Wednesday, March 23, 2011

Ojos insolentes que derrumbaron a Roma


Esta fue la primera foto que vi en mi vida de Elizabeth Taylor. Fue en un libro de fotos cándidas sobre personajes que sacó la revista Life. Esta fotografía se libró de ser una de las tantas fotos en blanco y negro que poblaron ese libro el cual quizás miré por primera vez a los ocho o nueve años. Elizabeth Taylor fotografiada por Roddy McDowell con un paño en la cabeza y sin maquillaje. Una belleza, por no decir una insolencia. Sobre todo en una época en la cual ninguna actriz se dejó retratar sino en fotos cuidadosamente producidas (e iluminadas) por los estudios.

Es la insolencia de Elizabeth Taylor en esta foto lo que me llevó a interesarme por el cine post años treinta -en el cual siempre me había mantenido- y comenzar a ver cine de los años cuarenta y cincuenta. La maravilla es que Taylor envejeció frente a nuestros ojos. Fue una mujer que jamás recordó un día en el cual no fuera famosa. Así la acompañamos durante toda una trayectoria cinematográfica en la que fue la inocente dueña de Lassie, la pícara Amy March, la hija del Padre de la Novia, la sexualmente frustrada Maggie, la alcohólica Martha y finalmente, porque nunca es tarde para cementar la fama, la suegra de Pedro Picapiedra.

Todo eso ante una cámara que la vanaglorió más por ser Elizabeth Taylor que por cualquiera de sus personajes en celuloide. Nadie se salvó de opinar sobre la vida de Taylor. Con quien se debía casar, y donde debería actuar y cómo y cuándo y si estaba gorda, o borracha o demente o hasta loca por meterse en un mar lleno de tiburones. Taylor mandó al diablo a todo el mundo. A MGM, a los críticos y a los nutricionistas. Se casó ocho veces con siete hombres, se comió el mundo (y los postres también), se ganó dos premios Oscar, y se dio el tupé de pedir –y recibir- un millón de dólares por actuar en Cleopatra, convirtiéndose así en el primer actor en ganar esa cifra por una sola película.

Denunciada por el Vaticano antes que Madonna y asediada por más paparazzi de los que Angelina Jolie podría soñar, Elizabeth Taylor no se detuvo contra cualquier antojo que se le vino en mente. Muerto su tercer marido Mike Todd en un accidente aéreo, el mejor amigo de éste Eddie Fisher, casado para ese entonces, corrió a consolar a la que sería conocida como la viuda de América mucho antes que Jackie Kennedy. Tiempo después Carrie Fisher, la mítica princesa Leía, opinaría sobre el consuelo que su padre le ofreció: “Mi padre naturalmente consoló a Elizabeth. La consoló con su pene”. Poco tiempo después, Elizabeth Taylor se convertía al judaísmo para casarse con Eddie Fisher, dejándolo a su vez por quien fue el gran  amor de su vida, Richard Burton, en el set de Cleopatra, y con quien se casaría dos veces.

Mujer por la cual fueron peleados los diamantes más fastuosos, sobre ellos opinaba que se consideraba su guardiana y custodia. Apodando a un anillo de diamantes su «pista de hielo», sobre otro, el diamante Krupp, ganado luego de una partida de ping pong con Burton, opinaría: “Que perfecto es que un anillo como ese pertenezca a una buena niña judía como yo». El origen del diamante provenía de la familia Krupp quienes habían suplido a los Nazis con armas durante la II Guerra Mundial.

Fue insolencia ante la vida lo que la hizo objeto de fascinación y envidia. No en balde la perla Peregrina, la cual en su época perteneció a la reina María Tudor, fue hallada entre los dientes de su perro. Con el diamante Taylor-Burton, se ganó la antipatía de Margarita de Inglaterra. Con ocasión de la famosa compra por parte de los Burton, la princesa había opinado que el diamante, insertado en un anillo, era lo más vulgar que había visto en su vida. En un encuentro en la que ambas se conocieron, Taylor se quitó el anillo de su dedo y le preguntó a la princesa si se lo quería probar. La princesa accedió, devolviéndolo abruptamente cuando Elizabeth Taylor le dijo: «¿No se ve tan vulgar ahora, verdad?».

Igual de insolente fue su decisión rotunda de apoyar la labor investigativa para encontrar la cura del SIDA. Rock Hudson, su coestrella en Giant, fue la primera muerte notoria de esta enfermedad y allí estuvo ella, mucho antes que Diana de Gales y Elton John para cementar la primera piedra. Perfumes firmados por celebridades no eran la norma en los años ochenta. Ser amiga de Michael Jackson sí. La diferencia es que Taylor lo fue hasta el final de la vida del cantante del guante de lentejuelas. Jackson fue el padrino de la boda de su último matrimonio, con un constructor a quien conoció en la Clínica Betty Ford. Así fue Elizabeth Taylor: «Nunca me acosté con un hombre con el cual no me casé primero». Alcohólica sí. Rompe hogares, también. Promiscua, con anillo en mano.

Hoy falleció la última de las estrellas de la Era Dorada de Hollywood. En verdad es Ángela Lansbury pero no le podemos dar el honor de cerrar con broche de oro a la reportera del crimen. Elizabeth Taylor ha llegado hoy al Cielo. No está anotada en ninguna lista, pues de filas ellas jamás ha sabido. Lo que sí sabe es que para el Infierno no va. Si esos ojos color violeta derrumbaron Roma, bien pueden hacer volar las puertas de San Pedro. Un solo guiño basta y ya el Cielo, es de ella. Adiós, Elizabeth Taylor.



Para aquellos que dicen que lo tengo todo, no tengo el mañana.-
Elizabeth Taylor 






3 comments:

Ira Vergani said...

Que maravilla de post, los sentimientos y pensamientos que me hiciste tener jamás los logras en 140 carácteres así que mosca!

Todo el que la criticó secretamente la envidia...

Anonymous said...

paris match de esta semana de tu comentario: "londres, la princesse Margaret avec Richard Burton lors de la premiere de "la mere apprivoise". Plus tard, elouie pour le brillant diamand Krupp d làctricem ka orubcesse sexckana; "Mon Dieu que cest vulgaire"! Response de Liz: "Oui, cèset fgabulezus, neasst-ce pas? Vous voulez l' essager? TOMA TU TOMATE PRINCESA DE MERDE!!

JaJA JA, last parisian gossip!!

Anonymous said...

oh oh typos, la PRINCESSE EXCLAMA, MON DIE QUE C'EST VULGAIRE, RESPONSE DE LIZ: OIS CES'T FABULEUSE n`cesst pas? vous voulez l`essager? pardon the typos

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