Monday, March 28, 2011

Soltera al Desnudo


«La carrera de una mujer es un asunto curioso. Te olvidas de que cuando vuelvas a ser una mujer, necesitarás aquellas cosas de las que te deshiciste para ascender más rápido. Hay una carrera que todas las personas de sexo femenino tenemos en común, nos guste o no: ser mujer. Tarde o temprano, tendremos que trabajar en ella, no importa cuántas otras carreras hayamos tenido o deseado. Y, al final de cuentas, nada tiene sentido si no puedes levantar la vista antes de la cena o darte vuelta en la cama y verlo a él. Sin eso, no eres una mujer. Eres algo con una oficina provincial francesa o un libro lleno de recortes. Pero no eres una mujer». – Bette Davis en Eva al Desnudo (1950).

Esta frase retumba mis oídos mientras veo el monólogo «En Blanco» de Ignacio Castillo Cottin en el Teatro Premium de Los Naranjos. Sin hacer referencia a la película, la obra hace que recuerde esta escena en la cual Davis se desmaquilla ante sus éxitos para confesar que su gran fracaso es el no haber podido ser esposa. Si adelantamos el tiempo y tropicalizamos la locación, nos damos cuenta de que el tema no ha sido agotado. De hecho, nuestra pequeña zoociedad de mujeres se autoanaliza de la misma manera todas las noches, mientras desmaquillan su soledad frente al espejo.

La protagonista de «En Blanco» es Mini Monet, interpretada magistralmente por Alejandra Otero. Una mujer soltera de 27 años de edad, cuyo fracaso le vino temprano en la vida, al darse cuenta de que sus bucles angelicales se tornaron en un muy vulgar pelo chicha y que no hay peluquera en la ciudad que le aplace su desgracia. Mini Monet, como muchas, es una profesional con dos postgrados encima, padres de avanzada y una intelectualidad rica en arte y filosofía. Sin embargo, siente que le falta aquello que Bette Davis predicaba para realmente ser mujer. Sentada en el ático de su madre, Mini Monet se desnuda ante el público al confesar que se quiere casar «pero no encuentra cómo, con quién, ni a quién decirle».

Durante la hora que dura el monólogo, Otero se desdobla en 15 personajes para narrar todas las experiencias que la han llevado a darse cuenta de lo incompleta que se siente. El primer noviecito, los consejos de la amiga que clama haberlo probado todo antes de tiempo pero que en realidad no ha hecho nada, el amor pendejo, el amor sexual y el amor que no es pero peor es nada. Allí está la amiga roba novios, el padre que se ha casado ochenta veces y no le trae la misma suerte a la hija, la ex suegra maldita, el novio mensaje de texto, la ilusión, la desilusión, el cigarro en el diván y el consuelo en el arte. Todo está allí. Hasta un vestido de novia en escena. Sólo falta el hombre correcto. O el incorrecto, no importa. Pero por lo menos uno que no le pida matrimonio oyendo una cadena presidencial.

La mezcla de la cultura pop de los años noventa con referencias profundamente artísticas es la norma en este monólogo, cuyo guión no peca de ser pretencioso pero sí de inteligente. Si las mujeres se identifican con el tema del casamiento en esta obra, los hombres lo harán con la vivencia de haber tenido una novia en cualquiera de las épocas por las cuales se pasea la misma. Si algo sabe hacer Otero con propiedad es transformarse en ese imberbe adolescente, de hombros caídos, mirada en el espacio y sin interés alguno en decir más que: «epa, estás burda de bonita». Ese y el personaje de la ex-suegra sifrina que la detesta, son sus más memorables personajes. Risas absolutas con la amiga de los malos consejos, la perfecta versión criolla de Mena Suvari en American Beauty.

«En Blanco» es una mirada jovial hacia el patetismo de contraer matrimonio a como dé lugar. De mujeres dispuestas que se quejan de que no hay hombres para casarse y de hombres fastidiados por la insistencia femenina en estos menesteres. Es una obra que saca risas en momentos apropiados pero que deja grandes silencios, marcados por el uso de un chelo en escena, ante la pregunta de si todo esto será una ridiculez, o si como Bette Davis, sencillamente no se completa el círculo de ser mujer hasta que no se levante la vista antes de la cena y allí esté él. Esa es la gran interrogante del monólogo: si conseguir quien  levante el velo de novia bien vale la pena o si todo lo que deja al final, son misivas en blanco.-

Monólogo  «En Blanco»
Teatro Premium Los Naranjos
Sábados, 5:30 p.m.
Entradas a la venta en http://www.teatropremium.com/ o en las taquillas del teatro.

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