaneidad reinaron entre los cinco cambios de vestuario de Hathaway. Franco, tan relajado que parecía inmerso en estupefacientes, pasó desapercibido. Ni su homenaje en vestido a Marilyn Monroe lo salvó de ser el peor anfitrión de la historia.

Animar el premio Oscar es un tema de comicidad y de espontaneidad inmediata con la audiencia. No haber capitalizado en el desastre de discurso de Melissa Leo –quien se promocionó para el premio más que Sarah Palin en cualquiera de sus apariciones- fue un error. Sólo los ganadores de los premios aburridos hicieron referencia al hecho de que por primera vez en la historia de los Oscar, alguien estuvo tan emocionado que utilizó la palabra "fucking" (incidentalmente censurada en la transmisión estadounidense).

Hathaway y Franco, en cambio optaron por seguir con su libreto de monotonía ultraterrestre. Ni siquiera una parodia al inminente parto de Natalie Portman -un chiste obvio- estuvo en el repertorio. Para el momento en que salió Billy Crystal a hacerle un homenaje a Bob Hope, varios televidentes rogaban porque se quedara y enviara a Hathaway y Franco a la fila E, puestos 7 y 8 donde verdaderamente pertenecen.

En una noche de triunfos predecibles para Leo, Christian Bale, Natalie Portman y Colin Firth, se necesitaba de una profusión de chistes que no fueron vistos en ninguna de las presentaciones. Mucho menos en los discursos. La canción en solitario de Hathaway parodiando a Hugh Jackman estaba pensada para ser el lomito de la transmisión. Pasó sin pena ni gloria entre los excesivos comerciales. Momentos estelares como un merecido homenaje a Francis Ford Coppola se dieron fuera de pantalla y los asistentes al evento rara vez fueron ponchados en cámara.

Sólo la combinación de Jude Law con Robert Downey Jr. como presentadores, el remix musical de Harry Potter y otras películas adolescentes, Gwyneth Paltrow en su faceta de cantante, Sandra Bullock y el impecable discurso de Colin Firth luego de ganar el premio al Mejor Actor por El Discurso del Rey –eventual ganadora de Mejor Película– salvaron una noche de la cual no quedará nada memorable para el recuerdo. Prueba de que la Academia necesita menos libreto y más Ricky Gervais.-

1 comment:

La Chica Bond said...

100% de acuerdo Toston

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