Thursday, April 21, 2011

La Irreverencia Policial Jevística

Gabrielita baja el Cerro Ávila con su hermano menor. Sudada hasta la médula pero con el pelo planchado intacto –sifrina suda pero no se enchurla las greñas- se monta en su carro. Bajando por la Avenida Don Bosco le da un antojo feroz de Yogen Fruz por lo cual decide manejar hasta el local. El centro comercial que lo alberga es cómico; por un lado tiene pequeños establecimientos de comida rápida, por el otro un bar de mujeres de moral dudosas. Ambos tienen una sola cosa en común: encontrar un puesto de estacionamiento siempre es un desastre.

Como buena mujer (vaya que no hago mofa de las mujeres sino que solamente a Ustedes se le ocurriría hacer esto) Gabrielita decide dejar el carro prendido en plena avenida con su hermanito de copiloto a bordo por si acaso y bajarse corriendo a Yogen Fruz para pedir dos yogurt para llevar. Para su mala fortuna, un policía de tránsito la ve y comienza a silbarle. Le silba tres veces pero Gabrielita le huye por la izquierda y entra al local.

El policía entra a Yogen Fruz y le reclama que está estacionada mal. Gabrielita le pide perdón y le dice que ya va saliendo a mover el carro. El policía se enerva y comienza a decirle: «te silbé tres veces y ni volteaste. Por eso es que las secuestran, porque no miran para ninguna parte. ¿Por qué no volteaste?».

Gabrielita tiene tres opciones: ser multada como buena ciudadana, poner cara de jeva en aprietos y llorar o, sacar la carta escondida de mujer inteligente. Opta por la tercera: «Señor oficial, Usted me va a disculpar pero yo le voy a decir la verdad del porqué no volteé.» Respira hondo mientras el policía se cruza de brazos, éste es uno que ya ha oído de todo. Gabrielita le dice: «yo no volteé porque el 100% de las veces que a mí un hombre extraño me ha silbado en la vida es porque me está sabroseando».

Al policía se le cae la boca. No tiene más remedio que darle la razón. Acompaña a Gabrielita a pagar sus dos yogurt y la escolta hasta su carro donde la despide con un muy buenos días. Hacia el este de la ciudad maneja Gabrielita. Mala ciudadana pero con cinco dedos de frente y un yogurt que le sacia la irreverencia.-

1 comment:

Su said...

Es así. Genial.

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