Monday, March 21, 2011

La cámara que te cuida (pero no te deja ser)

Acompaño a mi amiga Jeva a una fiesta pequeña en casa de un conocido suyo a la que ha ido por cumplir. No conozco a mucha gente por lo cual me posiciono con mi whisky en la cocina a esperar a que Jeva termine de saludar antes de irnos. Allí encima de la cocina veo una televisión cuya imagen está partida en cuatro.

Es la nueva modalidad de seguridad instalada por la familia para paliar los robos en una calle que hasta hace no mucho era considerada tranquila. Allí, cual guachimán veo como se enfoca la entrada de la casa, el jardín, el estacionamiento y el corredor lateral. Es una casa pequeña por lo cual las personas que salen retratadas en las imágenes llegan a la cocina en dos nano segundos.

Al poco tiempo me aburro de mirar la televisión y decido prender un cigarrillo. Me doy cuenta de que poca gente fuma por lo cual salgo al estacionamiento para no molestar a nadie mientras me echo mi cacho. Al tercer jalón oigo un tosido detrás de una camioneta el cual me agarra desprevenido, pues juraba encontrarme solo. Ahí está una señora que está en lo mismo que yo. La señora me convida con la mano a ponerme junto a ella detrás de la camioneta y comenzamos a echar los cuentos típicos de gente que se conoce por cuestiones de hábitos compartidos.

Por el vaivén de la conversación me entero de que la señora es la dueña de la casa. Entre bocanadas de humo me va contando cómo ha tenido que subir las rejas de su casa, poner alambrado eléctrico, comprarse dos perros doberman y rezarle a la Virgen de la Milagrosa todas las noches para que no le roben hasta el bombillo de la reja. Le inquiero sobre la seguridad de las cámaras y se echa a reír.

-¿Quieres ver lo peor de la maldita cámara?

– Claro –le digo. Siempre me ha gustado la sinceridad de una MacGyver autóctona.

La señora aspira hondo lo último que le queda de su cigarrillo, se aparta de la camioneta y se para en el medio del estacionamiento. Allí como una exorcista en Sorte bota el humo a diestra y siniestra. No pasan más de cinco segundos cuando desde la cocina se oye un grito:

–MAMÁAAAA ¿TÚ ESTÁS FUMANDO OTRA VEZ?

La señora tira la colilla al piso y la apretuja con su tacón. Me ve, se encoge de hombros y me dice: «¿Inseguridad mijo? Esa cámara del coño es la Gestapo de la nicotina».-

4 comments:

Valentina said...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Tropical Blonde said...

Que buen post Tots!!!! me da demasiada risa que ese comentario podria haber sido de tu querida Madre jajajajajajaaja

mariana said...

wow!! por fin consigo a alguien con la gestapo de la nicotina encima de ella como yoooo!!
no tengo la camara, pero tengo dos adolescentes q en lo que oyen el CICK de yesquero gritan exactamente lo mismo...
me cuentan los cigarros, cuantos he fumado, cuantos me quedan.
soy experta en los yesqueros silenciosos...
pobre madre, aqui tiene una que padece igual que ella, pero que no deja de echar humo a pesar de todo por el placer q le da.
gracias toto!! this post made my day

Laura Hernandez Bethermyt said...

Que cómica esa Sra.

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