Friday, March 25, 2011

La Neurosis del Turpial

Hace un pocotón de años, iba con mi familia a la primera comunión de mi prima Clara. En el camino, mi papá decidió bajarse a comprarle un turpial como regalo. Sí, completamente autóctono, es como cuando mencionas que tienes hambre y sale un desubiquex a decirte «ay, tengo una panelita de San Joaquín en el carro, ¿la quieres?».

El pájaro se lo entregaron en una cajita blanca la cual tenía un lateral cortado para asemejar una rejita, permiténdole al pájaro respirar. Montado de nuevo en el carro, le dio la caja a mi mamá para que la sostuviera. No sabemos porque pero mi mamá decidió que el pájaro estaba muerto.

Ella miraba por la rejita de la caja, convencida de que nos habían vendido un turpial fallecido. La pelea que siguió después entre ellos dos fue tercermundista. Como si fuera la prima de Annie Wilkes en Misery, a mi mamá le dio por hacerle un «shake it, shake it» a la caja, para comprobar que el pájaro no se movía. Le gritaba a mi papá: «¡Mira que no se mueve! ¡Está muertoooo!».

Con el ajetreo, la caja se abrió y el turpial salió volando por todo el carro, haciendo que nos cubriéramos la cara para no terminar como Tippi Hedren en The Birds. En la confusión, el turpial se escapó por la ventana que yo tenía abierta. Silencio sepulcral. Ese fue el día en el cual Clara mi prima recibió una caja blanca con uno de los laterales simulando una reja como regalo. Completamente vacía.-

1 comment:

Gaby B said...

tus papás son unos personajes! jajajaja sus historias son las mejores.

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